LA FIESTA DE LOS SANTOS INOCENTES EN ECIJA
REVISTA FERIA DE ECIJA – 2006
Autor: Maese Sol (Rafael Cano)

Santos Inocentes EcijaAntiguamente, esta celebración de los Santos Inocentes, se celebraba en nuestra ciudad desde por la mañana hasta la caída de la tarde. Existían tiendas y tenderetes, donde se vendían y se compraban artículos para celebrarlas.

Esta conmemoración se estableció en el siglo IV para venerar a los niños mártires que Herodes mandó matar en Belén, según cuenta el relato del Evangelio de San Mateo (2,13,13). Hoy día, son pocos los medios de comunicación en España, siendo en Écija algunos de sus vecinos solo que mantienen con un hilo de vida esta tradición de gastar una pequeña y ocasiones mal intencionada broma, cada 28 de diciembre.

Esta costumbre nació en Écija durante el reinado de Felipe II, llamada entonces nuestra ciudad Villa de Écija por lo que a lo lardo de los años, en nuestro pueblo se tiene un historial amplio de jocosas, de muy mala leche e intencionadas bromas, en ese día de los inocentes.

Actualmente, el “día de los inocentes” se ha convertido como un pasatiempo para todos, pues ese día nos lo pasamos intentando describir la broma dada en la mayoría de los informativos como periódicos, radios y televisiones. Una de las inocentadas que pudimos escuchar, en una de las televisiones locales, el pasado 28 de diciembre del 2.005, fue la de comentar la dimisión de un popular concejal de nuestro ayuntamiento ecijano, siendo durante días después el tema de conversación entre muchos de los ciudadanos.

Si le preguntáramos a un hombre con ochenta años de la broma de mal gusta del “incendio de la demaguana” dirá que se la escuchaba contar a su padre y también a su abuelo y que se desarrolló así: “Corría la madrugada del 28 de diciembre de 1.906 y a las tres de la mañana, en la calle Valderrama de nuestra ciudad, se presentaron varios individuos llamando al dueño de un pequeño bar enclavado en esta vía.

Santos Inocentes EcijaEl dueño del establecimiento algo malhumorado, por la hora algo despectiva, se asoma por un ventanuco preguntando: ¿qué es lo que queréis?, a lo que posibles “clientes” le contestaron que la taberna estaba ardiendo. Este hombre apresurado, nervioso y a medio vestir, miró por todos lados y al salir a la calle solo pudo comprobar que en la puerta estaban ardiendo unos papeles”.

Lo curioso de esta broma fue que el día 29, siguiente al de la inocentada, sobre las cuatro de la madrugada, el bar estaba inexplicablemente ardiendo…¿mala suerte?, ¿alguien prolongó la inocentada?. Lo cierto es que las autoridades certificaron que el incendio fue provocado por la caída de una “demaguana” (garrafa) llena de aguardiente del llamada “matarrata”.

Un caso curioso fue también el de la “Muerta Descalza”. Estaba por aquel entonces muy reciente la inauguración en Écija del Cementerio de Nta. Sra. del Valle, que tuvo lugar el día primero de agosto de 1.885. A los pocos días de su andadura, se estrena con la muerte de una joven ecijana de 18 años, concediéndole el Ayuntamiento sepultura gratuita por ser la primera en enterrarse en ese lugar.

Tres años después, el día 28 de diciembre de 1.888, aparecieron un par de zapatos iguales a los que llevaba la joven fallecida el día de su sepultura, encima de la loza donde estaba enterrado, aunque eso si, se encontraba ligeramente descolgada. Las vecinas avisaron a su familia y comprobaron que los zapatos eran iguales al de la difunta.

Una vez dada la alarma, en nuestra ciudad corrió la noticia de que la muerta se había dado una vuelta por el campo santo. Como era natural, en la inocentada cayeron muchos ecijanos, pues el cementerio casi lleno de curiosos y muchos aprovecharon su visita para llevar flores y tazones de aceite con “mariposas” a sus fallecidos, pareciendo aquel 28 de diciembre el mismo día 1 de noviembre, día de todos los santos. Se nota que el bromista de la inocentada quería emular el cuento que conocemos como “La Cenicienta”, pero en versión ecijana.

Muchas personas se preguntarán como es posible que, en solo tres años, acudieran al novísimo cementerio tantos familiares con velas, tazones de aceite, etc… ¿tantos muertos existían ya enterrados?. Pues sí, aunque actualmente nos pueda pareces extraño, en aquellos años Écija tenia 22.184 habitantes, naciendo anualmente 1.010 personas y 853 fallecidos, por lo que se puede deducir que tres años ya había enterrados 2.559 fallecidos. Hoy en cambio en 2006, casi con 40.000 habitantes que tiene nuestra ciudad, la mortalidad no llega ni a 300 entierros anuales.