AYER Y HOY DE LAS HERMANDADES Y COFRADÍAS ECIJANAS
POR D. RAMON FREIRE GALVEZ – 2002

HERMANDAD DEL SANTISIMO CRISTO DE LA SANGRE Y NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES.

Ubicada en la Parroquia Mayor de Santa Cruz.- La Cofradía de esta Hermandad realiza su estación penitencial la tarde del Jueves Santo. El Decreto dictado por el Arzobispado de Sevilla en Marzo de 1623, relativo a esta Hermandad, decía como sigue:

     “La del Santo Cristo de la Sangre que sale de San Agustín, en virtud de la regla que la aprobó don Gerónimo Manrique, Provisor de Sevilla en 30 de Enero de 1571. Sale a las cinco de la tarde en Jueves Santo”.

     En el año de 1564, el Padre Rvdo. Fray Pedro Clavijo, Prior del Convento de San Agustín y el Padre Fray Atanasio de Lasarte, junto con Juan de Alcalá y Andrés Martín (nombrados Alcaldes), Cristóbal Caro y Pedro Sánchez Portillo (nombrados Priostes), Francisco Martín de Castilla (Mayordomo), Juan de Morales, Alonso Romero, Francisco Moreno y Diego Ruiz (Diputados), fundaron esta Hermandad, con el título de Hermandad del Santo Cristo de la Sangre y Animas Benditas, ubicándose en el Convento de San Agustín, donde permaneció hasta 1858, en que, por la ruina del citado convento, se trasladó con las imágenes y enseres a la Parroquia Mayor de Santa Cruz, a cuya collación pertenecía el susodicho convento de la orden agustina.

     El Provisor de Sevilla Don Gerónimo Manrique, aprobó sus reglas fundacionales el 30 de Enero de 1571, constituyéndose al propio tiempo la primera Junta de Gobierno, formada por: Hermano Mayor, Blas Martín.- Alcaldes: Jorge Melgar, Pedro Márques y Juan de Osuna.- Escribano: Matías de Orejuela.- Depositario: Juan de Armenta.
Imágenes: El Santísimo Cristo de la Sangre, obra cumbre de Gaspar del Aguila, realizada en 1567, inspirado en el de San Agustín de Sevilla. Nuestra Señora de los Dolores, obra del cordobés Antonio Poz, realizada en 1853.

     Llegado a este punto y dado el tiempo transcurrido, sin que nunca haya querido él constancia pública del hecho, quiero dejar testimonio escrito de que, al poco tiempo de ocupar quien escribe el cargo de Hermano Mayor de esta Hermandad (1982/92), gracias a un “leal hermano” de dicha Hermandad y que fue miembro de mi Junta de Gobierno, mi buen amigo Ricardo Viera Martín, consiguió recuperar y entregar a la Hermandad, el original de las primitivas reglas fundacionales, una auténtica joya, que algún día salió indebidamente de la misma y que (gracias de corazón otra vez Ricardo), volvimos a tenerla para deleite presente y futuro.

     Sobre dicha Hermandad, aportamos los documentos que siguen:

     DE SUS REGLAS FUNDACIONALES
     Título: Regla de la Cofradía y Hermandad del Santísimo Crucifijo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo por la cual ha ser regida y gobernada a servicio de Nuestro Señor, en este monasterio del Señor San Agustín, en esta noble ciudad de Ecija, la cual esta regla fue hecha y sacada por la que tienen los cofrades y hermanos del Santísimo Crucifijo del Señor San Agustín en la ciudad de Sevilla, de la que hoy en adelante haremos usar y guardar todos los estatutos y capítulos según y como en la dicha regla fue hecha en el dicho monasterio de la dicha ciudad de Sevilla por los reverendos señores en ella contenidos con licencia del reverendo señor Cervantes de Gaeta, Provisor de este Arzobispado, la cual dicha regla y estatutos y capítulos de ella son los siguientes:

     Capítulo III.- Del año en que esta regla se ordenó.- A gloria y honra de Dios Todopoderoso y de su bendita sangre que siete veces por los pecadores derramó de su Santo Crucifijo, cuya advocación servimos y tenemos en el monasterio del Señor San Agustín, de esta muy noble y muy leal ciudad de Sevilla, Extramuros de ella, se constituyó y ordenose esta Cofradía en el mes de Mayo de mil quinientos veintisiete años, por el muy Reverendo Padre Fray Juan de la Torre, Prior del dicho Monasterio y por los padres Fray Rodrigo de Mendoza, Superior, y Fray Sebastián Quintanilla, juntamente con los frayles religiosos de dicho Monasterio y Convento, los cuales con licencia del Señor Arzobispo y de su Provisor, lo mandaron predicar y divulgar y nos fue dado por Nuestro Prioste General el Reverendo Padre Fray Sebastián de Quintanilla, el cual mandó que se hiciese Cabildo de los Hermanos, que a la sazón eran porque quería elegir Oficiales y hacer Regla, para que la Cofradía del Santo Crucifijo y Sangre del Señor sea aumentada y fuese más, en el cual nos pareció bien de obedecer y obedecemos su mandato para lo cual nos apuntamos, celebrando Cabildo dentro en el Monasterio del Señor San Agustín donde los Reverendos Padres nos dieron y señalaron los que a la sazón éramos recibidos.
     Y vista esta otra Regla y la buena ordenación de ella por el padre Reverendo Fray Pedro Clavijo, Prior del Convento de San Agustín de esta ciudad de Ecija y por el Padre Fray Atanasio de Lasarte, autor para que esta nueva Cofradía se hiciese en este dicho Convento, para lo que hay número de devotos, hizo los cuales animados por el Padre Prior y por el Padre Lasarte, se ha abrazado con esta otra Regla y quiere gobernarse por ella, lo cual pasó por su Cabildo de todos los dichos hermanos.
     En el cual dicho Cabildo, se constituyó y ordenó que para siempre jamás tengamos en nuestra Cofradía siete oficiales, correspondientes a las siete devociones que servimos y tenemos como adelante se dirá, para lo cual el Reverendo Padre Prior Fray Padre Clavijo y Fray Atanasio de Lasarte, tomados los votos de dichos hermanos fueron elegidos y eligió por Alcaldes de la dicha Cofradía a JUAN DE ALCALA y ANDRES MARTIN, Priostes CRISTOBAL CARO Y PEDRO SANCHEZ PORTILLO, Mayordomo FRANCISCO MARTIN DE CASTILLA, Diputados JUAN DE MORALES, ALONSO ROMERO, FRANCISCO MORENO Y DIEGO RUIZ. Todos hijos de dicha Cofradía, los cuales prometieron usar bien y fielmente sus oficios.

     Capítulo V.- Como se han de recibir los hijos de los hermanos: Otrosí ordenamos y tenemos por bien que cada y cuando el Señor tuviere por bien de llevar algún cofrade de esta preferente vida y dejare algún hijo soltero o casado y quiere servir la cofradía, le reciban con cargo que pague la cuota de él solamente y otro tanto su mujer, de cualquier hermano con tal que pida esto en el año que muriese el marido, pagando el muñidor medio real y al escribano otro medio real.

     Capítulo X.- De que hemos de tener dos lámparas encendidas delante del crucifijo: Otrosí ordenamos que tengamos dos lámparas delante del Santo Crucifijo las cuales de continuo ardan a lo menos todos los domingos y fiestas principales al honor de estas siete devociones y que así tengamos siete oficiales para siempre jamás, dos priostes, dos alcaldes, un escribano, un mayordomo, ocho diputados y que uno de los priostes para siempre jamás sea el Muy Reverendo Prior del dicho Monasterio o quien mandare de los religiosos en su nombre.

     Capítulo XI.- De los días en que se han de hacer las procesiones: Otrosí ordenamos porque el convento nos otorga tres procesiones por las nuestras, señalamos y queremos que la una sea el día de la crucifixión del Señor que le fue la primera vez que el Señor derramó su sangre y la otra sea el día de la Santa Cruz de Mayo y la otra sea el día de la Cruz a catorce de septiembre y porque para cumplir las siete que nosotros de celebrar señalamos que sean el domingo después del Corpus Christi para en la honra de la fiesta de los Reverendos Padres así lo quieren Jueves y Viernes Santo.

     Capítulo XXVIII.- Del beneficio que hemos de hacer a los hermanos que están en el artículo de la muerte: Así lo ordenamos y tenemos por bien que cuando alguno de nuestros hermanos estuviere en el artículo de la muerte que lo velen cuatro hermanos los más cercanos que demorarán a los que señalaren que lo velen el mayordomo o escribano o cualquiera de los otros oficiales y que el que de ellos no viniere que pague medio real de pena y este sea para los otros que lo velaren el cual sepa que luego y los que velaren al tal hermano si por caso falleciere por aquel día no sean obligados de ir a su enterramiento si no quisieren esto por la mala noche que han pasado y por ello no incurran en pena alguna.

     Capítulo XXIX.- De la orden que se ha de tener en nuestro cabildo: Así lo ordenamos y tenemos por bien porque acaece muchas veces en los Cabildos si alguna cosa se propone algunos hermanos vienen en ello y otros no y sobre ello hay diferencias tenemos por bien que cuando lo tal acaeciere se levante y los alcaldes o priostes o cualquiera de los oficiales y se mande callar y se tenga una bolsa con cincuenta o sesenta cuentas prietas y otras tantas blancas y den a cada hermano dos primeramente la una prieta y la otra blanca y después las aprieten para que nadie se las vea y torne a hacerlas relación del caso y hecho vaya al escribano con la dicha bolsa abierta y el hermano que quisiere se haga aquello que es propuesto meta la mano en la bolsa y eche la cuenta blanca y si no lo quisiere que se haga eche la prieta en manera que la que se echare y la que no, no se las vean y echadas todos traigan la bolsa ante nuestros alcaldes y diputados y si hallaren más blancas que prietas que sea y se haga y así se asiente en nuestro libro y si hubiere más prietas que blancas que no sea y si hubiere tantas de unas y como de otras que se quede así para otro cabildo y si hecho de si y alguno de nuestros hermanos murmuraren o dijere lo contrario en nuestro cabildo que pague de pena media libra de cera para el arca.

     Capítulo XXXVIII.- De la pena que han de pagar los que faltaren en el Jueves Santo: Otrosí ordenamos y tenemos por bien que cualquier hermano así de luz como de sangre que no viniere la noche del Jueves Santo a nuestra procesión que caiga en pena de dos ducados para la cera, con tal que no esté malo o preso o ausente de esta ciudad.

     Del Libro “Fundación e Historia de la Hdad. del Stmo. Cristo de la Sangre y Ntra. Señora de los Dolores.- Página 120.- Ramón Freire Gálvez.- Año de 1991.
     Página 91 y siguientes.- Desde el año 1850, comienza a deteriorarse el convento de San Agustín, apareciendo varias partidas de reales de vellón, con las que la Hermandad contribuyó a realizar obras de reparación, no sólo del convento, sino también de la propia Iglesia. Es en el año 1858, cuando la Hermandad, dado el estado ruinoso del citado convento, se traslada con su retablo, altares, imágenes y enseres a la Parroquia Mayor de Santa Cruz, a cuya collación pertenecía el citado Convento, celebrándose el día 3 de Septiembre de dicho año, solemne Función en su nueva sede eclesiástica.

     Página núm. 120: 29 de Enero de 1567.- Gaspar del Aguila, escultor, otorgo que soy convenido con Alonso de Orejuela, vecino de la Ciudad de Ecija, en tal manera que me obligo de hacer un crucifijo de bulto que será de pino de segura, que tenga de largo dos varas y de la postura del Crucifijo de San Agustín, que sean huecas las espaldas del dicho Cristo, y la cruz que ha de tener donde el Cristo ha de estar ha de ser de madera de borne y de trece palmos de largo y una tercia en ancho, y su calvario de abajo de madera de segura, dándole la anchura que le convenga y de vara y media de largo, todo lo cual haré muy bien hecho a vista de oficiales y lo daré hecho y acabado el domingo de cuasimodo que ahora vendrá de este año y vos que me deis y paguéis treinta y tres ducados, los once ducados recibo luego de presente, y otros once ducados me deis mediada cuaresma y los once restantes hecho y acabado el dicho crucifijo, so pena del doble, y si el dicho día no lo diere acabado que además de ejecutarme podáis tomar otro maestro que haga el Cristo a mi costa al precio y donde lo pudiereis hallar y me podáis ejecutar por todo ello con sólo vuestro juramento.”


     En 1824 se incorpora a dicha Hermandad, una imagen del Niño Perdido, consolidada por donación que recibió en escritura notarial el 7 de Marzo de 1834 de las Monjas del Convento de Santa Inés del Valle de Ecija, cuya imagen procesionó hasta 1925/30 en que, por daños en la Imagen, dejó de hacerlo.

     La Hermandad recuerda el día de la Santísima Trinidad de cada año, con la celebración de la conocida como “función del Rayo”, que viene instituida desde el año de 1633, dado que el citado día que se celebra la festividad mencionada, cuando se celebraba misa en el Convento de San Agustín, se rodeo una fuerte tormenta con gran aparato eléctrico, cayendo un rayo que entrando por la ventana del linternillo salió por la opuesta, sin que causara daños a persona ni vienes alguno. Dicha institución aparece recordada en el libro de hermanos que tiene la Hermandad de 1816 y dice textualmente: “Memoria del año q. callo el Rayo pr. lo que se celebra la función el domingo después de la Santísima Trinidad que lo fue el día de 1633 entre las tres y cuatro de la tarde.”

     Han sido numerosas las procesiones y funciones celebradas con y ante la imagen del Santísimo Cristo de la Sangre, lo mismo en rogativas que en acción de gracias, tanto cuando se encontraba en su primitiva sede agustina como después en la Parroquia Mayor de Santa Cruz.

     De ellas, reseñamos, que el día 14 de Marzo de 1844 y el 16 de Octubre de 1851, cuando la hermandad todavía tenía su sede en el Convento de San Agustín, salió la imagen del Santísimo Cristo de la Sangre en procesión, la primera ante la sequía que asolaba los campos, y la segunda en rogativa de agua, quedando en esta ocasión, expuesto en la Parroquia de Santa Cruz a la veneración de los fieles, desde el 17 de Octubre al 8 de Noviembre, regresando el día 9 al mencionado Convento. En Septiembre de 1854 función de gracias por el cólera, celebrándose una suscripción en la que se recaudó 682,24 reales de vellón.

     Durante los días 21, 22 y 23 de Abril de 1863 se celebró un triduo en solicitud de agua y posteriormente, en 23 de Enero de 1873, otra vez en rogativa de lluvias, salió en procesión desde Santa Cruz junto con San Pablo, la Virgen del Valle y el Patriarca San José.

     En la Semana Santa de 1857, la Imagen del Cristo de la Sangre fue acompañada en su desfile procesional el Jueves Santo por la Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, hecho extraordinario que vuelve a repetirse en el Jueves Santo del año de 1871. En las citadas fechas, a pesar de existir la Hermandad de esta última imagen, no realizaba estación de penitencia, por cuyo motivo lo hizo con la Cofradía de la Sangre.

     La incorporación de una imagen de la Virgen, en la advocación de los Dolores, pudo tener lugar en la Hermandad en la primera década del siglo XIX, dado que en el Libro de Hermanos del año 1816, es el primer documento encontrado donde aparezcan datos relativos a “hermanas”, así como gastos devengados en el paso de la Virgen. Pudo ser que la citada Virgen de los Dolores tuviese congregación de hermanas en el propio convento de San Agustín y se agregara a la Hermandad del Cristo de la Sangre. Lo que si es cierto es que a partir de la fecha anterior, existen documentos acreditativos de gastos en los enseres necesarios para el paso de la Virgen, así como la autoría de la propia imagen, obra de Antonio Poz, escultor cordobés, pues en el Libro de Cuentas, aparece un cargo de fecha 9 de Marzo de 1853, por importe de 174 reales, pagados por gastos ocurridos en la traída de una imagen dolorosa nueva construida por Don Antonio Poz escultor de la ciudad de Córdoba.

     Igualmente existen documentos acreditativos de que, con independencia de la novena anual que celebra la Hermandad en honor del Santísimo Cristo de la Sangre, lo que viene haciendo desde su fundación hasta nuestros días ininterrumpidamente (es la única hermandad que ha mantenido lo fijado al respecto en sus reglas fundacionales), en la semana anterior al Viernes de Dolores, celebraba un Septenario en honor de la Virgen de los Dolores, celebrando solemne función el citado Viernes, finalizando, al igual que la novena, con fuegos artificiales; Septenario que, con el discurrir de los años dejó de celebrarse, quedando en la actualidad solamente una función solemne el propio Viernes de Dolores de cada año, aunque la novena del Santísimo Cristo se hace también en honor de la Virgen de los Dolores.

 

TESTIMONIOS GRÁFICOS
Antonio Garfias Rodríguez

!Sangre¡ !Sangre¡ !Sangre¡
!Sangre de Cristo en la calle¡
Primavera ensangrentada,
claveles color de sangre
y túnicas coloradas…
!El Cristo de los Gitanos
camino de la Calzada
clavado de piés y manos…¡
!Que se callen las trompetas,
que se piedan las saetas
y cuajen las orcaciones¡
que va caminando el Cristo
suspendido de la Cruz
! Y la tarde sabe a sangre …¡
! Y es la sangre de Jesús¡

1900. Foto del Santisímo Cristo de la Sangre.