BOSQUEJOS
MANUEL SALAMANCA TORDESILLAS Y JOSE SANJUAN ARIZ NAVARRETA
POR D. RAMON FREIRE GALVEZ (2002)

JOSE SANJUAN ARIZ-NAVARRETA

Jose Sanjuan Ariz-NavarretaSe hace preciso iniciar la biografía de JOSE SANJUÁN ARIZ-NAVARRETA, describiendo brevemente, la localidad riojana de Torrecilla de Cameros (Logroño), dada la nacencia de nuestro personaje y de sus tíos maternos en la misma, y para ello, aportamos lo que la Enciclopedia Universal Micronet, Edición Clásica, Septiembre 201, nos dice al respecto:

“Municipio riojano situado en la Comarca de Cameros sobre el río Iregua, a 744 m de altitud y a 29 Km. Al S de Logroño, que tiene 30,4 Km. Y 576 habitantes, que reciben el gentilicio de torrecillanos.

En los lugares próximos Peña Miel y Cueva Lóbrega se han encontrado yacimientos arqueológicos de culturas pastoriles que pudieron pertenecer al periodo Neolítico.
Los Pelendones tuvieron asentamientos cercanos a la población, pero las primeras citas documentales aparecen en el año 1066 en una cesión de doña Estefanía a su hijo Ramiro.
En el siglo XII Alfonso II de Castilla confirmó la dependencia de Torrecilla del monasterio de San Millán.
Fue villa realenga que debido a la Mesta tuvo importante peso económico en el siglo XVII, cuando tenía más de 13.000 ovejas; entonces se engrandeció la población y se construyeron magníficas casonas blasonadas.
Iglesia parroquial de San Martín, edificio renacentista de sillería, de tres naves de tres tramos, separadas por pilares cilíndricos. Tiene un coro alto a los pies, torre reformada en el siglo XVIII, rematada con campanario cubierto con capitel. El retablo mayor es un magnífico ejemplo plateresco decorado con escenas de la vida del titular. En el lado del Evangelio tiene una talla policromada de la Inmaculada Concepción realizada por Juan Pascual de Mena en el siglo XVII. Es de reseñar el palio bordado en oro y plata y portado con catorce cañas de plata que José Antonio Manso de Velasco, Conde de Superunda, regaló al templo en el siglo XVIII.
Ermita de Nuestra Señora de Tómalos, edificio del siglo XVI, ampliado en el XVIII, con una nave de tres tramos, crucero y cabecera.
Ermita de San Pedro, construcción románica basada en algún edificio anterior en mampostería y sillería. Destaca el ábside semicircular cubierto con bóvedas nervadas.
Ermita de Santa Águeda, San Andrés y San Antón.

Rufino Saenz de Tejada e YbarraPersonajes Célebres: Práxedes Mateo de Sagasta (1815-1903), ingeniero de Caminos y político liberal varias veces diputado por el partido Progresista, fue ministro de la Gobernación y Presidente del Consejo, y, sin duda uno de los políticos más decisivos del siglo XIX.
Domingo Pascual, portaestandarte en la batalla de las Navas de Tolosa (1212).

Flora y Fauna: En su término abundan los senderos para recorre las montañas cubiertas de bosques de robles, pinos y hayas. También hay lugares para la escalada y destaca la Cueva Lóbrega próxima, con formaciones de estalactitas y estalagmitas.

Economía: Explotaciones forestales y ganaderas, varias fábricas de embutidos, embotelladoras de agua mineral y piscifactorías.

Fiestas y Folklore: San Marcos, el 25 de Abril. Santa Águeda, el 5 de febrero, Romería. San Andrés, 17 de Enero, Romería.

Desde la citada localidad riojana, llegó a Écija (a mediados del siglo XIX), en la década 1860, le encontramos, con establecimiento abierto al público, concretamente una tienda de mercaderías en esta ciudad, Rufino Sáenz de Tejada e Ybarra, nacido en Torrecilla de Cameros (Logroño), en el año de 1838, hijo de Valerio Sáenz de Tejada y Maria de las Nieves Ybarra.

Matrimonio Saenz de TejadaUna de las hermanas del citado Rufino, era Teodosia Sáenz de Tejada e Ybarra, lo que hacemos constar desde ahora, por su condición de ser abuela materna de nuestro personaje, lo que guarda estrecha relación con la venida a Écija del mismo.

El citado Rufino Sáenz de Tejada e Ybarra, procedente de su localidad natal, llegó a Écija, como hemos dicho anteriormente, hacia el año de 1860, quedando establecido en nuestra ciudad como comerciante, en la denominada en dichos años calle Conde nº 4 del nomenclátor.
El establecimiento que abre en Écija, queda encuadrado dentro del grupo de “Tiendas de Mercaderías”, y así se recoge en el Anuario Ecijano que, en el año de 1865, es publicado por Mariano Casaubón, página 134.
Igualmente, desde la citada fecha de 1865, aparece como contribuyente del municipio ecijano, siendo uno de los firmantes que, con tal carácter, interviene en la Comisión creada por el Ayuntamiento de Écija, para la construcción y llegada a nuestra ciudad, de una línea de ferrocarril desde Marchena.
( En el Registro Civil de Écija, aparece inscrita la defunción del citado Rufino Sáenz de Tejada, ocurrida a las dieciséis y treinta horas del día 7 de Julio de 1894, de 66 años de edad, a consecuencia de fiebre gripal tífica, en estado de soltero, de ejercicio “propietario” y habiendo otorgado testamento el día 10 de Octubre de 1893, ante el Notario de esta Ciudad Don Antonio Greppi).

Años más tarde de su llegada a Écija, al inicio de la década de los años 1880, el citado Rufino Sáenz de Tejada e Ybarra, trae a Écija, desde Torrecilla de Cameros, para quedar bajo su tutela, a tres sobrinos, hijos de su hermana Teodosia, llamados Patricio, José y Román Ariz-Navarreta Sáenz de Tejada.

Patricio Ariz-NavarretaPATRICIO ARIZ-NAVARRETA SAENZ DE TEJADA, nacido en Torrecilla de Cameros (Logroño), el año de 1862, hijo de Nicolás Ariz-Navarreta y de Teodosia Sáenz de Tejada. Este, según resulta del libro de Defunciones del Registro Civil de Écija, falleció en esta ciudad, el día 6 de Febrero de 1919, a las seis de la mañana, a consecuencia de una angina de pecho, ocurriendo el óbito en su propio domicilio, sito en calla Plaza de Santa Cruz nº 2, consignándose de ejercicio “propietario”, dejando a su fallecimiento, que lo fue en estado de casado con Doña Maria Jesús Vaz y Ruiz, cuatro hijos, llamados Román, Maria del Valle, José y Maria del Carmen Ariz-Navarreta Vaz.

JOSE ARIZ-NAVARRETA SAENZ DE TEJADA, nacido en Torrecilla de Cameros (Logroño), el año de 1866, hijo de Nicolás Ariz-Navarreta y de Teodosia Sáenz de Tejada.

Aparece inscrita su defunción en el Registro Civil de Écija, ocurrida el día 9 de Marzo de 1915, a las nueve de la mañana, a consecuencia de pulmonía aséptica, ocurriendo el óbito en su domicilio, sito en calle Duque de la Victoria nº 24, de ejercicio “industrial”, falleciendo en estado de soltero.

Roman Ariz-NavarretaROMAN ARIZ-NAVARRETA SAENZ DE TEJADA, nacido en Torrecilla de Cameros (Logroño), el día 19 de Agosto de 1872, hijo de Nicolás Ariz-Navarreta y Teodosia Sáenz de Tejada. Su defunción aparece inscrita en el Registro Civil de Écija, el día 23 de Enero de 1939 a las seis de la tarde, a consecuencia de aortitis, ocurriendo el óbito en su domicilio, sito en calle José Antonio Primo de Rivera nº 24, (antes Conde y después Duque de la Victoria), de profesión “propietario”, falleciendo en estado de soltero.

Hacia los años 1894/95, los citados Román, José y Patricio Ariz-Navarreta Sáenz de Tejada, repitiendo lo que con ellos hiciera su tío materno Rufino Sáenz de Tejada e Ybarra, reciben en Écija, procedentes de la localidad riojana donde nacieron y estuvieron residiendo hasta dichos años, a sus dos sobrinos varones, hijos de su hermana Gabriela (casada con Casimiro Sanjuán Ruiz), llamados Desiderio y nuestro personaje: José Miguel Sanjuán Ariz-Navarreta, quedando ambos bajo la tutela de sus tíos Román y José, que se encontraban solteros.

Desiderio Sanjuan Ariz NavarretaDESIDERIO SANJUÁN ARIZ-NAVARRETA, nacido en Torrecilla de Cameros (Logroño), el año de 1879 hijo de Casimiro Sanjuán Ruiz y Gabriela Ariz-Navarreta Sáenz de Tejada, nieto por línea paterna de Fernando Sanjuán y Casilda Ruiz, y por la línea materna de Nicolás Ariz-Navarreta y de Teodosia Sáenz de Tejada.

(Este hermano del personaje que nos ocupa, según resulta de la inscripción encontrada en el Registro Civil de Écija, falleció en esta, a las once horas del día 16 de Marzo de 1937, de profesión “industrial”, en su domicilio de calle José Antonio Primo de Rivera nº 10, en estado de casado con Doña Dolores Fernández Carmona, de cuyo matrimonio quedaron cuatro hijos, llamados, José de treinta y un años, Alejandro, de veintinueve años, Margarita, de veintidós años y Fernando, de veinte años de edad).

El citado Desiderio, llegó a ser Concejal del Excmo. Ayuntamiento de Écija, pues así aparece como miembro de la Comisión Permanente el año de 1926, siendo Alcalde de Écija don Luis de Saavedra y Manglano.

El otro sobrino, hermano del anterior, que reciben en Écija los citados Patricio, José y Román Ariz-Navarreta Sáenz de Tejada, se trata del personaje al que va dedicada esta segunda parte de la presente publicación:

JOSE MIGUEL SANJUÁN ARIZ-NAVARRETA, nacido en Torrecilla de Cameros (Logroño), a las once de la noche del día 29 de Septiembre de 1882, hijo de Casimiro Sanjuán Ruiz y de Gabriela Ariz-Navarreta Sáenz de Tejada; nieto, por línea paterna, de Nicolás Ariz-Navarreta y Teodosia Sáenz de Tejada; recibió las aguas bautismales en la Parroquia de San Martín de Torrecilla de Cameros, Obispado de Calahorra y la Calzada, el día 1 de octubre de 1882, del Párroco Don Domingo Ruiz de la Cámara.

El anterior, desde su llegada a Écija, empieza a ser conocido y llamado PEPE SANJUÁN, particular que entendemos interesante aclarar, dado que, a lo largo de esta publicación, lo encontraremos, sobre todo a nivel popular y familiar, así nombrado, entre otros apartados de su vida (retratista y fotógrafo) y en documentos públicos aparecerá como JOSE SANJUÁN.

José y Román Ariz-Navarreta Sáenz de Tejada, siguen con el establecimiento de su tío materno, Rufino Sáenz de Tejada, en la misma calle que este lo tenía abierto, entonces denominada “Duque de la Victoria”, y ya en el número 12 en lugar del nº 4. Los citados hermanos Ariz-Navarreta aparecen en dicho negocio, dedicado a la venta de tejidos y confección de impermeables, esta última actividad, bajo la marca registrada “El Dios Neptuno”.

Capotes de Ecija El Dios Neptuno

Los hermanos Patricio, José y Román, deciden traer a sus sobrinos Desiderio y José Sanjuán, hijos de su hermana Gabriela –costumbre que era constante en las familias de los comerciantes, quedando las hermanas de estos, Pepita, Asunción y Carmen Sanjuán, en Torrecilla de Cameros, acompañando a la madre de todos ellos, Gabriela Ariz-Navarreta Sáenz de Tejada.

Nos encontramos sobre los años 1895/96, cuando los hermanos Desiderio y José Sanjuán Ariz-Navarreta, comienzan a desarrollar su andadura laboral en Écija, concretamente en los negocios de sus tíos, en los establecimientos abiertos al públicos que regentabas estos.

Al poco tiempo de encontrarse Pepe Sanjuán trabajando como dependiente, ocurrió un problema con el que sus tíos ni el propio personaje, habían contado, dado que el mismo había heredado de sus antepasados, el daltonismo, y derivado de ello, como quiera que en dicho establecimiento, se vendían al público telas de distintos colores, cuando a Pepe le era solicitado, por alguna de las clientas habituales del establecimiento, un color determinado, como consecuencia de dicho padecimiento óptico, lo confundía, originando los consiguientes sinsabores y las continuas equivocaciones, máxime teniendo en cuenta, las numerosas clientas que recibían a lo lardo del día en dicho establecimiento.

Jose Sanjuan Ariz NavarretaAnte ello, y conocedores sus tíos de las innatas facultades para el comercio y el afán de aprender y prosperar que poseía su sobrino José, tras mantener aquellos unos contactos con fabricantes de tejido, proveedores de sus negocios, que residían en Barcelona y con los que habían trabado una gran amistad a través de las relaciones comerciales, cuando José contaba 15 años, deciden que marche a la capital catalana, para que, residiendo en casa de dichos amigos, pudiera ingresar en una academia de sastrería y aprender la profesión de “sastre”. Este aprendizaje, le supuso a Pepe Sanjuán, permanecer en Barcelona largas temporadas durante más de cuatro años, hasta conseguir el título de “sastre”, profesión que a los años referidos, era de notable importancia, dadas las características del vestir de los caballeros de la época, y de los que en Écija eran alto número, por la riqueza agrícola que poseía nuestra ciudad.

Pero Pepe Sanjuán, por mientras estuvo en Barcelona, no se limitó a obtener el título de sastre, sino que aprovechó al máximo el tiempo libre y quizás –de su posterior auge industrial y escritos encontrados lo deduzco-, adquirió la mentalidad industrial y comercial de aquella rica región, convirtiéndose en un “devorador” constante de todo tipo de literatura, abundando entre ellas las de carácter social, políticas (fue republicano convencido hasta que gobernó la propia República, al considerar (sic) “que la libertad ofrecida se convirtió en libertinaje”), económicas, industriales y fotográficas, supliendo con la lectura, la falta de estudios superiores que no había podido recibir en su juventud, consecuencia de las necesidades familiares que le impulsaron venir a Écija, adquiriendo una cultura que, junto a innata inteligencia, resultaría vital en el posterior desarrollo de su vida personal, artística y profesional.

Publicidad Satreria Jose Sanjuan en EcijaRegresa definitivamente Pepe Sanjuán a Écija en el año de 1902, cuando contaba 20 años de edad (aunque durante su estancia en Barcelona, no dejó de venir a nuestra ciudad, en los periodos que sus estudios de sastre se lo permitían, lo que le posibilitó mantener las amistades ecijanas). Dados los altos conocimientos y titulación de sastrería conseguido, sus tíos Román y José, le ayudan a establecer un negocio dedicado a “Sastrería y Camisería. Confecciones para Señoras y Niños. Especialidad en géneros de punto. Gran surtido en cuellos, puños, corbatas, pañuelos y perfumería”. Es decir, en el citado establecimiento, se podía adquirir todo lo necesario para el buen vestir, al tiempo que, por su profesión de sastre, se dedicaba a la confección de trajes a medidas, negocio que, poco a poco, fue floreciendo y alcanzando gran notoriedad dentro y fuera de Écija.

Dentro de ese grupo de amigos que tenía Pepe Sanjuán desde su llegada a Écija, tal como hemos mencionado en la introducción de la presente publicación, se encontraba una persona que le abrió el camino de una de sus facetas profesionales, la fotografía. Se trataba de Juan N. Díaz Custodio, (pocos años mayor que nuestro personaje –nació en 1875-), quien, sin ejercer nunca como fotógrafo profesional, conocía perfectamente el secreto de dicho “arte”, y dichos conocimientos, los transmitió, no sólo a Pepe Sanjuán, sino también, al otro personaje del que escribimos en esta publicación, Manolo Salamanca, amigo igualmente de los anteriores y que, se convirtieron en dos auténticos profesionales del retrato y de la fotografía, con estudios abiertos en nuestra ciudad.

Pepe Sanjuán, abrió el primer estudio en su casa de calla Duque de la Victoria nº 12 y posteriormente (ya de casado) en el nº 20 de la calle Emilio Castelar, manteniendo esta actividad, a nivel profesional, hasta los años 1917 aproximadamente, y de forma particular hasta un poco antes de la guerra española. En cambio, Manolo Salamanca (del que nos hemos ocupado en el bosquejo I), del retrato, de la fotografía y de la pintura (aunque con menos incidencia), hizo su profesión hasta el final de su artística vida.

Foto de Jose Sanjuan en la Alhambra de GranadaLa calidad fotográfica de Pepe Sanjuán, a que me refería anteriormente, la podremos apreciar en algunos de las fotografías que, a lo largo de su biografía, acompañamos, pero mucho más detallada la podremos admirar en los apartados que, expresamente, le hemos dedicado como “Retratista o Fotógrafo”, aunque es preciso matizar que, tanto Manolo Salamanca como Pepe Sanjuán, siguiendo las consignas de su amigo y maestro Díaz Custodio, consiguen que en sus fotografías, realizadas fuera del estudio profesional, existía la que este llamaba “fotos con vida”, es decir, estuviese presente siempre algún ser vivo. Asimismo, algunas de las fotografías de Pepe Sanjuán, incluso las realizadas exclusivamente en el ámbito familiar, nos servirán, al igual que las de Manolo Salamanca, para conocer la Écija de 1900/1945 y sus ciudadanos.

Si quiero aclarar, que, muchas de la fotografías dejadas por Pepe Sanjuán (al igual que algunas de las que hemos aportado de Manolo Salamanca), se encontraban realizadas en “placas de cristal”, las cuales han sido reproducidas y pasadas al consiguiente soporte documental, siendo de admirar, no sólo la calidad de la propia fotografía, sino el adorno que, como marco, utilizaban para entregarlas a sus clientes.

Tras dicho aclaración, es necesario volver un poco atrás en el transcurso de la vida de nuestro personaje y hablar de quien fue la esposa y compañera de Pepe Sanjuán, hasta su muerte. En ella se confirma, una vez más, el dicho de que “detrás de un gran hombre existe una gran mujer”. No se puede entender la intensa actividad artística y profesional de Pepe Sanjuán, sin una gran mujer junto al mismo (yo sigo manteniendo que, para esta clase de grandes personajes, no existía el reloj y por ende el tiempo). No cabe duda que la mujer de Pepe Sanjuán, para conllevar en su vida matrimonial, la actividad de su esposo y la responsabilidad familiar (tuvo dicho matrimonio diez hijos), tenía que estar dotada de una gran sencillez y comprensión, junto a una gran fortaleza de espíritu, con el que afrontar los designios de la vida familiar y empresarial; y por testimonios recogidos, no ya en el entorno familiar, que pudieran ser tachados de subjetivos por el cariño lógico, sino fuera de él, podemos asegurar que dichas dotes, las reunía Concepción Lorente Rodríguez, esposa de Pepe Sanjuán.

Nunca se sabe el momento en que el amor llamará al corazón del ser humano, siempre es inesperado, y sin que suene a tópico, como un auténtico flechazo, hacia finales del año 1902, se clavó el amor de Concepción en el corazón de Pepe Sanjuán.

Cuando este regresaba de Barcelona, para celebrar el reencuentro con sus amigos y con la Ciudad que, desde su llegada desde Torrecilla de Cameros (Logroño) había hecho su propia Ciudad (aunque nunca, a lo largo de toda su vida, olvidó el bello pueblo riojano que le vió nacer, y testimonios de ello aportaremos más adelante), en el patio del propio establecimiento de sus tíos Román y José Ariz-Navarreta Sáenz de Tejada (Duque de la Victoria nº 12), celebra una pequeña fiesta o baile, al que son invitados sus amigos (entre ellos, el citado anteriormente Manolo Salamanca, así como Luis González, Alejandro Martínez Valpuesta, Bernardino Maza, Facundo Martínez, Jiménez Planelles, Fernando Labrada, Riera, Rafael Caracuel y algunos más, que sentían las mismas inquietudes artísticas, sociales y profesionales de Pepe), así como las costureras que, en las distintas sastrerías ecijanas, se dedicaban a dicho menester artesanal.

Entre estas costureras, se encontraba una joven y guapa ecijana, llamada Concepción (Conchita le llamaban) Lorente Rodríguez, que, a dicha fecha, contaba con 18 años de edad. Era la hija más pequeña del entonces Jefe de Peones Camioneros afectos a la Ciudad de Écija (José Lorente Ruiz), con vivienda en lo que se llamaba “Molino de la Merced”, situado a la entrada de Écija viniendo desde Córdoba (donde a la fecha en que escribo está instalada la fábrica de Aceites “Capi”). José Lorente, al mismo tiempo, era el encargado del conocido “vivero” de Écija.

La citada Conchita, ejercía su trabajo de costurera en la sastrería de “Roger”, situada en la ecijana calle Zapatería (hoy Más y Prat).

Pues bien, en ese nombrado “baile”, Pepe Sanjuán quedó prendado de la belleza de la joven Conchita, enamorándose locamente de ella. Sin embargo, esta relación amorosa, no fue bien vista por los tíos de Pepe (Román y José Ariz-Navarreta), lo que podía ser comprensible, dado el ejercicio tan tenaz del “celibato” que susodichos tíos profesaban y predicaban, puesto que en dicha época, lo normal para ellos y otros muchos mas, era tener “amigas”, mas o menos fijas, con las que poder desahogar sus pasiones primaverales y no primaverales, sin “atarse” a las obligaciones que conlleva todo matrimonio.

Ante el cariz de dichos acontecimientos amorosos, con el fin de disuadir y evitar que las relaciones entre Pepe Sanjuán y Conchita Lorente fuesen más allá y pudieran terminar ante el altar eclesiástico y el correspondiente Registro Civil, como quiera que la “novia” vivía en las afueras de Écija, sus citados tíos decidieron poner a su sobrino Pepe un “vigilante”, que, a la caída de la tarde, se apostaba en la salida de Écija hacia Córdoba, concretamente en la entrada al puente, para que aquel no pudiera pasar para visitar a su prometida, que, como hemos dicho, vivía en lo que se llama hoy, Barriada Colonda.

Foto del Parque San Pablo de Jose Sanjuan 1907Pero la fuerza del amor, no solo agudiza el ingenio sino que puede con todo y Pepe Sanjuán, para evitar ser interceptado por el “vigilante” que sus tíos le habían colocado, a pesar de padecer un vértigo impresionante y no saber nadar, cruzaba el río Genil, por la Azuda que unía los molinos harineros situados a ambas orillas, consiguiendo así, eludir la susodicha vigilancia, y cuando en muchas ocasiones, sobre todo en invierno, debido a las bravas embestidas que presentaban las aguas del río, no permitían cruzarlo por las azudas, nuestro personaje, ni corto ni perezoso, se dirigía desde su casa en calla Duque de la Victoria, por el Camino del Valle, cruzaba el Puente de Hierro y salía a la carretera de Écija a Palma del Río, hasta llegar al domicilio de su novia; es decir, para evitar tan permanente y constante vigilancia “familiar”, recorría más de diez kilómetros (ida y vuelta) un día sí y otro también, sobre todo en la época invernal. La fuerza del amor, es imparable, digo yo.

Al cabo de dos largos años, ante la seriedad que presentaba el noviazgo de Pepe y Conchita, los tíos de aquel, no tuvieron mas remedio que prestar, no ya su consentimiento como tutores y mentores de su sobrino, a quien desde adolescente habían tutelado como padres, sino su conformidad, al darse cuenta del desbordado y sincero amor que unía a dicha pareja. En definitiva, fueron más de cinco años de noviazgo. En 1908, al fallecer el padre de Conchita, y quedar por consiguiente su madre Dolores Rodríguez Villodre, en estado de viuda, trasladaron madre e hija su residencia familiar al interior de la Ciudad, estableciéndola en el número 4 de la calle Berbisa. En ella, Conchita cuidaba constantemente de su madre, dado que la misma estaba muy delicada de salud; cuidados que compartía y prestaba Pepe Sanjuán y es de justicia hacerlo constar, por el que Dolores Rodríguez sentía un enorme cariño y afecto, no ya por el sincero y verdadero amor que aquel le profesara a su hija, sino por las atenciones que tenía con ella misma en el enfermo estado que se encontraba, tanto, que Pepe, cuando llegaba la noche, cogía a Dolores en sus brazos y la trasladaba a la planta alta de la vivienda, donde se encontraba situado el dormitorio de la misma.

Autorretrato Jose Sanjuan Ariz NavarretaEl estado de salud de Dolores fue deteriorándose con el paso de los meses y Pepe Sanjuán, viendo que pronto su prometida quedaría sola al fallecimiento de su madre, alquiló una casa en el número 20 de la calle Emilio Castelar, la que fue preparando como futuro domicilio conyugal y donde trasladó su estudio de fotografía, para que, cuando ocurriera el fallecimiento de su madre política, contraer matrimonio rápidamente.

La rigurosidad del luto que mantenían las generaciones anteriores, en relación con la época que nos ocupa (1909), no permitía alterar el sentimiento por la pérdida de un ser querido, por muy grande que fuere el acontecimiento a celebrar, siendo ello el motivo de que el matrimonio eclesiástico entre Pepe Sanjuán y Conchita, se celebrara en la citada casa nº 20 de la calle Emilio Castelar. A dicho domicilio se trasladó el Presbítero Don Antonio Laorden Fernández, con licencia del Cura Párroco de la iglesia de San Juan, para unir en matrimonio eclesiástico a dicha pareja, lo que tuvo lugar a las veinte horas del día de San José Patriarca, 19 de marzo de 1909, siendo testigos de dicho enlace, Don Justo García Sáenz de Tejada y Don Santiago Nájera Santamaría, vecinos de Écija, el primero en calle Canovas del Castillo y el segundo en calle Duque de la Victoria. Al día siguiente, dicho matrimonio, quedó inscrito en el Registro Civil de Écija, por el entonces Juez Municipal de la misma, Don Juan Castrillo y Díaz.

Remontando la vida profesional y artística de Pepe Sanjuán, recordamos que, además de su profesión de “sastre”, ejerció la de “retratista” (así les gustaba llamarse a los personajes de la presente publicación), y es en su propio domicilio del nº 20 de la calle Emilio Castelar, donde instala, como hemos dicho, su estudio fotográfico profesional, que lo mantuvo, aproximadamente, hasta 1917; profesión que si bien, consecuencia del giro empresarial que da a su vida, la deja, nunca la olvidó y siempre la mantuvo a nivel de afición, como podremos comprobar de las numerosas fotografías encontradas, posteriores a dicha fecha, pero tanto ya fuere profesional o no, todas de una alta calidad en tan difícil campo artístico.

Reiteramos y podemos asegurarlo, con muy pocas posibilidades de equivocarnos, que los dos personajes a que se refiere esta publicación, fueron de los primeros “retratistas” que, con sus cámaras fotográficas, nos dejaron elocuentes y expresivos testimonios de cómo era Écija de la primera mitad del pasado siglo XX, tanto en el aspecto urbano, arquitectónico, patrimonial y social.

Fotografia Familiar Jose SanjuanPepe Sanjuán, a la fecha que nos ocupa, seguía manteniendo, con sus amigos citados anteriormente, las tertulias, que se celebraban en el domicilio de cualquiera de ellos, o en el propio Paseo San Pablo, lugar que gustaban frecuentar por la hermosura, fragancia y paz que rezumaba del mismo, dejándonos el propio personaje, testimonio fotográfico de ello, incluso con sus autorretratos.

Pero Pepe Sanjuán, como consecuencia de sus inquietudes industriales y visión mercantil, a partil del año 1916, la sastrería y el estudio de fotografía se le quedan pequeños.

Desde el fallecimiento de su tío José Ariz-Navarreta Sáenz de Tejada, ocurrido el día 9 de Marzo de 1915, Pepe Sanjuán pasó a hacerse cargo, por herencia, de lo que era la fábrica de impermeables “El Dios Neptuno”, aunque oficialmente, recibe dichos bienes, el día 8 de Marzo de 1918, a través del Notario Sr. Greppi Fernández, concretamente, un solar en calle Jurado nº 5, con una superficie de 30 metros cuadrados y una casa huerta, en calle Lucas nº 7 (con la que lindaba la anterior) de 890 metros cuadrados de extensión, cuyas fincas urbanas, a la citada fecha, tenían un valor de 5.500 y 6.000 pesetas, respectivamente.

No cabe duda que nuestro personaje, conocedor de lo que necesitaba, en relación con el desarrollo industrial que pensaba llevar a cabo, el 11 de Marzo del citado año de 1918, adquiere de Don Matías Pérez de Fresneda, un solar de 400 metros cuadrados, sito al nº 12 de la calle Hernán Pérez (finca que lindaba igualmente con las anteriores), mediante escritura otorgada ante el mismo notario Sr. Greppi, y en el precio de 4.000 Pesetas. Días más tarde, concretamente el 2 de Abril, incorpora una nueva finca a las mismas, con la compra de una casa huerto en la calle Merinos nº 64, a Doña Maria Dolores Angelina Badillo, en la suma de 34.000 Pesetas, con una superficie de 4.366 metros cuadrados.

Auterretrato familiar jose sanjuanCon lo recibido en la herencia, más las compras realizadas, al mes de Abril de 1.918, Pepe Sanjuán, ya es propietario de un solar, con puertas a las calles Jurado, Lucas, Hernán Pérez y Merinos, con una extensión superficial de 6.000 metros cuadrados aproximadamente.

La propia dinámica de su negocio, junto con la apertura de industria, dedicada a la construcción, así como almacén y fábrica de aserrar maderas, carpinterías gruesas y finas, depósito de maquinarias agrícolas e industriales, almacén de yesos, cementos tejas planas, tuberías de gres, ladrillos comprimidos, material sanitario, obligan que nuestro personaje adquiera otros terrenos.

Por ello, en un intento de unificar todos sus negocios en la misma sede, Pepe Sanjuán incorpora, en 20 de Marzo, 11 de Abril, 24 de Mayo y 6 de Octubre de 1919, los solares correspondientes a los números 10, 7, 8 y 9 de las calles Hernán Pérez, por compras a Don Juan N. Díaz Navas, Doña Áurea González Pinzón, Doña Concepción Jiménez Cabello y a los herederos de Don Pedro Gómez Sánchez, con una extensión, en conjunto, de 1.500 metros cuadrados, pagando por todo ello la suma de 16.000 Pesetas.

Testimonio de todo lo anterior lo hemos encontrado reseñado y fotografiado, con motivo de la ecijana feria de Septiembre de 1919 (editada por el Ayuntamiento de Écija, bajo la dirección de don Antonio Juárez y Don José Galbis, impreso en Imprenta Moderna de Córdoba, al precio de 50 céntimos), en un Álbum Artístico e Industrial donde se insertan sendas fotografías de la portada de dicha fábrica (en construcción), así como de una de las naves interiores, apareciendo como dirección el de calles Lucas nº 9, que era ya el nuevo domicilio de nuestro personaje a la citada fecha.

En plena expansión industrial, el 23 de Junio de 1920, adquiere a D. Francisco Jiménez Pérez, por el precio de 6.000 pesetas, ante el Notario Sr. Greppi, un solar situado al nº 6 de la tan citada calle Hernán Pérez, con una extensión superficial de 500 metros cuadrados.

Publicidad Feria de Ecija 1919

En dicho año de 1920, el periódico “El Correo de Andalucía de Sevilla, dentro de una serie de páginas dedicada a la ciudad de Écija, en su número de 19 de Septiembre, refiriéndose al Pepe Sanjuán, edita la siguiente crónica:

JOSÉ SANJUÁN ARIZ.- Fábrica de Impermeables.- Gran Establecimiento Industrial.- ÉCIJA.

Publicidad gran fabrica de impermeables ecijaDecir la casa Sanjuán en Écija, equivale a decir enciclopedia comercial. Ni siquiera nos acordamos de lo mucho que allí vimos. Diremos en honor de la vedad que es un establecimiento que honra a Écija.

En unos locales que casi ocupan una manzana tiene el señor Sanjuán, la gran fábrica de impermeables con sus tendederos y demás dependencias. Estos impermeables los lleva a todas partes.

Hay también en lugar aparte una fábrica de carruajes de primer orden con maquinaría novísima para su construcción sólida.

Los almacenes de maderas son enormes y en ellos se encuentra de toda clase de esta mercancía.
Fabricación de mosaicos artísticos muy bien acabados según pudimos ver, de piedra artificial y cemento armado con depósitos y tuberías de este género.

Grandes almacenes de yesos, cementos, tejas, ladrillos comprimidos, tuberías de gres, azulejos valencianos y material sanitario. Fábrica de aserrar maderas con maquinarias precisas. Construcción de bloques de hormigón y de cemento para la rápida elevación de edificios.

Y por si todo esto fuera poco, se ésta trabajando actualmente en la instalación de una fundición de hierros y metales. Toda esta enciclopedia industrial, incluso los edificios, los ha levantado el señor Sanjuán en el corto espacio de menos de un año. El terreno que ocupa la fábrica es de cuatro hectáreas y cuenta con un gran número de obreros bien atendidos.

Como se demuestra de la anterior información periodística de “El Correo de Andalucía”, Pepe Sanjuán fue el primer industrial de la construcción que utilizó el hormigón armado en Écija, quedando testimoniado en la edificación de su propia fábrica y posteriormente en otras que realizó en Écija, como más adelante reseñaremos.

Asimismo en la susodicha información periodística (1920), ya se anuncia que se encuentra instalado una fundición, añadiendo nosotros que en la misma llegó a tener, en pleno funcionamiento, hasta cinco fraguas, donde se realizaban hermosas rejas y cancelas, como lo demuestran testimonios gráficos que más adelante aportaremos y que aún hoy, a la fecha en que escribo, podemos admirarlas.

Instalaciones Fabrica Jose Sanjuan Ecija

A finales de dicho año de 1920, pudo pensar Pepe Sanjuán, el separar del inmueble, con entrada por calle Merinos nº 64, donde se encontraban las industrias que hasta entonces tenía en funcionamiento, con la citada de fundición que pensaba instalar, y a ello nos lleva pensar, el hecho de que el día 29 de Diciembre del citado año, compra a Doña Teodora Sánchez Gordillo, ante el notario Sr. Greppi, “un tajón de tierra, llamada San Agustín, al pago del Royuelo, lindando al Norte con la Avda. llamada de Colón, Sur con tierras de Ramón Freire Pradas, al Este con la Avda. María Auxiliadora y al Oeste con las Cambroneras de San Agustín, con una superficie de 7912 metros cuadrados, en la suma de 1.710 pesetas.

Al final, y así lo demuestran los documentos encontrados, Pepe Sanjuán, unificó todas sus actividades industriales, construcción, carpinterías, materiales, almacén, y fundición donde estaban, con su entrada principal por la citada calle Merinos nº 64, y para ello, en 18 de Abril de 1922, 28 de Enero de 1925, 18 de Septiembre de 1930, 15 y 31 de Marzo de 1932, adquirió nuevas superficies que colindaban con las que ya poseía, concretamente casas y solares en el nº 5 de la calle Hernán Pérez (500 metros cuadrados), en el nº 3 de la calle Lucas (250 metros cuadrados), nº 6 de la calle Jurado (439 metros cuadrados), el nº 4 de la calle Hernán Pérez (539,79 metros cuadrados) y nº 9 de la calle Jurado (450 metros cuadrados), a sus respectivos propietarios, D. Francisco J. Escalera Carmona, Don Victoriano Valpuesta Bernaldez, Doña Dolores Herrera Rodríguez, Doña Mercedes Domínguez Villanueva junto con las hermanas Domínguez González y la última a Don José Rojo Guerrero, ascendiendo dichas compras, en conjunto, a unas 35.000 Pesetas.

Las anteriores fincas urbanas como hemos dicho anteriormente, quedaron agrupadas bajo una sola extensión superficial, aproximadamente de 12.000 metros cuadrados, con independencia de que, obligado por la colocación de grandes tendederos para el secado de los impermeables, se viese en la necesidad de alquilar otros espacios, colindantes siempre con los de su propiedad, llegando, como se concreta en la publicación referida anteriormente (El Correo de Andalucía 19-9-1920), a ocupar dichas industrias, una superficie de 40.000 metros cuadrados aproximadamente, a la que, además de, por su puerta principal, en la calle Merinos, se tenía acceso por las calles Lucas, Hernán Pérez y Jurado, manteniéndose servicios de porterías en las tres primeras de las citadas. Una vez que se puso en funcionamiento la famosa “fundición”, de la que fue jefe Ramón Álvarez Jiménez (desde 1920 hasta su fallecimiento en 1936), su producción fue no sólo intensa y extensa, sino plena de alta calidad artística.

Tapa Alcantarilla Ecija 1925Hemos dejado constancia de que, dentro de dicha fábrica se desarrollaban distintas actividades industriales, entre las que no podemos olvidar que Pepe Sanjuán, ostentó la representación en Écija y la comarca, de la marca de coches y camiones “Ford”. La mayor actividad de la fundición, según testimonios recogidos, podemos centrarla desde 1920 hasta 1936, en cuyo periodo fueron numerosos los coches de caballos, carruajes e incluso hasta una “galera” que salieron de los talleres, todo ello con sus tapizados necesarios, recordando Fernando Álvarez Cortés (entró a trabajar en la misma en 1936, cuando falleció su padre Ramón Álvarez Jiménez), hasta la fabricación de una ambulancia, actividades que, lógicamente, provocaron la necesidad de un mayor espacio.

De las distintas piezas que salieron de dicha fundición, recordamos, por haberlas visto personalmente, las “tapaderas” del alcantarillado público, a lo largo y ancho de su itinerario por nuestra ciudad. Testimonio gráfico de una de ellas aportamos, la cual mantiene Manuel Ruiz Rodríguez “Manoli”, como recuerdo de su permanencia, primero como hijo de uno de los porteros de la propia fábrica en la calle Merinos y después como “carpintero”, en la empresa de Pepe Sanjuán, cuando la misma pasó a sus herederos.

Es justo decir en este punto de la publicación que el hombre de confianza de Pepe Sanjuán, durante el periodo que estableció y mantuvo sus negocios y actividades industriales constructivas, incluso actuando en muchas ocasiones como apoderado del mismo, fue Manuel Losada Galisteo (por “Galisteo” le conocían y llamaban), quien estaba dotado igualmente de grandes facultades innatas en el ámbito de la construcción y que, con independencia de recibir sus importantes retribuciones económicas, fue un colaborador eficaz en el desarrollo comercial e industrial de las empresas de Pepe Sanjuán. El citado Galisteo, nos cuentan, era un auténtico artista a la hora de diseñar planos para la construcción, y como director de las obras que ejecutaba la empresa de Pepe Sanjuán, impartía las instrucciones precisas a su hermano “Currillo Galisteo”, encargado de una artesanal cuadrilla de albañiles.

Interior de la Fabrica de Sanjuan Ecija

Como testimonio de la confianza y apoderamiento de que gozaba Manuel Losada Galisteo, por parte de Pepe Sanjuán, entre otras muchas encontradas, aportamos dos notas que demuestran lo afirmado.

“22 de noviembre de 1926.- Una factura de 60 pesetas, suscrita por M. Losada, pp. De José Sanjuán, valor de tres capotes, tres capuchas, gorras y tres pares de polainas con destino a los empleados del cementerio (En Sesión Ordinario celebrada por el Ayuntamiento de Écija el 27 de noviembre de 1926, se acuerda su pago”.

“Factura de 8 de agosto de 1927, importe de 273 pesetas, por los trabajos de herrería llevados a efectos en la noria del Cementerio. Otra de 9 de Agosto de 1917.- Una factura de 30 pesetas, suscrita por M. Losada, pp. De José Sanjuán, importe de cuatro pozas de cemento par árboles. (En sesión Ordinaria celebrada por el Ayuntamiento de Écija el 13 de Agosto de 1927, se acuerda su pago).

Igualmente gozaron de la confianza de Pepe Sanjuán, representando un importante apoyo en el desarrollo administrativo de sus empresas, siguiendo las directrices que marcaba aquél, así como el citado “Galisteo”, Basilio García y Miguel González, importantes colaboradores de todo el trabajo administrativo de que dichas empresas emanaba. Respecto al diseño, corte y fabricación de impermeables y “toldos” impermeabilizados, por su curiosidad, así como por la cantidad de personas que se precisaban para su elaboración, merece reseñar su manufacturación.

En primer lugar se adquirían grandes piezas de telas de muselina morena, de alta calidad y de distintos tamaños. Se apilaba un grupo de ellas, todas del mismo tamaño, las cuales quedaban sujetas por grandes pinzas o tenazas con el fin de evitar que se moviesen; se trazaba sobre la primera de ellas el patronaje y con una potente máquina que portaba una gran hoja afilada, se producían los cortes necesarios. Las distintas piezas, junto con los demás accesorios, se entregaban a las costureras, cada dos días, pasaban por la fábrica y las recogían para, en sus casas, proceder al cosido de dichas piezas. A los dos días siguientes, entregaban las prendas cosidas, y un grupo de personas (entre las que se encontraban la propia esposa e hijas de Pepe Sanjuán, Margarita, Conchita, y Gabriela) procedía a su repaso.

Posteriormente, sobre unas anchas y largas mesas de madera, se colocaban los impermeables, pasándose sobre los mismo, unos grandes cepillos impregnados de aceite de linaza, hasta quedar totalmente embadurnados y conseguir su impermeabilización. Se colocaban después al aire libre, para su secado, colgados en grandes tendederos (de ello que precisara tanta extensión de terreno) o bajo las techumbres correspondientes (dependiendo de la época) donde existieren corriente de aire.

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Así se conseguía dicha fabricación, siendo vendidos con destino para pescadores (a los de estos se les llamaba “Suroeste”), mineros, concheros, guardas y otros. Respecto al color de dichas prendas, variaban en relación con el uso para el que eran adquiridos; así las de los pescadores era de color amarillo y el resto, en su mayoría, verde oscuro o negro.

Un curioso detalle, digno de ser mencionado, es que Pepe Sanjuán, ideó, gracias a su dotes fotográficas, su propio catálogo, y así hemos encontrado en placas de cristal varios diseños o dibujos, destinado a la difusión de dichas prendas.

Deposito de Agua de la Fabrica de Sanjuan en EcijaLa calidad de dichas prendas provocó una alta producción, que, como bien decía la reseña aportada de El Correo de Andalucía, llegaba a todas partes, originando ello que en dicha factoría hubiese un número importante de operarios, no sólo de carácter permanente, sino externos, como las “costureras” quieres realizaban la actividad en sus propios domicilios, y todo ello con los consiguientes pagos de salarios, lo que suponían el bienestar del trabajador, principio que siempre fue constante en la vida empresarial y profesional de Pepe Sanjuán, como se podrá comprobar más adelante, cuando el lector llegue a lo que hemos titulado “Ideario Social, político y económico de Pepe Sanjuán”, que es un testimonio fiel, del pensamiento que tenía el mismo, sobre las riquezas y el dinero.

Por ello, en este momento, y lo hacemos constar porque así nos lo han hecho saber cuantos le conocieron fuera del entorno familiar (para que nos podamos ser tachados de subjetivos), Pepe Sanjuán, a pesar de no ser un hombre de religiosidad practicante, como católico, sí era un fiel seguidor del predicamento del Apóstol San Pablo, dado que la caridad estaba permanente y constantemente presente en su vida, en el sentido más verdadero, es decir, caridad anónima y sin alardes.

Nos cuentan el reparto de limosnas todos los sábados a numerosas personas de su propio domicilio, el disgusto tremendo que sufrió durante la guerra a su paso por Écija, cuando llegó a su casa y observó que en una habitación, había gran cantidad de melones acopiados sin que él lo supiese, llamando inmediatamente a todas las personas que quisieron acudir, repartiéndose entre ellas, con el ánimo de ayudar un poco a amortiguar el hambre latente; de gestiones realizadas ante quien correspondiese, para salvar la vida del que la tenía en peligro por su ideales políticos, todo ello, a pesar de su pensamiento republicano conocidos por todos, sin que fuese jamás molestado por ningún movimiento político, dada la defensa que, de dicho personaje, hacían los más de cien trabajadores que tenía en sus fábricas, consecuencia del comportamiento digno, honrado y ejemplar, que, en todo momento, mantuvo con quienes estuvieron trabajando bajo sus órdenes; obras sociales y caritativas, que, para no ir en contra del propio proceder de nuestro personaje, no queremos desvelar con más detalles, aún cuando contamos con los testimonios de quienes las vivieron, así como los nombres, apellidos y circunstancias, de quienes las recibieron.

El desarrollo industrial y comercial de las actividades de Pepe Sanjuán no pasa desapercibido para los propios ecijanos, y así se le reconoce por la Unión Comercial de Écija, fundada el 6 de Julio de 1925, por un considerable grupo de comerciantes e industriales, formada por 250 socios, quienes estaban representados en la propia Junta Directiva a razón de un vocal por gremio, y cuya Unión, distingue a Pepe Sanjuán en el año de 1927, por su labor empresarial, cuando ostentaba la presidencia de dicha sociedad Don Alejandro Martínez Valpuesta.
La visión comercial “futurista” de Pepe Sanjuán, fue una virtud innata a lo lardo de toda su vida. Así encontramos que el 30 de Agosto de 1924, adquiere una parcela de terreno en el entonces llamada “Cerro de la Pólvora” (hoy Avda. de Andalucía), con una superficie de 482 metros cuadrados a los hermanos, Antonio, Belén y Rosario Rodríguez Garrido, por el precio de 2.300 pesetas, mediante escritura recibida ante el Notario Sr. Delgado. Dos años más tarde, añada otro trozo de terreno al anterior, mediante la compra a Don José María Caldero Mohedano, que lo hacía en nombre de “La Casa del Pueblo de Écija”, con una extensión de 527,04 metros cuadrados, por el precio de 2.500 pesetas y ante el mismo fedatario público.

Los más de 1.000 metros cuadrados que sumaba la extensión de dichos solares, fue lo que, una vez fallecido el personaje, dio lugar a la construcción de viviendas que se conocieron como grupo de las “Hermanas Sanjuán Lorente (Conchita y Gabriela)”, en la hoy Avda. de Andalucía.

Igualmente, en el periodo comprendido entre el 3 de Mayo de 1924 y el 7 de Junio de 1926, adquiere Pepe Sanjuán otra serie de solares o casas en ruinas, concretamente en las calles Maritorija con puerta a Miguel de Cervantes y Useras, con una extensión, en conjunto, de 3.500 metros cuadrados aproximadamente, por compras a Doña Dulce Nombre Álvarez Redobladillo, Don Manuel Márquez Pérez, Doña Ángeles Carmona Herrera y Don Antonio Centeno González, en el precio de 46.500 pesetas aproximadamente.

Un testimonio más de la susodicha visión comercial y auge industrial, relacionado con la compra de los terrenos en las calles Maritorija y Useras, lo confirma el hecho de una nueva industria, “almacenes y garajes”, donde tuvo numerosas cocheras alquiladas para los coches que ya circulaban por nuestra ciudad y así lo encontramos fechado el 29 de Marzo de 1927, en una solicitud que Pepe Sanjuán dirige al Excmo. Ayuntamiento de Écija, con la siguiente petición:

Publicidad Garaje Sanjuan“Que en el edificio de su propiedad, situado en la acera derecha de la calle Miguel de Cervantes, entre la calle Maritorija y el Cerro de la Pólvora, conviene a sus intereses, construir, de nueva planta, una crujía con destino a almacenes y garajes, acompañando al efecto los planos y memoria respectivas, detallando gráficamente los primeros, la forma, dimensiones y decorados de la construcción y la segunda, los materiales y sistema que se ha de seguir en la misma; por lo que interesa se acceda a lo solicitado”.

La Corporación Ecijana, vista la anterior petición, decidió su aprobación, exigiendo al solicitante, que dicha construcción debería estar realizada en el plazo de un año, a contar desde el día 16 de abril de 1927, fecha en que se celebró la sesión ordinaria donde se acordó su aprobación. El importe fijado por las tasas de dicha licencia, ascendió a la suma de 100 pesetas, más 12 pesetas en dos pliegos de Papel de Pago al Estado.

Respecto a esta actividad, tenemos que añadir una nueva incorporación de terrenos colindantes, mediante compras efectuadas el día 23 de noviembre de 1929 y 15 de enero de 1930, correspondiente a las casas nº 3 y 1, respectivamente de las calles Maritorija y Coronado, con una extensión superficial de 426,36 y 245,85 metros cuadrados, a Doña Josefa Fijo Rodríguez la primera y D. Domingo Ríos Franco la segunda , en 4.800 y 18.475 pesetas, otorgándose las correspondientes escrituras ante el Notario Sr. Llamas. La superficie total de dicha industria, quedó, con dichas adquisiciones, en mas de 4.100 metros cuadrados. (Todos las anteriores propiedades, dieron lugar, con posterioridad al fallecimiento de nuestro personaje, a que sus herederos instalasen lo que fue, primeramente, “cinematógrafo de verano Cinema Sanjuán” junto al Parque Infantil, hoy conjunto de viviendas, y otro edificio de viviendas en calle Miguel de Cervantes, esquina Maritorija y en esta propia calle).

De los documentos notariales encontrados, tanto los reseñados anteriormente, como los que seguirán, vienen a demostrarnos que durante los años 1925 a 1935, las actividades industriales y comerciales de Pepe Sanjuán le reportan grandes beneficios que invierte en nuevas adquisiciones (todo ello guarda estrecha relación con sus teoría económicas, llevadas a la práctica, que aparecen detalladas en el que hemos llamado “Ideario…” aludido anteriormente), y sirva como muestra de ello lo siguiente:

El 13 de febrero de 1925, adquiere una casa habitación, antes Posada la Romana, en calle San Francisco nº 13, por compra a Don Gonzalo Mejías Polanco, en 23.625 pesetas, ante el notario Sr. Rey Delgado (donde hoy tiene su sede la Cía. Sevillana de Electricidad).

El 20 de agosto de 1926; una casa en calle Zamoranos nº 42, con 275,44 metros cuadrados, importe de 7.875 pesetas; otra en calle La Calzada nº 9, superficie de 97,21 metros cuadrados, precio de 12.135 pesetas (en ella pasó a vivir en 1930, cuando contrajo matrimonio, su hija Margarita Sanjuán Lorente); y una casa en el nº 17 de la calle Puente ( no consta superficie), precio de 15.000 pesetas, todas ellas por compra a Doña Concepción Ruiz Gordillo y escrituras otorgadas ante el Notario Sr. Llamas.

3 de Febrero de 1927, casa nº 31 de la calle José Canalejas, antes Palma, precio de 6.750 pesetas a Don Miguel Montero Delgado, ante el Notario Sr. Delgado (no consta superficie); 11 de febrero de 1927, casa en nº 1 de la calle Merced, con 92 metros cuadrados, precio de 7.500 pesetas a Doña María Muñoz Sánchez, ante el Notario Sr. Llamas.

Asimismo y en el citado año de 1927, concretamente el 17 de Diciembre, adquiere de sus primos Dola María del Valle, Don José y Doña María del Carmen Ariz-Navarreta y Vaz y a la madre de estos, Doña María Jesús Vaz Ruiz (hijos y esposa, respectivamente, de su tío Patricio Ariz-Navarreta Sáenz de Tejada), ante el notario Sr. Delgado Núñez, las dos terceras partes de una casilla de olivar llamada “San José y antes Las Monjas”, al pago de la Cerrezuela Alta, a media legua de Écija (unos tres kilómetros aproximadamente), que era atravesada por la línea del ferrocarril de Écija a Córdoba, finca de una extensión superficial total de 39.43.64 Hectáreas (que completó posteriormente Pepe Sanjuán, al adquirir la tercera parte restante a Don Joaquín Martín Rojas, como Administrado Judicial de la herencia de su también tío Román Ariz-Navarreta Sáenz de Tejada, ante el Notario Sr. Ponce Pérez), valorada en un total de 61.325 pesetas.

El 20 de octubre de 1928, adquiere un solar en la calle Giles y Rubio nº 26 (lo que después fue Panadería de Lorenzo Pradas), con superficie de 940 metros cuadrados, importe de 10.000 pesetas, por compra a don Juan Fernández Romero, ante el Notario Sr. Llamas.

Y por último, hasta la fecha que nos ocupa, el día 10 de Enero de 1930, una casa en el nº 2 de la calle Santa Cruz, por compra a su ya citada prima María del Valle Ariz-Navarreta, ante el Notario Sr. Ponce Pérez, en el precio de 16.875 Pesetas.

Volviendo un poco atrás, con el fin de seguir en el año de 1.927, encontramos una nueva solicitud de Pepe Sanjuán, dirigida igualmente al Excmo. Ayuntamiento de Écija, del que era proveedor y que testifica la importancia de su patrimonio, en relación con las dificultades económicas de dicha Corporación, en el pago a sus distintos proveedores, cuya petición dice como sigue:

“Que en el ejercicio semestral de 1926, suministró materiales para obras del Hospital de San Sebastián, por valor de mil cuatrocientas pesetas con treinta céntimos, a que asciende la factura que se acompaña, que por falta de crédito presupuestario no le ha sido satisfecha por este Excmo. Ayuntamiento. Que asimismo y por idéntico motivo, ha dejado de percibir de estos fondos municipales, la cantidad de 2.479,85 pesetas a que asciende la factura que también acompaño, de materiales suministrados para obras de la Casa Capitular en el segundo semestre de 1926. Que interesa al exponente percibir el importe de las reseñadas facturas, por lo que suplica a esta Ilma. Comisión Municipal Permanente, se digne acordar el reconocimiento de un crédito a su favor de 3.880,15 pesetas, que en total ascienden las dos referidas facturas y que este importe sea llevado como tal crédito al presupuesto municipal ordinario que se forme para 1928”.

El Ayuntamiento de Écija, presidido por el ya referido Don Luis Saavedra Manglano, en sesión celebrada el 13 de agosto de 1927, aprobó por unanimidad, el reconocimiento de dicho crédito a favor de Pepe Sanjuán, e incluirlo en el presupuesto ordinario del año 1928.

La importancia de todo lo relacionado anteriormente, dentro de la actividad comercial e industrial de Pepe Sanjuán, lo lleva a ser uno de los primeros contribuyentes del municipio ecijano, y cuando la Corporación Ecijana en los años 1927 y 1928, bajo la presidencia del Alcalde Don Luis Saavedra y Manglano, conforme a la Ley de 8 de febrero de 1877, relaciona a los contribuyentes ecijanos que podían elegir compromisarios para Senadores, aparece en dicha relación de 80 contribuyentes, al nº 18, con una contribución anual de 3.533,88 pesetas, domiciliado en calle Lucas nº 9, figurando por encima de muchos ecijanos que, hasta aquella fecha, habían ocupado por su grandes propiedades, los primeros lugares de dicha relación de contribuyentes.

Inmersos ya en la actividad constructora de Pepe Sanjuán y con su empresa en pleno auge, cuando hasta Écija llegan los flujos de la corriente derivada de las grandes obras que se comienzan a realizar en Sevilla, para celebrar la Exposición Universal de 1929, nuestro personaje culmina la construcción, tal y como hoy la podemos contemplar en la Parroquia Mayor de Santa Cruz, (concretamente el 29 de diciembre de 1929 fue la fecha de su bendición), la capilla de nuestra patrona, la Santísima Virgen del Valle (traída a la propia ciudad tras el hundimiento de su propio monasterio en el Camino del Valle, regido por la Orden de los Jerónimos), dando así satisfacción plena a todo un pueblo, después de mas de treinta años de intenciones.

Personajes importantes en dicha realización, fueron el coadjutor de la parroquia P. Miguel Bermudo y el Hermano Mayor entonces de la Hermandad de la Virgen del Valle, Don Pedro Cárdenas Díaz (es justo reconocer a este apellido siempre ligado en obras benefactoras), luchadores incansables contra aquellos que deseaban la capilla de la patrona fuera de la Parroquia de Santa Cruz. A la citada fecha, era Párroco de dicha iglesia, Dr. D. Fernando Torralba y García de Soria.

Por la importancia de dicha construcción y la participación que en la mismo tuvo Pepe Sanjuán, y tal como podremos comprobar en la fotografía que más adelante acompañaremos, en la que el Rvdo. Miguel Bermudo le testimonia su agradecimiento a pie de la fotografía, reseñamos algunos de los particulares publicados respecto a dicha construcción:

“…Con respecto a la iniciativa del Marqués de Peñaflor explica que todo se debió a una idea en este sentido, escrita en una carta que el citado marqués envió a su administrador, el cual “…leyó la carta a todo el que quiso oírla y esto bastó para que en los periodiquillos locales y en conversaciones tomara incremento la idea del traslado…” No obstante, asegura que este es el deseo de una escasa y selecta minoría, mientras que el sentir popular prefiere a la Virgen del Valle en Santa Cruz, donde varias generaciones de ecijanos la conocieron.

En cuanto a las razones que justificaban la tradicional presencia de la Virgen del Valle en Santa Cruz, se encontraba el hecho de ser la Parroquia Mayor de la Ciudad y sobre todo, por hallarse en el territorio de su Collación el extinguido Monasterio de San Jerónimo del Valle. Permaneciendo la Virgen en la parroquia Mayor de Santa Cruz, el pueblo y los fieles sensatos se dividían, a su vez, en diferentes opiniones; unos deseaban que fuese colocado en el presbiterio; otros que se construyera la nueva capilla. Un tercer grupo defendía el criterio por el cual la Virgen debía permanecer en el mismo lugar que se hallaba, en el testero de la nave del Evangelio, para lograr esto, bien podía construirse un hermoso camarín, utilizando el espacio de la sacristía y empleando las famosas 70.000 pesetas. Con ello se lograba que la Virgen del Valle tuviese por capilla toda la nave del Evangelio, quedando instalada decorosamente en su camarín y permaneciendo inalterable a los ojos de su fieles devotos que, desde la puerta principal, podían divisarla nada más entrar al templo, como venía ocurriendo desde 1.836.
Según el Arcipreste, la mayor parte del clero ecijano –dentro de la que él mismo se incluía- se decantaba claramente por esta última opción, rechazando con unanimidad la idea del traslado fuera de Santa Cruz.

En este sentido merece la pena recoger las apesadumbradas, palabras de Miguel Bermudo, Coadjutor de Santa Cruz, que en su escrito dirigido el día 22 de Junio al prelado, intercedía a favor de la obra y se quejaba de los impedimentos y de las graves críticas lanzadas por algunos feligreses contra la parroquia”…Asimismo me amarga en gran manera el ver la mala voluntad de algunos que, llevados de fines indignos de ser consignados en estas líneas, pretenden poner obstáculos a la construcción de la capilla y ansían ver a Santa Cruz humillada y despreciada, debiendo ser todo lo contrario, pues par algo es la parroquia mayor y a más, que para Iglesias arruinadas bastante tenemos, desgraciadamente, ¿a qué arruinar una más?…

… Finalmente, tras estudiar las iniciativas propuestas y las consecuencias que podía acarrear una decisión apresurada en este sentido, el Cardenal Arzobispo ordenó a la hermandad formar un nuevo proyecto de capilla-camarín que utilizara el recinto de la sacristía. Este proyecto se recogía en dos planos y fue presentado el día 21 de Julio; venia acompañado de un informe favorable del cura de Santa Cruz que incluía la novedad de aconsejar la construcción de unas dependencias nuevas para el archivo parroquial al pie de la torre. El traslado del archivo era inevitable porque en su recinto se pensaba instalar la nueva sacristía, que resultaba imprescindible para el uso litúrgico de la parroquia de Santa Cruz.

El Decreto de aprobación oficial fue suscrito el día 28 de julio de 1928 y en él se permitía edificar el camarín con arreglo a los nuevos planos. Antes de iniciar las obras, la Hermandad estaba obligada a construir el actual archivo y a dejar en perfecto uso la sacristía. Los planos del proyecto aprobado están fechados en Écija el día 17 de Julio de 1928 y, aunque carecen de firma o cualquier otra indicación que nos permita fijar su autoría, podrían atribuirse a Francisco Torres Aguilar. Hemos de tener en cuanta que Antonio María Sánchez, autor de los planos iniciales, renunció a su cargo de Arquitecto Municipal el día 15 de Junio de 1928 y que, probablemente, abandonó después la ciudad de Écija. Por otra parte, existía un auxiliar de obras al servicio del municipio, llamado Francisco Torres Aguilar, que permaneció en su puesto tras la marcha del arquitecto titular. En base a la escritura que aparece en nuestros planos anónimos y a ciertos recursos técnicos empleados por el autor, podemos relacionarlos con otros proyectos autógrafos ejecutados por Francisco Torres durante el tiempo que ejerció como auxiliar de obras del Ayuntamiento de Écija…

Altar Virgen del Valle de Jose SanjuanLas obras se iniciaron el día 8 de Agosto de 1928 y fueron anunciadas a todo el pueblo mediante un repique general de campanas; el nuevo archivo quedaba finalizado en Septiembre y fue ubicado junto a la torre, en el sector occidental de patio lateral de la iglesia. Para su construcción se cegaron varias arcadas del claustro perteneciente a la antigua iglesia que había sido construido ene los últimos años del siglo XVI.
Coincidiendo con el inicio de las obras se llevó a cabo una cuestación general en toda la ciudad, recabando l ayuda de aquellas personas e instituciones que estaban en situación de colaborar; incluso contribuyeron el resto de las parroquias ecijanas. El Marqués de Peñaflor, manteniendo una secular tradición familiar, entregó un donativo de 5.000 pesetas. Poco antes, el día 10 de Junio de 1928, la hermandad de la Virgen del Valle solicitó una limosna al Ayuntamiento por ser la Corporación hermano mayor honorario perpetuo de la misma. Al no existir consignación presupuestaria para librar fondos se retrasó la contestación. Cuando estaban muy avanzadas las obras de la capilla, tras acuerdo de la Comisión Municipal permanente, el Ayuntamiento de Écija concedió la cantidad de 5.100 pesetas.

Mientras tanto dio comienzo la transformación de la sacristía en capilla-camarín, con arreglo a los nuevos planos. Se inició desmontando la cubierta que se apoyaba en dos grandes columnas. Luego se aprovecharon los muros forales de la sacristía, se construyó el camarín elevado y se cubrió con la media naranja. Las obras fueron ejecutadas por el equipo de operarios del industrial José Sanjuán Ariz, en cuyos talleres se fabricó la hermosa reja de hierro forjado que hoy cierra el lugar. En junio de 1929 la capilla estaba terminada a falta de colocar retablo, zócalo de mármol y adornos complementarios. El retablo fue tallado en madera y dorado por el escultor José Alarcón Santa Cruz en los talleres de las Escuelas Profesionales Salesianas del Colegio de la Santísima Trinidad de Sevilla. El alfombrado de la capilla con rica tapicería fue costeado por la piadosa generosidad de dos ilustres damas ecijanas.

El día 27 de Noviembre de 1.929, el Ayuntamiento de Écija reunido en sesión plenaria acordó rotular la Plazuela de Santa Cruz con el nombre de Nuestra Señora del Valle, para perpetuar la tradicional devoción del cabildo y del pueblo ecijano hacia su patrona y conmemorar la conclusión de las obras. Según el Libro de Caja de la hermandad, la suma total invertida en la flamante construcción ascendió a 100.000 pesetas.

La solemne bendición de la nueva capilla de nuestra Señora del Valle tuvo lugar el día 29 de Diciembre de 1929. Según la Crónica del acto, publicada por el diario sevillano El Liberal, desde la víspera, las calles de Écija aparecían engalanadas, luciendo en casi todos los balcones y ventanas colgaduras y, en algunas casas, iluminaciones. La torre de Santa Cruz amaneció adornada con banderas y gallardetes. Poco antes de las once del día 29 llegó de Sevilla el Cardenal Illundáin. Seguidamente se procedió a bendecir la capilla estando presente el Ayuntamiento en pleno bajo mazas, mandos militares, capitán de la Guardia Civil y representaciones de las hermandades y asociaciones piadosas de la ciudad. Las naves de la Iglesia de Santa Cruz estaban resplandecientes y atestadas de fieles, congregándose también mucho público en el patio lateral y Plazuela de Santa Cruz, amenizó el acto con sus acordes la Banda Municipal. Desde Sevilla llegó en un autobús una comisión formada por 28 personas en representación de los ecijanos residentes en la capital; el vehículo lucía la inscripción “Colonia Ecijana de Nuestra Señora del Valle”. Durante los tres días siguientes se celebraron diferentes funciones religiosas, en la que predicaron el párroco de Fuentes de Andalucía, el Arcipreste de Carmona y el cura de Santa Cruz. A las dos de la tarde del día 1 de enero, a puerta cerrada y sólo con el personal indispensable, tuvo lugar el traslado de la Virgen a su nueva capilla, abriéndose las puertas del templo a las cuatro de la tarde. Asistió numeroso público y se rezaron el Santo Rosario, Letanía Luterana y Salve popular cantada. La Virgen quedó instalada desde entonces en su camarín; faltaban aún las esculturas de Santa Florentina y San Fulgencio que serías colocadas en Septiembre de 1.930… El hermano mayor de la Hermandad de la Virgen del Valle, a la fecha de la bendición era Don Pedro Cárdenas Díaz. Tras la reseña de tan importante acontecimiento, en el que tuvo participación directa nuestro personaje, y dentro del mismo periodo que la anterior construcción (1927/1931), otras dos grandes obras, que permanecen hoy dentro del espacio urbano astigitano, fueron realizadas por la empresa de Pepe Sanjuán.

Patio Juzgados Ecija y atauriquesUna, la conocida por “Casa de las Tomasas”, sita en la calle de la Marquesa, sede actual del Palacio de Justicia, que, tal como testimonia la fecha inserta sobre la cancela de su puerta de entrada, se terminó en el año de 1931 y que, una vez ocupada por sus dueños, quedó fotografiada por Manolo Salamanca (quien prestó su colaboración a Pepe Sanjuán en el diseño de azulejos y otros temas pictóricos de la propia edificación). Decir que para esta obra, fueron contratados por nuestro personaje artesanos especializados de la ciudad de Granada, respecto de todos los trabajos de yesería y escayolas que adornan dicha casa, que guardan cierto parecido a algunas dependencias del Palacio de la Alambra.

Quien escribe, por su profesión dentro de dicho palacio de justicia, puede testimoniar que, setenta años después de su construcción, la cancela, cristaleras, escaleras, puertas y demás piezas, siguen manteniendo el equilibrio armónico que se hiciera con su construcción original.
La segunda de dichas obras, de cierto parecido a la anterior, fue la encargada por el también industrial ecijano Jiménez Planelles, situada en la calle Conde, y que ha sido restaurada recientemente por sus propietarios, siguiendo el acertado criterio de mantener la construcción primitiva y reproduciendo idénticamente lo que estaba deteriorado.

Igualmente la obra de la empresa de nuestro personaje, las construcciones primitivas para las sedes de las entidades Banco Español de Crédito y el entonces denominado Banco Hispano Americano, situadas a ambos lados de la propia Plaza Mayor, conocida popularmente por “El Salón”. Igualmente dejó el sello de su empresa en la construcción del depósito de agua existente en lo que se conoció como “Remonta” (Depósito de Recría y Doma del Ejército) en la calle Nueva.

En la Plaza Mayor o Salón, concretamente en su primera pavimentación, intervino asimismo la empresa de Pepe Sanjuán, hacia 1928, en cuyas obras, fueron descubiertas algunas de las principales piezas de la antigua Fuente de las Ninfas, a que aludiera el escritor y dramaturgo ecijano Luis Vélez de Guevara, en su famosa obra “El Diablo Cojuelo”.

En el Paseo de San Pablo, años 1930/1931 (lugar donde, como hemos dicho anteriormente, ser reunía frecuentemente Pepe Sanjuán con sus amigos tertulianos), también dejó huella de su esplendorosa facete constructiva y sobre las fichas obras, reseñamos:

“Écija… está situada en un llano, a orillas de un río llamada Wady Chanil… Sus orillas están cubiertas de un número incalculable de casas de campo, de jardines, de huertos, de molinos y de toda clase de plantaciones, En el resto de España no hemos descubierto espectáculo mas encantador…”. Un embajador marroquí 1690-1691.
… El periodo de desarrollo económico, social y cultural que vivió Écija a fines del siglo XIX, tuvo su repercusión inevitable en el Paseo de San Pablo. Por estos años el Paseo volvió a ser un verdadero centro de la vida social de la ciudad, en el que el carácter lúdico y festivo que a lo largo del presente estudio le hemos venido atribuyendo, se amplió a facetas de tipo cultural y benéficas. Gozaron de gran resonancia y fama las celebraciones anuales en este lugar de los “Juegos Florales”, así como las fiestas de máscaras que tenían lugar en el Carnaval, durante el Domingo de Piñata.

Entre las mejoras que se advierten para complementar tan amenizado solar figuran: La proyección de una pista de patinaje en cierta zona sin uso que existía en el ala izquierda del paseo; la instalación de un kiosco para la Banda Municipal sobre los cimientos de la antigua noria del Paseo; la iluminación del recinto mediante 16 farolas eléctricas y la elaboración de un Plan de Obras de Ampliación y Embellecimiento del Paseo, que ha sido informado favorablemente por el Circuito Nacional de Firmes Especiales, en 1928. Continuando con estas mejoras se procedió en 1931 a la colocación de una nueva fuente en la parte central de los jardines, que con el tiempo sería trasladada a la Glorieta Luis Vélez de Guevara (1962)- donde aún permanece-. Para su composición se emplearon algunas de las principales piezas de la antigua Fuente de las Ninfas, construida a fines del siglo XVI, que había sido descubierta en 1928, con motivo de unas obras de pavimentación en la Plaza Mayor”.

En las obras a que se refiere la publicación aportada, también quedó testimoniada la calidad de las empresas de nuestro personaje (construcción y fundición), con la realización de los bancos (llamadas poyos) que, a lo largo y ancho de dicho paseo, jalonaban los hermosos y floridos jardines, así como los que se colocaron en la Plaza Mayor o Salón.

Un detalle más de la productividad de sus industrias y del talante de nuestro personaje, lo encontramos en una sesión ordinaria celebrada en la Sociedad del Casino de Artesanos de Écija (del que era socio desde 1902), el día 29 de Enero de 1933, en la cual, coincide que su hijo Casimiro Sanjuán Lorente, es admitido como socio de número, donde se da cuenta de una seria de pagos pendientes, y entre ellos:

“…y en el resto, ósea, en los materiales adquiridos a Don José Sanjuán Lorente, por pesetas 5.150,70. De esta suma se le deben aún 2.900,70 pesetas, confiando poder pagarse en este mes próximo por ser de bastante ingresos, En este punto, no podemos seguir adelante sin tributar antes nuestro aplauso y hacer pública nuestra gratitud a este industrial, que, como siempre que esta Sociedad lo ha requerido para asuntos semejantes, ha dado todo suerte de facilidades, poniéndose incondicionalmente a los deseos del Casino de Artesanos…”

La última de las grandes obras de Pepe Sanjuán dejó el sello de su actividad empresarial y calidad constructiva, fue en la reconstrucción del Teatro que llevaba su nombre y con el que sigue siendo conocido popularmente (hoy propiedad del Excmo. Ayuntamiento de Écija y nominado Teatro Municipal).

Angel Baldomero Custodio EcijaEl citado teatro, que ocupaba el mismo lugar donde en el siglo XVI, se construyó la “Casa de Comedias”, fue adquirido por Pepe Sanjuán el día 19 de Abril de 1927, a Don Ángel Baldomero Custodio Fernández, en la suma de cien mil pesetas, mediante escritura otorgada ante el Notario Sr. Delgado Ordóñez, formado por las casas nº 1 de la C/ Nájera, 8, 10, 12 y 14 de C/ Comedias (Formaba parte de ellas lo que se conoció como Café-Teatro), incorporando más tarde, concretamente el día 14 de enero de 1928, una casa de C/ Nájera con 213 metros cuadrados, totalizando una extensión superficial superior a los 2.000 metros. A partir de dicha compra, deja de llamarse “Teatro Custodio” para pasar al que hemos conocido con el de “Teatro Sanjuán”. En el decorado de dicho teatro participó activamente Manolo Salamanca, en su faceta de pintor (pintando las caras que representan la “risa y el llanto”, sinónimos de la alegría y la pena); tras una pequeñas obras de modernización, Pepe Sanjuán lo cede en arrendamiento a la cordobesa familia de los Cabrera, dedicándolo también a cinematógrafo, quienes pusieron al frente, como su representante den nuestra ciudad, a D. Francisco Vacas (posteriormente serían dueños de otro local en Écija, destinado a teatro y cine, llamado Cinema Cabrera, que fue derrumbado el día 6 de mayo de 2.002, fecha a la que me encuentro escribiendo el presente libro).

Consta entre los documentes existentes en Écija, que en el año de 1794, cuando estuvo predicando en esta Ciudad, el capuchino Fray Diego José de Cádiz, (El Beato de Cádiz), al enterarse de que en la entonces Casa de Comedias, se estaba construyendo un teatro, donde podrían celebrarse espectáculos que, a juicio del poder eclesiástico, serían contrarios a la moral, se opuso de forma rotunda a dicho establecimiento, al tiempo que, no siendo atendidas sus peticiones, “profetizó” que el mismo sería pasto de las llamas un “sábado”. Es interesante destacar la “moralidad” del citado religioso, pues como huella de su paso por nuestra ciudad, aparte de las predicaciones, pico en mano, de forma personal, golpeó hasta deteriorarlas, las Ninfas que en la primitiva fuente de dicho nombre situada en la Plaza Mayor, estaban colocadas como parte de dicha fuente, dada la “desnudez” que presentaban dichas figuras y que incitaban a los ojos de los hombres. Profecía o no, casualidad o coincidencia, lo cierto es que, en la madrugada del sábado 30 de enero de 1937, después de haber quedado cerrado dicho teatro, al finalizar la proyección de la película “El Bailarín y el Trabajador”, se declaró un pavoroso incendio en el mismo, destruyéndolo por completo.

Teatro San juan Ecija 1910

Tras la gran obra que supuso la restauración del citado Teatro, bajo el proyecto del Arquitecto Sr. Granados, finalizó en el año de 1940, siendo las butacas construidas y tapizadas en los propios talleres de Pepe Sanjuán, este, decidió mantener el arrendamiento que, con anterioridad del incendio, tenía suscrito con la empresa Cabrera, celebrándose la reapertura con el estreno de la Zarzuela “Luisa Fernanda”, obra del compositor Moreno Torroba, quien asistió personalmente a la citada función.

La visión comercial de Pepe Sanjuán queda patente con lo que seguidamente comentamos; como tuviese la representación de los coches y camionetas Ford, conocedor de dicho mercado, durante la guerra civil y tras el paso del denominado ejército nacional, nuestro personaje fue adquiriendo a lo largo de las poblaciones que iban posesionándose dichas fueras, las ruedas de toda clase de vehículos que quedaban inservibles, porque pensaba, que una vez pasara la triste contienda, se convertirían, como así fue, en un producto necesario para el desarrollo de la comarca ecijana. Así, adquirió grandes cantidades de ruedas(nos cuentan las mandaba por vagones completos, a través de ferrocarril a Écija, desde los más diversos puntos de España) para posterior venta, lo que motivó una gran actividad comercial y los correspondientes beneficios económicos. Incluso llegó a comprar en la provincia de Bilbao, dos vagones de cubos de chapa galvanizada, que tan necesarios eran en Écija y comarca, para extraer el agua de los numerosos pozos que surtían de agua a los vecinos de casas y cortijos.

amigos Pepe Sanjuan EcijaComo se demuestra de lo anterior, el campo del automóvil era conocido perfectamente por Pepe Sanjuán, aunque resulta contradictorio, el hecho de que no le gustara conducir. Fue uno de los primeros ecijanos en tener coche, pero nunca le asaltó la idea de obtener el permiso de conducir necesario para ello, aunque quizás fuere porque contaba con un “chofer” de muy alta calidad, como fue Manuel Luque Alba “Manolito Luque”, quien era considerado tanto por Pepe como por su entorno familiar y laboral , de la propia familia, por la amistad que le unía al mismo.

Al principio de este relato biográfico, hicimos mención a que Pepe Sanjuán no se olvidó nunca de su villa natal, Torrecilla del Campo (Logroño) y así, cuando llegaba el mes de Agosto de cada año (nos referimos desde los años 1920 hasta 1935 aproximadamente), dejaba al frente de sus negocios, en ocasiones, a su hija primogénita Margarita Sanjuán Lorente, pero siempre auxiliada de su apoderado Manuel Losada Galisteo, y nuestro personaje, junto con su esposa y los hijos pequeños, con Manolito Luque al volante del coche, salía de Écija rumbo a dicha villa riojana, donde llegaban tras mas de treinta horas de viaje.

Se producía el lógico reencuentro con su padre, dado que su madre falleció con anterioridad a estos años, hermanas y demás familiares, produciéndose en dicha villa riojana del Camero, sentimientos permanentes de cariño a la tierra que le vio nacer, a la que tenía en su corazón de forma permanente e inolvidable, compartiéndola con la Écija que la recibió, vivió y donde estaba triunfando. Pero dicho sentimiento, lo dejaba Pepe Sanjuán grabado con su cámara fotográfica en cada visita anual, y así, nos lego hermosas panorámicas que aportamos, y en las que podemos comprobar, como el paso de los años, desde que dejara el ejercicio profesional de la fotografía, no había restado un ápice a su calidad artística en dicho campo.

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