GUIA DE CONVENTOS ECIJANOS
D. Jose Enrique Caldero Bermudo (Edición 1.984)

2.- Consideraciones Generales.

Al hablar de la relevancia histórica o artística de los hechos ocurridos en nuestra Ciudad o de sus monumentos, se suele centrar la cuestión en los grandes aconteceres, abundantes en la historia de Écija, por su gran importancia a lo largo de los siglos y que influyeron en la historia nacional, o bien en las construcciones de los grandes templos y los palacios suntuosos, que han dado renombre al arte ecijano y le han valido la catalogación como conjunto histórico-artístico y la declaración de tres de ellos, individualmente, como monumentos nacionales.

Sin embargo, existen unas instituciones y unos edificios que tienen o tuvieron tanta importancia en la vida de Écija como esos grandes hechos o esas construcciones descollantes: son los conventos que las diferentes Ordenes Religiosas establecieron aquí. El desarrollo de la vida de las comunidades monásticas y las características de los edificios que las albergaron son poco conocidos, por poco estudiados, incluso a niveles elevados de conocimiento.

El motivo de esta guía es arrojar un poco de luz sobre los conventos ecijanos y, sobre todo, reunir, aunque sea de forma reducida, las noticias que puedan interesas sobre distintos aspectos de los mismos.

Para ello, el orden a seguir será el siguiente:

– Consideraciones generales sobre la importancia de los conventos en los aspectos históricos, artísticos, sociales, culturales, económicos y religiosos.

– Estudio de cada convento en particular.

– A modo de conclusión, estudio comparativo de las fechas de fundación y características artísticas.

A continuación, se desarrolla el anterior esquema.

1.- Importancia Histórica.

Los conventos y las comunidades que los fundaron intervinieron en momentos culminantes de la vida de la Ciudad y en otros que, aunque no tan relevantes, forman parte del acontecer de nuestros antepasados y, por tanto, de nosotros mismos.

El caso mas significativo es el de los dominicos, puesto que, aparte de ser la comunidad mas antigua, intervino en un hecho muy destacado en Écija, como es el milagro de San Pablo en la persona de Antón Fernández de Arjona. Este no es un acontecimiento aislado, que ocurriera en una época pasada y que quedara olvidado, sino que ha seguido y sigue vivo en el sentir de los ecijanos, incluso en los largos años que la comunidad ha faltado de la ciudad.

Otro convento muy ligado a personas importantes, pertenecientes a la realeza, es el de Santa Inés, donde se hospedó Isabel la Católica cuando la guerra de Granada, y al que favorecieron la Emperatriz Maria de Austria y la infanta Isabel Clara Eugenia.

En muchos de nuestros conventos se celebraron reuniones de los Capítulos de la Orden, por lo que dieron ocasión a que en Écija se reunieran prestigiosos hombres de religión y constituyeron acontecimientos a destacar en el desarrollo de la vida ciudadana; por otra parte, el hecho de que Écija fuera elegida para estas reuniones, denota la importancia que tenía en el ámbito geográfico que la rodeaba. Destacan en este aspecto los conventos de la Victoria y la Merced.

2.- Importancia Artística.

Es quizás, la mas evidente y comprobable, porque tenemos las pruebas en los edificios que han llegado hasta nuestros días.

El amplio periodo de tiempo que abarcan las fundaciones, entre los siglos XIV y XVIII, así como las remodelaciones realizadas a lo largo del tiempo, nos han dejado una representación de diversos estilos constructivos y decorativos, desde el mudéjar al neoclásico, pasando por el gótico y el barroco, siendo éste, como en tantos otros edificios ecijanos, el mas representativo. En este apartado hay que señalar que las características que observamos hoy en los templos conventuales son fruto de la evolución y, principalmente, de las transformaciones operadas en casi todos ellos a lo largo de los siglos XVII y XVIII, que han enmascarado en muchos casos las primitivas fábricas gótico-mudéjares, de las que apenas tenemos constancia por elementos residuales o aislados dentro de la edificación.

En el aspecto escultórico, pictórico y de orfebrería o artes denominadas menores, tienen los conventos un cúmulo enorme de riquezas, que no es éste el momento de analizar, pero que dejan constancia de la contribución prestada a la importancia artística de la ciudad.

Hay que señalar que son precisamente los conventos los más numerosos entre los edificios religiosos, superando con creces a los templos parroquiales o de otro tipo. Las donaciones por parte de los particulares también favorecieron grandemente este aspecto de la contribución conventual al arte ecijano. Los conventos son los introductores de los estilos artísticos y los modelos arquitectónicos, al estar extendidas las Ordenes religiosas por el mundo occidental y divulgar las novedades a las cosas que poseían. Tenemos el mejor ejemplo en la Iglesia de los Descalzos, que sigue el modelo iniciado por Vignola en la Iglesia del Gesú en Roma, consistente en una nave, capillas laterales unidas entre sí, entrada a los pies de la nave, bajo el coro, que forma un gran arco, y tribunas sobre las capillas.

3.- Importancia Social.

Las comunidades religiosas tuvieron una influencia esencial en la vida de la ciudad, pues participaron activamente en el desarrollo cotidiano de la misma, ya que la vida en los pasados siglos ha estado siempre muy impregnada por la presencia de la religión y la Iglesia.

Esta influencia queda patente, en primer lugar, por la protección que gozaron las Ordenes religiosas por parte de la nobleza, contribuyendo a la fundación de los conventos, su mantenimiento, por medio de los patronatos, su enriquecimiento artístico, sus dotaciones económicas y la entrega de muchos de sus hijos para formar parte de las comunidades, especialmente, de las femeninas. La influencia es recíproca, puesto que los conventos proyectaban su actuación a todos los aspectos de la vida ciudadana y se creó una gran interrelación entre la ciudad y sus comunidades religiosas.

Como prueba más evidente de la importancia social de los conventos es necesario señalar la protección que el propio Cabildo de la ciudad prestó siempre a todos ellos, tanto para la construcción de los edificios y el manteniendo de los religiosos, como para el esplendor de sus celebraciones, a las que acudía con frecuencia, incluso ligado por un voto, como el caso del convento de Santo Domingo o el de Santa Florentina, que se citarán mas adelante. Existe, incluso, un caso en que la fundación de un convento dio lugar a una revuelta del pueblo, alentado por parte de la nobleza y el clero; esto ocurrió con el convento de San Francisco y denota la importancia social y el juego de intereses que se mezclaban entre las Ordenes Religiosas y la ciudad.

4.- Importancia Cultural.

Es uno de los aspectos mas destacables de los conventos ecijanos, ya que en ellos se albergaron y desarrollaron su labor numerosos frailes estudiosos, que dieron fama a sus comunidades y Ordenes y, por añadidura, a Écija, puesto que en ella cultivaron las diversas ramas del saber.

Es preciso destacar en este apartado la Orden de Predicadores, como la que proyectara mas hacia el pueblo su sabiduría, al tener como principal misión la de predicar las doctrinas del Evangelio y ser la que mas en contacto estaba a diario con el pueblo en la transmisión de una enseñanza. Los Carmelitas Descalzos y Calzados mantuvieron estudios de Teología y Artes, pero en la enseñanza marcha a la cabeza la Compañía de Jesús, en su colegio de San Fulgencio, mereciendo por ello el favor especial del Consejo de la ciudad. Los Agustinos también tuvieron cátedras de Filosofía moderna y Teología metódica.

Al pertenecer al elemento religioso la mayor parte de las personas cultas en siglos pasados, no es de extrañar esta importancia cultural de los conventos, sobretodo en nuestra ciudad, donde existía Universidad, a la que pertenecieron también estudiosos laicos y no solo religiosos.

Destaca, asimismo, que esta importancia cultural se refiere únicamente a los conventos masculinos, porque en los femeninos la cultura de sus componentes era muy inferior, como ha venido ocurriendo hasta tiempos no demasiados lejanos, en los que las religiosas se han incorporado al campo de la cultura.

5.- Importancia Económica.

Es un aspecto muy escasamente conocido de la vida conventual y necesitado de un estudio profundo y monográfico, muy alejado de la intencionalidad de este trabajo. Sólo es de resaltar que las comunidades se vieron favorecidas en numerosas ocasiones por la nobleza, burguesía y el propio Concejo con donaciones, pero éstas no constituían propiedades estables, ya que consistían, principalmente, en contribuciones para las obras que se realizaban o el mantenimiento de la comunidad.

Las propiedades mas conocidas y en las que se acumula un mayor número de riquezas son los propios templos conventuales, pero son bienes santuarios, que no producen un desarrollo económico ni originan nuevos bienes, salvo por venta, que no era el caso de las épocas que se estudian, puesto que esa enajenación no se produjo hasta la desamortización y exclaustración de casa todas las comunidades. En cuanto a bienes raíces en forma de tierras o propiedades urbanas, tenemos poca información, que se refleja en el estudio de cada convento, señalando que había dos tipos de aprovechamiento por parte de los conventos: las tierras propiedad del convento, provenientes de donaciones, especialmente, y a las tierras cuya explotación se cedía por determinado tiempo por parte del Concejo para la realización de obras o satisfacción de otras necesidades de la comunidad. Como recuerdo de estas propiedades conventuales, quedan algunos nombres en fincas actuales que nos evocan a sus antiguos propietarios. Estas propiedades pasaron a manos del Estado, así como muchos edificios de conventos ecijanos, a lo largo de las diversas fases desamortizadoras que se sucedieron en el siglo XIX, siendo subastadas y adquiridas por particulares, principalmente por miembros de la burguesía, que completaban de este modo su ascensión económica.

También hay que señalar que el aprovechamiento de diversas actividades, como molinos, aceñas, hornos, curtidurías y otras artesanías.

6.- Importancia Religiosa.

Es el más acorde con la esencia de las instituciones estudiadas, ya que constituye el motivo fundamental de su existencia.

El primer aspecto de esta importancia es su número. Existieron en Écija 22 conventos, catorce de ellos masculinos y ocho femeninos, lo que supera ampliamente a las parroquias y otras instituciones religiosas, ya que las primeras eran, inicialmente, solo cuatro, y seis a partir del siglo XVI. Por tanto, el clero regular era mas numeroso que el secular, pues llegó a haber en algunos conventos hasta 400 frailes, mientras que en las parroquias su número era de unas decenas aproximadamente, en las mas pujantes. Es decir, la creencia de que se decían en Écija, en el siglo XVIII, mas de 1.000 misas diarias, se debe, en su mayor parte, al clero de los conventos.

Un segundo aspecto sería el cualitativo. El clero regular estaba, generalmente, mejor preparado que el secular, pues las Ordenes tenían seminarios o casa de preparación propios, en los que se procuraba una mayor exigencia en los estudios, ya que los seminarios de las diócesis eran muy inferiores en este sentido en las épocas estudiadas. Por otra parte, la vida conventual daba más oportunidades para dedicarse al estudio continuado que la vida parroquial, donde había que atender a los feligreses y el número de sacerdotes era menor, como se ha visto. Destacaban en la preparación de sus miembros la Orden Dominicana, por su dedicación a la predicación; los Jesuitas, por su actividad de enseñanza; los Carmelitas, en sus dos ramas, y los Agustinos, en el Colegio San Fulgencio.

Es de destacar el hecho de que en Écija tuvieron casa la mayor parte de las Ordenes religiosas, pero hay una excepción que llama la atención: es el caso de los cartujos. La razón quizás haya que buscarla en el menor número de conventos que la Orden mantenía en España y sus condiciones de vida de extremo retiro, que les llevaba a buscar lugares apartados de los centros urbanos, por lo que, tal vez, no encontraron sitio adecuado a sus preferencias en los alrededores de nuestra ciudad, al estar ocupado por los Jerónimos el Monasterio de Santa María del Valle. Lo cierto es que no hay noticias de que intentaran fundar en Écija.

El tercer aspecto de la importancia religiosa se refiere a las asociaciones, concretamente a las Hermandades. La primera Hermandad de Écija tuvo su origen en el convento de la Merced, como atestigua el P. Roa, y es la de Nta. Sra. De la Piedad y Exaltación en la Cruz. También fueron sede de Hermandades, S. Francisco, (Vera Cruz), Santo Domingo, El Carmen (Soledad), La Victoria (Confalón) y S. Agustín (Sangre). En los conventos femeninos no hay anotada ninguna Hermandad.

Ahora se realiza el estudio pormenorizado de cada convento, dividido en un breve esquema que incluye: fundación, etapas constructivas, estilo constructivo, noticias particulares y propiedades, en los casos en que existe información de ellas.