Memorias PAco Rodriguez Ecija

MIS MEMORIAS Y RECUERDOS – V (Década de los 50)
LAS FERIAS DE ENTONCES
Autor: Paco Rodríguez – 2020.

Paco Rodriguez Ecija

En aquella “década prodigiosa” de los cincuenta, en Écija se celebraban dos ferias cada año, una en Mayo o Feria de Primavera y la otra en Septiembre o de San Mateo, siempre alrededor de la festividad del Santo, el 21 de Septiembre, unos días antes o después, dependiendo del día de la semana.

Yo siempre iba a las dos ferias. De niño me llevaban mis padres. La costumbre de la época consistía ir siempre de noche, al menos un par de días, según como tuviésemos la economía.

(NOTA.- La costumbre de la “feria de día” se inició unas décadas posteriores a la de los años cincuenta).

Cuando tuvimos algunos años más, íbamos un grupo de amigos -mi hermana Luisita, le gustaba ir conmigo y se unía al grupo, junto a otras amigas-. Siempre nos proponíamos pasarlo bien, pues el estado alegre y optimista entre nosotros marcaba mucho. Disfrutábamos de la feria de todo lo que se podía, en razón al dinero que cada noche llevásemos, según lo ahorrado en nuestras alcancías, en las que durante el año solíamos echar cuanta calderilla nos regalasen nuestras familias. Teníamos un sistema para administrar las “finanzas” en la feria, consistente en el hecho de que al llegar al principio del alumbrado, hablábamos sobre lo que cada cual llevaba para gastar, hacíamos un fondo común que siempre controlaba el de mayor edad del grupo, ya fuera varón o hembra, no hacíamos distingos. Un sistema que funcionaba, y se conseguía que ninguno se viese cortado por llevar más o menos. –en aquellos tiempos de escasez de dinero, era obligado imponer equitativas de reparto, evitando el despilfarro de uno y el ahorro de otro. Teníamos un sentido de la economía prodigioso para nuestra temprana edad. Nos subíamos en cuantos columpios o Tiovivo había en la calle del Infierno: LA OLA, LA NORIA, EL LÁTIGO, LOS COCHES DE CHOQUE, TREN DIABÓLICO, LOS VOLADORES, etc, o aquella atracción novedosa que llegase a nuestra feria. Visitábamos unas casetas que se llamaban de TERROR, que tenían su aquél, puesto que el contenido del espectáculo hacía referencia a casos o tragedias sucedidas durante el año. Nos comprábamos el clásico algodón, la manzana caramelizada o un poco de turrón. Entonces no era costumbre los churros con chocolate. A una hora prudencial, fijada por nuestras familias nos marchábamos a casa, hasta el día siguiente. Los niños de entonces, éramos muy responsables y obedientes, por la cuenta que nos traía saltarnos las reglas impuestas por nuestras respectivas familias.

Feria del Ganado EcijaNo había feria de día, aunque nosotros por la mañana íbamos a la denominada FERIA DEL GANADO Y MERCADO, que era costumbre instalarse en los terrenos del Valle, que comenzaba a la altura de las tapias de la Doma y finalizaba en la ermita del Humilladero. Nos distraíamos solo con ver a los animales expuestos para ser vendidos por los ganaderos, burros, borricos, yeguas, potros o caballos. Éramos testigos de cómo se hacían los tratos de compraventa entre los corredores de ganado. Alucinábamos al ver a los corredores de ganado, representando a comprador y vendedor, respectivamente: cómo enseñaba uno al animal, con toda clase de virtudes, y otro con el clásico regateo, hasta cerrar el trato bien avenidos, con un sonoro apretón de manos.

Así era la costumbre en aquellos tiempos: “la buena fe de las partes contratantes era muy importante”. Una experiencia inolvidable para todos los que vivimos aquellos momentos que hoy pudieran parecer surrealistas. Unos tiempos de ilusión, para una adolescencia inocente y carente de distracciones: “la cultura del conformismo era la que aplicábamos cada uno de nosotros, componentes de una generación que carecía de todo, es cierto, pero que no necesitaba mucho para ser feliz”. Al menos quién esto escribe fue feliz en toda la extensión de la palabra. Quizás en los momentos presente, a pesar de los avances, progreso y bienestar general, con el que estoy totalmente de acuerdo, no podremos practicar aquella filosofía de vida.

CASETAS DE VENTA, PUESTOS O BARRACAS.- En aquellas FERIAS de mi adolescencia, posteriormente de mi juventud –me refiero a la segunda mitad de los años cincuenta-, recuerdo que el alumbrado se iniciaba en el principio de la calle Nueva o Miguel de Cervantes, desde el Salón. Una portadas bien iluminadas, lujosas y artísticas; la fachada del Ayuntamiento totalmente iluminada, tal y como se ve en fotos antiguas, que pasaron a ser historia inolvidable. Se instalaban a ambos lados de la Avenida de Miguel de Cervantes, casetas de venta de diversos artículos –relojes, bisuterías en general, gafas, bolígrafos, artículos de souvenir; otras casetas ya clásica donde vendían toda clase de golosinas, dulces y turrones; también muchas casetas que vendían juguetes para los niños y niñas. Las casetas, como ya he dicho, se prolongaban hasta el final de la Avenida de Miguel de Cervantes, o sea, hasta el mismo Parque Infantil y su entorno. En la explanada del Cerro de la Pólvora, era el sitio en el que se instalaba la calle del Infierno, con las atracciones que llegaban a cada feria. La de Mayo, por provenir de la de Sevilla, traían más Tiovivos y carruseles que en la de Septiembre. Por supuesto que al menos se instalaban dos circos. El Teatro Chino de Manolita Chen, no faltaba a ninguna de las dos ferias. Esta atracción, era una de las que tenía más éxito en la feria. Eran los tiempos de una censura férrea, en los que a pesar de la prohibición, presentaba al público ecijano escenas con chicas ligeritas de ropa.

Me consta que muchos los cantantes o artistas de la época, adquirieron fama precisamente actuando en el Teatro de Manolita Chen. Agunos incluso, se encumbraron y adquirieron fama notable: Antoñita Moreno, Arévalo, Bigote Arrocet, El Fary, Emilio el Moro, Fernando Esteso, Florinda Chico, Juanito Valderrama, Marifé de Triana; Porrina de Badajoz, Rafael Farina, Perlita de Huelva y un largo etc, comenzaron su carrera en el Teatro Chino, lo que les sirvió de plataforma de lanzamiento para el estrellato.

LOS CIRCOS, se llamaban “Mundial”, “Americano” o de diferentes nombres, y solían instalarse en los mencionados terrenos del Cerro de la Pólvora. Lugar destinado para las ferias. Años después se les nombraron como JARDINES DE LOURDES. Aquellos circos contenían el clásico espectáculo de acrobacia, payasos o domadores de fieras. Eran muy concurrido, tanto por niños como por los mayores; a unos precios asequibles, según el año y la carestía de vida.

Caseta Casino EcijaCASETAS FAMILIARES. Este tipo de caseta, familiar o de entidades culturales, que en el presente es muy normal y corriente ver en la feria, no proliferaban en la mencionada década de los cincuenta. A excepción de algunas ferias, en las que unos señores, amigos y familiares, a iniciativa del gran industrial y comerciante ecijano, Paco Caracuel, instalaron una caseta frente al Parque Infantil. Caseta privada o particular que tenía el atractivo de poder ver desde fuera qué ocurría dentro. En mi memoria tengo los nombres de algunos miembros de aquellos caseteros, los hermanos Paco y Rafael Caracuél, Don Víctor Losada Galván, -una personalidad my reconocida por su ecijanismo, amante de las cosas de esta Ciudad. También recuerdo como socios de la caseta a Don Joaquín Nogueras, Don Alejandro Sanjuán, Don José Luis Arévalo Ceballo, Don Manuel Martín Burgos, a Don Antonio Fernández Pro, Alfonso el de los Madrileños. Todos ellos con sus respectivas familias. En la caseta siempre tenían invitados a personalidades, amigos o artistas de todos los géneros, como por ejemplo Juanita Reina o, incluso Lola Flores. De la localidad, siendo muy pequeño aún, logré ver y escuchar a Pablillo Rosa, que murió en Granada en el año 1974.- Años más tardes mi padre, me dijo quién era el cantaor que vimos en aquella caseta, que además era su amigo.

TEATRO DE VARIEDADES. Cada feria, al menos un día, acudían a Écija, a los teatros Cinema Sanjuán de verano, al final de la calle Nueva, junto al Parque Infantil, o al Teatro-cine Cabrera, en calle San Francisco, lo que se denominaba un espectáculo de “ópera flamenca” o de variedades. Que encabezaban un número indeterminado de artistas de primera fila, de la copla o de flamenco, acompañado de una variedad de artistas de todos los géneros, incluido el del humor. En algunas ocasiones encabezaban el cartel Cantantes como Antonio Machín, Gracia Montes, Juana Reina, Antonio Mairena, Pepe Pinto, Pepe Marchena, Juan Valderrama, Rafael Farina, etc.- Difícil conseguir una localidad, en cualquiera de los dos teatros, pues las entradas se agotaban rápidamente a pesar de su precio elevado..- Tuve la fortuna de ver en alguno de ellos a Antonio Machín, Gracia Montes, Juanita Reina u otros artistas.

LOS CINES EN LAS FERIAS.- Durante los días de feria, la cartelera cinematográfica variaba, y tanto el Cinema Sanjuán de verano, como el Cinema Cabrera, refrigerado, aprovechaban el tirón de público, para estrenar buen cine español, naturalmente, relacionado con nuestro folclores: “LA NIÑA DE LA VENTA”, “PEQUEÑECES”, “JUANA LA LOCA”, CURRITO DE LA CRUZ; SURCOS; MUERTE DE UN CICLISTA, CALLE MAYOR; NOVIO A LA VISTA; BIENVENIDO MISTER MARSHALL; ¿Dónde VAS ALFONSO XII?; LOLA LA PICONERA; EL SUEÑO DE ANDALUCÍA; MORENA CLARA, DEBLA LA VIRGEN GITANA…etc. Así como películas extranjeras, o superproducciones, como LOS DIEZ MANDAMIENTOS; QUO VADIS?; EL MAYOR ESPECTÁCULO DEL MUNDO, o LA CONDESA DESCALZA, eran estrenadas, con colas interminables de público, para presenciarlas, en las dos sesiones diarias (9 y 11 de cada noche).

Destacar, con la propia añoranza del pasado, lo que fueron aquellos cines de verano, al aire libre, en los que se disfrutaba de un ambiente fresco, contemplando la proyección de una película. Relevancia tuvo también el cine de la Plaza de Toros, que ocupaba la zona más alta de la Ciudad, y en consecuencia más fresca en verano. Lástima que los tiempos y otras circunstancias políticas,hayan acabado con estos lugares de expansión y distracción para los ciudadanos de toda las capas sociales y edades.*

CINES DE VERANO.- Conforme a lo comentado en el párrafo anterior, detallo a continuación los recintos destinados a cine al aire libre, que existieron en Écija en aquella década.

EN LA CALLE NUEVA o MIGUEL DE CERVANTES: El cine CERVANTES, situado en la acera de la derecha, junto a una puerta de la Bodega El Bisturi.- En la misma acera, y en unos terrenos del Casino de Artesanos, estuvo el cine IMPERIAL, que dimanaba de la Empresa del Cine Cabrera.- Más adelante y en la acera de la izquierda, donde hoy está la Casa de la Juventud, estuvo instalado el famoso cine “ASTORIA”. Digo famoso porque tenía sus “peculiaridades” y su “comodidad” propia: 1). Más cortes o descansos que ningún otro cine.- 2). “Chinches” en sus sillas de enea como en ninguno, Aunque en el cine Cervantes también tenía un lugar de recogimiento el referido insecto.- O sea “comodos” en todos los sentidos e ambos cines y para que no nos quedásemos dormido en la película.- Más adelante, a la derecha de la calle, junto al Parque Infantil, estaba instalado el CINEMA SANJUAN. En el que no había interrupciones ni “chinches”, porque tenían dos proyectoras de película, y sus asientos eran sillones de chapas; muy fresquito y cómodo el lugar. Este cine se abrió a finales de los años cincuenta, pero también el “progreso” y la falta de viviendas en la Ciudad, propició su desaparición.