VISITA AL MONASTERIO DE SAN PABLO Y SANTO DOMINGO DE ÉCIJA
( Por la Asociación Amigos de Écija )

Guia Visita Convento Santo Domingo EcijaLos historiadores locales dan como fecha de fundación de este Monasterio ecijano de San Pablo y Santo Domingo el año de 1.383; las crónicas de la Orden les reconocen una antigüedad mayor, en ellas se fija su fundación el año de 1.253, es por tanto el tercer Convento fundado por la Orden de Predicadores en Andalucía, seguidamente después de los de Córdoba y Sevilla.

Don Lorenzo Fernández Márquez, casado con Doña Mencia Fernández de Tejada, el 11 de Junio de 1.383, fundó en las casas de su morada el Monasterio de San Pablo, haciendo donación al Provincial, al Prior del Monasterio de San Pablo de Sevilla y a otros Padres de dicho convento, además de dichas casas, de otras fincas en el término ecijano, entre las que figuran el Cortijo de los Montimentos y una huerta junto a Santa María del Valle.

Hay que tener en cuenta que si bien la fecha de la formalización de la donación es la citada del año de 1.383, las obras debieron comenzarse antes, pués en la escritura que se pasó ante Sancho García, Escribano Público de Ecija, al referirse a las casas de su morada, dice: “cuyo sitio es el que ocupa el compás de la iglesia”.

Más tarde, las obras debían continuar, pues en el año 1.415, el Municipio ecijano cede una calle sita a la espalda del Monasterio para edificar la capilla principal.

En 1.420, se cedía al Comendador Don Lope Alvarez de Henestrosa, la capilla de San Pedro Martir; por la misma época Don Juan Enriquez, hijo de los Condes de Cabra lleva a cabo la construcción de la capilla existente en la cabecera de la nave del evangelio.

Para agrandar la Capilla Mayor adquirieron terrenos los hermanos don Alfonso de Zayas, regidor de Ecija y el bachiller don Gonzalo de Zayas, hijos de Don Alonso de Zayas y Fuentes.

La actual fábrica creemos debió comenzarse al inicio del siglo XVI; durante el periodo comprendido entre los años de 1.978 a 1.980, la Comisión de Protección del Patrimonio Histórico-Artístico de Ecija, con subvenciones recibidas del Fondo Nacional de Protección al Trabajo y de la propia Dirección General del Patrimonio Artístico, llevó a cabo obras que han consolidado totalmente el edificio, durante ellas se han descubierto vestigios de la primitiva fábrica de estilo gótico mudejárico; en uno de los pilares, se ha dejado sin cubrir un trozo para que pueda verse el pilar original. Desconocemos la fecha y el motivo por lo que fueron revestidos los pilares de la iglesia, tal vez se llevó a cabo en los últimos años del siglo XVII, en que se efectuaron bastantes obras de restauración.

La conservación de esta iglesia ha sido una preocupación constante de los ecijanos, en los finales del año 1.936 y principios de 1.937, siendo Alcalde de Ecija don Antonio Morales Martín, el Ayuntamiento de la ciudad llevó a cabo obras de conservación que le han permitido al edificio llegar hasta nosotros.

Todo el templo lo cubre un maravilloso artesonado de traceria mudéjar, de finales del siglo XVI.

Nuevamente en el pasado año de 1.980, la Orden de Predicadores ha querido volver a Ecija, teniendo en cuenta no solo la importancia artística de su Monasterio, sino la antigüedad del mismo, convirtiendolo en el Centro Regional del Rosario, por aquello de haber sido en su barroquísima capilla de Nuestra Señora del Rosario el lugar en que por vez primera, por iniciativa del dominico exclaustrado ecijano, Fray José M. Peralta Márquez, tuvo lugar la práctica piadosísima del mes del Rosario, que después el Papa León XIII extenderia a la Iglesia Universal.

En varias ocasiones hemos llamado a este Monasterio de San Pablo y Santo Domingo el Santuarío ecijano, en una ocasión al hablarle a nuestro actual Prelado del estado en que se encontraba esta iglesia, hubimos de agregarle que si en Ecija quedaba una sola iglesia habría de ser la de San Pablo y Santo Domingo por lo mucho que la misma significa para los ecijanos el haber sido el lugar que nuestro Patrón, el Apóstol San Pablo, eligió para convocar al pueblo de Ecija, por medio del joven Antón Fernández de Arjona, en aquella ya lejana mañana del 20 de Febrero de 1.436, para realizar aquél hecho singular que los ecijanos llamamos el Milagro de San Pablo.

CAPILLA DE LA MAGDALENA

En el patio ó compás de entrada a la iglesia, bajo su inacabada torre, de los primeros años del siglo XVIII, encontramos completamente desmantelada la capilla dedicada a Santa María Magdalena, que servia a los frailes del convento de capilla penitencial. En ella hasta hace muy pocos años recibía culto una interesantísima imagen de Santa María Magdalena, que hoy podemos ver provisionalmente en otro lugar de la iglesia, y que mandó esculpir, siendo Prior del Convento, Fray Francisco González, el año 1.796; un Crucificado de mediados del XVI, y una Dolorosa que nos recuerda a los escultores granadinos.

CAPILLA DEL DULCE NOMBRE DE JESÚS

A los piés de la nave de la Epístola, existía una capilla dedicada al Dulce Nombre de Jesús, habiendo desaparecido de allí el altar principal, del que algunos trozos hemos visto convertidos en muebles; los dos altares laterales, uno de ellos fué trasladado por el Cardenal Segura al templo de los Sagrados Corazones de San Juan de Aznalfarache, el otro se encuentra en la Parroquia Mayor de Santa Cruz, de nuestra ciudad, sirviendo de altar a Nuestro Padre Jesús Cautivo.

ALTAR DEL BEATO FRANCISCO DÍAZ DE ECIJA

Uno de los altares desaparecido de la Capilla del Dulce Nombre era el de nuestro paisano el Beato Francisco Díaz de Ecija, hoy y en el lugar en que estuvo el altar de la Purificación de Nuestra Señora colocada ahora en otro altar, después de haber estado depositada muchos años en el oratorio de los Marqueses de Peñaflor. Para construir una escalera de acceso al coro y a la torre, que en las últimas obras ha sido suprimida, se desmontó el retablo que allí existía; actualmente en altar portátil encontramos una imagen de vestir de nuestro paisano el Beato Francisco Díaz de Ecija, mártir dominico, que mandó construir el sacerdote ecijano, don José María Molina y Rivero, a raíz de haber sido beatificado por Su Santidad, León XIII, el año 1.893 y que llevó a cabo el escultor sevillano Eduardo Pizarro.

ALTAR DE SANTO TOMAS DE AQUINO

Retablo del siglo XVIII, dedicado a Santo Tomás de Aquino, representado en imagen de vestir; allí también se veneran San Alberto Magno y San Agustín Gazoto; en la parte superior encontramos una pintura que representa a San Pio V doctorando a Santo Tomás de Aquino; dos pinturas de San Lorenzo y Santa Bárbara, figuran también en la parte superior. En el banco, una pintura del Cristo de la Paciencia.

Provisionalmente, sobre la mesa de altar, encontramos la imagen de Santa María Magdalena a que nos hemos referido al hablar de su desmantelada capilla.

ALTAR DE LA BEATA JUANA DE AZA

Otro retablo de bellísimas características, tambien del siglo XVIII, sirve de altar a la imagen sedente de vestir de la Beata Juana de Aza, la Abuela, como cariñosamente llaman los Padres Dominicos a la madre de Santo Domingo. Dos medallones en talla representan la presentación de las Reglas o Constituciones de la Orden Tercera de Santo Domingo al Papa y otra la imposición del escapulario de terciario dominico, tal vez al primero de ellos.

ALTAR DE LA PURIFICACIÓN DE NUESTRA SEÑORA

En el crucero, en el lugar donde existió una puerta que comunicaba el Convento con la iglesia encontramos otro retablo, quizás el Mayor del Convento del Espíritu Santo, igualmente del siglo XVIII, en el recibe culto la imagen de la Purificación de Nuestra Señora, de la que antes hemos hablado, allí también las imágenes de Santo Domingo de Silo y Santa Margarita de Saboya. En el banco una pequeña imagen en talla de Santo Domingo de Guzmán.

Testigos presenciales nos han referido más de una vez, como todavía en los primeros años de nuestro siglo, siendo Capellán de esta iglesia el Presbitero ecijano, don Rafael Etchemendi García, era trasladada procesionalmente, todos los años, en la tarde del uno de Febrero, desde el oratorio de los Marqueses de Peñaflor, donde como antes hemos dicho estaba depositada, a esta iglesia, la imagen de la Purificación de Nuestra Señora, la Candelaria, como es conocida, para volverla con igual solemnidad, la tarde del siguiente día, o sea el de su festividad, después de haber celebrado aquella mañana solemne Misa.

ALTAR DE SAN PEDRO MÁRTIR

En la cabecera de la nave de la Epístola, se halla un altar cuyo retablo en blanco tenemos que fechar en el siglo XVIII, dedicado a San Pedro Mártir; en él aparecen dos escudos de los Señores de Cárdenas, que tienen patronato sobre el mismo y enterramiento en su capilla. A modo de reservado, existe sobre el banco del altar, el lugar donde se guardaba la Cruz de carey y plata, conocida por la del Milagro de San Pablo, que desapareció en el saqueo que las tropas napoleónicas llevó a cabo en la noche del 27 de Enero de 1.810; parece que esta Cruz se halla en un Museo Británico.

ALTAR MAYOR

El altar mayor, construido entre los años 1.717 a 1.724, en que se terminó, en él se venera una interesantísima imagen de Nuestra Señora del Rosario, conocida por la Virgen de la Paz; una soberbia escultura de San Pablo, titular de la iglesia, y a sus lados, siguiendo la costumbre de las iglesias dominicas, las imágenes de San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán, y sobre ellas San Pío V y San Antonio de Florencia y más arriba San Jacinto de Polonia y Santo Tomás de Aquino, todas las imágenes a nuestro juicio del siglo XVIII. Remata el retablo un grupo muy interesante del Calvario, al parecer del siglo XVI, firmado por Nicolás, lo que nos hace pensar en Nicolás de León o Lión, que trabajó mucho para el Monasterio dominico de San Pablo de Sevilla y que es autor, entre otras esculturas, del Cristo de Confalón de dicho Monasterio sevillano.

Hasta hace pocos años poseía dos airosos angeles lampareros, que hoy podemos ver en el altar mayor de la Parroquia Mayor de Santa Cruz.

Los tres maravillosos sillones que existían en el altar mayor, de las características de los existentes en las mayorías de las iglesias ecijanas, desaparecieron de esta hace algunos años, desconociendo su paradero.

ALTAR DE SANTO DOMINGO PENITENTE

La cabecera de la nave del Evangelio la ocupa este altar en el que se venera una interesantísima imagen de Santo Domingo penitente, obra al parecer del siglo XVIII.

CAPILLA DEL SAGRARIO

En el crucero, encontramos la capilla o altar del Sagrario, neoclásico con decoración de rocalla, en él recibe culto una imagen de Jesús flagelado, debido a la gubia de Pedro Millan, según la opinión del señor Pérez Embid; en las hornacinas laterales un Niño Jesús y Santa María Magdalena, en el grupo conocido por Noli me Tangere. En otra hornacina, debajo de la del Niño Jesús, ha vuelto a ser colocada una imagen del Dulce Nombre de Jesús, conocida por el Niño mudo, que ha estado bastantes años en la Parroquia Mayor de Santa Cruz.

En el óculo superior, una imagen barroca, al parecer, una Dolorosa.

ALTAR DEL NACIMIENTO

Poco interés nos presenta el altar del Nacimiento, si exceptuamos la imagen de San José, que bien pudiera ser una labrada para este Convento el año de 1.513.

ALTAR DE SAN VICENTE FERRER

Retablo del siglo XVIII, en él la imagen de San Vicente Ferrer, de vestir; en repisas laterales, San José y Santo Domingo. En el cuerpo superior una pintura de la Virgen, con el Niño de la época del retablo.

ALTAR DE SANTA ROSA DE LIMA

Formado con elementos de acarreo del siglo XVII, este retablo sirve de altar a la imagen de vestir de Santa Rosa de Lima; en el banco encontramos una imagen del XVII de Nuestro Padre Jesús de la Humildad.

CAPILLA DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO

A los pies de la iglesia y cerrando la nave del Evangelio, está situada la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, excepcional joya, máximo exponente del barroco ecijano, construida en noble pugna con otra Hermandad, la de Nuestra Señora de la Soledad, entre los años 1.728 al 1.776, para que en ella recibiera culto la imagen de la Santísima Virgen, que el señor Pérez Embid atribuye también a Pedro Millan; en el altar principal encontramos las imágenes de San Miguel y de San Rafael y en tamaño más pequeño las de San Joaquín y Santa Ana, todas de la época del retablo. La Capilla fué inaugurada el 1.761 v posee quince lienzos representando los Misterios del Rosario, divididos en tres grupos, los gozosos, gloriosos y dolorosos.

ALTAR DE SAN PABLO

Retablo de la época de la Capilla dedicado a San Pablo, imagen que perteneció a la Hermandad de Zapateros, que creemos es del año 1.664, hoy en el altar mayor de la Parroquia de Santa Cruz. Este retablo tiene dos medallones tallados, uno representa a nuestro Patrón predicando en Ecija, el otro la escena del milagro acaecido el lunes 20 de Febrero de 1.436; en la parte superior una imagen pequeña, que bien pudiera ser, San Isidro Labrador.

Hasta tanto vuelva a colocarse en él la imagen de San Pablo, recibe culto Santa Catalina de Siena, en imagen de vestir.

ALTAR DE SAN FRANCISCO DE ASÍS

De orden neoclásico, de madera en su color, este retablo está dedicado a San Francisco de Asís, en imagen de vestir; en la parte inferior una imagen de Jesús yacente.

NAVE CENTRAL

En las pechinas del crucero San Pío V, Benedicto XI, Inocencio V y el V.P.Fr. Juan de Berzelis, electo Pontífice.

La sillería del coro desapareció, según referencia, después de la exclaustración, ignorándose su paradero; el órgano se halla deteriorado, posee una caja bellísima.
Un cancel interesantísimo que pregona, como ocurre con la caja del órgano, la importancia que en el siglo XVIII tuvieron los gremios ecijanos, cierra el templo; dándose por conclusa la visita al mismo.

Los datos que contiene este folleto están tomados del Catálogo Arqueológico y Artístico de la provincia de Sevilla de los Sres. Hernández Díaz, Sancho Corbacho y Collantes de Teran; de publicaciones del señor Martín Jiménez y del archivo de Fernando Caldero Martín.

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