AYER Y HOY DE LAS HERMANDADES Y COFRADÍAS ECIJANAS
POR D. RAMON FREIRE GALVEZ – 2002

REAL HERMANDAD Y COFRADIA DE NUESTRO PADRE JESUS NAZARENO ABRAZADO A LA CRUZ Y MARIA SANTISIMA DE LA AMARGURA.

Ubicada, desde su fundación, en la Iglesia Parroquial de Santa Cruz. Hace su estación de penitencia en la madrugada del Jueves al Viernes Santo.

     Un jueves Santo, a las doce de la noche, se apareció la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno Abrazado a la Cruz, a la venerable sierva Doña Sancha Carrillo, hija de Don Luis Fernández de Córdoba y Doña Luisa de Aguilar, señores de la villa de Guadalcázar. Como consecuencia de la citada devoción, el viernes 21 de Mayo de 1666, se reunieron unos devotos y redactaron las primeras Reglas, que fueron aprobadas por el Arzobispado de Sevilla el 1 de Junio del citado año, limitándose en dichas reglas a 33 el número de hermanos. Diversas modificaciones, en cuanto al número de hermanos, sufrieron las reglas, hasta que el 27 de Marzo de 1907, el Arzobispado de Sevilla aprueba nuevas reglas que declara ilimitado el número de hermanos.

     El título de Real lo adquiere la Hermandad al aceptar el nombramiento de miembro de la misma el rey Alfonso XIII.

     Imágenes: Nuestro Padre Jesús Nazareno Abrazado a la Cruz, está fechado en el último tercio del siglo XVIII, atribuido al círculo de Roldán, La Roldana o con Juana Ruiz Gijón. La Virgen de la Amargura es obra del imaginero sevillano Castillo Lastrucci, siendo bendecida el 7 de Marzo de 1965.

     Respecto a algunas noticias relativas a la hermandad y cofradía que nos ocupa, las primeras aparecen anotadas en los Libros de Difuntos de la Parroquia Mayor de Santa Cruz, donde tiene su sede la citada hermandad, y son las siguientes:

     “Libro Sexto.- Página 15 Vta.- 29 de Abril de 1690.- En 29 de Abril hicieron los muchachos de la Iglesia la fiesta de Jesús Nazareno de la Capilla de los Mármoles con la música y sermón.

     Libro Séptimo.- Página 159.- 21 de Julio de 1969.- En 21 de dicho, se estrenó el retablo dorado de Jesús Nazareno de la Capilla de los Marchena, que es hoy de la Hermandad por donación de Don Bernardo de Paz, patrono de ella, por escritura ante Cristóbal de Fuentes por Octubre de 1698 y se labró el testero del altar y Imagen, nuevo todo a solicitud del dicho Don Diego Valeros Gudiel, Sochantre de esta Iglesia.

     Libro Noveno.- Página 139, vta, 140 y vta.- 22 de Noviembre de 1720.- En 22 procesión general de todo el clero y cruces con letanías y rogativas, desde esta Iglesia a la del Sr. Santiago, donde estaba patente el Santísimo y concluyó la letanía y preces, todo por los buenos sucesos de las guerras de Africa. Por la preste que en este tiempo había en Marsella y por no haber llovido en este otoño. Asistió la música y se llevó en procesión la devota Imagen de Jesús Nazareno, el de esta Iglesia y se volvió la procesión de Santiago de la misma forma y donde luego que llegó a esta Iglesia se cantó el verso y la oración de la misa y se feneció y se nombraron dos diputados para el gobierno y gasto de ello y no asistieron comunidades ni la ciudad y los nueve días siguientes se colocó a Jesús en el Altar Mayor con mucho aparato, donde se celebró novenario y en el tiempo de los nueve días salieron todas las religiones, cada una en su día, por sus antigüedades y cada una hizo su procesión de penitencia, formando su rogativa a las iglesias de su devoción donde platicaban. Todas las procesiones se hicieron por la tarde y sin cruz parroquial. Asistió el Sr. Vicario con toda su audiencia de manteo detrás de las procesiones, para no permitir acompañase mujeres, ni dentro ni fuera de las procesiones, en virtud de orden que tuvo para ello y salieron los padres de la Compañía de que doy fe.- El Ldo. Diego Valeros Gudiel, Presbítero Administrador de la fábrica de Santa María y Administrador de la torre de Santa María y Sochantre de esta Iglesia Mayor.

     Página 149 vta.- 4 de Mayo de 1721.- FIESTA DE JESUS NAZARENO.- En 4 la fiesta de Jesús Nazareno que en esta Iglesia celebra la Hermandad, con tercia, misa, sermón y vísperas, quien paga a esta Iglesia de derechos ciento cinco reales que su distribución se deja en el libro de a folio.- Nota.- En este año hubo procesión por la Torrecilla del Gallo que importaron sus derechos cuarenta y ocho reales, que en todo se perdonaron.”


     En las Semana Santa de 1857 y 1871, la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno Abrazado a la Cruz, procesionó el jueves santo, dentro de la Cofradía de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Sangre y Nuestra Señora de los Dolores.

     ECIJA.- SEMANARIO DE INFORMACION LOCAL.- III Epoca.- Número 11.- 23 de Febrero de 1965.

    “Página 1.- Sus Excelencias Don Francisco Franco Bahamonde y Doña Carmen Polo de Franco, padrinos de honor en la bendición de la Imagen de la Santísima Virgen de la Amargura, de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno Abrazado a la Cruz.

     La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno Abrazado a la Cruz, de la Iglesia Mayor de Santa Cruz de Ecija, ha recibido atenta comunicación del Conde de Casa Loja, Jefe de la Casa Civil de S.E. el Jefe del Estado, por la que da a conocer que el Generalísimo Franco y Señora, han aceptado el nombramiento de padrinos de honor en la bendición de la Imagen de la Santísima Virgen de la Amargura, que se incorpora a la citada Hermandad de penitencia y cuyo acto tendrá lugar el día siete de marzo próximo.”

     ECIJA.- SEMANARIO DE INFORMACION LOCAL.- III Epoca.- Número 13.- 9 de Marzo de 1965.

     “Página 1.- (Con fotografía).- La Santísima Virgen de la Amargura, maravillosa talla del escultor sevillano Castillo Lastrucci, cuyo acto de bendición tuvo lugar el pasado domingo. Esta Imagen queda incorporada a la Real Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno Abrazado a la Cruz que radica en nuestra Parroquia Mayor, siendo padrinos de honor en el acto, Sus Excelencias el Jefe del Estado Español y su esposa Doña Carmen Polo de Franco, representados en la bendición por la Excma. Corporación Municipal.

     Página 7.- Acto de Bendición de la Imagen de Nuestra Señora de la Amargura.- El pasado domingo 7 la pasión “capillita” y la fe religiosa de nuestra Ciudad culminó en un acto altamente emotivo y brillante que tuvo lugar en nuestra Parroquia Mayor de Santa Cruz, con motivo de la Bendición de la Imagen de Nuestra Señora de la Amargura, bella talla de Castillo Lastrucci, que ha quedado incorporada a la Real Hermandad y Cofradía de penitencia de Nuestro Padre Jesús Nazareno Abrazado a la Cruz.

     Las calles de Santa Cruz, Plaza de Nuestra Señora del Valle y José Canalejas, se encontraban engalanadas con profusión de banderas y colgaduras. A las siete y media de la tarde el templo y la citada plaza estaban completamente invadidas de público y en el pórtico catedralicio el Sr. Arcipreste y Junta de Gobierno de la Hermandad, dieron la bienvenida al Ayuntamiento que asistió bajo mazas por ostentar la representación de sus Excelencias Don Francisco Franco Bahamonde y Doña Carmen Polo de Franco, que eran padrinos de honor en el acto. Con las referidas autoridades ocuparon lugares preferentes los Sres. Jueces, Comandante Militar, Director del Instituto Laboral y otras personalidades. En reclinatorios a los pies de la Imagen se arrodillaban las camareras de la Virgen y del Nazareno Sras. Doña Mercedes Baró de Porres y Doña María Rosa Boceta de Jiménez, así como las damas de honor Doña Mari-Sol Gastón de Palma, Stas. Concepción Márquez Barrios, María Teresa y Rosarito Novales Mantilla de los Ríos y Doña Josefa González Vda. de Golfin. También en lugar preferente la Junta de Gobierno de la Cofradía y los Hermanos Mayores de las de penitencia de la ciudad.

    Primeramente el Sr. Arcipreste procedió a la bendición de la Imagen, el que después pronunció unas palabras alusivas a la fe de Ecija y al emotivo y devoto acto, cantándose una Salve. Las Hermandades de Penitencia representadas por sus camareras y hermanos mayores hicieron ofrendas de flores a la Virgen, mientras la Banda Municipal de Música interpretaba la marcha Amargura y todas las campanas de Santa Cruz repicaban a gloria y alegría.

     Siguió una función solemne que ofició el Rvdo. Don Rogelio Rodríguez Naranjo con panegírico a cargo del orador sagrado Fray Juan Crespo de la Fuente.

     Una vez terminados los actos se procedió al besamano de la Imagen bendecida, con la entrega a todos los fieles de un recuerdo gráfico de la citada efeméride.

     Ya al mediodía, la Junta del Gobierno del Nazareno se había desplazado al Asilo de San José para ofrecer y servir personalmente a los ancianitos una comida extraordinaria con dulces y presentes. Por la noche Cofrades y autoridades se reunieron en una comida fraternal en la que hizo uso de la palabra para agradecer y ofrecer, el Sr. Arcipreste Don Rogelio Rodríguez Naranjo, interviniendo también con frases de felicitación y agradecimiento el Sr. Alcalde y el Hermano Mayor de esta Hermandad de penitencia que tanto desvelo y amor viene demostrando por la brillantez de nuestra Semana de Pasión.”

     ECIJA.- SEMANARIO DE INFORMACION LOCAL.- Epoca III.- Número 17.- 6 de Abril de 1965.-

     “Página 8.- LA VIRGEN NUEVA.- Ha llegado la primavera. Esta explosiva época, que hace florecer los jardines, que hace alegrar el rostro, tras esa etapa invernal, en que permanecemos encogidos y un tanto anonadados. Ha llegado la primavera y con ella se palpa la Semana Santa, esa fiesta españolisima que durante siete días, hace recogerse en oración a todos los creyentes, y que sobre todo en estas tierras andaluzas, hace volver la vista un poco hacia nuestras imágenes.

     No creo que haya nadie que pueda inhibirse del misterio y de la poesía que encierra la Semana Mayor. Cada día de ella, como el año anterior, como todos los años desde hace siglos, las distintas Cofradías hacen su estación de penitencia, entre la ilusión infantil, que tiene una semana entera de fiesta, ya que para ellos es una fiesta el poder cada día presenciar el paso de los encapuchados nazarenos, que preceden a la imagen de su devoción.

     Este año, una nueva Imagen va a hacer el desfile por las calles de Ecija. Ya saben que me refiero a la Virgen de la Amargura, que en la Hermandad de Nuestro Padre Abrazado a la Cruz, hace penitencia en la madrugada del Jueves Santo.

     Una Virgen, nueva, en su talla, hermosisima, y que hace pocos días todos los ecijanos veneraron con motivo de su bendición. Creo que este año, cuando den las doce campanadas en la torre de Santa Cruz, y se descorra el cerrojo de la puerta de la Iglesia, serán muchos más los ecijanos que se habrán estacionado en la bellísima plazuela de Nuestra Señora del Valle, para dedicar su piropo y su oración a la nueva Virgen. Sí, su piropo, porque en Andalucía, se piropea a la Virgen, como expresión del mucho amor que sentimos por ella. No es una leyenda ni es un título sin trascendencia, el que tenemos de Tierra de María Santísima. Es que cuando cada mañana abrimos los ojos al nuevo día, tenemos una palabra en los labios: Dios te Salve María.

     Ya lo sabéis ecijanos y esperamos que todos, con esa alegre simpatía que caracteriza a los nacidos en la ciudad del Sol, alabéis con recogimiento pero con fervor, el paso por las calles de nuestra ciudad de esa nueva Virgen, que desde este año, formará parte de los sin iguales desfiles procesionales de nuestra Semana Santa.

     La Virgen de la Amargura, la Virgen de los Dolores, la de la Misericordia, la de la Soledad, todas son una misma, pero aunque se tengan preferencias por determinada advocación, no olvidemos que todas ellas son, la Madre de Dios, y que como andaluces, como sevillanos, le debemos un amor especial; que ni un sólo metro del recorrido de la procesión, se vea sin fieles, que bendigan al Cielo por esa gran merced que se nos hace, de darnos una nueve Imagen de nuestra Madre.“ Paco Blasco.


     EL SILENCIO.- BOLETIN INFORMATIVO.- AÑO I.- Nº 1.- EXTRA XXV ANIVERSARIO BENDICION MARIA STMA. DE LA AMARGURA.- SEPTIEMBRE 1990.

     “REFERENCIA HISTORICA DE MARIA SANTISIMA DE LA AMARGURA.- Los miembros de la Real Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno Abrazado a la Cruz y María Santísima de la Amargura (vulgo “EL SILENCIO”), nos preparamos para celebrar el XXV aniversario de la fundación, entronización y bendición de la Madre de Dios en nuestra Hermandad, bajo la advocación de la AMARGURA. Y yo, como persona vinculada desde hace tiempo a organismos no oficiales para la defensa del patrimonio histórico artístico de nuestra Ciudad –muy a pesar de unos pocos, pero con el apoyo moral de la mayoría que saben defendemos algo muy nuestro y muy importante para nuestra ciudad- y después de haber reorganizado y clasificado el archivo de esta Hermandad, no podía hacer otra cosa en este boletín conmemorativo de las Bodas de Plata de la Virgen, que plasmar, en él algunas notas históricas sobre María Santísima de la Amargura.

     Todo comienza cuando al poco tiempo de la reorganización de la Hermandad en 1957, y después de morir su hermano mayor Don José Romero Pareja, ocupa el cargo vacante Don Antonio González Riego, que inmediatamente reestructura la Junta de Gobierno en 1963. Uno de los principales puntos del programa que se había trazado esta nueva junta, era el de entronizar una imagen de la Virgen María en la Hermandad, pues aunque hay constancia documental, todo lujo de detalles, de que el 1909 se adquiere una imagen de la Madre de Nuestro Señor, a los pocos años desaparece misteriosamente.

    Inmediatamente se tienen los primeros contactos con los más importantes imagineros de la época, D. Antonio Castillo Lastrucci, Don Antonio Illanes, etc. La primera noticia documentada sobre el proceso de fundación de la Amargura (aunque poco fiable), es una carta sin membrete, nombre ni firma, fechada en Las Arenas a 15 de Mayo de 1963, en la que un escultor da presupuesto de 40.000,- pesetas para una imagen de candelero con la advocación de La Amargura, y de 65.000,- pesetas si era en escultura; lo refiero simplemente para que tengamos una idea del costo de una talla en aquel tiempo.

    El Sr. Illanes decía en una carta dirigida al hermano mayor: “…recientemente he terminado una imagen dolorosa muy a propósito para constituirla en la advocación de la Amargura… y considerándola muy superior a las que tengo hechas y se procesionan en Sevilla…Siguiendo con la documentación primaria de la fundación, diremos que el Sr. Castillo exponía en una carta: …aquí en Sevilla tengo talladas varias, la de la O, la del Dulce Nombre, la de la Hiniesta y otra más. La última hecha para Jerez…”

    En el mes de marzo de 1964, se le expone la idea a la hermana y benefactora de la hermandad Doña Emilia González Antonini, y acogiéndola con cariño se ofrece a pagar el tallado de la imagen. Y es con el escultor e imaginero sevillano D. Antonio Castillo Lastrucci con quien finalmente se contrata la obra de arte. El Sr. Lastrucci, hombre sencillo y modesto en todas las facetas de su vida, casi retirado de la profesión por la edad y sin ánimo de lucro, le comunica a los miembros de la Junta de Gobierno que se desplazan hasta su casa de Sevilla: “…siendo para una Hermandad de Ecija, no hay que preocuparse por la cuestión económica, pues al ser esa una ciudad con tantos y tan extraordinarios monumentos y tan bellas imágenes de los principales artistas de todas las épocas, es mi deseo que esa ciudad cuenta con una obra mía; por consiguiente sólo cobraré el costo de los materiales que tenga que emplear…” Más tarde en una carta indica el costo, que sería de 12.000 pesetas, todo incluido. Se formaliza el encargo según contrato fechado en Sevilla el 14 de Mayo de 1964, firmado de una parte por el mismo artista imaginero y de la otra por Don Antonio González Riego, Don Antonio Sevillano Muñoz y Don Ernesto Aranda; dando a cuenta la hermandad en ese mismo acto 6.000 pesetas y el resto a la entrega de la obra terminada.

    El 7 de Agosto de 1964, el escultor comunica:”…que ya está la imagen de la Santísima Virgen terminada, pudiendo pasar para recogerla; la he tallado con gran cariño y el mejor deseo de quedar bien…” Ya había nacido la Madre de Dios de las gubias del escultor e imaginero. Se recoge la misma el 16 de Agosto de 1964, firmando el recibo por el resto del importe del contrato el hermano del imaginero Don Manuel Castillo. La talla de la Virgen, a plena satisfacción de todos, queda depositada temporalmente en casa del Hermano Mayor Sr. González, hasta tanto hubiese los medios económicos suficientes para su solemne bendición. La Virgen de la Amargura ya estaba con nosotros.

    Hay que mencionar, que esta fue la última gran obra de este insigne escultor, o mejor dicho, la última que terminó totalmente el Sr. Lastrucci, pues tengo entendido que después de la Amargura hizo unas imágenes de mediano y pequeño tamaño y aunque empezó otras esculturas de más envergadura, no consiguió terminarlas antes de morir…” Mariano Oñoro López.

    APROXIMACION HISTORICO ARTISTICA A LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE LA AMARGURA.

    “Esta hermosa talla, de la que en este año se cumple el vigésimo quinto aniversario de su bendición, fue contratada por la Real Hermandad de Jesús Nazareno Abrazado a la Cruz y Nuestra Señora de la Amargura…La imagen de Nuestra Señora de la Amargura es de “candelero”, término que en los ambientes cofrades y artísticos designa a aquellas esculturas en las que únicamente se ha tallado y policromado la cabeza, cuello y manos, mientras que el resto, es decir, el torso, que puede restringirse al pecho o descender hasta las caderas, los brazos, articulados para poder vestirla y un armazón de madera, que apoyado sobre una peana da a la figura la altura exigida, permanece someramente tratado, ya que su única finalidad es la de sostener las magníficas vestiduras y joyas, elementos artísticos tan importantes en la configuración definitiva de la imagen como la misma labor de talla.

    Este concepto escultórico, el de imágenes de vestir, hunde sus raíces hasta el más remoto precedente de las representaciones marianas hispalenses; la Virgen de los Reyes. Esta costumbre se mantendrá a lo largo de los siglos en todas las tallas procesionales de la Escuela Sevillana, y nos pondrá de manifiesto un carácter peculiar del sentir religioso andaluz; el de necesitar un arte vivo para expresar su fervor. Año a año, las Vírgenes o los Cristos de Andalucía estrenan ropajes, lucen nuevas obras de orfebrería o resplandecen tras amorosas restauraciones, advirtiéndonos de que su vida artística no concluyó el día en el que fueron entregadas por sus autores, sino que Semana Santa tras Semana Santa los diferentes elementos artísticos que las conforman van renovándose al hilo del sentir popular para el que fueron realizados.

    Acorde con esta tradición, la talla de Nuestra Señora de la Amargura utiliza madera de pino, alcanzando una altura de 1,60 metros. Su cabeza, levemente inclinada hacia la derecha, nos ofrece una mascarilla que dirige la mirada hacia abajo. Los ojos de cristal lucen pestañas postizas, mientras que las lágrimas, en número de seis se derraman por las mejillas; dos en la derecha y cuatro en la izquierda. La boca, entreabierta, solamente lleva tallados los dientes superiores, aunque siguiendo una característica del estilo de Castillo no están diferenciados, parecería como un incisivo corrido. El torso, como es usual en este artista, llega hasta las caderas, desde donde parte el candelero o armadura, compuesto por ocho listones y una base ovalada, y que se ofrece enguatado para un mejor lucimiento de las vestiduras. Las manos aparecen extendidas, portando la derecha un rosario. En cuanto a las joyas que la ornamenta destaca el puñal de su pecho y la corona, del tipo imperial, realizada por Manuel Villarreal Fernández el año 1964, en su primitivo taller de Triana. Su mando es de terciopelo azul, sin bordar.

    Genéricamente, la iconografía pasionaria de María se divide en dos grandes apartados; la Virgen de Dolores y la Soledad. Nuestra Señora de la Amargura se encuadra en el primero de estos dos grupos, aunque adecuándose al tratamiento que del tema se da en las imágenes procesionales sevillanas. El modelo iconográfico queda perfectamente definido en el siglo XVIII, es decir, en pleno barroco local, perpetuándose desde entonces. Salvo pequeñas variantes en la posición de la cabeza y manos, o en la edad de María, que oscila entre la mujer niña, joven y adulta, todas estas representaciones buscan poner de manifiesto el enorme sufrimiento que padeció al contemplar el martirio y muerte de su Hijo. Pero ello lo hacen sin estridencias, con buen gusto y serenidad, aunando la belleza con la expresividad. Los recursos plásticos se ven así mermados, exigiéndosele mucho más al arte del imaginero, que sólo puede contar para subrayar el dramatismo con ojos y lágrimas de cristal, con pestañas postizas o con el enrojecimiento de la policromía en párpados y pómulos. Castillo Lastrucci se suma perfectamente a estos presupuestos, y en esta imagen, lo mismo que en sus restantes Dolorosas, prefiere el tipo de mujer joven, donde la belleza sosegada y clásica de la plástica sevillana puede encontrar su mejor soporte. Con este mismo concepto, no abusa de defectos polícromos, ni recarga la faz de lágrimas, buscando concentrar el sentimiento en los ojos y el rictus de la boca.

    Estilísticamente, esta talla se encuadra en la última y mejor etapa productiva de Castillo Lastrucci, cuando ahonda de una forma más sincera en la estética barroca. Formado en el Realismo Decimonónico, después de algunos intentos por abrirse camino en la escultura profana, encontrará su sitio en la imaginería religiosa procesional, donde desarrollará su principal aportación artística. Especializado en los pasos de figuras, mal llamados de misterio, incorpora una renovación conceptual y formal basada en la introducción del género histórico. Ajustándose a los textos sagrados y a los datos históricos conocidos, busca representar los pasajes evangélicos con un rigor testimonial, que a veces ronda lo arqueológico. Los éxitos iconográficos serán notables, pero su estilo, aunque correcto y respetuoso con las tradiciones, resultará algo frío. En las figuras secundarias este matiz no tiene demasiada importancia, sin embargo, en las imágenes titulares, donde la capacidad de enfervorizar resulta inalienable, la majestuosidad clasicista que les imprime las aparta, en algo, de la sensibilidad barroquizante del pueblo. Posteriormente, con la consecución de una tardía madures estilística, parece abandonar estos arquetipos, dejándose llevar por el realismo barroco a fin de conseguir una mejor caracterización de la psicología humana. Dentro de estas coordenadas, surge de sus gubias la imagen de Nuestra Señora de la Amargura, cuyos modelos estilísticos, lo mismo que iconográficos, pertenecen al barroco dieciochesco, donde la gracia y la mesura serán las claves para la expresión de los sentimientos.

    El análisis formal nos va advirtiendo de estos caracteres. Un perfil clásico, de fino mentón, dota al rostro de gran elegancia, mientras que el dolor se plasma sin estridencias, concentrado en la mirada y en el rictus bucal. Los grandes ojos se vuelven tremendamente tristes debido a la mirada gacha y a la inclinación de sus ángulos externos. Paralelamente, los fuertes arcos superciliares, coronados por las bellas curvas y contracurvas de las cejas, junto con la elevación del ceño, nos ponen de manifiesto la profundidad del lamento. En él, la introversión es la clave. La boca, entreabierta por la angustia, se empequeñece para no descomponer histéricamente la cara. De la misma forma, las cinco lágrimas, discretamente colocadas por el escultor y la suave policromía, contribuyen a esa interiorización, cuyo colofón se halla en el juego de las manos, donde unos dedos extremadamente largos, dan un tono de elevada espiritualidad.

    Antes de finalizar habrá que afrontar dos cuestiones; el juicio crítico de la talla y el comentario a su estado actual. En cuanto a la primera, hemos de indicar que a pesar de su belleza y delicado dramatismo, resulta algo abstracta, distante y ello debido a que Castillo, a pesar de sus intenciones barroquizantes, no se aproxima lo suficiente al natural. Con respecto a la segunda, hemos de lamentar recientes intervenciones que, al alterar el primitivo número, tamaño y disposición de las lágrimas, lo mismo que repintar en exceso las mejillas y boca, dan a la pieza un tono sensiblero bien poco deseable.”
    Joaquín Alvarez Cruz.- Profesor titular de Historia del Arte en la Escuela de Artes Aplicadas de Huelva.

    EL SILENCIO.- BOLETIN INFORMATIVO.- EPOCA II.- AÑO II.- CUARESMA 1991.- Nº 2.

    “XXV ANIVERSARIO DE MARIA SANTISIMA DE LA AMARGURA.- LA HERMANDAD COMMEMORO EL ANIVERSARIO CON LA MAYOR DIGNIDAD Y CON MASIVA AFLUENCIA DE HERMANOS Y DEVOTOS. Los actos y cultos tuvieron una organización perfecta y dejarán un recuerdo imborrable.

    Cuando todavía no se han secado las lágrimas de emoción y felicidad y nuestros ánimos no se han serenado, porque el recuerdo de los días finales de Septiembre y primeros de Octubre de 1990 no se olvidarán jamás en nuestra Hermandad, en este Boletín queremos dejar constancia, aunque sucintamente, de todos los actos y vivencias, de todos los cultos y emociones que los cofrades de nuestra Ciudad y muchos de toda Andalucía vivimos en el XXV aniversario de la Bendición e incorporación como Titular de nuestra Madre, María Santísima de la Amargura…

    El 7 de Marzo de 1990 fue expuesta, por vez primera a la veneración de los fieles en Solemne Besamanos la Santísima Virgen de la Amargura…Y poco después, el 20 de Marzo, otro acto enmarcado en el aniversario. La prestigiosa Banda de Música del Maestro Tejera ofreció en nuestra sede un extraordinario concierto de marchas procesionales ante la presencia de Nuestra Señora…El Boletín y el cartel fueron presentados el sábado 15 de Septiembre, junto con todos los actos, celebrándose en el Palacio de Peñaflor, al que siguió una conferencia de D. Joaquín Alvarez Cruz sobre “Antonio Castillo Lastrucci y la escultura de su época”… Se celebró un ciclo de conferencias, por tres insignes cofrades sevillanos que se acercaron a Ecija. El primero es hermano nuestro y Pregonero de la Semana Santa de nuestra Ciudad, Don José Joaquín González Gómez. Más que pronunciar un discurso intelectual, se limitó a hablarnos de la época de la llegada de la Virgen a la hermandad y de la bendición, añadiendo sus personales vivencias de aquellos días, lo cual fue sobrado para que dejara nuestro ánimo embargado para todos los actos. Si así fue el primer día, como serían los siguientes…D. Enrique Osborne Isasi y Don Manuel Toro Martínez, cofrades y pregoneros, nos deleitaron en sus disertaciones, cada uno en su personal estilo y manera, pero que llegaron perfectamente a nuestro corazón…El domingo 30 de Septiembre a las 12,30 horas, el acto de Exaltación Mariana, que estuvo a cargo de N.H. D. Juan Antonio Gamero Soria, Presidente del Consejo local de HH. y CC., quien ofreció una pieza literaria repleta de emociones y amor hacia la Virgen María, que fue interrumpida en numerosas ocasiones por los aplausos de los asistentes y merecía la pena fuese editada. Presentó al orador N.H. D. José Enrique Caldero Bermudo y dio realce al acto con sus interpretaciones la Agrupación Musical Ecijana, bajo la dirección de Don Miguel Aguilar Jiménez. Dicho día tuvo lugar el almuerzo de homenaje al pregonero, entregándosele un artístico pergamino, pintado por el artista Don Joaquín Ojeda Osuna…

    El día más esperado llegó tras una larga vigilia de preparativos y de impaciencias. Con el recuerdo del Triduo hubo que desmontar el altar y proceder a exornar de flores el paso de palio de Nuestra Señora, volviéndose a colocar el altar de nuevo. Asimismo hubo que completar todos los últimos preparativos para la procesión. Tras aquella breve noche, al amanecer del día 6 de Octubre, toda la ciudad aparecía llena de cartel del aniversario y las calles Más y Prat, Santa Cruz y la Plazuela de Ntra. Señora del Valle engalanadas con banderas azules y blancas. En muchos balcones del recorrido se colgaron mantones y reposteros, así como algunos comercios engalanaron escaparates con motivos alusivos a la conmemoración. Aquella mañana de tensa emoción, se vio animada aún más por la incesante llegada de telegramas y ramos de flores procedentes de distintas HH. de Andalucía que nos testimoniaban su adhesión a nuestro gozo. Cercano el mediodía, los últimos preparativos y detalles hacían que el sol iluminara con su mayor fuerza.

    El paso en que procesionó María Santísima de la Amargura fue el de palio de Semana Santa, completo, de elegantes varales y finísimo palio y la sagrada imagen iba primorosamente vestida con su manto azul, luciendo por vez primera una hermosa saya de terciopelo rojo, que agradó mucho y es posible luzca en las próximas salidas procesionales. El único estreno fue el dorado de la magnifica corona que labrara el orfebre Don Manuel Villarreal, efectuado en el taller de sus sucesores. El paso fue exornado con la flor de gladiolo, formándose las piñas y los frisos con gran trabajo por parte de su artífice Don José Luis Morillo Rey, pero con un resultado de lo más agradable a la vista…

    Todo el aparato del triduo, más el paso completamente adornado, más un inmenso presbiterio donde situarse los oficiantes y acólitos, más una gran zona del templo reservada para los numerosos invitados, hicieron que la Parroquia Mayor de Santa Cruz viviera una de sus fechas históricas, con una afluencia de fieles que abarrotaron el templo, máxima dada lo temprano de la hora y la alta temperatura solar…Ofició la función nuestro Párroco y Director Espiritual Rvdo. Don Antonio Pérez Daza, quien hizo una preciosa homilía sobre la Virgen y su función maternal en la vida de la iglesia. Se ofició la Misa de María Madre de Misericordia y las partes musicales fueron magistralmente interpretadas por el Orfeón Astigitano Nuestra Señora del Valle…

    Antes de terminar la función la plazuela estaba completamente abarrotada de público. Cuando se distribuía la comunión llegó la Banda de Música de la División Mecanizada Guzmán el Bueno, expresamente invitada para esta procesión y el aspecto de impaciencia y fiesta que se vivía en la plaza y en el patio de Santa Cruz era digno de contemplarse. Finalizó la función y en un admirable trabajo de organización de priostes y capataces, digno es reconocerlo, no hubo que mover ninguna pieza del altar, ni se formó el más leve revuelo, cuando se fue organizando la procesión y los costaleros, de uno en uno y con una perfecta compostura fueron situándose en sus puestos bajo el paso. Llamó el capataz y el paso, en la levantá más grandiosa jamás soñada, fue elevándose muy suavemente, la parte trasera sobre los escalones del presbiterio y girando hacia el Nazareno en una prodigiosa vuelta, ejemplo de buen hacer bajo las trabajaderas y ante el martillo y modelo a seguir en años sucesivos. Aquella vuelta, despacio, muy despacio, para que la Santísima Virgen diera cara a su Hijo quedará grabada en el recuerdo para siempre…

    Cuando la Cruz de guía caminaba por calle Zayas y el público formaba un estrecho pasillo para el cortejo, aparecieron los ciriales por la puerta de Santa Cruz. El murmullo de la multitud creció y todas las miradas convergían en un punto. Todos los corazones de unos y de otros, de aquí y de fuera, latían al mismo compás, cuando comenzaron a repicar las campanas de la torre de la Parroquia asomó el paso por el dintel. La interpretación de la Marca Real, los aplausos y el repicar de las campanas hicieron que las lágrimas borraran la nitidez del momento. Era el 6 de Octubre de 1990. La Santísima Virgen de la Amargura estaba en la calle alrededor de las siete de la tarde y con música. La historia la estábamos haciendo nosotros… A las doce de la noche, hora fijada para la entrada, el paso llegó a su barrio. Encaminó Más y Prat a los sones de Amargura y la noche llegaba a su final. Impresionante calle Santa Cruz, con la noche derrotada por la candelería encendida. La plazuela de noche, como en la salida del Jueves Santo pero era la entrada. Con la satisfacción de haber cumplido lo programado y a los sones de nuevo de la Marcha Real volvieron a aflorar las lágrimas en los presentes. Una emocionante salve ante la Santísima Virgen del Valle hizo poner broche del más puro oro a esto que se preparó con tanto amor, con tanto trabajo, con tanta ilusión en un verano inolvidable, que se repetirá en el 2015.” Isidro González Suares.-

    LA ORFEBRERIA EN LA HERMANDAD DE NUESTRO PADRE JESUS NAZARENO ABRAZADO A LA CRUZ.
    “La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno Abrazado a la Cruz, establecida en la Parroquia Mayor de Santa Cruz de Ecija, posee entre su rico patrimonio artístico ciertas piezas de orfebrería que, si bien escasas en relación a la antigüedad e importancia de la cofradía resaltan notablemente por su interés y calidad.

    En primer lugar destacaremos tres Potencias que se sitúa sobre la cabeza de la Sagrada Imagen titular.     Están hechas de plata dorada, miden 18 cm. y fueron realizadas durante el último cuarto del siglo XVIII, probablemente por alguno de los artífices plateros que formaban el importante gremio ecijano. En 1961 fueron restauradas y doradas por Manuel Villarreal, orfebre sevillano, motivo por el que quizá perdieron las marcas de autor y contraste que hubieran servido para establecer una atribución fiable y una cronología exacta. Morfológicamente las potencias están constituidas a partir de una cartela formada por rocallas caladas que se adornan además con volutas y pequeñas costillas. En el centro de esta cartela aparece un óvalo o espejo convexo sobre el que se han grabado a buril las cifras 1, 2 y 3, respectivamente. Sobre este conjunto ornamental se elevan tres grupos de rayos puntiagudos terminados a bisel, de gran efecto visual; éstos presentan signos evidentes de restauración. Estilísticamente pueden encuadrarse dentro del estilo Rococó que la orfebrería ecijana se prolongó hasta los últimos años del siglo XVIII.

    Otra pieza de gran valor y significación para la hermandad nazarena de Santa Cruz es la Cruz Procesional que porta Jesús Nazareno y que define su advocación. Se trata de una cruz de madera de sección rectangular con ricas aplicaciones de plata sobrepuestas. Sus dimensiones son 235 cm. de altura y 153 cm. de longitud del brazo menor. Esta obra data de los años finales del siglo XVII, pudiendo ampliarse su cronología hasta los albores de la siguiente centuria. Presenta decoración vegetal de carácter simétrico formada por roleos enfrentados que originan rombos en el centro. Estos rombos van flanqueados por dos flores de cuatro pétalos vistas de frente y de perfil, alternativamente. En la intersección de los brazos aparece el escudo de la hermandad, de factura moderna. También es moderna y de calidad inferior, la decoración de las caras laterales así como los remates. El estilo de la obra es plenamente barroco, al igual que las partes añadidas en el siglo XX.

    La cruz fue reformada en 1963 por Manuel Villarreal. Este artífice sevillano firmó un contrato con la hermandad el año anterior, por el que se comprometía a ejecutar ciertas obras de orfebrería entre las que se encontraba la restauración de la cruz del Nazareno. Como consecuencia de esta decisión se aumentó el grosor de la cruz, se le añadieron cantos nuevos y se colocó otro armazón de madera forrada de formica. También fueron suprimidas las tres azucenas de plata que adornaban los extremos de la cruz, tan típicas en los Cristos ecijanos; así como el medallón de plata central en el que estaban representados la columna y los azotes. El arreglo fue tasado en 6.700 pesetas. Antes de la reforma la cruz tenía 3,350 kg. de plata, tras la restauración quedó con 8,725 Kg.

    Por último destacaremos la Cruz que remata el estandarte que la hermandad exhibe en su procesión anual. Es una cruz de plata en su color que mide 17×14,5 cm. Fue ejecutada en 1706 por algún platero ecijano cuya marca o punzón han quedado borrados por restauraciones posteriores. Sin embargo aún conserva restos del punzón del Fiel Contraste de la ciudad que, en su día, certificó la ley de la plata estampando el sol de Ecija. La cruz es de perfil rectangular y sus brazos están cajeados a base de rectángulos planos que se cubren de estrías menudas practicadas a buril. La intersección de los brazos se decora en su anverso con un medallón poliobulado sobre el que aparece inscrito el anagrama de JHESUS y tres clavos; en el reverso nuevamente aparecen los tres clavos, esta vez rodeados por la corona de espinas. La ornamentación de la pieza se completa con cuatro rayos ondulados que, a modo de resplandores, refuerzan el efecto visual de la obra.

    Esta interesante cruz ostenta una valiosa inscripción que nos ha sido de indudable utilidad para elaborar su catalogación. Su precario estado de conservación hace difícil la transcripción adecuada. La leyenda dice así: “SOI DE JESUS NAZARENO EN SANTA CRUZ SIENDO HERMANO MAYOR JOSEPH MARTINEZ 1706.” Gerardo García León “La orfebrería en Ecija (tesis doctoral inédita).

 

TESTIMONIOS GRÁFICOS
Juan Manuel Díaz Baena

… y derrochas hermosura
en ese trono de plata
que tu figura retrata
en la madrugada oscura.
Cuando paseas tu amargura
con tu pecho acuchillado,
por un dolor traspasado
de muerte y redención,
mi verso se hace oración
para quedarse a tu lado …

Jueves Santo, 28 de Marzo de 1975. Salida de la Amargura. Capataz Basilio.
(Foto: Jesús Gonzalez Montaño)