MEMORIA DE UNA DECADA – (1960-1969)
POR D. JUAN MENDEZ VARO – 2001

3ª PARTE - (Menú acceso rápido)

MIEMBROS DE LA CORPORACION MUNICIPAL DE ÉCIJA.

Una comida homenaje a los ediles salientes, celebrada en el Casino Ecijano el día 2 de febrero de 1964, dio lugar a esta imagen en la que prácticamente se encuentran todos los hombres que formaron parte de las diferentes gobiernos municipales durante el mandato de Joaquín de Soto Ceballos.

De pie: Rafael Barcia Lucena, Manuel Martín González, Manuel de la Matta Ortigosa (secretario), Lorenzo García Vargas. Francisco Márquez Mateos-Cañero, José Rodríguez Nogueras, Juan Herrera Porras, Joaquín Nogueras Rosado, Lorenzo Ostos Benítez, Ángel Martínez Márquez, Tomás Sánchez-Malo Ruiz, Alberto Fuentes Plata, Manuel Mora Jiménez, José María Mateos Martín, Antonio Mesa Cubero, Enrique Martín Martín, Manuel Gómez García, Manuel Jiménez Cruz, Manuel Benítez Mateos-Cañero.

Sentados: Víctor Losada Galván, Manuel Martín González, Joaquín Martín Rojas, Joaquín de Soto Ceballos (alcalde), Román Castelo Ortiz, Manuel Rodríguez de Torres, y Pedro Cárdenas Osuna.

MOLINO DE LA MERCED.

La Junta Rectora de la Cooperativa aprobó la constitución de una comisión para adquirir el Molino aceitero llamada de Mantilla y también conocido por Molino de la Merced. Este molino, situado a extramuros de la ciudad, próximo a la salida del puente sobre el río Genil, tenía unas inmejorables condiciones dado su acceso por la carretera general de Madrid a Cádiz. Era propiedad de la Entidad Masabe, S.A. y en él quiso la Cooperativa establecer sus actividades económicas: aceite de oliva, extracción de aceite de orujo, sus derivados y aceite de linaza.

Dichas gestiones dieron su fruto y la compra se materializó posteriormente. Esta fábrica de aceite tenía en el año 1958 una capacidad de producción de unos tres millones de kilos de aceitunas de molturación.

La cooperativa no sólo ha tenido desde su fundación unos objetivos económicos como la utilización colectiva de instalaciones relacionadas con la agricultura, la industria y la ganadería, tales como molinos, bodegas, almazaras, extractores de aceite de orujo, sino también motivos sociales, de indudable importancia. En este apartado se encuentra la concesión de becas de estudios par la formación de los técnicos necesarios en sus factorías, la creación de premios para estudio y monografías sobre temas agrícolas y ganaderos. Hay que recordar que esta Cooperativa becó los estudios del sacerdote Fernando Pérez Aínsua, a cuya primera misa asistió la Junta Rectora de la Cooperativa, y los estudios a varios niños, de escasos recursos económicos, en el Instituto Laboral.

OBRAS EN EL EXCONVENTO DE LA VICTORIA.

El templo de la Iglesia de la Victoria, que perteneció a los Mínimos de San Francisco de Paula hasta la exclaustración, y dependiente posteriormente de la Jurisdicción Ordinaria, debería haber sido objeto de especiales cuidados, tanto por las autoridades competentes, como por la propia Fundación de los Marqueses de Peñaflor, por tratarse de uno de los templos más interesantes de la ciudad. Hasta el mes de octubre del año 1965, en que dieron comienzo sus polémicas obras, poseía una gran nave y crucero, cubierta de artesa de recuerdos mudejáricos, con interesante retablística. El Exconvento de la Victoria, tan ligado a la historia de la ciudad, hoy simboliza la incuria que ha arruinado tanta riqueza de nuestro patrimonio artístico.

Años después de las desafortunadas obras, su torre, como sus dos bellas portadas, presenta un estado de abandono intolerable, al borde de la ruina total, como colofón de la falta de sensibilidad de los que tienen la obligación de su conservación. Entre ellos, se repite, la propia fundación por encontrarse en la Cripta de la capilla de San Francisco de Paula, el panteón de los Marqueses de Peñaflor, cuyo origen data de la fundación del convento.

La fotografía que reproducimos, nos muestra las obras en ejecución de la fachada lateral de la iglesia, en las que se dibuja ya lo que sería su posterior fisonomía: una pequeña capilla, aislada de su artística torre, y sin uso sus dos portadas. La principal, a calle Cambroneras (hoy avenida del Cristo de Confalón) y la lateral, a la avenida de Italia (hoy avenida de Andalucía).

OPERACIÓN CLAVEL.

En noviembre de 1961 el Tamarguillo se desbordó, como consecuencia de la caída en Sevilla, en un corto espacio de tiempo, mas de trescientos litros por metro cuadrado, anegando barrios enteros: La Calzada, el Cerro del Águila, San Bernardo, el Fontanal, el Tiro de Línea y Puerta Jerez, llegando el agua hasta la Campana, lo que dio origen a que Sevilla fuera declarada zona catastrófica.

Fueron tantos lo sevillanos que se quedaron sin hogar que en mes más tarde se organizó, una cabalgata que partió desde Madrid, la llamada “Operación Clavel” capitaneada por el popular locutor de radio Boby Deglané, para socorrer a los damnificados.

La caravana pasó por Écija camino de Sevilla, el día 19 de diciembre de 1.961, donde hizo una breve parada en el “Cerro”. Los artífices de la “Operación Clavel”, el famoso locutor y la Duquesa de Alba fueron recibidos por las autoridades locales, con los que departieron durante unos minutos.

La revista Écija en su número de 20 de diciembre de 1961, en una de sus columnas describe el paso de la caravana por la ciudad, a la que titula La Caravana del Amor, de esta forma tan efusiva: “Seis kilómetros de carretera estaban invadidos con su gentío entusiasta que vitoreaba a Boby Deglané y a Sevilla capital, nuestra beneficiaria, de este abrazo a su reciente tragedia producida por las aguas del Tamarguillo. Culminó el entusiasmo cuando nuestras autoridades hicieron entrega a Boby y al Sr. Tomás, del camión de gallinas y otro de grandes cantidades de comestibles, aceite, dulces, garbanzos, tortas, etc, que se incorporaron al centenar de camiones que a tal efecto hacían la ultima etapa de su recorrido. Boby, demostró en Écija su simpatía que culminó en la entrega de flores ecijanas a la Duquesa de Alba”.

Como se sabe, cuando llegó a la capital, Sevilla se echo a la calle. Una avioneta que acompañaba al convoy chocó con unos cables de alta tensión que cruzaban la autopista San Pablo. Causó 24 muertos y 100 heridos.

LOS CINCO DINAMICOS.

El grupo “Los Cinco Dinámicos” se creó en 1962, siendo sus primeros componentes, Enrique López, Sebastián Luque, Francisco Yelamo, José Manuel Chía y José Luis Asencio. Algunos de ellos como Enrique, Sebastián y Francisco ya venían tocando en otro grupo. Lo mismo ocurría con José Luis Asencio, que formaba parte de la Orquesta Ramos, también conocida por “Orquesta Santa Cruz”, perteneciente a la emisora parroquial Radio Santa Cruz, que dirigía el párroco José Barriga Coronel.

Por aquel tiempo José Luis Asencio se ilusiona con la compra de una batería. Y sin pensárselo dos veces la adquiere en Casa Mariano Biu, de Zaragoza, por importe de 7.500 pesetas. Esta circunstancia no la olvidará, José Luis, porque el mismo día que recibe el instrumento musical, llega al mundo José Luis, su primer hijo.

A raíz de esta compra los músicos de uno y otra orquesta se funden naciendo la “Orquesta Los Cinco Dinámicos”. Pero había que completarla y mejorarla aun más. Contactan con un joven enamorado de la música Paco Báez, hijo del sacristán de San Gil y empleado del Banco Mercantil e Industrial. Y por otro lado necesitaban una buena “voz” o vocalista, término que designaba a lo que hoy día se conoce como cantante. Y tras pruebas y ensayos queda definitivamente completada la orquesta con José Manuel Chía.

El sonido y amplificación corría a cargo de Guillermo Molina, perteneciente a Hermanos Molina, empresa dedicada al alquiler de sillas y equipos de sonido. Al poco tiempo Francisco Yelamo, por asunto de trabajo, se marcha de Écija, siendo sustituido por otro músico experimentado perteneciente a la Banda Municipal, José Gordillo.

La Orquesta “Los Cinco Dinámicos” consiguió numerosos éxitos. No es aventura afirmar que fue el mejor grupo musical que tuvo Écija en el siglo XX. Sus actuaciones fueron numerosas, no sólo en la ciudad sino fuera de ella. Aún recuerdan sus componentes las vicisitudes y problemas que tenían que sufrir cuando los contrataban fuera de la localidad, por el transporte del piano, que era de los llamados de pared, de gran peso y volumen. El problema lo solucionaron comprando uno electrónico, que por aquel tiempo era impensable para otros muchos grupos. Ello fue porque, además de ser “dinámicos”, les sobraba ilusión y amor por la música.

Como los contratos se sucedían, a “Los Cincos Dinámicos” les preocupaba también su imagen, y para ello tienen su propio sastre, el popular Juanito Estilo. Hasta de cinco uniformes llegaron a disponer, siendo el coste de las chaquetas a 3.500 pesetas por unidad. Posteriormente continuaron adquiriendo y enriqueciendo el instrumental como flauta, guitarra eléctrica e instrumentos de percusión, que en aquel tiempo también era novedad.

Con ese bagaje no es extrañar que recorrieran muchísimas ciudades, y el orgullo de que Écija contaba una magnifica Orquesta. Y como todo lo que comienza tiene su fin, en los primeros años de la década de los setenta, la Orquesta “Los Cinco Dinámicos” desaparece, no sin ser reconocida, por muchos, y como una gran orquesta pionera en su tiempo.

PEÑA CICLISTA ECIJANA.

La afición al ciclismo se acrecentó en España, y en Écija en particular, a partir del triunfo, en el tour francés, de Federico Martín Bahamontes. A comienzos de la década, el deporte del pedal tenía sus buenos aficionados, y entre éstos uno que dedicó muchas horas de trabajo e ilusión para que nuestra ciudad contara con este deporte tan popular: Emilio Martín Caballero, propietario del que fue famoso Bar Cantarero. Emilio tenía en su junta directiva a gente emprendedora como José María Martínez, Manuel Gómez, Francisco Blasco, Cristóbal Márquez, Jaime Campoy, Manuel Vargas, Antonio García y Julio Manchado, con los que organizó innumerables pruebas con carácter local, alguna de ellas, coincidiendo con las Ferias de mayo y septiembre o con la popular verbera del Santa Ana. Pero esto no quedaba ahí, sino que además la Peña fomentó a jóvenes ciclistas para participar en diversas competiciones dentro y fuera de la provincia.

Y si digna de elogios es la figura de Emilio Martín Caballero, como presidente de la Peña Ciclista Ecijana, merece igual tratamiento, Antonio Vera Martínez, que fue uno de los pocos empresarios que apoyaron económicamente al deporte base, y gracias a él fue posible llevar a la práctica esta bella disciplina. En la instantánea inferior, Antonio Vera, posa con el equipo que él patrocinaba en la Plaza de España, antes de una de las pruebas ciclistas celebradas con motivo de la Feria ecijana.

PIPAS DE ABASTECIMIENTO DE AGUA POTABLE.

Hemos comentado que la ciudad contaba con muchas carencias y entre ellas las redes de saneamiento y agua potable. El sistema tradicional que se utilizaba para el abastecimiento a la población era a través de una obsoleta red que regulaban “los cañeros”, pudiéndose aún observar en algunas calles “las taquillas”, donde se manipulaba la arqueta. Allí, mediante arcilla, aumentaba o disminuía el diámetro de las bocas de entrada de agua de las diversas casas, regulando por tanto el caudal que recibían, procedente de las antiguas conducciones y captaciones, no por metro cúbico, como se hace hoy, sino por “pajas”.

Ante la escasez de agua potable, la población comenzó a abastecerse del líquido elemento de diferentes pozos ubicados en la periferia de la ciudad. Pozos éstos a varios kilómetros del casco urbano y que eran conocidos por el Trillo, Gallardo, Las Peñuelas, Las Barrancas etc., realizándose la distribución de agua mediante unos carros de tracción animal llamados “Pipas”, cuyo recipiente equivalía a 30 cántaros o 468 litros.

En la imagen superior podemos ver la “pipa para el abastecimiento” de agua a la población, propiedad de José Muñoz Rodríguez que con su mulo “Habichuela” distribuía el agua desde los pozos de las Peñuelas y del Trillo, a razón de una peseta la garrafa y cincuenta céntimos el cántaro. En la fotografía José Muñoz posa para el fotógrafo junto con sus hijas Maria del Valle y Mercedes Muñoz Torres y dos amigas de éstas.

LA PISCINA DE SAN GIL EN ÉCIJA.

La feliz iniciativa de Emilio Gómez de construir una piscina pública en un extenso huerto que comprendía la manzana formada por las calles Huerta, Sol, Rojas y Céspedes, llenó de regocijo a los ciudadanos. La llegada de los meses estivales originaba en muchas familias gran inquietud y angustia, toda vez que el río Genil era noticia año tras año por la muerte de un buen numero de bañistas. La juventud acudía al río sin preparación alguna, ya que los cursos de natación eran una asignatura ignorada por aquel entonces. La piscina, situada en una zona céntrica, espaciosa y con exuberante vegetación, llegó a obtener gran aceptación por parte de los ecijanos. Su apertura tuvo lugar en el año 1961, y desde entonces, los días de altas temperaturas se llenaba de gente, principalmente de jóvenes que buscaban en sus aguas y en sus instalaciones una grata jornada en los duros meses de verano.

Esta piscina tenía dos horarios, es decir, la jornada partida. Las mañanas para las mujeres y las tardes para hombres; costumbre ésta qu el tiempo fue normalizando quedando, posteriormente, abierta para ambos sexos isn horarios preestablecidos, y sin que se tuviera que esperar a la salida de la última mujer para que los hombres pudieran entrar.

PISCINA ÉCIJA - PISCINA DEL BOQUILLA.

La piscina Écija, que regentó Luis Prieto Fernández, popularmente conocida por piscina del “boquilla”, fue inaugurada en el verano de 1963, por miembros de la Federación Andaluza de Natación, delegado de Información y Turismo de Écija y deportistas del Club Natación. Estaba situada en la Ronda de San Agustín, próxima a la estación de ferrocarril.

En los actos de inauguración jóvenes del Club Natación de Sevilla, hicieron varias demostraciones, compitiendo al final en pruebas eliminatorias.

La nueva piscina venía a cubrir una importante necesidad en una ciudad de temperaturas extremas en los meses veraniegos, pues cumplió con varias funciones además del baño, la celebración de competiciones deportivas, y por las noches, lugar de encuentro de la juventud con pistas de bailes.

Luis Prieto organizó el día 18 de agosto de 1963, una de las primeras pruebas de natación de las que se tiene noticia en Écija, con las modalidades de 200 metros libres masculinos, 100 metros libres masculinos, 80 metros libres femeninos y 40 metros libres infantil y saltos de trampolín. El jurado estaba compuesto por el delegado de festejos Juan Herrera Porras, el director de la Revista Écija, Manuel Mora, el corresponsal del Correo de Andalucía, Manuel Martín Burgos y el representante de Radio Écija, José F. Sánchez, estando el cronometraje a cargo de Ángel Trillo.

POSADA DE SANTA MARÍA EN ÉCIJA.

Traemos a esta página un excepcional documento gráfico correspondiente a la entrañable Posada de Santa Maria que estaba situada en el mismo corazón de la ciudad. Una fotografía en la que posan Víctor Losada, Martín Burgos y Francisco Fernández, junto con otros amigos, nos sirve como constancia para el recuerdo.

Formó parte el inmueble de otro de mayor extensión, propiedad de Antonio Mantilla y Tamarit Martel, soltero y abogado de la ciudad. Estaba delimitado por las calles Bernardino y Benito, posteriormente denominadas calles Evaristo Espinosa y Fernández Pintado, respectivamente. Su solar ocupó mas de mil metros cuadrados quedando distribuida la planta baja con 5 habitaciones, comedor, cocina, despensa y descansaderos para cuatro cuadras y dos patios. La planta alta se distribuía en tres habitaciones con escalera falsa y otras 5 habitaciones separadas unas de otras y el pajar para el suministro del ganado. Sobre su muro se apoya el artístico arco de Santa María, que ha sido respetado en las distintas transformaciones sufridas.

Después de diferentes vicisitudes la Posada de Santa María fue adquirida a comienzos del presente siglo por D. Antonio Herrera Blanco, en cuya familia permaneció hasta su cierre en el mes de julio de 1.966. El edificio, como otros de la ciudad de gran riqueza histórica, fue derribado sin que nadie se opusiera. La Posada o parador de Santa Maria, modelo de la arquitectura civil ecijana, es un ejemplo hiriente, quizás por falta de previsión, conciencia o dejadez, encuadrado dentro de los edificios que habitualmente son despreciados por los “intelectuales oficiales de la ciudad”, quines no dudan en calificar de “casuchas” estos edificios, calificación que los constructores aprovechan para su inmediato derribo. La realidad ahí está, sin que nadie se quejase de lo que se pudo hacer y de lo que no se hizo. Su interés radicaba fundamentalmente en la singularidad de su estructura y en su propia función social y valor testimonial.

PRIMERA JUNTA RECTORA DE LA COOPERATIVA AGROPECUARIA E INDUSTRIAL.

El movimiento cooperativo español empezó su andadura en el siglo XIX, con la entrada de las ideas de Fourier en nuestro país a través de Andalucía, concretamente por Cádiz. Este se difundió rápidamente por toda España, principalmente a partir del derrocamiento de Isabel II.

El embrión de la primera cooperativa ecijana surge en la antigua Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos, de Écija. A la convocatoria de su presidente, Rafael Osuna López, el día 20 de febrero de 1.952, asisten Eloy Martínez Liñán, Manuel y A. Maria Sagrera, Fernando Osuna de las Doblas, Enrique, Fernando y José Osuna y Gómez del Rosal. José y Fernando González de Aguilar, Antonio Tamarit Rodríguez, Juan Padilla, José Pérez Gallardo, Antonio Rosales, Joaquín Pérez, José Palma González, José Rodríguez Nogueras, Manuel del Mármol Gil, Diego Canales Guerrero, Eduardo González, Antonio Piña, Francisco Martín Caro, Enrique Saavedra y Tello González de Aguilar. En dicha asamblea hace las funciones de secretario, el de la propia hermandad, Antonio José Collado Collado.

Los reunidos expusieron su deseo de agruparse para constituir una cooperativa, por “las finalidades y beneficios que puede reportar a todos los socios cooperativistas”, que denominan Cooperativa Agro-Pecuaria e Industrial de Écija. Después del cambio de impresiones se nombre la primer Junta Gestora, que quedó así: Presidente, José Rodríguez Nogueras, Secretario, Enrique Osuna y Gómez del Rosal; Tesorero, Tello González de Aguilar; vocales: Eloy Martínez Liñán, Fernando Osuna de las Doblas, José Palma González y Antonio Tamarit Rodríguez.

Los estatutos de la Cooperativa se inscriben en el registro central del Ministerio, con el número 5.915, de fecha 15 de abril de 1.952, disponiendo su encuadramiento en la Unión Nacional de Cooperativas del Campo, siendo publicado en el B.O.E de 8 de junio de 1.952.

La Junta Rectora con fecha 10 de junio de 1.952, faculta a varios de sus miembros para que se trasladen a Madrid, “con el fin de gestionar acerca de los poderes públicos”, la rápida implantación en Écija, de una factoría de fibras textiles y el traslado de la fábrica azucarera “San Enrique” de Motril a Écija. En esta reunión se produce la dimisión del tesorero Tello González de Aguilar. Para ocupar dicho cargo se nombra a un hombre joven y economista, Enrique Martín Martín, que vendrá a representar un importante papel en la cooperativa, de la que será, años después su presidente.

En la sesión de 27 de marzo de 1.965, se renueva la Junta Rectora, recayendo la presidencia en Antonio Tamarit Rodríguez. Los demás cargos se designan de la siguiente forma: secretario, José Rodríguez Nogueras, tesorero, Martín Martínez Sagrera; y vocales, Enrique Osuna Gómez del Rosal, Lorenzo Ostos Benítez, Enrique Martín Martín, José María Pérez Pérez, Francisco Gálvez Palos, Manuel Ostos Carmona, Juan Filter Álvarez, José Tejero García; Manuel Calderón Gómez, Antonio Luque Hinojosa, Antonio Boceta Martín y Manuel Martín González.

LA PROLONGACIÓN DE LA AVDA. MIGUEL DE CERVANTES.

La Alcarrachela, ayer campos fértiles y hoy zona urbanística de gran desarrollo. Lo que fue una zona de frondosas huertas y posteriormente vertederos de inertes, el tiempo lo ha transformado en uno de los sectores mas modernos de la ciudad. Tuvo su origen en los años cincuenta cuando el activo empresario Antonio Marín Gallardo inició la edificación de viviendas de protección oficial subvencionadas, paralelas a lo que hoy son los jardines de Andalucía.

Pronto quedó la manzana comprendida entre la avenida de Andalucía, prolongación de Miguel de Cervantes con la variante de la carretera general como zona residencial, elevándose diferentes grupos de viviendas, que han transformado de forma sensible este sector sur de la ciudad.

Si al Alcalde Felipe Encinas y Jordán le cabe el honor de haber abierto la avenida Miguel de Cervantes, conocida popularmente por calle “Nueva”, que como se sabe consiguió tras muchos años de trabajo y dificultades, al alcalde Joaquín de Soto Ceballos, le cabe también el honor de haber concluido su alineación definitiva, con la expropiación de unas casas de la Plaza de España, 34 y 35, al llegar a un acuerdo con los propietarios e inquilinos de dichos inmuebles, es decir, con Josefa Bersabé Calvo, Francisco Torres Martín, Alsina Graells, S.A., y Antonio Romero Gordillo.

A Joaquín de Soto Ceballos, le cabe el honor de ser también el artífice de la apertura de la prolongación de la Avenida de Miguel de Cervantes, pues concertó con Antonio Marín Gallardo, la compra de 3.082 metros cuadrados de terrenos, a razón de 13 pesetas. Terrenos que eran necesarios para que la avenida tuviera el trazado que hoy todos disfrutamos.

En 1961 la avenida de Miguel de Cervantes se ve beneficiada con dos mejoras importantes: la sustitución del arbolado de amplia copa por naranjos, y la reforma completa del alumbrado eléctrico de viejas lámparas sostenidas por alambres que cruzaban la calle por farolas altas de vapor de mercurio. Con ello se han los primeros pasos para convertirla en una de las vías mas importantes de la ciudad.

RADIO SANTA CRUZ.

Las dos fotografías que ilustran estas paginas no corresponden a los años sesenta, pero sí al legado que dejaron los hombres que posan en ellas. Nos referimos a Radio Santa Cruz, emisora parroquial dirigida y fundada por el sacerdote José Barriga Coronel. La vida de esta emisora transcurre paralela a su ejercicio como párroco en la Iglesia Mayor de Santa Cruz, designado cura regente, el día 15 de enero de 1946, aunque no tomaría posesión hasta el mes de diciembre de ese año. Al poco tiempo de llegar a Écija, conoció a Juan Díaz Custodio, quien le mostró la emisora de aficionados instalada en su casa con la que mantenía contactos con casi todo el mundo. El curo pensó que si esa emisora llega a países tan lejanos ¿por qué no podía tener una que llegara a todos los rincones de Écija?. Y Barrigas Coronel, que era de espíritu inquieto, testarudo y emprendedor, no lo dudó dos veces e inició una empresa, nada fácil en aquella época: instalar una emisora de radio.

Viajó a Sevilla, al Arzobispado, a recabar el permiso del Cardenal Segura, permiso sólo religioso porque la licencia civil, según escribió el párroco era “difícil de obtener”, y más cuando el propio Cardenal había pedido varias emisoras y no se las concedieron. No obstante el Cardenal le alentó en el proyecto. Volvió a Écija lleno de alegría y de entusiasmo. A los pocos días se puso en contacto con Joaquín Fernández, quien le hizo el esquema de la emisora de onda normal de 15 watios. Posteriormente acudió al maestro de la escuela Manuel Camacho, técnico de radio, que le ayudó en este menester. Los equipos fueron instalados en una habitación sin uso adosada al templo parroquial. Colocada la antena apropiada, a los pocos días la emisora era ya una realidad.

Según escribió Barriga Coronel, optó por la denominación de Radio Santa Cruz, “porque resultaba mas corto, mucho mas sonoro”. Después de las pruebas, buscó la sintonía, para lo que le valió un sencillo despertador de níquel, que con su tic tac en los momentos de empezar y en las pequeñas paradas, era como la consigna de que le emisora estaba en marcha.

A decir del cura “la emisora resultó una verdadera maravilla”. Se percibía limpiamente la voz y a una distancia extraordinaria del micro. Empezó radiando todos los cultos de la Iglesia de Santa Cruz, además de dar avisos, consejos, noticias religiosas y civiles.

Al poco tiempo comenzaron a llegar colaboradores, entre ellos Maite de Gil, Conchita Rodríguez (chita), Joaquín Nogueras etc. Y así inició la vida una emisora parroquial, sin licencia civil y sin licencia eclesiástica, y además con discos prestados, “toda una emisora pirata”.

Indudable interés tiene pues este material gráfico que corresponde a dos momentos de la vida de esta emisora. En las instantáneas vemos al fundador, José Barriga Coronel, junto con el seminarista Rafael Rojano, y su equipo de colaboradores, entre ellos, Joaquín Nogueras Rosado, Antonio García Ojeda, Antonio Lozano, Luis Ceballos, los hermanos López Farfán, Conchita Rodríguez (Chita), Maria Vidal, Jacinto Vega, José A. Luna, Fernando Vega (sacristán), José M. Reina y Andrés Rueda, (crucero de la parroquia), que junto con María Teresa Burgos (Maite Burgos) y José Guerrero, fueron pioneros de la primera emisora de Écija y también una de las primeras emisoras de radio parroquiales de España.

RECIBIMIENTO DEL BRAZO INCORRUPTO DE SANTA TERESA DE JESUS.

En el mes de noviembre de 1962, llegó a Écija la reliquia con el brazo de Santa Teresa de Jesús. Fue recibida solemnemente por las Autoridades y pueblo en el lugar conocido por el “Cerro”, final de la avenida Miguel de Cervantes. Allí esperaban la Corporación Municipal bajo mazas, Autoridades civiles y militares, Clero secular y regular, Asociaciones, Hermandades y buen numero de fieles. Numeroso público se estacionó a lo largo de las avenidas de Italia y Miguel de Cervantes. Fue trasladada por el Alcalde y el Coronel del Depósito de Recría y Doma, los cuales fueron portadores de la misma, organizándose solemne procesión.

Seguidamente fue llevada al Ayuntamiento. En la fachada principal se había levantado un altar donde quedó depositada la reliquia. A través de altavoces, instalados en el edificio municipal, un fraile carmelita, que acompañaba la comitiva desde Alba de Tormes, dirigió la palabra a los asistentes.

La reliquia fue trasladada a la Iglesia de Santa María y desde ésta a la Iglesia de los Descalzos y por último al Convento de Carmelitas e Iglesia de San José, donde fue expuesta a la veneración de los fieles.

Después de pasar un día en nuestra ciudad, fue trasladada a Sevilla.

REÑIDERO DE GALLOS EN ÉCIJA.

La afición a las competiciones de pelas de gallos tenía, y sigue teniendo en Écija, un buen número de aficionados y criadores. Fueron múltiples las competiciones cuyas tradicionales peleas dieron origen a que se desplazaran a nuestra ciudad muchos aficionados de la región andaluza. No en valde además de contar con reñidero, en la calle Ancha, de los más importantes de España, también posee buenos aficionados como Francisco Figueroa Fernández y Pedro Cárdenas Osuna, que cosecharon importantes premios tanto locales como nacionales.

Hay que recordar también a Miguel Osuna, José Bermudo, José Caballero, Juan “Caranta” Peláez, José “el Gallero”, José M. Rivero, entro otros, que fueron auténticos especialistas de los gallos. Era tal la afición que un ecijano, Francisco Figueroa, llegó a contar con más de setenta gallos, participando en una sola temporada en veinticuatro competiciones. Sus mejores ejemplares fueron “El Civitas” y el “Flamenco” con los que obtuvo numerosos premios. Pero no sólo llegó a contar con una excelente colección de gallos de fama nacional e internacional, sino que tenía contratados a tres especialistas y conocedores de estos animales, para el cuidado de su famosa gallera.

En una prueba celebrada en el mes de marzo de 1961, el gallo “Maquinilla”, propiedad de Pedro Ostos, le ganó en 10 minutos y 13 segundos a un gallo de Luis Cascajosa, de Osuna.

Coincidiendo con las ferias de mayo y septiembre se celebraban importantes premios. En la feria de 1962, el primer día, tuvo lugar el trofeo donado por la Peña Gallista Ecijana, que lo ganó Rafael Castejón de Córdoba, con un gallo llamado “Gasolina”, de 2,13 de peso de romana y 18 m/m de puya; el segundo día, copa Gran Premio de Écija del Excmo. Ayuntamiento, se la llevó la gallera La Frontera, propiedad de José Carmona; y el tercer día, Copa Transportes y Comercio, adjudicada a la gallera de Pedro Cárdenas.

En Écija los espectáculos con peleas de gallos tuvieron cierto abolengo. En la instantánea vemos al reñidero de galles situado en la calle Ancha, en forma de placita de toros.

SALIDA DE LA CARRERA DE MOTOS EN ÉCIJA.

En los últimos años de la década de los cincuenta y comienzos de los años sesenta, la ciudad contaba con una agrupación deportiva modélica “Écija Moto Club”, integrada por deportistas, que en aquella época más que deportistas era auténticos aventureros. El grupo de jóvenes pertenecientes a este apasionante mundo de la moto estaba formado, entre otros, por Manuel Romero Nieto, José María González, Ángel Trillo Vázquez, José Manuel Pérez Aínsua, Adolfo García Martín. Además de las pruebas locales, “Écija Moto Club” participó en las que se celebraban en Andalucía, entre ellas en Sevilla y en el Puerto de Santa María, organizadas por el Real Club de Andalucía, y en Huelva, en el Trofeo Colombino, patrocinado por la Diputación Provincial.

Fueron numerosas las pruebas a las que concurrió este club y también múltiples los trofeos obtenidos. Uno de los más importantes lo ganó Manuel Romero Nieto, al clasificarse como triunfador absoluto en el trofeo a la regularidad Sevilla-Valdelagrana, organizado por Sevilla Moto Club.

El material gráfico que ilustra estas páginas corresponde a los años finales de los cincuenta, en unas pruebas celebradas por el Moto Club.

SOLAR DEL CONVENTO DE SANTO DOMINGO.

Las transformaciones urbanísticas iniciadas en la década de los 60 y continuadas hasta hoy han ocasionado la desaparición, no solo de edificaciones particulares, sino, lo que es más lamentable, de monumentos que tuvieron significación en la vida y la historia de la ciudad. Tal es el caso del convento de San Pablo y Santo Domingo del que únicamente se conserva el templo y unas dependencias anejas, prácticamente de nueva construcción. La fotografía nos muestra el solar resultante del derribo de aquél, donde se levantarían viviendas distribuidas en varios edificios y plantas de dudoso gusto estético. También observamos en las casas fronteras una conformación distinta a la actual, al haber desaparecido la edificación situada más a la izquierda, que presenta el modelo característico de la arquitectura popular ecijana, de origen dieciochesco, con un balcón sobre la puerta de entrada.

El antiguo recinto conventual, abandonado por la Orden Dominica tras la desamortización de los bienes eclesiásticos en 1827, pasó por diversos propietarios y usos, hasta su desaparición, de la que hay que lamentar, principalmente, la pérdida del claustro.

Los derribos de edificios, sobre todo si cubrían una amplia extensión, han sido permitido a lo largo de los años este tipo de fotografías inéditas y solo posibles en el lapso de tiempo que media entre el desmantelamiento de la edificación preexistente y el levantamiento de la nueva. Aquí se puede completar en una perpestiva desacostumbrada la inacabada torre del convento, de la que sólo se levantaron la caña de ladrillo y el primer cuerpo, obra fechada en 1761 y, al fondo, cúpula, cubiertas, mansardas y campanario de la Parroquia Mayor de Santa Cruz.

TÚMULO FUNERARIO EN MEMORIA DE JUAN XXIII.

Se dice que fue Juan XXIII quien adaptó la Iglesia Católica en el siglo XX. Nacido en el seno de una familia de campesinos, se convirtió en el Papa mas popular de la época moderna. En 1962 congregó en un Concilio Ecuménico a todos los obispos, hecho de indudable importancia, dado que sólo se habían celebrado otras dos reuniones semejantes en los últimos 500 años. Escribió la famosa encíclica, Pacem im Terris, publicada dos meses antes de su muerte en 1963. Tras su óbito toda la Iglesia Universal celebró funerales en su memoria, y la ciudad de Écija, el día 10 de junio de 1.963, también se sumó con unos solemnes funerales, que se iniciaron con el toque reglamentario de los 33 trianes de las torres ecijanas y las 3 horas de doble general, con todas las campanas de las parroquias.

Los funerales tuvieron lugar en la Iglesia Mayor de Santa Cruz, con la asistencia de la Corporación Municipal bajo mazas, además de concurrir todo el clero regular y secular ecijano. La oración fúnebre estuvo a cargo de Francisco García Gallardo, párroco de Santiago.

La fotografía recoge el severo túmulo funerario levantado en dicha Iglesia Mayor por el sacristán Fernando Vega y, en primer término, la manga parroquial revestida con el correspondiente color litúrgico. A ambos lados del mismo se disponían todas las autoridades, así como las representaciones académicas y Hermandades locales.

VERBENA DEL BARRIO DEL PUENTE.

Uno de los barrios más populares de Écija es, sin duda alguna, el del Puente. Sus vecinos se han distinguido, a través del tiempo, por sus inquietudes y por su constante participación en los temas locales. Han luchado entre otros avatares con las numerosas avenidas del río Genil que les han destrozado repetidamente sus enseres y sus negocios. Situado junto a la carretera nacional, la primera imagen que percibe el viajero, por la carretera de Córdoba, es este barrio, circunstancia ésta que también les ha hecho de un talante especial.

En la década de los sesenta sus vecinos organizaron, coincidiendo con la festividad de la titular, la Verbera de Santa Ana. El barrio la hacía suya y participaba de forma activa en sus numerosos actos religiosos, deportivos, folklóricos y culturales, siendo Ignacio Soto Ruiz, presidente de la comisión, uno de los principales impulsores.

La “velá” celebrada en 1961, llegó a contar con un festival a beneficio de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Yedra. Se lidiaron cuatro reses de Antonio de la Cova, para Pepe Zayas, Vázquez “basila” y los hermanos Díaz Baena. Según la crónica del festejo, el primero estuvo voluntarioso, en cuanto al “basila”, el crítico taurino escribió de él lo siguiente: “Mi modesta opinión es que si quería colaborar en los festejos celebrados con motivo de la “velá”, debió de apuntarse para la carrera pedestre y la hubiera ganado sin discusión”.

VISITAS DE CORPORACIONES A LOS GOBERNADORES CIVILES.

Durante esta década fueron numerosas las visitas que la Corporación Municipal hizo al Gobierno Civil de Sevilla, como también fueron múltiples las que los Gobernadores hicieron a Écija por distintos motivos.

En las fotografía de arriba, la primera autoridad provincial, Hermenegildo Altozano Moraleda, recibe el día 27 de julio de 1961 en audiencia especial a la Corporación Municipal ecijana, encabezada por su alcalde presidente señor Soto Ceballos y el secretario general, con motivo de la reciente renovación de los miembros de la Corporación.

En la imagen: de pie, Antonio Mesa Cubero, Manuel Martín González, Joaquín Nogueras Rosado, Pedro Cárdenas Osuna, Manuel Gómez García, Alberto Fuentes Plata, Víctor Losada Galván, Juan Herrera Porras, Manuel Rodríguez de Torres, Lorenzo García Vargas y Manuel de la Matta Ortigosa (Secretario). Sentados: Lorenzo Ostos Benítez, José Rodríguez Nogueras, Joaquín de Soto Ceballos, (alcalde), Hermenegildo Altozano Moraleda (Gobernador Civil), José Luis Zamalloa (secretario del Gobierno Civil), Joaquín Martín Rojas y Román Castelo Ortiz.

La instantánea inferior corresponde a la audiencia llevada a cabo el día 8 de febrero de 1963, en la que el nuevo Gobernador Civil, Utrera Molina, posa con los ediles astigitanos tras mantener una reunión en la que la expresaron el agradecimiento por los diversos proyectos puestos en marcha.

Los miembros de la Corporación Municipal, que acudieron al Gobierno Civil y que aparecen en la imagen, son: Manuel de la Matta Ortigosa (Secretario), Manuel Rodríguez de Torres, Antonio Mesa Cubero, Víctor Losada Galván, Román Castelo Ortiz, Lorenzo García Vargas; José Utrera Molina (Gobernador Civil), Pedro Cárdenas Osuna, Joaquín de Soto Ceballos (Alcalde), Lorenzo Ostos Benítez, Joaquín Martín Rojas; José Rodríguez Nogueras, Manuel Gómez García; Juan Herrera Porras, Tomás Sánchez-Malo Ruiz y Manuel Martín González.

VISITA DEL GOBERNADOR CIVIL DE SEVILLA.

Los coches de caballos del Deposito de Recría y Doma han puesto durante mucho tiempo un motivo de color en las calles ecijanas. En esta ocasión son utilizados por las autoridades en la visita a la ciudad. La toma nos sirve para retrotraernos a viejas edificaciones de la Plaza de Giles y Rubio. Al fondo, se aprecia, en fase de ejecución, el conjunto de viviendas de los señores Mérida que forma ángulo entres esta plaza y la avenida del doctor Fleming. Este grupo de viviendas se alza sobre los solares donde estuvieron ubicados los famosos mesones que le dieron nombre a la plaza.

Durante la década de los sesenta, fueron numerosas las visitas oficiales del Gobernador Civil de la Provincia a Écija, que no han tenido parangón con ninguna otra del siglo XX. Desde el Jefe de Estado Francisco Franco, que se trasladó a la ciudad tras la grave inundación de 1.963, a los Ministros de Información y Turismo, de Agricultura, de Educación Nacional, de Obras Públicas, de la Vivienda, de Gobernación, pasando por Delegados Ministeriales, Subsecretarios, Presidentes de la Diputación Provincial y de la Audiencia Provincial, el Director General de Obras Hidráulicas, el Vicesecretario Nacional de Ordenación Social y Director General de la Vivienda, etc. (algunas cuyas visitas recogemos en imágenes en este trabajo) se suceden ininterrumpidamente a lo largo de la década. Todo ello viene a evidenciar una importante gestión por parte del Alcalde Joaquín de Soto Ceballos.