Ecija, Grande de España
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Écija, Grande de España

“La Grandeza se conoce”
W. Shakespeare
(Ayto Écija – 2003)

Écija, Ciudad del Sol. Grande de España a lo largo de toda su historia, cuyo primer doblamiento estable conocido en el espacio que ocupa la ciudad actual se remonta, según las investigaciones mas recientes, al siglo IX a.c., en la transición de la Edad del Bronce Final al periodo conocido como Hierro I. A partir de los testimonios literarios y epigráficos que han llegado hasta nosotros, se puede proponer que el nombre de esta población indígena sería Astigi, núcleo que prolongará su existencia a lo largo de la época turdetana hasta la fundición de la colonia romana a finales del siglo I a.c.

Efectivamente, hacia el año 14 a.c. el emperador Augusto asentará en Astigi a soldados veteranos procedentes de tres legiones, fundando la Colonia Augusta Firma, capital del Conventos Astigitanus, unidad administrativa cuyo extenso territorio llegaba por el Este hasta el nacimiento del río Genil, en Sierra Nevada.

La Colonia alcanzará un notable desarrollo durante la época romana, merced a su ubicación estratégica en el cruce entre la Vía Augusta y el río Genil, así como a su doble condición de capital administrativa y centro productor y exportador de aceite de oliva a gran escala.

En época tardoantigua, Astigi se mantendrá como una de las principales poblaciones de Hispania, como evidencian los testimonios arqueológicos documentados en el casco urbano y la participación activa de la sede episcopal astigitana en los concilios hispanos desde finales del siglo VI.

En 711, Astigi será la primera ciudad peninsular en ser conquistada por el caudillo bereber Tariq Ibn Ziyad, siendo conocida en adelante como Istiyya. Del periodo andalusí destacan los episodios relacionados con las revueltas lideradas por Umar Ibn Hafsun, ya que será Istiyya una de las poblaciones alineadas con el rebelde en contra de Córdoba.

En 1240, Istiyya se entregará al rey Fernando III, concediendo el monarca a sus moradores el mismo fuero de Córdoba. Ya a principios del siglo XV, Enrique III le dará el título de ciudad. Durante la guerra de Granada (1482-1492), Écija será sede de la Corte en varias ocasiones y aportará a la empresa hombres y provisiones.

Desde el siglo XVI se conservan ordenanzas gremiales, siendo las mas antiguas las de carniceros, curtidores y zapateros. Estas organizaciones profesionales alcanzarán su máximo desarrollo en el siglo XVIII.

La importante actividad económica protagonizada por Écija en el siglo XVIII es precisamente la causa última del esplendor de la arquitectura barroca en la población, de la que contamos con importantes testimonios de todo tipo, tanto en ámbitos privados como religiosos.

En el Siglo XX se realizaron importantes reformas urbanísticas como la apertura de la Avenida Miguel de Cervantes y la transformación en bulevar de un tramo de la antigua carretera nacional IV. En 1966, el municipio astigitano es declarado Conjunto Histórico Artístico.

El pasado señorial de Écija nos ha legado una ciudad dominada por sus grandiosas torres y cúpulas barrocas. La zona monumental de nuestro municipio invita al visitante a pasear por sus plazas y calles, entrar en sus palacios, iglesias y conventos para admirar uno de los centros artísticos mas importantes de Andalucía.

Palacio de Peñaflor Ecija
Palacio de Peñaflor

Hay que destacar como monumentos mas revelantes de Écija al Palacio de Peñaflor (XVI-XVIII) con una imponente fachada decorada con pinturas al fresco; el Palacio de Benamejí, sede actual del Museo Histórico Municipal, que conserva importantes piezas arqueológicas; el Palacio de Valdehermoso, edificio decorado con una interesante portada plateresca del siglo XVI; el Palacio de Santaella, que tiene en su elegante cúpula barroca su elemento mas destacado, y el Museo Casa-Palacio de Palma, donde se pueden contemplar sus magníficos artesonados de lacería mudéjar.

En lo que a la arquitectura religiosa se refiere, es obligado enumerar varios templos como la Iglesia de Santiago, construcción del siglo XV realizada en estilo gótico-mudéjar; la Iglesia Mayor de Santa Cruz, cuyo flamante museo de Arte Sacro expone una interesante colección de orfebrería barroca. Otro Templo relevante es la Iglesia de la Concepción, popularmente conocida como “El Hospitalito” que también dispone de un valioso artesonado de lacería mudéjar del siglo XVI. La céntrica Iglesia de Santa María, construida en la transición del estilo barroco al neoclásico, tiene en la capilla sacramental y la colección arqueológica de su claustro –entre cuyas piezas se encuentra la cabeza de Germánico- sus atractivos más relevantes. Del siglo XV es un antiguo palacio mudéjar con portada de estilo Manuelino, que desde 1655 es el Convento de las Teresas.

Para finalizar nuestro recorrido monumental, sugerimos la visita a la Iglesia de San Juan, cuya torre barroca es, en opinión de muchos ecijanos, la más emblemática del conjunto astigitano.

Juan Manuel Muñoz Díaz
Juan Manuel Muñoz Díaz – Fuego XII

Desde la antigüedad, el caballo ha sido uno de los elementos más representativos y emblemáticos de Andalucía. Écija se ha destacado siempre por su cultura del caballo, como símbolo e imagen de una gran ciudad indiscutiblemente unida al caballo, cuna de grandes ganaderías. Los caballos andaluces son muy apreciados dentro y fuera de España. A lo largo de la historia el caballo andaluz ha tenido un papel fundamental en la formación de razas equinas europeas y americanas, como el caballo hispano-árabe, el caballo hispano-bretón, el lipizzano, el criollo, el Paso Fino, el Peruano de paso, el Mustang y el caballo lusinato.

La ciudad de Écija ofrece un amplio abanico de posibilidades cuyo eje central es el caballo, no en vano viene siendo referencia clara en el desarrollo de distintos eventos hípicos, unos destinados al ocio y otros a las competiciones del mas alto nivel: espectáculos, cursos, cacerías, visitas a ganaderías emblemáticas… La doma clásica, la doma vaquera, el rejoneo, el concurso completo de equitación, de salto, el raid y los enganches son una prueba inequívoca de la riqueza arraigada a nuestra localidad, que nos permiten disfrutar de la belleza de este noble animal.

Es amplio el abanico de razas equinas que podemos encontrar en Écija, siendo la mas representativa y definida el Pura Raza Español, que ocupa un importante lugar en la disciplina de doma clásica y enganche. No menos importantes son las razas Hispano-árabes, Anglo-árabe y por su puesto el Pura Raza Árabe; razas que por su funcionalidad e idoneidad destacan en las disciplinas de doma vaquera, rejoneo, salto, completo y raid.

La primavera es una época muy adecuada para conocer Écija y pasear por sus calles de balcones floridos mientras se respira el agradable olor a azahar que desprenden los naranjos. Esta época del año coincide con la celebración de la Semana Santa, fiesta declarada de interés turístico.
Otra celebración importante es nuestra Feria, con numerosas casetas populares y concurrido paseo de caballos. El 8 de septiembre sale en procesión la Virgen del Valle, nuestra patrona. El otoño también resulta interesante para venir a conocernos, ya que en esta época se celebran eventos culturales como “Écija, ciudad barroca”; el mercado barroco y visitas guiadas –con diferentes temáticas- a los monumentos y lugares de interés turístico mas relevantes. Otras fiestas y actividades de interés son la Procesión y lectura del Milagro de San Pablo en enero, el Desfile de Carnaval en febrero o marzo, las Cruces de Mayo y el Corpus Christi. Aunque cualquier época es perfecta para venir a Écija, ciudad donde la grandeza se conoce…

Yemas el EcijanoAunque Écija es uno de los centros artísticos más importantes de Andalucía, mucho más que un municipio declarado Conjunto Histórico-Artístico de excepcional belleza, es un lugar para saborearlo al igual que su exquisita gastronomía, que mucha gente desconoce. La gastronomía ecijana es un reflejo de su historia, y está íntimamente relacionada con la cocina andaluza, utilizando los ingredientes que produce la fértil tierra astigitana. Entre los platos principales podemos destacar el gazpacho, el salmorejo, las espinacas labradas, el rabo de toro, la cazuela de espárragos trigueros, los flamenquines, la sopa de gato, etc. En lo que a dulces se refiere, el visitante puede escoger entre las famosas yemas “El Ecijano” o la mas exquisita repostería conventual. De entre todas las especialidades que se preparan en sus obradores sobresalen los “bizcochos marroquíes” de las Concepcionistas Franciscanas (Las Marroquíes) del Convento de la Santísima Trinidad; las tortas de almendras, las roquillas trenzadas y las trufas de avellanas de las Madres Dominicas de Santa Florentina; los dulces de pera en almíbar, bizcochos y miel de abeja, productos elaborados en el Convento de San José por la comunidad de Carmelitas Descalzas (Las Teresas); y los tocinos de cielo, flores de miel, roscos fritos y “borrachuelos” del Real Convento de Santa Inés.

Otra actividad que conviene resaltar es la artesanía local, que tuvo un gran auge en el siglo XVIII –considerado el Siglo de Oro Ecijano gracias a la riqueza económica y creativa que experimentó el municipio- cuando existieron en Écija numeroso gremios entre los que sobresalían los de la seda, la lana, y los artísticos, extendiéndose su prestigio a nivel nacional. Hoy en día, la artesanía local, de excelente técnica y acabado, está representada por la guarnicionaría, cerámica, ebanistería, forja y bordados en oro.