AYER Y HOY DE LAS HERMANDADES Y COFRADÍAS ECIJANAS
POR D. RAMON FREIRE GALVEZ – 2002

6º.- DE LOS SANTOS ENTIERROS MAGNOS.

Decíamos al principio de esta publicación, que con el fin de unificar todo o casi todo, lo que hemos encontrado y cuanto se ha venido publicando sobre las Hermandades y Cofradías astigitanas, el presente capítulo, va dedicado a los tres “Santos Entierros Magnos” que han tenido lugar en nuestra Ciudad (o por los menos de los que se tienen noticias), habiéndose celebrado el último en el año de 1999, el que, por razón de nuestra edad, como casi la mayoría de los ecijanos, hemos tenido la fortuna de vivirlo personalmente.

     Para ello, aprovechando la revista dedicada al Santo Entierro Magno de 1999, publicada por iniciativa del Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Ecija, aportamos lo concerniente a los dos primeros Santos Entierros, celebrados en 1880 y 1937.

     Página 43.- SANTOS ENTIERROS ANTERIORES.

     “El pueblo cofrade Ecijano, que tiene en su herencia genética la sabiduría de siglos de historia, ha guardado la celebración de estos acontecimientos tan especiales para momentos verdaderamente excepcionales, tanto en la Iglesia de Ecija en particular como en la Iglesia universal. Quizá por eso hemos sido parcos en celebraciones de esta naturaleza, que sabemos reservar para poder “disfrutarlos” en mayor medida si cabe.
     De ello y a pesar de nuestros más de quinientos años de historia, únicamente tenemos constancia de dos eventos de esta naturaleza, aunque atemperados a las circunstancias de tiempo y forma de celebración en aquellos tiempos de la conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Ntro. Señor Jesucristo.”

     DEL PRIMER SANTO ENTIERRO MAGNO.- Año de 1880.

     “…Y así llegamos al antecedente más antiguo del que tenemos constancia documental, sobre un Santo Entierro Grande que fue celebrado el Viernes Santo 26 de Marzo de 1880, auspiciado por el Arcipreste Aparicio (Don Victoriano Aparicio Marín), como contribución a la obligación que tenemos los católicos de solemnizar cuanto sea posible los cultos de nuestra religión y como demostración de la alegría de los cofrades ecijanos a la concesión por parte de S. Iltma. el Sr. Arzobispo para que la Hermandad de la Soledad, pueda, además llevar en lo sucesivo el nombre de Cofradía del Santo Entierro de Ntro. Señor Jesucristo, según comunicación de Palacio de fecha 19 de Julio de 1879. Todo esto según consta en los libros de actas de las Hermandades que por aquel tiempo hacían estación de penitencia; contribuyendo con sus pasos las hermandades del Santísimo Cristo de San Gil, Santísimo Cristo de la Piedad (Exaltación en la Cruz), Santísimo Cristo de Confalón y Santísimo Cristo de la Sangre y Ntra. Sra. de los Dolores. Encargándose el Sr. Arcipreste de designar los pasos que contribuyeron con su presencia a la mayor solemnidad que vieron los siglos –hasta entonces- según se extrae del libro de actas relativo a dichos años de la Hermandad de la Soledad…”

     DEL SEGUNDO SANTO ENTIERRO MAGNO.- Año de 1937.

     “…El Viernes Santo de 1937, cuando todavía no se había instituido el Sábado Santo como día de Pasión, las Hermandades y Cofradías ecijanas decidieron la celebración de un Santo Entierro Grande en señal de satisfacción y alegría, debido al número de años en que, por las circunstancias políticas, no se habían podido realizar las salidas procesionales, por la terminación de aquellas circunstancias y en rogativa por el cese del conflicto armado que asolaba España.

     Así, a primera hora de la tarde, fueron llegando a la Iglesia de Santa María Ntra. Sra. las andas con las figuras que iban a acompañar a las de la Hermandad del Santo Entierro (que se encontraban ya en la referida Iglesia), entrando por la puerta del arco para salir por la puerta principal.

     El cortejo lo iniciaba la cruz de carey y plata que hoy procesiona en el grupo de Piedad conocido como Quinta Angustia, haciendo las veces de cruz de guía en unas andas con ruedas. A continuación el misterio de la Negación de San Pedro de la Hermandad de Santiago, con el Cristo de la Misericordia, San Pedro y el gallo montado en una columna truncada, siendo este el último año que salió este misterio, hasta el actual año de 1998 en que gracias a Dios y el esfuerzo de su Hermandad ha vuelto a realizar estación de penitencia. Lo seguía el misterio de Azotes y Columna de la Hermandad del Santísimo Cristo de Confalón. A continuación iba el misterio de la Coronación de Espinas de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Salud. Le seguía las andas de Ntro. Padre Jesús Abrazado a la Cruz (El Silencio). A continuación Ntro. Padre Jesús Nazareno (San Juan). Dado que también en ese día (Viernes Santo), procesionaba la Hermandad de la Merced, se unieron entrando también en Santa María el paso de andas del Santísimo Cristo de la Exaltación en la Cruz y el paso de Ntra. Sra. de la Piedad que le acompañaba –hay que explicar que también en andas sin palio, puesto que el primer palio, tal como hoy lo conocemos, se procesionó en Ecija al año siguiente -. A continuación le seguían las andas del Santísimo Cristo de la Expiración de la Hermandad de Santiago. El Santísimo Cristo de la Salud y el Santísimo Cristo de la Sangre. Seguido a continuación por el Santísimo Cristo Yacente en la urna actual y cerrando el cortejo Ntra. Sra. de la Soledad.

     Una vez cruzado el Salón por delante del Ayuntamiento, la procesión completa siguió en ese orden por las calles Más y Prat, calle Santa Cruz, José Canalejas, Puerta Palma, La Calzada y se disgregó en la Plaza de Colón.

     Aquel cortejo fue organizado por Don Domingo Bellido, segundo Hermano Mayor de la Hermandad de la Soledad, exactamente igual a como en el siglo pasado lo realizó el Arcipreste Don Victoriano Aparicio Marín.”

     DEL TERCER SANTO ENTIERRO MAGNO.- Año de 1999.

     (Con el agradecimiento y reconocimiento expreso de quien escribe, a todos cuantos hicieron posible que tuviese lugar la celebración del mismo)

     Llegamos al último de los Santos Entierros celebrados hasta la fecha. Se le denominó “Santo Entierro Magno”, vivido personalmente, no sólo por la gran mayoría de ecijanos, sino por cuantos quisieron acercarse a Ecija el Sábado Santo, día 3 de Abril de 1999.

     Desde primeras horas de la mañana se vivía con intensidad y emoción controlada la celebración de tan magno acontecimiento. En las hermandades ecijanas se había trabajado duramente, dado que todos los pasos que iban a formar el gran cortejo procesional (representación auténtica de la Pasión y Muerte de Ntro. Sr. Jesucristo), habían procesionado en sus respectivos días, pero el hecho histórico que representaba ese gran desfile procesional merecía la pena, y así lo entendieron los componentes del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, las Hermandades, la Corporación Municipal y la propia Ciudad.

     La cita era en la confluencia de la Avenida de Andalucía con calle Miguel de Cervantes, realizándose el cortejo a lo largo de esta última calle para finalizar en la propia plaza principal (Salón), desde donde los pasos de las distintas hermandades, ya fuere por calle Conde, Más y Prat o acera de San Francisco, se dirigirían, una vez finalizado el acto a sus respectivas sedes eclesiásticas.

     Había una hora de inicio. Las ocho de la tarde en punto. Para ello, los pasos, todos llevados por hermanos costaleros, con las imágenes que habían sido elegidas por el plenario del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, iniciaron, desde las Iglesias donde se ubican, el recorrido para llegar al punto señalado, resultando extraño en un primer momento, que la hermosa imagen de Ntro. Padre Jesús Nazareno Abrazado a la Cruz (tiene su salida procesional habitual a las doce de la noche del Jueves Santo para finalizar a las tres de la madrugada), pudiera presenciarse a la luz del día.

     Pero siguiendo el orden cronológico marcado por el propio desarrollo pasional de Jesucristo, el paso de Ntro. Padre Jesús Cautivo salió de la Iglesia Parroquial de Santa María a las 18,45 horas; Cristo en el misterio de Azotes y Columna desde la Iglesia de la Victoria salió a las 19,40 horas; el de la Coronación de Espinas de San Gil salió a las 19,00 horas; el de Ntro. Padre Jesús Nazareno Abrazado a la Cruz, salió de Santa Cruz a las 17,45 horas; el Nazareno de San Juan salió de esta a las 18,55 horas; el paso de Jesús Sin Soga salió de Santa Bárbara a las 19,15 horas; el del Santísimo Cristo de la Exaltación en la Cruz salió del Convento de la Merced a las 20,00 horas; el Cristo de la Expiración lo hizo desde Santiago a las 19,45 horas; el del Cristo de la Sangre desde Santa Cruz salió a las 18,15 horas; el Stmo. Cristo de la Yedra desde la Iglesia de Santa Ana salió a las 19,20 horas; Ntro. Padre Jesús descendido de la Cruz en el Misterio de su Sagrada Mortaja, salió a las 19,40 horas desde el Oratorio de San Felipe Neri. Y desde la Iglesia del Carmen, la propia Hermandad de la Soledad, que dicho día realizaba su tradicional desfile procesional, con sus tres pasos, de la Quinta Angustia, Santo Entierro de Cristo y Ntra. Sra. de la Soledad, salían de su sede eclesiástica a las 19,00 horas.

     Una vez reflejado lo anterior, cuando la expectación era enorme y habíamos podido presenciar “excepcionales y extraordinarias” salidas procesionales, todos, cuantos en esta tierra astigitana tenemos la dicha de vivir y los que tuvieron el privilegio de visitarnos, a la hora señalada de las ocho de la tarde, a lo largo y ancho de la calle Miguel de Cervantes, con puntualidad milímetrica, precedido por el batallón a caballo de la sevillana Hermandad de la Paz, cuyos componentes, con bocinas y atabales, anunciaban el magno acontecimiento, se inicio el Santo Entierro Magno.

     En ese instante de las ocho en punto de la tarde, cuando todavía el sol no se había querido poner y la luna ya iniciaba su salida en el brillante cielo astigitano, la Cruz de Guía acompañada con sus respectivos faroles, correspondiente a la Hermandad de la Soledad, junto con un diputado, iniciaba el histórico recorrido procesional. A continuación, precedidas todas las imágenes por una sección de nazarenos correspondiente a sus respectivas hermandades, Nuestro Padre Jesús Cautivo, la Imagen de Jesús en la Sagrada Columna y Azotes, la Coronación de Espinas de Nuestro Sr. Jesucristo, Ntro. Padre Jesús Nazareno Abrazado a la Cruz, Nuestro Padre Jesús Nazareno (San Juan), Nuestro Padre Jesús Sin Soga, Stmo. Cristo de la Exaltación en la Cruz, Stmo. Cristo de la Expiración, Stmo. Cristo de la Sangre, Stmo. Cristo de la Yedra, Jesús Descendido de la Cruz en el Misterio de su Sagrada Mortaja.

     Tras ellos, seguía el desfile procesional propio de la Hermandad del Santo Entierro de Jesucristo y Nuestra Señora de la Soledad, iniciada por la bandera, 1ª sección de nazarenos, guión de juventud, presidencia del paso de la Quinta Angustia, ciriales, incensarios, el propio paso con el misterio de la Quinta Angustia, cruz procesional con ciriales, 2ª sección de nazarenos, bandera de la diputación de Gobierno, Presidencia del paso del Santo Entierro, ciriales, incensarios, paso del propio Santo Entierro, palio de respeto, decuria romana, autoridades eclesiásticas, civiles y militares, guión asuncionista con faroles, 3ª sección de nazarenos, estandarte, libro de reglas, presidencia del paso de Ntra. Sra. de la Soledad, ciriales, incensarios, paso de la Virgen de la Soledad y cerrando una banda de música.

     El trayecto de lo que se llamó “carrera oficial”, que comprendía, como hemos dicho anteriormente, desde la esquina de la calle Miguel de Cervantes confluencia Avd. Andalucía hacia la Plaza de España o Salón, para finalizar en la confluencia de esta con la calle Más y Prat, tenía una longitud de 545 metros, y una vez que los distintos pasos que habían intervenido en dicho Santo Entierro Magno, llegaban a la esquina de esta última calle, ya fuera siguiendo por la propia calle Mas y Prat, o la izquierda por calle Conde, o por la derecha, puerta del Convento de San Francisco, por alguna de las citadas calles regresaron a sus sedes eclesiásticas, quedando solamente en el final de la citada carrera oficial, lo que era la propia Cofradía del Santo Entierro de Cristo y Nuestra Señora de la Soledad, cuya hermandad, desde ese punto, seguía realizando su tradicional procesión, como cualquier otro Sábado Santo, hasta llegar a su sede en la Iglesia del Carmen a las once de la noche.

     No sólo la organización fue perfecta, dada la estrecha colaboración entre el Consejo de Hermandades y Cofradías (presidido por el ecijano Don Santos Valseca Montaño) y la hermandad del Santo Entierro, sino que resultó brillante y espectacular, siguiendo el desarrollo del mismo, con fervor y recogimiento, cientos de personas que, en palcos, a pie de calle y desde balcones no quisieron perderse tan hermoso acto, sin que pueda olvidarme, que brillaron con luz propia nuestras mujeres astigitanas, quienes aumentaron con su belleza singular, muchas tocadas con mantillas, tan maravilloso y cofrade SANTO ENTIERRO MAGNO.

TESTIMONIOS GRÁFICOS
Ramón Freire Gálvez

… al desamparado, que dejamos indefenso
con las espinas de nuestra ignoracia;
a todo aquél, que a diario, recibe las espinas
del desempleo, de la droga, del terrorismo,
de la violencia y de las enfermedad más larga,
porque ellos sí que son cautivos
plenos de inocencia,
que se ven azotados en la columna
de nuestra indiferencia y
Coronados de espinas por los pecados
de nuestras conciencias.
De los ojos del Abrazado,
brota perdón que nos dá.
En las manos del Nazareno
de San Juan,
la eterna bendición desde
que inicia su peregrinar.
En la túnica de Jesús Sin Soga
expresión de la caridad,
pues no sólo entregó su cíngulo
a quién le volvió a defraudar,
sino que cargó su Cruz al hombro
perdonando una vez más.
Écija se hará rumor, copla y fandango,
y mientras llora el azahar,
la luna se vuelve nardo,
repicando las campanas
por el misterio de los sagrado,
donde el clavel y el jazmín,
la violeta y el geranio,
serán saeta, quejío y llanto,
mientras el eco de las cornetas
el lirio se hará oración
por Expiración y Confalón,
por Yedra, Sangre y Exaltación,
cinco Cristos con distintas advocación,
Hijos de la misma Encarnación. …