GUIA DE CONVENTOS ECIJANOS
D. Jose Enrique Caldero Bermudo (Edición 1.984)

“A la memoria de mi tío Fernando Caldero, 
que me inculcó el amor a Écija y me
facilitó el acceso a la documentación
utilizada en este trabajo”

1.- Prólogo.

No es tarea fácil enjuiciar la obra de un autor, máxime cuando éste se dedica a una concreta circunstancia histórica y a un determinado periodo de la misma, en el cual Écija se ve envuelta en un resurgimiento artístico en el que el valor del barroco alcanza su máximo esplendor.

José Enrique Caldero Bermudo, a través de esta interesante “Guía de los Conventos de Écija”, nos analiza la importancia que tuvieron en el aspecto histórico, artístico, social, cultural y económico durante los siglos XIV al XVIII, pero muy especialmente en el XVII y XVIII. Y es precisamente Écija el crisol de la reforma decorativa en Andalucía, al cambiar, a mediados del diecisiete, el panorama de la arquitectura, haciendo resurgir el ornato, con unas licencias y libertades barrocas muy peculiares y características de esta ciudad, que incluso llegaron a crear escuela, al acentuarse la curva barroco-ecijana en el último tercio del siglo XVII, en que, con unos elementos de tan pobre calidad (ladrillo, cal y yeso), el desarrollo de la arquitectura demuestra el espíritu creador y el ambiente cultural que se vivía en nuestra ciudad.

No cabe duda que la Iglesia y realeza son las dos fuerzas motrices de la arquitectura. A la iglesia la sustentaba la nobleza. Y en una ciudad como Écija, donde la nobleza era tan abundante, tuvo que por fuerza que notarse el carácter religioso que se vivía en aquella época. Y dentro de este campo desarrolla José Enrique Caldero, licenciado en Historia, un sugestivo y ameno trabajo sobre los Conventos Ecijanos, en donde no solamente trata del estilo arquitectónico, sino que su firme voluntad seleccionadora nos lleva al campo de la escultura, la pintura y la orfebrería, sin olvidar por ello la parte artesanal, que tanta importancia adquirió por aquellas épocas nuestra ciudad.

La importancia cultural que tuvieron los conventos en Écija, tampoco es olvidada por el autor, y así nos narra cómo las Ordenes Religiosas aquí establecidas, mantuvieron cátedras de Teología, Filosofía y de Arte, a las que asistían no sólo religiosos sino infinidad de laicos.

José Enrique Caldero, tomando la palabra “arquitecto” en su versión original griega, que significa “maestro constructor”, nos ha construido una guía, en la que su verdadera vocación, la auténtica senda por donde desearía que discurriera su vida, la HISTORIA, nos la muestra sugestiva y atrayente, llena de matices anecdóticos.

“Los Conventos de Écija” es, pues, una consecuencia natural de las aficiones históricas de un profesional en materia tan apasionante como es la historia, escrita por un espíritu joven e ilusionado, que se atreve a su publicación para divulgar nuestra cultura pasada, y orientar a las generaciones presentes y futuras sobre las grandezas de nuestra ciudad, ofreciendo una síntesis vital y necesaria, y estimando que con esta aportación contribuye a un mejor conocimiento de Écija, llenando así un vacío existente en el terreno de la bibliografía local.

No es la primera vez que Caldero nos firma un estudio sobre la Écija de sus amores. Con anterioridad ya nos deleitó con otro volumen titulado “El Palacio de los Conde de Palma”, que en su pluma, fácil y realista, nos transporta a épocas en que nuestra ciudad, su ciudad, vivió su esplendor mas florido.

José Enrique Caldero Bermudo tiene un amplio y atractivo porvenir en el campo de la historia ecijana.

Joaquín J. Noguera Rosado