LA PASADA FIESTA DE LAS ESPIGAS DE ECIJA
REVISTA FERIA DE ECIJA – 1970
Autor: Esteban Santos Peña

Fiesta de las Espigas EcijaAnualmente la Adoración Nocturna de cada diócesis celebra una fiesta eucarística en el plenilunio de Junio.

Esto año de 1970, al ser elevado a la gloria de los altares el Maestro Juan de Ávila, sacerdote español, tenia que ser Écija altar y marco de esta fiesta diocesana por su gran vinculación con el nuevo santo.

El apóstol de Andalucía llega a Sevilla de paso para las indias. La providencia permite se quede por estas tierras del sur para ser su apóstol. Écija, una de las primeras ciudades del reino de Sevilla, es objeto de especial cuido por parte de ese santo varón. Varios años permanece en nuestra ciudad santificándola con su palabra y ejemplos. La más renombrada flor espiritual que consigue es Doña Sancha Carrillo, hija de los marqueses de Guadalcázar, y futura dama de corte de la Emperatriz Isabel, esposa de Carlos V. Su Santidad, iniciada a los pies del Santo en la Parroquia de Santa Maria, llega a tal grado de perfección que merece le dedique su gran tratado de vida espiritual AUDI, FILIA.

Juan de Ávila es el predicador, que no puede callar antes las injusticias sociales y los pecados públicos. Esto motiva el odio y rencor de señores hacendados y es llevado ante el tribunal de la Inquisición. Écija fue para el Maestro Ávila corona de espinas y yunque de santidad.

De ahí que la Adoración Nocturna, Sección de Écija, con la aprobación y ayuda de las autoridades eclesiástica y civil, pensó organizar este homenaje –y a fe que lo consiguió con creces- en honor del nuevo santo.

Las fiestas comenzaron con un gran pregón en la parroquia de Santa Maria Nuestra Señora.
Empresa ardua, pero consoladora, fue conseguir la venida a Écija del cuerpo del Santo Maestro Juan de Ávila. El 21 de Junio salían de Montilla para Almodóvar del Campo, su tierra natal, las reliquias. El 25 entraban en nuestra ciudad entre oleadas de multitud. Cuatro días honró la parroquia de Santa Maria el cuerpo de aquél que en vida llenó estas naves con su palabra de fuego. Écija sentía de nuevo la presencia física de su apóstol y maestro.

Sencillamente grandiosos pueden calificarse los cultos que la Adoración Nocturna organizó. Los Arciprestes de Écija y Montilla y los Sres. Obispo Auxiliares de Sevilla y Jerez de la Frontera expusieron la doctrina eucarística de hoy Maestro y futuro Doctor de la iglesia. Muy Sacerdotal, el homenaje que rindió el clero hispalense, presidido por el Sr. Cardenal de Sevilla a su Patrón.

Con imborrables caracteres pueden escribirse lo que la fiesta de las espigas: gran numero de insignias de las distintas secciones figuraban en la procesión de banderas. Cerraban el cortejo las autoridades y el Emmo. Prelado, quien hizo la presentación de la guardia eucarística al Señor. Varios miles de hombres llenaban la parroquia de Santa Maria. Tras una inolvidable noche en vela antes Jesús Sacramentado, tiene lugar el Pontificial. Celebran con el Prelado los directores espirituales de las secciones asistentes al acto y el clero de la ciudad.

Entre el repicar de las campanas y por calles alfombradas de romero y junco es paseado al Señor. Ante el altar suntuoso, instalado en el pórtico de las Casas Consistoriales, que preside la imagen roldanezca de nuestro padre Abrazado a la Cruz –entrañable devoción de doña Sancha Carrillo- se imparte por el Cardenal Arzobispo la bendición eucarística, rúbrica y final de esta fiesta de las espigas cuando comenzaba amanecer y despuntaba el sol, escudo y señal de Écija….