Ninfas Plaza del Salon Ecija

MIS MEMORIAS Y RECUERDOS -II (Década de los 50)
COSAS, NEGOCIOS, ARTESANOS Y ARTISTAS.
Autor: Paco Rodríguez – 2020.

Paco Rodriguez Ecija

En el «Salón» y su entorno, existieron los negocios que a continuación detallo. Algunos de ellos aún continúan, pero con diferentes dueños o titulares, otros fueron desapareciendo por diversas causas o motivos:

Cuando escribo en mis memorias acerca de los negocios, trabajos o artesanos, no los circunscribo únicamente al SALÓN y su entorno, sino que lo extiendo a otras zonas de la Ciudad, como bien se especificará.

Barberías-peluquerías: (de caballero). La del maestro Rivero, junto a la Taberna El Pelón. La de Briones, también en calle Más y Prat., otra barbería debajo de los portales del Salón, y cuyo dueño no recuerdo su nombre, colindando con el Bar Bisturí y la Botica de Valverde. También en el propio Salón, la barbería de Manolo Blanco, la simpatía, aseo y buena tertulia, mi admirado y recordado Manolo Blanco, con Juan Gutiérrez “El Cartero”, aficionados ambos a los toros y al flamenco, la barbería de Enrique “El Piqui”, más retirada del Salón, en la calle del Conde. Esta barbería estaba situada junto a la farmacia de D. Francisco Romero Dueña. Mi familia me empezó a llevar a esta barbería, recuerdo la presencia de Jesús, que posteriormente se independizó, instalándose en la calle Victoria. Años más tarde un barbero muy querido por el barrio del Carmen, Antonio, también me arreglaba el pelo durante mucho tiempo. Posteriormente quedó solo Enrique, hasta que se jubiló por edad. En la misma calle del Conde, pero haciendo esquina con Puerta Cerrada, frente a Taberna El Rinconcillo, la famosísima Barbería-peluquería de Modesto, con sus grandes hombres de la tijera y la navaja, su recordado hijo Pepe “Peroles”, fue un futbolista que jugaba en el Écija CF, al que daba gusto verlo tocar el balón, tenía una izquierda de seda. Luego le pasaba como a los grandes genios, que había partidos que no metía el pié y no quería exponerse. Había que aguantarlo porque cuando estaba inspirado se gozaba con su visión de juego, y de cara al gol era muy eficaz.

Confiteria Yemas el EcijanoConfiterías: “La Canana”, en el Salón, junto al Bar Herrera, (hoy, Yemas El Ecijano, calle Cintería de (* Manolo Mármol) . Unos pasteles exquisitos; mantecados, turrón, polvorones, alfajores y tortas de manteca; los mejores que he comido en mi vida. Los merengues espectaculares…los famosos “recortes” y los….. ¡TABIQUES!, te saciaban el hambre canina que teníamos. ¿Quién no paladeó aquellos manjares..?. “La Canana” había adquirido fama dentro y fuera de nuestra ciudad. Los numerosos visitantes, que venían a Écija, iban derecho a aquella pastelería, demandando sus productos Ella, la dueña, se llamaba Rosario, de estado soltera, cuando la conocí era una mujer mayor, yo iba con mi abuela Lola, eran primas hermanas. Allí íbamos de vez en cuando a visitar a su prima, sobre en la época navideña, que olía aquello a gloria bendita.. ¡qué recuerdos, Dios mío!.- También había una sucursal de la confitería La Canana en la calle del Conde, junto a una tienda de ultramarinos. Regentada por la familia Linares.

(*) “In memoriam”: Cuando escribo este capítulo, conozco el fallecimiento de Manolo Mármol, dueño del negocio “Yemas el Ecijano”, en la calle Cintería. Una bellísima persona, honesto, serio y trabajador incansable. Descanse en paz y mi pésame a su familia. *Otro ecijano ilustre con el que no se ha correspondido como merece, su aportación a la divulgación de Écija, en el exterior, merced a las famosas Yemas “El Ecijano”. Continuador de su padre, que también se llamó Manuel del Mármol, fue quien inventó la receta del famoso dulce. Reitero que gracias a ambos y a personajes de la relevancia de ellos, y de quienes hicieron historia imborrable, Écija como Ciudad del Sol y de las Torres, está en el mapamundi, sin necesidad de la «no imaginación» de algún político machacón.

Sastres: La “Sastrería Cubero”, en la calle Miguel de Cervantes, al principio en la acera de la izquierda. José María Jiménez, calle Santa Cruz, Juanito Estilo, calle Cintería, Rafael Caracuel, en la Plazuela del Palacio de Benamejí, el Maestro“Risita”, situado al final de calle del Conde, junto a la droguería de Paco Blanco. Carmen “La Jaramaga”, en Plaza Giles y Rubio, frente a la zapatería de Zayas y junto al estanco de El Chupito. Refiero a ésta señora porque era una sastra de reconocido prestigio en la Ciudad, a ella acudió mi familia cuando tenía que hacerme los primeros pantalones largo. En la memoria tengo que los niños hasta cumplir los 14 o 15 años, vestíamos pantalones cortos, -curiosamente, ya con vellos muy largos en las piernas-. Desde luego el primer traje que me hizo La Jaramaga, tendría yo unos dieciséis años.

Comercios Antiguos de EcijaTiendas de Ultramarinos: Es de justicia mencionar este tipo de negocios, que tanto bien hizo por la sociedad ecijana, a la que tanta hambre quitó, en unos momentos tan críticos como fue la posguerra, que se alargó al menos un par de décadas más. Entre esas tiendas de comestibles, a modo de referencia, relaciono la antes mencionada como Estanco del Chupito, allá en el Puente, que hizo un servicio al vecindario, gente obrera, que su jornal dependía de dos factores básicos: que tuviera trabajo en el campo o en los albañiles, y que el tiempo se portara, o sea, que la lluvia no se hiciera pesada y pudieran seguir sus labores. A veces los inviernos se hacían eternos, no paraba de llover y el paro era la norma general de cada familia, en El Puente y en todas las partes de la ciudad. Había que dar de comer a la familia, había que vestirse y otras necesidades básicas. Para eso aparecieron tiendas de barrios, como la mencionada de El Chupito, que con una libreta y un lápiz, pactaban con los clientes que se le pagaría con el primer jornal que percibiera, para luego seguir apuntando, porque la racha mala de paro continuaba vigente. Sin ningún desagrado, de una forma humana y, a veces altruista, servía a las familias todo lo necesario para su manutención. En esa misión, exactamente igual que en el barrio del puente, tengo que reseñar las tiendas de ultramarinos de Puerta Palma, las del barrio de Puerta Cerrada, San Juan Bosco, Cuatro Esquinas del Carmen, Tienda de El Pavero, en Puerta Cerrada, la del Currindin, al final de calle San Juan Bosco, la de José Moyano El Rajamanta, la tienda conocida por “Ca Romperreja”, en la calle Alamillo, tienda de la familia Bellido o “Ca guardia”, en la calle Carmen, las tiendas de la Familia Linares, y la de El Bizco, ambas en la calle del Conde, la de Adolfo Cruz, en la calle Almenilla, camino de la Plaza de Abastos, no puedo olvidar a la Familia Freire, o del Marqués en sus tiendas de la calle Merced y la que regentaba Ramón Freire y su mujer en la calle Zamorano. De ésta, precisamente hablaban gloria bendita los vecinos del barrio, los gitanos que vivían allí supieron de la amabilidad y generosidad de la familia Marqués. Todas, ¡absolutamente todas!, salvaron de morir de hambre a muchos ecijanos. Esos tenderos, con una economía no muy boyante, se las ingeniaban para satisfacer las necesidades más básicas y acuciantes, para la supervivencia de quienes acudían a sus tiendas demandándoles el sustento diario, siempre con la promesa hablada de que pagarían cuando tuvieran ingresos por su trabajo: ¡apúntalo en la libreta!- era la frase repetida una vez y otra. En ello tuvo mucho que ver, desde luego, el gran corazón y el espíritu de solidaridad de todos ésos tenderos, quienes cumplían el mandato divino de “¡¡dar de comer al hambriento!!”..

Desde aquí todos los honores y agradecimientos a tan nobles e importantes personajes ecijanos –muchos de ellos anónimos-, y que incluso les llevó a la ruina esa forma de proceder humana como “auténticos héroes de guerra”, en época de paz.

Ditero de EcijaLos diteros.- Igualmente es de justicia mencionar, a quienes con el título popular de “diteros», ejercieron un papel muy preponderante en aquélla época de necesidad. Con su humanidad, su simpatía y con conocimiento de las “cuatro reglas”, a muy bajo interés, facilitaban al pobre consumidor, enseres de cocina, ropas de cama y ropa de vestir para el frío invierno ecijano, o cualquier otro producto imprescindible en el hogar. Vaya mi reconocimiento y agradecimiento por lo que esas excelentes personas, anónimas en su mayoría. Quienes facilitaron en lo posible algo más de confort a muchas familias ecijanas.

Artesanos: De la madera; carpintería y ebanistería de Francisco Aguilar “El Nevero”, calle Avendaño, precisamente junto a la casa donde yo vivía, quién, aparte de la elaboración de muebles para el hogar, tuvo la genial idea de fabricar las primeras neveras que se conocieron en esta Ciudad, más tarde se convirtieron en frigoríficos eléctricos, de la marca FAR. Al principio de su fabricación, en la parte de arriba del mueble, se introducían barras de hielo, que elaboraba una fábrica que había en el puente, que se llamaba “El Batanero”, y que acarreaba un empleado de la fábrica a los domicilios que lo requerían. Más adelante dio comienzo a la fabricación de los frigoríficos con el correspondiente congelador. Francisco Aguilar Rodríguez “El nevero”, como así era conocido, fue otro personaje ecijano que inventó un mueble muy necesario para enfriar los alimentos y mantenerlos en buen estado. Tal gesta no le fue reconocida en vida ni de forma póstuma, a su familia. Ni una mención honorífica como agradecimiento, al hecho de haber dado a conocer Écija en el exterior. Al menos a mi no me consta que lo haya hecho ninguna corporación desde los cincuenta a la actual. La ingratitud de los gobernantes de Écija, en todas las épocas, ha sido una constante. Al menos se ha reconocido recientemente la labor artesanal, en el trabajo de la madera y ebanistería, de la familia Balmaseda, hoy sus herederos, en la calle Flores. Los Hermanos Mesa , en la Avdª. Miguel de Cervantes, fueron unos auténticos artesanos en el mismo ramo de la madera y ebanistería, elaborando muebles para el hogar o decoración, muy cotizados y demandados, sobre todos por los novios, futuros matrimonios de la época.
Aprendices Carpinteria EcijaCarpintería «El católico»,regentada por Francisco Carmona Fernández, situada la calle Santa Florentina. Recuerdo muy bien esa carpintería, porque yo acostumbraba a ir de pequeño, algunas tardes, después del colegio, por aquélla parte de la ciudad, pues uno de los hijos menores era mi compañero y amigo del colegio. Cómo no recordar aquí, en estas líneas, la carpintería artesanal y marquetería “El Mellizo», cuyo titular, José Fernández Cala ayudado por sus hijos, Pepirri, Rafa o Miguel Ángel Fernández López desde muy pequeños, elaboraban auténticas obras de arte en la buena madera con sus manos. Rafa, concretamente compatibilizaba su trabajo en la carpintería con su afición al futbol. Con el tiempo se dedicó plenamente a tal deporte. Fue guardameta de los diferentes clubes de Écija. Lo conocí jugando como portero en el Recreativo Ecijano, más tarde en el Écija Balompié, en el que ha estado ligado en todas las funciones del club, desde jugador, luego entrenador o delegado, preparador de juveniles etc.. En la actualidad, a pesar de los años, sigue con esa afición desmedida al futbol, formando y entrenando a chavalines que algún día pueden ser profesionales del balón. Mi amigo Pepirri, murió hace pocos años, muy joven aún, trabajador incansable, también era muy aficionado al flamenco. Fue cofundador de la añorada Peña Cultural Flamenca. Honores a Pepirri, buen trabajador, su bondad, simpatía y honestidad quedan grabadas en la memoria del que suscribe. Sus golpes y sus chistes eran desternillantes en cualquier momento; siempre estaba de buen talante. Un hombre cabal, D.E.P. Mi también amigo Miguel Ángel, por ser el menor de los hermanos, siguió en el negocio hasta su jubilación reciente. Es una persona de las que quedan pocas: profesional admirable, agradable, educado, honesto y amigo de todo el mundo. No conozco a nadie que hable mal de Miguel Ángel. Le profeso un gran cariño.

Carpintería-Ebanistería de Miguel Aguilar, padre de uno de mis mejores amigos, Miguel Aguilar Jiménez. Carpintería que estaba situada en la calle Cambronera, actualmente Cristo de Confalón, muy destacables sus trabajos. En ella trabajaba también mi buen amigo, Rafael Peña, aficionado taurino, padre de los toreros Manuel y Paco Peña. Dos carpinteros y artesanos excelentes, buenas personas, tanto Miguel como Rafael, con quienes mantenía una tertulia dominical, en el que fue Bar del Casino de Artesanos, que se edificó en la época que fue presidente del Casino, Don Manuel Martín González. En aquella tertulia, a la que se unían los amigos y aficionados taurinos, Francisco Aguilar «El Poli», Alejadro y Bernardo Melero y mi cuñado Eloy Gutiérrez Egea, nos tomábamos unas copitas de buena manzanilla, con las excelentes tapas que cocinaban en el establecimiento. Hablábamos, discutíamos y debatíamos, dentro de unas normas de respeto y educación y tolerancia, cada uno con su opinión personal. Fueron unos tiempos maravillosos que recuerdo con nostalgia, de los años ochenta del siglo pasado.

Carpintería-Ebanistería Rosado, regentada por José Rosado Morón, quién precisamente fue compañero y amigo en el Colegio Salesiano del Carmen. Excelente carpintería artesanal que en la actualidad por jubilación de su titular, regenta su hijo Francisco Rosado. Sus prodigiosas manos hacen auténticas obras de arte, tanto en carpintería como en restauración de retablos de iglesias o imágenes. Su hermano Jesús Rosado, bordador de reconocido prestigio en Andalucía y en España; habiendo realizado bordados de mucha categoría para diferentes hermandades de penitencia.

Guarnicioneria Armenta EcijaArtesanos de la Piel «Casa Armenta», en calle Avendaño, frente a mi casa, tenían el taller y la exposición en la calle Conde. La saga Armenta: el Patriarca, creo recordar que se llamaba Rafael, sus hijos: Enrique, José Manuel, Rafael y Luis, formaban un equipo bien avenido. Nacional e internacionalmente muy famosos y reconocidos, por sus monturas y todos los arreos de los caballos.- Con el tiempo, José Manuel se independizó y formó su propio negocio, que en principio lo estableció en un local en el Salón, luego se estableció en calle Merinos. Obviamente el tiempo no perdona y poco a poco fueron desapareciendo, aún muy jóvenes, pero así está establecido por la biología y designios divino. En la actualidad algunos herederos y herederas, siguen su estela, para que no se pierda un oficio con tanta tradición en Écija. Pero destaco la particularidad de dos grandes artistas, hijos y herederos de José Manuel: Rafael y Jose Manuel Armenta. Rafael es uno de los mejores artesanos-artistas, de esta ciudad, realizador de obras tan importantes, y ya emblemáticas en Écija, como las dos fuentes que lucen en “El Bulevar”, Avda. del Genil. José Manuel, igualmente es otro artista en lo suyo. Muy ingenioso e investigador del pasado histórico de Écija. Conociéndolo personalmente, porque es amigo, igual que Rafael, siempre estará poniendo al servicio de la cultura de Écija, sus descubrimientos y aportaciones. Ambos, en principio, de muy pequeños, vivieron en la calle Avendaño.

También hay que incluir a una cantidad importante de zapateros, que hacían zapatos a la medida, de una forma artesanal, a modo de ejemplos, cito a la familia Zayas del barrio de El Puente, cuya elaboración de botas y botos camperos era muy reconocida dentro y fuera de Écija. También recuerdo a otra familia de apellido Cornejo, en la calle San Juan Bosco, frente al Colegio del Carmen, que fabricaban artesanalmente zapatos a medida.

Agustin Rivero TorresOtros artistas de renombre: Écija, como no, se siente orgullosa y honrada, por el importante número de artistas que nacieron en su seno. Para no hacer muy extensa la lista de ellos, y en evitación del riesgo de omitir alguno, voy a referirme solamente a uno que paseó el nombre de Écija por todo el mundo, dejando su pabellón en lo más alto:
Agustín Rivero Torres, que nació en Écija, en el año 1919, precisamente en la calle Caleros, 10, (justo al lado de donde nació y se crió mi padre Manuel Rodríguez Torres), gitano y poeta, fue actor de teatro y cine, se trasladó a Madrid, para trabajar en la Compañía de Juanita Reina y Juanito Valderrama, con estos grandes artistas derrocharía su arte por América del Sur. En el cine trabajó en producciones, con Antonio Molina, caso de la película “El Pescador de Coplas”, rodada en el año 1954.

Durante años compaginó su trabajo con su faceta poética y llegó a escribir “Romancero de un auténtico gitano”; “Andalucía viva” y “Yunque y fragua”. Falleció en julio de 2002. Sus restos descansan en el cementerio de nuestra Ciudad.

Tuve el honor de conocerle y tratarle personalmente. No pondero si califico a Agustín Rivero como “un grande de la poesía andaluza y española”, mundialmente así reconocido. Es por ello, que considero a Agustín Rivero Torres un ecijano importantísimo en la historia de esta ciudad. Desconozco si en vida fue considerado como hijo predilecto. Aún tengo en la retina de mi mente una noche en el Palacio de Peñaflor, a principio de los ochenta, que hizo la presentación de uno de sus libros de poemas y coplas. Tuvo un éxito memorable. El auditorio del Palacio, totalmente lleno, puesto en pié aplaudió su recital poético.

Todo lo que escribo, absolutamente todo, está basado en mi memoria, relacionada con los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado, con algunas menciones a décadas sucesivas.

-CONUTINÚA….