AYER Y HOY DE LAS HERMANDADES Y COFRADÍAS ECIJANAS
POR D. RAMON FREIRE GALVEZ – 2002

HERMANDAD DE NUESTRO PADRE SAN JOSE.

Cofradía totalmente gremial; tuvo su ubicación en la Iglesia Parroquial de Santa María.-

Respecto de la misma, he localizado los siguientes datos y documentos:

     ARCHIVO PARROQUIAL DE SANTA MARIA, LEGAJO 126.
Esta hermandad y cofradía se formó por el gremio de los carpinteros ecijanos, en el último tercio del siglo XVII, concretamente el día 1 de Mayo de 1670, aprobándose sus reglas fundacionales el 16 de Octubre de 1670 por el Arzobispo de Sevilla Don Antonio Ignacio Espínola y Guzmán.

     Entre los fines de dicha hermandad (parecidos a los de cualquier otra hermandad de la época), se encontraban el culto al Santo titular, celebración de misa el día 19 de cada mes, celebrar la festividad del tránsito del Santo, visitar los enfermos, socorrer a los pobres y asistir a sus funerales.

     En dichas reglas fundacionales, como título de la misma aparece “HERMANDAD Y CONGREGACION DEL ILUSTRISIMO PATRIARCA EL SR. SAN JOSE, Padre putativo de Cristo Señor Nuestro y Verdadero esposo de María Santísima, sita en la Iglesia Parroquial de esta Señora, en la Ciudad de Ecija, del título de su Gloriosa Asunción.”

     El acta fundacional, celebrada el 1 de Mayo de 1670, está firmada por Juan de Aguilar Conde, José de Aguilar Conde, su hijo, Francisco de Ostos, Jurado del Ayuntamiento, Pablo de la Vega, Pedro de Avilés y Miguel Santos, Miguel Ruiz, Pablo de Carmona, Gregorio Lusan, Pedro Sereno, Luis de Espada, Antonio Ramírez, Sebastián de Lucena, eligiéndose hermano mayor de la misma a Juan Muñoz de Castro y Pradas y en dichas reglas, formada por trece “constituciones”, se recoge, como preámbulo lo siguiente:

     “Considerando los hermanos de esta Congregación y Hermandad, la inmensa bondad de Cristo Sr. Nuestro que quiso estar sujeto a lo temporal a Nuestro Gran Padre y Patriarca el Sr. San José, ministralmente con sus preciosimas manos la herramienta y madera, ayudándole en las obras de carpintero, con cuyo sudor se sustentaba y a su Santísima Madre la Virgen María y cuan justo es en lo que permitiere nuestro corto poder imitar a este preciosimo Señor, puesto de sus obras no fue otra causa, que una enseñanza, ejemplo y doctrina, por donde debíamos de ser guiados a la Patria Celestial, confundiendo nuestra tibieza con lo que santamente hemos ejercitar a otros vecinos y moradores de esta Ciudad, haciendo Congregación y Hermandad de otros Santos, sin ser de sus gremios, sino por sólo píos afectos, contentándonos hasta ahora (con que lágrimas de nuestros corazones lo decimos) con decirle tan solamente una misa cantada y sermón y Salve, con la asistencia del Santísimo Sacramento, el día que la Iglesia celebraba su festividad y debiendo serles muy agradecido pues hallándose este gloriosisimo Patriarca de estirpe y sangre real no se dignó de usar nuestro Arte de Carpintería antes, si nos le dejó tanto más ennoblecido cuanto ejercitado por tal persona. Acordamos las personas que de atrás queda hecha mención, todos Maestros y Oficiales del dicho Arte, de juntarse a erigir y fundar esta Hermandad y Congregación, dándole Reglas y Preceptos, para que con tanto quede fija su conservación a la posteridad y que el descuido y tibieza pasada se convierta y mude en fuego de divino amor y deseo de que se celebre la fiesta de Nuestro Gloriosisimo Patrono, con la decencia, pompa y majestad permitida a nuestro corto obrar y demás obras de caridad con que queremos fundar esta nueva Congregación, la cual ha de ser con aprobación de su Iltma. el Sr. Doctor Don Ambrosio José de Espinola, Dignísimo Arzobispo de Sevilla y en su nombre el Señor Provisor y Vicario General de este Arzobispo, los cuales han de ser en la forma siguiente…”

     Las 14ª “Constituciones” contenidas en dichas reglas fundacionales, se refieren al número de personas que deberían regir dicha Hermandad, a saber, un hermano mayor, seis diputados, un mayordomo, un albacea de ánimas y un escribano (1ª); se acuerda celebración de elecciones para hermano mayor el primer domingo después de la fiesta, haciéndose la entrega del cargo al domingo siguiente (2ª); la forma en que debía realizar la votación de hermano mayor bajo la presidencia del Cura Beneficiado de Santa María, concretándose que correspondía al Mayordomo la custodia de alhajas, maravedíes y cera (respondiendo del mismo el Hermano Mayor), al Escribano la custodia de los libros, bulas, escrituras y cualesquiera otros privilegios, y al Albacea de Animas el cobro de las misas de réquiem, y una vez cesaran en dichos cargos hacer entrega de todo ello bajo inventario (3ª); los tres libros obligatorios de la Hermandad eran, uno para dejar constancia de lo acordado en Cabildos, así como relación del patrimonio, para su conservación y aumento de la Hermandad, otro donde aparecieren relacionados el nombre de los hermanos, concretándose día, mes y año de su ingreso en la Hermandad “para que en todo tiempo conste antigüedad y pagos” (sic), y un tercer libro llamado de cuentas. El Mayordomo tenía la obligación de hacer un cajón (lo que no sería dificultoso para el mismo, dada su profesión de carpintero) con tres llaves y divisiones, que estaría en Santa María junto a la capilla de San José, siendo un compartimento con su llave para el susodicho Mayordomo, otro para el Albacea de Animas y otro para el Escribano (4ª).

     Dicha Hermandad que se formaba no debía tener más de 72 hermanos, todos ellos Maestros Carpinteros o al menos oficiales, que debían encontrarse trabajando en algunas de las tiendas de dichos Maestros, sin que pudieran admitirse de otro arte ni oficio (5ª), “porque es bien que en una familia sigan y ejerciten los hijos el arte de su buen padre.” (sic). Se acuerda que caso de fallecimiento de algún hermano, al que se admita sea limpio y de buena casta, con preferencia del maestro al oficial, y si concurriesen dos de idéntica categoría, se admitiría al más antiguo en dicho arte, conforme a la carta de examen para los maestros y de cuándo salieron de aprendices para los oficiales (6ª). Se fija como Función de Instituto de la Hermandad el día 19 de Marzo de cada año en la Iglesia de Santa María, y para el supuesto de coincidencia con otras fiestas (imaginamos se referían a la Semana Santa), se trasladase la celebración de dicha función al tercer y último día de la Pascua de Resurrección. Dicha fiesta se celebraría con vísperas la noche anterior, luminarias en la torre y armoniosos repiques de campanas, con voces de ministriles y cohetes. En el altar de San José, la función sería con misa cantada y sermón, y a la tarde vísperas y completas (7ª).

     Las siete últimas constituciones de dichas reglas fundacionales recogen, la obligación de cada hermano de pagar anualmente un real y un cirio de media libra; de ofrecerse 72 misas a la muerte de cada hermano; atender las calamidades pobrezas; obligatoriedad de asistir a los entierros, en procesión con luces encendidas y la banderola de la Hermandad con el retrato de San José, así como la exclusión de dicha hermandad por el impago de cuotas, y la última (14ª) se acuerda dar lectura de dichas reglas todos los años el día del Cabildo de Elecciones.

     En 21 de Abril de 1672, siendo Pedro Carrera, hermano mayor de la citada Hermandad, y ante la devoción que numerosas mujeres le tenían al Patriarca San José (creemos se tratarían de las esposas e hijas de los hermanos de dicha Hermandad), como quiera que en las reglas fundacionales no se decía nada respecto de recibir hermanas, ni las obligaciones que estas habían de tener, se firma una petición por Pedro Carrera, Francisco de la Vega, Cristóbal Sánchez Delgado, Don Marcos Felipe Dorado, Alonso Tejero, Andrés de Malleza, Gregorio Reinoso Marroquí, Francisco Bernardino de Carmona y Lázaro de Murga Rotacta dirigida al Arzobispado de Sevilla para que se permita el ingreso en dicha Hermandad de 72 hermanas, cuya petición es entregada al Visitador General del Arzobispado Hispalense Don Miguel José de Vargas, siendo aprobada en 27 de Abril de 1672 tal petición, por el Ldo. D. Gaspar Esteban Murillo, Canónigo de la Santa Iglesia de Sevilla, Visitador General de Fábricas y su Arzobispado por sede vacante, y Provisor Don Gregorio Bastan y Arostigui, concediéndose a dicha Hermandad la admisión de 72 hermanas con los mismos derechos y obligaciones que los hermanos.

     Al año de 1722 aparece como hermano mayor D. Diego de Carmona. El 13 de Abril de 1727 consta que finaliza su mandato como hermano mayor Don Jerónimo de Carmona, entregando los bienes de la hermandad a Don Alonso Valenzuela que le sucede en el cargo, recibiendo las reglas y demás documentos Lucas Zorrilla y Guzmán como escribano.

     A pesar de la obligatoriedad en sus reglas, y posterior autorización, de no tener más de 72 hermanos y 72 hermanas, de los libros existentes en el legajo 126 de dicho archivo, relacionados por orden alfabético en cuanto al nombre, aparecen inscritos 74 hermanos en el año de 1733, 79 en 1734, 73 en 1735, 67 en 1738, 62 en el de 1739y 69 en 1740, siendo 76 las hermanas inscritas al año de 1735 y 68 en 1739.

     En 1774 y mediante escritura otorgada ante Don Francisco Antonio Galán, Escribano del Rey y de Ecija, la Hermandad de San José recibe por herencia casas de Francisco Muñoz y Francisca de Alés, compuesta por tienda y trastienda en la calle Ancha del Carmen.

     En 1810 y 1811, aparece como Hermano Mayor Pablo Jaén, pagando el mismo en nombre de la Hermandad al Ayuntamiento de Ecija el importe de la contribución extraordinaria impuesta por dicha Corporación.