AYER Y HOY DE LAS HERMANDADES Y COFRADÍAS ECIJANAS
POR D. RAMON FREIRE GALVEZ – 2002

HERMANDAD DE LA VERA-CRUZ.

El Decreto dictado por el Arzobispado de Sevilla, Marzo y Abril de 1623, transcrito al capítulo I, del presente Libro, en lo que respecta a la Hermandad que nos ocupa, decía:

     “…La de la Veracruz que sale de San Francisco, tiene la aprobación del Licenciado Juan Rodríguez, Provisor de Sevilla, en 29 de Junio de 1523. Sale a las once de la noche…”

     Tuvo su sede en el Convento de San Francisco, y estuvo vigente hasta finales del siglo XIX. Actualmente un grupo de jóvenes ecijanos está intentando, desde 1995 su reorganización, habiendo sido autorizado por el Arzobispado Hispalense, quien, a pesar de haberles comunicado que han transcurrido más de cien años desde que tuvo lugar la última actividad conocida, pueden usar el mismo nombre y dar culto al crucificado antiguo que tenían como titular y que al día de hoy se encuentra en el mismo convento (actualmente regido por la Comunidad de Padres Paules), pero sin la consideración ni reconocimiento como tal Hermandad, autorizándoles a que dicho grupo, en principio, puedan constituirse como agrupación.

     Respecto de la citada Hermandad y Cofradía, aportamos los siguientes datos:

     Archivo Municipal.
     “Reglas de la Cofradía de la Vera-Cruz, 20 de Junio de 1523. En pergamino.”

     Archivo de Protocolos de la Notaría de Ecija. Escribanía de Juan de Guzmán.- Año de 1543.- Folio 430.
     “En 11 de Septiembre de 1543 se firma la escritura de fusión de la cofradía del Hospital del Corpus Christi con la de la Vera-Cruz a petición de ésta.”

     DE SUS REGLAS FUNDACIONALES.
     Las citadas reglas se encuentran en el archivo municipal del Ayuntamiento de Ecija, y se titula “Regla de la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Ecija”. En dichas reglas se había establecido que su procesión tuviere lugar el Jueves Santo, y así lo hacía en 1623, como ha quedado acreditado del documento relativo a la orden del Arzobispado de Sevilla de tal fecha.

     De las citadas reglas, entresacamos algunos de los capítulos más interesantes, empezando por el apartado segundo del capítulo primero.

     “Capítulo 1.- Del juramento que han de hacerlos que entran por hermanos…Primeramente ordenamos y mandamos que haya dos maneras de cofrades, unos que se llamen de luz, que no han de ser obligados a la disciplina, sino para llevar las hachas y para lo demás que fuere menester en la procesión…Y de esta manera de cofrades no se pueda recibir más número de lo que sumare la cuarta parte de los cofrades de sangre. Más acordaron los señores alcaldes y mayordomos en presencia de mi escribano público, en diez y seis días del mes de Octubre de este año de mil quinientos y diez y nueve, que no podamos recibir a ninguno por cofrade estando enfermo, sino conforme a la regla.

     Capítulo 2.- De los cofrades de sangre.- Iten ordenamos y mandamos que para celebrar las fiestas que hay enterramientos haya otra manera de cofrades, de sangre, los cuales han de ser obligados a hacer disciplina general a la hora que saliere la procesión del Jueves Santo, en la noche, del Señor San Francisco, donde al presente tenemos nuestra ubicación o de cualquier otra iglesia o monasterio o hospital donde estuviere esta Santa Cofradía o tuviere su asiento o ubicación, y no de dejar de hacer por todo el tiempo de su vida, salvo por vejez o causa legítima que para ello tengan…

     Capítulo 5.- De la fiesta que se ha de hacer el día de la Santa Cruz de Mayo y elegir oficiales… Yten ordenamos y mandamos que sean obligados todos los cofrades a hacer y celebrar la fiesta de la Santa Vera Cruz el tercero día de mayo a las vísperas y cuatro día de mayo a la misa…

     Capítulo 8.- De las fiestas del Corpus Christi y Nuestra Señora de Agosto.- Iten, ordenamos y mandamos que se haga la fiesta del Santísimo Sacramento el octavario del Corpus Christi, el día que la celebrare el monasterio del Señor San Francisco u otra cualquiera iglesia o monasterio donde tuviéramos nuestra ubicación… y asimismo la fiesta de Nuestra Señora de Agosto, vísperas y misa y sermón del día, con toda la cera y cofrades…

     Capítulo 9.- Del arte y manera que se ha hacer la disciplina.- Iten ordenamos y mandamos y tenemos por bien desde ahora para siempre jamás que se haga general disciplina el Jueves Santo en la noche, para lo cual seamos obligados todos los hermanos de venir prontos a las cinco horas de la tarde del dicho día…E sean obligados a traer cada uno su aparejo de camisa y disciplina y las camisas sean de anjeo curado, largas hasta los pies, y los capirotes romos que cubran el rostro y que las disciplinas sean como las que usamos en esta ciudad. Y todos los hermanos lleven cordones de Santo Francisco ceñidos a sus escudos en los pechos con la insignia de la Santa Vera Cruz y Sangre de Jesucristo y para los pies que no pudieren ir descalzos que lleven alpargatas.

     Capítulo 26.- Del meter armas en cabildo.- Iten ordenamos y mandamos que ningún cofrade sea osado a meter en nuestros cabildos armas ofensivas ni defensivas, porque allí no nos juntamos para reñir sino para el servicio de Dios. Y el cofrade que entrare en el dicho cabildo con las tales armas o no las quisiere dar, dicho por nuestro muñidor o por los oficiales, pague de pena por la primera vez diez maravedíes y por la segunda un real y por la tercera dos libras de cera, la cual aplicamos para nuestro muñidor.

     Capítulo 30.- Del heredar la cofradía.- Iten ordenamos y tenemos y por bien que cuando falleciere alguno de nuestros hermanos que el hijo mayor que tuviere si quedare de edad y quisiere nuestra cofradía, siendo casado o señalando casa en que pueda ser convidado, que este tal herede la cofradía en lugar de su padre; y si el hijo mayor no la quisiere, la pueda haber el otro hijo y así venga de grado. Otrosí que la mujer del cofrade fallecido no pierda la cofradía mientras no se casare; pero ha de pagar su candela y el real del recurso cada año y si se casare que pierda la cofradía.

     Capítulo 46.- Del lavatorio.- Iten ordenamos y mandamos que para lo tocante a la conservación de los hermanos y para el bien y salvo de nuestros cuerpos para la vuelta de la procesión del Jueves Santo en la noche, cuando los disciplinantes vuelvan de hacer la santa y loable disciplina, que esté aparejado un lavatorio suficiente y conforme a lo que es menester con sus bazines. Y que el mayordomo que quedare aquella noche y lavatorio a hacer escoja dos o tres cofrades o más, los que tuviere menester para que puedan con él aquella noche hacer y ayudar al sobredicho y que en ello cumplan el juramento como los que fueren en la disciplina y esto porque desde que vuelvan esté todo a punto y aparejado por lo que fuere menester.

     Capítulo 49.- Del orden de la procesión.- Iten ordenamos y mandamos que porque en la dicha procesión no haya desorden y Dios Nuestro Señor sea más servido vamos ordenados en la manera siguiente: delante de todos nuestros mayordomos, como dicho es, y luego de dos en dos, uno en frente de otro y entre cada uno, cuatro o cinco, una luminaria y así hasta el cabo, con mucho silencio y orden hasta el postrero, donde irá el Crucifijo acompañado de clérigos, como dicho es y detrás del Crucifijo vayan todos los que se nos allegaren que no lleven nuestra insignia. Y para lo poner en orden y concierto vayan cuatro hermanos con bastones o varas verdes en las manos y con las vestiduras como los otros y estos cumplen sus penitencias como los penitentes y en lo demás como lo reza el capítulo once, que habla de ello más largamente.

     Capítulo 56.- De los hermanos del Corpus Christi.- Otrosí ordenamos y mandamos que cualquiera de nuestros cofrades que fuere hermano del Corpus Christi no pueda tener cargo en nuestra cofradía, por cuanto ya saben el pleito que tuvimos con ellos y no queremos con alguno tener pasión ni publiquen lo que vieren e hiciéremos en nuestros cabildos y juntas, porque así conviene al servicio de Dios Nuestro Señor…”


     Al final de las anteriores, aparecen cuatro capítulos más añadidos y ordenados por los hermanos de la Santa Vera Cruz de Cristo, el primero y cuarto de ellos, relativo a tema económico de régimen interno y limosnas respectivamente. Por su interés transcribimos literalmente el segundo y cuarto.

     “Capítulo segundo. II.- Otrosí ordenamos y tenemos por bien que por la honestidad de la penitencia, que se hace en esta santa cofradía el Jueves Santo en la noche, que vamos todos los hermanos de esta santa hermandad vestidos con túnicas y capirotes, cubiertas las caras como es de costumbre, y por cuanto algunos hermanos de esta santa hermandad no se dando nada o por el finque ellos pretenden se van en la procesión del Jueves Santo en la noche con sus capas cubiertas y descubierta la cara con un escudo en el pecho, por tanto tenemos por bien que el hermano de esta santa cofradía que no fuere vestido con su túnica y capirote cubierta su cara el Jueves Santo en la noche, en la procesión que se hace en remembranza de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, que le sea llevado de pena cuatro libras de cera y que luego sean ejecutados por ellas.

     Capítulo tercero. III.- Otrosí ordenamos y tenemos por bien que la mañana de Pascua de la Santísima Resurrección de Nuestro Maestro y Redentor Jesucristo, siendo como es de tanto regocijo, es bien que todos los que hemos participado de su Sagrada Pasión participemos de su Bendita Resurrección y para esto es bien que, juntamente con los frayles del Señor San Francisco, hagamos procesión con nuestro Cristo y estandarte y cera; y que los hermanos que no vinieren a esta procesión, siendo llamados o llegando a su noticia, le sea llevado de pena un real, aplicadas las dichas penas para misas por las ánimas del Purgatorio, no dando causa legítima por que no pudieran venir con verdad.

     Las anteriores reglas fueron examinados en el Palacio Arzobispal de Sevilla, como consta en las mismas, aprobándolas con fecha 29 de Junio de 1523, al tiempo que se le ordenaba a la Hermandad adicionasen algunos capítulos de las mismas con las indicaciones que se les formulaba, entre las que cabe destacar la siguiente adición:

     “Yten, que en las procesiones de disciplina que hicieren no consientan que entre los hombres vayan mujeres en manera alguna, aunque sean hermanas, y las que hubieren de ir vayan delante o detrás de los hombres con velas encendidas y los rostros descubiertos, para que sean conocidas.”

     (No podemos evitar, dada la polémica suscitada entre las Cofradías sevillanas recientemente, respecto de admitir o no la presencia de mujeres nazarenas, comentar el hecho de que en 1523, siglo XVI, ya hubiese presencia de mujeres en las cofradías ecijanas, y suponemos que igualmente sevillanas, aunque en las que no ocupa de la Vera-Cruz, lo fuesen de forma “oficial o acreditada”, dada la prohibición recogida en la adición del apartado transcrito anteriormente).

     Esta primera aprobación de las reglas está firmadas por el Licenciado Juan Rodríguez (Provisor General del Arzobispado de Sevilla) y el Notario Simón de Aguilar.

     Posteriormente se le añaden tres nuevos capítulos, bajo los números quinto al séptimo, ambos inclusive, relativo a misas, el pago anual de cada hermano, y las penas que se deberían imponer a los que no salían el Jueves Santo en la cofradía. Se remiten nuevamente las reglas al Arzobispado de Sevilla para aprobación de los tres capítulos añadidos, y se verifica por el Dr. Valdecañas y Arellano      (Provisor General), y el Notario Simón de Aguilar el 19 de Marzo de 1579.

Tres años más tarde, se añaden a las susodichas reglas otros tres capítulos más, bajo los números uno al tres ambos inclusive, el primero que trata sobre elección de oficiales, el segundo sobre entierros y el tercero sobre los hablan mal de la cofradía. Estos nuevos capítulos son aprobados por el Licenciado Iñigo de Leziñana, Gobernador y Provisor General del Arzobispado de Sevilla, siendo Arzobispo de Sevilla Don Rodrigo de Castro, y Notario Miguel Pérez, en 15 de Octubre de 1582.

     Por último, aparece un capítulo 4, que trata de las estaciones que la Cofradía ha de hacer en la noche del Jueves Santo, que pudo ser añadido hacia el año de 1623, deduciéndose ello de su contenido, cuyo nuevo capítulo no aparece aprobado por el Arzobispado de Sevilla y que, textualmente dice así:

     Iten, ordenamos y tenemos por bien que por cuanto de cien años a esta parte esta cofradía ha ido siempre por una estación y para que esto sea más firme y que nadie la mude de ella, es nuestra voluntad que el Jueves Santo en la noche salga de este convento de Nuestro Padre San Francisco y vaya a la Compañía de Jesús y vuelva a la Iglesia de Santa María y a la de Santa Bárbara y a San Juan y al Convento de Santo Domingo y a la Iglesia de Santa Cruz y Monasterio de Santa Inés y Espíritu Santo. Y que estas estaciones no se puedan aumentar y quien contra ellas fuere pague de pena diez ducados para la sacristía de este convento y se pueda ejecutar por ellos.

     BOLETIN DE LAS HERMANDADES Y COFRADIAS DE ECIJA.- AÑO II.- Núm. 2.- Cuaresma 1999.- Página 35.

     “La Veracruz: una recuperación para la Semana Mayor.- La Junta Reorganizadora de la Vera+Cruz de Ecija.- Según palabras de Doña Marina Martín Ojeda, extraídas de la reseña histórica de la Semana Santa Ecijana aparecida en el libro editado en nuestra ciudad con motivo del Santo Entierro Magno de 1999, “…la contemplación e imitación pública de los padecimientos del Redentor en una cofradía no ocurriría en Ecija hasta comienzos del siglo XVI, siendo la cofradía de la Veracruz, con sede canónica en el convento de San Francisco, la primera que incorporó la flagelación en la noche del Jueves Santo. En el capítulo 1º de su regla, redactado el día 16 de Octubre de 1519, se observa la existencia de dos tipos de cofrades: de luz –que no han de ser obligados a disciplina- y de sangre. Este es el primer documento hallado hasta el momento sobre la incorporación de penitentes a una cofradía, pudiendo afirmarse que Ecija es una de las ciudades pioneras en España en la celebración de la Semana Santa en sentido estricto…”