DIARIO ECLESIASTICO, NECROLOGIO Y SOCIAL EN LA IGLESIA MAYOR DE SANTA CRUZ (1623 – 1835)
D. Ramon Freire Galvez (Edición 2.000)

INTRODUCCION

En la historiografía actual y dentro de una tendencia iniciada felizmente hace bastantes años, tienen fructífera vigencia los esfuerzos dedicados a desentrañar los acontecimientos ocurridos en la esfera más cercana al investigador y a la sociedad en la que está inmerso, es decir, al ámbito local. La macrohístoria o pluralidad de hechos y factores determinantes de las grandes líneas de desarrollo del devenir del género humano, ocupó durante mucho tiempo la atención de los historiadores por su mayor incidencia e interés general. De ahí los estudios dedicados a las grandes épocas de la humanidad, tanto en su conjunto como en monografías que ahondaban en aspectos más concretos (políticos, económicos, sociales, etc.), pero sin perder de vista la globalidad territorial o de pensamiento que marcaban decisivamente la historia del hombre. Este tipo de historiografía da una visión extensa y comunitaria de los hechos que han conformado el mundo tal como lo conocemos hoy, sirviendo de nexo de unión entre las distintas partes del planeta y sus civilizaciones.

Pero no hay que olvidar que la historia del hombre en su conjunto está formada no sólo por los grandes acontecimientos que han influido a nivel general o en grandes espacios geográficos, sino también y en gran medida, por el transcurrir diario de su existencia individual o social en un ámbito reducido. La microhistoria o intrahistoria ha despertado el interés de los historiadores y de la propia sociedad historiada y ha llegado al auge que hoy tiene la historiografía local como primer peldaño que ha de servir de base en la ascensión a un conocimiento más global de la realidad humana. Han de ser estos estudios un acercamiento científico a la vida de una comunidad local, que con sus circunstancias peculiares forma parte de ámbitos superiores y en la que se reflejan las influencias generales de cada época. Hemos de huir de la simple enumeración erudita de datos concretos, que en otros tiempos llevó al desprestigio de este tipo de estudio,,, y hemos de caminar por la senda de unos estudios que desvelan las claves de los individuos y de la sociedad locales con los mismos métodos que se analizan los acontecimientos de mayor resonancia histórica.

Afortunadamente, el concepto del historiador local ha cambiado en las últimas décadas y hoy es valorado como se merece dentro de la comunidad científica e. incluso, grandes figuras de la investigación histórica han dedicado esfuerzos a desentrañar incógnitas en este ámbito. Existen planes sistemáticos por parte de los departamentos universitarios para el estudio de un determinado espacio local y esto, unido a una pléyade pujante de historiadores nacidos o vinculados con un pueblo o ciudad, hace que se conozca cada vez mejor esta parcela del saber y que las publicaciones aparezcan con cierta abundancia y, principalmente, con calidad y profundidad.

Este panorama descrito con carácter general tiene su correspondencia con el caso de Écija, donde, désde hace algunos años, hemos visto florecer autores nativos o foráneos que han ahondado en la riquísima historia ecijana y la han dado a conocer sólo a los estudiosos o interesados especialmente en el teina, sino, y esto es importante, a los ecijanos, que en su gran mayoría han permanecido ignorantes de la importancia de su ciudad a través de los tiempos y, por tanto, alejados de sus propias raíces.

Como muestra de lo expuesto hasta aquí llega a nuestras manos este libro, “Diario Eclesiástico, Necrológico y Social en la Iglesia Mayor de Santa Cruz (Écija 1623-1855)”, cuyo autor es Ramón Freire Gálvez. El libro es novedoso en el conjunto de las publicaciones sobre la historia de Écija, tanto por el contenido como por la exposición. No se trata de un estudio sobre una época determinada o referido a unos personajes o acontecimientos concretos, sino de un recorrido de más de dos siglos a través de sucesos de muy diversa índole e importancia variada acaecidos en la ciudad de Écija. La información tampoco procede de unos fondos documentales específicos de los hechos anotados, sino que corresponde a comentarios insertados en los libros de defunción de la Parroquia Mayor de Santa Cruz y, por tanto, ajenos ala finalidad de esos libros. El esquema expositivo establece un paralelismo entre los autores de las notas, sacerdotes de la citada parroquia, y el propio autor de la obra que se presenta al lector. Los primeros, con un loable afán cronístico, han ido recogiendo en los libros parroquiales unas reseñas sobre acontecimientos que merecieron su atención y que juzgaron dignos de transmitirse a la posteridad utilizando este vehículo original. Ramón Freire, por su parte, ha recopilado literalmente esos relatos y los ha dado a conocer, pero no se ha limitado a esa labor, sino que ha añadido sus propias aportaciones en forma de notas informativas y aclaratorias sobre aspectos que aparecían referenciados en los textos de los libros de difuntos. Tanto unos como otro demuestran un interés por los sucesos más destacables de la vida local ecijana y utilizan sus métodos para comunicarlos a los demás, finalidad que queda cumplida con esta publicación, en la que el autor es transmisor y colaborador de los primeros recopiladores.

No es posible, ni siquiera a grosso modo, establecer una clasificación de los hechos transmitidos debido a su extrema variedad. Hay noticias sobre celebraciones religiosas, hermandades, visitas de personalidades, fallecimientos de miembros ilustres de la comunidad local, alusiones a los reyes o a los Papas, sucesos locales de construcciones o catástrofes, ajusticiamientos, etc. La labor de Ramón Freire ha sido ampliar la información sobre sucesos, personajes, instituciones, lugares, enmarcándolos en su contexto histórico y en su desarrollo a lo largo de los tiempos, así como aclarar, para su mejor comprensión, algunas palabras o expresiones de uso poco frecuente en la actualidad.

El autor de esta obra, a pesar de no ser historiador profesional, y por medio de varias publicaciones ya realizadas, representa uno de los ejemplos de ese grupo de estudiosos de temas ecijanos, que, con ilusión, dedicación y constancia, desvelan poco a poco el pasado de nuestra ciudad, ayudan a comprenderlo y nos acercan a la vida de nuestros antepasados, de laque debemos estar orgullosos, pues forjaron el esplendor de Écija que nosotros estamos llamados a continuar y transmitir.