ECIJA, EL RIO GENIL Y EL ARROYO DEL MATADERO ó DE LA ARGAMASILLA,  TANTO MONTA, MONTA TANTO.
D. RAMÓN FREIRE GALVEZ (Edición 2.011)

Fotos de la portada: Inundación en Ecija año 1892.
La Ilustración Española y Americana

Dedicatoria:
A todos aquellos ciudadanos de Écija, antigua Astigi Civitas Solis, que, a lo largo de varios años, se han visto afectados por las inundaciones procedentes de los desbordamientos del río Genil y delarroyo del Matadero o de la Argamasilla, con mi solidaridad y admiración, ante los perjuicios morales y materiales que han sufrido.
Un abrazo.

Presentación:
Yo tenía pensado editar esta publicación a la mayor brevedad posible, una vez finalizada la misma, pero por mucha celeridad que me quisiera dar, tenía el problema de que la inmediatez de su contenido quedaría diluida en el tiempo que ello me conllevaría. Dando vueltas sobre la forma de hacerlo llegar y, una vez más, como no tengo ningún ánimo lucrativo, solamente me mueve el contribuir con mis modestas publicaciones en dar a conocer la historia, en este caso triste, de Écija, he decidido este camino para hacerlo, cual es a través de internet y por medio de las páginas web de Radio Astigi, Inforecija: el Portal de Écija y Écija Web, tras ofrecerlo a los responsables de dichos portales y en pdf.

Sé que para muchos ecijanos, es más fácil tenerlo en soporte de papel, pero las circunstancias aconsejaban esta vía que utilizo, mucho más teniendo en cuenta que no llega a cien páginas, por lo que será fácil de imprimir para aquel que esté interesado en conservarlo o guardarlo, con independencia de que siempre estará presente en las páginas web donde se hace.

El contenido de muchas crónicas o notas que contiene esta publicación, es parte de un trabajo que tengo en mis archivos particulares, pero que la concurrencia de los hechos que se han producido en Écija, desde el mes de Febrero de 2010 hasta la fecha en que lo he terminado, aconsejaba darlo a conocer más pronto que tarde, para que no se diluya su contenido por el transcurrir del tiempo. Solo me queda esperar que, a pesar del contenido desagradable dado el daño que ello nos ha causado, lo disfrute y lo difunda a todo aquel que esté interesado.

Ramón Freire Gálvez.

Ave Écija principes, Baetica et Hispania te salutaverint diluvium
(Ave, gobernantes de Écija, Andalucía y España, los que van a inundarse os saludan)

Desde hace siglos, los ecijanos, com o buenos descendientes de romanos, parecem os gladiadores en el circo astigitano, luchando contra las fieras devastadoras de las inundaciones, provocadas por el río Genil y el Arroyo del Matadero o de la Argam asilla como desde fecha reciente le conocemos (matización muy acertada que me hacía un ecijano anónimo, huyendo del toponímico adquirido del Matadero por cuyas paredes discurría), defendiéndonos solamente con la mirada imploradora hacia los dioses para que deje de llover, o con la bizarría y solidaridad de todos los habitantes que pueblan el suelo astigitano, limpiando, codo con codo, los restos desoladores de cuanto dejan las aguas de aquellas fieras.

Es increíble, como un hermoso río, al que le escribiera el ecijano Vélez de Guevara en su obra El Diablo Cojuelo o le cantara el poeta granadino García Lorca en su Baladilla de los tres ríos, de forma inesperada y ayudado por la naturaleza, se vuelve impetuoso, fiero, arrasador y hasta maldecido, pero el mismo, junto con la fiereza de uno de sus pe queños afluentes, cual es el Arroyo del Matadero, son dos caudales de agua que, de forma periódica, vienen azotando a la vieja Astigi romana, sin que los políticos que la gobiernan, local, provincial, autonómica y nacionalmente, hayan encontrado la fórmula constructora verdadera, para evitar tan frecuentes e indeseados desastres y que, como decía a las cámaras de televisión uno de los ecijanos continuamente afectados: No comprendo, cómo después de haber llegado a la luna, no somos capaces de solucionar el problema de las inundaciones en Écija.

Ni nosotros tampoco lo entendemos, respondemos el resto al unísono, pero eso nos ha tocado vivir desgraciadamente, a los que nos sentimos orgullosos o no de vivir en esta tierra calurosa, que a este ritmo de inundacion es, está renunciando a su título de Sartén de Andalucía y está glorificando, es diciembre de 2010 hasta en seis ocasiones, el poema de Eugenio D´Ors…

Écija al sol, Venecia en llena luna, fábrica parangonan soberana, canal mitral la calle astigitana, y, en el zénit azul, su gran laguna…

¿Presagió el famoso escritor y ensayista catalán, que Écija sería Venecia y una gran laguna o es que acaso ya tenía noticias escritas de las famosas inundaciones que había padecido Écija por los siglos de los siglos?

Sea cual fuere lo que le indujo a escribir de dicha manera, lo cierto es que, a pesar de la fama de esta Ciudad por sus calores, le está echando la pata la fama por sus canales venecianos, producto de las desoladoras y terribles inundaciones que lleva padecida.

Aunque eso sí, siempre nos podemos quedar con la frase del político de turno, cuando le preguntan los medios de comunicación:

“Es la inundación más grande que Écija ha padecido… subi el nivel del río a cota histórica… Han caído más de 100 litros en poco espacio de tiempo… El arroyo no ha podido desaguar en el Genil por la altura que este ha cogido…”
Pero también están las frases del otro político también de turno, haya gobernado anteriormente o no, pero que al no gobernar actualmente está en la oposición y, a los mismos medios “No se han tomado las medidas necesarias… Ha faltado previsión en el equipo de gobierno… Teníamos de comunicación, contesta: noticias de la cantidad de agua que podían dejar las lluvias en Écija … El río no está dragado… El cauce del arroyo, a pesar de nuestras advertencias, no ha sido limpiado ni desatascado.”

Y mientras tanto, los gladiadores astigitanos, a pecho descubierto, con unas botas de agua calzadas hasta las rodillas -que a veces son insuficientes por la altura del agua- y cepillo en mano, a la bajada de dichas aguas, no una vez, ni dos, ni tres, ni cuatro, sino hasta cinco, en muchas casas de las num erosas calles afectadas, limpian impotentes sus moradas y arrojan a la basura los enseres inutilizados, mientras los políticos se enzarzan en frases dialécticas buscando votos para las elecciones venideras.

Y a mí que me importan las elecciones venideras, cuando el problema lo tengo ahora y aquí presente, yo lo que quiero, que para eso pago mis impuestos y de ellos cobran mis gobernantes, que solucionen de una vez por todas los problemas que causan el río Genil y el arroyo del Matadero a su paso por Écija y su término, toda vez que no son sólo los gladiadores urbanos quienes sufren y padecen, sino también los gladiadores hortelanos y ribereños que tienen sus posesiones dentro del término astigitano, pero también sufrimos, no lo olviden, los que por suerte no nos hemos visto afectados directamente, aunque indirectamente también, no sólo por pagar y col aborar económicamente con el Consorcio de Compensación de Seguros, sino porque siempre hay algún fam iliar que ha sentido el miedo tan cerca y visto lesionados sus intereses, necesitando de nosotros.

Bueno, pero eso es igual, al día siguiente saldrá otra vez el astro sol y veremos las cosas de otra manera, porque aquí en la Astigi romana no pasa nunca nada; nos quitaron el ferrocarril y no pasó nada, nos dejaron sin hospital y no pasó nada, nos rompieron el Salón y no pasó nada, nos inundan el río Genil y el arroyo del Matadero o Argamasilla (me importa un pepino como se llame por lo desagradable que está resultando) y sigue sin pasar nada, habiéndose olvidado nuestros gobernantes de la importancia que, como Ciudad, ha tenido Écija desde tiempo inmemorial, no ya bajo la dominación romana o árabe, sino incluso en siglos posteriores, como se refleja en la publicación titulada: En torno a las comunidades de Castilla: Actas del Congreso Internacional. 2002, de la que es autor
…Existían en Andalucía otras localidad Fernando Martínez-Gil, quien dice:

es que por cumplir funciones administrativas, ofertar servicios profesionales y personales diversos, intervenir en los tráficos regionales e internacionales, o acoger a ciertos sectores manufactureros industriales (ósea, además de por su tamaño poblacional), desempeñaban, con relación a las comarcas en las que se inscribían, el papel no ya de centros urbanos de carácter secundario sino el de auténticas capitales, aún cuando los niveles de dedicación a la agricultura en la mayoría de ellas superasen la mitad de su población activa. Tales eran los casos, por lo que respecta al antiguo reino de Sevilla, Écija y Jerez de la Frontera, por ejemplo, que hacia 1530, con cerca de 20.000 habitantes, sobrepasaban en potencial demográfico a la mayoría de las ciudades del centro y norte peninsular…

No quiero decir con ello que sea necesaria una revolución en el sentido literal de la palabra, pero, por lo menos, cultural sí hace falta porque me parece bien que los gladiadores astigitanos no tengamos el nivel cultural, entre comillas, para saber cuál es la solución a dichos problemas, pero lo que ya no me parece tan bien, es que nuestros políticos, sean del color que sean y los otros políti cos, que están por encima de los que gobiernan Astigi y los que, un escalón más, arriba gobiernan a los que gobiernan Astigi (un lío con tantos gobernantes, porque, como dice el refranero popular, entre todas lo mataron y ella sola se murió), no tengan la cultura suficiente, no sólo ya para solucionar dichos problemas, sino para rodearse de gentes con esa cultura hidrológica necesaria, que solucionen, de una vez por todas, estos dos graves problemas que sufre la Astigi romana y por ende, nosotros, sus moradores y habitantes astigitanos. Hecha esta reflexión en voz alta, dolido por el padecimiento, no propio, al haber tenido la suerte de no sufrirlo directamente, sino por el de los demás, he querido hacer esta publicación.

Tiene su origen en el mes de Febrero de 2010, cuando acababa de terminar para enviar a imprenta mi libro Ecijanos en Andalucía, España y el Mundo, y estaba a la espera de recibir parte de una documentación que me falta, para completar lo que se llamará El Cronicón Ecijano.

Fue en el citado Febrero de 2010, cuando me acordé de la terrible, siempre es terrible, inundación que sufrió Écija en Diciembre de 1997 y que la viví, de forma activa, por todo cuanto pude hacer por los demás y como quiera que tenía mucha documentación relacionada con las inundaciones que, durante siglos, ha venido padeciendo Écija, me puse a trabajar en ello, con tanta profusión de datos, que me cogió otra inundación, qué digo, otra, no, seis seguidas, como las que hemos padecido durante el mes de Diciembre del presente año de 2010 cuando esto escribo.

Pero ya que estamos hablando de circo -nunca mejor dicho, porque las inundaciones que sufre Écija son de circo-, se hace necesario situar, dentro de su teatro ,el paisaje y a los actores y por ello empezamos, bastándonos sólo con acudir a las m últiples enciclopedias o diccionarios geográficos de cualquier época, para poder realizar dicho montaje escénico.

La descripción que hace Pedro de Medina en su Libro de las grandezas y cosas memorables de España, publicado el año de 1548, sobre Écija, dice: Esta ciudad de Écija es un pueblo muy rico, fértil y abundante de pan, vino y todos mantenimientos. Tiene una gran cosecha de aceite que de ella se saca y llevan para muchas partes. Se coge en ella gran cantidad de algodón fino, de que se provee gran parte del reino. Está asentada junto con el río Genil, en cuyas riberas tienen muchos molinos y aceñas de pan, batanes para los paños y muy hermosas huertas y árboles de muchos frutales. En muchas partes sacan el agua del río (para regar los algodonales, cáñamos, huertas y otras cosas) con ruedas muy altas asentadas sobre sus pilares fuertes dentro del agua. Y la corriente del río les … hace andar alrededor y levantan el agua en sus cajetas de madera en mucha cantidad.

Otra descripción la encontramos en Viage de España. Tomo XVII de Andalucía, escrito por Antonio Ponz el año de 1792, que escribe:

“…Para entrar en Écija hay una bajada, por estar en la profundidad de una vega entre dos altas lomas, a la margen occidental del rio Genil, y así está bastante expuesta a inundaciones . Se entra en la Ciudad por un nuevo y magnifico puente sobre dicho rio, que tiene diez u once ojos, la mayor parte de ladrillo. Si el tiempo devorador de todo no hubiera dado al traste las grandezas antiguas de esta Ciudad, no cedería en magnificencia a ninguna otra de de las de Andalucía. Astigi fue su antiquísimo nombre y en tiempo de los romanos, tuvo el de Colonia Julia Firma. No quiero perder tiempo en contar los nombres que varios escritores le han dado, fun dados en ridículas etimologías. Tengo por cierto que Julio Cesar, después que acabó con el partido de los Pompeyanos en la famosa batalla de Munda, dio a Écija el nombre de Augusta Firma y que antes de este tiempo se llamaba Astigi…La población de Écija se reduce en el día a menos de treinta mil almas, esto es, a seis mil vecinos escasos, segun yo entiendo y no a ocho mil como me dijeron. Hay diez y ocho o veinte Conventos de Religiosos de ambos sexos, seis Parroquias, porción de Hospitales, pudiendo bastarle uno o dos que fuesen buenos de todo punto, una gran plaza y otras particularidades, de que le iré hablando a V. La plaza es un cuadrilongo muy dilatado y en lugar de ventanas tiene alrededor especie de corredores arqueados…”.

El año de 1805, publica Mariano Casaubón, junto a otro autor no identificado, el Anuario Ecijano, donde los autores, al escribir de los aires, aguas, alimentos y baños , hace mención a las arriadas de esta forma: “… Parécenos oportuno indicar en esta lugar lo conocido con el nombre de arriadas, que no es otra cosa que la extensión de la corriente del río, impulsada por la gran cantidad de agua de las grandes lluvias, se extienden y entran en la población por diferentes sitios, habiendo tenido ocasión de observar las habitaciones de ciertas casas más de tres varas de alto llenas de agua, y no poderse transitar por las calles sino en barquillas o carruajes y producir un pánico terror por las desgracias que son consiguientes…”

Lo que aportamos seguidamente, es de suma importancia para saber algo sobre las inundaciones que padece Écija. Está recogido ello en el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar, escrito por Pascual Madoz el año de 1847 y dice así: Sobre Écija … No se padece ninguna enfermedad endémica; pues las fiebres intermitentes que tan comunes eran hace 20 años, han desaparecido, en razón á que el arroyo del Matadero que atraviesa la población separando de ella el gran barrio llamado Cañato, no corre con la abundancia que antes, por haber entrado en cultivo las tierras de donde trae origen, y también por haber metido el pantano que existía al fin de la calle Cambroneras, que es la salida para Málaga…

De las cuatro aportadas, en tres se hace cita a las inundaciones, de una u otra forma y en esta última concretamente, nos dice el autor, de haber entrado en cultivo las tierras de donde trae origen el arroyo del Matadero, que no es otro lugar que la llamada Dehesa de Mochales, así como por haber metido en labor el pantano que existía al final de la calle Cambroneras. Quiere ello decir, que los antiguos habitantes de la Astigi tenían un pantano que llenaban, lógicamente, con las aguas que desbordaba el Genil tras recibir, por su margen izquierda, las aguas del río Blanco o arroyo Salado, evitando con ello que en su desbordamiento, por dicha entrada a Écija de calle Cambroneras, pudiera penetrar el agua en la ciudad; dato a tener en cuenta y que junto con otros que iremos encontrando, nos lleva a la conclusión del mal endémico que han constituido las arriadas en Écija y de ciertos comentarios que, como veremos en esta publicación, se realizaron tras la inundaciones de 1963 y 1997, sobre la realización de un muro a lo largo del río, derribo de las casas en la calle Puente, así com o la posibilidad de construir presas o pantanos sobre los ríos Cabra (margen derecha del Genil) y el citado Arroyo Salado o río Blanco (margen izquierda), para evitar con ellos, en la medida de lo posible, el desbordamiento del río al aumentar su caudal por la entrada de agua procedente de los afluentes citados, encontrando con el pantano que existía a l a entrada de calle Cambroneras, una similitud con el comentario hidrológico que se realizó en el citado 1997 a que he hecho referencia.

Igualmente comprobarem os en esta misma publicación, las obras que desde 1958 se realizaron en el arroyo con el motivo de su canalización, iniciada el citado año. En un informe contenido dentro de la Historia de la Sociedad Económica de Amigos del País de Madrid, del que fue autor José Lesen y Moreno el año de 1863, se hace constar que Écija en el invierno sufre inundacion es y escribe… En cuanto a las islas y sotos que bañaba el Genil por espacio de siete u ocho leguas en el término de la ciudad, estaba inculto todo este terreno, poblado de mimbres, tarayes y algunos álamos blancos que mantenían fresca la yerba que pastaba un poco de ganado que tenía que abandonarlo en el invierno por las inundaciones y el daño que ocasionaba con los pies, cuando podía producir mucho algodón y cáñamo , moreras, frutas y hortalizas, sin perjudicar en nada al ganado…

Anteriormente, hemos hecho referencia a que el Arroyo del Matadero nace en las Dehesas de Mochales y ello lo tomamos de la publicación realizada en el año 1629 por el jesuita Martín de Roa, titulada Écija, sus santos y su antigüedad, autor que, por su residencia en el convento de dicha orden en esta ciudad, conoció y sufrió, como un ecijano más, los efectos de las inundaciones y así deja reflejadas algunas de ellas que lógicam ente aportaremos. Dicho arroyo desde su lugar de nacencia, baja hasta Écija tras recibir las aguas de algunos pequeños arroyos que le afluyen, como veremos más adelante, y entra en la ciudad precisam ente por el barrio del Matadero hacia las calles Arroyo, Hospital y Puerta Osuna siguiendo por el antiguo Cerro de la Pólvora (hoy Avenida de Andalucía), para desembocar en el río Genil por su margen izquierda, a la altura del Paseo de San Pablo. “El río Genil nace en la provincia de Haciendo lo propio con el río Genil, trasladamos lo tomado sobre el mismo de Wikipedia, que dice:

Granada de la unión del río Real y del Guarnón y desemboca en el término municipal de Palma del Río, por la margen izquierda en el Guadalquivir. Más concretamente, el río Genil tiene su origen en la laguna de la Mosca, sita bajo la cara norte del Mulhacén, y allí donde nace se le conoce con el nombre de río Valdecasillas. Éste, a su vez, recibe por la izquierda al río Valdeinfierno, en el lugar conocido como Majada del Palo, y a partir de esta confluencia pasa a llamarse río Real. Al recibir éste más adelante al río Guarnón, que desciende desde el Corral del Veleta, es cuando dicho río pasa ya a denominarse Genil y se convertirá en el afluente más importante del Guadalquivir. Por todo ello, puede afirmarse no sólo que las aguas del Genil provienen de las cumbres de los dos picos más elevados de Sierra Nevada, a saber, el Mulhacén (3.482 m de altitud) y el Veleta (3.396 m de altitud), separados entre ellos por var ios kilómetros, sino también que este gran río procede de la unión de una serie de pequeños ríos de montaña que, en su conjunto y con diversos apelativos locales, conforman su cabecera. Sus afluentes más importantes por caudal y extensión son el río Cubillas con cabecera en los manantiales de Deifontes, y el río Cacín, con cabecera en la Sierra de la Almijara. Otros afluentes del Genil son los ríos Beiro, Monachil, Aguas Blancas, Darro, Dílar y río Cabra. El río Genil pasa por las ciudades de Granada, Loja, Puente Genil y Écija, desembocando en el Guadalquivir en Palma del Río. Contiene dos grandes embalses, el de Iznájar y el de Cordo billa, además de otros menores en la cabecera de su cuenca. La cuenca hidrográfica del Genil, dependiente de la cuenca hidrográfica del Guadalquivir, abarca 8.278 km², siendo casi tan grande como la Comunidad de Madrid, y una longitud de más de 300 km, comprendiendo parte de las provincias de Granada, Jaén, Málaga, Sevilla y Córdoba. El origen etimológico de su nombre deriva del término latino Singilis, como una ciudad homónima, presenta el ‘ili’ claramente turdetano-sud-ibérico (Ilíberis, Ilurco, Ilipula) aunque en posición final (como tagili-tíjola).

Los árabes lo transcribieron como Sinyil, Sannil y Sinnil, este último nombre (Sin=M il, Nil=Nilo) poetizado en alusión a los numerosos afluentes que recibe de Sierra Nevada y que, en su confluencia con la Vega de Granada, nada tenía que envidiar al río Nilo. Posteriormente se llamó Guad al-Xenil para derivar a su forma traducida actual, río Genil.

Ya tenemos situadas, dentro del circo en que nos hemos propuesto convertir a la Astigi rom ana, las dos fieras que la rodean; por su derecha o Este el río Genil y por su izquierda u Oeste el arroyo del Matadero. Colocando en el espacio existente entre el cit ado río y arroyo, a la ciudad en sí, su descripción más reciente, con independencia de las que hemos dejado aportada de siglos anteriores, es la que sigue:

Écija es un municipio español perteneciente a la provincia de Sevilla, en la Comunidad Autónoma de Andalucía (España) y ubica do en la comarca de la Campiña sevillana. Geográficamente se encuentra situada al este de la provincia y asentada en el Valle del Genil. Limita al noroeste con la provincia de Córdoba, al sur con la Sierra Sur de Sevilla y al oeste con la Campiña de Carmona. Écija se encuentra más cerca de Córdoba, que de su capital Sevilla. El día 1 de enero de 2009 contaba con 40.400 habitantes. Su extensión es de 978,73 km², siendo la mayor de toda la provincia de Sevilla. Tiene una densidad de 41,28 hab/km² y se encuentra situada a una altitud media de 125 metros sobre el nivel del mar. Aparte de la ciudad de Écija, el municipio comprende ocho entidades; La Aceñuela, Los Arenales, Cerro Perea, Isla de Vicario, Isla Redonda, San Antón, Villanueva del Rey y Navalagrulla. Existen dos festividades que destacan: la Virgen del Valle, patrona de la ciudad, que se celebra el 8 de septiembre; y la Feria de Septiembre, que se celebra una semana después de la patrona. Forma el Partido Judicial número 10 de Sevilla de su mismo nombre, que tiene a Écija, Cañada Rosal, Fuentes de Andalucía y La Luisiana como municipios. Popularmente conocida como Ciudad del Sol, la Ciudad de las Torres y la Sartén de Andalucía (por sus elevadas temperaturas, especialmente en verano), está considerada como uno de los centros artísticos más importantes de Andalucía. El gentilicio de sus habitantes es astigitano o astigitana, aunque es igualmente válido ecijano o ecijana. El gentilicio de astigitano proviene del antiguo nombre que tuvo la ciudad antes de la ocupación romana, Astigi. En la época romana el nombre cambió a Colonia Augusta Firma. Durante la época de la ocupación islámica, a la ciudad se le dio el nombre de Istichcha, cambiando después a Medina Alcotón debido al cultivo del algodón a gran escala.

Escudo: De azur, sol figurado de oro y bordura de oro con la divisa latina ASTIGI. CIVITAS SOLIS VOCABITUR UNA en sable; timbrado de corona mural de oro, realzada de cinco torres almenadas y cuatro garitas vistas, mazonadas de sable y aclaradas de azur; y, rodeando el escudo, una cinta flotante con los títulos honoríficos MUY NOBLE, MUY LEAL y CONSTANTE, LEAL Y FIDELÍSIMA. La razón de haber sido simbolizado así el escudo, procede de varias coincidencias que fueron otros tantos motivos para esculpirlo con tales alegorías según se detalla: La ciudad había tenido en la antigüedad un templo consagrado al Sol, por ser quien vivifica con sus candentes rayos a todos los seres terrestres. No solo hicieron los astigitanos, de dicho astro su principal emblema, sino que por antonomasia, se llamó más tarde a la ciudad “Civitas Solis” a semejanza de la Heliópolis egipcia, así conocida por venerarse también allí este astro. La palabra ASTIGI expresa el nombre con que la población era denominada de antiguo. La corona mural que hay en el remate indica dos épocas gloriosas de la historia astigitana y el derecho que en todo tiempo había gozado la Ciudad, primero mientras era fronteriza, y después por haber vivido libre e independiente de señorío alguno. Profetizado por Isaías en el cap. XIX v.18, que entre las cinco ciudades de la tierra de Egipto, solo una será llamada Ciudad del Sol “Civitas Solis Vocabitur Una”, de esta forma Astigi también se consideró la Ciudad del Sol entre las de Andalucía, semejante a la egipcia y se aplicó las palabras proféticas dichas anteriormente para el lema de su escudo.

El municipio está ubicado en el Valle del Genil en la provincia de Sevilla, lo componen ocho núcleos de población y forma parte de la Campiña sevillana. Écija (centro); La Aceñuela; Los Arenales; Cerro Perea; Isla de Vicario; Isla Redonda; Navalagrulla; San Antón y Villanueva del Rey. El término municipal de Écija limita con los siguientes términos municipales: Noroeste: Palma del Río Norte: Fuente Palmera y Pa lma del Río Noreste: Guadalcázar; Oeste: Fuentes de Andalucía, La Luisiana y Cañada Rosal Este: Santaella y La Carlota; Sudoeste Marchena, Sur: Osuna, La Lantejuela y El Rubio Sudeste: Marinaleda y Herrera .El relieve del territorio es uno extenso valle con muy pocas pendientes ya que, de una extensión total aproximada de 978 km², 480 km² tienen una pendiente inferior al 3% y los restantes 498 km² tienen una pendiente entre el 3-7%. La principal unidad hidrográfica que nos ocupa la forma el río Genil que atraviesa el término municipal en dirección este/oeste hasta llegar a Écija, en donde toma dirección norte. Su curso es bastante regular, y por nacer en Sierra Nevada se alimenta durante el verano, cuando las lluvias son casi nulas, de los deshielos de los ventisqueros formados en esta sierra, por lo que generalmente nunca llega a secarse. Esto hace que su régimen sea considerado pluvionivoso. En época de lluvias su caudal aumenta en gran proporción, saliendo de cauce en algunas ocasiones. Entre los numerosos arroyos que existen en la pequeña cuenca hidrográfica del Genil, dentro del término de Écija, destacan por la margen derecha los del Salado de Gilena y Cabra, este último marcando la frontera del término municipal, y por la izquierda Río Blanco…

Si leemos con detenimiento la descripción que se hace de Écija, concretamente en lo relativo al río Genil (la que no voy a corregir respecto a la margen por donde desemboca en él el arroyo del Salado de Gilena), sí tengo que hacer constar se han olvidado consignar en dicha enciclopedia, de que, según Plinio, dicho río era navegable en época romana desde Écija hasta el Betis (Guadalquivir) y en otras posteriores (por lo menos hasta el siglo XIII tenemos constancia documental de ello), podemos observar que, para las enciclopedias, no tiene importancia alguna el Arroyo del Matadero o de la Argamasilla, esperando que, a partir de esta ilustrativa publicación y los acontecimientos pasados más recientes, se haga honor a tan fiero arroyo y se consigne, por lo menos, su nombre.

Realizada la situación, sobre el papel, de la Écija astigitana, así como del río Genil y Arroyo del Matadero o de la Argamasilla, nos queda ahora, la ingrata misión de aportar cuanta documentación y testimonios gráficos, desde hace varios años, poseo, con relación a las numerosas inundaciones que hemos sufrido por los siglos de los siglos.

Con independencia de que, en las últimas inundaciones de diciembre de 2010, el Sr. Alcalde hizo mención a que las primeras noticias, escritas, sobre las inundaciones en Écija, se remontaban a los tiempos de la dominación romana, igual también se debieron de producir durante la dominación árabe y de esta últimas aporto una pequeña muestra, pero creo, que es a partir del siglo XV, cuando comienzan a reflejarse, dentro de los sucesos, las inundaciones, como iremos com probando a m edida que vayamos leyendo lo que sigue.

Dicha inundación a la que se refería nuestro primer edil actual, sería parecida a la padecida por Écija el año de 849, que según En- Nugwairi (Historia de los musulmanes de África y España, traducción de Gaspar Remito, tomo I, página 44), cuando menciona que:

“…las grandes inundaciones que hubo en España destruyeron el puente de Écija y los molinos del batán, precisa que fueron dos arcos del puente los destruidos…”

La siguiente inundación documentada que encontramos es del año 1485, y aparece reflejada en la Historia de los reyes católicos, Don
año de 1856, de Andrés Bernáldez y Miguel Lafuente y Alcántara, donde se escribe: “… Fernando y Doña Isabel, Volúmenes 1-2, Otra vez de muchas aguas. En este mismo año de 1485 , a once de Noviembre comenzó a llover y llovió hasta el día de la Natividad de Nuestro Redentor, que son seis semanas, que nunca en este tiempo ovo sino dos o tres das en que descampase, y llovió tan recio y tantas aguas, que nunca los que eran nacidos entonces vieron tantas aguas, ni tantas avenidas en tan poco tiempo, e subió el agua de Guadalquivir en las más altas señales del Almenilla de Sevilla y de la Barranca de Coria, y duró una vez once días en aquel peso, que poco mas ó menos no bajaban, y estuvo la ciudad en aquellos once días en muy gran temor de ser perdida por agua, e entró el agua por ella por las atarazanas; andaban copanos por la ciudad, e por la Laguna andaban Barcos, que pasaban la gente de un cavo a otro, cayeron infinitas casas; derribó el rio gran parte de Triana, e bañó todo el monasterio de las Cuevas, y sacaron los Monjes en Barcos, y recibió muy gran daño el monasterio; destruyó y llevó de esta vez Guadalquivir muchos Lugares sus vecinos, especialmente desde Córdova acá gran parte de Palma e Guadagenil, gran parte de Écija , y parte de Cantillana, y todo Brenes; y del Algaba y Rinconada gran parte, lo que había quedado del Copero del año de 1481 tórnalo a bañar, llevó todo el rincón, que la otra vez no había llegado a él.en que se perdieron totalmente muchos hombres e muchas haciendas….” Fueron en toda Castilla estas muy grandes avenidas.

Sobre el año de 1506, poseemos documentación, donde se recoge que en Écija, durante dicho año, se produjeron tempestades, huracanes y terremotos, así como dentro de las Ordenanzas Municipales del Cabildo ecijano, encontramos que en el año de 1510, aparece la figura del Alcalde de río, con motivo de las inundaciones producidas por las crecidas endémicas del Genil y lo conocemos por un pleito sobre la instalación de una noria el citado año.

En el año de 1543 hubo otra inundación en Écija, pues quedó destruido el convento de la Merced, que se encontraba en el Mesón de la Foronda, frente al puente del Genil, salvándose sólo la Iglesia.
Seguidamente y dejando constancia, de que dichas noticias, aparecerán en mi próxima publicación que se titulará El Cronicón Ecijano, obtenidas del manuscrito que obraba en poder del sacerdote de la Parroquia Mayor de Santa Cruz y que lo aumentó, D. Francisco Duarte de la Escalera, confirmadas (hasta el año 1629) la ma yoría de ellas por el jesuita Martín de Roa en su obra Écija, sus Santos y su Antigüedad, que se publicó dicho año, aparecen varias inundaciones sufridas por la Ciudad de Écija, ya fueren causadas por el desbordamiento del Arroyo del Matadero o del río Genil, inundaciones, que empezamos a transcribir y comentar.

21 de Septiembre de 1589.- Jueves por la noche a las diez, día de San Mateo. En media hora hubo tanta agua y tormenta que los nacidos no habían visto cosa semejante con casi total ruina de la comarca; salió de madre Genil asoló puertas y volviendo a su madre se sacaba a cargas el pescado y a carretadas la madera. El arroyo del matadero derribó el matadero y antecogiendo las puertas hizo mucho estrago. Salía entonces por la calle de Gil Zapatero y vaciaba en la de la Victoria. Volvió el arroyo a salir este año con igual destrozo.
Lo anterior igualmente lo recoge Martín de Roa, que, como Rector, ejercía en el colegio que la Compañía tenía en esta ciudad y que, como testigo de ello, dejó testimonio de di cha noticia, así como de otras relativas a años posteriores, dentro de su publicación Écija, sus Santos y su antigüedad eclesiástica y seglar, año de 1629, cuando escribe sobre el río Genil:
… En el 1589, en 21 de Septiembre, día cruel para Córdoba, por la enorme tempestad de que ya en otro lugar escribimos, se arrojó con tanta furia dentro de la ciudad, que se llevó muchas cosas de ella, el aceite y vino de las bodegas, el grano de las trojes, dejando taladas las huertas, destruidas las arboledas y ahogados muchos ganados…

7 de Marzo de 1590.- Creciente: En 7 de Marzo salió el río de madre más que nunca, llegó al Albaicín (Esta calle se encuentra documentada en los siglos XVI y XVII, se trataba de una vía urbana, hoy desaparecida, perteneciente a la collación de la Parroquia de Santiago y ubicada en las inmediaciones de la actual calle Soledad. Los nombres de las calles de Écija. Marina Martín Ojeda. 2007). En mayo volvió a salir con más furia que antes . Seguimos con el relato de Martín de Roa y al respecto nos dejó escrito: El año siguiente, 1590, llovió desde cuatro de marzo hasta cinco de mayo, con tal tesón todos los días, que creció Genil cinco veces y ultra del daño que hizo en la ciudad, que fue mucho, de tal manera estragaron los campos, él y las lluvias, que llegó a valer cincuenta y seis reales la fanega de trigo el día de San Juan.

Año de 1594.- Creciente: Salió el río, rompió y asoló las puertas del Caus.

Año de 1595. Día de San Andrés. Inundación: Día de San Andrés entre dos y tres de la mañana llovió tanto en tiempo de una hora que el arroyo del matadero rompió por la calle del Carmen, calle Mayor, Alcubilla, calle de la Cava y Victoria. Hizo innumerables estragos, sacó trigo, harina, aceite de las casas que los muchachos recogían en ellas, inundó casas, ahogó niños y animales. Salió el Santísimo de la Victoria por viático para los enfermos porque el agua anegaba a Santiago. Igualmente el jesuita Martín de Roa se hizo eco de la inundación relacionada al manuscrito, aunque m ucho más ampliado y detallado, en su publicación del año 1629, ya citada en páginas anteriores, titulada: Écija, sus santos y su antigüedad, dejando escrito:

Cinco años después, el 1595, en 20 de Noviembre y segunda vez en 31 de Diciembre, no fueron menores los daños con que afligió a la ciudad, derramándose por la Plaza de Mesones, calles de Bodegas, Barquete y otras vecinas, aislando la puente, en cuyos pretiles batían las aguas con gran peligro de derribarla. Inundó toda la alcarrachela, cubrió la torre que dicen del Palomar y todo aquel sitio vecino parecía un mar En treinta y uno de diciembre de 1595, de que arriba dijimos, se arroj a media noche en la ciudad, con tan gran pujanza, que aislado el convento de Nuestra Señora del Carmen, entró en el de monjas de la misma orden, llegó hasta la puerta de la Parroquia de Santiago y en la de Osuna a las imágenes de ella, altura que admira a quien la conoce. Hizo gran estrago en la calle de la Cava, anegó todas las casas un estado de agua en alto, no dejó aceite, vino y trigo que no llevase. Por la otra orilla inundó el convento de la Victoria, poco menos que las demás casas y fueron mayores los daños, si a repique de campanas no acudiera el clero, justicia y regimiento a caballo, a socorrer a la gente que se anegaba, para terminar añadiendo, que todo ello son novedades grandemente admiradas por los ancianos, por no haber visto otras tales ni oírlas de sus mayores.

Año de 1597.- Salió el río con pujanza, duró 6 días la creciente, gran pérdida para los hortelanos. Volvió a salir el río y el arroyo mucho.

Una inundación acaecida el mes de Marzo del año de 1616, la encontramos reflejada en lo que se titula Relación de la grande ruina que ha hecho el río Guadalquivir en Sevilla y Triana y sus riberas, Alcolea y Córdoba y asimismo la que hicieron los recios aires, arroyos y ríos en Granada, Écija, Andújar, Loja, Antequera, Sanlúcar y otras partes de Andalucía, hecha y ordenada por Juan Serano de Vargas, natural de Salamanca, impresa en Sevilla en su casa enfrente del Correo mayor, con licencia del Señor Conde de Peñaranda, con prohibición que otro impresor de Sevilla no lo imprima so graves penas Y que en Écija se llevó el Genil los molinos, lavaderos y aceñas, casas, huertas, ganado y gente y entró en los almacenes de aceite y los sin dejar ninguno.

Año de 1618.- Inundación. Procesión: Este año comenzó a llover a fin de Enero. Llovió la noche y no el día. En Marzo creció mucho el río hasta la puerta de San Sebastián, sacó mucho aceite, los molinos de la Puerta de Palma no se veían si no es media vara, muchos caballeros y justicias iban socorriendo a los anegados con limosna de pan que valía dos reales y cuartillo, bajaba un día el río y otro volvía a crecer. Fue año desgraciado en especial para los hortelanos. Hizo el río más cien mil ducados de daño. La ciudad llevó a San Pablo al Convento de Santo Domingo, hubo muchas velas al Santísimo Sacramento, la gente andaba con gran devoción pidiendo misericordia. La ciudad repartió cien fanegas de trigo de limosna a pobres que hicieron acemites y comieron.

Año de 1626.- Inundación. Fábrica de la puentecilla. Martes 27 de Enero salió el arroyo, inundó la calle de la Victoria, calle Mendoza, calle de la Cava y del Hospital de Santiago con mucho daño. En 12 de Febrero salió el río por encima de las Cambroneras y la laguna de Villarreal. Se hizo la puente de la Puerta de Osuna con dos arcos de material bajos, no cabía el arroyo, entró por la corraliza y calle Mendoza con estrago, volvieron a derribar la puente referida. Sobre estas últimas inundaciones, igualmente escribió el Padre Martín de Roa en la obra que hemos citado varias veces y decía así: “… Con todo esto mucho más descompasado y furioso anduvo en 27 de Enero de 1626. Quebró también a media noche por la calle del Carmen y llegando a la barrera de Puerta Cerrada, partió sus aguas, se derramó por la calle Carrera, torre de la Albarrana, Puerta de Sevilla, llegó al mesón de la Puerta de Palma, pasó a la calle que va al Puente y parte corrió por la calle de San Cristóbal y embistió con tanta furia al convento de monjas de Santa Inés que lo anegó todo con un estado de agua y tardó muchos días en desaguarse, con gran pérdida de lo que tenían recogido para el sustento. En esta última avenida de este arroyo fueron mayores los daños que en la pasada y sucedió un caso particular, que habiendo sacado un niño de su cuna junto al Matadero, le trajo como doscientos pasos sobre sus aguas hasta la barrera de Puerta Cerrada, en que lo dejó entre la mucha madera que allí suele haber y donde lo hallaron vivo al día siguiente, más murió dos días después. No llega todo lo dicho a lo que aconteció este año pasado de 1626 (Roa publicó su obra el año de 1629), peligroso en muchas partes de Europa y no menos en Andalucía, por las inundaciones con que infestaron la tierra los ríos, especialmente el Guadalquivir en Sevilla, que contarán otras historias y el Genil en Écija de que ahora hablaremos. A diez de Febrero, a las siete de la noche, salió tanto de madre, cuanto nunca otra vez. Se vieron inundados los campos, sitios y lugares que no habían sentido jamás las iras de su corriente y los que en otras ocasiones las habían probado, lloraron sus efectos con mayor quiebra. Se veló la ciudad toda la noche, se repararon los puestos por donde con más daño pudiera embestir, si faltara la prevención, ni bastó esta para excusar la pérdida de los edificios y frutos recogidos de la tierra, en bodegas, cámaras y almacenes que fue de gran precio. Irrita las más de estas veces a Genil y le fuerza a salir de su paso, con graves daños de campos, casas, personas heredades y haciendas de esta ciudad, el arroyo que llaman del Matadero, porque corre al lado de su padre, tan humilde de ordinario, que lo atraviesan hollándolo de un paso; tan soberbio en algunos tiempos que hace en todo y a todos mayores ofensas que el Genil cuando más caudal. Nace este arroyo de las lagunas que hay en las dehesas de Mochales, al poniente de la ciudad. Llenas estas con las lluvias del invierno, vierten y corren entre el cerro real hacia el Matadero, de quien toma nombre. Sus enojos tan pesados, tan temidos, tan dañosos son en Écija, cuanto los del mayor enemigo pudieren ser Se hace constar en la anterior anotación, la construcción de la puente de la Puerta de Osuna, con dos arcos de material bajos; pues bien, gracias a la fototeca de la Universidad de Sevilla y a Julio Ojeda que ha colgado la misma en la página web de Radio Astigi, pueden ver dicho puente como estaba al año de 1934, el más cercano a la fecha de su desaparición, dado que con la canalización del arroyo, como veremos en las páginas que siguen al año de 1958, desapareció dicho puente.

Precisamente, respecto de esta última inundación de 1626, en los archivos municipales aparece lo siguiente: Convento de Santa Inés del Valle. 22 de Enero de 1626, una gran inundación puso en peligro el convento, siendo preciso derribar paredes para facilitar el desagüe, poniéndose a salvo imágenes y enseres de culto. Cabildo de 26 de Enero de 1626, el Corregidor dio cuenta que con los grandes temporales ocurridos el día 22 de dicho mes había sufrido grandes inundaciones hasta el punto de poner en peligro la fábrica del mismo, siendo preciso derribar paredes para facilitar el desagüe y sacar a toda prisa las imágenes y ornamentos, por lo cual el cabildo acordó una ayuda para remediarlo. Archivo Municipal, Libro de Actas capitulares de 1614-26, folio 335 vuelto.

En dicho año de 1626 con motivo de la reseñada inundación, desapareció el archivo del convento de Nuestra Señora de la Concepción (calle Mayor del valle) de los mercedarios descalzos.

Año de 1634. – Creciente: Año de muchísimas aguas, salió el río e hizo grande estrago.

1649.- Año de muchas aguas. Jueves Santo, subió el río de las aceñas de la ciudad, le volvieron a traer y molieron, volvió a quebrar y quedaron en seco. 6 de Abril de 1649.- Toda la Semana Santa y la antecedente ha llovido tanto que se ha salido el río y ha inundado la ciudad. De cinco a seis cuartos ha subido la hogaza de pan a dos reales por las moliendas. No se ha visto inundación de tantos días. Dejó en seco el río a las aceñas y rueda del agua de la ciudad.

3 de Septiembre de 1665.- Inundación: En 3 de Septiembre llovió tanto que salió el arroyo del matadero, entró en el Carmen dos varas en alto, en los molinos; en calle Carrera se ahogó un maestro de coches. En casa de don Miguel de Vargas en la dicha calle estaba un clérigo tío suyo dementado y se ahogó. Llegó por la Calzada a la Puerta de Palma, cubrió la pila de la fuente, entró en Santa Inés, les derribó la cerca del convento con estrago de más de ocho mil ducados, derramó por la Victoria con dos varas de agua, se llevó la cerca de la huerta, derribó el molino de Don Pedro Montero con daño en casas y calles. El daño que causó en las bodegas pasó de veinte mil arrobas de aceite, se repartía pan por las calles inundadas por las ventanas. Fue más de lo que se puede ponderar.

Con mayor extensión aparece escrita la nota relativa a dicha inundación, concretamente en las páginas 41 y 42 del Libro Cuarto de Difuntos de la Parroquia Mayor de Santa Cruz, que es como sigue: 3 de Septiembre de 1665. Este día domingo tres días del mes de Septiembre de mil y seiscientos y sesenta y cinco años, habiendo empezado a llover desde las tres de la tarde con mucho extremo hasta las ocho de la noche sin cesar más de un breve rato. Un poco después de la oración estaba ya inundada la calzada de la Puerta Palma por haberse arrojado el arroyo del matadero por la calle Carmen, Carrera y subió el agua en la Puerta Palma una cuarta más arriba de la fuente a la calle Merinos vació y a la calle Mayor, a la calle Zamoranos, calle Alcubilla, calle Espada, calle San Cristóbal, calle Sumidero, calle Jodar, calle las Monjas, calle Beatas, calle Pozo, calle Ruiz Martín, calle Molino de los Aceites, calle horno de Aguayo, calle el Peso, calle Nueva, de todas estas calles las que padecieron mas fueron Carrera, Cavilla, Espada, Calzada y mientras el agua tapaba las puertas, en especial la Calzada. Se ahogaron un sacerdote que había muchos años que estaba atado por padecer el achaque de locura en calle Carrera y un seglar tercero que cayó de un caballo en la barrera de la Puerta Cerrada y apareció muerto en la cruz de la calle Mayor. Por dentro de la ciudad entró por la puerta Sevilla, anegó el Convento de Santa Florentina y salió el agua a la puerta de Palma, anegó toda la calle, se anegó el de Santa Inés donde echó a perder mucho del convento. Se anegó el de Nuestra Señora del Carmen, entró vara y media en la Iglesia y en los claustros y en otras partes del convento más. Se anego el de los Remedios como el del Carmen. Por la parte del arroyo que se va Santiago se anegaron muchas calles, en especial la calle Mendoza y calle la Cava. Se anegó el convento de Nuestra Señora de la Victoria, así Iglesia como lo demás entró vara y media en la Iglesia y en otras partes del convento más. Sacó el agua así de las casas como de conventos todo lo que estaba en lo bajo sin poder remediar por la brevedad de la avenida. Sacó según se ha sabido más de seis mil arrobas de aceite, mucho trigo y cebada y bienes, como cofres arcas, todos los aderezos de cocina. Trajo dos bancas de herradores al río, uno de fundidor, muchas tinajas, sacó vino y vinagre de bodegas. Por ser verano la ropa blanca de toda, estas casas. También se anegó el Convento de Señora Santa Ana del agua de las canales. Hubo grandes lástimas. Toda la madera que suelen estar en las calles. Se cayeron muchas casas así a la parte del arroyo como a las de las de la Puerta de Palma. Las dos puentes del arroyo se los llevó. Convinieron todos los hombres mayores en decir que ni han visto ni oído decir tan grande inundación. Era Corregidor Don Esteban de Arroyo del Concejo Real: Vicario el Doctor Don Juan de Fuentes Carrión. Sochantre de esta Iglesia Diego de Aguilar Ponce de León y Guzmán, Presbítero Año de 1684.- Crecientes. Procesión.
Día segundo, tercero y cuarto de Enero llovió tanto y creció tanto el río que se anegó la Plazuela de Santa Brígida, calle y barrera del Puente; determinaron tapar la puerta de la iglesia de Sra. Santa Ana y Arco de la Ciudad; en la calle del Barquete solas tres casas quedaron sin anegarse; por falta de molienda dio la gente en hacer molinillos de mano y hicieron más de doscientos; todo el invierno pasado fue combatido de recios vientos que parecía se arrancaban del suelo las casas; este año dio que merecer a pobres y a ricos por la grande humedad del pasado Diciembre, los tejados se llovían, todos los trastos de las casas llenos de moho.
El día diez de Enero fue sereno y apacible con que alegró los corazones; se anegó este año toda la alcarrachela hasta la Fuen Santa, la falda del cerrillo de San Benito, la calle del Peso, el callejón, llegó a las cruces de las norias, un hombre y una mujer huyendo de su choza se subieron en una morera pero la mujer de noche se arrojó al agua sin saberlo su marido, se quedó allí sin comer tres días; el día de Reyes fue de buen sol, pero llovían las canales como si el cielo se desgarrase; el Corregidor desde las dos de la mañana estos días visitaba a caballo panaderos para el abasto para socorrer a los anegados con pan; la pescadería para recibir harina que traían de Gilena, no se sabía cuando comía o descansaba por el celo grande que tenía ni fiaba de nadie estos negocios. Fue la avenida del río tan grande que pocos se acuerdan haber visto otra tal, aunque hay quien diga que la del año de 1642, lo cierto es que asoló toda la ribera, arrancó árboles, norias, anegó aceñas en una puerta más de cuarenta carretadas de leña, se mojó el trigo en las aceñas, sacó aceite de las casas habiéndose cogido muy poco. El día once de Enero volvió el río a crecer y hubo otra riada como la del día de Reyes y fue el día de antes de la conversión de San Pablo; prosiguió Enero con aguas y aires menos el día de San Pablo que fue muy claro y sereno con sol y sin lluvia. En el mes de febrero prosiguieron los aires recios y espantosos; las lluvias abundantes, salió de madre el arroyo del matadero, inundó las casas de la calle del Carmen, Puerta Cerrada, calle Carrera, Calzada, Alcubilla, se anegaron muchas casas en la rinconada, en la Victoria llegó hasta la segunda grada del altar mayor, puerta de Osuna, calle de la Cava y fue mayor la corriente día 6 de Febrero; el día 8 amaneció otra riada de nuevo mayor, llegó el agua a cubrir las casas de la calle Maritorija, queriendo don Juan de Orduña dar limosna de pan a los anegados en la calle Barquete iba nadando el caballo en que iba.

El autor del manuscrito, quizás cansado ya de relatar con tanta frecuencia las desgracias que causaban el río Genil y el Arro yo del Matadero, tanto monta, monta tanto, deja, a modo de resum en, para el conocimiento de las generaciones posteriores y de la propia historia ecijana, unas anotaciones que igualmente aportamos, bajo el título: Prosiguen las crecientes del río Genil, sacadas de algunas apuntaciones de algunos autores: Las iras del Genil no son tan frecuentes, más son temerarias cuando se enoja; no se enfanan sus riberas, huella sobre ellas, juntase a sus corrientes antiguas, rompe otras nuevas, inunda los campos vecinos, quebranta las azudas, derriba las aceñas, embiste la Ciudad y hace estrago en los edificios, vacía las bodegas de vino y aceite con no pequeña pérdida de sus moradores.
No han olvidado después de tantos años la invasión que hicieron sus crecientes el año de 1543 en día señalado de Febrero, en día que se celebraba la Purificación de María Santísima, a cuya intersección reconoció esta Ciudad la libertad del aprieto en que la puso votando fiesta que se celebraba el domingo siguiente en Santa María.

Después en el de 1589 en 21 de Septiembre se arrojó con tanta furia dentro de la Ciudad que se llevó muchas casas de ella el aceite y vino de las bodegas, el grano, dejando taladas las huertas, destruidas arboladas y ahogados muchos ganados. Este mismo año día 31 de Diciembre amaneció esta Ciudad cubierta de nieve más de una cuarta en alto por las calles que obligó a abrir por ellas y descargar los tejados por el peligro del peso. Lo mismo sucedió miércoles 31 de Enero que subió más de media vara la nieve y duró en los tejados y partes umbrías por más de ocho días sin consumirse y sábado once de Marzo tembló fuertemente la tierra por más de un Credo. Novedades grandemente admiradas entonces de los ancianos por no haber visto otras tales ni oído a sus mayores.

El año siguiente 1590 llovió de cuatro de Marzo hasta cinco de Mayo con tal tesón todos los días que creció Genil cinco veces y muestra del daño que hizo en la Ciudad que fue mucho de tal suerte castigaron el y las lluvias los campos, que llegó a valer por cincuenta y seis reales la fanega de trigo.
El día de San Juan, cinco años después, el de 1595, en 20 de Noviembre y segunda vez en 31 de Diciembre del otoño siguiente no fueron menos los daños con que afligió la Ciudad, derramándose por la Plaza de los Mesones, calles de las Bodegas, del Barquete y otras vecinas, aislando la puente en cuyos pretiles batían las aguas a gran peligro de derribarla; inundó toda la alcarrachela, cubrió la torre que dicen del palomar y todo aquel sitio vecino, parecía un mar.

El año de 1618 rompieron las nubes con tantas y continuadas aguas desde 27 de Enero hasta diez de Marzo que a cuatro del dicho quebró Genil por muchas partes con tanto estrago de las huertas y sus arboledas, a norias, aceñas y casas y que para reparar el peligro de la gente acudió la justicia eclesiástica y seglar y a su ejemplo lo granado del pueblo a pie y a caballo socorriendo cada uno como podía. Sacaban de las casas anegadas las mujeres y niños en los caballos y nadaban ellos a veces, llevando otros el agua a los pechos. Llegó ella al Hospital de San Sebastián, corrió por toda la calle mayor del Valle y a aquel campo vecino que en algunos días no se pudo pasar al Monasterio de Nuestra Señora del Valle. Entró en la calle Cascajar y en las bodegas hasta la torre de la puente de San Pablo que es gran parte de la ciudad. Duró la fuerza de la creciente desde viernes en la noche, todo el sábado y domingo siguiente. Se llevó la puente por donde se sirven las aceñas y las cubrió más de una vara en alto, causó mucha hambre la falta de moliendas, llegó a valer una hogaza de pan dos reales y medio y apenas se hallaba, cosa nunca antes vista en esta Ciudad. Acudió a este aprieto con su acostumbrada solicitud la Ciudad, señaló diputados de sus Regidores y Jurados, que de sus propios sustentaron los pobres y demás gente que sacaron de las casas anegadas, que no pudieron desaguarse en más de quince días, en que con frecuentes oraciones, plegarias y vigilias, procesiones y otras santas obras se pidió al Cielo misericordia.

Caso raro. Sucedió en esta ocasión que hallándose cuatro muchachos en las huertas que dicen de la aritaña se subieron en un nogal donde estuvieron cuatro días sin comer, porque por ser este río tan vadoso no se sirven de barcos los vecinos de la Ciudad y así no se hallaba modo de socorrerles, hasta que llenando de aire unos pellejos de aceite, se aventuraron algunos en ellos y los sacaron del río no con pequeño peligro de los unos y de los otros; afirman que pasó el daño de esta avenida de más de ciento y cincuenta mil ducados.
Sucedió este año una cosa bien rara. Cubrió el río en su avenida muchos árboles frutales de tanta lama que no llevaron fruto a su tiempo, más lo dieron después tan copioso que vieron por Diciembre muchas y muy gruesas manzanas en las plazas y se llevaron también a vender a Sevilla. Más esta ventaja no es sólo propia de aquel año, que el de 1627 por el mismo tiempo se cogieron perillas de las que se dan primeras en el verano, más ya casi maduras y otras verdes en el huerto de la Compañía de Jesús de esta Ciudad.

No llega todo lo dicho a lo que este año pasado de 1626 peligroso en muchas partes de Europa y no menos en el Andalucía por las inundaciones con que infestaron la tierra los ríos especialmente Guadalquivir en Sevilla y Genil en Écija. A diez de Febrero a las siete de la noche salió tanto de madre, cuanto nunca otra vez le vieron los campos, sitios y lugares que no habían sentido jamás las iras de sus corrientes y las que en otras ocasiones las habían probado lloraron en esta sus efectos con mayor quiebra. Se veló la Ciudad toda la noche, se repararon los puertos por donde con más daño pudiera embestir si faltara la prevención, ni bastó esta para excusar la pérdida de los edificios y frutos recogidos de la tierra en bodegas, cámaras y almacenes que fue de gran precio. Se irrita el Genil las más de estas veces y le fuerza a salir de sus pasos en tan graves daños de campos, casas, personas, heredades y haciendas de esta Ciudad el arroyo que llaman del matadero porque corren al labio de su pared tan humilde de ordinario que lo atraviesan hoyándolo de un paso, tan soberbio en algunos tiempos que hace en todo y a todos mayores ofensas que Genil cuanto más caudal. Nace este arroyo de las lagunas que hay en las Dehesas que dicen de Mochales al poniente de la Ciudad; llenas estas con las lluvias del invierno vierten y corren entre el Cerro Real hacia el matadero de quien toma el nombre. Sus enojos tan pesados, tan temidos, tan dañosos son en Écija cuanto los del mayor enemigo pudieran ser. En 31 de Diciembre del año de 1595 de quien arriba se hizo mención, se arrojó a media noche en la Ciudad con tan gran pujanza que aislado el Convento del Nuestra Señora del Carmen entró en el de las monjas de la misma orden, llegó hasta la puerta de la Parroquia de Santiago y en la de Osuna; a las imágenes de ella, altura que domina a quien la conoce. Hizo grande estrago en la calle la cava, anegó todas las casas un estado de alto, no dejó aceite, vino, trigo que no llevase. Por la otra orilla inundó el convento de la Victoria poco menos que las demás casas y fueran mayores los daños si a repique de campanas no acudiera el Clero, Justicia y Regimiento a caballo a socorrer la gente que anegaba.

Con todo esto mucho más descompasado anduvo y furioso en 22 de Enero de este año de 1626. Quebró también a media noche por la calle del Carmen y llegando a la barrera de la Puerta Cerrada partió sus aguas, derramó por la calle la Carrera, torre Albarrana y Puerta de Sevilla, llegó al mesón de la Puerta de Palma, pasó a la calle que va a la puente y parte corrió por la calle de San Cristóbal y embistió con tanta fuerza el convento de Monjas de Santa Inés que se anegó todo un estado de agua y duró muchos días sin desaguarse con grande pérdida de lo que tenían recogido para el sustento; en esta avenida de este arroyo fueron mayores los daños que en otras y sucedió un caso particular, que habiendo sacado a un niño de su cuna junto al matadero, le trajo como doscientos pasos sobre sus aguas hasta la barrera de la Puerta Cerrada y lo dejó entre la mucha madera que allí suele haber, donde le hallaron vivo el día siguiente, más murió dos días después.

Enero de 1856.- En Écija ha habido otra inundación horrorosa que ha penetrado en varias casas, de las cuales sacaron a las familias los guardias civiles con esa decisión y valentía con que se arrojan a los mayores peligros los individuos de esta institución benemérita, que tantos servicios lleva prestado a este país (Diario La Época, Número 9.110. Madrid 30 de Enero de 1856 ).

INUNDACIONES La calamidad se agrava en 29, 30 y 31 Enero de 1881.- Écija, pues por la falta de comunicaciones por efectos de los destrozos de las vías férreas, tiene privada a aquella ciudad de lo más indispensable para la subsistencia. Se trabaja sin descanso en la reparación de las líneas Se teme mayor aumento, según parte de Andújar, Córdoba, Peñaflor, Granada y, acusando una subida de más de un metro el Guadalquivir y cerca de dos respecto al Genil. La ciudad de Écija Écija está ya socorrida con harina, pero su situación sigue siendo muy aflictiva. Aumentan los desperfectos en las líneas férreas, acudiendo respectivamente las empresas a remediarlos inmediatamente La calamidad de esta ciudad con motivo del desbordamiento del río Genil es tan superior a los recursos del municipio, que a pesar de haber recurrido, como es un deber, dice el alcalde, creo cumplirlos también dirigiéndome a VE en nombre del Ayuntamiento en demanda de auxilios directos, como se han concedido a otros pueblos tal vez menos afligidos. Las pérdidas son incalculables, sólo me ocupo de facilitar recursos a las familias inundadas y a la multitud de pobres jornaleros faltos de trabajo y de pan (Diario La Iberia, martes 1 y miércoles 2 de Febrero de 1881).

El Genil se ha elevado dos metros sobre su nivel. La población de Écija se halla seriamente amenazada La línea férrea de Écija se halla también interrumpida (Diario La Iberia, sábado 2 de Abril de 1881).

El 9 de Marzo del año de 1892, también sufrió Écija el efecto de la inundación por el desbordamiento del río Genil, una de las mayores, siendo de esta, yo por lo menos no las he visto de años anteriores, sobre la que se hicieron las primeras fotografías de una inundación en Écija y que, gracias a la publicación que de ellas realizó La Ilustración Española y Americana, 30 de Marzo de 1892, número 12, año XXXVI, nos ha llegado, cuya crónica y testimonios gráficos son como siguen: También la histórica ciudad de Écija ha sido víctima de calamidad deplorable, por desbordamiento del Genil. Después de cuatro días de lluvias torrenciales e incesantes, en la mañana del martes, 9 del corriente se contemplaba desde la torre de San Gil, el siniestro cuadro que así describe La Opinión Astigitana: Desde la carretera de Osuna hasta el Humilladero, en cuanto alcanzaba la vista, todo era una inmensa laguna; el horizonte plomizo, henchidos de nubes, que sin cesar descargaban agua, circunscrito por las laderas vecinas, cuyo verdor aparecía incoloro por falta de luz o por la línea del agua que se perdía allá en los últimos límites; el río desbordado ancho tanto como el valle con sus aguas sucias, casi rojizas, era manso en las grandes explanadas, ora mugidor e incomparable por su violencia, allí donde el terreno le obligaba a apretarse, cayendo con furia por los arcos del puente, harto pequeños para aquel torrente, arrasando heredades enteras, derribando árboles y norias que con la rapidez del vértigo eran arrastrados por la corriente, revolviendo y socavando las tierras que antes fertilizara y batiendo con fuerzas de gigantes las casas de campo que, aisladas en medio de aquel mar, ofrecían tal aspecto de desolación y ruina que traían llantos a los ojos y lúgubres ideas al pensamiento. En la calle de la Puente, la más castigada por la inundación, el agua cubría las puertas de las casas y lo mismo acontecía en las calles Caballeros, Corraladas, Merinos y otras muchas, en cuyas casas llegó el agua a la altura de un metro; de los molinos que hay al lado del puente sólo se veía la accidentada línea de los tejados; en el hermoso paseo, completamente inundado, los árboles, las fuentes, las estatuas surgían de la inmensa laguna; el monumento de San Pablo parecía un faro en aquel océano súbitamente extendido por todo el término de la ciudad. En la calle Puente el alcalde y varios concejales salvaron a una pobre familia gravemente amenazada por la inundación y esta sorprendió, en una huerta del pago de la Alcarrachela al hortelano y a sus cinco hijos, todos pequeños, que se refugiaron en el tejado de la casa, rodeada por el desbordado río, que por momentos crecía; una pareja de la Guardia Civil, escribe La Opinión Astigitana, testigo presencial, desafiando admirablemente al peligro, se decidió a ir en ayuda de aquellos desgraciados y dos paisanos (cuyos nombres sentimos no conocer), muy prácticos en el citado pago, se prestaron a servir de guía a los guardias, que sin perder momento, se echaron con sus caballos al agua, el grupo fue avanzando poco a poco y se creyó muchas veces que no podrían llegar, porque se desviaban de su derrotero impulsados por el agua, era de temer que aquel acto de caridad y abnegación no hiciese más que aumentar el número de víctimas, pues si llegaba a alcanzarles el centro de la corriente, no había poder humano que contrarrestase su fuerza. Pero quiso Dios que llegaran, empezó el salvamento y aquel momento fue el más crítico; los caballos resbalaban, no había terreno en que afirmarse y uno de los guardias llegó a caer al agua cuando tenía en la grupa a uno de los niños. La ansiedad de los que presenciaban la escena no es para escribirla, sino que era para sentirla; por fin, tras inauditos esfuerzos, todos consiguieron pisar tierra firme y el público aplaudió y vitoreó a los guardias.

Las fotografías que aportamos fueron realizadas por Ramón Sánchez y que, junto con la anterior crónica, fueron remitidas por el corresponsal de dicha revista en Écija, Esteban Ottone. Izquierda: Aspecto de la calle Bodegas desde la calle Merinos. Derecha: El Alcalde y varios concejales salvando a una familia en calle Puente.

Izquierda: La Plaza de Mesones desde la entrada de la calle la Puente.
Derecha: Puente y molinos harineros vistos desde la orilla izquierda del río.

 

La misma inundación, de forma telegráfica, aparece recogida en el diario El Liberal, en su número del miércoles 9 de Marzo de 1892, El Alcalde de pero se añade al desbordamiento del río, el de un arroyo, como podemos leer: Écija comunica por la mañana que se han inundado gran número de calles de la población por el desbordamiento del río Genil y un arroyo cercano. 13 de Febrero de 1895.- El río Genil se desbordó habiendo inundado varias calles de esta población. La clase obrera viene siendo socorrida por el Municipio desde hace días. Continúan las lluvias acompañadas de un fuerte vendaval (Diario Oficial de Avisos, Jueves, 14 de febrero de 1895).

Disminuye la inundación en Écija. El Ayuntamiento ha establecido un servicio de lanchas para que puedan utilizarlas los vecinos de las calles inundadas. Écija está completamente rodeada de aguas. De los pueblos ribereños comunican que continúa la crecida, pero que las lluvias no son ya tan frecuentes ni tan copiosas. Los hortelanos lamentan las pérdidas sufridas (Diario El Día. Domingo, 17 de Febrero de 1985).

En Écija se ha inundado el barrio del Puente. Algunas casas tienen medio metro de agua. Las autoridades, sirviéndose de barcas y caballerías, han sacado del barrio a los vecinos enfermos. El Ayuntamiento socorre diariamente a dos mil jornaleros parados. Tienen ya casi agotados todos los recursos (Diario El Liberal, viernes 15 de Febrero de 1895). Écija 14 de Febrero. El Genil, que desde hace varios días iba aumentando su caudal de aguas, se ha desbordado esta mañana en Écija. Las aguas inundaron impetuosamente el ruedo de la población, llegando a entrar en las calles. La parte baja de la población está inundada (Yañez. Diario El País. Viernes 15 de febrero de 1895).

19 de Marzo de 1901.- Inundación en Écija. A consecuencia de los fuertes temporales y persistentes lluvias, continúa el Genil tomando extraordinarias proporciones. Las fábricas de harinas y electricidad se encuentran totalmente anegadas. Por algunas alcantarillas de desagüe entra bastante agua en la población, encontrándose muchas calles y casas inundadas. En estas últimas han quedado no pocos vecinos completamente encerrados y teniendo que buscar refugios en los pisos altos (Diario La Época, miércoles 20 de Marzo de 1901).

Écija, 19. Por desbordamiento del Genil se han inundado las calle s de esta población inmediatas a la ribera. Los daños, hasta ahora, son de escasa importancia En Puente Genil el río Genil ha alcanzado la altura de siete metros y han ocurrido inundaciones en Écija y otras comarcas andaluzas (Diario El Globo, jueves 21 de Marzo de 1901. A la izquierda foto fábrica de electricidad Cortés del Valle. Derecha: Fábrica de harinas Cortés del Valle, ambas de dicha época, autor Díaz Custodio).

Lunes 11 de febrero de 1912.-Desde Écija nos comunican que se ha desbordado el río Genil, paralizándose el trabajo en las fábricas de harinas (Diario el Liberal, martes 12 de Febrero de 1912. Abajo: foto de la fábrica de electricidad y harinas García de Castro, popularmente conocida por La Colorá. Autor Díaz Custodio).

Miércoles 7 de Marzo de 1917.- En Écija se extiende la inundación, las aguas han invadido las calles céntricas, el hospital y el cementerio (Diario de la noche La Acción. Viernes 9 de Marzo de 1917 ).

En titulares: Furioso temporal en toda España y el norte de África. Enormes estragos. Crecida y desbordamiento de varios ríos. Grandes inundaciones en campos y ciudades. Muchas familias en peligro. Cosechas perdidas. Numerosas víctimas. Descarrilamientos y naufragios Las noticias que se reciben de Écija dicen que se halla inundada más de la tercera parte de la población. El Alcalde pide que se le envíen lanchas en el primer tren y reclama socorros a favor de los obreros. Gran parte de la población de Écija y sus campos inmediatos se hallan inundados. Se piden lanchas con toda urgencia para auxiliar a los campesinos que se encuentran aislados, pero es imposible atender la petición por haberse suspendido el servicio de trenes, a causa del estado ruinoso del puente del ferrocarril sobre el Guadaira (Diario liberal El Imparcial. Jueves, 8 de Marzo de 1917).

1 de Abril de 1924.- Los temporales de Écija comunican que también allí las aguas han hecho grandes estragos. El Gobernador ha telegrafiado al Directorio comunicando que la situación de esos pueblos es dolorosísima y que el Ayuntamiento carece de recursos indispensables para evitar la gravedad de las circunstancias (ABC de Madrid).

31 de Agosto de 1926.- Titulares: El temporal es causa de varias catástrofes. En Écija un rayo mata a un hombre y derriba medio asfixiados a otros. Écija, 1: En la madrugada de ayer se desencadenó sobre esta villa una formidable tormenta. El agua inundó algunas calles y casas. En algunos edificios cayeron rayos que por fortuna no produjeron desgracias, pero sí grandes desperfectos en muchas casas. En cambio, en el campo, una chispa eléctrica carbonizó al joven José Parques Torres, natural de Campillo y que trabajaba en una finca de este término municipal. Otros obreros que con él huían de la tormenta, se desplomaron al caer el rayo y tuvieron que ser asistidos de síntomas de asfixia. En los maizales el agua ha causado grandes destrozos así como en las eras (Diario independiente de la noche La Voz. 1 de Septiembre de 1926).

6 y 7 de Abril de 1934.- Las consecuencias del temporal en Écija. Écija, 7 alas 4 de la tarde. Durante la noche pasada hubo un fuerte temporal de aguas, siendo continuo durante todo el día de hoy. El río Genil lleva una extraordinaria crecida, inundándose la calle del Puente. Muchas casas de los barrios bajos sufren las consecuencias del temporal. Dada la miseria que existe por la crisis de trabajo se ven grupos de mujeres y hombres pidiendo por las calles. El Ayuntamiento ha costeado numerosas comidas a los necesitados e igualmente se han comenzado muchos trabajos de obras públicas para proporcionarles empleo en la pavimentación de varias calles. El campo presenta inmejorable aspecto, temiéndose que si persiste el temporal se produzcan grandes pérdidas (ABC de Sevilla, 7 de Abril de 1934).

28 de Septiembre de 1949.- Un furioso temporal provoca graves inundaciones en las riberas del bajo Genil y sus afluentes. Centenares de casas arriadas en Écija. Furioso temporal sobre la cuenca del Genil. El martes y durante toda la madrugada del miércoles se desató un gran temporal de lluvia, de intensidad inusitada, sobre la cuenca del río Blanco que nace en la sierra de Yeguas, en los confines de la provincia de Sevilla con la de Málaga. Este pequeño río, que suele llevar escasísimo caudal de agua, seco en los últimos tiempos, atraviesa los partidos judiciales de Osuna, Estepa y Écija, donde desagua por fin en el Genil Varias tormentas sucesivas descargaron furiosamente por la regi n comprendida entre Écija y Osuna, ósea, precisamente en terrenos y términos municipales en los que la sequía había arruinado previamente las cosechas, con lo que el agua vino a sumarse a una previa y difícil situaci n A primera hora son trece los cadáveres hallados en las márgenes del desbordado río, habiendo sido depositados en el cementerio de Aguadulce los de tres niñas, un niño y un hombre de unos treinta años, todos ellos de identidad desconocida. Otros cinco cadáveres aparecieron cerca de Écija y dos no lejos de El Rubio Durante el día no cesaron de recibirse noticias anunciando el aumento de caudal en el Genil y sus afluentes, así como de los gravísimos daños que produce la riada en los cortijos y chozas aledañas a las cuencas de los ríos en los términos de Aguadulce, El Rubio, Marinaleda, Herrera, Los Corrales, Estepa, La Roda y Écija en el campo y la ganadería. En Écija puede decirse que la mitad de la población ha quedado inundada, de modo especial tres o cuatro calles de la parte baja de la ciudad a la izquierda del Genil. No ha habido desgracias personales que lamentar. No obstante han sido recogidos los cadáveres de dos mujeres, dos niños y tres hombres que arrastraban las aguas, suponiéndose sean vecinos de El Rubio o Aguadulce, pues no han sido identificados. Después de las once de la noche descargó un fuerte aguacero que duro una media hora (ABC de Sevilla, 29 de Septiembre de 1949).

22 de Septiembre de 1958.- Écija. Una mujer herida al derrumbarse una habitación. Como consecuencia de las intensas lluvias caídas durante estos días, se ha hundido una habitación en la casa nº 2 de la calle Pulgosa de esta población, donde habitaba la anciana Soledad Osuna Bermudo, se setenta y dos años, viuda, natural de Écija, la cual resultó con múltiples heridas y hematomas en la cabeza, labio superior, mano derecha y contusiones en diferentes partes del cuerpo, de cuyas lesiones tuvo que recibir la correspondiente asistencia en la Casa de Socorro, pasando después de curada de primera intención al Hospital Municipal de esta ciudad. Corresponsal (Diario ABC de Sevilla. 23 de Septiembre de 1958 ).

Hacemos un inciso en el orden cronológico de las inundaciones para hacer referencia al arroyo del Matadero en el año de 1958. El discurrir del arroyo por dentro de la ciudad, hasta este año que nos ocupa, era abierto, es decir no estaba canalizado, cruzá ndose el mismo por tres puentecillas a lo largo de su recorrido. Fue precisamente el citado año, cuando siendo alcalde del Ayuntamiento de Écija D. Francisco Valverde Ariza, comenzaron las gestiones para ello, aportando para conocimiento lo siguiente: Labor Municipal: D. Francisco Valverde Ariza, Alcalde Presidente del Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad, nos habla de los proyectos que tiene en planta, con los cuales llevará a cabo una gran labor ciudadana: D. Francisco Valverde Ariza, está al frente de nuestra Alcaldía desde el día 23 de Octubre de 1957… ¿Puede decirnos D. Francisco qué hay sobre la urbanización del barrio de Cañato y más concretamente sobre el problema del Arroyo del Matadero?: Puestas estas obras van a ser una realidad en plazo relativamente corto. El día 21 de Marzo pasado se solicitó una subvención de la Junta Provincial de Servicios Técnicos, de la cual es Presidente el Excmo. Sr. Gobernador Civil, para hacer frente al embovedado del arroyo y con fecha 15 de Julio, nos fue comunicada la aprobación de una subvención de 441.400 pesetas. Claro que ello no supone ni la mitad de lo que importa el presupuesto de esta obra, que alcanza la cifra de 1.500.000 pesetas aproximadamente, al que se hará frente, en parte, con la confección del presupuesto extraordinario a que antes he aludido. La construcción del prim er tram o será inm ediatamente, pues se dará comienzo en el próximo mes de Noviembre y comprenderá hasta la esquina de la calle Hospital en su confluencia con la calle Empedrada. Claro que la terminación de esta importante obra, planta otro gran problema, la urbanización de las calles por donde actualmente pasa el Arroyo del Matadero, pues lógicamente será la entrada de ronda, hasta su llegada al sitio que actualmente se está construyendo. Estas calles y concretamente la llamada calle del Arroyo, será pavimentada y dotada de agua potable, con la ayuda del presupuesto extraordinario que ya he citado…
A o 1959. Labor Municipal. Alcalde Don Francisco Valverde Ariza:… Y vamos ahora a hacer un breve recorrido del año, para analizar todas y cada una de las estas importantísimas obras, de vital importancia para nuestra ciudad… Una de las obras de más trascendencia y que con mayor vehemencia esperaban los ecijanos, era la canalización y cubrimiento del Arroyo del Matadero, que se encuentra actualmente en ejecución, cuyo presupuesto es de 1.544.200 pesetas, desarrollándose con aportación municipal del Presupuesto Ordinario de 1.102.600 pesetas y una subvención estatal concedida a través de la Junta Provincial de Servicios Técnicos de 441.600 pesetas y habiendo sido autorizada por la Presidencia del Gobierno para su ejecución dirigida por el Municipio. Ni que decir tiene que una vez realizada esta obra, en su día constituirá una vía de acceso directa al Silo del Servicio Nacional del Trigo y a la estación del ferrocarril.
Año 1960. Labor municipal: En este atardecer septembrino, de nubes sonrosadas, nuestra m isión periodística nos lleva, confiad os y contentos, al despacho oficial de nuestra primera autoridad local, el Ilmo. Sr. Don Joaquín de Soto Ceballos Zúñiga, Alcalde Presidente … Hombre modesto, con una modestia sin jactancias, inicia don Joaquín su charla sobre realidades del Excmo. Ayuntamiento de Écija conseguidas ya durante su mandato, unas iniciadas con anterioridad y otras comenzadas después, pero conseguidas con cantidades que estaban presupuestadas, en casi todos los casos, en mandatos anteriores; obras en la Plaza de Abastos, terminación y decoración y comienzo del Grupo escolar de la Concepción… de la capilla del Cementerio, continuación del embovedado del arroyo del Matadero. Entre sus proyectos… y embovedar el arroyo de La Guitarrera (Alcarrachela) (REVISTA OFICIAL DE FERIA. ECIJA 1958-1959-1960).
De las anteriores informaciones aportadas, nos encontramos que aparece un nu evo arroyo, el de La Guitarrera o Alcarrachela, que igualmente desemboca en el río Genil, cuyo cubrimiento y desviación se había propuesto ya en el año de 1960, como hemos visto anteriormente, pero sobre el que no se comete su realización hasta el año de 1965, como aparece acordado en dicho a o: … Boletín Municipal. Se reúnen las comisiones municipales informativas de Obras Públicas y Urbanismo y de Ferias y Fiestas… La citada comisión decidió proponer la urgente realización de las obras de cubrimiento y desviación del Arroyo de la Guitarrera en el Cerro de la Pólvora, ante las activas urbanizaciones y edificaciones que en la actualidad se están llevando a cabo por aquella alegre zon a de la Écija nueva… (SEMANARIO DE INFORMACION LOCAL ECIJA. III Época. Número 10. 16 de Febrero de 1965).

Continuando con el orden propuesto sobre las inundaciones, la siguiente que encontramos documentada es la referida a: 5 de Enero de 1963.- Las aguas del arroyo del Matadero causan inundaciones en Écija. Sobre las seis de la tarde de hoy, debido al continuado temporal de lluvias, se ha producido la crecida del caudal del agua del arroyo del Matadero, que atraviesa una extensa zona de Écija y al no poder desaguar en el río Genil, por estar situado este arroyo a más bajo nivel, ha producido la inundación de gran parte de la población, y entre ella, la carretera general Madrid-Cádiz, que quedó interrumpida durante más de una hora. Inmediatamente de tenerse conocimientos del hecho se adoptaron rápidas medidas por las autoridades, comenzando a funcionar los servicios municipales y camiones de bomberos, para proceder al desalojo de las casas inundadas, siendo afectadas unas treinta viviendas, cuyos vecinos tuvieron necesidad de refugiarse en los pisos altos de sus domicilios. Han sido afectadas las calles Cava, Cambroneras, Puerta Osuna, Hospital y otras vías adyacentes. El Depósito de Recría y Doma que guarnece la ciudad, puso a disposición de las autoridades cuantos vehículos poseen, para ayudar a la evacuación precisa. Afortunadamente no ha habido que lamentar desgracias personales, produciéndose los daños materiales en casas y mobiliarios de los hogares y viviendas inundadas Corresponsal (Diario ABC de Sevilla. 6de Enero de 1963)
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Desde las navidades de 1962, toda la región andaluza y entre ellas Écija, sufría un fuerte temporal de agua y viento, paralizando, como consecuencia de ello, toda la actividad agrícola y también, en gran parte, la economía local. El temporal siguió aumentando hasta hacer crecer al río Genil, cuyo caudal subió en proporciones alarmantes. La noche del 5 de Enero de 1963, era tanta la fuerza que llevaba el agua del arroyo del Matadero que se cubrieron los pozos de resalte e imbornales, inundando completamente barrios como Cañato, Arroyo, Puerta Osuna y Santiago, anegándose la parte baja de las casas y ocasionando grandes destrozos en viviendas y establecimientos. Las fuerzas militares del Depósito de Recría y Doma, Guardia Civil y Policía Municipal tuvieron que trabajar con denuedo para evacuar familiares y alojarlas provisionalmente en locales y edificios municipales. El río siguió subiendo de nivel, inundando el Paseo de San Pablo y barrios completos, principalmente el del Puente, la Plaza de Giles y Rubio, calles Bodegas, Merinos y otras cercanas. Ante la magnitud de la inundación, se dieron cita en la ciudad diferentes autoridades provinciales, que visitaron las zonas anegadas y lugares en que se albergaban las familias damnificadas, e hicieron entrega, el día 20 de Enero de 1963, a las autoridades locales de una ayuda de 400.000 pesetas en metálico para emplearlas en arreglar las calles. Pero todo ello fue una premonición. El día 17 de Febrero de 1963, el río Genil se desbordó, originando la inundación que fue calificada como la más importante de las inunda ciones en lo que iba de siglo (Semanario de información local ECIJA).

16 y 17 de Febrero de 1963. Estamos ante una de las mayores inundaciones que ha sufrido la ciudad de Écija. Quien escribe, como otros muchos ciudadanos de Écija, la vivió personalmente, pues en aquel año, cuando contaba once años de edad, me encontraba cursando estudios de Bachiller en el Instituto Laboral Vélez de Guevara y estuvimos sin clases durante varios días, pero los mejores testimonios, no sólo escritos, sino tam bién gráficos, los tenemos de las crónicas y fotografías que seguidamente aportamos, dado que por la magnitud de la inundación, al igual que en otras poblaciones de Sevilla y Córdoba, nuestra ciudad fue visitada por muchas autoridades españolas, culminadas con la visita del por el entonces Jefe del Estado Francisco Franco. De todo ello es lo que escribimos a continuación, insertando las fotografías correspondientes, que poseo en mi archivo particular, regalos de varias personas de Écija. Del Diario ABC de Sevilla. Domingo 17 de Febrero de 1963. Nuevas inundaciones en Écija. Apenas transcurrido un mes desde la última inundación que ha padecido Écija, se ha desbordado nuevamente el río Genil, alcanzando sus aguas una considerable altura. Se encuentran anegadas las calles Puente, Merinos, Bodega, Prado de San Pablo y Avenida de Italia, puntos enclavados en zonas inmediatas al río. Otro tanto le ocurre al barrio denominado Villalata. Han sido evacuadas la mayoría de las familias que habitan en dicha zona, habiendo sido alojadas, provisionalmente, en locales y escuelas públicas.

El Hospital Municipal también fue afectado. Se inundaron totalmente los patios del edificio, pero a las pocas horas estaban libres de agua. El río Genil presenta un aspecto impresionante y la corriente es impetuosa, con tendencia a subir más, quedando interceptada por las aguas la carretera general en el trozo inmediato al puente que da entrada a la población cerca de la estación de servicio. Las autoridades están en servicio permanente como asimismo la Guardia Civil y Policía Municipal, habiéndose adoptado extraordinarias precauciones en evitación de desgracias personales.

Esta tarde en la carretera de Lucena a unos doce kilómetros de esta población, un automóvil cayó a un arroyo desde el puente.
Dicho arroyo lleva normalmente poca agua, pero en la actualidad, por las lluvias, su caudal es considerable. De ahí que el vehículo quedara sumergido y que dos de sus ocupantes murieran ahogados en su interior. Un tercer pasajero salvó la vida al lograr abrir una de sus portezuelas. Los muertos son Juan Cuestas Escalera, de veintiocho años, soltero, vecino de Écija y Francisco Martínez Sánchez, de veintisiete años, casado, natural de Santaella (Córdoba). El superviviente es Manuel Delgado Aragonés, de cuarenta y dos años. Corresponsal.

El Diario ABC de Sevilla, martes 19 de Febrero de 1963: Écija ha sufrido la riada más catastrófica de su historia. Écija, sin sol y con mucho agua. Cuando llegamos a Écija, la ciudad presentaba un aspecto desolador. Grandes cantidades de agua en la mayoría de sus calles. En la ciudad de las torres se recibieron alarmantes noticias de la crecida del Genil. Esto ocurría en la mañana del sábado. Inmediatamente el alcalde Don Joaquín de Soto Ceballos, a pesar de encontrarse enfermo, se puso en contacto con el Coronel Comandante militar de la plaza, Jefe del Depósito de Recría y Doma, Don José Francisco Isasi González, por si era preciso el auxilio del ejército. La Policía Municipal avisó a los vecinos del peligro. Los temores de la crecida se confirmaron pronto. A las ocho de la tarde, el Genil, desbordado, inundaba el Paseo de San Pablo, calles Puente, Santa Brígida, Merced, Barquete, Henchidero, Luque, Huerta, Vidal, Bodega, Berbisa, Merinos, Arquillos, Ostos, General Weyler, Jurado, Puerta Nueva, Tarancón, Julianes, Comedias, Plaza de Giles y Rubio, Pedregosa, Emilio Castelar, Capitán de Navío Fernández de Córdoba. Al inundarse las calles Cambroneras, Italia y Dr. Fleming, quedó cortada la carretera general Madrid-Cádiz. Muchas familias no dieron la debida importancia a la riada, por lo que una gran mayoría fueron sorprendidas por las aguas en sus domicilios. Inmediatamente el Alcalde, con arrojo y decisión, comenzó las operaciones de salvamento. Al Sr. De Soto Ceballos, se unieron los ediles señores Rodríguez Nogueras, Martín Rojas, Ostos Benítez, Castelo Ortiz, Herrera Porras, Gómez García, Losada Galván, Martín González, Sánchez Malo, Rodríguez de Torres, Fuentes Plata, Noguera Rosado, Mesa Cubero, García Vargas y Cárdenas Osuna, quienes asumieron diversas tareas. Digna de destacar es la presencia casi permanente en Écija del Alcalde de La Luisiana, Don Ramón Freire González, acompañado del primer teniente de alcalde Don Santiago Olmo Molina, quienes colaboraron eficazmente. El Sr. Freire, visto que las panaderías de Écija estaban inundadas, ofreció pan de La Luisiana, y personalmente costeó los primeros millares de kilos en lo que le secundó su municipio. También abrió el señor Freire una suscripción que ayer alcanzaba las quince mil pesetas en beneficio de los ecijanos damnificados.

La inundación que asoló a una gran parte de la ciudad de Écija, se extendió a una zona que rara vez sufre estos efectos, la del Hospital, donde en aquellos momentos el Dr. Torres y el practicante Sr. Coronado practicaban una operación muy urgentísima a un joven afectado de apendicitis gangrenosa. Comenzaron a intervenir con cinco centímetros de agua en la sala, al terminar, la altura del líquido, era de sesenta centímetros. Hubieron de evacuar al paciente, que se encuentra fuera de peligro, a hombros.

Las Hermanas de la Caridad, con el agua hasta la cintura, realizaron un denodado esfuerzo trasladando enfermos y material a los pisos altos. Muchos enfermos ayudaron en estas operaciones. Las hermanas han perdido todo el ganado que poseían. Las salas de rayos X y de maternidad destrozadas. El espectáculo es angustioso. La capilla ha resultado muy dañada. A pesar de ello, estas esforzadas monjitas siguen en su labor perseverante. Los blancos hábitos han tomado el color del barro, pero Dios ayudará para que el hospital y las monjas vuelvan a la normalidad necesaria. El domingo fue el más trágico padecido por los ecijanos. Desde bien temprano continuaron las llamadas de socorro. Con agua hasta el pecho las fuerzas del ejército y la Guardia Civil, a las órdenes del Teniente Don Luis Fernández de Lige y Policía Municipal, a las órdenes de Don Manuel Martínez Palacios, realizaron hechos dignos de general aplauso.

Innumerables fueron los salvamentos que realizaron así como otras tareas penosas. El señor Martínez Palacios ha desplegado un celo en su labor que merece toda clase de plácemes. Fue el primero en lanzarse a las aguas para rescatar a un ecijano. En esta tarea sufrió un accidente, pero continuó en la brecha, con los policías municipales, hombres que sin descanso, al igual que los soldados y guardias civiles están llevando a efecto un trabajo denodado.

Conforme transcurrían las horas, la angustia subía de tono. Ya no era suficiente el empleo de camiones, tractor es o galeras, todo era poco. Se requirió el auxilio de los helicópteros y barcazas. Un coche con dos cabos y tres soldados fue arrastrado por la corriente, pudieron salvarse, uno de ellos apareció a quinientos metros del lugar en que la corriente le arrojó del vehículo. Por la tarde llegó el gobernador civil y jefe provincial del Movimiento. El alcalde le informó detenidamente de la magnitud de la catástrofe, porque de catástrofe hay que considerar lo ocurrido en Écija. El señor Utrera Molina recorrió todos los lugares a los que podía acercarse el vehículo en que viajaba. El parque de San Pablo y los jardines de Nuestra Señora de Lourdes han quedado destrozados totalmente. En realidad, el 95 por ciento de los jardines ecijanos han desaparecido. Las aguas alcanzaron alturas jamás conocidas, de hasta tres metros y medio en algunos lugares. El gobernador observó el panorama desolador que ofrecía Écija. Desde un promontorio de la carretera de Osuna contempló un espectáculo estremecedor; huertas inundadas, casas afectadas, otras aisladas, la estación depuradora de agua inundada, los pozos de agua cubiertos por las lluvias. El señor Utrera Molina prometió su ayuda y solicitó un detallado informe, a la vez que pidió a la Comandancia de Marina el envío de más barcazas, que se recibieron en número de cinco.

Acompañaba a la primera autoridad el delegado provincial de Auxilio Social Don Enrique de la Cerda, quien ya ha dispuesto se remita a Écija, al igual que a otros pueblos, mantas, colchones, sábanas, almohadas, pan y otros comestibles. El rescate de personas no cesó un solo instante. Aprovechando un descenso del nivel de las aguas, se redoblaron los esfuerzos. Los evacuados, que anoche pasaban de dos mil, fueron acogidos en las salas de “Pemsa (antigua panadería, posteriormente fábrica de dulces San Martín de Porres, frente a la Plaza de Toros), colegios, Ayuntamiento y otros lugares. Auxilio Social y Cáritas y el Municipio les facilitan alimentos y ropas. Los marineros, para animar a los aislados, cantaban en las barcas mientras realizaban su tarea. Una señora, doña Carmen Rodríguez Fernández, esposa de Don Demetrio Onetti Onetti, agricultor, dio a luz dos niños en el momento de ser evacuada. Con estos son seis los hijos que tienen. Se les atiende en un grupo escolar.

Como quiera que todo el pueblo no dispone de conducción de aguas y las fuentes quedaron cubiertas por las lluvias, los aislados solicitaban agua y alimentos. El alcalde, señor de Soto, en una barca, buscó pan en una panadería que había podido fabricar mil kilos. La embarcación estuvo a punto de zozobrar. Ayer lunes, el número de damnificados superaba los tres mil y quince mil los afectados. Numerosos ecijanos han cedido sus casas para acoger a familias. La suscripción abierta en Écija pasa de las 130.000 pesetas, lo que demuestra el alto espíritu de solidaridad de los ecijanos. Las casas solariegas han sido puestas a disposición del alcalde para recibir a los damnificados. Los comercios se ofrecen constantemente. Tres ancianos enfermos fallecieron al ser evacuados. El cementerio estuvo aislado y, de forma penosa, se pudo dar sepultura a cinco cadáveres. El Instituto Laboral ha sufrido graves daños, así como el cambio de fútbol y estaciones de servicios de coches. Muchos vehículos han quedado destrozados. A las once de la mañana de ayer se reanudó el tráfico por la carretera general. Muchísimos camiones, particularmente los dedicados al transporte de pescado, iniciaron la marcha hacia Sevilla y Cádiz. Los servicios sanitarios han funcionado sin interrupción, atendiendo en barcas a los enfermos aislados. Las pérdidas de Écija son cuantiosísimas. Más de doscientos millones de pesetas. Más de cuatro mil hectáreas inundadas, industrias destrozadas, calles levantadas, casas hundidas, muebles perdidos. Sigue sin poder ser rescatado el coche que se hundió en las aguas. Dentro de él se cree están los cadáveres de dos de sus ocupantes. Por doquier, ruinas, agua, barro, damnificados, escenas impresionantes. Ya de noche, en unión de los alcaldes señores de Soto y Freire, hemos vuelto al parque de San Pablo, junto al Genil. Las potentes linternas alumbran la desoladora escena. Árboles caídos, flores destrozadas, plantas arrancadas. Solo queda en pie un “Se prohíbe tocar y arrancar las flores y cartel. Dice así: Nadie tuvo en cuenta que plantas, bajo severa multa las aguas no saben leer. AMORES. El Director General de Obras Hidráulicas en Écija. Visitó las zonas afectadas y estudió la posibilidad de construir un muro que defienda la ciudad de las aguas del río Genil. En el Ayuntamiento sostuvo amplio cambio de impresiones con el alcalde don Joaquín de Soto Cevallos y Corporación Municipal. El alcalde le informó de la magnitud del suceso, indicándole que en el año 1917, que fue cuando se registró la mayor inundación conocida, una lápida recordaba en el parque de San Pablo que las aguas alcanzaron tres metros de altura. La de ahora es de 3,30 metros. Sobre planos, el señor Briones estudió el problema de defensas, indicando que el ministro de Obras Públicas, que había de marchar a Barcelona, le indicó se trasladase a Écija y demás pueblos afectados. Señaló que dentro de breves días llegará el director general de carreteras. Luego vino a Sevilla. En la mañana de hoy se trasladará a Córdoba.

El presidente de la Diputación, en Écija. El señor Maestre y Lasso de la Vega, que estuvo en contacto con los pueblos afectados, visitó Écija, sosteniendo amplio cambio de impresiones con el alcalde señor de Soto. El señor Maestre se interesó por todo y prometió la más decidida ayuda de la Diputación. Reunión de la Hermandad de Labradores y Ganaderos. Los labradores y ganaderos de Écija, se reunieron ayer tarde en la Jefatura Local del Movimiento, para tratar de la situación del pueblo y aportación a la suscripción abierta. El señor de Soto, que presidió breves momentos la reunión, dijo que comprendía que la situación del campo obligaba a no solicitar la ayuda de los labradores, a los que solamente quería dar cuenta de la catástrofe, como así lo hizo. El presidente de la Hermandad Don Pedro Ostos Benítez, usó después la palabra. Es de destacar que labradores y ganaderos de Écija, a pesar de la situación tan desfavorable que se les viene presentando, han decidido contribuir a la suscripción y prestar general colaboración en cuanto sea necesario.

Del Diario ABC de Sevilla, miércoles 20 de Febrero de 1963. Ultima hora. El fango está haciendo su aparición en Écija, al remitir las aguas. La altura de aquel es de cincuenta centímetros. El alcalde, don Joaquín de Sotos Cevallos, solamente solicitaba anoche colchones y algunas mantas, ya que lo recibido no es suficiente para atender a tantos millares de damnificados.
Durante cinco horas se efectuó anoche reparto de comidas, lo que ofrece una idea del número de afectados. Las aguas descienden lentamente en algunos lugares. Será solicitada la declaración de riesgo catastrófico para la zona afectada por las inundaciones, según nos informó a primera hora de la mañana, el Sr. Utrera Molina, quien redactará un amplio informe al Gobierno en este sentido.

Del Diario ABC de Sevilla, jueves 21 de Febrero de 1963.- Las noticias que recibimos de Brenes, Écija, Alcolea, Tocina, Cantillana y Camas, entre otros pueblos afectados, indican que las aguas están remitiendo, no registrándose novedades sobre el particular. El señor Utrera Molina nos informó anoche que esta tarde continuará sus viajes a los pueblos de la provincia afectados por las inundaciones, al objeto de comprobar personalmente la situación que las aguas han creado en los mismos.

Del Diario ABC de Sevilla, viernes 22 de Febrero de 1963.- Écija, emprende la batalla del barro. Ayer, según nos informó el Alcalde de Écija, señor de Soto Cevallos, la ciudad ha emprendido la batalla del barro en las calles, plazas y hogares afectados. Rápidamente comenzará la reparación de las viviendas dañadas.

Del Diario ABC de Sevilla, sábado 23 de Febrero de 1963. Aparece la fotografía de José Rodríguez y a pie de foto se consigna : Se enteró después. La noche del 16 de Febrero, en el Hospital Municipal, fue operado de apendicitis José Rodríguez. La intervención se hizo noticia, porque las aguas desbordadas del río Genil inundaron el quirófano mientras actuaba el cirujano y sus ayudantes. Afortunadamente, el enfermo, anestesiado, fue el último en enterarse. Situación normal en la provincia. Las noticias que se reciben en el Gobierno Civil de los distintos pueblos son francamente halagüeñas en lo que respecta a las inundaciones. Se trabaja ahora intensamente para conocer la realidad de los daños. En Badolatosa y Écija, al igual que en Villaverde se está librando la batalla del barro. El Vicesecretario nacional de Ordenación Social, en Badolatosa, Écija y Alcolea del Río.

Del Diario ABC de Sevilla, domingo 24 de Febrero de 1963. El Consorcio de Seguros acoge bajo su protección los siniestros catastróficos. Visita de los directores generales de la Vivienda y de Agricultura a las zonas afectadas por las inundaciones… Desde aquí el Sr. Salgado y las autoridades provinciales se trasladaron a Écija. En la puerta del Ayuntamiento ecijano esperaban a los viajeros el alcalde la ciudad Don Joaquín de Soto Cevallos, acompañado del coronel jefe del Depósito de la Remonta y Doma, Don José Francisco Isasi, corporación municipal en pleno, Consejo Local del Movimiento, alcalde de la Luisiana don Ramón Freire; restantes autoridades locales y un numeroso público, que les tributó cordial acogida. El alcalde agradeció la presencia de las autoridades, destacando que no ha pasado un solo día, desde que se produjeron las inundaciones, sin que Écija se haya visto asistida por las mismas, poniendo de relieve los auxilios recibidos del gobernador civil y jefe provincial del Movimiento. Después, el señor Utrera Molina, expuso las necesidades del pueblo. Como primera medida, el director general de la Vivienda, autorizó la inmediata reconstrucción de las trescientas viviendas dañadas. En dos coches de caballos, puestos a disposición por el Depósito de Remonta y Doma, se giró visita a los lugares afectados. Muchas calles se encuentran aún dominadas por las aguas , que alcanzan casi un metro ( después de una semana larga, teniendo en cuenta que la inundación comenzó el 16 de Febrero, todavía tenían las aguas un metro de altura en las calles ecijanas ). En otras el barro les hace difícilmente transitables. La circulación por la calle Puente fue dificultosa, poniéndose de relieve, una vez más, la necesidad de demoler las casas de dicha calle, que es la que padece siempre, con mayores daños, las inundaciones que se producen en Écija. Las autoridades visitaron el hospital que sufrió cuantiosos daños. Fueron recibidos por las autoridades provinciales sanitarias, director y médicos del centro, así como por la superiora. Se efectuó un detenido recorrido por las diversas salas. En el quirófano, el doctor Don Aurelio Gil Mariscal, detalló las circunstancias que se vio precisado a realizar la intervención quirúrgica a un joven con síntomas de apendicitis gangrenosa, mientras las aguas invadían la sala.
Mas tarde, el Ayuntamiento ecijano ofreció un almuerzo a las autoridades, terminando el cual, el señor de Soto Cevallos reiteró su gratitud a todos y destacó la necesidad que tiene Écija de ver pronto solucionados sus problemas. Expuso una serie de proyectos que merecieron la general aprobación. La tarea del señor de Soto y de sus colaboradores en el Ayuntamiento fue puesta una vez más, de relieve.

Del Diario ABC de Sevilla, domingo 24 de Febrero de 1963. En Écija vuelve a lucir el sol. Una tregua concedida por el buen tiempo, luce de nuevo el sol en Écija. Un sol luminoso y esperanzador, después de la dura prueba que ha sufrido la ciudad, tremendamente azotada por el desbordamiento del río Genil. Pasaron los primeros instantes de estupor y poco a poco, va encalmándose el ánimo tribulado de los ecijanos, mientras las aguas del río vuelven lentamente a su cauce. Ahora, serenamente, pasados ya los primeros días de angustia y de inquietud, se aprecia con intensidad todo el dolor de la pasada tragedia y la magnitud de los cuantiosos daños producidos ¿cien millones de pesetas? ¿más de cien millones? Es muy difícil valorarlos aún, pero son, desde luego, incalculables las pérdidas. El líquido elemento devastador no respetó absolutamente nada, asolando la tercera parte de la ciudad. Tras de sí ha dejado una triste secuela; industrias dañadas, comercios destruidos, ajuares de humildes gentes arrasados impetuosamente de sus hogares por las aguas del Genil. Más de cincuenta calles invadieron las aguas y setecientas viviendas resultaron gravemente dañadas, otras derrumbadas y las huertas ribereñas, la mayor parte, inundadas. A consecuencia de tanta desolación, familias enteras perdieron su hogar y miles de personas hubieron de ser albergadas en locales provisionales y en casas particulares, a petición de numerosos ecijanos que con elevado espíritu humano, colaboran sin limitación con las autoridades.

Actualmente quince mil damnificados son debidamente atendidos, facilitándoles ropa de abrigo, colchones y víveres en abundancia. He aquí el dramático balance que presenta la ciudad después del zarpazo de su tragedia. Pero, gracias a Dios,pasaron ya las horas de pesadumbre y temores. Las alentadoras visitas de las primeras autoridades provinciales y la amplia ayuda prestada. Écija volverá rápidamente a la fase de su total recuperación.

La ciudad se prepara para restañar sus heridas. Centenares de obreros limpian de lodo las calles y las vivieras serán reparadas en breve plazo. Volverán las familias a sus hogares como si nada hubiera sucedido, porque, en Écija, la noble ciudad de las once torres coronadas, comienza a lucir el sol. Corresponsal.

Del Diario ABC de Sevilla, martes 26 de Febrero de 1963. Visita Écija el director general de Agricultura. Écija 25. En la mañana de hoy visitó Écija el director general de Agricultura Don Antonio Moscoso Morales. Venía acompañado del titular de la Jefatura Agronómica de Sevilla don Juan A. Lanzón Lledó y del señor Burguete, ingeniero afecto a dicho organismo. El señor Moscoso Morales fue recibido por las autoridades locales y jerarquías de la Hermandad de Labradores y Ganaderos de Écija, siendo el objeto de su visita conocer personalmente los daños producidos en los terrenos de cultivo y huertas ribereñas, a consecuencia del reciente desbordamiento del río Genil. Seguidamente, en unión de las autoridades, juntamente con el presente y secretario de la Hermandad de Labradores don Pedro Ostos Benítez y don Antonio Collado Collado, respectivamente, hizo un detenido recorrido por las zonas de terreno afectadas por la inundación, pudiendo apreciar los graves estragos producidos en una extensión de cuatro mil hectáreas de tierra calma y huerta, inmediatas al Genil. Manifestó que, de acuerdo con los datos recogidos, informará ampliamente al ministro de Agricultura de los daños producidos. Por último, después de un nuevo cambio de impresiones con las autoridades, el señor Moscoso Morales y sus acompañantes, salieron con dirección a Villa del Río con el mismo objeto. Corresponsal.

De las anteriores noticias y crónicas aportadas, junto con las visitas de los máximos dirigentes ministeriales, podemos comprobar la magnitud de las inundación de Febrero de 1963, no sólo en Écija, sino también en gran parte de Andalucía, sobre todo la cuenca del Guadalquivir y del Genil, lo que motivó una rápida visita a la zona del Jefe del Estado Francisco Franco a todas ellas, entre las que se encontró nuestra ciudad, por lo que es interesante reflejar aquí el contenido de ella, junto con los testimonios gráficos de ello.

Del Diario ABC de Sevilla, miércoles 27 de Febrero de 1963. Titulares: Nuestro movimiento se hace realidad en todas las ocasiones que la situación le demanda. Franco aseguró a los andaluces que España está al lado de las provincias afectadas por las inundaciones También visita el Jefe del Estado Badolatosa, Villaverde, Cantillana, Lora y Écija Apoteosis en Écija. La llegada a Écija tuvo caracteres de apoteosis. La Plaza de España de la ciudad de las once torres, la cuna del sol, estaba totalmente llena. Écija ha sufrido la mayor inundación de su historia. Imposible calcular las pérdidas. Pasan de trescientos millones o más. Hay 18.000 afectados, de una población de 54.000 habitantes. El Depósito de Recría y Doma, así como la Guardia Civil, guardería y otros voluntarios, prestan inestimables servicios al alcalde don Joaquín de Soto ballos, que ha realizado una ejemplar labor. Hemos vencido a la inundación gracias a ti Caudillo , reza una de las infinitas pancartas. El señor de Soto destaca la constante ayuda recibida, particularmente por el gobernador civil, señor Utrera Molina. Agrega que gracias a la colaboración recibida, Écija vuelve a ser rápidamente el primer pueblo de la provincia. Por la Avenida de Italia hizo su entrada el Caudillo. La Corporación Municipal lo esperaba en el paseo de San Pablo, donde el alcalde le hizo entrega del bastón de la ciudad que él portaba, lo que estimaba un altísimo honor. Franco aceptó complacido. A pie, pasó a visitar las zonas inundadas, en medio del entusiasmo del público que le aclamó sin cesar. En el Ayuntamiento fue cumplimentado por las restantes autoridades locales, Consejo Local del Movimiento y alcaldes de los pueblos próximos. En la sala capitular, el alcalde demostró gráficamente los efectos de la inundación. El Caudillo reclamado por millares de ecijanos, se asomó al balcón principal del Ayuntamiento. Habló el Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento.

Tras las palabras del señor Utrera Molina, hizo uso de ella Franco, ofreciendo el titulado Discurso del Caudillo: “Ecijanos y andaluces todos. He venido a vuestras tierras a traeros el saludo fraterno de toda España, la solidaridad de todos los españoles en vuestras horas de infortunio; pero he venido también a hacer una afirmación, la de la eficacia del Movimiento Nacional, que supera todas las circunstancias y todas las adversidades. Movimiento Nacional que está siempre dispuesto para el servicio de la nación y de los españoles. Nuestra manera de gobernador, nuestro sistema de gobierno es el de servir y se sirve no solamente atendiendo los infortunios, sino previendo los infortunios. Si los elementos no nos hubieran sorprendido con una riada fuera de serie, apocalíptica, en el plazo de dos años esto no hubiera podido suceder, porque todas las previsiones estaban tomadas y el pantano de Iznájar habría recogido las aguas del Genil librando de amenazas a los ribereños.

Pero no es eso solamente, es que diez pantanos más están ya sujetando al Guadalquivir y en proyecto y en marcha otros diez más, que agotarán las previsiones para que estos hechos no puedan repetirse ( una clamorosa ovación interrumpe durante varios minutos las palabras de Su Excelencia, seguida de gritos de ¡Franco, Franco, Franco!).

Estos son los resultados de la unidad entre los hombres y las tierras de España que tengo vengo repitiendo, que hace que toda España sienta lo que ocurre en una provincia o comarca y se una con todos sus medios, con todo su poder, para restañar heridas, para volverla a su ser, para que vuelva a reír la primavera, como reza nuestra canción. Esta es la virtud de nuestro Movimiento, que se hace realidad y eficacia en todas las ocasiones que la situación le demanda. Gracias por vuestro entusiasmo, por vuestro alto espíritu. Yo me complazco en felicitar a todos los andaluces, a todos los ecijanos, a todas las autoridades y a todos cuantos pusieron su espíritu, su diligencia y su caridad en atender a los que sufrieron (Los aplausos interrumpen a Su Excelencia durante varios minutos, a los gritos de ¡Franco, Franco, Franco!) Españoles todos ¡Arriba España! (Se reproduce la ovación, que se prolonga largo rato, mientras Su Excelencia es despedido por las autoridades). Después se canto el Cara al Sol, dando los gritos de ritual el Jefe del Estado. Su Excelencia devolvió el bastón al alcalde, estrechando su mano. A las ocho quince emprendió viaje a Córdoba. El público rodeó el coche, impidiendo la salida del Caudillo, cuyo vehículo hubo de transitar a marcha lentísima, en medio de clamorosas ovaciones y gritos de ¡Franco, Franco, Franco!

Franco ha dado así por finalizada su visita oficial a Andalucía. Desde Écija desde la ciudad más bella y abnegada-, Andalucía, Sevilla, le han dicho adiós. Lleva Franco la seguridad de contar con unos hombres laboriosos, honrados, sencillos, que están y estarán siempre a su lado. Así ha podido ocurrir, que, como decía el pueblo de Écija, las inundaciones hayan sido vencidas. Écija, en nombre de Andalucía, ha dado a Franco el “sin novedad” en las inundaciones. A malos tiempos, bueno Caudillo. Y Andalucía siempre. Francisco Amores.

Leemos como Franco, entre las palabras que dirigió a los ecijanos, mencionó que, de haber estado acabado el pantano de Iznájar, la inundación no habría sucedido. Con independencia de lo que leeremos más adelante, respecto a otra trágica inundación como fue la de Diciembre de 1997 que padeció, una vez más, Écija, acompañamos los datos relativos al citado pantano, dada la magnitud de su construcción y capacidad de embalse, siendo los siguientes: Embalse de Iznájar. Tipo de presa Gravedad. Superficie 421,06 Ha. Capacidad 981,12 hm3. Fecha de construcción 1958-1968. Fecha de inicio de explotación 1968. Cota 421,06 m. Río Genil. Municipios Algarinejo, Cuevas de San Marcos, Iznájar, Rute, Loja y Zagra. El pantano o embalse de Iznájar, se encuentra situado en el cauce del río Genil, ocupando superficie de tres provincias diferentes (Córdoba, Málaga y Granada). Con una capacidad de 981 millones de metros cúbicos de capacidad, un perímetro de 100 kilómetros y una longitud de 32 kilómetros lo convierten en el mayor de Andalucía y tercero de España. Se encuentra a una altitud de 380 metros. Fue inaugurado el día 6 de junio de 1969. Gran parte de su extensión está situada en Rute y dispone de infraestructura para la práctica de deportes náuticos como vela, piragüismo, sky acuático, etc. en el paraje conocido como El Embarcadero. Perteneciente a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, se encarga de la gestión de sus recursos. Las aguas del embalse riegan estas zonas y abastecen de agua potable a municipios como Montilla o Écija. En el embalse se encuentra la Central Hidroeléctrica Iznájar.

Pero Écija también tenía su prensa local y dentro de ella excelentes plumas, por lo que no podíamos sustraernos a traer, primero la crónica en relación con la propia inundación, sino también el testimonio de dos de las mejores, como fueron las de Juan Antonio Gamero Soria y Manuel Gómez García, asiduos colabores del semanario Écija y su revista de feria anual; testimonios relacionados con dicha inundación y ellos, ecijanistas de pura cepa que, al igual que Vélez de Guevara en su Diablo Cojuelo o García Lorca en su Baladilla de los tres ríos, también cantaron y loaron al Genil y a Écija en más de una ocasión, dejándonos con sus testimonios escritos, con relación a aquellos días de impotencia, dolor y angustia, sus propios sentimientos, que son los que aquí traemos.

INUNDACION EN ECIJA.- FEBRERO DE 1963. REVISTA ECIJA, NUMERO 123 DE 25 DE FEBRERO.

La inundación comenzó el sábado día 16 de febrero por la tarde. A las ocho el Paseo de San Pablo estaba totalmente inundado. Una hora más tarde los vecinos de la calle Puente tienen que abandonar sus casas. Dos horas más tarde corta el tráfico en la carretera Madrid-Cádiz a su paso por Écija. En las horas sucesivas el agua va inundando otras calles Berbisa, Barquete, Cambroneras, Victoria, Merced, así como Merinos, General Weyler y otras cercanas, quedando todas las casas comprendidas en ellas aisladas por el agua. A todo ello los graves daños que sufrieron las huertas ribereñas existentes en el término de Écija, lindantes con el propio río, a lo largo de todo el recorrido del mismo por dicho término.

La inundación duró hasta las primeras horas del día 18 de dicho mes, siendo, sin lugar a dudas, la inundación más grave que, hasta entonces había padecido Écija. En una de las fotografías, podemos observar un helicóptero que vino de la Base Aérea americana de Morón de la Frontera para auxiliar a los damnificados.

En días posteriores, todos los periódicos nacionales se hicieron eco de dicha inundación. Écija, no fue la única que se vio afectadas por dichas inundaciones, provocando la visita del entonces Jefe del Estado Francisco Franco, como la última de las ciudades que visitó en su periplo. Franco llegó a Écija sobre las 7,30 de la tarde del 26 de febrero de 1963, trasladándose a las calles más afectadas, sobre todos a las de la zona del Puente. Finalizó su visita, con salida al balcón principal del Ayuntamiento. Alcalde Joaquín de Soto Ceballos y miembros de la Corporación Municipal en dicha fecha, eran los siguientes:

1º Teniente alcalde: Don José Rodríguez Nogueras. 2º Teniente Alcalde: D. Joaquín Martín Rojas. 3º Teniente Alcalde: Don Lorenzo Ostos Benítez. 4º Teniente Alcalde: Don Román Castelo Ortiz. 5º Teniente Alcalde: Don Juan Herrera Porras. 6º Teniente Alcalde: Don Manuel Gómez García.
Concejales: DON MANUEL MARTIN GONZALEZ, DON VICTOR LOSADA GALVAN, DON MANUEL RODRIGUEZ DE TORRES ESCRIBANO, DON JOAQUIN NOGUERAS ROSADO, DON ALBERTO FUENTES PLATA, DON TOMAS SANCHEZ MALO RUIZ, DON LORENZO GARCIA VARGAS, DON ANTONIO MESA CUBERO y DON PEDRO DE CARDENAS OSUNA.

Para no perder el orden cronológico de los acontecimientos, tenemos que dejar constancia, por ser de justicia, que toda España, con independencia de las ayudas gubernamentales, se volcó con las inundaciones sufridas en el nefasto febrero de 1963, no sólo con Écija, sino también con todas las poblaciones que se vieron afectadas, aportando lo relativo a la entrega de las indemnizaciones a los perjudicados ecijanos.

Del Diario ABC de Sevilla, martes 11 de Junio de 1963.- Entrega de indemnizaciones a familias damnificadas por la riada. En la mañana del pasado domingo, se reunió en la Sala capitular del Ayuntamiento de Écija, la Junta Local de Ayuda a los damnificados, integrada por el alcalde y delegado local de Auxilio Social don Joaquín de Soto Ceballos, arcipreste del partido don Rogelio Rodríguez Naranjo, comandante de puesto de la Guardia Civil, brigada Don Agustín Vílchez Martín y la delegada local de la Sección Femenina doña Pilar González del Corral.

Previamente el arcipreste del partido dirigió unas palabras a los beneficiarios allí congregados, para destacar la obra humanitaria que viene realizando el gobierno de Franco acudiendo generosamente en auxilio de las familias afectadas por la inundación para tratar de aliviarle los daños que sufrieron sus modestos hogares. Asimismo destacó también el empeño e interés puestos por el gobernador civil y jefe provincial del Movimiento don José Utrera Molina, para todas aquellas cuestiones que afectan a la provincia que rige, que han culminado felizmente con la concesión de una ayuda económica a novecientas ochenta y tres familias ecijanas que padecieron tantos daños materiales por la terrible riada que asoló a nuestra ciudad en el mes de Febrero.

Finalizadas las palabras del arcipreste, fueron subrayadas con prolongados aplausos y entusiasmados vítores a Franco. A continuación se procedió al reparto de las cantidades concedidas a las citadas familias, por un importe total que asciende a la suma de 1.392.080 pesetas. La distribución, que duró casi toda la jornada del domingo, fue acogida por los beneficiarios con grandes muestras de agradecimiento y los momentos de la entrega resultaron sumamente emotivos y de un elevado espíritu social por tratarse todos ellos de humilde posición económica. Corresponsal.

Y terminamos, todo lo relativo a la inundación del precitado febrero de 1963, con los artículos a los que me refería anterior mente, obras, respectivamente, de Juan Antonio Gamero Soria y Manolo Gómez García, repito, dos de las mejores plumas de la literatura ecijana y de los que, como he dicho en multitud de ocasiones, fueron mis maestros, mentores y amigos, a los que guardo un recuerdo entrañable e inolvidable.

REVISTA DE FERIA ECIJA 1963.- Juan Antonio Gamero: Sin arcángeles rubios que pisen tu cola, sin barcos que marquen rumbos nuevos de esperanzas en la superficie de tus aguas, sin cristal ni peces de plata, como vives en la imaginación de los poetas. Solo tu curso presidido por la verdad desnuda del patrocinio de San Pablo. Écija desea que tu curso tenga un eco de verdad auténtica y no conduzcas al socaire de tus aguas el canto de sirena de eternos piropos femeninos. Que tus orillas sirvan de complejos fabriles en donde nuestra ciudad tenga verdadera vida industrial. Que la mano del hombre domine tus impulsos locos y desenfrenados de mar abierto y canalice tus aguas en nuevos planes e regadío. Que fertilices las tierras y no siembres sus campos de arcilla de malos humores. Que el ímpetu de tu caudal se encuentre domeñado por la fuerza de hormigón de unas defensas que impidan tronches la floración de un parque siempre joven. Así queremos un río, de verdad y fiel a su destino, que no pase del calor del estiaje al frío de locas avenidas; que éstas encuentren algún día la paz y el remanso de futuros embalses para que los ojos de la ciudad que te miran a través de tu airoso puente, no los ahogue en amargo llanto. Así serás un río de verdad, sin que tu existencia suponga la amenaza constante de nuevos desmanes y traigas desde la lejana Granada, no el impulso devastador de ordas agarenas, sino la nueva verdad de aquellos reyes que supieron ganar para España la gloria de un mundo descubierto.

REVISTA DE FERIA ECIJA 1963, artículo firmado por EMEGE (Manolo Gómez García): En el 1963, Écija tuvo su dolor Dolor de noche sin luna, sin brillo y sin estrellas, dolor de amargura, amargo dolor al ver como las fuerzas de la naturaleza desbordaban indómitas y sin someterse a cánones ni suplicas, arrasaban sus campos, llevándose revuelta con sus aguas, fango y cieno, las cosechas abundantes que traería alegría, trabajo y fiestas a esta Écija sufrida.
En febrero de este año, el Genil nuevamente se sintió grande y arrolló cuanto se le puso al paso, se salió de su cauce y sembró la desolación, la amargura, la tristeza y el desconsuelo de los abnegados ribereños. La huerta quedó inhóspita, con las aguas se fueron los frutos de muchos meses y en la ciudad a la que noche tras noche el Genil arrulla y besa, quedó señalada la tragedia de las aguas en muchas de sus calles; desde Puente a Cambroneras, desde Berbisa a Merinos y desde el Hospital al Paseo de San Pablo, la miseria se adueñó de todo.
Hogares abandonados, casas destruidas, puertas arrancadas y enseres a merced de la corriente, fue la noticia del 17 de febrero. Dolor de hermanos que veían como la tragedia se ensañaba en sus conciudadanos, dio motivo a una solidaridad como jamás se manifestó en Écija.
La Virgen del Valle, la que es Reina y Señora nuestra; la que vela por Écija y los ecijanos, evitó males mayores; por Ella todos los que sufrieron las consecuencias de la inundación pueden contarlo con recuerdo de este dolor que Écija entera padeció. Y su alegría Era la alegría del hijo que encuentra al padre, del enfermo que encuentra por fin la medicina restauradora. Écija encontró su consuelo traído por el hombre al que Écija y España entera deben el ser en los momentos actuales, precisamente en circunstancias y trances dolorosos que habían calado en lo más hondo del sentir del pueblo. La alegría de ver al Caudillo entre nosotros, mezclado con los ecijanos, pisando nuestras calles, visitando nuestra Casa Mayor y desde ella hablando al pueblo que esperaba sus palabras como lluvia de Abril, fue la alegría de este año que contamos de Fiesta a Fiesta. La alegría de este año, tuvo categoría de soberana, porque soberano es quien la produjo. Alegría que dejó huella y huella que se ha querido perpetuar en la dura piedra.

Pero las consecuencias derivadas de la inundación de febrero de 1963, cuando las aguas bajaron de nivel, nos trajo algo agradable, no el año de su ocurrencia sino al año siguiente, concretamente en Noviembre de 1964, cuando el día 16, visitaba Écija el Ministro Gual Villalbi, a fin de hacer entrega de 148 viviendas que se habían construido en lo que se llamaría Beato Francisco Díaz, las popularmente conocidas por Casitas de Pinichi. Pues bien, en la entrega de dichas viviendas, que tuvo lugar el salón de plenos del Ayuntamiento astigitano, el alcalde don Joaquín de Soto Ceballos, al hacer uso de la palabra, recordó la inundación de referencia, en los siguientes términos:
Inundada una tercera parte de la ciudad, e interrumpido por ello los normales suministros de la población, desde el primer momento se mandaron toda clase de alimentos, en cantidad y en calidad; barcas, camiones de gran tonelaje y helicópteros, estos últimos de la base de Morón, se desplazaron para prestar toda clase de auxilios a las familias afectadas. Desde primera hora tuvimos la compañía y el aliento de nuestro gobernador y jefe provincial del Movimiento, sobre el que no quiero extenderme nada, porque cualquier elogio dirigido a quien en Écija queremos tanto, al que consideramos un hijo más de esta noble y fiel ciudad, y el que, nos consta, corresponde con creces a nuestro afecto, a pesar de que rendiríamos un tributo a la más elemental justicia, podría considerarse, por ese cariño que le tenemos, como un autoelogio del que siempre estamos prestos a huir. Solamente porque somos bien nacidos, permitidme señor ministro, que, en nombre de Écija y de todos los ecijanos, le diga escuetamente, gracias, gracias rendidas (Diario ABC de Sevilla, martes 17 de Noviembre de 1964).

Como les decía antes, la inundación provocó hechos posteriores como hemos visto de la anterior, pero es que además, las autoridades ecijanas, aprovecharon la visita que Franco hizo a Écija en febrero de 1963 para acordar entregarle la medalla de oro de Écija, que le había sido concedida al Jefe del Estado por acuerdo plenario del 17 de Julio de 1956 y aceptada por aquel en 23 de Octubre del citado año. Pues bien, casi nueve años después de su concesión, concretamente el 10 de Marzo de 1965 la corporación ecijana se trasl ada a Madrid, en compañía del Gobernador Civil señor Utrera Molina y acompañados de l ministro de la Gobernación don Camilo Alonso Vega, siendo recibidos por el Jefe del Estado, entregándole el alcalde don Joaquín de Soto Ceballos dicha medalla y ofreciendo unas palabras, de las que entresacamos las siguientes:

Hace casi dos a os justos que la visita de Su Excelencia a nuestra ciudad marcó, con huella indeleble, la página más brillante de nuestros anales históricos. Cincuenta mil ecijanos, emocionados y enardecidos, escuchamos sus palabras entre delirantes ovaciones y vítores clamorosos. Una apocalíptica inundación asoló nuestra ciudad y, gracias a la ayuda de su gobierno se restañaron con esplendidez nuestras heridas y con generosidad se compensaron las cuantiosas pérdidas de todo lo que las aguas destruyeron en su furia desbordada. No hubo estado intermedio y de sus palabras pasamos a la realidad fecunda; no hubo esperanza ilusionada, porque todo fue decir y hacer. Por ello, porque Écija resurgió como el ave Fénix, del fango y del barro, la reiteración de nuestro emocionado, sincero y respetuoso agradecimiento a Su Excelencia y a su Gobierno (Diario ABC de Sevilla, jueves 11 de Marzo de 1965).FOTOS VISITA MADRID.

Cuando la visita del Jefe del Estado se produjo a Écija en Febrero de 1963 y con la terminación del pantano de Iznájar, se pensó, ahora podemos comprobar que es así, que nuestra ciudad jamás volvería a inundarse. Es cierto que con la construcción de dicho panta no, que como hemos dejado reflejado es uno de los mayores en capacidad de España, disminuyó el riesgo de inundaciones, pero no cabe duda y no lo digo yo, lo han dicho técnicos especializados, son muchos factores los que inciden en las inundaciones ecijanas, entre ellos el propio pantano cuando desembalsa en épocas lluviosas, unido a que, todos hemos conocido la extracción de arena del lecho del río Genil hasta la década de los setenta aproximadamente, dicha extracción provocaba indirectamente, lo que es un dragado del río , pero al cesar dicha actividad hubiese sido necesario realizar, periódicamente, dicho dragado, pero pa rece ser que grupos ecologistas se opusieron a ello, alegando no se qué daño se causaba en contra del m edio ambiente; lo cierto es que, sea cual fuere la causa, el río no se ha dragado en ningún momento. Si a ello le unimos el desembalse de agua que en el propio río hacen sus afluentes, que están situados por debajo del pantano de Iznájar, provoca una serie de circunstancias que concurren en la inundación de gran parte de la ciudad. Si a todo lo anterior, que no es poco, también le unimos el caudal del Arro yo del Matadero o de la Argamasilla, la falta de limpieza y desatasco de su cauce a y en tiempo idóneo, todo ello forma una cantidad de agua que es difícil soportar por la infraestructura hidrológica en que se encuentran, y así, a día de hoy, cuando esto e scribo, 31 de Diciembre de 2010, a las 10 de la mañana, nuevam ente y van seis en el mismo mes, dicho arroyo vuelve a desbordar sus aguas fuera, que no campanas, vertiendo sobre las mismas calles ecijanas de las que sus aguas se han hecho compañeros inseparables, donde ya no causa el estupor, ansiedad ni nervios de los vecinos, sino que causa hastío e impotencia, mientras nos seguimos preguntando ¿hasta cuando?.

Pero sigamos con el relato que nos ocupa y así llegamos al: 5 de Octubre de 1965. Una Gran tormenta descargó sobre la ciudad en la tarde del lunes. Media hora de truenos y descarga eléctrica. Un torrencial aguacero inundó varias calles, así como la capilla del Hospital de San Sebastián y parte de la Barriada de Nuestra Señora del Valle. Una chispa eléctrica penetra en un taller mecánico sin que produjera desgracias personales: En la tarde de ayer, una fuerte tormenta descargó sobre la Ciudad, seguida de gran aparato eléctrico y torrencial aguacero, que duró más de media hora; inquietud y zozobra en todo el casco urbano. Algunas viviendas de la calle García de Castro y Barriada del Valle se inundaron penetrando las aguas en el Hospital Municipal de San Sebastián por la capilla. En un taller mecánico de las inmediaciones de la Avenida de Italia, penetró una chispa eléctrica perforando un muro, sin que esta alcanzara a los moradores de la actividad mecánica. Los obreros del Ayuntamiento y Policía Municipal se pusieron en actividad ante posibles daños mayores, que no llegaron a ocurrir, ya que a las seis de la tarde el cielo estaba despejado y se alejaron los temores que de un principio amenazaba la fuerte tormenta (SEMANARIO DE INFORMACION LOCAL ECIJA III Época. Número 41).

17 de Junio de 1967. Tromba de agua sobre Écija. A las siete menos cuarto de la tarde de hoy descargó en esta ciudad una fuerte tromba de agua, seguida de intenso aparato eléctrico. El meteoro duró poco más de cuarenta y cinco minutos, produciendo la inundación de las calles Puerta Nueva, Avenida de Alemania (La Calzada), Merinos, Tres Cruces, Aguabajo y otras adyacentes y las viviendas enclavadas en las mismas. Concretamente en la calle Tres Cruces alcanzó el agua más de un metro de altura, donde quedaron sus vecinos incomunicados, teniendo que ser requerido el servicio de la Policía Municipal. La impetuosidad de las aguas levantó los registros del alcantarillado de algunas calles dentro del casco urbano y paralizó la circulación de toda clase de vehículos durante el tiempo que duró el torrencial aguacero. No se tienen noticias de que se haya producido daño alguno. Corresponsal (Diario ABC de Sevilla, domingo 18 de Junio de 1967).

La inundación del 27 de Enero de 1969 sirvió de polémica entre el autor de la crónica y el alcalde accidental de la ciudad de Écija, como se desprende de lo que sigue, pero quizás a lo que se refería el cronista, que conocía perfectamente la ciudad, fue a los daños que causó en la zona alta del Picadero que mencionaba y el agua de lluvia que quedó en las casas, no porque sufriera inundación por el exterior, sino por el estado propio de las casas, porque quien ha conocido cómo eran las viviendas de dicha zona, que somos muchos, sabemos a lo que se refería el cronista, pero sigamos con ello.

14 de Enero de 1969. Inundaciones en Écija. Una lluvia torrencial, acompañada de fuertes vientos, que descargó sobre la ciudad durante toda la tarde de ayer hasta las primeras horas de la madrugada, ha ocasionado la inundación de numerosas calles de los barrios extremos, anegando las viviendas enclavadas en dichos lugares, donde las aguas alcanzaron más de un metro de altura. Las calles afectadas fueron Coronado, Emparedamiento, Cava, Cambroneras, Paloma, Barriada del Valle, Picadero y otras adyacentes. De una modesta vivienda, habitada por el matrimonio compuesto por Manuel Moreno Jiménez y Carmen Belló Álvarez y sus seis hijos de corta edad, tuvieron que ser evacuados rápidamente, a causa del derrumbamiento parcial de la techumbre que ofrecía inminente peligro. También hubieron de ser rescatados dos ancianos de la plaza del Matadero que se encontraban en la cama, los cuales fueron trasladados al Hospital Municipal. Afortunadamente no hay que registrar daños personales, pero si resultaron muy dañados mucho mobiliario de las modestas viviendas.

La Guardia Civil y la Policía Municipal colaboraron estrechamente, prestando auxilio a las familias afectadas. Hay que destacar que las lluvias caídas alcanzaron los cien litros por metro cuadrado y produjeron interrupciones del suministro eléctrico. Aurelio Carballo. Corresponsal (Diario ABC de Sevilla, miércoles 15 de Enero de 1969).

Como decía anteriormente, el alcalde accidental de Écija don José Rodríguez Nogueras, se sintió molesto por la información, sobre todo en lo relativo a la zona del Picadero y remitió una carta a dicho diario en los siguientes términos: Las inundaciones de Écija. En el diario de su dirección del día de ayer se publica una información del corresponsal en esta sobre la inundación ocurrida en Écija, que no se sujeta a la realidad. Cita al azar unas cuantas calles, entre ellas Picadero, que es el punto más alto de Écija y que si alguna vez se inundase, la mayoría de las calles tendrían que tener, por lo menos, cinco metros de agua.

Tampoco es cierto que las lluvias produjeran interrupciones en el suministro eléctrico; es verdad que hubo dos cortes, momentáneos ambos, uno a las siete de la tarde y otro sobre las diez de la noche, de duración mínima ya que los mismos se produjeron por salto de los automáticos por el fuerte vendaval reinante. Si cree oportuno hacer estas rectificaciones se lo agradeceré. José Rodríguez Nogueras. Alcalde accidental ((Diario ABC de Sevilla, sábado 18 de Enero de 1969).

El corresponsal de dicho diario en Écija, no se dio por vencido y com o se dice en términos periodísticos, no quería que matasen al mensajero y le contestó al alcalde accidental, no como réplica, sino con una nueva crónica de la inundación con referencia más concreta al lugar llamado del Picadero que decía así: 27 de Enero de 1969.- Écija, después de la inundación. Ya pasaron, por fortuna, los momentos difíciles de estupor e inquietud que pusieron en un puño el ánimo de todos. Como nunca es tarde para relatar los daños ocasionados por la tromba de agua y viento, ofrecemos ahora una referencia más completa del suceso. Se inundó totalmente la ciudad, ayudada en parte, por el deficiente desagüe de los servicios de alcantarillado. La desproporcionada inundación padecida por los ecijanos hace historia, pues nada menos que cien litros de aguas caída por metro cuadrado, registraron los pluviómetros locales. Su magnitud afectó a todas las calles de Écija, sin excepción, especialmente a las zonas y barrios extremos. Centenares de casas se anegaron; las aguas, impetuosas, arrasaron muebles y ajuares en su mayor parte de modestos hogares. Se produjeron interrupciones del fluido eléctrico y algunas calles se quedaron sin luz durante toda la noche.

En la serie de lamentables circunstancias ocurridas, hay que destacar en primer plano, el barrio llamado Picadero, situado en el lugar más elevado de la población. Precisamente por eso recibió directamente con mayor intensidad los envites furiosos del viento y la lluvia. El barrio es un pequeño enclave –a dos pasos de la feligresía de San Gil-, insertado en medio de un altozano dentro de la zona urbana. Se compone de humildes casitas de endeble consistencia; unas cuantas chozas y chabolas y unos albergues construidos por la generosa iniciativa de Cáritas Diocesanas. Todo se inundó, las aguas marcaron las huellas de su paso. Cuando estuvimos allí había techos hundidos, paredes agrietadas, humildes muebles maltrechos y familias que perdieron su pobre hogar. Y como fondo, rostros atribulados y un ingente montón de basuras acumuladas– Dios sabe desde cuándo- junto a las chozas que utilizan de habitación.

Ha sido, sencillamente, la triste secuela dejada tras sí en cuestión de horas por el meteoro devastador que padeció la ciudad. Aurelio Carballo. 4 de Septiembre de 1972. Tromba de agua sobre Écija. En la tarde del día 4 sobre las cuatro y media sobre la tarde, descargó en Écija una tromba de agua seguida de gran aparato eléctrico, registrándose once litros de agua por metro cuadrado. Veinticuatro horas después se repitió el fenómeno meteorológico con un intenso aguacero de poca duración. No obstante, las aguas originaron la inundación de la planta baja del Hospital Municipal y afectaron también a la barriada del Valle, situada en las inmediaciones del centro hospitalario, alcanzando las aguas un nivel de treinta centímetros. No hay noticias de que la tromba haya ocasionado daños. Corresponsal (Diario ABC de Sevilla, martes 5 de Septiembre de 1972).

17 de Diciembre de 1995. Las fuertes lluvias provocaron evacuaciones, numerosos cortes de carreteras y el desbordamiento del río Genil. El nuevo temporal de lluvias y viento desatado ayer, principalmente sobre la zona occidental de Andalucía, comenzó a dejar sentir sus efectos a últimas horas de la noche. Numerosas carreteras quedaron cortadas y el río Genil, a su paso por Écija, se desbordó afectando a varias viviendas… Desbordado el río Genil. La crecida que experimentó el caudal del río Genil a su paso por Écija, que pasó de los 3,06 metros a las 18 horas de ayer a los 4,65 metros a las 23,30 horas, afectó a algunas viviendas situadas en las zonas bajas, si bien al estar activado el plan de emergencia no hubo que lamentar víctimas… (Diario ABC de Sevilla, jueves 18 de Diciembre de 1995).

Y llegamos a otra de las denominadas inundación histórica sufrida por la ciudad de Écija. Como les dije anteriorm ente, quien escribe, como otros m uchos ecijanos que ejercieron de voluntarios durante varios días, participó activamente en ayudar a todos los afectados por dicha riada, em pezando por mi propia familia residente en el número 2 la calle Merced y dónde nunca, desde que vivían en la misma, habían sufrido los efectos de la inundación. Yo recibí la llamada telefónica de madrugada y junto con mis hijos, calzados con unas botas de agua prestadas por un vecino, cazador en sus ratos de ocio y cuando se levanta la ve da, dirigiéndome por la calle Miguel de Cervantes, la que, a la altura de las calles Cava y Padilla, observé que cruzaba el agua de lado a lado y al llegar a esta segunda, parte izquierda dirección bulevar, no pude acceder por tener dicha calle más de un m etro de altura de agua y perdiéndose en el horizonte mi vista en el agua que llegaba a la confluencia de calle Henchidero con calle Merced. Tuve que retroceder, caminar por la calle Caballeros y subir a lo alto de San Gil, para una vez cruzado el Picadero, bajar hacia la calle Merced y entrar en casa de mi familia por la otra dirección. Cuando entramos en las dependencias, el agua alcanzaba más de setenta centímetros de altura y no dejaba de subir rápidamente, llegando a más de un metro horas después, hasta el amanecer en que comenzó a bajar lentam ente. Cuando llegué era totalmente de noche en la calle y se hacía difícil ver lo que flotaba sobre las aguas, excepción hecha de los contenedor es de basuras que se parecían, en sus vaivenes sobre las aguas, a aquellos barcos de papel que hacíamos cuando pequeños. No era comprensible ni soportable tanta agua. En definitiva para que seguir con las experiencias personales, cuando cada uno de uste des, podría relatarlas incluso con mayor vehemencia por haberla sufrido más intensamente, pero no quería dejar de reseñarlo. Esa inundación, después de la bajada de sus aguas, dio la vuelta a España también por la solidaridad del propio pueblo, que acudió en masa a un programa que se me ocurrió hacer en beneficio de los damnificados, utilizando las instalaciones de la televisión local Onda Genil, programa en directo riguroso como se dice ahora y en el que, junto con Pedro Jiménez El Loco de Astigi, fuimos desbord ados por las ayudas solidarias y múltiples, repito, de todos los ecijanos, produciéndose anécdotas que de relatarlas, necesitaría un libro para ellas, pero eso sí, todas agradables, aunque siendo tan recientes, porque sólo han pasado trece años, perviven todavía en la memoria de todos los ecijanos, agradablemente y siguen siendo comentadas una vez que otra.

Siguiendo con esa denominada, nuevamente, histórica inundación, de la que acompañamos testimonios gráficos, cuyas instantáneas fueron realizadas muchas horas después por quien escribe, lo que nos servirá para hacernos una idea de cómo sería la situación en las horas que se produjo, vamos a seguir relatando para la historia ecijana, lo relativo a dicha riada.

17 de Febrero de 1997. Nueva alerta meteorológica. Las fuertes lluvias provocaron evacuaciones, numerosos cortes de carreteras y el desbordamiento del río Genil Numerosas carreteras quedaron cortadas y el río Genil, a su paso por Écija, se desbord , afectando a varias viviendas La carecida que experiment el caudal del río Genil a su paso por Écija, que pasó de los 3,06 metros a las 18 horas de ayer a los 4,65 metros a las 23,30 horas, afectó a algunas viviendas situadas en las zonas bajas, si bien al estar activado el plan de emergencias no hubo que lamentar víctimas (Diario ABC de Sevilla18 de Diciembre de 1997 ).

18 de Febrero de 1997. La tragedia planeó sobre Écija. El temporal de lluvia que vuelve a azotar a Andalucía se cebó ayer, especialmente en la localidad sevillana de Écija, que vivió una madrugada angustiosa a causa del desbordamiento del río Genil. Aunque no hubo que lamentar desgracias personales, centenares de personas tuvieron que abandonar sus viviendas, siendo evacuadas por las asistencias a las que se sumó el ejército. Los daños materiales con cuantiosos. Fue una larga madrugada en la que Écija vio sus calles inundadas por la crecida más fuerte que se recuerda del cauce del Genil.

Afortunadamente, el dispositivo de ayuda estaba preparado y alerta y desde últimas horas de la noche, se procedió a la evacuación de los vecinos de viviendas afectadas, labores que continuaron durante todo el día de ayer. El Genil inundó Écija y obligó a los vecinos a abandonar sus casas y desalojar el hospital. Con la ayuda del Ejército y las fuerzas de Seguridad, fue fundamental el rescate de los afectados por la inundación que sufrió ayer Écija. El desbordamiento del río Genil hizo que se inundaran varias zonas de la ciudad astigitana y provocó que muchos vecinos tuvieran que abandonar sus casas por sus propios medios o con la ayuda de helicópteros, lanchas o camiones.

Fuerzas de solidaridad. El desafío que supuso ayer para toda Andalucía, especialmente para Écija, el aluvión de agua que la inundó, sirvió para poner a prueba los aparatos de emergencias de las instituciones, que estuvieron con creces a la altura de las circunstancias. Alienta ver cómo las fuerzas de seguridad, Protección Civil, y de manera particularmente entregada el Ejército dan una lección de servicio al pueblo, abnegación incansable y profesionalidad ejemplar. A la calidad moral demostrada por quienes ayer participaron en las tareas de rescate de las víctimas de la tempestad hay que sumar la excelente coordinación desplegada por los responsables de los efectivos actuantes. Andalucía puede dormir confiada después de asistir al brillante ejercicio de solidaridad y cumplimiento del deber de los que ayer hicieron gala soldados, policías, trabajadores y voluntarios, esforzándose a brazo partido y con singular compenetración para aliviar el sufrimiento de quienes en horas lo habían perdido todo menos el consuelo y auxilio de sus salvadores.

Centenares de evacuados, balance del desbordamiento del río Genil. Centenares de personas tuvieron que abandonar sus casas en la madrugada y el día de ayer en Écija por el desbordamiento del río Genil. Las fuertes lluvias y el alivio de los pantanos provocaron que el río se saliera de madre y convirtieron a la llamada sartén de Andalucía, en la Venecia, triste del Sur. En una noche calificada como trágica, de tensión al límite, muchos vecinos tuvieron que subir a la zona más alta de sus casas huyendo del agua y a la espera de un rescate que no llegó hasta entrada la mañana. El miedo a otra crecida del río no se quitó en todo el día, aunque a última hora la situación parecía estar controlada.

La luz del día no consiguió eliminar la tensión que Écija vivió en la madrugada de ayer. El Genil no aguantó las fuertes lluvias ni el alivio de las aguas embalsadas en los pantanos de la cuenca del Guadalquivir y se salió de madre a unos niveles desconocidos para muchos de los habitantes de la localidad, alcanzando a zonas como la barriada del Valle, Isla del Vicario o calle Puente y convirtiendo sus calles en ríos en los que el agua corría reclamando salida sin respetar coches ni otros elementos que se encontrara a su paso. El agua inundó igualmente el polideportivo, el matadero y el polígono industrial El Limero, donde el agua llegó a alcanzar casi dos metros de altura y hasta el hospital de San Sebastián.

Subidos a la azotea. Muchos vecinos no tuvieron otra salida que subirse a la parte alta de sus casas, a las azoteas en los casos de los bloques de pisos o de salir huyendo, como podía de su vivienda, dejando detrás parte de su vida. Así le sucedió a Pilar Carmona, una señora que a sus cincuenta y ocho años, y rota en lágrimas de tensión y pena, tuvo que salir huyendo de su casa en la calle la Puente, frente al Paseo de San Pablo, hacia la de una vecina que estaba un poco más alto y allí, sin luz, pasaron la fría noche, calentándose con un poco de leña que, resguardada, no se había mojado. Sólo a las siete de la mañana, antes no quisieron intentarlo porque estaban a oscuras, pudieron salir de la casa, lo hicieron por su propio pie, con el agua cerca de la cintura y sin ayuda alguna. Pilar sólo hacía preguntarse: como ahora podía pasar por esto de nuevo; hace treinta años cuando vino Franco, nos dijo que no nos íbamos a inundar más, quién me iba a decir que a mis años iba a pasar esto, al tiempo que se quejaba de la falta de información sobre lo que podía suceder. El alcalde de Écija, Julián Álvarez la intentaba calmar, diciéndole que nadie podía prever una crecida como la que había tenido el río.

Las lágrimas de Pilar no fueron las únicas que se derramaron ayer en Écija. En el colegio Blas Infante, convertido ayer en improvisado albergue, las idas y venidas de voluntarios que aportaban mantas y comida, y sobre todo, agua mineral– la corriente quedó cortada a las ocho de la mañana-, se mezclaba con las lágrimas de impotencia de los que llegaban y pensaban en lo que habían pasado en las últimas horas y cómo habían dejado su casa. Una señora no podía aguantar el llanto de preocupación por lo que podía haber pasado a sus hijos, que aún no habían sido rescatados, ante el presidente de la Junta Manuel Chaves, quien acompañado de la consejera de Gobernación, Carmen Hermosín y el alcalde de Écija, Julián Álvarez, se acercó a visitar a las personas evacuadas al colegio. El número de éstas era difícil precisar, pero a media tarde Protección civil estimaba que unas seiscientas personas habían tenido que abandonar sus casas. Algunas lo hicieron por sus propios medios, otros sin embargo tuvieron que esperar la ayuda de las fuerzas de seguridad allí desplazadas. Según informó el subdelegado del Gobierno en Sevilla, Andrés Herranz, el dispositivo de emergencia estaba formado por miembros del Ejército, que trasladó doce camiones desde Sevilla para ayudar a la población, así como grúas y lanchas, la Guardia Civil, Protección Civil, Policía Nacional y Policía Local.

El centro de reproducción de equinos del Ejército se convirtió en un helipuerto provisional. Desde allí, los helicópteros de los distintos cuerpos de seguridad se desplazaban para intentar rescatar a las personas que habían quedado aisladas por el agua, sobre todo en el campo; el helicóptero de la Guardia Civil rescató de esta forma a catorce personas, aunque algunos de los aislados se negaron a salir de su finca y prefirieron quedarse con el ganado que había sobrevivido a las lluvias. Una veinten a de personas fueron rescatadas con zodiacs porque, dado el nivel que alcanzó el agua en algunas zonas, sólo se podía acceder o salir de ellas por este medio. El resto de los rescatados lo fueron a través de camiones del Ejército que, gracias a sus grandes ruedas, podían pasar, no sin dificultad, por los pequeños lagos en que se habían convertido las calles. También se dio el caso de una persona que tuvo que ser rescatada del polideportivo, donde había pasado la noche, por buzos de Protección Civil que lo trasladaron hasta el Hospital de San Sebastián para que pudiera ser atendido.

El hospital inundado. Precisamente, el Hospital, al igual que la residencia asistida de tercera edad, tuvieron graves problemas por mor de la inundación. Según comentó el Jefe de personal del hospital, José Cabezas, a partir de las 3,30 horas de la madrugada de ayer, el agua empezó a entrar en la planta baja del centro, inundando la zona de urgencias, los quirófanos, el laboratorio y la lavandería.


La situación hizo que los enfermos que estaban en observación fueran trasladados de forma urgente a las plantas altas del edificio y que se intentara rescatar parte del costoso material de los quirófanos, los ordena dores y del laboratorio. Sólo fue posible hacerlo con algunos objetos del quirófano y los ordenadores; los materiales del laboratorio quedaron destruidos. El personal sanitario, médicos y enfermeras, así como administrativos y otros trabajadores que realizaban turno de noche cuando se inundó el hospital, tuvieron que prolongar su tarea muchas horas más, mientras que parte del personal que no había podido entrar a trabajar se desplazó al colegio Blas Infante para echar una mano en lo que pudieran. De urgencia fue necesario trasladar a un ingresado con traumatismo craneal y a una mujer que iba a sufrir una cesárea. A primeras horas de la mañana, ambos fueron trasladados, el primero al Hospital Reina Sofía de Córdoba y la mujer al hospital de Osuna.

Difícil rescate. Cuando el nivel de la calle Mayor había bajado bastante, a media tarde, se inició el traslado del resto de los enfermos. El proceso no era nada fácil. Una lancha zodiac iba desde la zona más próxima a la barriada del Valle hasta el hospital; allí recogía a los enfermos y les trasladaba hacia un camión que atravesaba la calle real para alcanzar las ambulancias.

El traslado de los camiones a las ambulancias fue fácil, personas mayores, algunas recién operadas, tenían que ser ayudadas a saltar el gran desnivel del camión por los soldados o los voluntarios y el proceso era más complicado cuando el enfermo iba en camilla. Cerca de las dos de la tarde, de los veintidós enfermos ingresados sólo quedaban cinco por evacuar, la mayoría eran dados de alta domiciliaria mientras que algunos, que iban a ser operados, tuvieron que aplazar la intervención. A esa hora y cuando el sol había dejado paso a unas nubles que luego se transformaron en una fuerte tormenta, la situación estaba bajo control según todas las autoridades consultadas. El presidente de la Junta, Manuel Chaves, resaltó la coordinación con la que habían trabajado todos los servicios de rescate y que, a pesar de los muchos daños materiales, había que congratularse porque no se hubieran producido daños personales a pesar de haberse visto afectado más del veinte por ciento de las vivienda por la inundación.

Dificultad de acceso. Chávez, quien mostró la disposición de la Junta a ayudar al Ayuntamiento en el proyecto del drenaje del río (ojo a este ofrecimiento, año 1997, todavía en el 2011 no tenemos noticias de su realización), consideró asimismo que el número de personas que se había trasladado hasta Écija había sido el suficiente y que sí en algún caso se había retrasado la ayuda había sido por la dificultad de acceder a algunas calles y viviendas. Por su parte el delegado del Gobierno en Andalucía, José Torres Hurtado, quien, junto con el direct or general de Protección Civil, Juan San Nicolás, se trasladó también a Écija, destacó que la situación había ido mejorando conforme habían pasado las horas y subrayó la buena coordinación y el hecho de que no se hubieran producido desgracias personales.

Torres Hurtado destacó que el río Genil había alcanzado un nivel histórico, que la gente del lugar no recordaba, al tiempo que subrayó que la situación podría haber sido peor sin la buena labor desarrollada por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y la colaboración de las Fuerzas de Seguridad y el Ejército. Una actuación ésta más coordinada que durante las inundaciones sufridas en Noviembre, al haberse concentrado los problemas, dijo, en una sola localidad y no en varias como en aquella ocasión.

En relación a la labor de la Confederación Hidrográfica, Torres Hurtado, destacó que los datos de ésta señalaban que en los tres pantanos de la zona habían entrado en las últimas horas 8.000 metros cúbicos de agua y éstos habían laminado, echado al río, sólo mil, con lo que se había aliviado mucho la situación y se había evitado, apuntó el director general de Protección Civil, que se llegasen a desbordar, con lo que el curso del agua sería totalmente incontrolable.

Temor a los pantanos. Con todo, el principal temor de los habitantes del municipio, era, explicó el alcalde, Julián Álvarez, que los pantanos empezaran a desembalsar agua y la situación volviese a ser la de primeras horas de la mañana. Los momentos más críticos en este sentido se vivieron en torno a las cinco de la tarde, hora en la que el nivel del Genil comenzó a subir, y en la que acababa de pasar una fuerte tormenta; sin embargo, afortunadamente, el desbordamiento del río no fue a más y se pudo controlar la situación que las previsiones meteorológicas anuncian que no se empeorará con las lluvias torrenciales. Queda aún por evaluar los importantes daños materiales que, sin duda, dejará esta inundación en Écija, algo que sólo podrá realizarse una vez que baje el nivel del agua que ayer cubría buena parte de la población. A los destrezos de muebles y otros enseres en las muchas casas afectadas, sin duda, los daños en infraestructuras básicas del municipio y también para los industriales de la zona. Con esa preocupación estaba ayer María del Valle, que, con los ojos de no haber pegado uno en toda la noche, miraba preocupaba el nivel del agua en torno a la barriada que lleva el mismo nombre y pensaba constantemente en su negocio, ubicado en el polígono industrial el Limero e inundado como el resto de locales, con más de un metro de agua, al tiempo que se preguntaba si se resarcirían pronto de estos daños (María Dolores Alvarado. Diario ABC de Sevilla, viernes 19 de Diciembre de 1997).

La mejoría del tiempo permite la paulatina vuelta a la normalidad de las localidades inundadas. Chaves destaca la necesidad de agilizar medidas para paliar los cuantiosos da os Mientras tanto en Écija el nivel del río Genil había bajado sensiblemente y de los más de seis metros fuera de su cauce que alcanzó en la madrugada del jueves se había bajado a los 3,40, con lo que la situación estaba ayer controlada. Con todo, las labores de limpieza del lodo dejado por las aguas, en las que participaban vecinos, voluntarios y las fuerzas de seguridad, incluido el Ejército que aún permanecía prestando labores de ayuda, continuaba en el pueblo. También permanecían alojados en el albergue provisional en el que se había convertido el colegio Blas Infante aproximadamente ciento cincuenta personas. Écija continuaba ayer en alerta, no ya por la previsión de nuevas lluvias, sino por la incidencia que pudiera tener en el nivel del río el que los pantanos tuvieran que volver a tirar agua por las anunciadas nuevas precipitaciones que no se prevén cuantiosas. En el Ayuntamiento, los afectados seguían presentando sus solicitudes de ayuda. Ayer, el presidente de la Junta, Manuel Chaves, destacó que, una vez que se evalúen los daños, habrá una reunión de todas las administraciones para establecer las medidas que cubran todos los daños, fundamentalmente, los que se han producido en los enseres y las viviendas, que, dijo, han sido importantes. Chaves añadió que la declaración o no de estos municipios como zona catastrófica, es un debate nominalista y que lo que es necesario es que los daños se cubran y que haya agilidad en la entrega de las ayudas (Diario ABC de Sevilla, Domingo, 21 de Diciembre de 1997).

Ya hemos visto como se habla del drenaje del río Genil. pero por haberlo escuchado personalmente quien escribe, al estar muy cerca de muchos comentarios, reuniones y otras, posterior a la inundación, calificada de histórica igualmente en ese momento, manifiesto que se comentó la posibilidad de construir sendas presas o pantanos en los cauces de los ríos Cabra y Blanco, que, por debajo del pantano de Iznájar, desaguan en el Río Genil, sin que sus cauces puedan ser regulados a lo largo de varios kilómetros, pero todo, com o hemos visto, ha quedado en meros comentarios y sugerencias, dado que la situación en Écija es la misma o peor que en aquellos años, agravada por las visitas tan a destiempo y tan frecuentes que realiza el Arroyo del Matadero o de la Argamasilla. Pero lo anterior no lo digo yo, sino que técnicos en la materia lo hicieron constar, como resulta del informe que el año de 199 8 ofreció el Defensor del Pueblo al Parlamento Andaluz, con motivo de unas quejas cursadas desde Écija, al que no le ponemos puntos ni comas, sino que lo transcribimos íntegramente, por ser su contenido público y que dice así:

INFORME AL PARLAMENTO ANDALUZ. 1998. A continuación, reseñamos la queja 98/710, ya que la consideramos expositiva de las situaciones extremas de calamidad, de penuria que experimentan muchos andaluces por efectos de estas lluvias. Dicha queja venía suscrita por el Presidente de la Asociación de vecinos de Écija y nueve presidentes de diversas asociaciones de vecinos de dicha población. Exponían una cuestión fundamental, consistente en que, después de 3 meses, con excepción de las ayudas municipales, no habían recibido ninguna otra de la administración del estado, ni habían sido aprobadas las normas reguladoras del ámbito de actuación y financiación de las distintas administraciones en la prestación de las ayudas para paliar los daños causados por los daños producidos por las inundaciones producidas por los desbordamientos imprevistos y extraordinarios del río Genil y el Arroyo de la Argamasilla el día 18 de diciembre de 1997.

Con la catástrofe acaecida, tres cuartas partes del casco urbano de la ciudad, quedó anegada por las aguas, así como zonas habitadas en las márgenes del río; el polígono industrial El Limero, donde están establecidas alrededor de 50 empresas y diversas explotaciones agrícolas y ganaderas. Los interesados denunciaban anomalías en las obras del trazado y encauzamiento del río Genil y arroyo de la Argamasilla, que deben ser subsanadas para prevenir efectos negativos futuros; asimismo al parecer, existen construcciones de viviendas y o urbanístico u otro… Conclusiones: A naves industriales en zonas inundables sin cumplir la normativa aplicable en el ámbit los órganos de las administraciones que colaboraron con la actuación de esta institución, considerando que se estaba actuando aunque con cierta lentitud, le trasladamos diversas consideraciones, entre las que reseñamos literalmente las siguientes:
Esperamos que la adopción de las medidas de prevención para evitar o paliar desbordamientos futuros y sus consecuencias, se efectúen a la mayor brevedad y de modo eficaz y coordinado entre las administraciones afectadas, considerando la interrelación de competencias de ordenación y disciplina urbanística, ordenación del territorio y encauzamientos urbanos de arroyos, protección de cauces públicos y protección civil.
Abandonamos por un momento el orden cronológico de las inundaciones y aportam os, respecto al río Genil, los primeros movimientos entre los ediles del Ayuntamiento de Écija, para llevar a cabo una serie de actuaciones, que impidieran las inundaciones de la ciudad, por lo que respecta al desbordamiento de dicho río, que, como veremos más adelante, por las consecuencias de un nuevo desbordamiento, poco resultado han ofrecido.

La pasada semana, el Delegado de Urbanismo, Salvador Bustamante y la Delegada de Obras Públicas, Elena Palacios, anunciaban el comienzo de la II Fase de las obras previstas en el Proyecto de Defensa de Écija frente a las posibles inundaciones del río Genil. Un proyecto que en breve será presentado oficialmente por el Ministerio de Medio Ambiente y que quiere proteger definitivamente a la ciudad de inundaciones históricas como la de 1963 o la de 1997. La primera dejó más de 300 viviendas arrasadas, ya que el nivel del río subió por encima del puente romano. La última riada ocurrió la madrugada del 18 de diciembre de 1997, por las aportaciones que recibió el río Genil en su cuenca intermedia entre Iznájar y Écija, más las aportaciones del arroyo “Argamasilla”; dejando cuantiosas pérdidas materiales en la ciudad.

Después de esta última inundación, se consideró Écija como zona de riesgo y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, comenzó la redacción de un proyecto para prevenirlas en un futuro. En este proyecto se contemplaban dos fases de actuación sobre el río. La primera comenzó en marzo de 2003 y finalizó en el verano de 2004, y preveía la con strucción de una corta del río que desviara su cauce. La obra costó seis millones y medio de euros, de los cuales la Confederación aportó el 75 por ciento, mientras que el Ayuntamiento sufragó el 25 por ciento restante.

En esta segunda fase que ya ha comenzado, se van a construir y rehabilitar diques de defensa en los márgenes desde el puente de la  autovía hasta el Puente de Hierro, así como distintos muros de contención; a la vez que contempla la creación de un canal recreativo que aprovechará el cauce histórico del río. El Ministerio de Medio Ambiente correrá con el 100 por cien del proyecto valorado en siete millones setenta mil euros, ya que se ha considerado de interés general, incluyéndola en el Plan Hidrológico Nacional. Finalizada la obra se prevé que la capacidad del río pase de 1000 metros cúbicos por segundo a 1630. El canal recreativo. Antes de comenzar la II Fase de las obras del río, se ha modificado el proyecto inicial y se ha incluido la recuperación del cauce histórico del río, con la construcción de un canal recreativo. El canal contará con unas compuertas de entrada y salida que regularan un cauce continuo, que mantenga una lámina de agua de 15 metros de anchura y que contará con una profundidad de un metro a cuatro metros y medio en la zona más profunda. A ambos márgenes se construirá un paseo ribereño, más amplio con 1660 metros de longitud, considerándose una extensión del Parque de las Huertas. Además, en la zona de la fábrica de harina se construirá una especie de lago artificial, a modo de ensanchamiento del canal.

A lo largo del canal se construirán pasarelas peatonales para cruzar al otro lado. Una zona que el nuevo PGOU establece como zona de espacios libres, es decir, zona verde. En esta zona se llevará a cabo una importante labor plantación de distintas especies propias del bosque de ribera, en total 4.724 unidades entre álamos blancos, chopos, olmos y taraje.
La escultura de Neptuno, sobre la que se alza victoriosa la personificación de Écija, puede simbolizar al río Genil, cuyas aguas son ahora encauzadas y dominadas para evitar las frecuentes inundaciones y servir de suministro a la ciudad (El Periódico de Écija, 26 de Noviembre de 1006).

Es curioso el contenido del informe que el año 2005, por la Secretaría General para el terr itorio y la biodiversidad, que emiten el Director Técnico Adjunto y el Director Técnico, ambos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Sres. Llamazares García-Lomas y Saura Martínez, respectivamente, titulado Informe de viabilidad, Obras de defensa de la ciudad de Écija frente a las avenidas del río Genil, 2ª Fase, clave 05.435-324/2211, del que entresacamos lo siguiente:

a) El principal problema son las inundaciones que, periódicamente, ha sufrido la ciudad de Écija (Sevilla) por las avenidas del Río Genil. Estas provocan numerosos daños en la margen izquierda del río, donde se asienta la mayor parte de la población (la última en 1997 con la evacuación de 600 vecinos y unos daños valorados en 36 millones de euros.
b) Es necesario darle continuidad al paseo fluvial y a las márgenes del encauzamiento realizado en la Primera Fase de esta actuación.
Dentro de los objetivos perseguidos: a) Reducir la situación actual de riesgo potencial frente a las inundaciones provocadas por el Río Genil en la ciudad de Écija (Sevilla.) b) Realizar una nueva infraestructura hidráulica y actuaciones medioambientales que permitan implantar un paseo fluvial que dé continuidad al actual paseo urbano de San Palo y a las márgenes del encauzamiento de la Primera Fase.
c) Reducir los costes que suponen las inundaciones.
d) Obtener rentabilidad social al aumentar el bienestar de la mayoría de los ciudadanos.
e) Llevar a cabo la inversión recogida en el Anexo II de la Ley 10/2001, de 5 de Julio, del Plan Hidrológico Nacional como “Corrección Hidrográfica del río Genil en Écija ”. Descripción de la actuación: La actuación prevista se desarrollará a lo largo del trazado del Río Genil a su paso por la ciudad de Écija (Sevilla), comenzando en el puente de la Autovía E-5 (carretera N-IV Madrid-Cádiz) y terminando aguas arriba del Puente de Hierro de la antigua línea de ferrocarril Marchena-Córdoba. La actuación consiste en la construcción de diques de defensa en ambas márgenes del río y es complemento de la actuación de mejora de la capacidad de transporte del cauce realizada en la Primera Fase.

Además se construirá un canal recreativo que recuperará el ecosistema fluvial existente en el meandro antiguo del río… Eficacia de la propuesta técnica para la consecución de los objetivos: La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, tras las inundaciones de Diciembre de 1997 en Écija (Sevilla), comienza una labor de estudio e investigación para solucionar los problemas , que se denomina “Estudio de de las inundaciones en Écija. Esta concluye con un estudio de soluciones en noviembre de 1998 Defensa de la Ciudad de Écija frente a las avenidas del Genil” y en él se valoran las posibles alternativas. Los resultados de este estudio llevaron a un convenio de colaboración entre la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y el Ayuntamiento de Écija para acometer el diseño y construcción de las obras necesarias, que son las recogidas en este proyecto…

Viabilidad Técnica: La ciudad de Écija se asienta en gran parte sobre la llanura de inundación del río Genil. Esta configuración ha hecho que históricamente se hayan producido inundaciones de importante relieve sobre Écija. La capacidad actual del cauce entre el Puente Romano y el Puente de Hierro, se ha visto casi duplicada con las obras de encauzamiento correspondientes a la Primera Fase, pasando de 275 metros cúbicos a los 500 metros cúbicos por segundo actuales.
Sin embargo este caudal sigue siendo inferior a caudales del orden de los 1.000 metros cúbicos por segundo que llegaron a pasar en Diciembre de 1997, hecho que indica que el Río Genil presenta en el área urbana de Écija una zona inundable que es anegada con cierta frecuencia. Esto justifica el diseño y construcción de unas obras de defensa que sirvan de complemento al aumento de la capacidad de transporte conseguido con la Primera Fase del proyecto. Estas obras permitirán la evacuación de 1.630 metros cúbicos por segundo a través de la corta y de la nueva zona inundable creada, sin desbordam iento sobre los diques y de 1.075 metros cúbicos por segundo con un desbordamiento controlado en un dique fusible. Esta solución para proteger de las inundaciones es viable desde el punto de vista técnico, al estar compuesta por obras de escasa complejidad constructiva, ya que se trata de diques de tierras y muros de defensa de hormigón armado de tipología sencilla… El resultado de la supervisión del anterior informe de viabilidad, fue aprobado por la Secretaría General para el Territorio y la Biodiversidad, sin observaciones, en Madrid el día 2 de Diciembre de 2005, firmado por el Secretario General Don Antonio Serrano Rodríguez.

Después de lo anterior no puedo dejar de preguntarme, como hará, creo, todo el que lo lea: si se refería a: después de esta última inundación, es decir a la padecida el año de 1997, ¿cómo se puede esperar hasta el 2006 para tomar medidas y lo que es mucho más grave, si llevamos, a dicha fecha, que estén documentadas, más de quinientos años padeciendo inundaciones y desbordamientos, tanto del río como del arroyo, hasta el año 2006 fue necesario esper ar para saber que Écija es zona de riesgo y considerarla así? (Doctores tiene la ley, como diría el otro).

Pero sigamos con las riadas, que nos quedan unas pocas. 21 de Noviembre de 2007.- Crecida del arroyo de la Argamasillas en Écija. La crecida del arroyo de la Argamasillas provocó inundaciones en varias calles de Écija. El alcalde Juan Wic, explicó que zonas tales como La Calzada, Santiago y las calles Victoria y Arroyo se han visto afectadas, así como garajes y viviendas. Agregó que continúan vigilando porque sigue lloviendo y se espera que siga, aunque con menos intensidad, hasta las dos o tres de la madrugada. Además Wic informó sobre el desalojo de una persona que vive sola en una de las viviendas afectadas por las inundaciones (Diario ABC de Sevilla, 21 de Noviembre de 2007).

21/11/2007 11:53.- Écija se mantiene alerta a la situación del río Genil, que se encuentra al borde del límite de seguridad, establecido en 500 metros cúbicos por segundo. Écija se mantiene alerta a la situación del río Genil, que se encuentra al borde del límite de seguridad, establecido en 500 metros cúbicos por segundo, como consecuencia de las fuertes lluvias que azotaron la provincia de Sevilla en las últimas horas. Así, según informó el Ayuntamiento en un comunicado, “a las 8.30 horas el caudal instantáneo del río Genil era de 478 metros cúbicos por segundo y el nivel del agua era de 5.51 metros”. Además, apuntó que en la zona del polígono industrial del Limero “hay un pequeño desbordamiento, debido a que las obras de segunda fase de la corta del río no están finalizadas”. En cuanto a los afluentes principales, los datos arrojan que el río Cabra está “estabilizado”, al igual que el río Blanco, aunque éste último “tenía un cauce superior al normal a las 8.30 de esta mañana, por lo que podría derivar en una pequeña subida del río Genil a su paso por la ciudad”. Por lo que respecta al tráfico urbano, el Consistorio astigitano “recomienda encarecidamente que se evite el paso por las zonas de La Victoria, Puerta Osuna y La Calzada, debido a las labores de limpieza y acondicionamiento de estos barrios afectados ayer por la subida del arroyo Argamasilla”. Del mismo modo, se ha decidido suspender las clases en el colegio público El Valle del municipio en espera de que se normalice la situación (El Correo de Andalucía, 21 de Noviembre de 2007).

La crecida del río Genil provocó la alarma en Écija. En Écija los problemas vinieron de la mano de la crecida del río Genil, puesto que en la mañana del martes al miércoles, la lluvia remitía y otro peligro se hacía patente, la crecida del río. Y es que el Genil amanecía casi a su límite, lo que hizo que se decretara en la ciudad la situación de alerta. Además de estaba pendiente de sus principales afluentes, el Río Cabra y el Blanco, el primero estabilizado y el segundo con un cauce superior al normal y que podría traer problemas a la ciudad. Por todo esto, varias empresas del polígono industrial El Limero se vieron afectadas, al igual que otras zonas, como las de la Victoria, Puerta Osuna, La Calzada, o las calles Barquete o Cristo de Confalón. Por otra parte, los ni os del Colegio El Valle no acudieron a clase ayer ni lo harán hoy (Diario ABC de Sevilla, 22 de Noviembre de 2007).

A raíz de estas últimas inundaciones, se activa el plan previsto para el desvío del Arroyo de la Argamasilla y así se anuncia, haciéndose eco la prensa en 26 de Noviembre de 2007 con el siguiente contenido:
Desde el pasado día 24 está en exposición pública el proyecto de encauzamiento del arroyo Argamasilla y de sus afluentes, unas obras que acabarían con gran parte de los problemas de inundaciones que sufre Écija. En el pleno se pedirá que se acelere para empezar cuanto antes. Las obras correrán a cargo de la Consejería de Medio Ambiente, a través de la Agencia Andaluza del Agua. Además de su exposición pública, la Junta de Andalucía publica en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) la relación de propietarios -unos 30 entre particulares y empresas- que deberán ser expropiados para la realización de las obras.
El coste del proyecto ronda los 36 millones de euros, bastante más que el presupuesto anual del Ayuntamiento de Écija. Su importancia radica en que debe terminar con los riesgos de inundación que sufre la ciudad por las avenidas del arroyo, que discurre soter rado por el casco urbano, en época de lluvia. En la elaboración del proyecto, Medio Ambiente está asesorada por el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas, un organismo que depende del Ministerio de Fomento.

La actuación consiste en el desvío del Argamasilla antes de su entrada en el casco urbano, con un nuevo cauce de más de tres kilómetros de longitud, que comenzaría unos 100 metros aguas arriba del cruce del arroyo con la carretera a la pedanía de Villanueva del Rey, bajo la que pasa, hasta permitir su conexión con la obra de defensa de avenidas del río Genil que está desarrollando la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) en la ciudad.
Este nuevo cauce tendrá capacidad para asumir la máxima avenida de agua del arroyo en un periodo de 500 años, según fuentes de Medio Ambiente, lo que proporcionará “un margen enorme a la seguridad de los vecinos de Écija”. Las obras para desviar el Argamasilla incluyen también conexiones y m ejoras en su cauce para acoger el agua de los arroyos del Físico, Cabrera, San Cristóbal y Barrero, según se recoge en este proyecto.
El arroyo provocó varias inundaciones de viviendas en la ciudad durante el temporal de la pasada semana, mientras que el río prácticamente alcanzó la altura máxima de seguridad (El Correo de Andalucía, 26 de Noviembre de 2007 ).

Ya le estábamos viendo las orejas al lobo, porque ya me dirán ustedes, si dicho proyecto sale a exposición pública el día 24 de Noviembre de 2007, con los plazos reglamentarios, no se entiende el brindis al sol de los ediles ecijanos, de llevar al pleno del 27 de Noviembre, tres días después, una moción de todos los grupos municipales para instar a la Junta a que acelere los trámites para el desvío del arroyo Argamasilla, las obras que rematan las actuaciones. Y es que estaba muy latente y flotaba en el ambiente de la ciudad, el malestar de los vecinos afectados y no afectados la semana anterior, como bien dice la crónica que sigue :
Precisamente fue la crecida del arroyo, motivada por los casi 110 litros por metro cuadrado que cayeron en la ciudad el pasado martes, la que provocó la anegación de garajes y plantas bajas en varios puntos de la ciudad, principalmente en Puerta Osuna, la Victoria y Santiago. Por esta parte del casco antiguo de Écija -y por la cercana calle Arroyo- es por donde discurre, aunque soterrado, el Argamasilla.

El desvío del arroyo supondrá un presupuesto cercano a 36 millones de euros, una cifra que supera en casi cinco el gasto anual del Ayuntamiento de Écija. De hecho, para el ejercicio que está a punto de acabar, tiene presupuestados 30,5 millones de euros en gastos y no llega a 34 en lo que se refiere a ingresos.
Junto a su elevado presupuesto, el proyecto “es muy prolijo”, en palabras del alcalde de Écija, Juan Wic (PSOE), quien anunció el viernes que la actuación “se encuentra en fase de exposición y faltan por tanto todavía la licitación, la adjudicación y, lógicamente, la ejecución de las obras”.
Con ser la más importante, este desvío no es la única obra que falta para garantizar que Écija quede libre del riesgo de inundaciones. El regidor recordó que se ultima la segunda fase de obras en el río Genil, consistente en la construcción de los muros de contención y que “se está ejecutando la línea de colectores que deben reconducir el agua al cauce y que también controlan la crecida del Argamasilla”. El mandatario se refirió también a las obras pendientes en la presa de San Calixto, “un punto más de regulación de las crecidas del Genil”.

Por otro lado, el alcalde ofreció una primera valoración de los daños causados en Écija por el temporal, que ascienden a ocho millones de euros, “según un primer cálculo muy por encima”, matizó el regidor, quien afirmó que “poco a poco la ciudad se recupera”. El primer edil aseguró, además, que la Delegación Provincial de Gobernación ha comprometido su apoyo a los damnificados por el temporal.
De todas maneras, el grupo municipal del PP acusó a los socialistas de falta de previsión de cara a la tormenta y de no informar convenientemente a los vecinos, en concreto a los de la pedanía de Isla del Vicario, afectados por la crecida del Genil (El Correo de Andalucía, 23 de Noviembre de 2007).

No le pierdan la pista, recuerden Noviembre de 2007, las palabras del alcalde Écija sobre las obras de la presa San Calixto, porque tres años después será objeto de otro comentario interesante que aportaremos. Igualmente es interesante tener en cuenta la cantidad de ocho millones de euros, com o cantidad a que ascendió el importe de los daños causados por la riada de dicho Noviembre de 2007, que si lo sumaran solamente a los 72 millones de euros aproximadamente, en que se valoraron los daños de la inundación de 1997, se podrían haber hecho en dos ocasiones en desvío del arroyo del Matadero o Argamasilla, pero es igual, todavía quedan más, daños y euros lógicamente.

Ya estamos en Diciembre de 2008 y aparecen nuevos actores en el circo, más leña al fuego, es decir más arroyos al arroyo, valga la redundancia y nos anuncian, a bombo y platillo que las obras del desvío se acercan:
El comienzo de las obras del arroyo Argamasilla es inminente, según la Consejera de Medio Ambiente, Cinta Castillo, que ha avanzado que “en breves fechas” comenzarán las obras de encauzamiento del arroyo, la obra que completa las actuaciones de defensa de la ciudad contra las inundaciones..
Las obras consisten en la ejecución de un nuevo cauce que rodee el casco urbano de Écija desde unos 100 metros aguas arriba del punto en el que el Argamasilla cruza por debajo de la carretea a la pedanía de Villanueva del Rey – la SE-9008 – hasta su desembocadura, más allá del conocido Puente de Hierro, en el río Genil.
El nuevo encauzamiento recogerá además las aguas de los arroyos del Físico, Cabrera, Barrero, San Cristóbal y Cementerio. El desvío del Argamasilla tendrá una longitud total de 3.250 metros, de los que 1.302 discurrirán por un túnel, hasta permitir su conexión con la obra de defensa contra las avenidas del río Genil, otra de las obras en ejecución que financia la Consejería de Medio Ambiente.

Según este departamento, el nuevo cauce del Argamasilla tendrá capacidad para asumir la máxima avenida de agua en un periodo de 500 años, dando un margen enorme a la seguridad de los vecinos de Écija. El arroyo cruza soterrado el casco urbano ecijano y se desborda en época de lluvias, causando daños, los últimos en noviembre de 2008.
El proyecto, que financiará en su totalidad la Junta de Andalucía, tiene un presupuesto de algo más 36 millones de euros. Esa cifra ejemplifica de forma gráfica la envergadura del proyecto, ya que coincide con el presupuesto de gastos municipales para el año que viene.

“Tenemos que aunar voluntades y recursos de todas las administraciones para poder abordar las importantes obras hidráulicas que necesita el planeamiento futuro de Écija”, enfatiza Castillo, que señaló, en ese sentido, “las actuaciones sobre las márgenes del Genil para integrar el río en la ciudad y convertirlas en zona de ocio y deportes”.
La captación de las aguas del arroyo Argamasilla se llevará a cabo mediante una embocadura que termina en un marco cerrado de hormigón armado de siete metros de ancho libre, y que discurre en dirección norte-noreste. La embocadura está formada por muros cuya cara vista se recubre de mampostería, por razones paisajísticas, y la otra cara se cubre mediante un terraplén.
También se encauzarán los afluentes del Argamasilla: el arroyo del Físico, el Cabrera, el arroyo Barrero, San Cristóbal y el arroyo Cementerio (El Correo de Andalucía, 3 de Diciembre de 2007).

Y el río se enteró que querían integrarlo en la ciudad, según enfatizó la señora Castillo y antes de que lo invitaran educada y cortésmente, como sabía de antaño que era el amo de la ciudad por la que campaba a sus anchas cuando le parecía o le dejaban, seguía integrándose, con tanta y tanta frecuencia, que sus visitas resultan tan pesadas, como para dejar de cantarle un tiempo y no querer compartir con el mismo ocio ni deporte alguno.

Se acabó el 2007 y, a pesar de la moción de la corporación local sobre la urgencia del proyecto, no tenemos noticias del mismo hasta febrero de 2008, a través de la siguiente:
El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía ha aprobado el proyecto de desvío del arroyo Argamasilla, unas obras que supondrán una inversión de más de 36,5 millones de euros y que pondrán fin al riesgo de inundaciones en el casco urbano de la ciudad por las periódicas crecidas de este cauce.
El Argamasilla es un arroyo que cruza soterrado varios barrios de Écija hasta desembocar en la margen izquierda del río Genil.
Atraviesa la población mediante un embovedado cuya capacidad de evacuación es claramente insuficiente para recoger el caudal del arroyo en época de lluvias, lo que provoca inundaciones: las últimas hace menos de tres meses, a finales de noviembre de 2007, que se saldaron con daños que el Ayuntamiento valoró en unos 8 millones de euros.

La insuficiencia manifiesta del cauce subterráneo del Argamasilla y la construcción de la corta para encauzar el Genil, obligan a encauzar el arroyo por fuera del casco urbano de Écija, hasta su desembocadura en el río, lo que constituye, en suma, el proyecto aprobado por la Junta.
El desvío del arroyo antes de su entrada en el casco urbano tendrá una longitud total de 3.250 metros, de los cuales 1.302 discurrirán por un túnel, hasta permitir su conexión con la obra de defensa contra las avenidas del río Genil. Tendrá capacidad para asumir la máxima avenida de agua en un periodo de 500 años, los que supone un enorme margen de seguridad para los vecinos de Écija. El proyecto está financiado en su totalidad por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.
El nuevo cauce bordeará el casco urbano de Écija hasta cerca de la desembocadura del arroyo, más allá del Puente de Hierro.
Además, recogerá las aguas de los cinco arroyos que vierten en el Argamasilla: el del Físico, el arroyo Cabrera, Barrero, San Cristóbal y Cementerio.
La captación de las aguas del arroyo Argamasilla se efectúa mediante una embocadura que termina en un marco cerrado de hormigón armado de 7 metros de ancho cuya cara vista se recubre de mampostería, por razones paisajísticas, y la otra cara se cubre mediante un terraplén.

El comienzo de ese marco que recoge las aguas del arroyo se sitúa unos 100 metros aguas arriba del cruce del Argamasilla con la carretera que une Écija con su pedanía de Villanueva del Rey, bajo la que pasa el riachuelo.
El Argamasilla recibirá por su margen izquierda el arroyo del Físico, previamente encauzado. Las dimensiones del embovedado de este último, como de las de los arroyos Cabrera y San Cristóbal, permitirán el paso de vehículos ligeros de mantenimiento además de satisfacer las necesidades hidráulicas del proyecto.
El arroyo Barrero se incorpora al Cabrera y el arroyo San Cristóbal por su margen izquierda, previamente encauzados. Por su parte, se procederá también al encauzamiento del arroyo Cementerio, con un cauce difuso y prácticamente inexistente (El Correo de Andalucía, 19 de Febrero de 2008).

Hasta Mayo de 2009, es decir quince meses después, no tenem os nuevas noticias de cóm o iba el tema y he aquí que nos encontramos inmersos en un proceso de expropiaciones, tal como aparece en la siguiente nota:

Avanza el plan para encauzar el Argamasilla. Unos 40 propietarios tendrán que pasar entre el 2 y el 3 de junio próximos por el Ayuntamiento de Écija para firmar las actas previas de ocupación y expropiación de las 31 parcelas que se ven afectadas por las obras de encauzamiento del arroyo Argamasilla.

Unos 40 propietarios tendrán que pasar entre el 2 y el 3 de junio próximos por el Ayuntamiento de Écija para firmar las actas previas de ocupación y expropiación de las 31 parcelas que se ven afectadas por las obras de encauzamiento del arroyo Argamasilla.
Se trata del trámite previo al inicio de las obras quizá más esperadas por los vecinos de Écija, ya que el desvío del Argamasilla cierra el círculo de obras para la defensa de la ciudad contra las inundaciones. Una vez que el proyecto de los muros de contención en la ribera del río Genil está ya prácticamente terminado, el encauzamiento del arroyo completa las iniciativas para conseguir que la localidad quede a salvo de las riadas por las avenidas del río o el desborde del Argamasilla.

En septiembre del año pasado, el pleno municipal delegó en la Consejería de Medio Ambiente la potestad para hacer esas expropiaciones. La mayoría de las parcelas serán objeto de expropiación forzosa y de ocupación temporal del suelo para la ejecución de las obras.

En enero pasado, la delegada del Gobierno de la Junta, Carmen Tovar, anunció el inicio “en breve” de las obras del arroyo Argamasilla, “una vez que se ha terminado la construcción de la depuradora de aguas residuales”. Tovar insistía entonces en que el desvío del cauce “evitará al municipio los daños producidos por las lluvias”.
La última vez que los ecijanos sufrieron por el desbordamiento del riachuelo -que cruza soterrado el casco urbano- fue en noviembre de 2007. Vecinos del barrio de Las Huertas y de la calle Arroyo t uvieron que achicar el agua que salía de alcantarillas y desagües e inundó sus pisos y sótanos, al crecer el caudal del Argamasilla por las lluvias caídas durante ese invierno.
El arreglo de los daños causados por esa riada costó alrededor de ocho millones de euros. Casi cinco veces más (en torno a 36,5 millones) valen las obras para acabar con ese problema. La cantidad no es baladí: está muy poco por debajo del presupuesto de gastos del Ayuntamiento de Écija para el presente ejercicio.
La Junta de Andalucía financia el 100% de las obras del Argamasilla, que consisten en construir un nuevo cauce que bordee el casco urbano de Écija hasta su desembocadura en el Genil (El Correo de Andalucía, 16 de Mayo de 2009).

Hasta Noviembre de 2009, concretamente el día 15, tuvimos que esperar para que se nos informara que el desvío del arroyo de la Argamasilla comenzaría a final de año, insistiendo la delegada provincial de Medio Ambiente, Pilar Pérez, como si no se nos hubiese dicho en multitud de ocasiones desde Noviembre de 2007, que las obras eran muy necesarias, lo sabremos nosotros que vivimos aquí, digo yo, explicándonos, por si no lo sabíamos, por donde discurre… porque el arroyo, que cruza soterrado el casco urbano de Écija, se … y para que no desborda con periodicidad y provoca importantes daños en época de lluvias se nos olvidara, el importe y objeto de las obras, que tenían un presupuesto de 36,5 millones de euros, prácticamente el presupuesto municipal, y consisten en alejar el arroyo de la ciudad. En definitiva, casi tres años y todavía ni un ladrillo, como se dice castizamente.

Todavía no habían empezado las obras y pocos días antes de anunciar el inicio de las misma, tuvimos otro susto, concretamente en Diciembre de 2009, del que, según nuestras autoridades locales, nos salvamos por las obras que se habían he cho respecto de otras actuaciones, pero mejor que aportemos literalmente lo dicho:
El Genil se habría desbordado e inundado Écija de no existir la corta del río. Esa es la lectura que el alcalde de la ciudad, Juan Wic (PSOE), hace de la pasada semana, cuando primero las abundantes lluvias caídas en la ciudad y, en segundo lugar, la apertura del pantano de Cordobilla, elevaron el Genil veinte centímetros por encima del nivel que alcanzó en noviembre de 2007, la última vez que se desbordó. “En noviembre de 2007, con índices de caudal más bajos, sufrimos la inundación de parte de Écija y hubo muchísimas más zonas afectadas y con mas daños que los que se han producido ahora”, estima el primer edil, que asegura que “las obras de la corta del río Genil, aunque no están finalizadas, están realizando su cometido, y el agua no ha superado el margen de seguridad del nuevo cauce”. Tampoco están terminadas las dos estaciones de bombeo existentes en la ciudad (la que controla el arroyo de la Argamasilla, y la del canal recreativo o antiguo cauce del Genil), pero han funcionado de manera manual y controlando tanto las crecidas del Argamasilla como las crecidas del canal recreativo. En este último caso, de hecho, han impedido la anegación del polideportivo del Valle. Hace ahora más de dos años, el Genil alcanzó 5,51 metros de altura y llegó a tener un caudal de 478 metros cúbicos por segundo, lo que se tradujo en inundaciones que ocasionaron daños por valor de 8 millones. La pasada semana, el río llegó a tener 5,70 metros de nivel y un caudal de más de 450 metros cúbicos por segundo, pese a lo cual “no tenemos ninguna entrada de agua en los puntos conflictivos en que habitualmente se manifestaban”, señala Wic. El regidor sí apunta a “una casa afectada y daños en cultivos en Isla del Vicario”, una pedanía que hubo que desalojar en parte el pasado sábado, y daños en caminos” río arriba, por el desbordamiento del Genil y los arroyos Cabra, Salado y Blanco”. Por eso, el regidor prefiere “no bajar la guardia”. “Tenemos que seguir pendientes porque las obras de defensa no están finalizadas ni puestas en funcionamiento en su totalidad” (El Correo de Andalucía. 28 Diciembre de 2009).

Aleluya, nos habíamos salvados en las Pascuas del 2009 de volver a inundarnos, pero como escuchaba de chico, las jugaderas estaban puestas y cantamos victoria demasiado pronto para lo que nos esperaba, pero bueno, algo es algo, que más queremos.
Pero antes de entrar en lo que ha sido el detonante que me ha impulsado a realizar esta pequeña, pero ilustrativa publicación, se hace necesario reflexionar en voz alta sobre determ inados extremos, con el ánimo de que cada palo recoja su vela, hablando en términos coloquiales y me explico.

Cuando Franco visita Écija el año de 1963, tras la inundación histórica de Febrero, dice que de haber estado terminado el pantano de Iznájar, Écija no se habría inundado y que, cuando esté terminado, no se inundará jam ás. Claro que eso era el año de 1963 y para nada se hablaba del arroyo del Matadero o de la Argamasilla que estaba siendo canalizado desde el 1959. Pero Franco también se equivocó en sus presagios, pues Écija se inundó el año de 1997 y de qué manera.

Entramos en la era democrática. El año de 1997 gobierna en España el Partido Popular, en Andalucía el PSOE y en Écija el Partido Andalucista. 17 de Diciembre de dicho año, histórica, una vez más histórica porque las inundaciones en Écija parecen una especialidad olímpica, donde una tras otra saltan records, pero eso sí, siempre histórica. Se habla en aquella ocasión del drenaje del río por el alcalde Julián Álvarez. Visita la ciudad el Presidente de la Junta Sr. Chávez y el delegado del gobierno Sr. Torres Hurtado. Tres partidos políticos representados a nivel local, autonómico y nacional. ¿Se puede pedir más para que hubieran solucionado el problema de Écija?
Sí, pero todo quedó en promesas y en unas incalculables pérdidas, valoradas en 72 millones de euros.
A partir de dicho 1997, hasta el 2004 quiero recordar estuvo rigiendo los destinos de esta ciudad el Partido Andalucista con la oposición del PSOE y PP e IU. Qué hicieron nuestras fuerzas políticas para solucionar los graves problemas a los que nos estamos refiriendo.

Desde el 2004 hasta la actualidad, cambiaron los gobernantes, lo hace desde entonces el PSOE con la oposición del PA, PP e IU y seguimos igual, proyectos en marcha de muy reciente ejecución y que, hasta el 2012, ojalá sea así, no estará terminado, me refiero al desvío del arroyo del Matadero o Argamasilla, porque el problema del río Genil, concretamente en sus desbordamientos, sigue latente con muro y sin muro, porque de lo que ocurrió en Febrero de 2010, que es el apartado que ahora sigue, se desprende que, no niego tuviera alguna efectividad, no era la solución absoluta ni la panacea soñada.

Los ecijanos se preguntan: ¿para cuándo las soluciones definitivas? ¿Es necesario tirar y tirar miles de euros, no sólo en daños, sino en limpiezas, una tras otra, en lugar de invertirlos adecuadamente en una infraestructura correcta? ¿tendrán los políticos que nos gobiernan y los que gobiernan a los que nos gobiernan y los que están en la oposición, esperar a que ocurran desgracias personales para coger al toro por los cuernos? ¿Si se ha cruzado Despeñaperros con el AVE en el 1992 y desde ese año se han construido miles de kilómetros de autovías por la geografía española, atravesando ríos y montañas, cómo a Écija, con una obra, respecto del arroyo, que ha sido valorada en el año 2009 en la suma de 36 millones de euros aproximadamente, sin dificultades geográficas algunas, n o se le ha solucionado? ¿Qué se espera para realizar un dragado y limpieza del río Genil desde el pantano de Iznájar hasta su desembocadura en el Guadalquivir, con o sin el beneplácito de los ecologistas?

Por cierto que no me vaya a venir ningún político en las próximas elecciones de Mayo de 2011, durante la campaña electoral ofreciendo soluciones a los problemas del Arroyo Matadero y del río Genil, no porque me lo vaya a creer o deje de creerlo, sino que, como ciudadanos de Écija que representan al resto de ecijanos, estén en el gobierno o en la oposición de la ciudad, su obligación es la de haber buscado soluciones desde el año de 1997, antes de que prescriba por el transcurso del tiempo las promesas incumplidas que, desde entonces se nos ha venido haciendo, pero de todas formas, que tampoco se tomen muy en serio esto, porque aquí no pasa nada.

El húmedo año de 2010, así voy a titular este último apartado porque no sólo ha sido el detonante de muchos malestares y daños, sino también el que ha dejado una humedad a ras de suelo, que corta el ambiente, salga o no salga el sol, al que por cierto hace tiempo que no lo vemos y que luego, desde que la primavera abre, nos abraza. Aquí no tenemos término medio, o nos ahogamos por el agua o por el calor y es verdad que de la primera nos pueden salvar los políticos, pero del calor no nos salva ni la caridad.

19 de Febrero de 2010. La crecida del arroyo Argamasilla llena de barro varias calles de Écija. El Ayuntamiento astigitano confirma que “solamente” se han visto afectadas tres casas en esta zona, aunque sí se han anegado algunos sótanos y garajes más. La crecida del arroyo Argamasilla ha provocado daños en el casco histórico de Écija, en la zona de Puerta Osuna, principalmente. Calles como Ancha, Vacas, Emparedamiento, la Victoria, Mendoza, Santiago, Coronado, Cava o Cronista Martín Jiménez, entre otras, se han visto anegadas de barro por el desborde del arroyo a causa de los 23 litros de agua caídos la madrugada del viernes en menos de cuatro horas. El Ayuntamiento astigitano confirma que “solamente” se han visto afectadas tres casas en esta zona, aunque sí se han anegado algunos sótanos y garajes más. Con todo, fuentes municipales destacan que a las 7.00 horas de ayer “al menos la mitad de las calles afectadas estaban limpias de barro”. Fuera de la zona de Puerta Osuna, el Ayuntamiento señala que se ha anegado un garaje en la Plaza de Europa y un sótano en la calle Empedrada (Manuel Rodríguez. El Correo de Andalucía). 21 de Febrero de 2010.

Alerta en Écija por la crecida del Genil ante la suelta de agua del pantano de Iznájar. En diciembre de 1997, el desembalse unido a un fuerte temporal provocó las últimas riadas graves.
El Ayuntamiento de Écija mantiene la alerta ante posibles crecidas del río Genil por las precipitaciones caídas ayer, que se pueden repetir hoy, y por el desembalse del pantano de Iznájar y la presilla de contención de Cordobilla. La unión de ambos factores, lluvia y suelta de agua, podría elevar el nivel del río Genil, aunque las autoridades estiman que el desembalse “se hará de forma controlada para que no se sobrepasen los límites de alerta”. Éstos se sitúan de 5.50 metros de altura de la lámina de agua en el río, aunque el nivel de riesgo es más bajo -4,70 metros- en el caso de la pedanía de Isla del Vicario, sobre la que el Ayuntamiento asegura tener siempre un control más cercano. El respiro que dieron las lluvias el sábado permitió el desembalse de agua del pantano de Iznájar a lo largo del fin de semana. La delegación de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en Córdoba -provincia donde se encuentra el embalse- informó del desembalse controlado de 50 metros cúbicos por segundo como medida de prevención ante la posibilidad de que en esta semana vuelvan a producirse lluvias intensas. Esta situación de riesgo no se producía desde el año 1997, precisamente el último en que Écija vivió unas inundaciones de gravedad, con daños provocados tanto por la crecida del Genil como por el desborde del arroyo de la Argamasilla. Sin embargo, la situación actual permite mayor optimismo, ya que “las defensas construidas en los últimos años han respondido bien”, señalan desde el Ayuntamiento. “Esperamos que mañana [por hoy] que se prevé que vuelva a llover ya se haya desalojado el agua”, afirma el jefe de la Policía Municipal, Antonio de la Rosa. Por su parte, el concejal de Seguridad Ciudadana, Manuel Torres, da una idea de la cantidad de agua que ha caído sobre la ciudad en el último invierno y calcula que “desde septiembre y hasta ahora han caído alrededor de 690 litros por metro cuadrado, cuando en todo el año anterior cayeron unos 420 litros”. Por otra parte, a lo largo del día de ayer varias carreteras en la provincia tuvieron que ser cortadas por la lluvia, entre ellas la que une Écija y Marchena, y también en Herrera, Lebrija, Montellano, Osuna y Algámitas. Y la lluvia seguirá toda la semana (Manuel Rodríguez. El Correo de Andalucía).

Una matización antes de continuar. Dice un refrán que la mentira tiene las patas muy cortas, pues bien, el año de 1997 tras la inundación se nos mintió por nuestros políticos, los de aquí, los de allá y los de más arriba, pues negaban sistemáticamente que el Iznájar y el Cordobillla hubieses desembalsado agua y con ello agravaron, al elevar el nivel del río Genil, la inundación que sufrió Écija, pero eso aunque pululaba en el ambiente, se reconoce en el año 2010. Como para confiar en unos y en otros, como siempre, nos quedamos al amparo de lo que Dios quiera.

23 de Febrero de 2010. Temporal.- Desalojadas 30 personas en Écija por inundaciones en una pedanía y el polígono El Limero. El agua no alcanza el casco urbano pese a que el caudal del Genil experimenta máximos históricos. Las crecidas del río Genil a su paso por Écija (Sevilla), así como las fuertes precipitaciones, han ocasionado inundaciones en la pedanía Isla del Vicario, donde han sido desalojadas 30 personas, y en el entorno del polígono El Limero, mientras las instalaciones del parque de bomberos han sido evacuadas en prevención de nuevas inundaciones. No obstante, el casco urbano del municipio no ha sufrido anegaciones pese a que este afluente del Guadalquivir registra un caudal histórico.
El concejal de Movilidad y Seguridad Ciudadana, Manuel Torres, informó a Europa Press de que, de momento, el arroyo Argamasilla no ha sufrido desbordamiento alguno en el tramo encauzado que cruza el casco urbano, porque dicho arroyo ya se desbordó la semana pasada ocasionando inundaciones en numerosas calles del entorno de Puerta de Osuna. Las fuertes precipitaciones, no obstante, han desencadenado la crecida del Genil hasta provocar inundaciones en la pedanía Isla del Vicario, donde han sido desalojadas 30 personas. Estas personas, según Torres, se han realojado en viviendas de familiares de la propia ciudad de Écija.
El entorno del polígono El Limero, igualmente, está “parcialmente inundado” y, en prevención de nuevas inundaciones, se ha evacuado parte del parque móvil de las instalaciones de los bomberos, dado que el parque se encuentra en “una zona inundable y se trata de un servicio esencial”. Dado el caso, los bomberos han instalado un puesto de mando avanzado junto a la Jefatura de la Policía Local. Al objeto de facilitar el trabajo de los operarios que reparan unos desprendimientos, se ha cerrado al tráfico rodado toda la zona del Puente, desde la avenida del Doctor Fleming hasta la Barriada Colonda, incluido puente Romano, mientras la ronda de circunvalación está también cerrada a la circulación en el tramo comprendido entre la rotonda de la Sagrada Familia y la rotonda del Camino de los Romeros. De todas formas, Manuel Torres celebró que el casco urbano “no haya sufrido inundaciones”, si bien mostró “máxima preocupación” por la evolución de en el barrio de la Alcarrachela, los alrededores del puente de la autovía y en el centro comercial Las Torres, porque si el agua superase estas zonas podría alcanzar a otros espacios de la ciudad. Entretanto, el río Genil elevaba su lámina de agua a 6,16 metros en torno a las 18,15 horas y su caudal ascendía a 654,55 metros cúbicos de agua por segundo, máximos históricos de este río a su paso por Écija (Manuel Rodríguez. El Correo de Andalucía).

24 de Febrero de 2010.- El río ha llegado a subir por encima de 6,20 metros, cuando el nivel de alerta está fijado en 5,50. Las defensas contra inundaciones han impedido que la ciudad de Écija (Sevilla) se inundara pese a que el río Genil alcanzó ayer por la tarde máximos históricos, muy por encima del nivel de alerta, aunque el agua si ha anegado varias viviendas en una pedanía próxima al municipio. El río ha llegado a subir por encima de 6,20 metros, cuando el nivel de alerta está fijado en 5,50, según han indicado a Efe fuentes municipales, que han subrayado que a pesar de eso, el agua del Genil no ha llegado a entrar en el casco urbano. La crecida del Genil sí que ha afectado a la pedanía de Isla del Vicario, cuyo nivel de inundación es más bajo – se anega por encima de 4,70 metros -, y que tuvo que ser evacuada al entrar el agua en las viviendas. El Ayuntamiento todavía no ha permitido a estos vecinos – unos 30, según las mismas fuentes – que vuelvan a sus casas, ya que el nivel del río se mantiene por encima de 5 metros de altura, aunque la tendencia es a la baja. “Hay que tocar madera porque las obras de defensa no están todavía terminadas”, ha reconocido el alcalde, Juan Wic (PSOE), quien se ha felicitado “por el esfuerzo de las fuerzas de seguridad, que han impedido que el agua llegue al casco histórico”.

El regidor se ha mostrado preocupado “no sólo por Isla del Vicario, sino por la seguridad de todos los vecinos” y ha subrayado: “No vamos a bajar la guardia, mantenemos la alerta sin ninguna complacencia ni relajación por que no haya entrado el agua”. “Tenemos que estar pendientes para solucionar cualquier incidencia que surja y que pueda perturbar la vida normal de nuestros vecinos”, ha asegurado Wic, que ha apuntado que el Ayuntamiento está “a expensas de los desembalses de agua del Iznájar y de las presas de regulación”. Esta mañana los bomberos han tenido que evacuar en lancha a cuatro personas de una familia que residía en una casa junto a la carretera de Herrera, fuera del casco urbano, cercada por el agua, ya que uno de sus miembros “debía ir al médico”, según fuentes del Ayuntamiento (Agencia EFE ).

9 de Marzo de 2010. Casas y sótanos inundados en Écija por el desbordamiento del arroyo Argamasilla (En la fotografía, los operarios retiran el lodo de las calles de Écija). Écija sufrió ayer la riada más grave desde diciembre pasado. Y el culpable fue el arroyo de la Argamasilla. La crecida del afluente del río Genil, que cruza soterrado parte del casco urbano, provocó en la madrugada la salida de agua por las alcantarillas de la zona dePuerta Osuna, punto que suele anegarse cuando el Argamasilla sube de nivel. Es la cuarta inundación en el municipio en los últimos tres meses y medio, algo que el Ayuntamiento atribuye a “la subida fortísima del nivel del arroyo”. El concejal de Seguridad Ciudadana y Movilidad, Manuel Torres, aseguró que ha sido “con diferencia, la más grave y la que ha afectado a más calles y hogares”: al menos 20 viviendas y comercios y 15 garajes. “Empezó flojito, pero en diez minutos llegó un momento que fue descomunal”, relata Torres, que asegura que “salía agua por todos sitios, ha sido muy fuerte”. Según vecinos de la zona, el caño de agua que salía de las alcantarillas llegó a alcanzar el metro de altura. Eso fue de madrugada. “Sobre las 3.30 horas dejó de salir agua, desaguó la zona de Puerta Osuna, que era la que vertía agua al resto de calles y llegó un poco de tranquilidad”, prosigue, a la vez que apuntó que una hora después aún había gente limpiando cocheras. Bajos, garajes y sótanos fueron los más afectados. Además de la zona de Puerta Osuna, el Argamasilla anegó los barrios de la Victoria y de Santiago, y una veintena de calles, como Arroyo, Empedrada, Leonís, Hospital, Vacas, Mendoza, Cristo de Confalón, Emparedamiento, Paloma, Cava, Padilla y Maritorija, estas tres últimas cerca de la céntrica avenida Miguel de Cervantes. El otro punto conflictivo, la pedanía de Isla del Vicario, seguía ayer incomunicada al quedar cortados los caminos de acceso por la crecida del Genil. Sin embargo, el Ayuntamiento no desalojó a los vecinos, al negarse éstos a abandonar sus viviendas. Según fuentes municipales, al menos 30 viviendas están afectadas por la crecida del río “cuando ni siquiera se había podido limpiar el barro” generado por la última riada. “Estamos atentos y seguimos en alerta porque el río sigue alto aunque no se prevén más lluvias”, señaló Torres. Policía Local, Protección Civil, Bomberos y operarios de Urbanismo siguen pendientes de cualquier incidencia. El concejal pidió “tranquilidad, calma y prudencia” a los vecinos y que no se acerquen al río, pues “puede ser peligroso”. En este sentido, el Consistorio ha cerrado el parque ribereño de San Pablo “para evitar el tránsito de personas cerca del río” y prevenir accidentes por el riesgo de crecidas.

Y seguíamos gastando dinero, porque supimos que el Ayuntamiento solicitó el Ministerio del Interior el pago de 371.375 euros para cubrir los gastos por las labores tanto en inmuebles como en infraestructuras para paliar los daños de las inundaciones, cuyo coste asumieron las arcas municipales, derivado de las inundaciones ocurridas entre Diciembre de 2009 y Marzo 2010, por lo que debemos seguir sumando ello al capítulo de dinero perdido.

En pleno verano ya se reclama la limpieza del Arroyo del Matadero o Argamasilla, publicándose al respecto la siguiente información: 16 de Agosto de 2010. El Correo de Andalucía. Reclaman la inmediata limpieza del arroyo Argamasilla de Écija. El PA de Écija ha registrado por escrito una petición en la que insta al Gobierno local (PSOE) a que “de forma urgente se comience la limpieza del arroyo de la Argamasilla para no tener que acordarse de Santa Bárbara cuando haya llovido”. Los andalucistas consideran “imprescindible” que se lleven a cabo los trabajos de limpieza del arroyo para no lamentar nuevas inundaciones por crecida del arroyo. Según el PA, el alcalde, Juan Wic, se ha reunido con vecinos de Puerta Osuna -una de las zonas que suele inundarse- a los que “tranquilizó garantizando que haría las gestiones necesarias para que de forma inminente se comenzara la limpieza del arroyo”. “De esto hace casi dos meses”, critica el portavoz andalucist a Fernando Reina, que exige a Wic “que cumpla la palabra dada a los vecinos y haga lo necesario para evitar que en Puerta Osuna se produzcan escenas como las vividas el pasado invierno”. Según Reina, el Argamasilla lleva en la actualidad “tal cantidad de lodo, ramas y obstáculos de diversa índole que le haría imposible evacuar con normalidad el agua procedente de cualquier tormenta de verano, de ahí la urgencia de la actuación”. Desde las filas andalucistas no se entiende que el PSOE pueda poner como excusa “en un asunto como este”, la falta de dinero, “ya que esta actuación debe ser una prioridad y más teniendo en cuenta que el alcalde es el presidente del consejo de administración de Aqua Campiña y podría dar la orden para que se solucionara este problema de forma inmediata independientemente de la financiación, que sería un asunto a resolver posteriormente”, Entre tanta y tanta inundación, una vez pasó el verano y quizás, en previsión de lo que fuera el invierno, se nos informaba puntualmente del desarrollo de las obras del desvío del Arroyo del Matadero o de la Argamasilla.

8 de Noviembre de 2010. Las riadas por el Argamasilla serán historia en Écija a partir de 2012 (fotografía del reportaje: Un operario trabaja en las obras del Argamasilla). Medio Ambiente invierte 30 millones en las obras del encauzamiento del arroyo. Las inundaciones en Écija serán un mal recuerdo en sólo un año y medio. Para mayo de 2012 se espera que estén terminadas las obras de encauzamiento del arroyo Argamasilla, en las que la Consejería de Medio Ambiente invierte 30 millones de euros y cuyo objetivo es alejar de la ciudad el peligro de riadas desviando el cauce de este arroyo y otros cinco afluentes del Genil. El consejero de Medio Ambiente, José Juan Díaz Trillo, visitó ayer las obras, que ejecuta su departamento a través de la Agencia Andaluza del Agua, y que suponen, junto con las acciones realizadas por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir en el río Genil, una garantía contra las inundaciones que se producen en la localidad astigitana. Las obras comenzaron en diciembre del pasado año y está previsto que concluyan en 2012. Tienen un plazo de ejecución estimado de 28 meses y el empleo generado se calcula en unos 450 puestos de trabajo, entre empleos directos e indirectos. Ésta es una obra histórica, enfatizaba a pie de obra el consejero, que considera que va a permitir, con un horizonte de 500 a os, resolver un problema, también hist rico que tenía Écija con las inundaciones . Díaz Trillo se al que en torno al agua se da un salto como nunca se ha hecho en la historia de Écija, porque no solo financiamos esta obra de encauzamiento, sino también lo relacionado con el tratamiento, el abastecimiento, con la depuración . En este sentido, manifesta que se han puesto en movimiento 60 millones en apenas cuatro o cinco a os. Para el titular de Medio Ambiente el desvío del Argamasilla hace justicia a las reivindicaciones de Écija y da cumplimiento a la ley de aguas, porque la defensa contra las avenidas está dentro de la ley , aseguró. La intervención se realiza a lo largo de 3,2 kilómetros en el cauce del arroyo Argamasilla, de los que 1,3 corresponden a un tramo en túnel. Ese nuevo cauce saca el arroyo de la ciudad y rodea el casco urbano por el oeste para desaguar en el río Genil. Eso permitirá proteger la ciudad frente a caudales de 272,85 metros cúbicos por segundo, cuando el encauzamiento actual sólo soporta 15,6. El encauzamiento derivará hacia el río Genil, ya fuera del núcleo urbano, las aguas de Argamasilla, Físico, Barrero, Carrera, San Cristóbal y Cementerio. Por otra parte, Díaz Trillo visitó las obras de adecuación y sellado del Vertedero de Residuos Sólidos Urbanos de Écija, unos trabajos que cuentan con una inversión de 1,4 millones de euros y cuya finalización está prevista para febrero de 2011. Díaz Trillo ha recordado que este vertedero está gestionado actualmente por la Mancomunidad de Municipios de la Comarca de Écija (Manuel Rodríguez. El Correo de Andalucía ).

Y a todo esto que llegó el mes de Diciembre de 2010. Hacer una crónica de las siete inundaciones que ha sufrido gran parte de la población ecijana, con toda clase de detalles, haría interminable esta monografía, pero por ser de dominio público y general conocimiento su padecimiento, nos vamos a limitar a insertar las informaciones recogidas de los distintos medios de comunicación, que han dado la vuelta al mundo y que, por lo menos, creemos y esperamos, han servido, eso nos han prometido, terminar de una vez por toda con carácter de urgencia el desvío del arroyo del Matadero o de la Argamasilla, así como adoptar medidas respecto del cauce del río Genil, junto a otras medidas preventivas que, ojalá, solucionen estas, de forma provisional, las inundaciones sufridas, ya sean procedentes del arroyo o del río, pues si ustedes siguen haciendo cálculos con las cantidades que someramente hemos dejado reseñados, del importe de los daños padecidos y le suman los originados por las inundaciones del mes de Diciembre de 2010, había erario público para hacer tres desvíos y dragar el río Genil.

Las numerosas llamadas telefónicas de familiares y amigos residentes fuera de Écija ante las insistentes y frecuentes inundaciones, han servido, en la prim era del 6 de Diciembre para solidarizarse, pero las siguientes para cabrearles, dicho sea coloquialmente, incluso más que a nosotros, porque tampoco entendían qué estaba sucediendo un día sí y otro también, cuando en los distintos medios de comunicación, se leían las informaciones y se proyectaban imágenes de televisión sobre las susodichas inundaciones, pero no quiero aquí hacer leña del árbol caído, que sería muy fácil, sino solicitar por vía de urgencia la solución definitiva de ambos problemas hidrológicos y eso es lo que, en mi carta personal, le he pedido a los reyes magos de Oriente quienes, por un poco más, en lugar de en camellos tienen que venir subidos en barca para navegar por muchos de los barrios ecijanos. Aquí les dejo las crónicas a las que me refería:

6 de Diciembre de 2010.- El Correo de Andalucía. Rescatan a una mujer de las aguas en Écija. La ciudad de las torres vuelve a inundarse debido a las fuertes lluvias caídas el lunes por la tarde en la campiña. Los servicios de emergencia no dan abasto en Écija para atender las incidencias que comenzaron a registrarse desde primera hora de la tarde, donde lo más destacado fue el nivel de agua alcanzado en la calle Emparedamiento: más de un metro. De hecho, una mujer de avanzada edad tuvo que ser evacuada en una zodiac de su vivienda. Los Bomberos, Protección Civil y la Policía Local no dan abasto para atender las incidencias, donde lo más destacado es el nivel de agua alcanzado en la calle Emparedamiento, con más de un metro. De hecho, una mujer de avanzada edad ha tenido que ser rescatada a hombros de un policía local. También están inundadas las calles Victoria, Arroyo, Ancha, Mendoza, Cava, Santiago y Pareja de Pinzón, además de la céntrica avenida Miguel de Cervantes, con medio metro de agua. Todo en el entorno de Puerta Osuna, es decir, el área de influencia del Argamasilla. Pero no es lo único, el nivel del río Genil también creció considerablemente. Las 20.00 horas estaba a 5,46 metros de altura, según informó el Ayuntamiento de Écija, que pide a los vecinos que extremaran las precauciones, especialmente en las áreas cercanas al cauce, como Las Huertas, rogando que se abstengan de coger sus vehículos para dejar paso a los de los servicios de emergencia.

7 de Diciembre de 2010. El Correo de Andalucía.- Écija ha sufrido la peor inundación de su historia. Desde diciembre de 1997, cuando la crecida del Genil anegó gran parte de los barrios más cercanos al río, no se vivía en la ciudad del sol una jornada como la de hoy. Aproximadamente el 30% de la ciudad se ha visto anegada por la subida del arroyo Argamasilla primero y del río Genil durante la madrugada. Los barrios del Puente y La Alcarrachela, el Valle, el parque de Andalucía, el polígono industrial El Limero y calles del centro de la ciudad, como Cava o Padilla o puntos en Puerta Osuna, han sido las zonas más afectadas por la crecida del Genil y su afluente, que han anegado garajes y sótanos e inundado viviendas. Asimismo, la inundación ha obligado a desplazar a un número indeterminado de vecinos, que algunas fuentes cifran en unos 1.000. Las lluvias han obligado a evacuar el hospital de Écija, con la derivación de al menos cuatro enfermos a otros hospitales, y han provocado el cierre, a mediodía de ayer, del centro de salud Virgen del Valle, cuyo sótano se ha anegado. El Genil ha alcanzado una altura histórica de casi 7,4 metros, muy por encima de los 6,20 que alcanzó en febrero, cuando se registró la última crecida importante del río, y su caudal ha superado los 1.100 metros cúbicos por segundo. No existen datos sobre la altura y el caudal del río en la riada de hace trece años, pero diversas fuentes señalan que fueron bastante menores y que una avenida como la de ayer hubiera provocado daños mucho mayores de no existir las defensas construidas desde finales de los 90 en el río Genil. Un total de 242 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), pertenecientes en su mayoría al II Batallón de Intervención en Emergencias (BIEM II), participan ya en el dispositivo de emergencias que trabaja en Écija (Sevilla) para paliar los efectos de las inundaciones registradas en la localidad, según ha informado el Ministerio de Defensa. Écija seguirá en el actual estado de alerta, al menos, hasta las 18.00 horas ante la previsión de que las lluvias continúen. En este sentido, se ha activado el plan de emergencias provincial de Sevilla y el subdelegado de Gobierno de la Junta en Sevilla, Faustino Valdés, y la delegada de Gobierno de la Junta en Sevilla, Carmen Tovar, participaron con el Gobierno local (PSOE) en una reunión de la Dirección del Plan Provincial de Emergencias y ha recomendado a los vecinos afectados que permanezcan en las plantas altas de sus viviendas, dada la complejidad y riesgo que suponen las maniobras de evacuación. El alcalde del municipio, Juan Wic (PSOE), ha señalado que las precipitaciones han dejado 107 litros por metro cuadrado en 12 horas, provocando la crecida del río, aunque subraya que “no hay constancia de daños personales”. “Las unidades de emergencia local y provincial están atendiendo las zonas más conflictivas, así como la Unidad Militar de Emergencia”, ha afirmado el alcalde, a la vez que indicaba que “muchos vecinos han ido saliendo de sus casas, acudiendo a zonas habilitadas”, mientras que al resto “se les ha advertido de los riesgos”. Además, ha recomendado a los vecinos que se refugien en las partes más altas de sus viviendas. El Ayuntamiento ha acondicionado el colegio público Blas Infante y las instalaciones del recinto ecuestre de la Doma para atender a esos vecinos desplazados, y evita dar cifras de daños. “Estamos con todos los servicios de emergencia en funcionamiento esperando que el río tenga una altura y cota suficiente para empezar a evaluar y limpiar los daños producidos”, señala Wic. El Gobierno local ha permanecido en alerta en las últimas horas junto a miembros de la Guardia Civil, Protección Civil, Bomberos, 112 y medio centenar de soldados de la Unidad Militar de Emergencias, ha señalado que la situación tiende a estabilizarse y se espera que el nivel del río comience a bajar en las próximas horas. La localidad de Écija sufrió en diciembre de 1997 una crecida del Genil que originó pérdidas de 12.000 millones de pesetas (72 millones de euros), inundando la tercera parte de su casco urbano y uno de los mayores polígonos industriales de la ciudad, obligando al desalojo de casi un millar de personas.

La ciudad de las torres vuelve a inundarse debido a las fuertes lluvias caídas el lunes por la tarde en la campiña. Los servicios de emergencia no dan abasto en Écija para atender las incidencias que comenzaron a registrarse desde primera hora de la tarde, donde lo más destacado fue el nivel de agua alcanzado en la calle Emparedamiento: más de un metro. De hecho, una mujer de avanzada edad tuvo que ser evacuada en una zodiac de su vivienda. Los Bomberos, Protección Civil y la Policía Local no dan abasto para atender las incidencias, donde lo más destacado es el nivel de agua alcanzado en la calle Emparedamiento, con más de un metro. De hecho, una mujer de avanzada edad ha tenido que ser rescatada a hombros de un policía local. También están inundadas las calles Victoria, Arroyo, Ancha, Mendoza, Cava, Santiago y Pareja de Pinzón, además de la céntrica avenida Miguel de Cervantes, con medio metro de agua. Todo en el entorno de Puerta Osuna, es decir, el área de influencia del Argamasilla. Pero no es lo único, el nivel del río Genil también creció considerablemente. Las 20.00 horas estaba a 5,46 metros de altura, según informó el Ayuntamiento de Écija, que pide a los vecinos que extremaran las precauciones, especialmente en las áreas cercanas al cauce, como Las Huertas, rogando que se abstengan de coger sus vehículos para dejar paso a los de los servicios de emergencia.

8 de Diciembre de 2010. EL PAÍS – Sevilla. El río Genil invade las calles de Écija. El primer gran temporal del otoño ha anegado calles y viviendas de decenas de municipios andaluces. La alerta saltó en Écija (Sevilla) el lunes por la noche con el desbordamiento del arroyo de Argamasilla y del río Genil. El primer gran temporal del otoño ha anegado calles y viviendas de decenas de municipios andaluces. La alerta saltó en Écija (Sevilla) el lunes por la noche con el desbordamiento del arroyo de Argamasilla y del río Genil. Más de un tercio del municipio amaneció inundado y 800 viviendas se vieron afectadas. Durante el día de ayer, el temporal se fue extendiendo a lo largo de las cuencas de los ríos Genil y Guadalquivir, lo que obligó a muchas familias de municipios de Jaén y Córdoba abandonar sus casas ante la previsión de inundaciones. Écija, anegada. La lluvia cayó con fuerza ayer en toda la provincia, aunque las consecuencias más graves se concentraron esta vez en Écija (40.500 habitantes). El plan provincial de emergencia ante riesgo de inundaciones se activó a las 23.48 del lunes. A esa hora, el arroyo de Argamasilla y el río Genil ya habían empezado a desbordarse y el agua anegaba decenas de viviendas y locales del centro del municipio. La situación se complicó durante la madrugada y obligó a movilizar a 242 militares de la UME 300 guardias civiles y otro centenar de agentes del Cuerpo Nacional de Policía, Policía Local, bomberos y voluntarios de Protección Civil. Las autoridades recomendaron a los ciudadanos que se quedaran a cubierto en las plantas más altas de sus viviendas, dado el riesgo que suponían las maniobras de evacuación. Los vecinos se asomaban impotentes a los balcones de las casas para ver sus calles convertidas en ríos. Los de los pisos más bajos ya habían tenido que abandonar sus viviendas el lunes por la noche, en algunos casos, con el agua por la cintura. Entre los primeros afectados se encontraban seis pacientes del hospital de Écija, que se vio sitiado por el agua el lunes por la noche, lo que obligó a dar el alta precoz a cuatro enfermos y trasladar a otros dos al hospital de Osuna.
“No he visto llover nunca más fuerte que anoche”. A Francisco Márquez, un vecino con muchos inviernos a cuesta, el paisaje de ayer le trajo a la memoria, como a casi todos en Écija, el que dejó otra gran inundación en diciembre de 1997. Tras aquellas lluvias se construyó un muro para contener las crecidas del Genil. La obra ha cumplido con su objetivo hasta ayer, cuando el agua empezó a colarse por donde ya no había muro. “La naturaleza busca lo suyo”, reflexionaba un agente de la Unidad Militar de Emergencias (UME) ante un cruce de calles convertido en una inmensa piscina de agua y barro que cubría garajes, coches y mobiliario urbano.

8 de Diciembre de 2010. El Correo de Andalucía. Manolo Rodríguez. Écija empieza a salir del agua. El agua ha llegado a superar el metro de altura en algunas calles de Écija. Una oficina se encarga ya de registrar los partes para indemnizaciones. Los habitantes de Écija se afanan por limpiar sus pertenencias. Empiezan a levantarse del espeso lodo que deja el agua del río Genil tras retirarse. Fue ayer el día de quitar barro, achicar agua y limpiar enseres. De hacer recuento y empezar a calcular las pérdidas. Un total de 348 miembros de diferentes fuerzas de seguridad les ayudan en esa tarea. Son efectivos del Grupo de Emergencias de Andalucía (GREA), del servicio de emergencias del 112, de Bomberos, de Protección Civil, de la Policía Local, de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, así como operarios del Ayuntamiento de Écija, a los que se suman cerca de 250 miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME) que, junto con más de 100 vehículos, se encargan de adecentar calles, sótanos y viviendas, de las que hay un millar afectadas por la inundación el pasado martes de un tercio del casco urbano del municipio. La escena se repetía ayer en todos los barrios afectados por la histórica crecida del Genil (7,37 metros de altura y un caudal de más de 1.100 metros cúbicos por segundo).

En El Puente y en el Valle, en las avenidas Doctor Fleming y Andalucía, en la calle Merinos, en el polígono El Limero… Se hacía difícil caminar, por lo resbaladizo del lodo. El propietario de un supermercado de Doctor Fleming se lamentaba de las pérdidas. Económicas, sobre todo. Tengo todo el género echado a perder , apuntaba, mientas acarreaba unas cajas y tiraba otras, lamentando lo inoportuno de la riada, en fechas tan cercanas a los días de las ventas navideñas. Parecida era la queja del dueño de un bar cercano, que vio como la crecida del Genil le aguó los alimentos que tenía almacenados y comprometidos para las cenas de empresa que había contratado su negocio. Las trabajadoras de una tienda de ropa de un centro comercial cercano al Genil andaban demasiado afanadas achicando agua como para lamentarse de los destrozos de la inundación. Hasta los maniquíes están inservibles, comentaba una. Sus compa eras s lo paraban para reclamar ayuda. Necesitamos a todo el que pueda venir a echar una mano, no damos abasto. El alcalde, Juan Wic (PSOE), y la delegada provincial del Gobierno de la Junta de Andalucía, Carmen que la situación tiende a mejorar, en referencia a la retirada del frente.

Nos encontramos en la fase de Tovar, destacaro rehabilitación, indicaron tras anunciar el 112 que se quitaba la alerta naranja y pasaba a ser amarilla hasta la noche. El Ayuntamiento de Écija anunció la apertura de una oficina para atender a los damnificados tras haber formado una comisión para evaluar los daños. También ayer volvió a la normalidad el hospital San Sebastián, que tuvo que evacuar a los pacientes la mañana del pasado martes aunque el agua no entró en el edificio, pero se hizo con carácter preventivo. Paralelamente, se trabaja para limpiar las instalaciones de los dos colegios más afectados, el Pedro Garfias y El Valle. El primero abrirá hoy sus puertas a los alumnos, mientras que el segundo no estará recuperado hasta mañana, según apuntaron fuentes municipales, debido a que sufrió más estragos por el fuerte temporal del puente.

9 de Diciembre de 2010. ABC de SEVILLA. La «histórica» crecida del río Genil a su paso por Écija se ha resuelto con una «milagrosa» bajada de su nivel. En apenas doce horas, el cauce ha pasado de 7,36 metros de altura a 0,99 pese a que en la tarde del martes volvieron a producirse precipitaciones. Tal «misterio», como lo denomina el alcalde astigitano, el socialista Juan Wic, aún no tiene explicación científica para los responsables municipales, que siguen sin pronunciarse explícitamente sobre la posible apertura del embalse de Iznájar, pero que mantienen públicamente sus dudas ante la «inundación sin precedentes» que ha sufrido la ciudad de las torres tras una tormenta de 117 litros por metro cuadrado. «Ayer teníamos más de siete metros de agua y hoy no tenemos ni para lavarnos», ironizó Wic ante las preguntas de este periódico. «Ahora el río — sólo tiene un metro de altura y 20 metros cúbicos de caudal. Es verdad que durante el día de hoy por ayer no ha llovido y eso ha ayudado mucho. Lo importante es que con las obras que se han hecho y los datos que estamos obteniendo, vamos a avanzar bastante en la seguridad a partir de ahora», aseguró sin entrar a valorar cómo es posible que en tan poco tiempo, y con los litros caídos, el caudal haya pasado de 1.120 metros cúbicos a sólo 20. No obstante, Wic aclara que habrá que estudiar bien los hechos para «intentar que esto no vuelva a ocurrir», aunque «un incidente de una avalancha no hay quien lo pueda prever». Y se felicita de que sólo 24 horas después de que un tercio del casco urbano de Écija quedara anegado «ya no quede más que lodo». Sin embargo, para evitar contratiempos, durante todo el día de ayer se mantuvo la alerta local y la provincial, además de la presencia de los 242 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias trabajando en las zonas más afectadas así como de los miembros del Grupo de Emergencias de Andalucía, Bomberos, Protección Municipal y operarios del Ayuntamiento. El alcalde, de todas formas, no se atrevía aún ayer a hacer un balance de los daños ocasionados: «Quiero en eso ser muy riguroso, hay unos técnicos municipales que quiero que me identifiquen todos los inmuebles afectados y me hagan una valoración. Entonces ofreceremos los datos».

Por otra parte, la Delegación Provincial de la Consejería de Salud de la Junta había puesto en marcha el Plan de Evacuación del Hospital de Alta Resolución (Chare), con lo que las siete intervenciones programadas para el martes pasado se cancelaron y los enfermos hospitalizados fueron trasladados a otros centros. Asimismo se cerró uno de los centros de salud, concretamente el Virgen del Valle, donde se suspendieron las citas. Pero la pasada madrugada las urgencias del Hospital se abrieron y ya desde ayer miércoles todo el edificio funcionaba con total normalidad. El caso es que en toda la ciudad los vecinos no hablan de otra cosa. El Iznájar. Y se remiten a la propia historia de sus inundaciones. La primera ocurrió en 1963 y dejó más de 300 viviendas arrasadas, ya que el nivel del río subió por encima del puente romano. La segunda y más importante riada hasta la de estos días ocurrió la madrugada del 18 de diciembre de 1997. El propio Ayuntamiento recuerda en su web que se produjo «por las aportaciones que recibió el río Genil en su cuenca intermedia entre Iznájar y Écija, más las aportaciones del arroyo Argamasilla . Las consecuencias ahora, pese a la construcción de diques en el río y de varias estaciones de bombeo, han sido exactas a las de la inundación de hace 13 años: hospital desalojado, mismos barrios anegados e idéntico operativo. La diferencia es que entonces sí se hablaba claramente del desembalse en Iznájar.

14 de Diciembre de 2010. El Correo de Andalucía. La oficina para atender a los damnificados por las inundaciones de Écija está a tope. Un centenar de personas pidieron asesoramiento y ayudas por el temporal el primer día que estuvo abierta la oficina para damnificados habilitada por el Ayuntamiento de Écija. Es el único dato que ofrece la institución, que calcula que, en los cuatro días que lleva abierta, puede llevar atendidas unas 300. “Estamos ahora mismo recogiendo la documentación de vecinos y dueños de comercios afectados, para tramitar las ayudas”, expuso María José Yélamo, concejal de Igualdad y Bienestar Social, quien añadió que “muchos se acercan a preguntar”.

Desde esta oficina, el Ayuntamiento de Écija se dedica “sobre todo a orientar y pone r en contacto con el consorcio de seguros a los vecinos que han sido afectados por la riada del puente”. El equipo de gobierno (PSOE) tiene la atención a damnificados como su prioridad más urgente tras las graves consecuencias del temporal que llevaron al río Genil a una cota histórica de 7,37 metros, provocando inundaciones en un tercio del casco urbano la pasada semana. El primer servicio de atención fue el reparto de enseres básicos, que se llevó a cabo por las viviendas de los damnificados, con un centenar de familias que recibieron electrodomésticos y colchones y somieres para hacer frente a la situación, además de la limpieza de sus viviendas en el caso de la tercera edad o de personas que viven solas. El segundo objetivo será la realización urgente de actuaciones de prevención en las infraestructuras de defensa y el estudio y redacción de los proyectos de más envergadura que protejan a la ciudad de nuevas avenidas.

17 de Diciembre de 2010. Europa Press. Los daños causados en Écija por las lluvias ascienden a unos 18 millones de euros. El Ayuntamiento de Écija (Sevilla) ha realizado una primera estimación de los daños causados por el temporal de lluvias que desbordó el río Genil y llegó a provocar anegaciones en el municipio que afectaron a 3.000 familias y al 30 por ciento del casco urbano, ascendiendo las cantidades iniciales a unos 18 millones de euros. Desde el Consistorio astigitano se ha precisado a Europa Press que esta cifra comprende la parte privada, pública y agrícola de lo daños, y que la mayoría de los perjuicios causados son gestionados por el Consorcio de Seguros, si bien hay una parte de éstos que “no entrarán”, correspondiente a la atención más primaria a familias sin recursos y más susceptibles de ser ayudadas. En este sentido, la corporación local sigue atendiendo a gente con necesidades, si bien la vida en la ciudad está “completamente normalizada”. En cuanto a las viviendas inundadas, ninguna de las familias o personas afectadas se encuentra a expensas de los recursos de la administración.

18 de Diciembre de 2910.- El Correo de Andalucía. Manuel Rodríguez. El arroyo Argamasilla inunda Écija por segunda vez en sólo 12 días. Tenía motivos el alcalde de Écija, Juan Wic (PSOE), para temer a las lluvias del fin de semana. La zona de Puerta Osuna, la Victoria y Santiago han vuelto a inundarse por el desbordamiento del arroyo Argamasilla tras las intensas lluvias caídas a lo largo de la tarde de ayer. La plaza de Puerta Osuna y las calles la Victoria, Mendoza, Cava, Padilla, Coronado, Emparedamiento y la prolongación de la calle Mayor a la altura de la antigua residencia de San José se cortaron al tráfico desde media tarde. La Victoria, Puerta Osuna y Santiago empezaron a inundarse en torno a las 17.00 horas, y el agua alcanzó la calle Padilla -que une Santiago con la avenida Miguel de Cervantes, una de las calles más céntricas de la ciudad- antes de las 18.00 horas.

Según fuentes municipales, ayer cayeron en Écija más de 60 litros por metro cuadrado, de los que unos 45 litros cayeron en apenas dos horas, entre las 16.00 y las 18.00 horas. Fueron suficientes para provocar el desbordamiento del arroyo Argamasilla y la anegación de casas, comercios y calles en el entorno de la confluencia de Puerta Osuna. “Son las mismas calles que se anegaron el 6 de diciembre”, reconocía el alcalde, que explicaba que “una vez más el arroyo se ha desbordado y sale agua por las calles directa e indirectamente ligadas al arroyo o sus afluentes”. Fuentes municipales señalaron que las estaciones de bombeo estaban achicando agua y que se tenía previsto controlar el desborde del arroyo Argamasilla con un dique. Según el Ayuntamiento, todos los dispositivos de emergencia se encontraban ayer activados y se estaban trasladando a la ciudad dos retenes y maquinaria específica del Infoca a última hora de la tarde. Además, Bomberos y Policía Local trabajan para achicar el agua del arroyo que ha anegado las calles. También la calle La Puente, en la zona más cercana al río Genil, se vio afectada por la crecida del Argamasilla, aunque el nivel del río no alcanzó niveles preocupantes: creció hasta 2,5 metros, pero su caudal se mantenía estable en torno a 100 metros cúbicos por segundo. A última hora de la tarde, operarios de Protección Civil apuntaban que el nivel del Argamasilla estaba estabilizado. Entre las consecuencias de las lluvias destaca la suspensión del partido de la Segunda B entre el Écija Balompié y el Betis B , previsto para las 17.00 horas. Entre los vecinos de las zonas afectadas, los comentarios iban del resignado “estamos ya acostumbrados” al más airado “no hay quien aguante dos riadas en dos semanas”. Previsiones. Y el temporal apenas va a dar tregua los próximos días en la provincia de Sevilla. El día con menor probabilidad de lluvia es hoy, cuando se sitúa en el 40 % de probabilidad y sigue en alerta amarilla por fuertes precipitaciones en la Sierra Norte, Campiña y Serra Sur. Sin embargo, a partir de mañana y hasta el viernes, el riesgo de precipitaciones va aumenta, con entre el 80% y el 100% de probabilidad del miércoles. Con la lluvia de nuevo aparecerán las temperaturas más altas. Así las mínimas llegarán a los 15 grados el martes, y las máximas entre 15 y 17.

19 de Diciembre de 2010. El Correo de Andalucía. La alerta por las fuertes lluvias hace temer una tercera inundación en Écija. Cien operarios liberan el 80% de las 30 calles anegadas por la crecida del arroyo Argamasilla. El Ayuntamiento de Écija (Sevilla) ha decretado la alerta local de todos los servicios de emergencia del municipio ante la situación de alerta amarilla por vientos y lluvias activada en la localidad desde las 14.00 horas de este lunes y hasta las 12.00 del martes, lo que podría causar nuevas riadas que se sumaran a las sufridas por el pueblo a principios de diciembre y el pasado fin de semana. En concreto, los datos recabados por el Consistorio de la localidad hablan de rachas de viento de hasta 70 kilómetros por hora y precipitaciones de hasta 15 litros por metro cuadrado a la hora, con previsión de que la situación meteorológica pudiera empeorar del martes al miércoles. Los vecinos de Écija se afanaron este domingo en limpiar sus calles y sus casas, suscomercios y enseres, del barro que había dejado la nueva crecida del arroyo Argamasilla. Y lo lograron en su mayoría, ya que a última hora de la tarde se había liberado un 80% de las vías cubiertas por el agua y el lodo. Esta nueva catástrofe llega apenas dos semanas después de la última inundación, el pasado puente de la Constitución, que anegó estos mismos barrios además de las zonas cercanas al Genil que esta vez, por suerte, no se desbordó.

Lo peor es que el peligro no ha pasado. El alcalde de Écija, Juan Wic (PSOE), dijo a Europa Press que la previsión meteorológica apunta a “más agua” en los próximos días, por lo que teme nuevas inundaciones. En principio, la Agencia Estatal de Meteorología ha decretado la alerta amarilla para el lunes y el martes, con previsión de fuertes lluvias en toda la provincia. Wic reconoce que “esta vez se vivieron escenas de mayor dramatismo” y entiende que “las personas tienen unos límites, y es demasiado aguantar dos inundaciones en apenas dos semanas”. Según fuentes municipales, un centenar de efectivos de diversos cuerpos de seguridad trabajaron en la limpieza de la treintena de calles afectadas, en las que se registraron unas 200 incidencias. Esas fuentes señalaron que resultaron afectadas una veintena de garajes y cocheras en estas calles. La mayor parte de efectivos (45) son operarios de Ecilimp, la empresa concesionaria de la limpieza; y otros 19 son miembros del Infoca, llegados en la mañana de ayer a Écija y que trabajan en el baldeo de las calles junto con 15 empleados de la empresa municipal de Urbanismo. Además, siete policías locales regulaban el tráfico y nueve bomberos achicaban agua en sótanos y garajes, con el apoyo de cinco voluntarios de Protección Civil. Las labores de limpieza se concentraron en Puerta Osuna, Cristo de Confalón y La Puente. La limpieza obligó a cortar al tráfico las calles Cava, Emparedamiento, Coronado, Padilla, Mendoza, La Victoria, Navajas, Ancha, Bermuda, Poeta Manolo Mora, Santiago, calle Arroyo, Paloma, así como Barquete, Santa Brígida, La Puente y Merinos. También estaban cortadas la avenida Cristo de Confalón, parte del Bulevar Pirula y Carretera de Herrera.

Las consecuencias de la lluvia persistirán este lunes, ya que se han suspendido las clases en el colegio Miguel de Cervantes, con motivo de la limpieza de los patios del centro educativo, que se han visto anegados por el desbordamiento del arroyo. En este centro, la fuerza del agua ha arrancado parte de la valla que rodea el patio. También se suspenden las clases en el Centro de Adultos, que se abre precisamente en Puerta Osuna. La indignación de los vecinos provocó episodios de protesta, como la cacerolada espontánea de unas 50 personas en la calle Cava, reclamando soluciones definitivas a las, por desgracia, habituales crecidas del arroyo Argamasilla. También hubo quejas desde la oposición. El portavoz municipal y candidato del PA, Fernando Reina, advirtió de que el gobierno municipal (PSOE) “estaba avisado” de que la limpieza del cauce del arroyo Argamasilla era una necesidad “de emergencia” y atribuyó a “la lentitud y la negligencia” del Consistorio la situación que atraviesa Écija. “Esto ocurre porque el cauce del arroyo no está limpio en su integridad”, señaló Reina, alertando de que el Ayuntamiento era consciente de que el cauce había de ser limpiado “antes de que llegasen las lluvias” y las labores promovidas a tal efecto “comenzaron el pasado mes de octubre”. Por su parte, el PP achacó las nuevas inundaciones en Écija a la “inoperancia más absoluta” del Gobierno andaluz, a sus “promesas incumplidas y a la falta de previsión”.

21 de Diciembre de 2010. Agencia EFE. Griñán garantiza en Écija que se acelerará la limpieza del arroyo Argamasilla. El objetivo es que “esté terminada a principios de año”. El presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, ha asegurado hoy en Écija (Sevilla) que el Gobierno autonómico acelerará “en lo posible” la limpieza del arroyo Argamasilla en esta localidad, con el objetivo de que “esté terminada a principios de año”. Griñán ha hecho estas manifestaciones a los periodistas en una visita a la ciudad, que ha sufrido la inundación de numerosas calles del casco histórico precisamente por la crecida del arroyo Argamasilla, cuyo cauce no está aún limpio, tras las últimas lluvias. El presidente de la Junta entiende que Écija ha sufrido “borrascas inéditas en Andalucía, que descargan muchísima agua”, y ha comprometido la llegada a Écija de “una avanzadilla de la Unidad Militar de Emergencias (UME) para ver la situación sobre el terreno ante una posible emergencia”. “Entre todos podremos afrontar los riesgos que existen y que no se conviertan en siniestros, porque lo primero son las personas y lo segundo desviar las aguas”, ha apuntado Griñán. El presidente de la Junta se ha mostrado convencido de que los daños en la ciudad hubieran sido “muy superiores” sin las obras de defensa contra el río Genil. Ha señalado que “ahora hay que terminar las obras en el Argamasilla y esperar”. Griñán se ha comprometido a reparar rápidamente los daños que se produzcan y ha insistido en que “todas las medidas que se están tomando son extraordinarias”.

22 de Diciembre de 2010. ABC de Sevilla. J. Félix Machuca. Llover, llover, no ha llovido. Écija era la sartén de Andalucía. Ahora es la bañera de España. El señor estaba allí, achicando agua, con su mono de Abengoa puesto, sus botas de caucho y una cara de cantar villancicos por las que hilan. Era la tercera o cuarta vez que, desde el Puente de la Inmaculada, el arroyo Argamasilla de Écija inundaba su espacio. Y el hombre, el astigitano, era el objetivo de los periodistas, cámaras y luces para él. Le preguntan por la riada. Y el tipo saca del fondo de su armario, damnificado por tan persistente siniestralidad, un trozo de ironía, un pedazo de retranca que no se lo salta ni uno de los siete ni os de Écija ¿Llover? Aquí no ha llovido. Aquí no ha pasado nada caído cuatro gotas. Los periodistas es que sois muy exagerados Guasa. Guasa de hombre hasta las trancas, hartito de pagar impuestos, contribuir como ciudadano y contemplar que, a la hora de la verdad, la política se olvida de hacer los deberes. Guasa de hombre consciente de su papel de pagano en todos los sentidos y de sufridor de las impericias de una política que se ha olvidado de él y de muchos como él. Guasa de hombre que, haciéndose eco de la muletilla que utiliza el poder para negar la mayor, exagera la labor de los periodistas y culpa a estos de distorsionar la realidad. ¿Llover? Aquí no ha llovido. Aquí han caído cuatro gotas Las cuatro gotas que han caído en Écija desde el Puente de la Inmaculada han multiplicado su caudal hasta anegar los salones de media España. Donde los informa tivos de televisión nos presentan a este astigitano diciendo que llover, lo que se dice llover, no ha llovido Écija era la sartén de Andalucía. Ahora es la bañera de España. La semana pasada, Griñán, se gastó un dinerito curioso en presentar Andalucía en Madrid como una comunidad al margen de los tópicos. Pero el tópico le persigue. Sigue su rastro político. Husmea las huellas de tan persistente pelillo de la dehesa. Y el lavado de cara se le vuelve a ensuciar con algo tan tópico como justificar las riadas por un ciclo de agua otoñal superior al de otros años. Llueve más. Es cierto. Pero tampoco es menos cierto que se han dejado cosas por hacer. Asuntos de obras hidráulicas pendientes. Ese es el tópico que no nos podemos quitar de encima. El tópico de la dejadez. De la impericia. De la inoperancia. En esta Andalucía imparable también lo son los cauces de nuestros ríos y arroyos, muchos de ellos absolutamente faltos de limpieza, obras hidráulicas inacabadas o tan solo proyectadas, que debieron ser acometidas cuando el dinero era barato y corría por encima de las tapias, como las lagartijas al sol. No se hizo. Se invirtió más en propaganda que en política. Más ahínco se puso en cantar que en trabajar. Y así no hay forma de acabar con los tópicos. Contra los tópicos luchan las empresas y los empresarios que son capaces de emprender y generar trabajo. De alimentar los tajos con ideas novedosas y apuestas competitivas. En Andalucía hay hombres así. Pero no están en la política. En la política se han recluido buenos propagandistas, excelentes publicitarios, brujos de la difusión, alquimistas de las ocurrencias. Pero falta lo principal. El sagrado material básico del servicio público. La idea innegociable de que se está ahí no para hacer propaganda ni publicidad. Sino para hacer política que mejore el bienestar general. Lo contrario de esto genera situaciones tan irónicas como la del ciudadano de Écija, hasta las rodillas de agua tras cuatro venidas continuadas del arroyo Argamasilla diciéndoles a los periodistas: ¿Llo ver? Si lo que han caído son cuatro gotas.

23 de Diciembre de 2010. Tribuna Libre. Écija, siempre al pairo de los elementos. Luis Carlos Peris. Pasar de sartén a pantano es el sino de la vieja Astigi y sin tener culpa de nada, que a ver qué ha hecho la pobre para merecer esto. Con su rosario de torres, al paso que vamos sólo lo más alto de esas torres será lugar seguro para vivir. Tres inundaciones en el cortísimo espacio que abarca desde el convulso puente de la Constitución es un mal que no hay cuerpo que lo resista. Situada en una cuenca receptora de ataques meteorológicos que la llevan de Sartén de Andalucía a remedo de un pantano cualquiera de ésos que ahora desembalsan para terror de los que viven aguas abajo, Écija vive en vela. Necesita la Ciudad de las Torres que toda ayuda sea poca para ella y, sobre todo, para esos ecijanos continuamente amenazados por los elementos, que si en agosto pueden freírse huevos en sus calles, lo de dormir con un solo ojo porque el agua viene indomable es algo a lo que ningún mortal puede acostumbrarse.

25 de Diciembre de 2010 Noticia del Día. Asajanet. SI EL EMBALSE DE SAN CALIXTO HUBIERA ESTADO TERMINADO, SE HABRÍAN EVITADO GRAN PARTE DE LOS DAÑOS CAUSADOS POR LAS INUNDACIONES. El temporal ha puesto una vez más de manifiesto la falta de planificación hidrológica del Gobierno andaluz y de la Agencia Andaluza del Agua y la necesidad de un Plan de Infraestructuras Hidráulicas que establezca interconexiones entre cuencas, invierta en el recrecimiento de las presas y potencie las balsas y micro embalses en las propias explotaciones . La presa de San Calixto, en el río Genil, en las provincias de Córdoba y Sevilla, lleva años en construcción, pese a ser una prioridad absoluta para evitar las frecuentes crecidas de es te río. Con una capacidad de 90 hm3, si el embalse hubiera estado terminado, se habrían evitado gran parte de los daños causados por el desbordamiento del río Genil en Écija. Tal como figura en el propio pliego del proyecto, la presa de San Calixto, al igual que ocurre con otras como la de Eliche, en Jaén, tiene como destino la laminación de avenidas, pero a fecha de hoy ambas siguen sin entrar en funcionamiento. El embalse de Siles, en Jaén, con una capacidad de 30,5 hm3 es otro de los proyectos hidráulicos que siguen aún pendientes en Andalucía, y cuya finalización hubiera evitado igualmente muchos de los cuantiosos daños que las avenidas descontroladas y los desbordamientos de ríos y arroyos provocan en explotaciones, infraestructuras y viviendas a lo largo de todo el cauce del Guadalquivir y de sus principales afluentes.
La fuertes precipitaciones registradas en los últimos días en Andalucía, sumadas a los tardíos desembalses llevados a cabo en vega del Guadalquivir (frutales, cítricos, ), y da os por la cuenca, han causado estragos en los cultivos y el arbolado de la escorrentías en las campiñas de cereal y en las infraestructuras, caminos y sistemas de riego, así como retrasos en las siembras o en la recolección de la naranja y la aceituna de molino. A esto hay que sumar el nuevo despilfarro de agua en la cuenca de Guadalquivir, que en los últimos siete días ha lanzando al mar más de 415 Hm3, el equivalente a la mitad de una campaña de riego. Diecisiete embalses se encuentran hoy al cien por ciento de su capacidad en la Cuenca del Guadalquivir, y por tanto, continúan desaguando toda el excedente que ha caído en los últimos días, mientras que otros catorce embalses se encuentran a más del 90% y otros ocho a más del 80%. En la cuenca del Guadalquivir hay 7.987 Hm3 embalsados, el 83,39% de su capacidad. Con este panorama se vuelve a hacer patente la necesidad de dar un giro a la actual política de la Agencia Andaluza del Agua – basada exclusivamente en el ahorro- y a su extremado carácter conservador a la hora de aprobar las dotaciones de riego, que les llevó a autorizar en la campaña de riego de 2010 una dotación inferior en más de un 20% a la dotación habitual en una campaña normal, obligando a los agricultores a ajustarse a 805 Hm3, cuando sólo en los últimos siete días se ha tirado al mar 415 Hm3.

Desde ASAJA-Sevilla exigimos que el Gobierno andaluz y la Agencia Andaluza del Agua apuesten por un nuevo Plan de Infraestructuras Hidráulicas que establezca interconexiones entre cuencas, que invierta en el recrecimiento de nuestras presas allí donde sea posible, tal y como se ha hecho con el embalse de la Breña, y que potencien las balsas y micro embalses en las propias explotaciones y en pequeñas comunidades de regantes. Se trata de medidas fundamentales para evitar, o al menos para minimizar, los daños en periodos de temporales y para garantizar el agua para los regadíos, auténtica fuente de riqueza y empleo del campo andaluz. Los embalses, bien gestionados, minimizan los daños de las riadas y aseguran un recurso escaso en el periodo estival, por lo que debe evitarse a toda costa que se produzca este despilfarro.

27 de Diciembre de 2010. El País. Sevilla. Reyes Rincón. Tres riadas con historia. La lluvia en tromba y la limpieza a medio hacer del Argamasilla, causas de las inundaciones en Écija. Varios manuscritos que se conservan en el archivo histórico de Écija (Sevilla) dan cuenta de inundaciones y riadas sufridas en la ciudad hace tres, cuatro y cinco siglos. El alcalde, Juan Wic (PSOE), alude a un texto del siglo XVII en el que se identifican los tres grandes problemas del municipio: la epidemia de peste, el río Genil y el arroyo del Matadero. El primero, como en el resto de Europa, se consiguió erradicar, pero los otros dos persisten cuatro siglos después. Y justo cuando están en marcha las obras llamadas a acabar con los efectos de las crecidas del Genil, y, sobre todo, del arroyo, el municipio, de 42.000 habitantes, ha sufrido tres inundaciones en menos de 15 días.
¿Simple mala suerte? ¿Han influido los trabajos de limpieza y de encauzamiento del arroyo? ¿Está la ciudad condenada a inundarse siempre que llueva con fuerza? Según los datos del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) del Guadalquivir, la estación Genil-Écija ha recogido entre el 1 y el 21 de diciembre 202,40 litros de agua por metro cuadrado. De ellos, casi el 80% se concentran en tres días: el 6, el 18 y el 21. Los tres días en los que rebosó el Argamasilla. Ha llovido mucho, pero el daño lo han hecho, sobre todo, las trombas. Para aliviar el cauce del Genil, el Ayuntamiento ha construido en los últimos años una depuradora y una línea de colectores que, según Wic, ya fueron claves para que el invierno pasado el río no anegara el pueblo. Pero en la primera gran inundación de este otoño, la del 6 de diciembre, el Genil alcanzó una cota de 7,35 metros, un metro por encima de su capacidad y casi dos por encima del nivel de alerta a su paso por Écija (5,70 metros, según Medio Ambiente).
Desde que existen registros en el SAIH, en el año 2000, no hay datos de que el Genil alcanzara una cota tan elevada. Desde la Consejería de Medio Ambiente explican que ese 6 de diciembre se vivió una situación excepcional: se acumularon lluvias muy fuertes (70 litros por metro cuadrado) que descargaron de forma simultánea y en corto periodo de tiempo en puntos clave que afectan a Écija: la cabecera del río Cabra, el arroyo Blanco, el núcleo urbano y el Argamasilla. Esto provocó que el río creciera muy rápido hasta esos niveles inéditos en los últimos años y que, además, aumentara la fuerza de su caudal hasta los 1.130 metros por segundo, el doble que el máximo alcanzado el invierno pasado y que el registrado en la riada de 1997, la última gran inundación del municipio hasta este año. “Aquella fue peor, pero yo llegué a la alcaldía en 2003 y todo estaba igual que entonces”, advierte Wic, que estos días se afana por explicar las medidas adoptadas durante su mandato y que, asegura, van a acabar para siempre con las inundaciones de la ciudad.
A la crecida del Genil se le unió este 6 de diciembre la del Argamasilla, un arroyo que atraviesa soterrado el municipio. Esta conducción subterránea se construyó hace más de 40 años y ya hace tiempo que se sabía que era insuficiente. “Yo me encontré con dos proyectos de obra muy baratos, pero que eran parches. Dije que no, que había que buscar una solución definitiva. La Junta nos hizo caso y eso es lo que se está haciendo”, cuenta el alcalde.
La Agencia Andaluza del Agua inició en enero de este año la construcción de un nuevo encauzamiento para sacar el Argamasilla del casco urbano. La infraestructura tendrá capacidad para absorber hasta 272 metros cúbicos por segundo, frente a los 15,6 de la conducción actual. La obra, cofinanciada por la Unión Europea, cuenta con un presupuesto de 30 millones de euros. Los trabajos van a buen ritmo, pero no estarán terminados hasta dentro de, al menos, un año y medio. Para aguantar hasta entonces, este verano se decide limpiar el cauce soterrado del Argamasilla, que ya el año pasado avisó de su mal estado. La limpieza, a cargo de la Agencia Andaluza del Agua, se inicia en octubre (“ya en fechas peligrosas”, admite el alcalde) y debía durar entre cuatro y seis semanas. Se sabía que el trabajo iba a ser difícil: los residuos más finos se extraen con una bomba, mientras que los más grandes tienen que ser sacados a mano por operarios, que entran en las canalizaciones.
Pero desde Medio Ambiente reconocen que hay más escombros de los que se esperaban y, sobre todo, mucho más compactos. La canalización tiene 1,60 metros de altura y alrededor de 1,40 estaba ocupada por residuos solidificados. Entre ellos se han encontrado desde colchones a grandes electrodomésticos y algún vehículo, por lo que la limpieza se ha tenido que hacer, sobre todo, a mano y picando sobre las montañas de sedimentos, lo que ha ralentizado el trabajo. Cuando empezaron las lluvias ya estaba limpia el 75% de la conducción, lo que, en vez de mejorar la situación, la ha complicado. El tramo que queda es el que vierte al Genil, donde los residuos están actuando de freno. El agua llega por la parte limpia con un cauce de 1,60 metros y se encuentra con un embudo de sedimentos que apenas le dejan 20 centímetros libres. “El agua busca una salida y la encuentra a través de la conducción que cruza el municipio”, explican en Medio Ambiente. Por eso el agua sale por las alcantarillas y las calles se convierten en ríos. “Vamos a estar desesperados hasta que la obra se termine. Pero ya se podían haber desesperado otros antes”, lamenta el alcalde, que está convencido de que cuando finalice el desvío del arroyo, las calles de Écija quedarán para siempre libres de inundaciones.

31 de Diciembre 2010. ABC de Sevilla. Nuevo desbordamiento cuando aún los vecinos adecentaban sus viviendas de la última inundación. Las fuertes precipitaciones sufridas durante las últimas horas en el municipio sevillano de Écija han causado un nuevo desbordamiento del arroyo Argamasilla, con lo que el pueblo ha sufrido su quinta inundación en menos de un mes, desde que el río Genil alcanzara una cota histórica de 7,30 metros el pasado Puente de la Inmaculada. Actualmente cuenta con un nivel de 4,42 metros de lámina de agua. Según ha informado el Consistorio astigitano en una nota, las lluvias, que han supuesto un registro de alrededor de 28 litros por metro cuadrado, han anegado las zonas por las que pasa el arroyo, que son Puerta Osuna y aledañas -Cava, Emparedamiento, Santiago, Coronado, Padilla, Mendoza, Bermuda, Poeta Manolo Mora, La Victoria, parte de Ancha- y las calles Arroyo, Paloma y aledañas. Asimismo, está anegada parte de la avenida Cristo de Confalón. En las calles Cava y Emparedamiento hay dos tractores desaguando a otras alcantarillas cercanas para evitar que suba más el agua. La situación general, por otra parte, ha propiciado que los dispositivos de emergencia se encuentren activados. Desde el Ayuntamiento de Écija se ruega a los ciudadanos de todos los barrios afectados que extremen las medidas de precaución y tengan “prudencia”, rogándose asimismo a los vecinos que no utilicen los vehículos particulares por estas zonas anegadas y las aledañas “si no es estrictamente necesario”, para permitir la circulación de los vehículos de emergencia y limpieza. Recientemente, la corporación local informó de las conclusiones a las que ha llegado una comisión técnica de ingenieros de Egmasa, el Consorcio Provincial de Aguas, ingenieros de FCC, peritos, ingenieros y arquitectos municipales, así como personal técnico del Consistorio, para buscar posibles soluciones provisionales de urgencia en la zona de cabecera del arroyo Argamasilla y evitar así nuevas inundaciones como consecuencia del temporal de lluvias.
Tres controles. Dentro del objetivo principal de contener el agua del arroyo antes de llegar a la embocadura en la que entra soterrado por debajo de la ciudad, se intentará regular el caudal de entrada de agua para que sólo se introduzca lo que el encauzamiento es capaz de evacuar al Genil. Esta medida se llevará a cabo a través de tres controles, que consistirán en un primer punto con capacidad de almacenamiento en el lugar en el que se está realizando la obra del nuevo encauzamiento del arroyo; un segundo punto de control en el ojo de la carretera de circunvalación, justo donde en estos días se ha construido la escollera; y un tercer punto antes de la embocadura del cauce soterrado, donde se realizará una limpieza total de los residuos que todavía traiga el agua y donde se está reconstruyendo la propia embocadura, pues tras las avenidas de los últimos días esta entrada está muy deteriorada. En segundo lugar, y paralelamente a los controles del caudal para evitar inundaciones, se actuará directamente en la limpieza completa del cauce soterrado del arroyo, pues las partes que ya se habían limpiado antes de las lluvias vuelven a estar sucias tras las últimas precipitaciones y anegaciones.

Comentarios: Un grupo de vecinos de las localidades sevillanas de Écija y Lora del Río se encuentra estudiando la posibilidad de demandar a las distintas administraciones competentes por su “deficient e” actuación con motivo de las inundaciones que han afectado a estos dos municipios, según ha informado en un comunicado de prensa el Bufete Osuna, que será quien lleve a cabo la acción judicial en el que caso de que así se decida. Estos vecinos se han constituido en plataforma y tienen por objeto aglutinar a todas aquellas personas que hayan padecido los efectos de las inundaciones, y se han planteado la posibilidad de interponer una demanda a fin de que sean indemnizados por los daños sufridos, así como para exigir a las autoridades competentes “que se tomen las medidas necesarias y eficaces en aras a que no se repitan estos lamentables sucesos”. En este sentido, el bufete señala que las administraciones “han actuado de modo deficiente, sobre todo en lo relativo al desembalse de aguas, medidas de seguridad, prevención de catástrofes, dragados y limpieza de cauces”. El colectivo está contactando de modo directo con personas y entidades afectadas para difundir sus propósitos y la visión que tiene del problema. La plataforma “siente y tiene muy presente que, como no se actúe seria y eficazmente por la Administración, estos sucesos se van a repetir en el momento que haya temporales”. De esta manera, se están buscando los técnicos adecuados (ingenieros, geólogos, meteorólogos o arquitectos) que han de intervenir en estas acciones judiciales para probar lo que se pretender reclamar en los tribunales de Justicia.

ECIJA WEB.-Según fuentes municipales las intensas lluvias registradas en las últimas horas, alrededor de 28 litros por metro cuadrado, se han anegado las zonas por las que pasa el Arroyo de la Argamasilla: Puerta Osuna y aledañas (Cava, Emparedamiento, Coronado, Padilla, Mendoza, La Victoria, Bermuda, Poeta Manolo Mora, Santiago), calle Arroyo, Paloma, y cercanas. Asimismo, está anegada parte de la Avda. Cristo de Confalón, en la zona de calle Barquete ha entrado el agua desde Maritorija sobre las 11.30 de la mañana. Un importante número de efectivos de los cuerpos de seguridad están trabajando en estos momentos en distintos puntos de la ciudad. En algunos casos, y motivado por el mal estado en el que se encuentra el sistema de alcantarillado de algunas zonas, se está procediendo a recoger agua con maquinaria para a continuación desaguarla en otras alcantarilla. De momento el agua sale sólo por los registros y alcantarillas de la zona de calle Arroyo y se expande por el resto de zonas. En Puerta Osuna no sale agua por los registros, sólo la recibe desde fuera, desde la calle arroyo. Todos los dispositivos de emergencia se encuentran activados. Los bomberos han realizado 5 intervenciones de ayuda a personas mayores, para ayudarles a recoger sus medicinas o llevarles al médico. Aunque el causante de esta nueva inundación es el arroyo Argamasilla, los niveles del río Genil y las precipitaciones que también se están provocando río arriba, hace que también se tenga que prestar atención al Genil a su paso por Écija. El Ayuntamiento de Écija, el Consorcio de Aguas Plan Écija y Aqua Campiña, han alcanzado un acuerdo para que los vecinos y comercios que se han visto afectados por las últimas inundaciones no vean incrementadas su próxima factura de consumo de agua, por el uso extraordinario que sin duda se ha realizado para la limpieza de casas.

2 de Enero de 2011. ABC SEVILLA. Los retrasos en infraestructuras, clave en el desastre de Écija. Colectores y diques nuevos quedaron inutilizados con la lluvia antes de su estreno a causa de la lentitud al recepcionar obras . La sexta inundación en un mes en Écija en la mañana del último día de 2010 ha multiplicado la indignación entre los vecinos del municipio y las dudas sobre la actuación de la Administración con las medidas con las que se pretendía prevenir este tipo de desastres, que tienen a la ciudad de las torres sumida en el caos desde hace un mes. Tanto es el malestar que hasta el propio alcalde, el socialista Juan Wic— como ha hecho ya su homólogo de Lora del Río—, ha mostrado sus críticas internamente a la Junta de Andalucía en las últimas reuniones de coordinación que se han celebrado. No han trascendido, como las del regidor de Lora, pero llueve sobre mojado, nunca mejor dicho, y la falta de agilidad en algunas cuestiones por parte del Ejecutivo regional ha terminado por enojar a los principales responsables municipales. Que para eso han sido también votados. Como cuestión de fondo en la ciudad astigitana está la demora tanto en la obra de ingeniería más importante para evitar las inundaciones, el encauzamiento y desvío del arroyo Argamasilla — que ha provocado también esta última anegación de calles por su desbordamiento — como los retrasos en la puesta en marcha de otras obras incluso ya culminadas. Lo que es, si cabe, hasta más grave. De hecho, a finales de 2009 estaban terminados tanto los nuevos colectores 9,5 millones cofinanciados entre Ayuntamiento y Confederación Hidrográfica, ahora Agencia del Agua como el dique de contención con estaciones de bombeo 5 millones— costeados por el Ministerio de Medio Ambiente para sacar el agua al Genil, pero la lentitud burocrática y los trámites entre administraciones distintas (Estado, Junta, Confederación…) provocaron que estos proyectos tardaran en recepcionarse unos meses que resultaron decisivos. Tanto que las nuevas riadas de febrero de 2010 terminaron por destrozar gran parte de lo hecho por no ponerse en marcha a tiempo. Colectores anulados, nuevos taponamientos… — Además, en lo que al Argamasilla se refiere, los plazos de la obra de desvío y canalización que la Junta acomete 30 millones — de presupuesto tampoco han sido precisamente un ejemplo de celeridad. En marzo de 2008 se licitaron las obras, pero entre que se presentaron ofertas, se adjudicó y se hizo el contrato, hasta diciembre de 2009 no se inició el trabajo, que debe concluir en 2012. Tarde, claro, ya que las lluvias del último febrero destrozaron la cabecera del arroyo de nuevo para volver a inundar medio municipio. Por ello, el Ayuntamiento decidió acometer la limpieza del cauce para paliar los efectos de las crecidas mientras se realiza el desvío. Pero también esta obra ha sido bastante más lenta de lo previsto por los lodos y gravas solidificadas en el fondo que se encontraron. La cuestión es que cuando ha llegado este lluvioso diciembre, a todos ha cogido con el pie cambiado y con sus deberes sin terminar. Y así ha ido todo. Luego, eso sí, mil reuniones de coordinación de la Junta, Emergencias, Ejército… pero sólo se ha logrado sacar cubos de agua.
Hora de pasar factura. Así, el enojo es ya tan grande que hay grupos de afectados que se han organizado con bufetes de abogados tanto en Écija como en Lora y están ya recopilando información para demandar a las administraciones «por su deficiente actuación». El bufete Osuna informó ayer de que será el que lleve a cabo la acción judicial conjunta en caso de que así se decida y con la idea de que «se tomen las medidas necesarias para que no se repitan estos lamentables sucesos». En este sentido, el bufete señala que las administraciones «han actuado de modo deficiente, sobre todo en lo relativo al desembalse de aguas, medidas de seguridad, prevención de catástrofes, dragados y limpieza de cauces». El colectivo está contactando de modo directo con personas y entidades afectadas para difundir sus propósitos, así como con técnicos y expertos que asesoren en la reclamación ante la Justicia que se pretende realizar. Alguno de los afectados de Écija, por ejemplo, critican también la falta de información y de exigencia de responsabilidades a otras administraciones por parte del alcalde Wic. Uno de ellos, Juan Pedro de Soto, explicó a este periódico que el regidor astigitano les había indicado que en la primera inundación de este diciembre, la del día 6, el agua había entrado al municipio «por unos orificios o aliviaderos que se encuentran debajo de la autovía y en cuyo proyecto no se había tenido en cuenta la posible entrada de agua por ellos». Es más, este afectado destacó que Wic les admitió que no se había caído en la cuenta de taponar los agujeros por parte del «numerosísimo personal que allí trabajaba», algo que sí se hizo con motivo de las riadas del día 21, cuando el agua ya no entró por allí al taponarse los aliviaderos bajo la autovía. «Tras la intervención del alcalde en la reunión que mantuvimos dijo— parece claro que el desastre del día 6 se debió a un error humano, sea por mala proyección en las obras de la autovía o por no haberse taponado los orificios. Y si eso es así, ¿piensa el alcalde pedir responsabilidades a los técnicos o asumirlas personalmente? Pues su respuesta en aquella reunión fue negativa, alegando que Écija tiene estos problemas desde tiempos de los romanos, algo que me parece increíble».

2 de Enero de 2011. ABC de Sevilla. Uvas, champán y botas katiuskas. Écija despidió 2010 con su sexta inundación en un mes. El arroyo Argamasilla anegó una treintena de calles de la ciudad. ¡Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis..! No, no contamos las campanadas ni las uvas, sino las inundaciones. Seis en 23 días son las que han sufrido los ecijanos. El último día del año no despertó con muy buenas perspectivas para cientos de residentes. El Arroyo Argamasilla volvía a inundar Écija, es la sexta vez que ocurría en el mes de diciembre. Debido a las intensas lluvias registradas en las primeras horas del pasado 31 de diciembre, alrededor de 28 litros por metro cuadrado, se anegaron las zonas por las que pasa el Arroyo de la Argamasilla: Puerta Osuna, Cava, Emparedamiento, Santiago, Coronado, Padilla, Mendoza, Bermuda, Poeta Manolo Mora, La Victoria, parte de Ancha, Arroyo, Paloma, Avenida Cristo de Confalón y así hasta una treintena de calles en las que el agua llegó hasta más de un metro.
Inundadas: Estas zonas pasaron buena parte del día y de la noche inundadas, pues el arroyo no bajaba de nivel. Los bomberos tuvieron que realizar cinco intervenciones de ayuda a personas mayores para que pudieran recoger sus medicinas o llevarles al médico. Cuarenta efectivos del Infoca se sumaron al operativo de emergencia que desde primeras horas de la pasada Nochevieja trabajaban con los efectivos de Protección Civil, Policía Local, operarios de mantenimiento y personal de FCC.
Durante A ellos se unía un grupo formado por veinte voluntarios de Cruz Roja, de Cáritas y del Ayuntamiento de Écija se afanaban en la tarde de la Nochevieja en el reparto de menús a las familias ecijanas afectadas que vivían de nuevo dramáticos momentos, debido a la anegación de sus casas por el arroyo Argamasilla. Los menús, 100 en total, se repartieron entre las personas que lo habían requerido, la comida fue cocinada por el Centro Sociosanitario Vitalia, y se sufragó a través de la Consejería de Igualdad y Bienestar Social. En torno a las 4 de la mañana una tromba de agua despertaba a los ecijanos que ante las previsiones dormían ya con el miedo en el cuerpo. La lluvia incesante, comenzó una vez más a causar estragos en el Argamasilla. Los primeros problemas llegaron en torno a las cinco de la mañana, aunque la situación se fue controlando. Sin embargo dos horas después, a las siete, el agua del Argamasilla se iba adueñando de las calles de la ciudad emergiendo a la superficie y anegando una vez más viviendas, sótanos, locales, cochera y todo lo que fue encontrando a su paso. A esa hora, media Écija tenía ya las botas puestas y el cepillo en la mano. Las aguas bajaron en torno a las once de la mañana. La estampa de Écija bajo agua ya es demasiado habitual pero esta vez la festividad de la jornada añadió dramatismo a la situación.
Cocinas: Mesas casi preparadas, uvas en la encimera y marisco en el frigorífico, la imagen habitual en cualquier cocina en la mañana del último día del año. Sin embargo, mirando hacia abajo el panorama era desolador barro, lodo, charcos de agua, cortinas anudadas, muebles sobre adoquines, y mucho, mucho por limpiar. «Tendré que llamar a mis hijos y decirle que aquí no podemos comer esta noche» comentaba una ecijana de la calle Cava que con la escoba en la mano y sin saber por dónde empezar miraba incrédula cómo por sexta vez su salón volvía a estar repleto de lodo y barro. Justo al lado, otros vecinos abrían su cochera. El resultado, el esperado: «Ves otra vez hasta arriba». « ¡Qué despedida de año, esto es increíble!», se queja otra señora que junto a toda la familia se ponen manos a la obra para adecentar una vez más, y ya van seis, su vivienda. «Estono es normal, en cincuenta años no he visto nada igual», añade otra señora que con botas de agua portaba varias bolsas del supermercado. Son testimonios anónimos, pero testimonios comunes, de una ciudad cansada, una ciudad que no busca culpables pero quiere soluciones, esa es precisamente la tarjeta de presentación de más de cien ecijanos que se han unido en una plataforma vecinal y que piden al Ayuntamiento esas soluciones para que lo sucedido hasta en seis ocasiones no se vuelva a repetir.

3 de Enero de 2010. ABC SEVILLA. Carta de JUAN PEDRO DE SOTO MEDINA: Señor alcalde: hace unos días, en unión con otros afectados por las inundaciones sufridas en nuestra ciudad este mes, acudí a una reunión convocada por el Ayuntamiento en la casa de la juventud de nuestra ciudad. Asistí para conocer las causas de las inundaciones y las medidas a adoptar para intentar que no vuelvan a repetirse. Después de que nos explicara que se estaba ejecutando una obra presupuestada en 30 millones de euros para evitar el desbordamiento del arroyo de La Argamasilla y que e staban concluyéndose las obras de conexión de los colectores, los técnicos municipales pasaron a explicar brevemente los motivos de las inundaciones, centrándose, en particular, en las ocasionadas por el desbordamiento del citado arroyo.

Posteriormente se abrió un turno de preguntas en el que tuve la oportunidad de intervenir. Mi interrogación fue breve: ¿Por dónde entró el agua del río Genil en nuestra ciudad en las inundaciones del 6 de diciembre? Su respuesta, en cambio, fue extensa. Volvió a explicar todo lo que se había hecho para evitar que nuestra ciudad se inundara y concretó que, según los técnicos, el muro de contención construido a causa de las inundaciones de 1996 debía ser suficiente para soportar un caudal de 1.400 metros cúbicos. El 6 de diciembre el río experimentó un caudal máximo de 1.100 metros cúbicos, calificando usted ese volumen como «fenómeno extraordinario», y, finalmente, afirmó, junto con un amable técnico municipal, que el agua había entrado por unos orificios (creo que dijo «aliviaderos») que se encuentran debajo de la autovía y que en el proyecto no se había tenido en cuenta la posible entrada del agua por ellos; además — añadió usted —, el numerosísimo personal que actuaba para evitar la inundación, o al menos para paliar sus consecuencias, estaba desbordado y no cayó en la cuenta de taponar dichos agujeros. Por último, nos dijo que el día 21 de diciembre el agua no entró porque esos agujeros habían sido taponados.
Tras la intervención de otros asistentes pude formularle una nueva pregunta: dado que las inundaciones han sido motivadas por un error humano — sea por proyección errónea en las obras del muro de contención o por no haberse obturado a tiempo — los agujeros, ¿piensa usted pedir responsabilidades a los técnicos o asumirlas personalmente? Su respuesta volvió a ser larga. Concluyó aseverando que no iba a pedir ningún tipo de responsabilidades, que su misión como alcalde era preocuparse por las personas y volcarse con los damnificados. Que tampoco se les había pedido responsabilidades a los alcaldes que ocupaban el cargo en las arriadas de 1997 y 1963 y que quizás habría que pedirlas a los romanos o «a quien situó el pueblo aquí». Quise intervenir por tercera vez y me dio tiempo a decir: «me parece increíble». Después, quizás con buen criterio, usted afirmó que no se podía monopolizar la reunión y dio la palabra a otros afectados. El motivo de esta carta no es otro que explicar a usted, y a quien quiera leerlo, el por qué me parece increíble su respuesta. Ni los tartesios, ni los fenicios, ni los íberos, ni los romanos, ni los cartagineses, ni los visigodos, ni los árabes, ni los Austrias, ni los Borbones, ni los alcaldes de la Primera y Segunda República, ni el alcalde de 1963, ni el de 1997 tenían las infraestructuras suficientes para evitar las inundaciones. Usted sí.

Usted reconoció ante más de cien afectados que el Genil había inundado la ciudad el día 6 por no taponar los «agujeros», y que efectivamente lo son, pero algunos de ellos con el diámetro como para permitir en su interior el tránsito de camiones. También reconoció que, para evitar las inundaciones del día 21, bastó con taponarlos. Hasta la ejecución del muro de contención, los mandatarios de nuestra ciudad, ante la inminencia de una arriada, solo podían verla llegar, avisar a los ciudadanos y paliar más tarde sus necesidades. En tres mil años de historia y tras la construcción de obras por importe de varias decenas de millones de euros, ha sido usted el primer alcalde en posesión de las herramientas necesarias para evitar las inundaciones, pero, por absoluta imprevisión, ha vuelto inútiles unas obras millonarias precisamente el día que habían de servirnos, provocando además cuantiosas pérdidas y gravísimos perjuicios a los mismos ciudadanos a los que ahora pretende contentar paliando las consecuencia de su imprevisión. Es evidente que no había diseñado plan de actuación alguno contra las inundaciones o que el que existía era claramente ineficaz.

Señor alcalde, si algo parecido a lo ocurrido en Écija tuviere lugar en una empresa privada, al día siguiente, su gerente intentaría depurar responsabilidades, y si se negare a hacerlo, la negativa le costaría su puesto. Usted nos ha anunciado públicamente, a más de cien afectados que no piensa pedirlas. Yo le ruego que, por el bien del pueblo, dimita. Lo contrario sería como mantener a un pirómano de bombero y, además, dejarlo de guarda en el monte. Por último, otra pregunta que no pude formularle: lleva usted más de siete años de alcalde: ¿desde cuándo no se limpia a fondo el arroyo de La Argamasilla?

3 de Enero de 2010. ABC de Sevilla. Se quieren evitar las inundaciones que han anegado Écija seis veces en menos de un mes. El Ayuntamiento de Écija (Sevilla) trabaja en la consolidación de los tres diques recién levantados en el curso del arroyo Argamasilla para rebajar su caudal e iniciar su limpieza. Fuentes municipales señalan que desde primera hora de hoy se está procediendo a arreglar estas instalaciones, dañadas por las crecidas del arroyo y con las que se quiere evitar las inundaciones que han anegado Écija seis veces en menos de un mes. “Teníamos pendiente controlar el Argamasilla para evitar la cuantía desmedida de agua que nos ha anegado”, explica el alcalde, Juan Wic (PSOE), que señala que “estas son medidas provisionales de emergencia” aconsejadas por técnicos. “Si deja de llover y el caudal del arroyo baja algo podemos controlarlo y estar preparados para, con carácter de urgencia e inmediatamente, poder acometer la limpieza completa del cauce, que está obturado en el 50%”, explica Wic. Esa limpieza estaría completada en poco más de una semana, según los datos técnicos que ofrece el Ayuntamiento de Écija, y prevendría nuevas inundaciones por crecidas del arroyo Argamasilla, que cruza soterrado varios barrios de la ciudad. Esos barrios y calles -Puerta Osuna, La Victoria, Santiago, Arroyo, Cava y Padilla, entre otros- son los que se han visto anegados hasta en 6 ocasiones desde el 6 de diciembre, y anteriormente en febrero, por crecidas del Argamasilla.

Hasta aquí esta monografía dedicada a las inundaciones que ha padecido y, por desgracia, viene padeciendo Écija. No es cuestión de buscar culpables, no actuales, sino como algunos amigos me comentan: No pudieron los tartesios o los que después les siguieron, edificar la ciudad dos kilómetros antes de llegar al valle. No sé si pudieron o no, pero lo cierto es que siempre hemos estado orgullosos de esta noble, leal y muy fidelísima ciudad de Écija, con más de tres mil años de antigüedad, cuna de varias civilizaciones, pero de quienes no nos podemos sentir orgullosos es de aquellos quienes, con las prevenciones necesarias, las obras adecuadas y la adopción de medidas, no han evitado, a lo largo de años y siglos, el mal endémico que asola a la ciudad de Écija en cuanto comienzan las lluvias, más diría yo, ya sólo con que caigan tres gotas nos inundamos.
Esperemos que todo lo anterior, que lo escribo para que no se olvide en el futuro lo que hemos padecido y ojalá aquí hayamos terminado, sirva para adoptar las soluciones precisas y necesarias en los momentos oportunos. No es cuestión de pedir cuentas y responsabilidades, sino de exigirlas, como ciudadanos de pleno derecho de la tan airada Comunidad Europea, para algunas cosas que para otras así nos va, entre los que me encuentro y que me despido en esta monografía sobre las inundaciones padecidas por la Ciudad de Écija, como consecuencia de los desbordamientos del arroyo del Matadero o de la Argamasilla y del río Genil, con un saludo, tal como la inicie:
Ave, principes Ecija, Baetica Hispaniæ, et inundant sunt non salutent
(Ave, gobernantes de Écija, Andalucía y España, los que se han inundado, ya no pueden saludar)

Esta monografía, quedó terminada el día de la Epifanía del Señor.
Écija, Jueves, 6 de Enero de 2010

Biografía del autor:

Ramón Freire Gálvez, nace el 30 de Junio de 1952, en la Ciudad de Écija (Sevilla). Cursa sus estudios primarios en el Colegio Salesiano de Nuestra Señora del Carmen de su Ciudad natal, examinándose de la prueba de ingreso en Osuna, para iniciar y terminar el Bachillerato en el Instituto “Luis Vélez de Guevara” de la citada Ciudad astigitana.

Funcionario por oposición, fue premiado por su trabajo titulado: “La Inmaculada”, convocado por el Regimiento de Infantería “Melilla 52” de Málaga, Concepción durante la prestación de su Servicio Militar. Ganador del accésit en los Juegos Florales de 1989 y 1991, convocados por la Real Academia de Bellas Artes, Buenas Letras y Ciencias “Luis Vélez de Guevara” de Écija, por sus obras: “Las cigüeñas de las torres ecijanas vieron llegar el tren” y “Sueño en el Valle”, respectivamente.

Ha sido pregonero de la Semana Santa de Écija en 1990; de la I Exaltación a la Virgen del Valle (Patrona de Écija) en 1993; de la Semana Santa de Fuentes de Andalucía en 1994; de la Hermandad de la Virgen del Rocío de Écija y de Mairena del Aljarafe (Sevilla) en 1997 y 1998 respectivamente; pregonero del Carnaval ecijano en 1994, de la I Exaltación a la Cruz en Écija, año de 2009.

Desde 1982 a 1992 ostentó el cargo de Hermano Mayor en la Hermandad del Santísimo Cristo de la Sangre y Nuestra Señora de los Dolores de Écija. Miembro de la ejecutiva en la comisión organizadora para la Coronación Canónica de Nuestra Señora del Valle, Patrona de la Ciudad de Écija año de 1999, así como en la formada por el CL Aniversario de la Virgen de los Dolores en la Hermandad del Stmo. Cristo de la Sangre, a la que pertenece desde su nacimiento.

Es autor del guión y locución de los videos realizados por la Televisión Municipal de Écija, titulados: “María del Valle Coronada”, “Historia de Écija” y “Bosquejos”. Autor de la letra del himno del Écija Balompié, con motivo del cincuenta aniversario de su fundación, entidad deportiva en la que colaboró como Relaciones Públicas y representante ante la Liga de Fútbol Profesional, durante la militancia del club en la 2ª División del Fútbol español.

Cuenta con numerosas intervenciones en exaltaciones cofrades, tertulias y coloquios, dentro y fuera de su Ciudad natal.

Es autor de las siguientes publicaciones:

• Fundación e Historia de la Hermandad de la Sangre (Écija)
• Los títulos que el pueblo concede – Apodos ecijanos (I y II parte)
• Siete Cortos Relatos
• D. Juan N. Díaz Custodio – Écija, de siglo a siglo
• Historias intrascendentes de un Sr. Marqués
• Poemario Sangre y Dolor en Jueves Santo (coautor)
• XXV a os de la Hermandad del Rocío de Écija
• Bosquejo de un tenor de pera ecijano (Fernando. Valero Toledano)
• Diario eclesiástico, necrol gico y social – Iglesia de Santa Cruz
• De la reedición del libro Écija, Sus Santos y su Antigüedad
• Ayer y hoy de las Hermandades y Cofradías ecijanas
• Bosquejos – Manuel Salamanca Tordesillas y José Sanjuán Ariz-Navarreta
• Écija, lo que perdimos y lo que no conocimos
• Écija en sepia
• El aceite de oliva ecijano Tierras del Sur
• Écija, la pasión según los Evangelios
* De la reedición del libro Historia de Santa Florentina
* Ecijanos en Andalucía, España y el Mundo.