EL PASEO DE SAN PABLO DE ECIJA DOS VECES CENTENARIO
REVISTA FERIA DE ECIJA – 1970
Autor: Fernando Caldero Martín

Paseo de San Pablo EcijaEl paseo de San Pablo, ha sido el único punto de expansión en Écija durante muchos años, está por tanto lleno de recuerdos para los ecijanos que han sobrepasado el medio siglo o lo estamos rondando, su sola evocación nos trae al recuerdo de aquellos paseos de la grey infantil del Colegio de San Fulgencio en las tardes de los sábados, o la celebración de los últimos carnavales que conocimos y hasta aquel intento, que no tuvo éxito, de celebrar en su recinto nuestras ferias, como se probó en la de Mayo de 1932.

Por todo lo que significa para nosotros es Paseo y por la circunstancia que se da en el presente año de cumplir dos siglos de su creación, he querido dar a conocer la que pudiéramos llamar su acta de nacimiento.

Del acta capitular del cabildo, celebrado el día 13 de Febrero de 1770, copiaré para que no pierda su propio sabor, solo adaptando su ortografía al uso actual, los párrafos que he considerado mas interesantes:
Don Joaquín de Pareja y Obregón era Corregidor, Capitán a Guerra y Súper intendente de Rentas en Écija, el cual en el Cabildo de dicho día dio cuenta de que desde que tuvo el honor de tomar posesión de su empleo se le manifestó con instancia particular por muchas personas de distinción de este pueblo cuán útil sería para la diversión y recreo de todo el publico el que hubiese un paseo donde las gentes pudiesen salir a divertir al ánimo, por no haber alguno, y mas cuando con el conseguiría el adorno que faltaba a una ciudad de tanta circunspección como esta, a este fin dispuso citar alas Casa de su morada (eran la de los Sres. Mejías en calle Juan de Angulo) a toda la Nobleza y Caballeros Capitulares a los que le hizo presente lo referido, expresándole que si se les ofrecía algún reparo o inconveniente lo manifestasen porque no quería practicar operación que produjese la mas leve nota ni censura y que en el caso de que no encontrase alguno, esperaba que cada uno concurriese con la parte que le dictase su voluntad, pues el haría lo propio además de que asistiría personalmente a la obra todo el tiempo que le permitiese su empleo con el fin de que su presencia produjese los efectos que apetecía de que se hiciese con la mayor firmeza y solidez y con el menor coste que fuese posible.

Se nombró una comisión para que atendieses a dicho señor en el manejo de la obra y lo que en ella ocurriese por los Señores Don Cristóbal de Albornoz, Don Miguel de Carrizosa y Don Lope de Cárdenas y por depositario a Don Francisco Requejo, para que en poder de éste entrasen las cantidades que se habían ofrecido y fuese pagando el gasto diario, llevando cuenta y razón formal para la común satisfacción.

En este estado se comenzó la obra en las márgenes del río Genil, por ser el sitio mas proporcionado para el caso y habiendo concurrido a la disposición de ella el Maestro Mayor de Obras y Alarifes del Concejo hicieron presente que no solo la intentada hacer tenia la convivencia de ser un paseo divertido sino que serviría de alguna defensa para que el río, que ya había empezado a hacer tiro al pueblo, no se acabase de introducir en el venidero invierno de que resultaría grandes ruinas a todo el barrio del Puente.

Los referidos Maestros y Alarifes se extienden en consideraciones técnicas aconsejando que no siendo suficiente el terraplén del paseo para contener el río había que hacer una cortina de muralla con su estacada que le sirviese de contra escarpa en el sitio donde por los años 1737 ó 1738, se construyo un tajamar o estacada para contener entonces a esta ciudad y citado barrio y que se hacia preciso también mandase quitar la noria que se había construido al otro lado del río, frente del paraje donde daba principio el dicha tajamar, ya que hasta entonces no habría obra firme ni segura, pues todas las destruiría el resorte que tenia las aguas que subían de dicho puerto con otras razones de ciencia que dieron.

Paseo San Pablo EcijaQuiero leer entre líneas, en este acuerdo, que por los salones y mentideros públicos debía correr cierta oposición a la realización de la obra, tal vez se juzgaría como un capricho del corregidor, tal vez como muchas veces ha ocurrido se diría que el dinero que se iba a gastar en el Paseo, y que como hemos visto no eran de los Propios de la Ciudad, podría destinarse a otro fin mas útil o necesario, el párrafo que a continuación copia confirma mi suposición.

El Corregidor al someter al Cabildo el proyecto manifiesta que no le ha movido otro fin y objeto para ellos que el de dejar hacer a este común el beneficio que se patenta y esperaba deber a la Ciudad la fineza y favor de que con satisfacción dijera si ese le oficia algún reparo en la práctica de la las obras de dicho paseo y cortina, porque habiéndola desde luego las mandaba suspender y satisfará de sus propios intereses todo lo que se haya gastado y dispondrá que lo que se ha entregado a D. Francisco Requejo esto lo vuelva a restituir, porque como dejaba dicho y repetía no era su animo el hacer dichas obras habiendo reparos o inconvenientes. La Ciudad acuerda dar como con efecto dá dicho señor las mas expresivas gracias por lo que ve que su celo y actividad se ha esmerado en atender a dicho su Común y en calificación de su gratitud y de lo particularmente que queda complacida en lo que hasta aquí se ha operado y espera se opere en el asunto, aprueba en la parte que puede la consabida justificación y dá por actuada con sólidos y legítimos fundamentos.

Como se ve el Cabildo aprobó todo lo actuado y las obras continuaron, pero tan pronto como hubo cesado en el Corregimiento de la Ciudad el Señor de Pareja y Obregón, aparecen nuevas dificultades que confirman mi opinión, son la petición que en el Cabildo de 5 de Marzo de 1773, hace Juan Pablo Villalba, guarda del nuevo paseo, en la que se dice que como tal guarda le ha estado pagando el Señor Corregidor anticipadamente seis reales diarios para su manutención y la de la bestia mayor que saca el agua para regar los álamos, no habiéndosele entregado cantidad alguna desde que dicho señor se marchó; mas tarde en el Cabildo de 9 de Septiembre del mismo año, se ve un nuevo memorial del mismo Juan Pablo Villalba, guarda del nuevo paseo y alameda en que suplica se la satisfaga los seis reales diarios que se la habían señalado por la custodia y riego con una bestia de la referida alameda.

Pese a todas la dificultades el Paseo se construyó y unas veces en mejores condiciones y otras asolados por las inundaciones ha llegado hasta nuestros días en que ha cumplido doscientos años.