AYER Y HOY DE LAS HERMANDADES Y COFRADÍAS ECIJANAS
POR D. RAMON FREIRE GALVEZ – 2002

HERMANDAD DE LA PURISIMA CONCEPCION DE NUESTRA SEÑORA.

Se encontraba establecida canónicamente en el Convento de San Francisco, y como hemos hecho constar anteriormente, al relacionar la orden de Palacio Arzobispal de 1623, esta Hermandad realizaba su Estación de Penitencia el Miércoles Santo, encontrándose sus reglas aprobadas desde el 11 de Diciembre de 1579. De dicho Decreto recordamos los siguientes particulares:

     “…La de la Purísima Concepción sale de San Francisco, tiene la aprobación del Doctor de Balcázar en 11 de Diciembre de 1579, sale el Miércoles Santo…”

     “El Licenciado Gaspar de Torres, Vicario de Ecija, fue de parecer que las tres últimas, que son las de la Concepción…por ser las más modernas y salieren en días desacomodados, se reduzcan a las siete primeras, dado nuestro parecer en Ecija a 28 de Marzo de 1623. En Sevilla a 31 de Marzo de 1623, el Licenciado Don Antonio Cobarrubias, Canónigo Provisor en vista de lo anterior, se reciba información de los inconvenientes que resultan de haber diez Cofradías en Ecija. Hecha la información ante Francisco Vidón, Notario, resultó justificado con testigos, muchos escándalos y quimeras sobre pasar unas Cofradías primero que otras.

     En cuya vista dicho señor, Licenciado Don Antonio Cobarrubias, mandó reducir las dichas diez Cofradías a solo siete y mandó quitar las de la Concepción…, concediéndoles licencias para que si quieren juntarse con otra de las siete Cofradías, saliendo bajo la insignia de ella…”


     Respecto de dicha Hermandad hemos encontrado el siguiente particular:

     Archivo Municipal.- Libro de Actas Capitulares de 1754.
     “Cabildo de 12 de Mayo de 1758.- Leyóse un memorial de la Hermandad de la Purísima Concepción de Nuestra Señora, que se venera en el convento de San Francisco, en que hace presente los muchos años que ha estado dicha imagen sin el debido culto debido a haberse arruinado la capilla, no habiendo podido la Hermandad reedificarla y ponerle el correspondiente adorno por la escasez de medios, por lo que suplica a la Ciudad patrocine ante el Supremo Consejo de Castilla su petición de dar corridas de toros en la Plaza Mayor para este fin. La Ciudad acuerda impetrar del Consejo dicha autorización y asistir a dichos festejos.”