VERDADERA HISTORIA DE LOS 7 NIÑOS DE ECIJA
POR D. VICENTE DURAN RECIO

5.- FIN DE LA PARTIDA

Los Niños de Écija eran en aquel año de 1817 el terror de toda Andalucía y, muy especialmente, el de los pueblos de Écija, Osuna, Carmona, Marchena, Fuentes de Andalucía y Lora del Río. Sus fechorías se comentaban en plazas, calles, cafés y tertulias.

Ante el fracaso de las Autoridades que, incluso, habían tratado de disolver la partida vía indulto, como hemos referido anteriormente, y viendo que los robos, cobros de contribuciones, amenazas y enfrentamientos contra partidas de escopeteros y migueletes continuaban cada vez con mas frecuencia, la Audiencia de Sevilla les siguió proceso en rebeldía y la Sentencia se hizo publica el 1 de julio de 1817.

La sentencia, impresa en papel del Sello 4, se mandó a todas las ciudades y pueblos de Andalucía ordenando se fijara en los sitios públicos. Es curioso que de los cientos de ejemplares que se hicieron y fijaron, tan solo se conserve un ejemplar, cuya fotocopia insertamos al final de libro. Este interesante documento se encuentra en el Museo de Artes y Costumbres Populares de Málaga, pertenecía a los papeles de D. Narciso Díaz Escobar y tanto D. Francisco Garrido, Director de Publicaciones de la Caja de Ahorros de Málaga, como la archivera de dicho Museo, nos hicieron posible darlo hoy a conocer en este libro.
Este documento dice:

SENTENCIA

En las causas criminales que se formaron en la ciudad de Écija, Carmona, Fuentes, Lora, Marchena y Osuna, contra Pablo Aroca (alias Ojito), Juan Antonio Gutiérrez, conocido por el Cojo, Diego Meléndez, Francisco Narejo (alias Becerra), José Martínez el Portugués, el nombrado el Fraile y demás personas que componen la cuadrilla llamada de los Niños de Écija; por salteadores de caminos, incendiarios, asesinos, forzadores de vírgenes y mujeres honradas y otros delitos; que habiéndose retenido en este Tribunal, se han sustanciado en rebeldía de los expresados reos con los Estrados del mismo, y la parte Fiscal de S.M. conforme a la ley.

VISTOS. ETC.

Fallamos que debemos declarar y declaramos al Pablo Aroca (alias Ojitos), Diego Meléndez, Juan Antonio Gutiérrez, el cojo, Francisco Narejo (alias Becerra), José Martínez el Portugués, el nominado el Fraile, y a las demás personas de que se compone la cuadrilla llamada de los Niños de Écija, por rebeldes, contumaces, y bandidos públicos; y que cualquiera persona de cualquier estado y condición que sea, puede libremente ofenderlos, matarlos, y prenderlos, sin incurrir en pena alguna, presentándolos vivos o muertos, y Mandamos que luego se puedan se habidos sin mas oírles, sean arrestados, ahorcados y hechos cuartos, poniéndose estos por los caminos, salvo en el caso de que se presenten voluntariamente. Que ninguna persona de cualquier condición que sea pueda receptar ni encubrir en su casa, huertas, cortijos, ni heredad a ninguno de los dichos bandidos, ni los puede socorrer, ni socorra con bastimentos, vestidos, pólvora, balas ni otro genero de armas; ni les dé aviso, ni les sirva de espías, pena de la vida, que se ejecutará irremisiblemente si no entregar vivo o muerto a alguno de los bandidos: Que al que prenda, mate y presente a las Justicias a alguno de estos, si el aprehensor fuere también bandido se le alce el bando y se le perdonen las demás penas en que haya incurrido por su delito, y si no fuese bandido se le perdonen igualmente todos los que haya cometido, excepto el cremen de herejía, de Lesa Majestad y moneda falsa: Que al que entregue a alguno de dichos bandidos, vivo o muerto, si no hubiere cometido delito, y el dicho bandido fuese cabeza de cuadrilla se le conceda indulto para dos delincuentes, los que él nombrare, presos o ausentes: Y si no fuera cabeza de cuadrilla para uno, aunque los prendan o maten fuera del Distrito de esta Real Audiencia: Y finalmente mandamos que todos los Corregidores, Alcaldes mayores y Justicia se correspondan y ayuden entre sí, con gente, y otros cualquiera medios para perseguirlos hasta su extinción: Y que imprimiéndose esta sentencia se circule a los Pueblos del Distrito para que se publique y llegue a noticia de todos, remitiendo a la Sala testimonio que lo acredite. Y usando de las facultades que la ley concede, señalamos de premio por la muerte o prisión de uno solo, de estos bandidos mil ducados de vellón: escediendo de uno hasta cuatro inclusive mil pesos por cada uno; y mil duros por cualquiera de los demás hasta su exterminio; y por esta nuestra sentencia con condenación de costas, aplicación de todos sus bienes a la Real Cámara, definitivamente juzgando; así lo pronunciamos, mandamos y firmamos. = D. Teótimo Escudero. =D. Manuel Moyano. =D. Eugenio de Larrumbide. =D. Julián de Aguedo. =D. Laureano José Donado. =D. Blas de Arahuete.

Dieron y pronunciaron la anterior sentencia los Señores Gobernador y Alcaldes del Crimen de esta Real Audiencia en la Pública celebrada este día, a la que concurrió mucho concurso público, y el número de Procuradores, y entre los cuales ví a Rafael García Serrano, Francisco de Paula Rodríguez, Féliz Sánchez, Cayetano Ramírez. Y para que conste pongo la presente en Sevilla a primero de Julio de mil ochocientos diez y siete, de que certifico.
D. Simón Minguez.”

Los pregonados en la Sentencia son seis; ignoramos las razones, ya que en las fechas que dá el Edicto formaba parte de la partida Salvador de la Fuentes (alias Minos), y colaboraban con ella otra partida formada por Sebastián Martín el Hornerillo, Antonio Quirós el Curita, el Granadino, el Candiles y José Alonso Rojo.

El Edicto con sus espléndidos premios, el despliegue de tropas, escopeteros y otras partidas, con el mando único del Coronel Vergara, da sus frutos los días 24 y 25 de Julio de 1817. Unidas las dos partidas de bandoleros hacen frente a las fuerzas del Coronel Vergara en la Campiña de Santaella (Córdoba) el dia 24, y tras larga lucha queda muerto José Martinez el Portugués, preso Sebastián Martín el Hornerillo y dispersados los restantes. Perseguidos, el dia 25m fueron presos en varios puntos cercanos a Aguilar (Córdoba) el Fraile, el Cojo, el Minos, el Rojo, el Granadino y el Curita; escapando Ojitos, Diego Meléndez, el Candiles y el Becerra, que dejan la campiña y se refugian en Sierra Morena. Allí son buscados y en el mes de mayo de 1818, tras una espectacular persecución, fueron muertos Pablo Aroca(Ojitos) y el Candiles, desaparecieron para siempre los dos restantes, Diego Meléndez y Francisco Narejo (el Becerra).

Muerto su último jefe, Pablo Aroca (Ojitos), y ejecutados los restantes, se pone fin a la célebre partida de los Siete Niños de Écija.