UNA SEMBLANZA DEL TRABAJO DEL ESPARTO EN ECIJA: UNA VUELTA A NUESTRA INFANCIA
REVISTA FERIA DE ECIJA – 2008
Autor: Francisco y Manuel Parejo Camona

articulos esparteriaEscribir un artículo sobre las esparterías y el oficio de espartero en Écija es volver a nuestra infancia, rodeados de un olor particular, el esparto, que venía de la zona de Almería, Murcia… y que, al mismo tiempo, era parte de nuestros juegos: nos servía para escondernos, jugar a los pistoleros, hacer pelotas de papel con guita que caían irremediablemente al pozo, guardar juguetes… También supone traer al recuerdo imágenes del abuelo vendiendo en el zaguán de mi casa, de mi padre trabajando todas las mañanas sentando en un esterillo, de una casa constantemente abierta porque era una tienda donde no había horarios comerciales y el lugar de encuentro de todo el que pasaba por allí para hablar del tiempo, del campo, de lo que pasaba por el pueblo y de todo lo que fuera comentable en una tertulia entre vecinos y amigos.

Un oficio para el recuerdo ligado al mundo agrícola y sus tareas, que con su modernización y mecanización hizo que su pujanza y su sentido pasara a la historia, quedándose en lo meramente artesanal para el turismo o la decoración en caso de nuestro pueblo, nuestra querida Écija, trayendo consigo la desaparición paulatina, a lo largo de finales del siglo pasado, de las esparterías, que eran lugares conocidos por todos los vecinos, porque muchos de sus artículos productos eran necesarios y habituales en el trabajo y la vida cotidiana. Mi abuelo siempre decía que la espartería había sido un buen negocio en su época pero que ya…

Abuelo Espartero y nietos ecijaSe diluyen esas imágenes y con ellas un universo de palabras que han acompañado el quehacer de tantas y tantas personas en sus casas y en los campos: serón, angarilla, traba, esportón, espuerta, capacho, capacheta, collerón, albarda, pleita, esterilla, piola, balsones, cincho (esterillos para hacer los quesos), tomiza, esterón, aguaderas… ¡Cuánto trabajo y esfuerzo hay detrás de cada una de estas palabras.¡

Nuestro abuelo, Francisco Parejo Serrato, conocido por mucha gente como “Montero”, llegó a Écija en el año 1924 desde Osuna “para hacer” la feria de San Matero, feria de ganado, en la que se instalaba un mercado de productos de esparto ligados a las tareas agrícolas y ganaderas. Desde pequeños hemos escuchado como la calle Carreras, calle donde finalmente se instaló con nuestra familia, era un hervidero de puestos donde el trasiego era continuo y donde venían muchos esparteros, sobre todo de Badalatosa, que entraban en competencia para vender sus productos.

familia Parejo Esparteria EcijaCuando llegó nuestro abuelo a Écija ya existían las esparterías de Mamerto Jiménez y su hijo Rafael Jiménez Mendoza en la barriada de El Puente, con el apodo de “Chopito”(y no el de “Chupito” como lo conocemos todos, ya que al ser muy difícil de pronunciar su nombre, lo llamó el pueblo así por dedicarse a la venta de madera de chopo), que llegaron a Écija a principios del siglo XX; así como la espartería de la calle San Francisco, propiedad de los hijos de Juan Bautista Rodríguez, abriéndose posteriormente otra espartería de la misma familia en Puerta Cerrada (precisamente esta espartería de San Francisco fue la última en cerrar en nuestra ciudad). En estas esparterías junto con la de mi casa, se trabajaba directamente el género con las agujas y el cosido de las mismas pleitas, que poco a poco daban lugar a serones (caballar, mular, entremular…), esportones para las diferentes tareas agrícolas, angarillas (primero para animales y posteriormente para las motos), esterillas, esteras, persianas (algunas de las cuales todavía se pueden observar en ventanas y balcones de nuestra ciudad).

Sirva esta semblanza para recodar y hacer presente una parte de la historia cotidiana de nuestro pueblo y en nuestro caso, de nuestra familia, porque hablando con nuestros padres y otras personas en busca de datos, referencias, fotos, imágenes, como la que puedes ver, amigo lector, se vislumbra toda una vida entrelazada como el esparto, que nos ha hecho posible llegar a ser lo que somos.