MEMORIA DE UNA DECADA – (1960-1969)
POR D. JUAN MENDEZ VARO – 2001

¡ AGUA VA ¡ - TRAIDA DEL AGUA A ECIJA

Si tuviéramos que señalar el principal acontecimiento del siglo XX en Écija, sin duda alguna, éste ha sido el abastecimiento de agua potable. La oficina de prensa del Ministerio de Obras Públicas, informó el día 17 de marzo de 1969, la adjudicación del abastecimiento y saneamiento de aguas de Écija. Tal medida representó par ala ciudad una mejora vital, imprescindible no sólo para su desarrollo, sino también para satisfacer sus necesidades más elementales. Las escasez de agua que experimentaba la ciudad, venía siendo una viva preocupación. Con ello se puso fin a un problema secular de carencia de tan preciado liquido. Pero no sólo se solucionaron problemas locales, sino que ha posibilitado posteriormente el abastecimiento a 16 localidades hermanas, entre ellas La Campana, El Rubio, Herrera, La Luisiana, Cañada Rosal, Osuna, Marchena, Arahal, etc. En la actualidad el abastecimiento alcanza a mas de 200.000 habitantes, tanto a los distintos municipios del Consorcio como a los relacionados con él, y requiere diariamente de la captación, conducción, potabilización y distribución de más de 40.000 m/3, incrementados hasta los 50.000 m/3, durante los meses estivales.

La fotografía, de indudable interés histórico, está fechada en julio de 1.972. El Sr. Soto Ceballos, acompañado de miembros de su Corporación Municipal, acciona la llave de paso, permitiendo que el líquido alcanzase a varios sectores de la población en breves minutos.

En estas pruebas, previas para dejar consolidado definitivamente el servicio de abastecimiento de agua, estuvieron presente el ingeniero de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y técnicos, quienes visitaron las naves de decantación, filtraje y otras dependencias del depósito general de aguas, con capacidad para quince millones de litros.

ALUMNOS DEL COLEGIO HOGAR

Si tuviéramos que señalar el principal acontecimiento del siglo XX en Écija, sin duda alguna, éste ha sido El día 19 de marzo de 1.962 el Colegio Patrocinio de San José, recibió la visita del Director Nacional de las Damas de la Caridad españolas. Allí le esperaba la Comunidad de los P.P. Paúles y miembros de la asociación ecijana. Desde las instalaciones del Colegio Hogar, se trasladaron a los diferentes barrios humildes ecijanos y, posteriormente, a la pedanía de Cerro Perea, donde departieron con las familias que allí vivían.

Por la tarde, en la Iglesia de San Francisco, se celebró una asamblea de asociadas, en la que estuvieron presentes, además del Presidente Nacional, el Arcipreste del Partido, Párroco de San Gil, Joaquín Bejines, el Director de las Damas, Esteban Santos Peña y la Presidenta local, Eugenia Muela.

 

APERTURA DE LAS ESCUELAS PROFESIONALES SAFA EN ÉCIJA

Las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia, conocidas por SAFA, cuyo fin fundacional es el de promover en las clases modestas de los grandes pueblos andaluces la educación cristiana de la juventud, su cultura y enseñanza de una manera armónica y acomodada a la condición y manera de ellas, abre un nuevo centro en la antigua carretera de Madrid-Cádiz. Estas Escuelas son el fruto de una estrecha colaboración entre SAFA y la fundación instituida por los Marqueses de Peñaflor. Fundación que fue creada por Orden de 26 de julio de 1.963, gracias a los bienes asignados por los referidos marqueses. Tiene su origen en la última voluntad de Isabel de Angulo y Rodríguez de Toro, Marquesa viuda de Peñaflor, que había fallecido en Madrid el 30 de enero de 1958, sin sucesión. Otorgó diversos testamentos en los que ordenó la constitución de dos fundaciones benéficas y, entre ellas, la que habría de radicar en Écija, bajo el título referido de “Fundación de los Excelentísimos Señores Marqueses de Peñaflor y Cortes de Graena”, para auxiliar a instituciones benéficas y la constitución de las Escuelas Profesionales.

Según el semanario ÉCIJA el plazo de matricula para el primer curso comenzó el día 13 de septiembre de 1.965. Se habilitaron como secretaría unos salones del palacio de Peñaflor. A la conclusión de la primera mañana ya se había cubierto con exceso la oferta. Fueron tan numerosas las peticiones de matrícula, que la dirección se vió obligada a solicitar el auxilio de la Policía Municipal para poder poner un poco de orden. Según dicha fuente, los inscritos una vez concluido el plaza de matriculación ascendieron a 876, incluidos los procedentes de los pueblos cercanos.

Desde su fundación hasta el año 1968 fue Escuela de Educación Primaria, pero a partir de 1969 comenzó su espectacular despegue como Escuela de Formación Profesional. Llegó a educar, en este tiempo, a unos 270 alumnos por cada curso escolar; su internado albergaba a 182 residentes y tenía cursos doblados de P.P.O. con 40 adultos. En 1973/1974 contaba con 815 alumnos, es decir, se había convertido en uno de los grandes centros educativos de la institución SAFA y de la ciudad de Écija.

El día 26 de julio de 1.971, con la presencia del Cardenal Bueno Monreal, tiene lugar la bendición del Centro de Formación Profesional, a cuyo acto corresponden estas fotografías.

ÁRIDOS CASTILLA

En los años cincuenta, 1956/1957, obtenidas las autorizaciones administrativas oportunas, los hermanos José y Antonio García Castilla, promovieron la explotación de áridos del río Genil, mediante barcas de remos en cuya actividad se mantuvieron hasta el año 1972.

En el lugar conocido por “Miragenil”, junto al paseo de San Pablo y próximo a la carretera Nacional IV, de Madrid a Cádiz, estaba el muelle y la planta de áridos. La necesidad de tener este material de gran consumo en la construcción próximo al casco urbano y la utilización de procedimientos más dinámicos de los que hasta ahora se venían utilizando, hicieron de esta iniciativa industrial una actividad pionera en la ciudad.

La explotación se inició con una barca de segunda mano adquirida en Alcalá del Río, denominada “Elisita”. Tenía 9 metros de eslora; 2,70 de manga y 1,65 de calado o puntal, capaz de transportar entre siete y ocho toneladas de áridos.

Las condiciones de trabajo eran durísimas. La jornada se iniciaba con la primera luz del día, sea cual fuere la estación del año. La primera tarea consistía en achicar el agua de la barca mediante cubos y una vez que reunía las condiciones para la faena, tres operarios la arrastraban río arriba, uno al timón y los otros tirando de la sirga desde la orilla. Recorrían entre dos y tres kilómetros, hasta localizar el lugar idóneo para el alijo. La ubicación de la barca era tarea fundamental para el feliz éxito del trabajo, pues debía de contener dos requisitos fundamentales: que el árido no estuviera muy profundo y que la barca pudiera trabajar en las mejores condiciones para que no quedara encallada. Una vez fijada la barca se iniciaba el dura trabajo manual de extracción de árido mediante cazos.

En esta actividad, como cualquiera otra de la vida, la experiencia y la técnica atenuaban de forma manifiesta la dureza de este trabajo. Según testimonio del propio José Castilla, el punto de apoyo del cazo en la barca que se utilizaba como palanca y aprovechar la propia corriente del río eran dos elementos fundamentales. Hay que señalar que le cazo llevaba una vara de 5 metros de longitud, y que una vez lleno podía pesar unos 25 kilogramos. Pero además, era importante conocer el Genil, cualquier error podía dar al traste con la jornada laboral y hundirse la barca con la carga. El nivel del río por esta zona quedaba, además, sometido a las necesidades de la fábrica de harinas del Puente que, mediante sus bigornios regulaba el agua.

También el rescate de la barca hundida en el río llena de árido tenía sus técnicas, ya que sin necesidad de grúa o cualquier otra máquina, la pericia del personal hacía posible que recobrara su posición natural. Una vez cargada la barca hasta el borde, río abajo y a remos, se trasladaba al muelle, donde igualmente a mano, se procedía al vaciado de la carga.

A pié de río acudían los carros y los burros con cerones y arreatas que hacían la distribución del árido. Ya en la propia obra, mediante diferentes zarandas, manejadas a pulso por los peones albañiles se procedía a la división de la grava y la arena según las necesidades.

 

BAR BRILLANTE Y LAS TABERNAS DE PAEZ CHIA

En el mes de mayo de 1965 fue inaugurado un nuevo establecimiento de hostelería que empezó denominándose “Bar Aduana”, por su proximidad a otro conocido por “Bar Frontera”. Su propietario, José Farfán Calderón, tuvo la feliz iniciativa de emplazarlo en la barriada de la Plaza de Toros que, por encontrarse en una zona alta, es más fresca en los duros meses de verano. El nuevo bar dotado de cómodas y modernas instalaciones fue bien recibido por la población.

 

La imagen de arriba está captada el día de su apertura. En ella se encuentran: el propietario del bar, José Farfán Calderón, sus hijos José y Francisco Farfán Granados y otros camareros que se incorporaron para colaborar ese dí con s propietario, entre ellos José Alcántara Tejero, del bar la Raspa; Rafael Lucas y Francisco Sequera, procedentes del Bar Avenida.

La imagen de abajo corresponde a una de las numerosas tabernas denominadas Páez Chía, concretamente a Casa Teodoro ubicada en la calle Ancha de la popular Puerta Osuna. Que tengamos noticias se denominaban tabernas de Páez Chía, aquellas que se abastecían únicamente de vinos procedentes de las bodegas de la vecina población de Herrera. Así tenemos “El Positón”, sito en la calle Cintería, “El Picaíllo” en la calle San Juan Bosco, “Casa Mateo” en calle Mayor, “Casa Lara” en calle Giles y Rubio, “Pelos Tiesos”, en calle Valderrama, el “Cuadrante” en la calle Aguabajo, “El Cipo”, en Avenida de los Emigrantes, entre otras. Establecimientos que en su mayoría estaban emparentadas por lazos familiares, como ocurre con las de “Teodoro”, “Pelos Tiesos”, “Picaíllo” y “Cipo”, donde todas las mujeres de sus propietarios son hermanas.

 

Gozaron estas tabernas de mucha popularidad. A ellas acudían los obreros a la conclusión de su jornada laboral para tomar unos vinos de sus famosos caldos como “Solera Famosa”, “El Viejo Soriano”, “La Solera Preferida”, y que se consumían en botellas de ¾, o bien en “cachondo” o en “medio”. No había cocina en estas tabernas, a lo más un poco de embutido, algo de bacalao, aceitunas y caballa.

Aún conservan muchos ecijanos el recuerdo de las largas colas que se formaban en vísperas de Navidad para proveerse de vinos de estas tabernas. Caldos que eran muy solicitados por parte de la población, por su economía y gran aceptación.

De estas tabernas hemos seleccionado a la Casa Teodoro, situada en la calle Ancha. La fotografía fue tomada con motivo de haber sido agraciado su propietario Teodoro Cabello, con un frigorífico. La marca comercial “La Casera” entregaba por aquel tiempo, por cada 5 caperuzas, un boleto numerado que entraba en un sorteo de televisores, frigoríficos, cocinas de butano con horno y lavadoras.

En la instantánea el representante de la gaseosa, junto a Teodoro Cabello y a Pepe Barrios, concesionario en la plaza de esta marca, en el momento de la entrega del premio.

LAS TAPAS DEL CASIMIRO Y EL CAFÉ DE CANTARERO.

En la Plaza de Santa María se había producido el cierre del establecimiento conocido por Bodegas Oro, regentado por Enrique Pérez, que además era la delegación en nuestra ciudad de esta marca de origen onubense. El matrimonio Casimiro Romero Jiménez y Josefa Ayala Losada, que ya explotaba el bar Chico, la toma en arrendamiento, pasando a partir de entonces a denominarse “Bar Casimiro”. Posteriormente el citado matrimonio Romero-Ayala cede el bar a sus hijos varones, Francisco, José, Casimiro, Manuel y Vicente. La instantánea inferior corresponde a la bendición de las reformas del local por parte del Párroco de Santa María. Tras el mostrador Josefa Ayala y su hijo mayor Paco.

Si las tapas del Casimiro gozaron de mucha aceptación, no quedó atrás el café del bar Cantarero. Este establecimiento era propiedad de Emilio Martín Caballero, persona querida y popular, a donde los ecijanos acudías para saborear sus ricas tazas de café. A este establecimiento le cabe el honor de haber sido, el primero en instalar una máquina de café y el primero en tener un televisor para sus cliente.

 

En sus dependencias estuvo la sede de la Peña Ciclista Ecijana y fue punto de encuentro de asociaciones y tertulianos y sobre todo una escuela de hostelería, pues se formaron un buen número de camareros que, posteriormente, ocuparon otros establecimientos de gran prestigio en la ciudad.

El café que se consumía se tostaba en el propio establecimiento lo que daba a toda la manzana del edificio un olor característico. Bar Cantarero cerró sus puertas el 31 de agosto de 1972, fecha en la que le llegó a su propietario su merecida jubilación quedando para la añoranza las muchas tertulias y reuniones que tuvieron como sede este prestigioso establecimiento situado en la popular calle del Conde.

BAR PACO

Conocido y muy famoso en estos tiempos fue el bar Paco, situado en el popular barrio del Puente, regentado por un extraordinario profesional Francisco Guerrero Postigo, aunque era conocido popularmente por “Paco”.

Los vecinos del barrio, como asiduos clientes, recuerdan con añoranza este establecimiento, que al encontrase próximo a la carretera nacional Madrid-Cádiz, se convertía en un lugar cosmopolita. En sus paredes se colgaban fotografías de artistas, toreros y múltiples personalidades que habían pasado por la casa.

Paco, que ya había ejercido la profesión de camarero en el Bar Cuatro Vientos, tomó posteriormente este restaurante del barrio del puente, que mantuvo durante las veinticuatro horas del día. Nos llegó a comentar, que su establecimiento no tenía llaves, porque no hacia falta.

A este profesional de la hostelería se le debe, además de las excelencias de su cocina haber suplido durante mucho tiempo la oficina de turismo, informando a los turistas y viajeros que visitaban la ciudad.

En las láminas que hemos seleccionado de este establecimiento vemos a Francisco Guerrero Postigo y su esposa Trinidad Hidalgo García tras el mostrador. A la izquierda, cargado de botellas sobresale el famoso frigorífico FAR. Estos muebles de gran solidez y de gran tamaño, se fabricaban en Écija, en los talleres de Francisco Aguilar Rodríguez, situados en la Calle San Gregorio.

 

En la imagen inferior, el estado en que quedó este bar tras la inundación acaecida en el año 1963.

 

BARCOS ARENEROS DE ÉCIJA.

La actividad industrial fue a mas y los hermanos García Castilla adquirieron una nueva barca que se bautizó San Rafael y a cuya botadura asistió el coadjutor de Santa Maria, José Rejo. Esa barca tenía 12 metros de largo, 3 de ancho y 0,8 de puntal. Llegó a contar posteriormente la flota arenera con tres barcas grandes y dos pequeñas que hacían labores auxiliares.

Con la creación de una sección de areneros en el Sindicato Provincial de la Construcción, se impuso la utilización de motores en las embarcaciones y el fin del trabajo de sirga.

Los hermanos García Castilla instalan en sus embarcaciones el motor, primero de gasolina y posteriormente, de gasoil. Para la descarga utilizaron grúas, consiguiendo con ello hacer más humano el durísimo trabajo en los areneros.

Las inundaciones y las avenidas del río Genil produjeron graves daños a la planta y la flota arenera. En más de una ocasión la fuerte corriente arrastró a las barcas a varios kilómetros río abajo, dándose el caso de que una de ellas quedó atrapada en la misma calle Merinos.

 

En la fotografía superior en la barca “Rosario” posa su propietario José García, junto con un grupo de amigos, entre ellos, Ricardo Viera, Gabriel Martínez, Juan Macias, Tamarit, José María Carrasco. En la inferior las dos barcas auxiliares de los hermanos García Castilla en plena actividad. Al fondo, estampa irrepetible del bello conjunto urbano de la ciudad.

 

CAFETERÍA LUQUE.

Ya hemos comentado que el itinerario clásico del paseo en las tardes primaverales y veraniegas era la popular calle “Nueva”, que por estos años veía cómo se alzaban modernas edificaciones, con bajos comerciales. Era la zona de expansión desde “el Salón” hasta el “Cerro”. El gentío desfilaba con sus mejores galas, y los mas jóvenes tenían la oportunidad de dejarse ver y establecer relaciones amistosas. El Tenis Club abrió su sede con terraza a esta avenida, y en la otra acera, el Casino de Artesanos, tenía un pequeño palco-terraza, desde donde los socios en animada tertulia, oteaban el bullicioso trajín.

Pese a contar con la mayor concentración de cines de verano de la ciudad, la calle “Nueva”, tenía una incipiente zona comercial, salvo algunas heladerías, como Cremades y la Italiana, salón de futbolines y poco mas. Al final de la Avenida, en el Cerro, estaba el establecimiento “Cuatro Vientos”, y en la misma acera, antes de llegar a la calle Padilla, un pequeño bar llamado “Tranvía”.

La gente demandaba cafés y bares con terrazas en esta avenida y sus aledaños. Y ante esta demanda nace un cómodo y moderno establecimiento. Cafetería Luque, que tomó el apellido de sus propietarios, Antonio y Francisco. Curiosamente los hermanos Luque que aún mantienen la propiedad del local comercial, no son conocidos como hombres de la hostelería, dado que sus vocaciones principales han sido siempre las actividades agropecuarias. Antonio, a través de las Sociedades Agrarias de Transformación y Francisco, como labrador, y siempre comprometido con el mundo del campo, habiendo sido vocal de la Hermandad de Labradores y Ganaderos y posteriormente, miembro de la Cámara Agraria, consejero de la Caja Rural, Delegado de Asaja y Vicepresidente de la Asociación para el Desarrollo de la Comarca de Écija.

La cafetería Luque abrió sus puertas junto a una nueva entidad bancaria, el Banco Mercantil e Industrial. Su apertura abarrotó el local. La demanda de veladores era creciente, especialmente en los meses de verano. Si la terraza de la calle era un lugar selecto de reunión familiar, el entresuelo del local, fue rápidamente copado por la juventud. Después del paseo los jóvenes de ambos sexo buscaban un lugar de encuentro para charlar y tomar “vermut”.

 

CAJA RURAL DE CREDITO Y AHORRO DE ÉCIJA.

La primera Caja Rural de España se constituye el 30 de junio de 1901, en el pueblo de Amusco, por iniciativa del clero, como “un instrumento de mejora del estado moral y económico de los campesinos pobres”, lo que fomentaba la pacífica convivencia entre las distintas clases sociales. Nacían así las primeras cajas rurales españolas, cuyo primer núcleo importante se implantarían en Navarra.

La entrada en vigor de la Ley de Cooperativas de 2 de enero de 1.942 establece que las cooperativas consideradas del campo, entre las que se encontraba la Cooperativa Agro-Pecuaria e Industrial de Écija, podían tener como fines, la “creación y fomento de institutos o entidades de precisión de todas clases o formas de créditos agrícolas (personal, pignoraticio o hipotecario), bien sea directamente dentro de la mismo cooperativa, bien estableciendo o secundando cajas, bancos o pósitos, separados de ella, bien construyéndose la cooperativa en intermediario entre tales establecimientos y los individuos que la forman”.

De conformidad con dicha ley, la Asamblea General de Socios de la Cooperativa Agropecuaria e Industrial de Écija, se reúne en una sesión histórica, la celebrada el día 15 de junio de 1954, para crear una nueva sección de crédito, regulada como una organización independiente con autonomía patrimonial dentro de la cooperativa matriz: la Caja Rural de la C.A.P.I. Sus estatutos fueron aprobados por el Ministerio de Trabajo, Dirección General de Previsión, con fecha 18 de noviembre de 1954, y entre sus fines recoge el “facilitar créditos o préstamos a sus asociados para fines relacionados directamente con la producción y mejoramiento de aquellos productos derivados de las fincas declaradas por aquellos en la cooperativa. Y fomentar el ahorro popular admitiendo imposiciones de fondos, tanto de socios, como de no asociados, ya sean personas naturales o jurídicas”. Nace la primera Caja Rural de Sevilla y su provincia.

CAMPANAS DE LA TORRE DE SANTA CRUZ DE ÉCIJA.

Si la ciudad de Écija puede tener el orgullo de poseer un conjunto de campanarios único en España, que le ha dado fama universal y el apelativo de Ciudad de las Torres, también puede encontrarse orgullosa de sus numerosas y buenas campanas.

Cuenta la torre de Santa Cruz con el mayor número de estos instrumentos y además, según técnicos y especialistas, con ejemplares inigualables, que hacen de esta torre uno de los campanarios mas completos de Andalucía. Entre sus campanas se encuentra la del Rosario, que fue fundida en la misma plaza en 1711; la llamada Mediana, fundida en el siglo XVII, la de San Gabriel, también del siglo XVII, que perteneció a la hermandad de Luz y Vela; la de Ánimas, con sus 400 kilogramos; y San José, reconocida por todos los fundidores, por ser una de las mejores campanas de España, que no es de volteo y con un tañido inconfundible.

Tiene también esta torre una campana llamada “Socorro”, que se encontraba cascada por haberle caído un rayo. Ésta fue descolgada de su vano para proceder a su refundición, previa la toma de su peso en el patio de la Parroquia, y posterior traslado a los talleres de Manuel Sosa Serrano, de Torredonjimeno (Jaén).

La fotografía recoge el momento en que se procede al pesado de la referida campana en presencia del párroco, Rogelio Rodríguez Naranjo. Los trabajos estuvieron dirigidos por el sacristán, Fernando Vega, auxiliado por Francisco, campanero de Santiago, José de la Rosa, hombre siempre presente en los repiques de la Iglesia de Santa Cruz y Federico García. No faltaron a la cita otros jóvenes aficionados al arte del volteo, como Fernando Vega, (hijo), Jesús Armesto, Francisco Madero y José Rivera entre otros.

 

La campana que arrojó en la báscula 639 kilogramos fue refundida a razón de 30 pesetas el kilo, a lo que hubo que añadirle un nuevo badajo que costó 458 pesetas.

CAMPO DE PRÁCTICA DEL INSTITUTO LABORAL.

Las instalaciones del Instituto Laboral Vélez de Guevara se vieron complementadas con la compra, por parte del Ministerio de Educación, de dos parcelas agrícolas. Dichas mejoras surgen de la Orden de fecha 30 de abril de 1954, que disponía la adquisición de una parcela de tierra, conocida por “Huerto de Marín” y también como “Tajón de Morales”, situada en las afueras de la población, con una superficie de 1,25 has. Poblada de granados, higueras y ciruelos, y otra parcela de tierra, desprovista de arbolado de 2,25 has, denominada Tajón de la Alcarrachela, en el pago de este nombre en el ruedo de la ciudad. Ambas parcelas estaban separadas por el nuevo trazado de la carretera Madrid-Cádiz, eran propiedad de Antonio Marín. Sobre ellas se construyeron modernas edificaciones para la práctica del Bachillerato Laboral, dotándose de maquinaria agrícola, incluida un tractor.

 

La instantánea de arriba corresponde a la visita efectuada el día 5 de mayo de 1963 a las instalaciones por el director general de Enseñanza Media y Profesional, Vicente Alexandre Ferrándiz y el director de Construcciones Laborales, Gelán Lechuga, quienes estuvieron acompañados por el alcalde de la ciudad, director y claustro de profesores. La comitiva recorrió los talleres, salas y laboratorios, y estudió sobre planos, el lugar donde se instalarían los nuevos talleres de prácticas. También por parte del personal docente, les fueron expuestos los daños originados con motivo de la última inundación, que había afectado de forma sensible al campo de prácticas.

Con la recalificación posterior de estos terrenos, en los que se ha ubicado el recinto ferial y edificaciones de oficinas y residenciales, estas fotografías forman ya parte del álbum de los recuerdos, al quedar este sector sensiblemente transformado.

Lo que ayer era un camino de acceso al campo de prácticas, en la actualidad es la Avda. de Blas Infante, sin que se conserven ninguna de las edificaciones que muestran las fotografías.

 

CINEMA SAN JUAN DE ÉCIJA.

A veces nos asalta la tentación de revolver el pasado, de revivir costumbres, personajes. Las fotografías que les mostramos forman parte de esos recuerdos que, quizás para algunos, sean notas trasnochadas, pero para otros forman parte de ese pasado que se nos antoja vivo en la memoria de la ciudad.

El cine de Verano Cinema Sanjuán estaba ubicado en la avenida Miguel de Cervantes 34, lindando por su costado izquierdo con el Parque Infantil. No era el único cinematógrafo que existía en la citada avenida en los primeros años de la década, ya que también estaban el Cine Astoria, en el numero 17 y el Cervantes en el número 6. Muy próximo a esta vía, se encontraba el Imperial Cinema, situado en la calle Emilio Castelar 3, a espaldas del Casino de Artesanos.

 

El cine Sanjuán era el más coqueto, el más señorial y, por extensión el más cuidado de todos ellos. Sus gradas, “el gallinero”, eran de mampostería, con escalones cómodos y espaciosos. Si a todo esto se le añaden sus cuidados jardines, sin duda era el lugar preferido para disfrutar de las películas de la época.

En este cinematógrafo, como en la mayoría de ellos, era costumbre comer cartuchos de pipas lo que originaba un ruido manifiesto. Otra costumbre generalizada era la distribución a los espectadores de agua potable mediante cantaritos para mitigar la sed que dejaba el alto consumo de las pipas peladas.

 

CINES DE VERANO DE ÉCIJA.

Durante muchos años la Plaza de Toros se convirtió en cine. El rigor de las altas temperaturas durante los meses veraniegos hizo que miles de ecijanos tomaran este lugar en busca de distracción y algo de aire fresco. Las condiciones ideales que ofrecía el coso taurino, amplitud y frescura, fueron buenos argumentos para que el empresario señor Vacas, que regentaba otros cines de la ciudad, optara por alquilar la Plaza de Toros a los hermanos Joaquín y Juan Pavón Rojas.

 

Fue lugar preferido, especialmente por muchas familias que acudían a este cine no sólo para ver películas, sino para cenar, aprovechando el frescos y las interrupciones imprescindibles para el cambio de bobinas. Todo ello transcurría hasta que la televisión, ya a principios de la década de los sesenta comenzó a ser un acontecimiento en la vida ciudadana. Aunque los aparatos de televisión eran en este periodo escasos, los establecimientos de hostelería vieron sus terrazas muy concurridas de público en detrimento de los cines veraniegos. Se pasó a cambiar de costumbres y consiguientemente, ante la falta de público fueron cerrándose paulatinamente uno tras otro. Concluía así una época en la que los cines de verano tuvieron gran aceptación.

 

COLECTAS BENÉFICAS PROMOVIDAS POR LOCUTORES Y PERIODISTAS.

En las navidades de 1960, los programas que más expectación causaron fueron las subastas radiofónicas que llevaban a cabo un grupo de universitarios y los locutores de Radio Juventud con el benemérito propósito de recaudar fondos con destino a las familias mas necesitadas de Écija.

La formula que emplearon fue tan original como práctica para el fin que se proponían.. “Rasurar el bigote aun empleado de banca ante el público y por subasta”. El programa radiofónico se llevo a cabo en el Teatro Cinema Cabrera, amenizado con orquesta. Un fotógrafo dejó perpetuado el acto en el momento en que el peluquero Ángel Cáceres Jiménez comienza “su faena” junto a Ángel Cáceres los locutores Paco Blasco, Pepe Herráinz y José Francisco Sánchez, artífices del programa benéfico que resultó todo un éxito.

 

Por otra parte, coincidiendo con la Feria de Septiembre en 1.964, tuvo lugar otra original forma de recaudar fondos al utilizarse carretillas para llevar a cabo el fin perseguido.

 

La imagen recoge el instante de la salida de dichas carretillas por las puertas del Ayuntamiento para iniciar el recorrido y solicitar la colaboración ciudadana. En la toma se puede apreciar al periodista sevillano Amores, y en segundo plano a Manolo Mora, director del semanario Écija y Aurelio Carballo, corresponsal de ABC. En la cuestación participaron seis carretillas que al finalizar la jornada recaudaron más de cuarenta mil pesetas, cantidad que fue entregada al Superior de los Hermanos de San Juan de Dios, Fray Serafín Madrid, del Sanatorio de San Juan de Dios de Sevilla.

Radio Écija también organizó con este motivo la I Fiesta de los Corazones Solitarios. Una fiesta que según se leía en los prospectos lanzados iba dirigida “a todos los corazones solitarios ajenos al amor y a los solteros y solteras de Écija y provincia de Sevilla”. Esta fiesta se celebró el día 20 de Septiembre del año 1964, con un programa de los mas variopinto: desde una misa ante la imagen de San Antonio, a cena en frío, bailes de gala, cotillón, verbena. Y un concurso de baile de parejas afortunadas, simultáneamente en el Parque Infantil y en la Glorieta Vélez de Guevara con sus correspondientes orquestas.

Pero no fue el anterior el único programa benéfico promovido por este grupo de jóvenes locutores. En la navidad de 1964 organizaron un programa denominado “Vestir al Desnudo”, en colaboración con la Acción Católica de la Parroquia de Santa Maria. Dio comienzo el día 27 de diciembre con una emisión extraordinaria y a través de la cual, el coadjutor Rodríguez Remesal iba dando mensajes a los “comandos” situados en los diferentes barrios. Una docena de vehículos participaron en la campaña recorriendo calles y cargando las prendas y demás artículos que los ecijanos donaban. La emisión fue dirigida a través del teléfono en conexión con la emisora que dirigía José Francisco Sánchez.

COLEGIO HOGAR DE LAS HERMANAS DE LA CARIDAD.

La Guardería Infantil del Colegio Patrocinio de San José, perteneciente a las Hijas de la Caridad, fue una de las instituciones benéficas de mayor popularidad en la población, dada la importante labor social que ejerció. El edificio que estuvo situado en la calle José Canalejas, se abrió el 11 de febrero de 1959.

 

Para auxiliar a esta Institución se creó la Asociación Damas de la Caridad que llegó a contar con unas doscientas asociadas. Las asociadas tenían la misión, no sólo de recabar el apoyo económico necesario para el sostenimiento del centro, sino también como tarea primordial, la de servir el almuerzo a los niños que allí se encontraban acogidos.

 

A falta de guarderías públicas este colegio, o casa comida como se le llamaba, vino a desempeñar una labor importante en una ciudad donde el número de personas que acudían a las tareas del campo era significativa, siendo, por consiguiente, el único recurso para muchas familias jornaleras.

Es este colegio estuvieron acogidos mas de setenta niños, todos menores de 8 años.

COSARIO MATEOS.

Desde los años cuarenta José Maria Mateos Martín, junto con Fulgencio Casanova Pérez, prestaba en Écija el servicio de transportes de mercancías con carga fraccionada. Este servicio de forma irregular, hacia la ruta Écija Sevilla y viceversa. Pasó posteriormente a la dirección única de José María al adquirir éste los derechos de su socio.

Promulgado el Reglamento de Ordenación de Transportes de mercancías por carretera, la empresa solicitó la concesión definitiva del servicio regular. Tras el correspondiente expediente administrativo, el día 3 de febrero de 1.947, quedó definitivamente establecida en nuestra ciudad, la entrañable empresa, Cosario Mateos, encuadrada en el Sindicato Nacional de Transportes y Comunicación, en el Subgrupo 2º del grupo II del Sector “caminos ordinarios” del referido sindicato.

 

Con carácter provisional abre oficinas en Écija, en calle Comedias, 7, y en Sevilla, en el Parador de Cosarios, situado en la Cuesta del Rosario. Consolidado el servicio se establecen tres delegaciones ya permanentes. En Écija en la calle Garcilaso, 4; en La Luisiana, en la calle Calvo Sotelo,2; y en Sevilla, en la calle Espronceda. El transporte de mercancías se realiza tres días a la semana, es decir, los martes, jueves y sábados, con dos camiones: un Austín y un Fiat. Posteriormente incrementa la flota un camión Chevrolet, de gasolina, de 21,4 HP:, con dos salidas desde Écija, una a las 7 de la mañana con llegada a Sevilla a las 10. Y otra a las 20 horas con llegada a la capital a las 23. Tiempo a todas luces comprensible si se tiene en cuenta que los camiones tenían una velocidad máxima en torno a los 40 kilómetros / hora.

Ya en los años sesenta, “Cosario Mateos”, moderniza y renueva la flota con la compra de dos modernos camiones marcas Mercedes Benz. Y por otra parte la Comisión Municipal Permanente de fecha 17 de junio de 1966, acordó conceder un concierto del derecho o tasa, por la ocupación de la vía pública por carga y descarga, con la cantidad de 200 pesetas mensuales a partir del día 1 de julio.

 

“Cosario Mateos” habiendo cumplido más de medio siglo de vida en nuestra ciudad, realizando la actividad principalmente desde la unidad familiar, cobrador, conductor, tareas administrativas, transmitiendo esta actividad de padres a hijos, ha hecho que goce esta empresa del reconocimiento, la simpatía y de un merecido prestigio entre todos.

CRONISTA MARTIN JIMENEZ – POETA TOMÁS BEVIÁ.

Vienen a estas páginas dos dignos representantes del mundo cultural de la ciudad, Dos hombres de reconocido prestigio que formaron parte, por derecho propio, de la Real Academia Luis Vélez de Guevara.

En la imagen, vemos al cronista Martín Jiménez, en una de sus intervenciones en un acto celebrado en el Casino de Artesanos, junto con el administrador de la Marquesa de Peñaflor, Antonio Muñoz Sánchez, Martín Jiménez nació en Écija en junio de 1885. Dedicó muchos días de su vida a la investigación, con un tema central: la historia local.

Ostentó el cargo de concejal de Ayuntamiento astigitano, siendo alcalde Luis de Saavedra Manglano, en el que ocupó el cargo de segundo teniente de alcalde, dirigiendo las delegaciones de Matadero, Abastos y Subsistencia y de Instrucción Pública.

Fue nombrado académico de la Vélez de Guevara de Écija, y de la de Santa Isabel de Hungría y de las Ciencias y Bellas Artes de Córdoba. Escribió numerosos artículos en diferentes periódicos locales y provinciales siempre relacionados con la historia de Écija. El Ayuntamiento le nombró Cronista Oficial de la ciudad y entre sus publicaciones se encuentran: La Ermita de Nta. Sra. del Valle, con prólogo de “El Duende de Cañato” 1926, Monumentos Históricos y Artísticos de la ciudad e Écija. 1934. “Memorias Ilustres del Convento de San Pablo y Santo Domingo de la ciudad de Écija”, 1937. El Cronista Martín Jiménez falleció, el 13 de junio de 1.971.

En la imagen de la derecha el profesor y poeta Tomás Beviá Aranda, nació en Andujar en junio de 1907, y al igual que el cronista Martín Jiménez, es difícil la tarea de sintetizar su amplia biografía. Formó parte igualmente de la Real Academia Vélez de Guevara. Ejerció de maestro nacional y como profesor en el Instituto Laboral. Licenciado en Filosofía y Letras, catedrático de francés. Miembro correspondiente de academias e instituciones culturales de diferentes países.

La ciudad le reconoció en vida su dilatada labor cultural y su amplio trabajo poético, y hoy tanto la biblioteca municipal como una calle astigitana llevan su nombre que perpetúan su memoria. Obtuvo numerosos premios y distinciones, entre ellos, de la Asociación Amigos de Écija y el de miembro de la Asociación Mundial de Escritores.

Entre sus diversas obras publicadas figuran: “Cacharro”, (poema de un alfarero) Guía Turística, con dos ediciones. Lo que canta un jilguero prisionero en su jaula (1981) ventana azul (1982). Ecijanos de oro (Antología de la poesía). En su corazón amaneció una estrella (1990). Colaboró en revistas de poesía como Gemma, Clarín, El Erial, etc. Está incluido en la Enciclopedia de Escritores de la Lengua Española, y en el Diccionario de Petas, editadas por Él Paisaje Editorial, en Vizcaya.

En la instantánea, Tomás Beviá durante su intervención, como pregonero de la Semana Santa de Écija, en el Casino de Artesanos en 1971.

DEL COLCHON DE SAYO AL FLEX.

El hombre desde su origen tiene un obligado cumplimiento, inexcusable, con el sueño y, aunque esto sea una realidad cotidiana, no ha sido así la base sobre la cual se apoya. Ésta si que ha cambiado con los tiempos. ¡Y vaya que ha cambiado! Recuérdese, si nó, esos colchones de sayos, donde la gran mayoría de los ciudadanos recobraba el descanso reparador. Sayos que eran adquiridos a unas mujeres conocidas por “Las Sayeras”, encargadas de ir al campo y recoger las hojas de los maizales, y reponer aquellos otros que ya habían cumplido su función. Era complicado dormir en estos colchones los primeros días hasta que se compactaban los sayos, y por añadidura nada de agradable en los meses de verano. También había colchones de borra, o de retal de lana y de miraguano. Para los mas pudientes quedaban, pues, los de lana de oveja, los cojines y almohadas de plumas.

Lo que hoy resulta habitual, en la década de los sesenta podía crear gran expectación; si no, observen en esta fotografía la gente agolpada frente al establecimiento, regentado entonces por Casa Valpuesta, donde se expuso por primera vez el colchón flex. La nueva época y los muchos adelantos nos trajeron los muelles en los colchones y se llevaron la borra, el sayo y la pluma… aunque los sueños siguen siendo los mismos.

 

DERRIBO DEL EDIFICIO DEL ASILO DE ANCIANOS.

La Comunidad de las Hermanitas de los Pobres se estableció en Écija, tomando la responsabilidad del Asilo de los Ancianos, el día 15 de agosto de 1.878.

En el año 1967 la ciudad recibe la noticia del cierre de su asilo de ancianos, en el que había más de cien acogidos y con un buen numero de peticiones que no podía atender. El establecimiento regido por las hermanitas de los pobres había cumplido ochenta y nueve años de Servicio a la población. Durante ese periodo las hermanitas de los Pobres atendieron a mas de 2.500 ancianos de ambos sexo, sin que el número de acogidos haya superado esa cifra por insuficiencia de la casa, ya que las 104 plazas disponibles estaban siempre cubiertas, al ser muy numerosas la peticiones.

 

Se realizaron gestiones acerca de la Casa General para que continuara la comunidad en Écija, pero se alegó la falta de vocaciones necesarias para llevar a cabo su cometido. Nuestros abuelos fueron trasladados a otros centros asistenciales regidos por la propia comunidad de religiosas en Osuna, Antequera, Jerez, etc.

El edificio registralmente constituido por diferentes inmuebles perteneció al Ayuntamiento de Écija, en pleno dominio, como bien de servicio público, adquirido tras las desamortización, y a la propia Congregación de Hermanitas de los Pobres. La administración local inscribe la propiedad del inmueble por certificación el 22 de noviembre de 1969, expedida por el secretario Manuel Rodríguez Hens. En la década de los setenta el Ayuntamiento lo vende a una empresa inmobiliaria que, tras su derribo, inicia la construcción de viviendas.

 

Pero los años han pasado y del centro asistencial no queda nada más que un vago recuerdo. Hoy, las paredes que albergaron una parte de nuestra historia se han convertido en un edificio de varias plantas, en cuyas viviendas habitan familias, que en su mayoría, desconocen cuanto de historia hay bajo las camas que duermen.

Cuesta trabajo aceptar que el edificio del asilo de ancianos, debidamente restaurado, no hubiera podido tener otros usos públicos.

DOCTOR SANCHEZ-MALO RUIZ.

Personaje destacado en esta década en la que ocupa lugar preeminente en la historia de Écija. El Doctor Sánchez-Malo Ruiz formó parte de la Corporación Municipal, durante seis años, 1961-1967, ocupando el cargo de Teniente de Alcalde de Urbanismo y Obras Públicas, tras el cese de Román Castelo Ortiz. Durante su mandato se construyó el colector del Arroyo la Guitarrera, obra de gran importancia de cara al futuro de la zona sur de la ciudad. Acometió el exorno de los numerosos rincones típicos que presentaban un estado lamentable, entre ellos, los situados en la calle Juan de Angulo, Saltadero, Plazuela de San Juan. Instaló una fuente en San Gil, para que los vecinos de este barrio humilde tuvieran el agua mas próxima, y evitarles así los desplazamientos con cántaros y otros utensilios a otras fuentes públicas, lejos de sus domicilios.

Su espíritu ecijanista se desborda en amor a su ciudad y su gente, y su hace brilló en la referida delegación. Hombre de bien, querido por cuantos le trataban, médico de profesión de la que hizo un sacerdocio, hombre caritativo, abierto siempre a socorrer al necesitado, su consulta se veía concurrida por los mas desheredados de la fortuna, que encontraban en él el alivio a sus males y socorro a sus necesidades. Eran muchos los que además de encontrar en él el médico que les curaba en sus enfermedades, en aquellos años de escasez y necesidad, recibían además el socorro económico para sus familiares.

El que lo conoció, por sus dotes humanitarias, lo recuerda siempre como verdadero apóstol de la medicina. En 1.973 el Excmo. Ayuntamiento, le concede la medalla de Oro de la ciudad, con nombramiento de Hijo Predilecto de Écija y se le erige un monumento en la Plaza de San Juan, a petición del vecindario, por considerar “que el vecino de esta ciudad don Tomás Sánchez-Malo Ruiz. Doctor en medicina y Cirugía, de ejemplar e intachable vida, tanto particular como profesionalmente, es merecedor de ser distinguido con uno de los nombramientos que contempla nuestro Reglamento de Honores y Distinciones”” y por “su humanista y abnegada labor como médico y su brillante eficacísimo paso por la Excma. Corporación Municipal”.

El monumento estuvo enclavado en la Plaza de San Juan, zona esta cercana a su domicilio, embellecida y cuidada por él, hasta hacer de ella uno de los lugares mas bellos y recoletos delos muchos que durante su etapa en la Comisión de Urbanismo llevó a cabo, hasta que desgraciadamente, la barbarie, de unos incontrolados sin ideales ni formación cívica, desenfrenada en el vicio y en los malos modales, han destrozado después de profanarlo muchas veces, el busto que se colocó en esta plaza, sin saber que con ello destruían el recuerdo de quien se hizo merecedor de él porque paso por el mundo haciendo el bien.

 

En la fotografía de arriba, vemos al doctor Sánchez-Malo presidiendo la mesa de un acto celebrado en el Instituto Laboral. En la fotografía de abajo, con miembros de la corporación Municipal, sentado a la derecha del Alcalde.