FERNANDO VALERO Y TOLEDANO (Écija 1855-San Petesburgo 1914)
POR D. RAMON FREIRE GÁLVEZ (1999)

“BOSQUEJO ARTÍSTICO DE UN TENOR ECIJANO”.

Lo primero, necesariamente, es transcribir lo que encontré relativo a la vida del personaje que me ocupa, y para ello vuelvo a recurrir a lo que nos dejó escrito Antonio Tamarit Martel y Torres, en el Bosquejo Histórico dedicado a la ciudad de Ecija, año de 1892, página 261, que literalmente dice así:

FERNANDO VALERO Y TOLEDANO

“Ecija debe sentirse orgullosa de ser patria natal de tan notable artista y mucho más si se considera que solo a la casualidad debió esta circunstancia. Empleado de la Administración de Salinas de esta ciudad el padre de nuestro biografiado, en la casa n° 3 de la calle Estudio, nació Fernando Valero el 6 de Diciembre de 1855. He aquí como un simple accidente en la vida del hombre dio a Ecija la gloria de tener un hijo que la diera honor, que la aumentara sus gloriosos recuerdos.

Desde muy niño mostró Valero decidida afición por la música y la pintura, empezando sus primeros estudios en la poética y oriental Granada. De esta ciudad pasó a Madrid, y ya en la corte recibió lecciones de música y canto del Maestro Don Mariano Martín Salazar y del eminente tenor Enrique Tamberlik; lecciones en que demostró cuanta era su aptitud para desempeñar el divino arte.

El 30 de Marzo de 1878 debutó en el Teatro Real de Madrid con la ópera Fra Diávolo y en las dos siguientes temporadas tomó parte en otras importantes obras, especialmente en Roberto, en la que desempeñó el papel de Rambaldo. En este tiempo cantó con la célebre Cristina Nilson.

En 1880 se trasladó a Italia, haciendo su debut en el Teatro Carcano de Milán y desde esta época, cada representación en que ha tomado parte constituyó un triunfo para nuestro paisano. Los públicos que acuden a los teatros de Milán, Nápoles, Florencia, Venecia, Constanza, Palermo, Roma, Viena, Berlín, Lisboa, Barcelona, Madrid, París, Sevilla, Buenos Aires, Montevideo, Londres y otras grandes capitales, conservan gratisimos recuerdos del paso de nuestro insigne tenor por la escena de sus respectivos coliseos. En todas partes recibió entusiastas ovaciones; demostración palpable de como fueron apreciadas sus innegables dotes artísticas y que confirmaron una vez más sus notables triunfos escénicos, al desempeñar la parte de las obras que le eran encomendadas o al crear un personaje como el Piettro de la ópera “Pescatori di Perle”, obra escrita expresamente para Fernando Valero.

Pero ninguna ovación para él, según sus propias afirmaciones, como la que obtuvo aquí el 20 de junio de 1889, cuando visitó esta ciudad después de largos años de ausencia. Ecija, que ya conocía los triunfos de su hijo, se esforzó en demostrarle todo su aprecio, todo su cariño; quiso demostrar y lo consiguió, que apreciaba al artista, pero que se sentía orgullosa de un hijo que, a pesar de haberle tratado poco o nada, por haberse alejado de ella desde su niñez, le conservaba un grato recuerdo, no la rechazaba y vino a probárselo. Por eso las manifestaciones de Ecija fueron tales, que hicieron que Valero afirmara en una carta dirigida a un periódico local lo siguiente:

« Jamás olvidaré su conducta, su recuerdo durará lo que dure mi existencia, porque sus efectos han sido para mi tangloriosos como los mayores triunfos en mi artística carrera conseguidos.»

Este es Fernando Valero; y nosotros que corno ecijanos sentimos un justo orgullo por tener un paisano tan eximio e ilustre, nos congratulamos aún más de poder incluir su nombre en esta parte de nuestro libro”.

Decidí emplearme a fondo en conocer la vida de este personaje, famoso tenor ecijano, que me estaba fascinando, mucho más en un género musical como la ópera, donde tan difícil es triunfar. Examiné las enciclopedias que tenía a mi alcance, pero de todas recibía un pequeño desánimo, porque no existía dato alguno relativo a Fernando Valero Toledano. La duda me asaltaba: ¿No llegaría a ser tan famoso como Tamarit Martel había dejado escrito?. ¿Se habría dejado guiar Tamarit Martel por su paisanaje?. Pero mis dudas quedaron disipadas, cuando en la Enciclopedia Espasa Calpe encontré otra pequeña biografía de su vida, que siendo, en parte, coincidente con la publicada por Tamarit, la hacía un poco más extensa. De dicho tenor, la susodicha Enciclopedia consigna lo siguiente:

FERNANDO VALERO TOLEDANO

Fernando Valero y Toledano, nace en Ecija el 6 de Diciembre de 1856 y muere en Moscú en Enero de 1914. Muy niño se trasladó con sus padres a Granada en cuya universidad comenzó los estudios literarios, a la vez que se consagraba al de la pintura, por la que sentía gran predilección.

Encontrándose un día ocupado en copiar a la acuarela uno de los afiligranados pórticos de la Alhambra, uno de los sitios más frecuentados por Valero para el cultivo de sus aficiones pictóricas, acertó a visitar el incomparable alcázar el célebre tenor Tamberlik, quién al oír al joven Valero, que cantaba mientras manejaba los pinceles, le tributó grandes elogios y le aconsejó que estudiase solfeo y se consagrase a la música y el canto, en la seguridad que se labraría un brillante porvenir.

Se ofreció también a darle algunas lecciones si el muchacho se traslada a la corte y se encontrase por tanto en Madrid en la temporada siguiente para la que Tamberlik había sido escriturado.

Siguió Valero el consejo del gran tenor y abandonando la pintura, se consagró a la música, recibiendo las primeras lecciones del profesor granadino Manuel de Moya. Ya antes de salir de Granada logró sus primeros triunfos en un teatro de aficionados, cantando las partituras de “Una vieja y el estreno de un artista”. Pasó luego con su familia a Madrid para desempeñar un destino en la Administración económica y más tarde en el Ministerio de Hacienda, al mismo tiempo que continuaba sus estudios bajo la dirección de Mariano Martín Salazar.

Tamberlik, no solo cumplió su palabra, sino que llevó su interés hasta hacerle debutar en el Teatro Real, donde en 1879 obtuvo un éxito envidiable cantando la parte de Lorenzo en “Fra Diábolo” con el célebre Nandín, Virginia Ferni, Germano y el bufo Fiorini. El afortunado principiante quedó escriturado desde aquella noche para continuar por dos temporadas más en el Teatro de la Plaza de Oriente, donde cantó, entre otras óperas, “Mignon” y “Fausto” con Berger. Más tarde marchó a Italia, deteniéndose en Milán, en cuyo teatro Coreano empezó a trabajar, debutando con la ópera “Favorita”, de la que Gayarre había dejado inolvidables recuerdos. No obstante no fue indigno de su compatriota, como lo demostraron los periódicos locales, diciendo, al dar cuenta de la interpretación de la obra por Valero que “la impostación de su voz, franca, sonora y vibrante, su manera de frasear y su dicción, traían necesariamente a la memoria las mismas cualidades del gran tenor español”. El famoso crítico Filippo Filippe, al escuchar a Valero le bautizó con el nombre de “piccolo Gayarre”. Desde aquella fecha las ¡lotes de Valero adquirieron nombradía universal. Su nombre, rodeado de la aureola tic la gloria, empezó a ser oído en todas partes y pronto se vio solicitado por las empresas de los coliseos de mayor importancia.

En el número de estos se contaron en España, el Real de Madrid, el Liceo de Barcelona, el Sal¡ Fernando de Sevilla, el Principal de Valencia y el de la Opera de Granada. Y en el extranjero, el teatro Krol de Berlín; el Covent-Garden de Londres; los Imperiales de San Petesburgo, Varsovia y Viena; el Constanzi; el Apolo y el Argentina de Roma; el Carlo Felice de Génova; el Fenice de Venecia; el Pérgola de Florencia; el San Carlos de Nápoles y el Bellini de Palermo.

En la América del Norte cantó en Nueva York, Chicago, Boston, Filadelfia, Louisville, Brooklin, Albany, Montreal y Canadá y en la América del Sur en el Teatro Colón de Buenos Aires y en el Solís de Montevideo.

En Milán donde llegó a ser el tenor favorito, cantó nueve temporadas en los teatros de Carcano, Dal Verme, Manzoni y la Scala, en el último de los cuales creó por primera vez en escena, tres tipos diferentes que le valieron bastante oro y muchas palmas. El Turiddu en la ópera “Caballería Rusticana”; el de Nadiz en el “Pescador de Perlas” y el de Don losé en la “Carmen” de Bizet. Valero fue también el que primeramente cantó “La Gioconda” en italiano y el Mefistófeles de Boito, ambas en el teatro Imperial de Viena.

Poseía ni¡ vasto repertorio, en el que figuraban además de las óperas citadas, las tituladas “Hugonotes “, ‘Lohengrín “, “La Africana”, “Fausto”, “Lakmen”, “Manón Lescaut”, “Linda”, “Lucía”, “Marta”, “Traviata”, “Rigoletto”, “Los Amantes de Teruel”, “Donne Curiose”, “Puritanos”, “Filemón y Bauci”, “La Sonámbula” y otras más. Pero de todas ellas, las que le dieron mayor gloria y dinero fueron “Caballería Rusticana “, “Favorita”, “Rigoletto “, “Marta” y”Carmen “, en la que hacía Valero un Don José clásico y Único por el sentimiento y la dulzura de la voz, no menos que por su temperamento meridional; y ultimamente “Los Amantes de Teruel”, en cuya parte de Marsilla se distinguía extraordinariamente. “

Lo cierto es que tan cortos resúmenes de toda una vida artística, estaban repletos de una amplia riqueza dedicada al mundo de la ópera.

Examinando detenidamente dichas dos biografías, con independencia de la extensión de una y otra, había un pequeño error. En la realizada por Tamarit Martel se fijaba como fecha de nacimiento el día 6 de Diciembre de 1855, mientras que la publicada en la Enciclopedia Espasa Calpe, era el mismo día y mes, pero de 1856. Un año de diferencia, que aún sin tener mayor importancia, podía alterar la verdadera identidad y la carrera artística del personaje que me ocupa.

Como quiera que Tamarit Martel había dejado consignado que el nacimiento de Fernando Valero Toledano, lo fue en la casa n° 3 de la calle Estudio (hoy Practicante Romero Gordillo), tenía claro que para conocer con exactitud, no solo la fecha exacta del nacimiento, sino también los ascendientes y algún dato más que pudiera haberse consignado, debía iniciar mi investigación en la Iglesia de San Juan, a cuya collación en la fecha de 1855/1856 pertenecía la calle Estudio.

En dicha Iglesia y en sus libros de Bautismos, concretamente en el 22, páginas 96 vta. y 97, encontré la inscripción relativa al bautismo de Fernando Valero Toledano, que transcrita literalmente, es como sigue:

“En la ciudad de Ecija de la provincia y Arzobispado de Sevilla, sábado ocho de Diciembre de mil ochocientos cincuenta y cinco años. Yo, Don Juan Narvaez Pro, con licencia del Sr. D. Antonio González Oliva, Arcipreste de esta ciudad y cura ecónomo de esta iglesia parroquial de San Juan Bautista, bauticé en ella solemnemente a FERNANDO JOSE, RAFAEL, SALVADOR, ESTEBAN, NICOLÁS DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, que nació el seis del corriente a las once y media de la mañana, en la calle Estudio nº dos, hijo de Don José Valero y Roldán, empleado de salinas y de D° Salvadora Toledano y Repiso, ambos de Córdoba y casados en el Sagrario de la Sta. Iglesia Catedral de la misma en el cuarenta anterior. Abuelos paternos Don Rafael Valero y Martínez, Procurador y D° María Josefa Roldán, de la misma naturaleza. Maternos, el Ldo. D. Miguel Toledano, Auditor de Guerra honorario y Fiscal de Rentas de la Provincia de Córdoba, natural de Algarinejo, provincia de Granada y Doña María Antonia Repiso, natural de Córdoba. Padrino el Sr. Don Fernando Mancebo, Coronel graduado de Infantería y Comandante del Escuadrón de la M.N de Córdoba y Administrador en jefe de las fábricas de sal de esta provincia, vecino de Córdoba y residente en esta y en su nombre D° María Valero y Toledano, soltera, hermana del bautizado, a quién aviso el parentesco espiritual y obligado que contrajo; siendo testigos Antonio y Felipe Neira, de esta vecindad y en fe lo firmamos. Juan Nárvaez.- Antonio González Oliva.- Firmados y rubricados.”

De la inscripción de su nacimiento y bautismo, podemos observar, en primer lugar que se consigna el número 2 de la calle Estudio, como la casa donde nació Fernando Valero y aunque en la biografía que publicara Tamarit Martel aparezca el número 3 se trata de la misma casa, ocurriendo un cambio de números en las calles ecijanas a la fecha de la publicación de la biografía en relación con la del nacimiento de dicho tenor, como más adelante, de otro apunte biográfico, podremos comprobar; y en segundo lugar, nos sirve para conocer que el abuelo materno de Fernando Valero Toledano, había ocupado altos cargos, así como el hecho de quedar apadrinado por militar de alta graduación, quién al mismo tiempo ocupaba el cargo de Administrador en jefe de las fábricas de sal de esta provincia, de las que el padre del tenor era empleado en esta ciudad, aunque dicho apadrinamiento estuviese representado en el acto del bautismo, por la propia hermana del tenor, Doña María Valero Toledano, que fue prevenida de “su parentesco espiritual” por el sacerdote oficiante de dicho sacramento.

Años más adelantes volveremos a encontrarnos con otra hermana del tenor, de lo que se deduce que, al menos, tuvo dos hermanas.

A través de los datos biográficos, conocí que el debut artístico de Fernando Valero se produjo en el Teatro Real de Madrid M el 30 de Marzo de 1878 con la ópera “Fra Diávolo”, pero Ecija, su ciudad natal, lo descubre humana y artísticamente, a raíz de los triunfos conseguidos por el tenor en la temporada de ópera 1888/1889, quizás en la temporada que alcanza el tenor su madurez artística y en la que contaba treinta y tres años de edad.

La pregunta de cómo descubre Ecija al tenor nacido en ella, no dejaba de darme vueltas, hasta que descubrí que el semanario semanal “La Ilustración Española y Americana”, con motivo del estreno en el Teatro Real de Madrid, de la ópera “Los Amantes de Teruel”, publica el éxito de la obra, el homenaje que se ofrece al autor y el triunfo, como primer tenor, de Fernando Valero y Toledano, de quién ofrece su biografía y su fotografía. Dicho descubrimiento surgió al conocer que en la sociedad “Casino de Artesanos de” Ecija, entre los ejemplares de su amplia biblioteca, se encontraban los números publicados por el semanario antes citado, desde el segundo semestre de 1888 en adelante. Tras el permiso solicitado, encontré lo que buscaba, concretamente lo dicho anteriormente, la biografía y la fotografía de Valero Toledano, que vio la luz en el semanario de 28 de febrero de 1889, páginas 123-125, del que aportamos la propia biografía del tenor y su fotografía, la cual coincidía plenamente con la que en su día me remitió mi amigo de Madrid, así como una ilustración gráfica relativa al III acto de la ópera “Los Amantes de Teruel”, en la que aparece don “Diego de Marsilla” (Fernando Valero) con “Doña Isabel de Segura”.

Comenzando por la biografía publicada, dice así:

“DON FERNANDO VALERO Y TOLEDANO.- Primer tenor en el Teatro Real de Madrid.

Fernando Valero y ToledanoEn la página 125 damos el retrato del distinguido tenor español Don Fernando Valero y Toledano, intérprete concienzudo de la parte de Diego de Marsilla en la ópera “Los Amantes de Teruel”, del laureado maestro Bretón.

El Sr. Valero es antiguo conocido de los dilettanti madrileños y aquí, en nuestro teatro Real, comenzó su carrera artística; en la noche del 30 de Marzo de 1878 presentóse por vez primera en el escenario del regio coliseo, ejecutando la ópera “Fra Diavolo” con el tenor Francés Nandin, y mereció la acogida más afectuosa del inteligente público que ocupaba las localidades, viéndose precisado a repetir, entre nutridos aplausos, la bellísima romanza del acto tercero.

Nació el Sr. Valero en Ecija (Sevilla), el 6 de Diciembre de 1856 (también erróneo el año de nacimiento) y educóse en Córdoba, cursando con aprovechamiento la Filosofía y comenzando en la Universidad de Granada la carrera de Leyes; atrajéronle desde luego las bellas artes con llamamiento irresistible, y dedicóse a la pintura y a la música, hasta que mas tarde se entregó por completo al estudio del divino arte; en Granada le oyó el insigne Tamberlick con motivo de tomar parte el Sr. Valero en una fiesta musical que presenciaba el celebrado tenor, y éste, que adivinó las excelentes facultades artísticas del joven escolar ecijano, le aconsejó que abandonase los estudios científicos y literarios por el canto, y le animó con vivas instancias a venir a la corte para inaugurar su carrera artística; Valero aceptó estos consejos y siguióles exactamente, sometiéndose a la enseñanza y dirección artística del ilustrado Don Mariano Martín y Salazar y desempeñando al mismo tiempo un modesto empleo en el Ministerio de Hacienda.

En las temporadas de 1878 a 1880 cantó en el teatro Real las óperas ‘Fausto”, ” Mignon “, “Linda del Chamounix “, “Crispino e la Comare”, “Don Pasquale”, “Roberto il Diavolo” (parte de Rambaldo), y las dos primeras con el célebre Nilson.

Desde entonces hasta la temporada actual, es decir, por espacio de ocho años, el Sr. Valero ha ganado brillantes lauros en los primeros teatros de Europa y América del Sur; en el verano de 1880 cantó “Favorita” con éxito extraordinario en el teatro Carcano de Milán, y tres temporadas ha pertenecido al de la “Scala”, en la misma capital lombarda; tres inviernos estuvo en el teatro Imperial de San Petesburgo y sucesivamente Iza cantado en el Imperial de Viena, en el Imperial de Berlín, en el San Carlos de Nápoles y en el San Carlos Lisboa, en el Liceo de Barcelona, en el Pagliano de Florencia, en el Fenice de Venecia, en el Bellini de Palermo, en los Constanzi, Argentina y Apolo de Roma, en el Colón de Buenos Aires y en el Solís de Montevideo.

Ultimamente ha interpretado en Milán la ópera “Carmen “, <donde no tiene rival (ha dicho un periódico milanés) como finísimo cantante y consumado actor>, y la ópera “I Pescatori di Perle”, que por él ha sido creada en el teatro “Scala” citando por vez primera se representó en italiano.

El día 5 de Abril volverá a presentarse en el San Carlos de Lisboa, y parece que está en vías de conclusión la ventajosa contrata que le ha propuesto, para la próximo “season” de Londres, la empresa del Covent-Garden. “

Recuerdo Maestro BretonLa anterior biografía y fotografía de Valero, es publicada en el semanario antes citado, con motivo de su participación en la ópera “Los Amantes de Teruel” representada en el teatro Real de Madrid, celebrándose en la función del 19 de Mayo de 1889 un homenaje al autor de la misma, el Maestro Bretón. La ilustración gráfica que antecede está tomada precisamente de dicho semanario.

Pero igualmente dicha “Ilustración Española y Americana”, en el mismo número citado, publica una crónica titulada: “Recuerdos de la función dada en honor del Maestro Bretón”, en el Teatro Real de Madrid, que decía:

“En la noche del 19 del corriente, se celebró en el Teatro Real deesta corte, con solemnidad y entusiasmo extraordinarios, la fundación anunciada en honor del maestro D. Tomás Bretón, laureado autor de la ópera “Los Amantes de Teruel”.

Brillantísima estaba la ancha sala del regio coliseo; S.M. la Reina Regente y SS.AA.RR. las Infantas Doña Isabel y Doña Eulalia ocupaban el palco Real; veíase en plateas y palcos a casi todos los abonados, a las más hermosas y elegantes damas de la sociedad aristocrática, y en dos palcos principales contiguos a los representantes del Ayuntamiento y de la Diputación provincial de Salamanca, ciudad natal del maestro; en las butacas se encontraban los hombres más distinguidos en las letras y las artes, de la aristocracia y la política, de la milicia y la prensa periódica; en las galerías altas y en el paraíso se agrupaba un público numerosisimo, inteligente y entusiasta.

El insigne maestro Bretón, profundamente emocionado, recibió una ovación inmensa, tributo de cariño, de admiración, de patriotismo, porque el triunfo de la ópera “Los Amantes de Teruel” es una gloria purísima del arte español; después de las piezas principales de todos los actos y singularmente después del magnifico dito del tercero, que vale él solo una refulgente aureola, los aplausos arrebatadores de todo el público y de los mismos intérpretes de la ópera, cantantes y músicos, obligarónle a presentarse innumerables veces en el palco escénico, y a recibir el homenaje entusiasta que se le tributaba.

Al final del acto primero, recibió el maestro de parte de Su Majestad la Reina Regente, el diploma y las insignias de Comendador de número de la Orden de Carlos III, las principales sociedades literarias y artísticas de Madrid, como el Ateneo, Sociedad de Escritores y Artistas, Círculo de Bellas Artes, Círculo Literario y Artístico, Fomento de las Artes, Instituto Filarmónico y otras, le ofrecieron hermosas coronas de flores, de laurel, de palma; concluido el tercer acto, desfiló por el escenario un grupo de pajes, que le presentaron en grandes bandejas muchos y valiosos regalos de sus amigos y admiradores.

Recuerdo de aquella solemnidad gratisima, que le dejará indeleble en la memoria de los que la presenciaron, es el dibujo del natural, por Comba, que publicamos en el grabado de la página 124; en la parte superior figuran Isabel (Sta. Pérez) y Marsilla (Sr. Valero), en actitud de ejecutar el gran duo del tercer acto; en medio se representa en exacto facsímile la hoja de la partitura en que está escrito por el maestro (y con la letra del libreto español) el motivo principal de dicho duo; en la parte de abajo se representa a las comisiones de las sociedades literarias y artísticas felicitando al maestro, en el interior del escenario, después del tercer acto.

Pero también el susodicho semanario me iba a permitir conocer al descubridor artístico de Valero, tal como se relata en las biografías del tenor, pues en su página 172, publica la fotografía del tenor Enrique Tamberlick con motivo de su fallecimiento; fotografía que merece la pena dar a conocer, por la relación que tuvo en la vida artística del tenor ecijano, ya que fue el descubridor de este.

Conociendo por lo anterior que Fernando Valero, en la temporada 1888i89 actuaba en el Teatro Real, me dirigí a la dirección del mismo en solicitud de información. Del citado teatro me remitieron al Museo del Teatro en Almagro (C. Real), dependiente del Instituto Nacional de las Artes Hispánicas, de donde obtuve copia del programa de la citada temporada de ópera, en el que aparecen detallados los artistas intervinientes, obras y precios.

Enrique TamberlikENRIQUE TAMBERLICK.- Tenor Italiano.- Nace en Roma 1820.- Muere en París 1889.- Hizo sus estudios de canto con Borgna y Guglielmi, realizando su debut en 1841 en el Teatro del Fondo de Nápoles, con la ópera de Bellini, I. Capuletti. Actuó con ininterrumpido éxito varios años en los Teatros de San Carlos, en Lisboa, Madrid y Barcelona.- Poseía una voz espléndida, rica de color y de gran volumen, alcanzando con extraordinaria facilidad el llamado «do de pecho», que constituyó su especialidad y que emitía seguro y potente como un toque de clarín, haciendo estremecer de entusiasmo a los auditorios. Sus óperas favoritas en el apogeo de sus facultades fueron «Otelo», «Trovador», «Polinto», «Fausto», «Saffo», «Hernani», «II Profeta», «Aida» y «Rigoletto». Su arte completo de cantante y de actor le permitía abordar con la misma facilidad de ejecución y de interpretación tanto el género lírico como el dramático. Su único defecto era el empleo demasiado frecuente del vibrato, en el que tenía gran fe como elemento expresivo. Enamorado de España residió en Madrid y Barcelona grandes temporadas. Al declinar sus facultades, que supo conservar hasta edad muy avanzada, se retiró a París (Enciclopedia Espasa Calpe).

Para dicha temporada, que se iniciaba en la segunda quincena del mes de Octubre, el Teatro Real de Madrid, con la compañía de Julián Gayarre,1 , programa 108 funciones, figurando como obras del repertorio, las óperas de:

“Lakme, I Pescattore di Perle, I Promessi Sposi, Papá Martín, Carmen, Gli Ugonotto, Lucía, Roberto il Diavolo, L’Africana, La Stelia del Nord, Norma, Gioconda, Mefistófeles, La Sonámbula, Mignon, Rigoletto, La Forza del Destino, Lobrenfrin y otras, entre ellas, la ópera del Maestro Bretón “Los Amantes de Teruel”.

Como primeros tenores figuran en el programa Fernando de Lucía, Giuliano Gayarre, Enrico Giannini, Giovanni Santi, A. Talazac y Fernando Valero.

Detalles anecdóticos de dicho programa, las anotaciones que figuran a lápiz; relativa, la primera de ellas a una de las primeras sopranos “Maria Briard”, al indicarse: “cantó una noche” y la segunda, en cuanto al Director de Escena “Francesco Saper”, de quién se hace constar: “murió el 10 de Noviembre en Carabanchel, el día que se daba la 1ª función y se contrató en su puesto a Don Eugenio Salevich.

En el programa aportado se decía que la temporada se iniciaría en la segunda quincena del mes de Octubre, pero si tenemos en cuenta la segunda de las anotaciones realizadas al pié del mismo, relativa al fallecimiento del Director de Escena, podemos comprobar que dicha temporada se inició el 10 de Noviembre de 1888.

Fernando Valero Teatro Real

Como se deduce de las obras e interpretes mencionados en el programa preparado por el Teatro Real, la ópera italiana tenía gran influencia en todo el continente europeo, sin que España fuera una excepción, lo que venía ocurriendo desde el principio del siglo XIX, para imponerse totalmente con el advenimiento de Fernando VII, introduciéndose el rossinismo en Barcelona, desde donde pasó a Madrid, si bien en la segunda mitad del siglo mencionado, los horizontes de los músicos españoles se ampliaron y se estrenaron obras de F. Pedrell, que definió la estética de la ópera nacional, de T. Bretón, de R. Chapi, de E. Serrano, de J. Valera y de S. Giner.

Los datos biográficos, artísticos y fotografía que se publican e128 de Febrero de 1889 en el semanario “La Ilustración Española y Americana” (que hemos reproducido páginas atrás), son los que llevan a Tamarit Martel, al recibir un ejemplar, al descubrimiento de tan famoso tenor, conociendo entonces que nace en Ecija y es lo que le hace interesarse vivamente por su vida, siendo ello por lo que les decía anteriormente, que Ecija descubrió a Fernando Valero en la temporada 1888/89, y ello ocurre, concretamente el 28 de Marzo de 1889, aunque también es cierto, como veremos posteriormente, que Fernando Valero descubre al pueblo que le vio nacer en el citado año de 1889, por lo que podemos decir que este es el año en que se produce el encuentro de Ecija con el tenor y del tenor con Ecija.

Tamarit Martel con los datos que posee del tenor, tras investigar su nacencia y recabar información complementaria, los da a conocer en la citada fecha del 28 de Marzo de 1889, en el número 63, del periódico semanal ecijano “El Constitucional” (Periódico Liberal dinástico, científico y literario), Año II, que publica, con gran alarde, la biografía del tenor ecijano, sin que pudiera entonces reproducir la fotografía que poseía por la falta de medios mecánicos a la fecha que nos ocupa, pudiéndose decir, que es en esta ocasión cuando la vida de Valero Toledano es dada a conocer en Ecija por vez primera, puesto que la biografía publicada en el Bosquejo Histórico de la ciudad de Ecija que escribe Tamarit Martel, lo fue en 1892, y aunque entre ambas biografías existan escasas diferencias, las dos fueron escritas por Tamarit Martel, por ser a su vez quién dirige el periódico “El Constitucional” y quién escribe el libro; dicho autor fue igualmente el artífice del acontecimiento que se produciría en el verano de 1889 en nuestra ciudad con relación al tenor Sr. Valero. Pero no adelantemos acontecimientos y procedamos a transcribir la biografía que, en el citado número del periódico local reseñado, apareció publicada:

FERNANDO VALERO Y TOLEDANO.

Verdadera gloria del arte musical es el joven tenor cuyo nombre va al frente de estas líneas. Apenas ha cumplido 33 años y ya han pasado ocho desde que en Italia consiguiera tal triunfo en la ópera Favorita que le valió el título del “Pequeño Gayarre”.

Pero no anticipemos los sucesos. El incomparable y aplaudido tenor refine a todos sus legítimos méritos una nota de gran estimación para nosotros. Valero es hijo de Ecija. En esta ciudad vio la luz primera el 6 de Diciembre del 855 en la calle Estudio númerp 2, cuya casa es precisamente la mareada hoy con el número 3. Sus padre,;, don losé Valero y Roldán y doña Salvadora Toledano y Repiso, eran naturales de Córdoba, y al destino que en la Administración de Salinas desempeñaba el padre, se debe el nacimiento de su hijo Fernando en nuestra población.

Parece que muy niño todavía manisfestó decidida afición por la música y la pintura. No conocemos personalmente al joven artista nuestro paisano; no podemos formular un juicio concreto acerca de sus felices disposiciones, pero basta fijarse en el retrato que tenemos a la vista al escribir estas líneas, para comprender que aquella ancha y espaciosa frente y aquella expresa mirada reflejan un cerebro lleno de inspiración y adecuado a las sublimidades del arte a que se viera inclinado desde su tierna niñez. El vigor y lozanía de su rostro y el vigor y lozanía de su poblada barba y orejas, parece como que acusan y revelan una naturaleza por demás exuberante y nutrida de vitales elementos fieles auxiliares de los cerebros privilegiados. El examen de su retrato, en todos sus detalles, demuestra como el alma de niño debió sentirse arrastrada al divino arte musical y como ejerció en él poderosisima influencia a pesar de sus aptitudes, igualmente extraordinarias para la pintura.

En la morisca y poética Granada empezó sus estudios, pero la educación provincial se completa siempre en cada país en el centro, donde convergen y confluyen los maestros del saber; pasa a Madrid y en la corte recibe las lecciones del maestro Don Mariano Martín Salazar y recibe algunas lecciones y gran caudal de consejos del eminente tenor, fallecido por desgracia hace pocos días, Enrique Tamberlik.

El 30 de Marzo de 1878 debutó en el Teatro Real, en la ópera “Fra Diavolo”, en la que desempeñó el papel de Lorenzo. En dos temporadas cantó en las óperas “Fausto”, “Mignon”, “Linda “, “Crispino e La Comare “, “Don Pasquale “, “Donne Cruiose” y “Roberto il Diavolo”, haciendo en esta última el papel de Ramblado”. “Mignon” y “Fausto” las cantó con la célebre Cristina Nilson.

En el verano de 1880 se trasladó a Italia, haciendo su debut en el mes de septiembre, en el teatro Carcano de Milán, en la ópera “Favorita”. Desde esa fecha hasta hoy ha cantado Valero: En Italia tres temporadas en la Scala de Milán y dos en San Carlos de Nápoles, Pagliano de Firenze, Fenice de Venecia, Bellini de Palermo y Constanzi, Argentina e Apolo de Roma; en Austria, en el Imperial de Viena dos temporadas y otras dos en el Imperial de Berlín; San Carlos de Lisboa y Liceo de Barcelona. En América ha estado dos temporadas en el Teatro Colón de Buenos aires y en el Solís de Montevideo.

En todas partes ha conseguido entusiasta y acogida y ruidosas ovaciones. Una noche de escena es un triunfo para Valero; esto precisamente ha sucedido este mismo mes en el Teatro de San Carlos de Lisboa, donde el entusiasmo ha rayado en delirio.

Un detalle para concluir. Una biografía, que nos sirve de consulta en parte, dice que los más señalados y notables triunfos los ha conseguido siempre el apreciable tenor en la ópera “Carmen”, en la cual sucede a Valero lo que a Gayarre en “Favorita”, es decir, que no tienen rival. Hasta tal extremo se desarrolla en estas obras las prodigiosas facultades de los dos artistas nacionales.

Fernando Valero se ha distinguido también en la ópera “Pescatori di Perle”, cuya creación ha hecho en la Scala de Milán, al ser traducida por primera vez al italiano.

En la inteligencia de que cuanto se refiere a personajes ilustres que se destacan, cual los planetas entre los pequeños astros de nuestro sistema planetario, en el mundo artístico, científico y literario, ha de ser bien recibido por nuestros lectores, sobre todo si esos personajes nacieron en Ecija, siquiera cual nuestro biografiado vivían apartados del suelo natal, dedicaremos alguna vez las columnas de “El Constitucional” a detallar su vida, lo mismo si existe que si pertenecieron al tiempo pasado.

Páginas atrás hemos hablado de que en el Teatro Real de Madrid, temporada 1888/89, se había estrenado la ópera “Los Amantes de Teruel” del Maestro Bretón. Con esta misma obra, Fernando Valero también obtuvo un importante éxito en el Liceo de Barcelona, siendo este el momento en que corresponde comentar dicho triunfo en tierras catalanas, no solo del tenor ecijano, sino igualmente del autor de dicha ópera española.

“Se produjo el estreno la noche del 11 de Mayo de 1889. Las 3.500 localidades del Liceo estaban ocupadas. Lleno completo. El maestro Bretón, el maestro Gala como director de orquesta y los artistas, entre ellos el tenor Fernando Valero, fueron llamados repetidas veces a escena entre innumerables aplausos.”

Así comenzaban los corresponsales de los periódicos madrileños “El Globo”, “El Imparcial” y “La Correspondencia de España”, entre otros, las crónicas sobre el estreno de dicha ópera en Barcelona, e incluso calificando el éxito obtenido por la misma en el Liceo catalán superior al del estreno de la misma en Madrid. Del tenor FernandoValero recogían como se le hizo repetir por el público la “serenata” del segundo acto.

Pero buena prueba del éxito de Fernando Valero con la ópera “Los Amantes de Teruel”, es la crítica tan elogiosa y entusiasta que recibió de la prensa de la Ciudad Condal a lo largo de las siete representaciones que celebraron desde e111 de Mayo. Así, el suplemento literario de “El Correo Catalán”, tras el estudio y análisis de la obra publicó:

“El desempeño ha sido bueno individualmente, distinguiéndose la señora Borelli en la parte de Isabel y el señor Valero en la de Marsilla. La primera canta su parte con primorosa e ideal delicadeza no dejando de dar relieve a ningún detalle; el Sr. Valero ha interpretado admirablemente su parte, la más difícil y comprometida de la obra, conquistando al igual que la señora Borelli continuas ovaciones, sobre todo en el duo.”

Pero decíamos que fue toda la prensa catalana la que se hizo eco del triunfo, no solo de Valero, sino también para la señora Borelli como hemos visto anteriormente y para el compositor de la ópera “Los Amantes de Teruel” durante su estreno en el Liceo catalán, y testimonio de ello quedó en los periódicos de la época, que a continuación recuperamos:

“El Barcelonés”:

Por lo que respecta al éxito ha sido completo para el compositor, quién durante la representación hubo de presentarse en las tablas repetidas veces. A este éxito contribuyeron grandemente los intérpretes todos y en especial la señora Borelli y el señor Valero. La primera en la parte de Isabel de Segura es siempre la artista de perfecta escuela y de exquisito gusto que idealiza las melodías más insigníficantes e imprime al canto toda la expresión y color que el mismo exige. El señor Valero, ha mejorado en potencia y vigor de voz desde la otra vez que le oímos y da gran relieve a la parte de Diego de Marsilla, diciendo con garbo y donosura admirables la trova de salida, con primorosa delicadeza en el duo siguiente y con toda la valentía y entereza que requiere la difícil y escabrosa escena del árbol, llegando todavía a mayor altura en el duo del acto tercero que por parte de dicho artista y de la señorita Borelli obtiene una ejecución sorprendente y de arrebatador efecto. A ambos cantantes tributó el público calurosos aplausos y contínuas llamadas a la escena durante la representación.

“La Dinastía”:
Marsilla ha tenido un buen intérprete en el tenor español Valero que se ha conducido como buen cantante y fervoroso compatricio, haciéndose aplaudir grandemente en el duo del tercero acto.

“La Vanguardia”:
El tenor Valero acogido ya con una salva de aplausos al aparecer en escena, se mostró a gran altura en la interpretación de su parte, que cantó con entusiasmo y amore, cualidades bastantes raras entre los de su clase.

“La Nación”:
Valero fue recibido con una nutrida salva de aplausos. Sus recomendables facultades han mejorado notablemente, siendo más patentes y espontáneos los agudos. Dijo muy correctamente la romanza de salida, teniendo momentos inspiradisimos en el duo. Esto valiole entusiastas aplausos y varios llamamientos al palco escénico. Como actor estuvo muy acertado, dando pruebas de su indiscutible talento.

El martes 14 tuvo lugar la tercera representación de la ópera citada, en honor de su autor, el maestro señor Bretón, quién se encargo personalmente de dirigir la orquesta v las crónicas respecto de dicha función publicadas en los diarios catalanes, decían:

“El Noticiero Universal”:
Dudo mucho que las ovaciones de Madrid al estrenarse la obra el 12 de febrero último, excedieran en entusiasmo e imparcialidad a las obtenidas en la noche del martes en Barcelona. Bretón recibió valiosos regalos, entre otros una artística corona de gran des dimensiones del señor Valero. La ejecución de la obra fue admirable y lo mismo la señora Borelli que Valero demostraron la justa fama que gozan en el mundo musical.

“La Vanguardia”:
La señora Borelli y el señor Valero en el magnifico duo del tercer acto recibieron singulares muestras de las simpatías y del aprecio que merecen sus cualidades artísticas al inteligente público barcelonés.

“El Diario de Barcelona”:
El entusiasmo que hubo anoche en el Liceo con motivo de darse en él la tercera representación de “Gli Aman ti di Teruel “, fue más ferviente aún que en las dos representaciones anteriores. La función tenía el carácter de homenaje rendido al Maestro Bretón, que dirigió su obra. Desde el preludio hasta la última de las piezas, todas fueron aplaudidas y algunas de ellas muy estrepitosamente, siendo llamados a escena repetidas veces los principales cantantes y el autor. Donde, empero, subi de punto la ovación fue en el gran duo del tercer acto, cantado a la perfección por la incomparable Borelli y Valero. Llenaron entonces todo el ámbito del teatro atronadoras salvas de aplausos y frenéticas aclamaciones que no cesaron hasta después de haberse presentado el maestro con los referidos artistas. Terminó aquél acto y se renovaron aquellas manifestaciones con igual calor, teniendo que presentarse en escena infinidad de veces el maestro Bretón que recibió distintos regalos, entre los que recordamos tres coronas artísticas, de la señora Borelli y el tenor señor Valero, algunas de ellas de oro y plata, un estuche con varios objetos de la señora Leonardo y otro con una elegante escribanía.

Tan importante éxito en el Liceo de Barcelona, es refrendado con un homenaje, que el 15 de mayo se tributa al maestro Bretón y que en su número del día 16 es recogido extensamente por el diario “El Barcelonés” y que por la riqueza de su contenido, en cuanto al acto en sí y personajes asistentes, merece la pena incorporarlo a este bosquejo artístico sobre el tenor Fernando Valero Toledano, que decía así:

“A las seis de la tarde se celebró ayer en Miramar el banquete organizado en honor del ilustre autor de “Los Amantes de Teruel “, por varios de sus entusiastas admiradores. Presidió tal pública y cariñosa demostración de simpatía el Sr. Marqués de Olérdola, teniendo a su derecha al maestro Bretón y a su izquierda al empresario del Liceo Don Alberto Bernis; ocupando el puesto de enfrente el Sr. Alcalde de Teruel a cuyo lado estaban Don Manuel Ballesteros en representación del señor Gobernador Civil y el maestro Goula, viéndose en torno de la mesa muchos artistas y aficionados al “bell canto”.

Incidencias que lamentamos nos impidieron tomar parte en la fiesta y así solamente de referencia podemos describirla.

Los brindis fueron del Alcalde de Barcelona, congratulándose de que nuestra ciudad haya sido la primera, después de Madrid, que ha visto representada la primera ópera de un maestro español y de que el arte patrio cuente representantes de tanta valía como el Maestro Bretón. Brindó por Teruel, la ciudad de los amantes, que han inspirado la hermosa partitura, orgullo de la música nacional; por el Maestro Bretón, a quién dedicó sentidas y entusiastas frases y por España, cuya felicidad es probable si procuran sus hijos trabajar por su gloria como el señor Bretón ha sabido trabajar.

El señor Alcalde de Teruel brindó por Barcelona, agradeciendo las palabras dedicadas por el Sr. Marqués de Olérdola a la ciudad que administra y por la gloria de Bretón, que se enlaza con da fama de Isabel de Segura y Diego de Marsilla, cuyos amores ha sabido cantar maravillosamente.

Excusando al señor Antunes que, por ocupaciones urgentes, no podía asistir, brindó el señor Ballesteros y brindaron también, entre otros los señores Bernis, Morano, Fernández (Don Dionisio) y Coll y Britapaja, que leyó una composición dedicada al celebrado maestro. Este, profundamente emocionado, agradeció los plácemes que recibía y tuvo para Barcelona conceptos cariñosisimos, prometiendo estrenar en el Liceo la ópera basada en asunto histórico catalán que está escribiendo y brindó por Cataluña, Barcelona y por España.

La reunión terminó dirigiendo telegramas de saludos a Salamanca, patria del maestro y a la señora de Bretón.”

Decíamos anteriormente que es en 1889 cuando Ecija descubre a un famoso hijo de su tierra, cual es el tenor Fernando Valero Toledano, así como que es en dicho año cuando el citado tenor descubre la ciudad que le vio nacer y crecer durante los primeros años de su niñez. Por medio de varias personas influyentes en la sociedad ecijana, encabezadas por el director del periódico “El Constitucional” (Sr. Tamarit), se consigue que el tenor ecijano, mundialmente famoso, acepte la invitación de visitar su ciudad natal e incluso que se ofreciera a actuar ante sus “paisanos”. Hemos dejado constancia de la humildad y humanidad del tenor, como han reflejado las distintas biografías y crónicas de sus actuaciones aportadas y de dichas virtudes, además de su calidad artística, dejó testimonio en su propio pueblo, pues quiso que su actuación tuviese el carácter de “benéfica” a favor de los más necesitados. Unido a lo anterior, no podemos olvidar en ningún momento, que en el famoso Teatro Principal (anteriormente de Comedias), recinto donde tendría lugar la actuación de dicho tenor (conocido posteriormente como Teatro Sanjuan), sito en la calle Comedias, fueron muchas las representaciones de ópera y zarzuela que a finales del siglo XIX y primeros del XX se celebraron en su escenario, siendo un público numeroso y entendido del que gozaba Ecija entre sus habitantes, mereciendo la pena recuperar una fotografía del citado Teatro a la fecha de 1889, que fue tomada por el retratista ecijano Don Juan N. Díaz Custodio.

Antiguo Teatro Sanjuan Ecija

Tan importante visita y gracias a que en dicha fecha (antesala del verano de 1889), Ecija contaba con la publicación de dos periódicos locales, de carácter semanal, el va mencionado “El Constitucional”, dirigido por el Sr. Tamarit (en dicho año hacía dos desde que iniciara sus publicaciones), y “El Cronista Ecijano” (Periódico Republicano Federal), que veía la luz ecijana todos los domingos desde hacía nueve años, siendo su director Don José Cortés y Bersabé, quedó ampliamente recogida en las páginas de ambas publicaciones la llegada, estancia, actuación y otra serie de anécdotas; publicaciones que, por la importancia de su contenido, deben ser reproducidas de forma literal:

“EL CONSTITUCIONAL”.- 20 de Junio de 1889.- Número 75. DON FERNANDO VALERO EN ECIJA.

Causas ajenas a nuestra voluntad han retrasado la publicación de este número, que sin embargo, aparece con la fecha correspondiente, y dentro de la cual damos a los lectores de “El Constitucional”, cuantos detalles son pertinentes a la llegada y permanencia entre nosotros del eminente artista, nuestro paisano y al notable concierto celebrado en la noche de hoy.

En dos partes dividiremos este trabajo, ocupándonos en la primera de su viaje y estancia en Ecija y reservando la segunda para la fiesta local.

Conforme al despacho telegráfico enviado a nuestro director, el miércoles 12 llegó a esta ciudad, acompañado de los Sres.. Marqués de Santaella y Don Manuel Aguilar y Martel. En la inmediata estación de Fuente Palmera lo esperan los señores Don Gerardo Martínez de Tejada, Don Manuel Doñamayor y nuestro director (Don Antonio Tamarit Martel). El Sr. Aguilar Martel hospedó en su casa al ilustre viajero.

Desde el momento de su entrada en aquella confortable mansión hasta el en que escribimos estas líneas, el tenor háse visto rodeado de atenciones. Los dueños de la casa, amables y bondadosos por carácter, han dispensado al Sr. Valero la más cariñosa acogida. Nuestro paisano y amigo no olvidará nunca los días pasados junto a Don Manuel Aguilar y su distinguida y apreciable familia. Y si en aquella morada recibió las primeras demostraciones de agasajo por su venida, en aquella misma morada ha sido objeto de las espontáneas y entusiastas manifestaciones de sus paisanos.

Una orquesta de guitarras y bandurrias hábilmente manejadas por aficionados de esta ciudad, dióle una muy brillante serenata, ejecutando preciosas piezas y tocando aires nacionales que el señor Valero aplaudió cariñosamente. Nuestro particular amigo el Sr. González de Requena, a quién ya hemos elogiado en otras ocasiones, completó el animado cuadro, púsole digno completo con la jota, el Delirio y las Solas de Arcas; los aplausos de Valero a nuestro amigo fueron estrepitosos; asegurabanos el tenor que no había creído fuese posible arrancar a la guitarra aquellas notas con tanta precisión y con maestría tanta.

Amistosa reunión, soireé de confianza sigue en la venidera noche. Los señores de Aguilar dan cita en su casa a sus buenos y excelentes amigos, ilustres representantes de la buena sociedad ecijana vieronse allí. La música, el canto y el baile hicieron las delicias de los numerosos concurrentes que, a las doce de la noche, pasaron al elegante comedor, donde fueron obsequiados con pastas, variados y riquísimos dulces, agradables bebidas y licores, lamentando todos abandonar, a las dos de la madrugada, un sitio que les había hecho breves y ligeras las horas transcurridas.

Al tercer día y en las primeras horas de la noche verificose un ensayo que resultó original e improvisado concierto. Delicadas piezas fueron ejecutadas por la señora de Díaz y la señorita de Cárdenas, y los señores Díaz, Montero, Estacio y Soto. Las guitarras pulsadas con verdadera habilidad por la señora de Díaz y su hermana la señorita de Cárdenas; el Sr. Díaz inteligente tocador de bandurria, el profesor de piano el Sr. Montero y los señores de Estacio y Soto, con su magistral conocimiento del violín y la flauta, contribuyeron a que gráficamente pudiera decirse que la casa de los señores de Aguilar habíase convertido en un verdadero templo del Arte.

Don Fernando Valero estaba satisfechisimo. Nuestro director ha recibido del insigne artista inequívocas pruebas de esta satisfacción y es que Valero esperaba de los ecijanos muestras de adhesión y de cariño hacia su persona, pero quizás no creyera nunca que estas muestras habrían de ser repetidas e inacabables, por esta razón, profundamente conmovido ante tan varias y múltiples atenciones, decía de bien expresiva manera cuanto era su agradecimiento al pueblo que lo viera nacer, y como jamás olvidará las gratisimas impresiones en su visita recibidas.

Y estos festejos continuaron, y los dueños de la casa se extremaron en sus obsequios y deferencias; y así pasaron los restantes días hasta que llegb el anhelado concierto.

Debemos una observación: A la llegada a Ecija de nuestro amigo, se habían bosquejado los preparativos preliminares, pero una vez aquí, los diarios festejos que recibiera no fuera bastante a impedir que se dedicara a formalizar la definitiva organización del programa por él dirigido y por él terminado.

Y ni aquellas familiares distracciones, ni el tiempo en el programa invertido, pudieron apartar de su imaginación la idea de visitar la casa donde nació y los edificios y sitios más notables de nuestra ciudad. Así, ya se le ve en el templo parroquial de Santa Cruz, donde se venera la Imagen de Nuestra Señora del Valle, Patrona de Ecija, ya en la iglesia de San Juan, donde visita la pila en que recibió el agua bautismal, ya en el templo de San Gil, admirando la escultórica Imagen de Jesús Crucificado, en tanta estima tenido por propios y extraños. La casa de su nacimiento, débele un recuerdo, el plano por él pedido y que según nuestros informes ha levantado el Maestro Mayor de Obras de esta ciudad. También creemos que los inquilinos de dicha casa fueron objeto de expresa demostración por parte del Sr. Valero. Los paseos, plaza de toros, alguna posesión de campo y por último un convite particular y su visita al Círculo Agrícola Mercantil, de cuya sociedad es nombrado Socio de Mérito, cierran el periodo comprendido desde su llegada hasta el día de hoy, y por consiguiente hasta:

II.- EL CONCIERTO.

Dijo el Sr. Valero a nuestro Director en su última carta, que el espectáculo debía organizarse con elementos, es decir, con aficionados y aficionadas de esta ciudad, y en efecto, esta idea es la que ha servido de base para la formación del programa. Recordamos este detalle porque comprendan nuestros lectores hasta que punto se han prestado todas las clases sociales a secundar los deseos del artista ecijano. Imposible más emulación; si los elementos, si los factores allegados para la fiesta teatral se hubieran utilizado totalmente, es bien seguro que el concierto no terminará en toda la noche. No conocernos ejemplo ni precedente de tanta espontaneidad, los precisos y necesarios materiales Izan venido por la propia voluntad aportados. Y he ahí por que el conjunto ha resultado magnífico. Conocido es el programa; tres son sus partes, pues en cada una se hallan representadas todas las clases. Y es que los ecijanos han concurrido al proyecto iniciado por el Sr. Valero, como Izan concurrido al Teatro Principal cuando el proyecto se realiza, cuando pasa del estado teórico al práctico, poseídos de un entusiasmo rayano en delirio. Pero cesemos en nuestras divagaciones y vengamos al objeto de este artículo.

A las nueve en punto, conforme al programa, empezó el concierto. Sin haber asistido se hace difícil de comprender el aspecto que presentaba el teatro. ¡Que cuadro!. No lo hemos visto semejante. Ni una localidad desocupada, ni un sitio donde se colocara un espectador más. Plateas, butacas, anfiteatros, hasta el escenario en su parte no visible, rebosantes de público, son los mejores testimonios de nuestra afirmación. Grandiosa e imponente ofreciase la sala por la numerosisima concurrencia; pero más grandiosa todavía si consideramos que los espectadores más que asistentes a un espectáculo, eran manifestantes amistosa y cariñosamente confundidos en un solo ideal, en una sola aspiración y en un mismo e idéntico pensamiento.

Nuestro eminente artista ha conseguido en Ecija lo que en ninguna otra parte, un verdadero triunfo antes de presentarse a la escena.

Así se explica como aparece en su primer número conmovido y en tal manera afectado, que no parece sino que esa noche es la de del debut de su carrera. Y que efecto produce su presencia en el palco escénico. Las voces que sin cesar lo aplauden y lo vitorean y las manos que le baten palmas, significan para Valero tanto como los mayores triunfos por él conseguidos, y son la mejor y más elocuente prueba de cariño que por él sienten sus paisanos.

Es verdad que Fernando Valero es digno de estas y aún de mayores demostraciones; lo hemos oído en los cuatro números de ópera y en una canción española, y aunque nos confesamos incompetentes para formar acabado y juicio crítico de sus cualidades y aunque conocemos la gran diferencia que existe entre un concierto y una ópera, dado el aislamiento del artista en el primero y su identificación con el personaje que representa en la segunda, y aunque todavía tenemos en cuenta que en la fiesta de hoy el instrumento acompañante es el piano y no una orquesta, no obstan, no, todas esas lógicas consideraciones para comprender y apreciar las envidiables y prodigiosas facultades que como actor y cantante adornan a nuestro tenor. Quizás parezcamos apasionados, pero crease lo que se quiera, es lo cierto que todo elogio es debilitado y pobre reflejo de la realidad. Que voz. Que estilo y sobre todo que sentimiento en la expresión. Las notas salen de su garganta cual raudales de armonía; su dulce acento y su correcta entonación, su finura y elegancia en el decir, hacen del artista un consumado maestro, hacen de él, sin duda, el tipo y modelo del más perfecto cantante. Ecija y el arte están de enhorabuena. Lo decimos con orgullo pero con orgullo noble y desinteresado. Fernando Valero es uno de los más preciados y valiosos timbres de la gloria de Ecija y Ecija no debe olvidarle nunca.

Decíamos que eran dos los periódicos locales que se hacían eco de la noticia, habiendo seguido el orden cronológico en cuanto a la fecha de publicación, aunque, como veremos en el artículo siguiente, este complementa la información con una crónica relativa a las funciones de ópera que se celebraron en Ecija a la fecha que nos ocupa.

“EL CRONISTA ECIJANO”.- 23 de Junio de 1889.- Número 377.

TEATRO PRINCIPAL – OPERA
La semana transcurrida ha sido un continuado acontecimiento artístico en esta ciudad, donde se realizan prodigios que son otros tantos destellos de su incuestionable importancia y de su reconocido poderío.

Por eso, cuando se sabe que un hijo de esta población descuella en el divino arte y su fama le concede un lugar preferente en el mundo artístico, Ecija le invita para demostrarle su cariño y colocarlo en el puesto de honor alcanzado por su talento, entre sus paisanos; de la misma manera que cuando una celebración como la señora Nevada circunscribe los destellos de su ingenio y seguridad de que todo ha de ser pálido ante una realidad que pasma.

La tiple Sra. Nevada ha sido muy aplaudida, como la contralto Sra. Treves, Sres. Gianini y Suañez han gustado mucho con especialidad el primero; también el barítono Sr. Bugatto y el bajo Sr. Serra han obtenido verdaderos triunfos en las obras ejecutadas; las demás partes han cumplido bien y los coros buenos. En cuanto al maestro director Sr. Tolosa lo hemos observado poco escrupuloso en la dirección de las obras y como sabemos que es muy competente en el puesto que ocupa le recomendamos más esmero, correspondiendo así a un público que ha demostrado su extrema galantería en esta ocasión y una tolerancia de la que no debe abusarse, la orquesta un tanto deficiente.

En suma, todos contentos y una ovación a la Nevada en cada una de las noches que cantó, llenando el escenario de flores y palomas y repartiendo poesías de los Sres. Rodríguez Marín y López y López.

Un detalle para concluir. Apercibido el público de que la Sra. Nevada aprendía a cantar malagueñas y después de la extraordinaria ovación que le hizo al final de la ejecución de “El Barbero” hubo de pedírselas y complaciente la Diva cantó unas “peteneras” y dos coplas de “malagueñas”, que produjeron en el público un arrebato imposible a describir. “De esto a la locura solo hay un paso”.

CONCIERTO.

El jueves tuvo lugar el concierto iniciado por nuestro paisano Don Fernando Valero y en el que tomando parte había de contribuir con los ingresos a la beneficencia local.

Cedido el local del teatro para dicho objeto por Don José López a pesar del gasto que esto le causara, una comisión organizadora del mismo cuidó del arreglo de la escena, que quedó elegantemente decorada.

No damos el programa porque ya es conocido de todos nuestros abonados, limitándonos solo a dar una ligera idea del mismo.

A las nueve, hora señalada, se encontraba lleno el teatro o mejor decir, relleno, incluyendo cuatro plateas que a última hora se tuvieron que hacer. No hemos conocido entrada igual.

En tres partes estuvo dividido el concierto, tocando la orquesta de guitarras y bandurrias sinfonías al principio de cada una de ellas, por cuyo trabajo fueron muy aplaudidos los profesores que la componían.

Igualmente fueron justamente aplaudidas la Sra. y Sta. de Dominguez, en la “Marcha de las Antorchas”, ejecutada al piano y cuatro manos, así como esta última en la “Fantasía de la Sonámbula “, que ejecutó de una manera magistral, siendo de nuevo llamadas al salón y obsequiadas con preciosos ramos. “La Fantasía de L’Africana” ejecutada al piano por la Sta. de Angulo gustó mucho al público que demostró su agrado con una salva de aplausos y ramos que le arrojaron al salón.

La Sra. Díaz y Sta. Cárdenas acompañaron con las guitarras una preciosa pieza de bandurria que tocó el Sr. Díaz por lo que fueron muy aplaudidas.

Las canciones andaluzas de la Sta. Aguilar entusiasmaron al público que no cesó de palmotear al final de cada copla, cantando últimamente y por complacer al mismo unas guajiras que fueron muy aplaudidas, siendo obsequiada con preciosos ramos de flores, cuyos aplausos alcanzaron a los diestros guitarristas Sres. González.

Las Stas. de Armesto, Mejía, Grande Colado y Martín, bailaron unas sevillanas que merecieron los honores de la repetición, siendo obsequiadas con ramos y oyendo grandes salvas de aplausos.

Los Sres. Montero, Estacio y Soto ejecutaron al piano, violín y flauta respectivamente, una preciosa pieza de concierto que fue muy aplaudida.

El Sr. Bustos encantó al numeroso público que asistió y que oyó las preciosas piezas que ejecutó al piano, siendo obsequiado con un hermoso ramo que regaló a su simpática hija.

Y entramos ya con el Sr. Valero que canto acompañado por el Sr. Bustos, “Música Proibitia “, “Serenata Dormi “, “Romanza Cielo e Mar” de La Gioconda, “La Donna e Mobile” de Rigoletto y “Partida”, canción española, terminando con una preciosa danza.

La justa fama de que viene precedido es pequeña cosa y es pálido cuanto pudiéramos decir de lo que oímos aquella noche, izo sólo en cuanto a su preciosa voz, sino en cuanto a su escuela, lo mismo en el registro grave que en el medio; su voz es llena, dulce y armoniosa y sabe expresar los sentimientos y hacerlo sentir a quién los oye.

¿Que liemos de decir nosotros que no hayan dicho otros? Pero sobre todas las facultades que posee como actor y como cantante, sobresale un corazón que rebosa cariño para sus amigos, un trato agradabilisimo, una modestia suma, cualidades todas que le hacen simpático a todo el que por primera vez le habla, hasta el punto de considerarlo como antiguo amigo. El pueblo de Ecija así se lo ha demostrado, correspondiendo espontáneamente a su visita y electrizado por su mágica voz.

El Ayuntamiento, el Casino de Artesanos, el Círculo y los particulares, abrieron una suscripción para con los productos hacerle un obsequio; el Círculo lo ha nombrado Socio de Mérito y el pueblo, en fin, organizó una manifestación que, recorriendo la calle Caballeros, paró frente de su casa, siendo muy bien recibidos los manifestantes. El corto espacio de que disponemos nos impide ensanchar los límites de esta revista, que ya en el número próximo completaremos.

Ecija, como se deduce de los artículos periodísticos transcritos, quedó orgullosa de haber sido cuna de tan ilustre personaje, pero es verdad, si nos remitimos a las crónicas mencionadas, que el tenor Fernando Valero quedó enamorado del pueblo que le vio nacer y de la hospitalidad de sus gentes, sintiéndose orgulloso de ser ecijano de nacimiento. La presencia del mismo ante los pies de la Stma. Virgen del Valle y del Crucificado de San Gil, son testimonios más que elocuentes para llegar a dicha conclusión. Pero la confirmación de cuanto digo nos llega, nuevamente, a través de los periódicos anteriormente citados, quienes en sus números semanales siguientes, de forma sucesiva, se van haciendo eco de todo cuanto ocurre con y alrededor del famoso “tenor de ópera italiana”, como le gustaba a él que le llamasen.

EL CONSTITUCIONAL.- 27 de junio de 1889.- Número 76. DESPEDIDA DE VALERO.

Las demostraciones de entusiasmo a nuestro tenor hechas por sus paisanos, los habitantes de Ecija, no terminaron con el Concierto. La serie de festejos no se interrumpieron acabada que fue la teatral fiesta. La tarde del día 22 fue saludado por numerosos hijos de esta ciudad que en bien organizada manifestación llegaron a casa de los Sres. de Aguilar, vitoreando al ilustre artista y obsequiando a este con la más popular de las ovaciones. Y si esto sucede en la tarde y anochecer de ese día, no puede concebirse más entusiástica final de la residencia de Fernando Valero entre nosotros que el improvisado concierto con que los dueños de la casa le ofrecen aquella misma noche. Las puertas de la deliciosa morada abiertas estuvieron para cuantos estimaron concurrir; los asistentes fueron numerosisimos, pudiendo decirse, como del teatro, que el lleno fue completo.

La franqueza y el cariño con que los Sres. de Aguilar tratan a cuantos dispensan su buena amistad, abrillantaron la reunión. La dicha y el contento se asomaban a todos los semblantes, fue una noche feliz. Aquella común alegría será para siempre inolvidable. Díganlo sino los concurrentes, y sobre todo el Sr. Valero, que emocionado y poseído de embriagadoras impresiones no recuerda, asegura, momentos tan gratos y felices. Cantó como él sabe hacerlo; las malas condiciones acústicas y la concurrencia dificultaban la armonía, el ritmo y el tono y el timbre de aquella magnifica y poderosa voz, pero a pesar de tan naturales inconvenientes, magistrales resultaron los numerosos, unánimes, calurosos y repetidos los aplausos. Si grande fue el concierto en el teatro, grandioso fue el homenaje tributado al eminentísimo e incomparable tenor, nuestro querido amigo.

A hora oportuna, pusóse fin a la fiesta; conmovedora fue la despedida de los que no iban a la estación del ferrocarril. Valero no puede apartar de su imaginación aquellos instantes, como no puede separar de su mente el acompañamientos de los amigos que en dieciséis carruajes fueron hasta dejarlo en el tren que debía llevarlo a Sevilla. Rendido por el cansancio de diez días de continuadas pruebas de amistad y de verdadero cariño, tomó asiento en el coche, despidiéndose con el mayor sentimiento de una población en la cual deja inextinguibles e imperecederos recuerdos al que se ha mostrado decidido “protector de los pobres”.

La redacción de “El Constitucional”, le envía en nombre de todos los ecijanos, su saludo y le felicita, cordialmente por su caritativa y generosa conducta.

En el mismo número de dicha publicación semanal, en el apartado dedicado a “Revista Local”, hace una petición pública el director de dicho periódico, dirigida a la Corporación Municipal y relacionada con la visita del tenor a Ecija, así como se detallan todos y cada uno de los obsequios que le fueron entregados, reseñas que, textualmente, son como siguen:

UNA PETICIÓN JUSTA

Situada, como todos sabemos, la casa donde nació nuestro ilustre paisano Don Fernando Valero, en la calle Estudios, tenemos la segura convicción de que todos los ecijanos verían con júbilo y aplaudirían con entusiasmo el acuerdo del Ayuntamiento disponiendo la sustitución del nombre que hoy lleva dicha calle por el de “Fernando Valero”.

¿Que efecto causaría en el ánimo del artista la noticia oficial de una medida tan justa?. Es preciso para ello conocer la grata impresión que le ha producido la cariñosa y patriótica comunicación que, suscrita por el Alcalde, le ha enviado el Ayuntamiento de Teruel, felicitándole por su papel de Diego de Marsilla al ejecutarse en Barcelona la célebre obra de Bretón en Mayo último. Si Valero no sabía, tanta era su emoción, como demostrar su gratitud al Municipio aragonés, ¿cómo recibiría la noticia de un acuerdo, tan lógico y natural como el que aconsejamos?.

UN OBSEQUIO MAS.

En efecto, la medida indicada en el suelto anterior pondría digno remate a los regalos hechos a nuestro querido amigo durante su estancia en Ecija, regalos que enumeramos a continuación:

“Una elegante y bonita pulsera de oro y brillantes, y un imperdible de la misma materia y con idénticas piedras, como recuerdo de los ecijanos a la bella y distinguida esposa del tenor.

A este, una bien hecha corona de laurel y adornos de oro, recuerdo asimismo de sus paisanos.

Otra corona de laurel y una caja de bombones, colocadas en una primorosa bandeja japonesa, regalo de la señora Doña Pilar Díaz, condesa viuda de Valdehermoso de Cárdenas.

Otra corona, caja y bandeja iguales, regalo de la señora Doña Manuela de Cárdenas, esposa de D. José Joaquín Díaz.

Un ejemplar de “El Paraíso Perdido”, de Miltón, ilustración de Gustavo Doré, con una dedicatoria de los Sres. Marqueses de Santaella, ofrecido también en una bandera japonesa.

Otro ejemplar de la “Historia de la Guerra de España en el Pacífico”, lujosamente encuadernado con dedicatoria de Don Manuel Aguilar Martel. Y dos pichones. Estos obsequios le fueron presentados la noche del concierto.

Además debemos hacer particular Mención al precioso y artístico abanico regalado al artista, para su señora, por la virtuosa y apreciable esposa de Don Manuel Aguilar, señora Doña Elia Golfin.

Levantado el plano de la casa donde nació, a petición del Sr. Valero, por el Maestro Mayor de Obras de esta localidad, fue entregado al tenor en un elegante marco, obsequio del Marqués de Santaella.

Con el mayor placer terminaríamos esta lista con el recuerdo que solicitamos de nuestra Corporación Municipal.

En junta extraordinaria celebrada el día 22 por la sociedad Casino de Artesanos, fue nombrado socio benemérito de la misma el Sr. Don Fernando Valero. Con la manifestación de que hablamos en el editorial, una comisión le hizo entrega del nombramiento.

El nombramiento de socio benemérito de dicha sociedad, estaba al alcance de quién escribe, dado que conozco el celo y cariño con que los documentos son conservados en el citado casino, por lo que recurriendo al libro de actas, abierto desde 1880, encuentro la junta General Extraordinaria celebrada el día 22 de Junio de 1889, que textualmente dice:

” En la ciudad de Ecija, siendo las ocho de la noche del día veinte y dos de junio de mil ochocientos ochenta y nueve; reunida esta sociedad, previos los requisitos que determina el art. 69 del Reglamento y después de leída el acta de la sesión anterior que fue aprobada, se dio cuenta por el Sr. Presidente de que encontrándose entre nosotros nuestro paisano DON FERNANDO VALERO Y TOLEDANO, eminente tenor y gloria de nuestra patria, quién al visitar su ciudad natal ha querido solemnizar su estancia en ella, dando un concierto en el teatro principal de la misma, cuyos productos se lían de dedicar íntegro a la beneficencia local, proponía que la sociedad determinara el nombramiento de socio benemérito de la misma a favor de nuestro paisano Don Fernando Valero y Toledano; cuya proposición fue aceptada con entusiasmo por toda la concurrencia, acordándose a la vez que la admisión de dicho señor como socio benemérito organizar una manifestación con objeto de demostrarle las simpatías que le inspira a esta sociedad.

Y no habiendo otro asunto de que tratar, se dio por terminado el acto de que por el Secretario certifico. Entrelíneas: que fue aprobada.- Vale.~

Están las firmas del Director Don Federico Aguirre y Cárdenas.- Secretario: José Rodríguez.- Ostentaba en aquella fecha la presidencia de dicha sociedad Don Manuel Aguilar Martel.

Igualmente y como complemento a lo publicado en su número anterior, el otro periódico local ecijano, en el inmediato número, relata el final de la visita de Fernando Valero a Ecija, de la siguiente forma:

CRONISTA ECIJANO”.- 30 de junio de 1889.- Número 378.

CRÓNICA LOCAL.- Como complemento a cuanto hemos ya dicho de lo obsequiado que estuvo en esta el Sr. Valero, daremos cuenta, aunque de un modo sucinto, de la velada que, en obsequio a dicho señor se organizó en la opulenta morada del Sr. Don Manuel Aguilar Martel, casa donde se hospedó durante su permanencia entre nosotros.

Concluido el teatro se llenaron por completo los salones de dicha casa con el gran número de invitaciones, invitación que se extendió a gran número de familias con los cuales no tenían relación los Sres. de Aguilar y que solícitos concurrieron a dar realce y animación al acto de despedida que se llevaba a cabo.

La más cordial franqueza reinó en dicha reunión, viéndose confundidas y con un solo pensamiento todas las clases sociales, sin la enojosa etiqueta que en estos casos solo sirve para quitar vida y enfriar el ánimo de los concurrentes, bien que a ello contribuyeron y no poco el Sr. de Aguilar con su amable señora y sus simpáticas hijas, multiplicándose y atendiendo a todos con la finura y amabilidad que le son características.

Después de un agradable rato dedicado al canto se pasó al salón del buffet, donde sirvieron fiambres, pastas y licores y llegando el champagne se brindó por el artista objeto de tales demostraciones, quién encargó a nuestro amigo y compañero de prensa Don Manuel G. Estrella, director de «La Lealtad” de Córdoba que contestara a los brindis, haciéndose interprete de los sentimientos que le animaban.

Concluido el acto y siendo ya la hora de partir para la estación de ferrocarril, así lo hicieron todos los que estaban en casa de los Sres. de Aguilar, acompañando al Sr. Valero hasta dejarlo en el vagón que lo condujo a Sevilla. El Sr. Valero nos encarga hagamos presente a todos los ecijanos lo agradecido que está al recibimiento y muestras de simpatía que le han tenido, agasajos que nunca podrá olvidar.

También nos encarga que, si por un olvido involuntario y casi natural, dado el gran número de visitas que ha recibido, hubiera dejado de mandar tarjeta de despedida a alguna persona de esta, lo dispense, pues su deseo hubiera sido despedirse personalmente de todos, cosa que le fue imposible por la afección que, desde su llegada a esta, le sobrevino a la garganta y para lo cual era tan perjudicial el calor de aquellos días.

Con el importe de la suscripción se le ha regalado al Sr. Valero una corona y una pulsera y un imperdible de brillantes para su señora, así como un alfiler de corbata con brillantes al Sr. Bustos por su amabilidad en acceder a los deseos de sus amigos y venir al concierto que tuvo lugar el jueves último y en el que tomó parte tan principal. En el número próximo daremos cuenta de la lista de suscripción, así como ingresos obtenidos por el concierto y su distribución.

Se aprovecha por el redactor de dicho periódico y en el citado número, para consignar una reseña muy breve de la última función de ópera celebrada en Junio de 1889 en Ecija, así como deja abierta una interrogante teatral. El contenido de dicha nota es el siguiente:

El domingo anterior tuvo lugar la última función de la compañía de ópera con “La Traviata”, en cuya ejecución estuvieron una extraordinaria altura la Sra. Nalver y los Sres. Busatto y Suañez, que se vieron muy aplaudidos y fueron llamados varias veces a escena.

Ya terminó todo ¡Veremos ahora que viene a nuestro teatro para la temporada de feria de Septiembre

Cuando Fernando Valero llega a Sevilla y sin que apenas haya descansado del viaje, preso todavía de las emociones vividas en su pueblo natal, deja constancia por escrito de la magnanimidad de su excelente corazón y bondad de su carácter. El tenor, en su despedida, a aquellos amigos que fueron a la estación del ferrocarril en “dieciséis carruajes”, les dijo: “Nunca podré olvidar a Ecija”, ofreciendo y prometiendo visitarla nuevamente en cuanto sus contratos profesionales se lo permitiesen. Y esa constancia por escrito a la que me refería, es una carta que remite al periódico “El Constitucional”, para que, con su publicación, llegara a todos sus paisanos; carta que fue publicada por dicho medio de comunicación, en su número 76 del 27 de Junio de 1889, al que antes hemos hecho referencia, y que decía así:

Sr. Director de “El Constitucional”:

Mi muy estimado amigo. Su periódico, publicando mi biografia, motivó mi reciente viaje a esa ciudad y de su periódico me valgo para manifestar a mis paisanos en general cuanto es mi reconocimiento y cuanta es mi gratitud por sus atenciones y deferencias, por sus agasajos y obsequios. Todos, sin distinción de clases, se han conducido de igual manera. jamás olvidaré su conducta; su recuerdo durará lo que mi existencia porque sus efectos han sido para mi tan gloriosos como los mayores triunfos en mi artística carrera conseguidos.

Las ovaciones y aplausos que se me tributaron la noche del concierto resuenan todavía en mi alma como alegre y gratísimo recuerdo, y las públicas manifestaciones de entusiasmo vienen a la mente como digno complemento de un viaje tan risueño y placentero.

Por todo esto, yo envío, con mi fraternal y amistoso saludo, el testimonio de mi gratitud a todos los ecijanos, desde la bondadosa familia de los Sres. Aguilar Martel y Marqueses de Santaella, hasta los excelentes y apreciables amigos de usted, los Sres. Martínez de Tejada y Doñamayor, y desde las sociedades “Circulo Agrícola Mercantil” y “Casino de Artesanos”. hasta los particulares, cualesquiera que sean, que se mostraron por todo extremo cariñosisimos y afectuosos.

Reciba igualmente la Corporación Municipal mis sinceras y expresivas gracias por su benévola actitud y por la participación tan espontánea como generosa en favor de mi proyecto.

Si hoy me dirijo a mi querida Ecija por escrito, es muy posible que en próximo viaje a la Exposición de París, tenga el placer de saludara todos personalmente, en la misma ciudad que me vio nacer, en Ecija.

Siempre será de usted un verdadero amigo su paisano.
(Firmado) – FERNANDO VALERO.

En la primera biografía que se publica en Ecija de Fernando Valero (El Constitucional, 28 de Marzo de 1889, número 63), se dice:

“…En todas partes ha conseguido entusiasta y acogida y ruidosas ovaciones. Una noche de escena es un triunfo para Valero; esto precisamente ha sucedido este mismo mes en el Teatro de San Carlos de Lisboa, donde el entusiasmo ha rayado en delirio…”

Fernando Valero y ToledanoEl entorno nobiliario que rodeaba el mundo de la ópera (lo pudimos comprobar como la Reina Regente y sus dos hijas, las Infantas Doña Isabel y Doña Eulalia están presentes y saludan a los actores y autor – Teatro Real de Madrid -Febrero de 1889), fue lo que hizo que Valero sintiese una gran admiración por la infanta Doña Isabel de Borbón y en el mes de Abril de 1889, cuando se encontraba actuando en Lisboa (Portugal), Fernando Valero es “retratado” (Atelier Fillón.- A. Bobone.- 79 Rua SERPA PINTO 87 – LISBOA), y uno de los retratos se lo dedica a dicha Infanta, con la siguiente dedicatoria manuscrita:

“A S.A.R. la Infanta Da Ysabel de Borbon, su respetuoso admirador. Fernando Valero”.

Dicha fotografía se encuentra archivada en el Museo del Teatro en Almagro (C. Real), citado anteriormente, de donde hemos obtenido la copia correspondiente para este “bosquejo”, con el fin de que podamos conocer físicamente al tenor ecijano en fecha aproximada a cuando visitó Ecija.

Habíamos dejado constancia que la actuación de Fernando Valero Toledano en el llamado “concierto”, celebrado en Ecija el 20 de Junio de 1889, lo era con carácter benéfico, y a tal fin, se había formado una comisión que fuese la encargada de distribuir los beneficios obtenidos entre “los pobres” como era el deseo del artista. A mediados del mes de Julio de 1889 se conocen los ingresos y gastos, representando estos, respectivamente, la suma de 3.294,50 y 1.452,00 pesetas, quedando un líquido de 1.842,50 pesetas, equivalentes a 7.370 reales; líquido que por dicha comisión pasó a distribuirse de la siguiente forma:

Al Asilo de San Vicente……………………………. 1.000 reales.
A las Hermanitas de los Pobres………………… 1.000 id
A la Conferencia S. Vicente (Cbros)…………… 2.800 id
A la id id (Señoras) …………………………………. 2.400 id
A los Médicos, 180 bonos de 4 reales………… 2.720 id
Al Ayuntamiento, 50 bonos de…………………… 2.200 id
Al Convento de Sta. Inés………………………….. 2.100 id
Al Convento de Sta. Florentina………………….. 2.100 id
Al Ayuntamiento, 300 bonos de 1 real…………. 2.300 id
Al Círculo Agrícola, 100 bonos de 1 real……… 2.100 id
Al Casino de Artesanos 100 bonos de 1 real.. 2.100 id
A la comisión, 500 bonos de 1 real…………….. 2.500 id
Al socorro de varias familias……………………… 2.070 id

Además, al Asilo, se le regaló la tela que había servido para alfombrar el escenario y a las Hermanitas de los Pobres la madera que se había utilizado para la construcción de cuatro plateas la noche del concierto.

Cuando se hacen públicas las cuentas de ingresos y gastos del mencionado concierto, a través de los periódicos locales, se hace constar a todos los ecijanos que “el estado detallado se encuentra a disposición del público en casa del Sr. Marqués de Santaella. “

Hemos dicho anteriormente que todo lo que, a partir de su visita a Ecija, ocurre alrededor del tenor Fernando Valero, no pasa desapercibido para los ecijanos y más concretamente para la redacción del periódico “El Constitucional”, quién en los números semanales sucesivos a dicha visita, rara era la publicación donde no se comentara algo relativo a la vida o actuaciones de Valero.

Muestra de ello es la información que aparece en el número 77, del día 4 de Julio de 1899, recogida en su sección de “Revista Local” y que transcribo:

“Es posible que el próximo otoño cante en el Teatro del Liceo nuestro paisano y apreciable amigo Don Fernando Valero. Nos consta que se le han hecho proposiciones ventajosas y si el contrato es un hecho, la temporada se contaría desde mediados de Octubre a mediados de Diciembre del presente año.

También existe en proyecto de que figure en la Compañía de ópera que haya de actuar en Sevilla, en la temporada de feria de Abril del año próximo.”

En el mismo periódico, una vez inmerso en la investigación, encuentro información relativa al nacimiento de un hijo del tenor.

De dicha noticia conocemos el nombre de la esposa del tenor y deducimos de la información que no es el primer descendiente de Valero, aunque si el primer hijo varón, así como que cuando visitó Ecija con su esposa, esta estaba en el último mes de su embarazo y que el dirigirse a Sevilla era en espera del alumbramiento, como comprobaremos más adelante. Si tengo que decir, respecto del nombre de dicha esposa, “Raia”, que tras su lectura me dejó algunas dudas sobre si era correcto o no en su escritura, dudas que desaparecieron con los documentos siguientes que encontré.

Pero antes de seguir con mis propias deducciones, que no quiero, por ahora, que parezcan conclusiones, será mejor dar a conocer la noticia de dicho natalicio, y nuevamente acudimos a “El Constitucional”, de fecha 11 de Julio de 1889, número 78, que decía:

“Anteayer martes (se refiere al 9 de Julio, dado que dicho periódico recordamos se publicaba semanalmente, los jueves), ha tenido la señora Raia de Valero, esposa del ilustre tenor, nuestro paisano, un hermoso y robusto niño con toda la felicidad. Por noticias directas recibidas de Sevilla, donde reside la familia, sabemos, al escribir estas líneas, que la madre y su nuevo hijo, siguen perfectamente en su estado de salud, lo cual celebramos de todas veras.

Esta redacción por sí y en nombre, además de los numerosisimos amigos del tenor, envía a este y a su distinguida esposa la mas cumplida y cordial enhorabuena por el feliz y dicho acontecimiento.”

Con los datos que me facilitaba dicha información, trasladé mi investigación al Registro Civil de Sevilla, dado que en el año al que se refería (1889), los nacimientos ya se inscribían en el mencionado Registro Civil. Una vez allí y tras la búsqueda correspondiente, en el Tomo 59-2, folio 83 de la Sección 1a , encontré la inscripción de dicho nacimiento, que copiada de forma literal es como sigue:

“FERNANDO VALERO KOTOVICH”.

En la ciudad de Sevilla a las cuatro y veinte minutos de la tarde del día once de julio de mil ochocientos ochenta y nueve, ante el Sr. Don José Velasco y Angulo, Juez Municipal del distrito de San Vicente de la misma y de Don José Ruiz Granados, Secretario, compareció DON FERNANDO VALERO TOLEDANO, natural de Ecija, provincia de Sevilla, tenor de ópera italiana y de esta vecindad, calle Miguel del Cid número ocho, con objeto de que se inscriba en el Registro Civil un niño y al efecto, como padre del mismo, declaró:

Que dicho niño nació en la casa del compareciente el día nueve del presente mes a las nueve en punto de la mañana. Que es hijo legítimo del declarante y de su esposa DOÑA RAIA KOTOVICH Y SAVUISKY, natural de Odessa, provincia de idem., Imperio de Rusia, mayor de edad y de igual domicilio.

Que es nieto por línea paterna de Don José Valero y Roldán, natural de Córdoba, difunto, y de Doña Salvadora Toledano y Repiso, de igual naturaleza y de esta vecindad, y por la materna de los Excmos. e Ilmo.. Sres. Don Vitale Kotovich y Doña Julia Savuisky, naturales y vecinos de San Petesburgo, capital del Imperio Ruso.

Y que al expresado niño se le ha de poner por nombre FERNANDO JOSE SALVADOR.

Fueron testigos presenciales los mayores de edad y vecinos de esta ciudad Don Carlos Toledano Molleja, Mar-qués de Santa Amalia, natural de Andújar, provincia de Jaén, de estado casado, profesión Magistrado de esta audíencia, domiciliado Albareda número veinte y nueve y Don Luis Martí y Fedachi, natural de San Roque, provincia de Cádiz, de estado casado, propietario, domiciliado en Placentines veinte y nueve.

Leída íntegramente esta acta, e invitadas las personas que deben suscribirla a que la leyeran por si mismas, si así lo creían conveniente, sin que ninguno lo hubiese hecho, se estampó en ella el sello del Juzgado Municipal y lo firmaron el Sr. Juez, el compareciente y los testigos y de todo ello como Secretario certifico. “Entrelíneas: Tenor.- Los Excmos. e Ilmos. Sres.- Vale.- Tachado “Artista “.- No vale.- Sello y firmas, incluida la de Fernando Valero. “

De los datos consignados en la transcrita certificación de nacimiento, conocí la identidad completa y nacionalidad de la esposa de Fernando Valero.

Raia Kotovich y Savuisky, natural de Odessa, Imperio de Rusia… hija de los Excmos. e Ilmos. Sres. Don Vitale Kotovich y Doña Julia Savuisky, naturales y vecinos de San Petesburgo, capital del Imperio Ruso.

¿Conoció Valero a su esposa durante alguna de las tres temporadas de ópera en San Petesburgo (Rusia) entre 1880-1888?.

Si volvemos a la biografía que aparece publicada en la “Ilustración Española y Americana”, recordamos que decía:

“…tres inviernos estuvo en el Teatro Imperial de San Petesburgo… “

Teniendo en cuenta la residencia de los suegros de Valero cuando se inscribe el nacimiento del hijo de este, me inclino a que dicha posibilidad entre en el terreno de la probabilidad.

Encontramos de la certificación antes transcrita, que la madre de Valero estaba viuda y que residía en Sevilla, dato este que junto con otro relativo a una hermana del tenor que más adelante encontraremos, nos haga pensar que tanto la madre como dicha hermana vivían con el tenor en Sevilla. Observamos también que Valero le impone a su hijo varón los nombres de Fernando José Salvador; Fernando como el propio tenor, José por su padre ya fallecido, y Salvador en honor a su madre que se llamaba Salvadora.

Asimismo comenté anteriormente que a Fernando Valero le gustaba que al referirse a su profesión, le llamaran “Tenor de ópera italiana”; pues bien, de la tan repetida inscripción del nacimiento de su hijo, cuando el tenor comparece en el Registro Civil, consignan en un principio por profesión “Artista de ópera italiana”, observándose tachada la palabra “Artista” e interlineándose la de “Tenor”. Igual suerte corre el tratamiento dado a los suegros de Valero (abuelos maternos del nacido), aunque respecto de estos es que no lo consignaron al inscribir sus nombres, por lo que los títulos de Excmos. e Ilmos., son igualmente escritos de forma interlineada.

Dejando a un lado las mencionadas deducciones y anécdotas que padecería el funcionario de turno, lo que también nos aporta dicha certificación de nacimiento es la residencia en Sevilla del tenor y su familia, concretamente en la calle Miguel del Cid n° 8, casa donde nació su hijo.

Moviéndome sobre las fechas de julio de 1889, en el tal nombrado y bien hallados (nunca mejor dicho dado mi interés) periódicos de “El Constitucional”, encontré en el n° 81 publicado el jueves 1 de Agosto del tan repetido año, información relativa al bautizo del hijo de Fernando Valero y la posterior celebración en la propia casa del tenor, a su vez recogida de un periódico de Sevilla, que textualmente decía así:

“Con gran solemnidad se administró el domingo último en la Parroquia de San Vicente, el Sacramento del bautismo al primer hijo varón del eminente tenor señor Don Fernando Valero y Toledano. Ofició el dignisimo señor Deán, siendo padrinos el Sr. Ruiz Arenas, rico propietario de Madrid y consejero del Banco de España, que solo para este acto llegó el sábado de la corte y la Sta. Doña Josefa Valero Toledano. Asistieron como testigos el Sr. Marqués de Santa Amalia, Magistrado de esta audiencia y nuestro convecino y particular amigo Don Luis Angel Martí.

Concluida la ceremonia y después de una solemne salve, pasaron a casa del Sr. Valero sus íntimos amigos y fueron espléndidamente obsequiados con exquisitos dulces, helados y vinos. El eminente tenor, que al tesoro de su garganta reúne el inapreciable tesoro de su modestia, hija de su esmerada educación, proporcionó espontáneamente a sus amigos el placer de dejarse oír, cantando una preciosa romanza titulada “Música prohibida”, un trozo de “Rigoletto”, otro de “Giaconda” y por fin, una canción española “La Partida”; todo cantado de un modo que nos consideramos insuficientes para explicar, sólo, sí podemos decir que las notas emitidas por el Sr. Valero salen del alma para ir al alma de quién lo escucha.

Su distinguida y amable señora también cantó como pudiera hacerlo una verdadera artista. Ambos fueron acompañados al piano por el Sr. Bustos, cuyas dotes son bien conocidas y tocó admirablemente, además, una composición suya.

Tomó parte en tan agradable fiesta la sociedad de bandurrias y guitarras titulada “La Giralda”.

Deseamos al recién nacido Fernando toda la felicidad que hoy embarga a sus cariñosos padres y ojalá podamos escuchar en nuestro teatro al eminente tenor que tantos aplausos y coronas recoge en teatros de capitales que no pueden, como Sevilla, llamarle su hijo. “

Nos descubre dicha información varios puntos de interés dignos de comentar, a saber: Que Fernando Valero, al menos, tuvo dos hermanas, puesto que en la inscripción de bautismo del propio Fernando, la representación del padrino fue ostentada por su hermana “María” y en el bautizo del sobrino de esta, es decir del hijo varón de Fernando Valero, encontramos que es apadrinado por la señorita Doña Josefa Valero Toledano. Unido lo anterior a que la madre de Fernando Valero, Doña Salvadora Toledano y Repiso, en estado de viuda, vivía en Sevilla, tal como decíamos anteriormente, es probable que viviera al menos con su hija Josefa.

Asimismo nos descubre la información que la esposa de Valero poseía dotes para el canto y por último, el orgullo que siente el autor de la información copiada, de que Ecija sea cuna de un hijo tan ilustre, cuando dice: “…que tantos aplausos y coronas recoge en teatros de capitales que no pueden, como Sevilla, llamarle su hijo… “, aprovechando con su opinión pública el recordarle a la capital hispalense que Valero era hijo de Ecija, y ello sería porque, quizás en alguna ocasión, algún medio de información hubiere nombrado Sevilla como cuna del famoso tenor.

Y de todo lo anterior, relativo al nacimiento, tenemos que destacar concretamente las frases de: “…la madre y su nuevo hijo siguen perfectamente en su estado de salud…” y “…el Sacramento del bautismo al primer hijo varón del emínente tenor Don Fernando Valero y Toledano… “, lo que nos lleva a la conclusión de que fue su primer hijo varón, pero que deja paso a pensar que Valero había sido padre con anterioridad, al menos en una ocasión y de una niña, pero ello es volver a entrar nuevamente en el terreno de las deducciones, que no conclusiones, por ahora.

Fernando Valero cuando se marchó de Ecija a finales de Julio de 1889 para Sevilla, expresó en su carta de agradecimiento, el deseo de volver cuando pasara, camino de París, donde pensaba acudir para asistir a la Exposición.

Y lo cumplió, volviendo a nuestra ciudad el sábado 17 de Agosto de 1889, donde llegó a las diez de la noche procedente de Sevilla y acompañado de su esposa. Numerosos eran los amigos que esperaban a Valero en la estación del ferrocarril, con quienes departió cordialmente, dejando muestra, nuevamente, al igual que su esposa, de su carácter sensible y bondadoso. Mientras permanecieron en Ecija, recibieron nuevas muestras de cariño, amistad y reconocimiento, volviendo a residir en propiedades de Don Manuel Aguilar y Martel, si bien en esta ocasión disfrutaron de la paz y tranquilidad que ofrecía la finca de campo perteneciente al Sr. Aguilar.

Al sábado siguiente a su llegada, el tenor y su esposa marcharon a París dirección Madrid, capital a la que,

tras visitar la Exposición francesa objeto de su viaje, volverían con el fin de que el tenor preparase la temporada de ópera de 1889 / 1890.

Dentro de la temporada mencionada actuó el tenor, durante la feria de Abril de Sevilla de 1890 con la compañía de ópera, en el Teatro San Fernando, que ofreció 24 funciones, iniciándose e120 de Abril e interviniendo, como primeras tiples Emma Nevada, Mede Borelli y María Kribel y como primeros tenores: Gaetano Ortisi, Enrico del Papa y Fernando Valero.

La actuación de Valero mereció, una vez más, el reconocimiento de público y critica especializada, y como muestra, dejamos transcripción del resumen recogido por los periódicos de Sevilla e127 de Abril de 1890.

“… En lo que se refiere a la primera audición de la ópera “Rigoletto”, cantada anteanoche, diremos que el señor Valero cantó la parte de Duque de Mantua de una manera irreprochable y como no habíamos oído en Sevilla, desde que la cantó en este mismo teatro el insigne tenor Massi… “

La temporada de ópera 1890 / 1891 transcurrió para el tenor Fernando Valero en Italia, actuando en los teatros “Mangano” y “Politeama” de Palermo, “Scala” de Milán, “Pérgola” y “Pagliano” de Florencia, “Rossini” y “Fenice” de Venecia, “San Carlos” de Nápoles y” Argentiná’, “Apolo” y “Constanzi” de Roma.

Inició Valero la temporada en Florencia durante los primeros días de Octubre y gracias a las noticias recogidas de varios números del periódico local tantas veces citado “El Constitucional”, que a su vez lo recoge directamente de la prensa italiana recibida, podemos tener un mejor conocimiento de los importantes triunfos conseguidos en suelo italiano por Valero, como se desprende de las elogiosas criticas vertidas por los especialistas en ópera de aquel país, que detallamos a continuación:

“LA VEDETTA” de Florencia:

“El día 6 se ha hecho en Florencia la Última representación de la ópera “Caballería Rusticana”, consiguiendo el tenor Fernando Valero un nuevo y señalado triunfo en el “Teatro Pagliano”, como antes lo consiguió en el “Teatro Pérgola”.

La Calvé, La Costa, Valero y Pozzi, fueron objetos de nutridos e incansables aplausos. También se vio obligado Valero a repetir, no sólo la “Siciliana” del Preludio, sino el “Adios a la Madre”. El célebre artista e ilustre cantante fue obsequiado con una magnífica corona. “

“IL FIERMOSCA” de Florencia.

“Colosal guirnalda de laurel y oro fue regalada al tenor Valero. Jamás fue dado y recompensado el “addio” de un modo más conmovedor. “

Triunfal fue también la actuación de Valero en los dos teatros venecianos en los primeros días de diciembre de 1890. Pero es en el “Teatro Mangano” de Palermo, donde el tenor ecijano, a mediados de Diciembre, tras ejecutar la ópera “Caballería Rusticana”, recibe grandes reconocimientos a sus méritos artísticos, recogiéndolos extensamente el periódico palermitano “Il Caporal Terrible” en el número del 16 de Diciembre de 1890, con el siguiente contenido:

“Entusiasta e indescriptible ovación la que ha tributado el escogido público del “Teatro Mangano” de Palmerno, al ejecutarse la última representación de la tan aplaudida “Caballería Rusticana”.

Los concurrentes al teatro llevaron a un grado inconcebible su demostración de admiración y cariño por Valero. Todo cuanto puede exigirse de un tenor, todo se encuentra en Valero; canto, escena y una dulce, armoniosa, extensa y conmovedora voz; todo cuanto el arte pide, lo posee, en grado sumo, a la perfección, el que podíamos llamar favorito y predilecto hijo del arte; dotole providamente la naturaleza de magníficas aptitudes; lo demás lo ha hecho el incomparable tenor con su vocación y con su amor al estudio.

En prudencia y razón hablando de Fernando Valero no puede acusársele de imitar a ningún otro artista en cuanto a ‘SU magistral interpretación del personaje “Turiddu” en “Caballería Rusticana”, Valero no ha visto nunca ejecutar ese papel, ni a “Stagno” ni a ningún otro actor, que solo a su delicado instinto de verdadero y concienzudo artista, se debe la representación perfecta y acabada del difícil carácter del joven siciliano “Turiddu “. A Valero, pues, corresponde exclusivamente la creación con todo su natural colorido, de un papel, cuyo mérito es indiscutible y solo puede ser valorado por el arte y los artistas.

Si quisiéramos recordar todos los éxitos brillantísimos y todas las demostraciones de entusiasmo por Fernando Valero alcanzados en su artística carrera, no acabaríamos nunca. Sólo podemos decir que casi ningún artista pudo vanagloriarse y enorgullecerse de tantos, tan repetidos y tan señalados triunfos.”

Acaba “Il Caporal Terrible”, recogiendo el cariñoso recuerdo que Fernando Valero dedicó a su patria natal, a Ecija, refiriéndose a sus amigos y profundamente emocionado al viaje y célebre concierto en beneficio de los pobres, el día del Corpus de 1889, así como que no olvida ni puede olvidar su querido país, cuya imagen vive siempre en su memoria; aún en medio de sus frecuentes y gloriosas victorias escénicas.

Las palabras del tenor referidas a Ecija y España, denotan cariño y nostalgia (quizás por la larga duración de la temporada de ópera fuera de España; a la fecha que nos ocupa llevaba más tres meses en Italia) por la separación de su familia, por lo menos, de sus hijos.

Pero los contratos firmados con antelación debían ser cumplidos y 18911o inicia Fernando Valero en la “Scala” de Milán, con actuaciones hasta e120 de febrero. El público milanés y la critica especializada se entregan, abiertamente, al arte del tenor ecijano, como queda testimoniado por las informaciones periodísticas que siguen:

“L Italia” del 4 y 5 de Enero de 1891.
“Magistralmente cantó Valero “La Siciliana”, gustando al extremo de que el bis fue repetido en medio de atronadores aplausos. Valero ha sabido interpretar a “Turiddu” con notable acierto, haciéndose cargo de este papel con fina penetración.”

“L Italia del Popolo”
“El simpático semblante de Valero, su voz franca, igual y expresiva y su claro y sonoro acento hacen de él un artista eminente, un admirable interprete del carácter de “Turiddu “.

En “La Siciliana” que cantó a telón corrido y que fue repetida, produjo magnifico efecto; en el duo con “Satunzza” atractivas y fascinadoras fueron sus palabras, con soltura y naturalidad dijo el brindis; con exquisito cuidado lo cantó todo; pero donde verdaderamente rayó en lo extraordinario fue en el “Addio a la madre”. En este número estuvo arrebatador. Tan intensa emoción se apoderó de todo el público que hubo de repetir este fragmento.”

“La Lombardía”
“Valero en la última escena en el “Addio a la madre”, estuvo sublime; el público lo aclamó con entusiasmo, obligándole a repetirlo. Fue el número de la ópera que obtuvo los mayores y más nutridos aplausos. Apenas cesó el público de aplaudir, llamó por dos veces a escenas a Valero y al maestro Mugnone que dirigía la orquesta. Valero ha hecho un “Turiddu” admirable, tanto por su bellísima voz como por su expresivo sentimiento dramático. “La Siciliana”, “El Brindis” y el dueto de las dos escenas últimas, han sido cantados con maestría inimitable.”

“II Comercio”.
“Valero, digno rival del malogrado Gayarre, estuvo maravillosamente sublime; así como con mucha razón fue proclamado eminente artista por el severo público de la “Scala”.

“II Scala”.
“Valero, el interprete de “Turiddu “, puede contar el día de ayer entre los más brillantes de su carrera artística. “L´ Addio a la madre” fue modulado con tal suavidad y puesta tan de relieve su peregrina belleza que hubo de repetirlo entre ruidosos aplausos.”

“La Scena Italiana” – 11 de Enero de 1891.

Carta abierta al Maestro Pietro Mascagni, firmada por su autor A. G. Gorrien, sobre Fernando Valero:

“Desde el momento en que se trata de reproducir en esta ópera un tipo real, justo es exigir que su representación sea natural y exacta, y que la verdad histórica se respete por completo. Valero lo ha comprendido así, ha estudiado el carácter y lo ha fotografiado con fiel exactitud. Su canto ha sido la nota caldeada de la pasión fuerte, intensamente sentida. Y aquel “Addio” fue de tan maravillosa manera comprendido y representado por Valero, que hubo de repetirlo cada tarde.”

No cabe duda que el lenguaje de los periódicos de Milán, respecto de Fernando Valero, es concluyente y de un alto valor, pues no podemos olvidar que, además de estar formulados por prensa especializada en ópera, pertenecen a un país bien conocido por sus singulares disposiciones y aptitudes para el canto.

La noticia de que Valero corta sus actuaciones el día 21 de Enero en la “Scala” de Milán, para desplazarse nuevamente a Palermo por petición popular, es motivo de tristeza entre los aficionados y seguidores milaneses del tenor ecijano. Sin embargo, un cambio de fechas, posibilita que Valero siga actuando en la “Scala” milanesa, aplazando su actuación en Palermo para principios del mes de Marzo; noticia que para satisfacción de sus seguidores, es recogida y publicada por los periódicos de Milán, quienes la difunden como sigue:

“II Comercio” – 21 de Enero de 1891.
“De mala gana noticiábamos ayer la próxima partida de Valero, el tenor simpático, de agradable figura y de voz fluida y armoniosa, el tenor favorito de nuestro público, que ha recordado con sus incomparables notas y maravilloso acento, el canto suave y el sonoro timbre del célebre “Gayarre”. Esa noticia no es cierta. Tenemos el placer de decir que permanecerá entre nosotros hasta el 20 de febrero, en cuyo día marchará a Palermo, para volver a ejecutar en la “Scala” su inimitable “Turiddu” en “Caballería Rusticana” y su famoso Don José en Carmen.

“La Lombardía” – 22 de Enero de 1891.
“Valero ha sido escriturado para el próximo febrero, por el teatro de Palermo, cuyo municipio ha concedido a dicho Coliseo, como subvención excepcional cien mil liras, con tal de oír a Valero en “Carmen” y en “Caballería Rusticana.”

“II Scolo” – 21 y 22 de Enero de 1891.
“Según habíamos anunciado, el Ayuntamiento de Palermo ha concedido al empresario Mangano, una subvención extraordinaria para representar en el mes de Febrero próximo, en el “Politeama Garibaldi”, las óperas “Carmen” y “Caballería Rusticana”, contratándose expresamente al tenor Valero. Como este artista no irá a Palermo hasta el 20 de Febrero, tendremos tiempo todavía de oírlo nuevamente en nuestro teatro de la “Scala”, en la parte de”Turiddu “.

Valero siguió actuando en la “Scala” de Milán hasta el 20 de Febrero, triunfando en todas sus actuaciones y confirmando lo que en su biografía se hacía constar: “…creó por primera vez en escena, tres tipos diferentes que le valieron bastante oro y muchas palmas. El «Turiddu” en la ópera “Caballería Rusticana…”. Prueba de lo anterior, es lo publicado por “Il Comercio” de Milán en su número del 23 de Enero de 1891, que decía:

“Basta en lo sucesivo anunciar “Caballería Rusticana” para contar con un lleno completo en la “Scala”. Todas las localidades estaban ayer ocupadas. Repletisimas las plateas, ni un asiento vacío en los anfiteatros, ni un palco desocupado. El éxito, como de costumbre, felicisimo. Tanto Valero como la Pantaleoni, fueron objeto de entusiastas aplausos. Inútil decir que tanto el intermedio sinfónico como “L´ Addio” fueron repetidos y que Valero que tan simpático se ha hecho a nuestro público calurosamente saludado.”

Todo lo anterior nos confirma que Valero conquistó al país del canto y de la música, donde los aficionados a la ópera lo hicieron algo suyo, como lo demuestra el caluroso y efusivo recibimiento que la siciliana ciudad de Palermo tributa al tenor en su vuelta (recordemos que el Ayuntamiento concede una subvención municipal extraordinaria al empresario para la contratación del tenor) al Teatro “Politeama Garibaldi”.

Solo habían transcurrido poco más de tres meses desde que Valero actuara en Palermo, pero quizás a los palermitanos les pareciera demasiado tiempo, entendiéndose así por el propio Ayuntamiento de la ciudad, que subvenciona dicha contratación. Y así, en Marzo de 1891, se produce el regreso a tierra siciliana, donde el triunfo de Valero se puede calificar como apoteósico, haciéndose eco de ello no solo la prensa palermitana, sino la especializada de toda Italia, como “Il Scala” de Milán, “Il Capitán Francassa” de Roma, “Giornale di Sicilia” de Palmerno, “Corriere di Palermo”, “Piff Paff” de Palermo e “Il Caporal Terrible” de la misma ciudad.

En todos se detallan, con hermosas descripciones, las fiestas en el “Teatro Politeama”, destacando que las óperas “Carmen” y “Caballería Rusticana” se ejecutaron a satisfacción de un público tan numeroso, cuanto que ninguna localidad estuvo desocupada, y para comprender el verdadero delirio de los concurrentes, basta el detalle de que, en una función, se hizo salir al escenario “dieciséis veces” al ilustre tenor Valero.

Pero mucho más expresivo y elocuente que el pequeño resumen anterior a tan apoteósico triunfo, puede resultar la crónica escrita el día 22 de Marzo en el periódico “Il Caporal Terrible” de Palermo, que decía:

“El protagonista en el drama (“Caballería Ritsticana “) y en la gloria de la ejecución ha sido el tenor Sr. Fernando Valero, el artista concienzudo, el cantante predilecto. En esta obra, que podemos llamar su favorita, porque se presta a los encantos de su magnifica voz en “La Siciliana”, “O loca Cha dilatti la cammisas” y en el dueto con Santuzzas, sus notas son potentes y extensas, yendo adornadas de la vibrante inflexión característica del canto dramático. Con sorprende naturalidad dice el brindis.. .pero donde aparece y se manifiesta vigoroso y sin rival es en el “Addio a la Madre”, cantado con tanto arte, verdad y pasión, que logra conmover hasta indecible grado y extremo al público. Así el entusiasmo de los espectadores se desborda y los aplausos son frenéticos, unánimes y prolongados. Siempre lo hemos dicho, Valero es un prodigio, un milagro del arte escénico, pues en la parte de “Turiddu”, sobre todo, se ve en él al artista y al cantante, como la Última palabra, como el desideratum de los buenos cantantes y artistas. ¡Oh, si todos los divos fueran como él.”

No cabe duda que son imposibles mayores elogios para el “tenor de ópera italiana”, recibidos en la propia cuna del “bell canto”; ni se puede rendir más tributo, ni demostrar más admiración que el reconocimiento unánime y gráfico de la prensa especializada italiana, ofrecidos a Fernando Valero Toledano durante su gloriosa y artística temporada de ópera en Italia, desde Octubre de 1890 a Marzo de 1891.

Programa Opera Fernando Valera y ToledanoTreinta y seis años cuenta Fernando Valero cuando llega la temporada de ópera 1892/93, y en esta ocasión, una vez más, es contratado por la compañía del Teatro Real de Madrid. Nuevamente Valero es el único tenor español que interviene de los siete tenores contratados, siendo los seis restantes italianos, demostrativo ello de que todavía era grande la influencia de la ópera italiana en España y Europa. Pero no es sola la presencia italiana en el cuerpo de tenores, sino también en los de directores de orquesta, primeras sopranos, barítonos, etc., aunque en la temporada que mencionamos, resulte curioso lo que se consigna: “100 profesores de orquesta, 96 coristas de ambos sexos y 34 bailarines”, matizándose en ésta última especialidad “españoles e Italianos “.

De los archivos del nombrado “Museo del Teatro” en Almagro (C.Real), hemos obtenido una fotografía del programa de ópera para la dicha temporada de 1892 / 93, donde aparece como tenor Fernando Valero y que reproducimos seguidamente.

La desaparición de periódicos locales en nuestra ciudad y por ende la falta de información, provoca que a pesar de ser continuos los éxitos de Fernando Valero, quizás por repetitivos, no merecieran ser comentados por los números sueltos que, de algunas publicaciones semanales y revistas, veían la luz en España en general y en Ecija en particular, durante los siguiente años, aunque también entra en el mundo de la hipótesis, la falta de interés por ignorancia o carencia de medios, en seguir manteniendo contacto con una gloria viviente de la ópera, que por caprichos del destino, nació en esta milenaria tierra astigitana y que se llamó Fernando Valero Toledano.

Decíamos que en los años siguientes a 1893 continuaban sus éxitos en España y fuera de ella y no nos falta motivo ara así creerlo. Justificante de ello lo encontramos en una nueva publicación local (un semanario político se autonombraba), llamada “La Opinión Astigitana” (Defensor de los intereses generales de esta ciudad y su Distrito, y propagador de conocimientos útiles, noticias y anuncios), que en su número 170, año VI de vida, fechado el 24 de Abril de 1895, en la primera de sus cuatro páginas, escribe sobre el tenor ecijano lo siguiente:

FERNANDO VALERO EN MILAN

La notable revista musical el Pentágrama de Madrid, publica en su último número una extensa carta de su corresponsal en Milán, en la que da cuenta del éxito obtenido en el Teatro de la “Scala”, la ópera Werther de Massenet, como también de la esmerada interpretación que ha alcanzado por parte de todos los cantantes y muy especialmente por nuestro paisano, el eminente tenor Fernando Valero, al que le dedica dicho corresponsal las siguientes líneas:

“He dejado exprofeso para el último a nuestro compatriota, el tenor D. Fernando Valero, tan querido y apreciado por el público milanés, porque a decir verdad y sin temor a ser desmentido, fue el único que en la representación de Werther y desempeñando la parte protagonista, supo mantenerse a la envidiable altura de su bien sentada reputación y a las exigencias de la justa importancia del teatro, y el único también a quién el público no escaseo sus aplausos en todo el curso de la representación, ni se los escasearía en las representaciones sucesivas.

Valero, por ese sentimiento innato en todo artista de corazón y conciencia, se presentó visiblemente emocionado ante el público que tantas pruebas de simpatía le había dado en años anteriores; pero dominándose poco a poco, y seguro de una parte que él ha tratado con verdadero cariño hasta en los minuciosos detalles, supo revelarse el exquisito cantante de siempre y conquistarse los primeros aplausos de la noche, que el público le tributó calurosamente al cantar de una manera magistral su aria del primer acto.

Valero minió, por decirlo así, toda su parte, y no pasó sin recompensa ninguna de sus piezas más salientes; pero donde se elevó a una grande y envidiable altura, donde mayor y más justamente supo conmover y arrancar frenéticos aplausos de verdadero entusiasmo a todo el auditorio, fue en las magnificas estrofas del canto de Ossian que él interpretó cual verdadero maestro en el arte, en el gran dueto del acto tercero.

Para los que no asistieron a esta representación, y quisieron formarse una idea del triunfo alcanzado por Valero, sería necesario que se transportaran a la famosa época de aquel magnifico ¡Oh paradizo! de “L’Africana”, o aquel sublime Spirto Genil de “La Favorita”, cantado por el inolvidable Gayarre, ya que desde aquellas representaciones hasta la ejecución de la pieza a que me refiero, no ha habido en la “Scala” un tenor que haya tenido la fortuna de alcanzar una ovación tan justa, tan merecida, tan espontánea y verdadera como aquella en que el público milanés tributó anoche a nuestro bravo compatriota.”

Cuando estaba inmerso en la finalización de este bosquejo, a través de mis paisanos, cantaores flamencos, apellidados Fernández (“Los Claveros”), llegó a mi poder un disco compacto que se encuentra en el mercado, dedicado a la ópera, bajo el título de “GRANDES VOCES DEL TEATRO REAL”, editado en Madrid, Septiembre de 1997, por Soniflok número 20111, y en el que, entre los tenores intervinientes, todos mundialmente famosos, se encuentra Valero y Toledano.

El autor del texto que contiene dicho disco, es Pedro Vaquero, quién literalmente dice:

“GRANDES VOCES DEL TEATRO REAL.- Justo ahora que, por fin, se reinaugura el Teatro Real para dedicarlo nueva y primordialmente a la ópera – razón ya casi olvidada de su existencia publicamos una selección de registros sonoros hechos por algunas de las voces más características que se pudieron escuchar en el coliseo madrileño durante los 75 años (1850-1925) de su primera, aunque no siempre, gloriosa época.

Considerado uno de los más prestigiosos escenarios líricos del mundo, por él pasaron muchos de los mejores cantantes de aquellos años. Y entre quienes grabaron discos -desde la generalización de éstos a principios de siglo- hemos podido reunir a buena parte de ellos.

Para aproximarnos a las verdaderas voces que deleitaron al público del Real, se han elegido -en la medida de lo posible- tenias de las obras que allí interpretó cada artista. Como puede constatarse por la información adjunta, la mayoría de los fragmentos seleccionados corresponden precisamente a óperas que el divo o diva de quién se trate presentó en el coliseo de la Plaza de Oriente. Desde un dia de aquella “Sonnambula” que la mítica Adelina Patti cantara en 1863 ante la mismísima Isabel II, hasta la de esa “Boheme” por Miguel Fleta, con que se clausuró la Sala en 1925, he aquí una muestra de lo más grande que se vió y se oyó en el Teatro Real.

Como las placas originales que reproducimos suelen ser posteriores a las correspondientes interpretaciones en el escenario madrileño, de entre el material disponible hemos optado por la cronológicamente más próximo a la respectiva actuación de cada artista, incluso a costa de elegir a veces los registros más antiguos y con sonido menos perfecto técnicamente. En cuanto al tratamiento dado a esas viejas entrañables pizarras, se han empleado los métodos más modernos, pero procurando no sacrificar nunca, en aras de una rigurosa limpieza, la naturalidad y presencia -lo auténtico- de tan legendarias voces…”

Cuando Pedro Vaquero se refiere a nuestro tenor ecijano, dentro del grupo de tenores de ópera que actuaron en el Teatro Real durante la época referida, dice:

FERNANDO VALERO TOLEDANO (Ecija-Sevilla, 1854.- S, Petesburgo 1914).
Tenor lírico español. Presentación 4/ 2/1878, Nearco (2º Tenor) en “Poliuto”.
Despedida: 27/2/1893, protagonista en “Lohengrín”.

Estrenos.- 1878: •”Crispino e La Comare” de Ricci (Real) y 1879: “Los Amantes de Teruel ” (Absoluto).

Siguiendo lo reflejado por Pedro Vaquero en el texto que ilustra dicho compacto, encontramos que las obras lo fueron en número de 13 y desglosadas las óperas representadas, a lo largo de las 72 funciones, en las que Valero y Toledano participó en el Teatro Real, entre los años 1877 a 1893, son las siguientes:

“Crespino e La Comare” de Ricci en 13 actuaciones; “Roberto il Diavolo” de Meyerbeer en 10; “Carmen” de Bizet en 8; “Fra Diavolo” de Auber en 8; “Los Amantes de Teruel” de Bretón en 7; Mefistofele” de Boito en 5; “Rigoletto” de Verdi en 5; “Linda di Chamounix” de Donizetti en 4; “Fausto” de gounod en 3; “Lohengrin” de Wagner en 3; “Don Pasquale” de Donizetti en 2; “Mignon” de Thomas en 2; “Poliuto” de Donizetti en 1 actuación, así como un concierto recital de fragmentos o actos operísticos sueltos, romanzas y canciones.”

En dicha grabación, recuperada de la realizada en Octubre de 1903 en Milán, podemos escuchar a Valero interpretando “La donna é mobile…” en Rigoletto (Verdi), con acompañamiento al piano de Salvatore Cottone. Pero siguiendo con el texto que nos ocupa, por la riqueza del contenido con que el autor del mismo escribe de Valero y Toledano, nos dice:

“Hasta hoy se pensaba que sólo grabó 4 discos -2 canciones y el par de arias de la “Cavalleria Rusticana”-, pero sorprendentemente, hemos localizado un quinto, más significativo y del que nadie sabía ni la existencia, siendo por añadidura de ese popularísimo fragmento del “Rigoletto” que Valero cantó el 23 de Diciembre de 1888 (y otras 4 veces la misma temporada) en el Real, nos apresuramos a reproducirlo. Claro que, convaleciente en 1903 de tuberculosis (que le obligaría a retirarse más tarde), ya no tiene él aquella voz que hacía “venirse abajo los teatros”, sobre todo en esa ópera de Mascagni y en “Carmen”, e incluso suprime el usual agudo de la cadenza, ateniéndose, también por comodidad, a lo que Verdi escribiera. Como sea, el documento sonoro es valiosisimo. Tras 94 años de silencio, aquí y ahora reaparece por primera vez.”

Igualmente se publica en el texto de dicho compacto la fotografía de Fernando Valero y Toledano, representando al personaje de Diego de Marsilla, cuando se produjo el estreno de la ópera “Los Amantes de Teruel”, en el Teatro Real de Madrid e112 de febrero de 1889, figurando al pie de dicha fotografía elogios hacia nuestro paisano, que ratifican los reflejados en el contenido de este bosquejo artístico, y que textualmente dice:

“Considerado en Italia, Rusia, Inglaterra y América como el mejor “Don José” de su tiempo -al igual que Turiddu y Don Grieux en la “Manon Lescaul” de Puccini-, aquí personifica a Diego de Marsilla cuando el estreno de “Los Amantes de Teruel” de Bretón.

Fernando Valero y Toledano (Écija, Sevilla, 1854 – S. Petersburgo 1914).
Tenor Lírico Español.
Presentación: 4-2-1878. Nearco (2º Tenor) en “Poliuto”.
Despedida: 27-2-1893, protagonista en “Lohengrin”.

Temporadas…. (05)
Obras……………. (13)
Funciones…….. (72) Actuaciones :
1877-79 : 9
1878-79 :15
1879-80 :20
1888-89 :25
1892-93 : 3
CC: 13 LD: 4
RD: 10 FS: 3
CR: 8 LH: 3
FD: 8 DP: 2
AT: 7 MG: 2
MF: 5 PO: 1
RG: 5 (C): 1

RIGOLLETO (G. Verdi).
La donna é mobile…
Ac. piano: Salvatore Cottone.
GT/HMV. 52009 (mx: Con 280).
Grab. Milán 10-1903.

Hasta hoy se pensaba que sólo grabó 4 discos – 2 canciones y el par de arias de la “Cavallería Rusticana”, pero, sorprendentemente, hemos localizado unq uinto, más significativo y del que nadia sabía ni la existencia: Siendo por añadidura, de ese popularisimo fragmento del “Rigolleto” que cantó Valero el 23-12-1888 (y otras 4 veces la misma temporada) en el Real- nos apresuramos a reproducirlo…

Claro que, convalenciente en 1903 de tuberculosis (que le obligaría retirarse mas tarde), ya no tiene él aquella voz que hacia “enirse abajo los teatros”- sobre todo en esa obra ópera de Mascagani y en “Carmen”- e incluso suprime el usual agudo de la cadenza, ateniéndose, también por comodidad, a lo que Verdi escribiera. Como sea, el documento sonoro es valiosísimo: Tras 94 años de silencio, aquí y ahora reaparece por primera vez.
Cuando tenía prácticamente terminado este Bosquejo y realizadas las primeras pruebas en la imprenta, el sábado 6 de Marzo mantuve una reunión con los directivos de la Asociación “La Raíz”, a fin de ir ultimando los detalles para proceder a la presentación del libro, señalando, en principio, el mes de mayo. Inicié la corrección de dichas primeras pruebas y algo en mi interior, sin comprender lo que era, me anunciaba no debía darme prisa. El día 9 de Marzo tuve que ir a Sevilla para resolver unos asuntos personales, concretamente a la calle San Vicente y como llegara con antelación a la hora que tenía concertada la cita, paseé por las calles adyacentes a la de San Vicente. Noté la misma sensación interior que cuando estaba corrigiendo las pruebas, pero seguía sin saber lo que me la causaba. De pronto, al alzar la vista para contemplar una hermosa casa, aunque con signos exteriores evidentes de abandono y antigüedad, en su fachada vi el rótulo que nominaba la calle donde se ubicaba, “Miguel del Cid” y dicha casa marcada con el n” 8. De pronto comprendí el significado de la inquietud, gratificarte en todo momento, que durante días me estaba acompañando. Me encontraba ante la casa donde Fernando Valero y Toledano vivió durante su estancia en Sevilla, en cuya casa se produjo el nacimiento de su hijo y donde celebró la fiesta de su bautizo; al lado de dicha casa, la parroquia de San Vicente, donde dicho niño recibió las aguas bautismales como hemos contado páginas atrás.

Con lo anterior creí que mi inquietud desaparecería, pero aquella seguía latente en mi ser, para marcharse el domingo 14 de Marzo, sobre las tres de la tarde, hora en que recibí una llamada telefónica desde Granada. Al otro lado del teléfono una señora cuya voz denotaba mayoría de edad y que no pronunciaba el castellano como nosotros. Se identificó y me dijo se trataba de una “hispanista” asistente a un congreso que se estaba celebrando en Granada, quién me había buscado datos sobre el tenor de ópera Fernando Valero. Todo ello me estaba dejando sorprendido pues no sabía el origen ni la razón, pero pronto, mi “ángel” interlocutor me lo desveló, pero para explicarlo tengo que volver un poco atrás en el tiempo, concretamente cuando decidí iniciar la investigación sobre el personaje.

En las bibliografías encontradas sobre Valero, aparecían varios datos relacionados con Rusia, como era que el mismo había actuado varias temporadas en San Petesburgo, que se había casado con una súbdita rusa y que podía haber fallecido en dicha ciudad o en Moscú. Ante ello escribí a la Embajada de España en la capital moscovita solicitando del agregado cultural, la posibilidad de localizar algunos datos sobre dicho tenor. Pasó el tiempo y ante la falta de noticias, decidí dar por finalizado el “Bosquejo”, dejando la duda de sí murió en Moscú o en San Petesburgo, aunque particularmente me inclinaba por esta última ciudad, dado que su esposa procedía de la misma. Pues bien, en la embajada española entregaron mi carta a JOSEFINA YTURRARRAN GOÑI, que era en definitiva quién me estaba llamando por teléfono desde Granada, siendo ella la que me ha facilitado los datos que más adelante reseñaremos sobre Valero y Toledano, encontrados en los archivos moscovitas. Me dijo los enviaba rápidamente, aunque en idioma ruso, por no haberle dado tiempo a su traducción, al tiempo que lamentaba no poder haber conseguido una tarjeta de visita manuscrita de Fernando Valero, puesto que en el archivo donde se encontraba el original, el propio director le había solicitado una alta cantidad de dinero en “dólares”, no ya por el original, sino por una simple fotocopia. Le quedé agradecido, prometiéndole citarla en mi publicación, notando que ello la llenó de ilusión.

Pasaron unos días y efectivamente recibí varias fotocopias de documentos publicados en revistas teatrales rusas, fechados los dos primeros en 1908 y el último en 1914, éste publicando la noticia del fallecimiento de Valero y Toledano en el mes de Enero.

La carta con la que ya mi “amiga” Josefina me remitía dichos documentos quedará siempre grabada en mi corazón, pues me cuenta que fue ella uno de aquellos niños que durante la guerra civil (“incivil digo yo) española se llevaron a la Unión Soviética en el año de 1937. Josefina contaba por aquel entonces con 13 años de edad. Superando condiciones infrahumanas consiguió graduarse con medalla de honor en dos facultades universitarias, trabajando durante más de cuarenta años como profesora de Historia y Literatura en varios centros de enseñanza superior, y, al jubilarse, situación en la que ya llevaba más de diez años, se dedicó a la investigación en las ricas bibliotecas, museos y archivos moscovitas, sobre las relaciones históricas y culturales entre Rusia y España durante los siglos XVIII, XIX y XX; investigación que, según reconoce ella, le han permitido mantener un contacto espiritual con su “amada patria”. El altruismo y amor a su trabajo le hace denominarse “ciudadana libre de la república cultural”. Me dice que el resultado de sus investigaciones los entrega a las instituciones españolas, habiendo publicado en Moscú numerosos artículos sobre artistas españoles, entre ellos Sarasate y Martín y Soler, sintiéndose inmensamente feliz por haber colaborado en la traída a Málaga de cincuenta obras de Picasso. Fue condecorada por S.M. el Rey de España con el “Lazo de Dama de la Orden de Isabel la Católica”.

La carta de Josefina está repleta de emociones, sobre todo en la última parte de ella, sintiéndome obligado a transcribirla, pues de la misma se desprende el sufrimiento que padecieron quienes fueron, de niños, no sólo separados de sus padres y familiares, sino de su propia tierra como ella dice. Lo que sigue es el final de su sincera, sencilla y sentida comunicación escrita:

“…Pasé mi breve infancia en Cantabria. Mi juventud amarga en Odessa y Samarcanda (hoy en Uzbekistán) y el resto de mi vida en el Moscús del frío. No he sabido querer ni me han querido. Un solo y gran amor iluminó mi alma: España, patria mía, tan lejos y anhelada, siempre en el corazón, siempre conmigo. Ayúdame a volver, morir y estar contigo para siempre…”

Yo, como pequeño homenaje de agradecimiento a Josefina Yturrarán Goñi, he querido dejar constancia de su existencia y altruismo literario, así como de sus sentimientos, para que sean conocidos dentro de la vida de Valero y Toledano, aunque la marcha de una y otro a la “fría Rusia” lo fueran por motivos tan diferentes.

Una vez en mi poder los documentos que me remitió Josefina que, como decía anteriormente, estaban escritos en ruso, me puse en contacto con Idiomas Santa Justa, empresa sevillana dedicada a traducir todos los idiomas, donde todo fueron facilidades (a cuya entidad y director Don Manuel Gálvez les quedo igualmente agradecido) y donde me han traducido los mencionados documentos, que a continuación vamos a reproducir.

El primero de ellos es el anuncio, interpretes y sinopsis de la ópera Carmen, publicado en la revista moscovita “Teatro”, página 9, número 200 de fecha 3 de Marzo de 1908, que se llevó a cabo en “Teatro Internacional Gira María Gai” de San Petesburgo (?) el citado día, lunes 3 de Marzo a las 20,00 horas, y dada la importancia que, a lo largo de su vida artística, tuvo dicha ópera en la vida de Valero y Toledano, dado los numerosos éxitos alcanzado en la interpretación del personaje de “Don José” y por la relación que dicha obra guarda con el documento posterior, reproducimos íntegramente el mismo, respetando, en cuanto a los nombres de los personajes, los consignados en dicha revista moscovita y dice así:

TEATRO INTERNACIONAL
GIRA MARIA GAI
Lunes, 3 de Marzo
Será representada:
CARMEN (escrito Karmen) Opera 4 de, mus.bis
Personajes:
Karmen S° María Gay
Mikaela, campesina S° Talina
Frasquita (gitana) S° Murina
Mercedes (gitana) S° Ivanova
Don José, sargento Sr. Rosano
Escamillo (toreador) Sr. Modestov
II Don Kairo, contrabandista Sr. Kurieribin
II Ramendado, contrabandista Sr. Viadimirov
Suniga, teniente Sr. Knidanov
Morales Sr. Viadimerov

Comienzo a las 20,00 horas.

ACCION I

Al lado de la fábrica de tabacos se encuentra la casa del centinela. La campesina Míkaela busca a su novio el Sargento Don José para transmitirle la misiva de su madre y un beso. Llegan las mujeres trabajadoras de la fábrica de tabacos. Entre ellas Karmen la contrabandista. Empiezan a pelear y a discutir sobre el culpable de la historia misteriosa y negra en la fábrica. Según los rumores la culpable es Karmen, rodeada de jóvenes, pero ella no da importancia a sus jóvenes pretendientes. Sin embargo, ella se esfuerza por seducir a Don José, para lo cual ella saca flores de su corsé. Mikaela entregó dinero y la carta a su novio, de su madre. En este momento se oyen gritos. Karmen había pegado a una mujer y fue arrestada. A los pocos minutos ella seduce a Don José de tal forma que éste le confiesa su amor. El teniente ordena al Sargento llevar a Karmen a la cárcel. Ella empuja a Don José en el puente y se escapa.

ACCION II

Diversión y baile en la taberna. Los contrabandistas proponen a Karmen contratar a su amor José para el trabajo sucio; este regresaba del castigo que había sufrido por culpa de Karmen. Llega el torero Escamillo, con sus historias de vanidad acerca de las luchas entre toros. Esas historias excitan a todos. La escena amorosa entre Karmen y José es interrumpida, cortada por el clarinete militar. José debe marcharse. Karmen al principio intenta retenerlo y después lo echa. En la habitación entra bruscamente su amiga y entre ellos con José se desata una pelea. Al acabar esta, José también es componente del grupo de contrabandistas, porque ya había violado las reglas militares.

ACCION III

Campamento de los contrabandistas, lugar agreste y montañoso. José tiene remordimientos de conciencia por desertar del servicio militar. Karmen ya está harta de él. Mikaela llega al campamento clandestinamente con la misión de hacer volver a José a la vida honesta. Karmen adivina el futuro a través de las cartas y ve su muerte. Escamillo va a Karmen y José le hace un agujero en su sombrero con un disparo de pistola. Después, sigue la lucha con él, con un cuchillo en las manos porque está celoso de Karmen que salva la vida al torero. Ahora José se va con Mikaela, y amenaza con vengarse de Karmen por su traición.

ACCION IV

Plaza en Sevilla. Comienzo de la corrida de toros. Las amigas avisan a Karmen que han visto a José. Ella misma lo ha visto y al final se quedan los dos. José le ruega volver a reactivar las viejas relaciones, pero Karmen lo rechaza. Se oyen gritos de gentes que vitorean al torero. Karmen quiere ir a la plaza, José, en estado de delirio mata a Karmen, que había faltado el respeto a sus sentimientos apasionados.”

Decíamos anteriormente el interés en dicha reproducción, con relación al siguiente documento, dado que el mismo es una entrevista realizada a Valero y Toledano, por la misma revista teatral, sobre el contenido de la ópera Carmen, apareciendo ella publicada en la susodicha revista “Teatro”, Páginas 13 y 14, número 209, de fecha 12 de Marzo de 1908, cuyo contenido es el siguiente: JOSE PRIMERO

Por primera vez Karmen se representaba en Petesburgo parece ser que en la temporada 1883-84, versión en italiano. La parte principal la ejecutaron Ferni-De Jermano, Kolonneze, Valero, Kotoni, Chiampi y otros.

Ahora Valero, al ganar gran fama representando el papel de Don José, ya finalizó su carrera artística y se ubicó en Petesburgo. Compartió con trabajadores de “PET.GAZ” el recuerdo de la primera representación, espectáculo de la famosa ópera. En Petesburgo “Karmen” conquistó de inmediato grandes éxitos.

Pasé durante la temporada casi quince veces y cada vez, una semana antes del espectáculo, las entradas se agotaban en las taquillas. Que lástima que el autor no viera ese éxito. Murió después del fiasco de su ópera en París, donde la prensa le atacó, hablando del fracaso de “Karmen ” y de la supuesta derrota. No se explica como parcialmente antes de Bizet, nadie había puesto en escena a una mujer de tal género como Karmen.

Los parisinos acostumbrados a Donizetti y Tuno, encontraron a Karmen “indecente e inmoral”. En Petesburgo “Karmen” apareció después de haberla reconocido el Occidente. Antes de Petesburgo yo canté Don José en la Scala de Milán, donde yo mismo cree este papel.

¿Cómo veis la actual representación de “Karmen” con respecto a la anterior?.

Yo veo que abusa del juego Karmen. Eso es un material de agradecimiento a la canción, pero los rusos el “Don José” grita más que canta. Yo soy español de origen y cuando en Petesburgo se representó “Karmen” la primera vez, el director de escena de la ópera italiana Vicentini vio que era necesario solicitarme consultas sobre consejos. Yo le di muchas indicaciones, las cuales fueron tomadas en consideración.

Si los actuales directores de escena me hubiesen preguntado acerca de mi parecer, yo les hubiera indicado muchos defectos, empezando desde el traje de Karmen que siempre está mejor vestida que otras trabajadoras, pero eso no debería ser, porque Karmen es la misma, simple como las otras trabajadoras, como Frasquita y Mercedes.

Distinguirla de otras españolas que forman parte de la pieza, el público lo puede lograr a través de su voz. En la escena de la taberna yo hubiera aconsejado poner un detalle que fue un éxito importante en el momento de la pasada representación de la ópera, me refiero a “Chanson Boheme”, donde Caro reparte el vino brindando al compás de música y castañuelas. Eso dio un resultado efectivo y reforzó la impresión de la gente en diversión.

Don José y el torero no son como los imaginamos en el escenario ruso. A José le imaginan en el escenario como asesino. Basta su aparición en la escena con aspecto cruel y movimiento de tigre, esto obligaba al público a esperar un final sangriento. Pero eso no es así. José, en el momento de su aparición en el último acto, en general, no piensa en asesinar a Karmen. Aquella acción que los juristas clasifican de “previamente pensada” no existe. La razón de la aparición de José es animar a Karmen y convencerla de regresar con él. La idea del asesinato le concurre en la cabeza espontáneamente, sobre todo cuando Karmen le tira con crueldad su alianza. En esa ocasión, José, inconscientemente coge el cuchillo. Según los juristas el asesinato se realiza en “estado de irritación”.

Antes de este momento, José está tranquilo, pensando sólo en no ser localizado por la policía, de la cual se esconde como desertor. El torero, desde el comienzo, es equivocadamente imaginado en el escenario, como una persona de gran envergadura, suficientemente lleno de voz, compacto, sombrío. En realidad es una persona y un torero feliz, cuyo nombre es bien conocido por toda España. El hecho de entender su popularidad lo convierte en una persona alegre. Así se comporta, incluso ante su duelo con losé, minutos antes del duelo, sin preocupación, prepara su cigarro, como siempre hacía Kotoni; a propósito, en el escenario de la lucha no se toma en consideración el efecto que antes producía gran impresión, me refiero al cuchillo español llamado navaja. Ese cuchillo es plegable y cuando lo sacas desprende un ruido que deja al público helado, con una sensación horrible. “

No cabe duda, como se desprende de la entrevista que le realizan a Valero, que la misma es una crítica racional y entendida, explicando, con toda serie de detalles y matizaciones, el modo de interpretación que deberían adoptar los personajes centrales de la ópera “Carmen”, demostrando con ello que, a pesar de llevar retirado casi diez años por la tuberculosis que padecía, recordaba, paso a paso, como debía ser el comportamiento artístico e interpretativo, no sólo de Don José, personaje con el que Valero triunfó multitud de ocasiones, sino el de la propia Carmen.

Es importante el comentario del autor de la entrevista en la introducción de la misma, cuando reseña: “…ahora Valero, al ganar gran fama representando el papel de Don José, ya finalizó su carrera artística y se ubicó en Petesburgo…”

Me sirve ello para ratificarme en lo que yo pensaba, que no era otra cosa que Valero, al finalizar su carrera artística, como consecuencia de la enfermedad mencionada y tras grabar en 1903 el disco que hemos citado páginas atrás, se había marchado con su familia para residir a San Petesburgo.

A ello llegue por deducción, dado que lo pensaba antes de recibir los documentos que estamos reproduciendo, y me basaba en el nivel de vida, medios de locomoción, cambios políticos, conflictos internacionales, revoluciones, etc., que acaecieron en Europa a finales del XIX y principios del XX y teniendo en cuenta, como decía anteriormente la enfermedad y edad de Valero, pues a principios de 1900 Valero contaba con 45 años; por entonces sus hijos tendrían entre 16 y 12 años aproximadamente (pensando fuese el más pequeño su hijo varón nacido en Sevilla), y sin olvidar que su esposa Raia Kotovich, antes de su matrimonio con Valero, residía en San Petesburgo, no resultaba ilógico pensar que el tenor y su familia trasladaran su residencia a dicha ciudad rusa, deducción que, como decía al inicio de este apartado, se ha visto plenamente confirmada, pues en 1908 Valero y Toledano residía en San Petesburgo.

Volviendo a las biografías aportadas en este Bosquejo Artístico, en algunas de ellas nos dice: “…falleció en Enero de 1914 en Moscú… ” y en otras: “…falleció en Enero de 1914 en San Petesburgo…”

No sería justo decir que son erróneas las biografías donde aparece que Valero falleció en San Petesburgo, si tenemos en cuenta que era esta la ciudad donde residía permanentemente desde su llegada a Rusia. Y decimos lo anterior, porque del último de los documentos que nos queda por reproducir, de los remitidos por Josefina Yturrarán Goñi, se deduce que Fernando Valero y Toledano, fue llevado a Moscú para ser sometido a una intervención quirúrgica que no logró superar, tal como al reseñar su fallecimiento, recoge la revista moscovita Rampa, mediados de Enero de 1914, página 11, que textualmente dice:

+ V. Valero.

“En los últimos días, en Moscú fue bajando la llama hasta apagarse y murió. En su tiempo fue una eminente figura artística y estrella; el destino caprichoso lo sacó de España y le llevó a la Rusia de nieve y frío. En la noche del 11 al 12 de Enero, tras una difícil operación, falleció, en torno a su querida familia y amigos, lejos de la escena y de los ruidos, el famoso cantor Fernando Valero.

En Moscú su nombre no es conocido pues no actúo allí. Sin embargo en Petesburgo, es bien conocido, lugar donde cantó las tres últimas temporadas, en la famosa ópera italiana. También se conoce bien en América donde había estado de gira artística con Patty. También por toda Europa, donde había actuado con éxitos reconocidos durante un cuarto de siglo.

Valero era considerado uno de los mejores ejecutores del papel de Don José en Karmen. El fallecido fue alumno de Tamberlik. “

De la propia noticia de su fallecimiento: “…En Moscú su nombre no es conocido pues no actúo allí. Sin embargo en Petesburgo es bien conocido…”, se deduce lo que decíamos anteriormente, de ahí que no entendamos como error biográfico, el consignar como ciudad de fallecimiento San Petesburgo en lugar de Moscú.

Fernando Valero y Toledano falleció cuando contaba con 58 años de edad, recién cumplidos, concretamente e112 de Enero de 1914 en Moscú, donde entregó su artística y triunfal vida, que, siempre bondadosa y humilde, vio la primera luz en tierras ecijanas. De los documentos que, a lo largo de esta publicación, hemos aportado, ha quedado patente el reconocimiento mundial a nuestro paisano, de lo que debemos sentirnos orgullosos y obligados, aunque fuera nada más que por el paisanaje, a propagarlo y difundirlo.

A mí particularmente algunas, les llamaré incógnitas, me han quedado, hasta hoy, por saber, principalmente lo que fue de la esposa e hijos de Valero, así como que pudo ser de la madre y hermanas del tenor, si siguieron en Sevilla o marcharon con él a San Petesburgo, incluso a que se dedicó el tenor durante los once años que, retirado del mundo artístico, vivió en San Petesburgo (1903-1913, desgraciadamente de 1914 vivió pocos días). No desespero en poder desvelar algún día, a lo largo del tiempo, algunas de esas incógnitas; incluso mi amiga Josefina Yturrarán me ha prometido que irá a San Petesburgo y allí me buscará posibles datos sobre el mismo.

Yo seguiré aguardando y algunas otras comunicaciones que tengo enviadas en petición de documentos, fotografías, etc., espero que fructifiquen, para que, con los ya aportados a este “Bosquejo” me sirvan para dejar de ser “Bosquejo” y se convierta en la biografía completa de uno de los tenores españoles de ópera italiana más famoso del mundo en el último cuarto del siglo XIX, que si bien nació, por designios del destino en esta tierra, no sólo no renegó nunca de ella, sino que tras conocerla en la madurez de su vida, ya que no pudo hacerlo en la inocencia de su infancia, la llevó en su corazón dentro y fuera de España, para orgullo y satisfacción de nosotros, sus paisanos, contemporáneos y futuros.