PALACIO DE LOS CONDES DE PALMA E IGLESIA DE SAN JOSE
POR D. JOSE ENRIQUE CALDERO BERMUDO (Amigos de Écija-1982)

— INTRODUCCIÓN —

Convento de las Teresas EcijaEcija El palacio de los Condes de Palma se halla emplazado en la actual calle del Condes, a solo unos pasos del amplio rectángulo de la Plaza de España, centro de la ciudad de Ecija. Actualmente esta incluido en el recinto del convento de Carmelitas Descalzas, vulgo las Teresas. Por esta circunstancia, su visita es difícil, al estar ocupado por las dependencias de clausura del citado convento. Aun no se han dado por concluidas las obras realizadas por la Dirección General de Bellas Artes en otros terrenos del citado convento, al que se trasladaran las religiosas en mejores condiciones de habitabilidad, para permitir la restauración y acondicionamiento de las salas palaciegas y su visita por turistas y estudiosos, así como por los propios ecijanos, que en su inmensa mayoría no conocen esta joya del arte mudéjar, por la circunstancia reseñada. Esperamos que en breve plazo la apertura de este monumento sea una realidad y todos podamos disfrutar de las contemplación de este magnifico ejemplar de mudéjar ecijano.

— HISTORIA DEL MONUMENTO —

La construcción del palacio data del siglo XIV, por tanto, un siglo mas o menos después de la conquista de la ciudad por las tropas del Rey Santo.

Esta opinión es la defendida por los investigadores modernos, que lo fechan en el reinado de Enrique II, según hipótesis recogida de la obra “Monumentos Españoles”.

Torres Balbás estudio este monumento, al que calificó de “modelo perfecto de mansión señorial” del periodo mudéjar. Piensa que fue construida en tiempos de Enrique II y que perteneció a la familia del linaje de los Córdoba. Utilizo para realizar su labor un álbum de fotografías que se encuentra en el Instituto de Valencia de D. Juan, de Madrid. En este trabajo, Torres Balbás hace asimismo una descripción del palacio, resaltando la organización a base de salas estrechas con alcobas en los extremos, limitadas por arcos en cuyos intradoses lucen los enlazados de las yeserías, según la descripción citada también en “Ars Hispanise”.

Antes de estos estudios esclarecedores, se opinaba que este monumento provenía de la época árabe, como se dice en el Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, refiriéndose al Palacio Árabe de Ecija, e incluso el estudioso local y anterior Cronista Oficial de la Ciudad, don José Martín Jiménez, en su obra “Ecija, piedra blanca”, fecha la construcción en el siglo IX.

Es el propio don José Martín Jiménez, en la citada obra, quien apunta otra opinión sobre la datación del Palacio y dice que fue construido por don Fernán Ruiz de Figueroa, rico hombre de Alfonso X, conquistador de la ciudad en tiempos de San Fernando y repoblador de ella bajo Alfonso X.

Estas son las diversas hipótesis existentes sobre la construcción de la obra que nos ocupa, pero, como ya ha quedado suficientemente claro en la exposición de teorías, la fecha aceptada para su levantamiento es la del siglo XIV.
Uno de los elementos que pueden haber llevado a pensar a Martín Jiménez que la construcción era de época de Alfonso X, son los escudos del linaje de los Figueroa que se encuentran en las yeserías de las galerías y salones, y que el relaciono con don Fernán Ruiz de Figueroa, pero que corresponderán seguramente a sucesores suyos del siglo siguiente.

Una vez estudiadas las opiniones sobre la construcción del monumento, hagamos ahora un análisis de las vicisitudes por las que tuvo que pasar hasta la actualidad, con la instalación en sus dependencias de la Comunidad de Carmelitas Descalzas de Sanlúcar la Mayor a trasladarse a Ecija, para poder ser atendidas por Padres de su Congregación. (Archivo Municipal. Libro de Actas Capitulares de 1612-14, folio 45 vº).

Durante los años 1632 y 1633 se hicieron gestiones para la fundación de un convento de religiosas descalzas, lo que se autorizo en Cabildo de 12 de Mayo de 1634, donde se tuvo conocimiento de una petición de Fray Pedro de Santa Maria, Prior del convento de Carmelitas Descalzos, de Ecija, para que se permitiese la fundación de su convento de religiosas de dicha Orden, acogidas a la Regla de Santa Teresa, alegando razones de índole espiritual en pro de la ciudad. A pesar de la contradicción presentada por el Regidor don Luis del Castillo, alegando que las once comunidades de religiosas y seis de religiosas existentes en Ecija eran mas que suficientes para todas las atenciones espirituales, el Cabildo permitió la fundación por los bienes que se seguirían y por ser el fundador de la ciudad. (Archivo Municipal. Libro de Actas Capitulares de 1634-35, folio 74 vº).
En el archivo del convento se conserva el Libro de la Fundación del convento del Señor San José, de Carmelitas Descalzas de la ciudad de Ecija. Año de 1638. Contiene la razón de la fundación del convento, la memoria de las religiosas que profesan, la memoria de las religiosas que mueren o se mudan, etc.

Allí consta que los fundadores fueron, de una parte, don Pablo Barragán y su esposa doña Ana de Torres y de otra, doña Beatríz de Mantilla. Por escritura publica otorgada en Ecija el 3 de Septiembre de 1636, el susodicho cedía para la fundación las casa de su morada, sitas en la Puerta de Palma, inmediatas ala parroquia de Santa Cruz y otras colindantes que al efecto se adquirieron, además de cuantiosas y saneadas rentas.

En 9 de marzo de 1638 fue elegida Vicaria (por no designarse Prioras en las nuevas fundaciones) la Madre Juana de la Santísima Trinidad, que en el mondo fue duquesa de Béjar e hija de los duques del Infantado, constituyendo la comunidad religiosas procedentes de las casas de Sevilla (entre ellas la citada), Sanlúcar la Mayor, Lucena y otras.
Por resultar insuficiente el edificio, decidieron trasladarse, a cuyo efecto lo hicieron al lugar donde se hallan actualmente. Alquilaron a la marquesa de Almenara las casas que fueron del Conde de Palma, adicionaron alguna inmediata en 1641 y para remate adquirieron dichas casas principales en 1642 por precio de doce mil ducados.

El Cabildo, en 26 de agosto de 1641, acordó dispensar a las monjas del convento de San José, de Carmelitas Descalzas, de los derechos de alcabalas por la compra que habían hecho de unas casas para fabricar la portería del convento. (Archivo Municipal. Libro de Actas Capitulares de 1641, folio 120).

Las religiosas se trasladaron a su nuevo convento el 21 de junio de 1643.
Pero les esperaban algunas dificultades, derivadas del hecho de que los Corregidores se solían reunir en aquel lugar y estorbaron la traslación. El Deán de Toledo, hermano del Conde de Palma, puso pleito y consiguió facultad real para que las religiosas saliesen del edificio; pero estas triunfaron plenamente, quedando desde 1646 en posesión del convento.

Todos los datos referentes al palacio provienen, como se puede observar, del momento de la instalación de la comunidad en su recinto, pero no poseo noticias anteriores a este hecho ya tardío. Hay un espacio de tiempo amplio, que va desde el siglo XIV hasta el XVII, en el que habitaron el palacio sus dueños y constructores, pero luego lo encontramos en posesión de la marquesa de Almenara, antes de la instalación de la comunidad.

— DESCRIPCION DEL MONUMENTO —

Retablo palacio de San Jose EcijaPasemos ahora a una detallada descripción del monumento y de sus diversas dependencias.
La portada principal de la calle es muy interesante. Se compone de un cuerpo bajo y otro superior: el primero esta integrado por un arco semicircular de gran dobelaje, inscrito en un alfiz decorado en su línea interior por labor gótica y mostrando en las enjutas los escudos de los Portocarrero, a la derecha, y de Guzmán, a la izquierda –pertenecientes al tercer conde de Palma, don Antonio Portocarrero de la Vega y su esposa doña Sancha de Guzmán, hija de Garcilaso de la Vega-, coronados por figuras de águilas. Arriba se encuentran tres hornacinas rematadas por arcos conopiales, con decoración gótica la central, donde se pintaron modernamente figuras de San José y escudos del Carmen Descalzo. En la parte mas alta, un pelicano en el centro y cables marineros enrollados a ambos lados. Una imposta con bolas cierra el conjunto.

Esta portada, de un intenso mudejarismo, utiliza elementos empleados en la Península Ibérica en el ultimo cuarto del siglo XV, y fue construida por el primer conde de Feria, don Lorenzo Suárez de Figueroa, que poseía señoríos en pueblos fronterizos de Portugal lo que explica la utilización de motivos marineros relacionados con el arte manuelismo. La labor de los escudos señoriales es más moderna.

Portada Palacio de San Jose EcijaAl pasar al interior, en el lado izquierdo, se encuentra la entrada a la iglesia, cerrada por bella puerta mudéjar, decorada con lazos de a diez, a la que podríamos fechar en la segunda mitad del siglo XIV, y que procede del salón de horno alto del palacio, a cuyo antigua emplazamiento se pretende trasladarla cuando se realice la restauración total del conjunto. La edificación es de mediados del siglo XVII. Una vez muerta la Vicaria Sor Juana de la Santísima Trinidad, que no se decidió a erigir la iglesia en el lugar donde hoy esta, por desear encontrar en el recinto del convento uno mas amplio, la Priora, sor Juana de la Concepción, consiguió licencia para emplear la dote de su sobrina sor Paula de San José, que ascendía a mil ducados, en la construcción del templo,. Y con esto y cuantiosas limosnas de un hermano que residía en las Indias, se hizo la obra. Comenzó el 22 de Julio de 1655 y se acabó el 24 de Junio de 1656 (libro de la Fundación).

El templo es de una sola nave, que se cubre con bóveda de cañón con lunetos, dividida en tres tramos, y casquete semiesférico en el presbiterio, separado del resto de la nave por un arco toral. Sigue el modelo que se repite en casi todas las iglesias conventuales ecijanas, es decir, nave única. Consta con dos coros, separados de la iglesia con rejas: una sobre la puerta de entrada y dos más pequeñas en el lado de la Epístola, junto al retablo mayor, en las plantas alta y baja, respectivamente.

El retablo mayor es obra de mediados del siglo XVIII y se divide en dos cuerpos y tres calles, separadas estas por estípites con capiteles corintios, Las puertas que aparecen en él, dando acceso al comulgatorio de las religiosas y a otra dependencia, se cubren con decoración de rocalla, que predominan también en el resto del conjunto. En el primer cuerpo se encuentran las imágenes de Santa Teresa y Santa Maria Magdalena de Pacis, y en la hornacina central la Virgen del Carmen, que es la mas interesante. En el Segundo, los profetas Elías y Eliseo y en hornacina, una imagen del titular, San José. Todas son de la época del retablo, excepto la Virgen del Carmen, del siglo anterior. Culmina el conjunto en un penacho con corona y el escudo carmelitano.

El púlpito es de forja, de gran sencillez, y sobre él se halla un baldaquino del siglo XVIII con una imagen de Crucificado de hacia 1625, del circulo de Alonso Cano.

Los retablos laterales están enmarcados en los muros, sin sobresalir de los paramentos, a San José, cuya imagen es de hacia 1700, formado por hornacina flanqueada por estíperes y remate con una pintura, todo de estilo barroco. El Segundo consta de pilastras y cornisa, coronado por un penacho con el anagrama de María; contiene una imagen de Santa Teresa y dos más pequeñas de moderna factura. El retablo es obra del siglo XVII. El tercero está dedicado a San Francisco de Asís y pertenece también al siglo XVII, estando formado por hornacina cuadrangular rodeada de una orla y flanqueada por estípites. Las pequeñas imágenes que se situaban a los lados han sido guardadas en el interior del convento, así como otras que se hallaban distribuidas por los restantes altares y que representan a una Inmaculada, del siglo XVIII, un Niño Jesús, de la segunda mitad del XVII, y un San Pedro de Alcántara. En el lado de la Epístola se sitúa un único retablo formado por hornacina, con estípites que muestran frontones curvos y triangulares, y volutas, rematado por una tabla pictórica. La imagen central representa a San Juan de la Cruz, del siglo XVII, y a los lados otra imagen del mismo santo y el profeta Elías.

Conserva también este templo algunas obras pictóricas en sus muros, principalmente lienzos fechables en el siglo XVIII, representando a San Francisco, Ecce Homo, la Oración en el Huerto, la Adoración de los Pastores, La Inmaculada, San Cristóbal y San Pablo ermitaño.

Nos adentramos ya en el palacio propiamente dicho y pasamos un patio que da acceso a la actual clausura.
En el cuarto de portería se hallan magníficos artesonados y yeserías, y desde aquí se pasa al claustro bajo, porticado en sus cuatro frentes. Constituyen este claustro cinco arcos peraltados encuadrados en alfices, sobre pilares cuadrangulares achanflados, en los frentes este y oeste, todos de ladrillos. Por conveniencia de la comunidad estos arcos se encuentran tabicados con los vanos necesarios, pero quedarán descubiertos tras la mencionada restauración.

La galería norte posee un artesonado plano con motivos policromados, y los arcos fajones y formeros, así como el intradós de los vanos del patio, tienen riquísimas yeserías, donde se combinan atauriques y lazos con motivos arquitectónicos de fino dibujo. En la galería este tan solo se encuentran vigas maestras similares a las anteriores. Las cubiertas de los lados sur y oeste no tienen interés.
Desde la galería norte se pasa al antiguo salón de honor, hoy dedicado a sala de recreación. Las puertas de este salón están decoradas con lados de a dieciséis y ofrecen restos de una inscripción latina ilegible, que posiblemente reproduciría versículos eucarísticos, como era costumbre en el mudejarismo trecentista y cuatrocentista. Al lado derecho de estas puertas hallamos una ventana mudéjar, con motivos góticos del final del siglo XV y encima los escudos de los Guzmanes y Portocarreros. Al otro lado hay yeserías mudéjares con los escudos de los Figueroa y otros.

La entrada a esta sala de recreación se efectúa por un arco, cuyo intradós se cubre de yeserías mudéjares, y en el interior tenemos otro magnifico artesonado.

Por una pequeña galería se pasa a un conjunto renacentista, exornado también por yeserías del estilo, artesonados y escudos linajudos. Son de destacar algunos motivos góticos de decoración.

En el actual patio de la cocina destacamos: dos arcos de herradura, inscritos en sus alfices, que han sido reconstruidos, habiendo perdido cada uno de ellos la mitad de su arquivolta para colocar un pilar de moderna construcción. En la planta superior vemos una ventana con dos arcos de herradura gemelos, partidos por un mainel; asimismo observamos un pórtico abierto. En dirección a la huerta encontramos un pórtico con arcos peraltados sobre pilares achanflandos.
A continuación, subamos a las plantas superiores por una escalera cubierta por bóveda de aristas, y allí encontramos claustro alto. En sus lados este y oeste presenta cuatro arcos peraltados sobre pilares octogonales de ladrillo; en los frentes norte y sur ha perdido su antigua disposición.

La galería norte muestra una puerta cegada, que se corresponde con la que hemos visto en la planta baja. Las hojas de esta puerta son las colocadas en la iglesia.

El muro exterior de este salón, las jambas de su puerta y las de algunas ventanas tienen pequeños zócalos de alicatados, cuyos temas principales son estrellas de a ocho puntas la pequeñas y dieciséis las grandes. Por su ejecución, muy fina, se les puede situar en la segunda mitad del siglo XIV y están relacionados con los que existían en la iglesia sevillana de San Gil, en su ábside.
La citada puerta daba acceso al gran salón de honor, que hoy se encuentra partido por un entresuelo, dando lugar abajo a un conjunto de celdas y a una galería y arriba al llamado cuarto alto.

El salón de honor posee un pavimento de azulejos blancos, verdes y morados formado una retícula, de la misma época de los anteriores y en su parte baja se halla dividido en celdas que abren a una galería, donde se encuentra otro pequeño azulejo y bellas yeserías con motivos orientales. Dicha galería se comunica con la huerta por un vano, llamado el balcón de la esclava formado por dos arcos lobulados partidos por una columnita central con escudo de los Figueroa en el capitel, rellenándose las albanegas con un motivo decorativo, de ladrillo como lo anterior, derivado de la tsebca almohade.

Pareja en época y estilo a lo descrito es la llamada sala de cántaros. Hallamos aquí un interesante motivo decorativo consistente en una cabeza femenina con el cuerpo en forma de redonda, y unos brazos que sostienen una cartela con escudo del linaje de Córdoba; otros motivos consisten en una mano que sale de amplia manga y sostiene un vástago donde descansa una cartela con escudo; también animales fantásticos alados y sierpes enroscadas, con el escudo del linaje de los Figueroa.
Por la sala de cántaros se sube al cuarto alto, que, como vimos, formaba parte del salón de honor. El importante alfarje, en mal estado de conservación, lleva decoración de lacería y piñas de mocárabes, así como boveditas gallonadas y doradas.
Las yeserías de este salón son extraordinarias.

Un friso general contornea todo el salón –decorado por yeserías con arcos de herradura y mixtilíneos y atauriques e inscripciones, todo de exquisita finura- y limita por arriba el conjunto, y por abajo paneles rectangulares a modo de frontales, con motivos arquitectónicos, además de los habituales atauriques, lazos e inscripciones, de perfecto dibujo. Centrado dichos paneles hallamos escudos de los linajes de Córdoba y de Figueroa, aislados y sostenidos por motivos zoomórficos de origen oriental. También se podrían citar algunos fragmentos análogos a estos en la sala de cántaros, inmediatos a la escalera de acceso al cuarto alto.

Encima de la celda Prioral hay otras dependencias con artesonado, pero mal conservado. Al exterior, muestra un alero con canes y motivos decorativos de comienzos del Renacimiento.

El recinto conventual debió ser mas amplio, pues en casas aledañas se han encontrado restos de diversas dependencias, ya fuera del recinto del palacio mudéjar.

— CONCLUSIONES —

En este apartado trataré de establecer las conexiones existentes con otros monumentos de este estilo y las aportaciones que pondría haber recibido, sobre todo en el aspecto de la decoración.

La parte más antigua del palacio es, como queda establecido, del siglo XIV, de manera que se puede poner perfectamente en relación con el Alcázar sevillano, tanto en sus motivos decorativos como en cronología.

En el palacio de los Condes de Palma se advierten elementos toledanos, así como también de procedencias granadinas, influencias que se ven mezcladas en la construcción del palacio de Pedro I. Las puertas de la sala de recreación y de la iglesia presenta similitudes notables con la del Salón de Embajadores del Alcázar de Sevilla. Asimismo, observamos la presencia de elementos orientalizantes que tienen amplia representación en la construcción sevillana.

Por tanto, aunque no se puede asegurar con precisión absoluta, nos inclinamos por creer que el palacio de los Condes de Palma, de Ecija, es consecuencia del Alcázar de Pedro I, en Sevilla, pues son construcciones realizadas casi en la misma época y prácticamente con la misma dirección y mano de obra, una en el reinado de Pedro I y la otra en el de su sucesor, Enrique II. Además, aunque este no sea un elemento determinante, la proximidad geográfica puede influir mucho mas que construcciones mas alejadas en el espacio y el tiempo.

Asociacion Amigos de Ecija

BIBLIOGRAFIA.-

– HERNANDEZ DIAZ, SANCHO CORBACHO, COLLANTES DE TERAN. “Catalogo arqueológico y artístico de la provincia de Sevilla” Tomo III. Sevilla, 1951.
– “El palacio árabe de Ecija” Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, XIV, 1906.
– “Monumentos españoles. Catalogo de los declarados nacionales, arquitectónicos e histórico-artísticos”. II. Madrid 1932.
– MARTIN JIMENEZ, José: “La Casa de Palma”. Ecos, Marzo 1928.