SAN PABLO APOSTOL Y LA CIUDAD DE ECIJA
POR D. MANUEL OSTOS OSTOS (Amigos de Écija-1984)

DOCUMENTOS HISTORICOS TOMADOS DE GRAVES AUTORES.

Aunque son muy escasos los medios de que podemos disponer para estudiar el asunto, objeto de este opúsculo, deseando contribuir en algo con nuestro trabajo, al culto de nuestro Santo Patrono, á la gloria de nuestra muy amada Ciudad, y al bien espiritual de nuestros conciudadanos ponemos á continuación las siguientes notas tomadas de graves autores.
En la Historia de la Ciudad de Ecija escrita á principios del siglo XVII por Don Alonso Fernández de Gragera, cuyo original manuscrito se conserva en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia (Madrid), y de la que posee una copia Don Rafael Fernández de Bobadilla y González de Aguilar, se lee lo siguiente:

“CAPÍTULO VII”
De la predicación del Ápostol San Pablo en Ecija

De la resolución que el Santo Apostol San Pablo tuvo de predicar en España, hay muchos testigos de vista, que son, la Santa Iglesia de Narbona porque viniendo á España le dió por Obispo á Sergio; y el venerable Beda dice en su Martirologio que este era el Pro-Consul que el Apostol convirtió en la Isla de Chipre cuando cegó al Mágico; y el Obispo Equilonio afirma lo mismo en el Martirologio romano; y el Martirologio de Usuardo y la Santa Iglesia de Tarragona y de Tortosa, á quien dió por Obispo á Rapho; y así mismo lo afirma Teodoro Obispo de Tiro en la recopilacion que hizo de la vida y muerte de los Apostoles y Profetas; San Epifanio autor griego, Obispo ele Chipre, cap. XXIV del VI libro que escribió contra los hereges, y San Gerónimo en el cap. XI sobre Isaias, y San Juan Crisóstomo sobre San Mateo, cap. XXIV, los cuales dicen que en el segundo consulado de Neron fué preso en Roma el Santo Apostol y que salió della y que predicó en esta ocacion ocho años en Italia y en España; y el Cardenal Cesar Baronio y Villegas en su Flos Sanctorum, y el famoso griego Simon Metafrastes, y el Padre Marieta en su Santoral, cap. XI, no solo afirman la predicacion en España, sino que el Santo Apostol predicó en una Ciudad grande del Andaducia, y que tienen que esta Ciudad es Ecija y que en ella hizo una gran conversion: y así lo refiere otro autor moderno que es Don Lorenzo de Padilla, Arcediano de Ronda, en su Historial-Santoral; y á mi parecer no puede ser otra sino Ecija, porque en todas las historias que hay escritas del Andalucia, ni en las de los martirologios de sus Santos, ninguna hace propiedad de este milagro siendo tan digno de ser estimado para enriqueserse con él. Y lo que mas afirma esta verdad, es que nadie ha escrito de esta Ciudad; y como la pusieron en olvido, así han quedado desiertas sus grandezas y milagrosas maravillas como lo es esta; y segun los naturalistas las aguilas miran al rayo del sol los huevos de sus nidos, y si se deslumbran, los desconocen y echan á mal por ser adulterinos; y si conocen ser suyos, los agasajan y regalan como á cosas tan propias: y así esta aguila divina, San Pablo, siempre conoció á esta Ciudad por cosa suya, propia, y la amó entrañablemente; y el sol de justicia, Dios, se lo dió por Patrono á esta Ciudad por ser el sol de la sabiduría; y así, por todas las causas, le asienta bien el nombre de Soldigna; y así, con esto y con la tradicion que dello se tiene resueltamente, se puede creer que esta Ciudad sea Ecija. Y dicen mas los autores citados; que el Santo Apostol dió palabra de volver á ella, y como la felicidad de los amigos verdaderos de Dios es la consumacion de los martirios por gozar de Dios, que es el blanco de sus esperanzas, no pudo cumplir su palabra porque murió en Roma como consta de las divinas letras; mas cumpliola cuando vió á esta Ciudad en desgracia porque por los tablages y juramentos falsos que en ella habia la queria su Divina Magestad castigar; y aunque es condicion de los Santos interceder y rogar por los pecadores, el Santo Apostol, hallandose obligado y prendado de la palabra que no habia cumplido, se arrojó á los pies de Cristo Nuestro Señor y le propuso su interseción y propuesta de enmienda. Y así bajó milagrosamente á Ecija y se apareció en casa de un labrador llamado Arjona el cual tenia un hijo mancebo; y como oyó el celestial ruido y divino resplandor, despertó el mancebo desvalido y espantado, y el Santo Apostol lo consoló y anunció quién era, y le mandó fuese en siendo de dia á las Casas de Cabildo y que de su parte digese que Dios Nuestro Señor estaba muy enojado con esta Ciudad por la causa dicha, y que la quería castigar; y que propuesta la enmienda habia el Santo Apostol alcanzado perdon por esta vez: y el mancebo Arjona le respondió: Señor, yo soy un pobre mozo y rústico labrador, y no seré creído: y visto, el Santo Apostol le tomó la mano con la suya y le juntó los dedos de ella y quedaron tullidos y pegados como si así naciera, y le dijo: así, vé, y como te tengo dicho que se haga informacion como nacistes sano y lo has sido siempre, y que yo te puse la mano así, y que por estas señas hagan una solemne procesion desde las casas de Cabildo con todo el Clero hasta la Iglessa de Santo Domingo, y que en el discurso de la misa tocases la mano en la cruz del altar, y luego serás sano. Y viendo el Ayuntamiento la celestial embajada del Apostol por su delegado Arjona, y habiendo calificado que siempre fué sano de su persona el labrador Arjona, fueron en procesion á la dicha Iglesia, y para esto tocaron en la Ciudad á milagro para que toda Ecija se congregase y viniese á ver aquel milagro que Dios Nuestro Señor queria hacer: y junta la Ciudad, en presencia de todos llegó Arjona y puso la mano en la manzana de la cruz y luego fué tocando poco á poco por ella, y luego quedó sano y sin lesion, salvo que los dedos quedaron mas gordos en fe de esta celestial y milagrosa maravilla. Y viendo esta Ciudad las misericordias de Dios, todos dieron infinitas gracias á la Divina Magestad y lo eligieron por su Santo Patrono y defensor y le dotaron cada un año una fiesta en la forma referida, y lo vuelven asina al Cabildo, y se celebra el día de la Conversion de San Pablo y comulga todo el Consulado y Regimiento; y á la tarde hacen los ilustres de Ecija grandes fiestas. Y despues que acaba el sermon desta festividad, se sube otro fraile y lee la tabla á do está tomado por fe y testimonio el santo milagro como consta del Archivo de dicho Convento y del de la Ciudad de Ecija; y tan propio y tan favorable es el Santo Apostol á esta Ciudad, que así bien podemos los hijos de ella aprender de este Santo Patrono y doctor de las gentes; pues siendo Saulo fué perseguidor de Dios, y siendo Paulo, es su Apostol y predicador, y á capa y espada defiende su sabiduría y su divina Ley. Después desto se ha fundado otro Convento en esta Ciudad de la Orden de San Francisco de Paula, que era antiguamente la casa de Arjona el labrador á donde bajó el glorioso San Pablo del cielo ha hacer aquel notable milagro ya referido; hoy día, en la Capilla Mayor deste Convento han hecho un altar á donde era el mismo aposento á donde estaba Arjona acostado; y califica esta verdad la Ciudad la que ha dotado otra fiesta en el dicho Convento que se celebra por el mes de Febrero, que se llama de la aparicion de San Pablo; y en la Iglesia de Santo Domingo hace la Santa Cruz, donde se calificó el milagro, soberanas maravillas y celestiales prodigios, sanando enfermos de graves enfermedades y en particular mugeres que tienen recios y peligrosos partos; y para este efecto la llevan con suma reverencia dos religiosos del dicho Convento, y así se ven las misericordias inmensas que Dios obra en casos tales porque tocando la santa cruz luego escapan de tal peligro y tienen felis alumbramiento.”

El P. Martín de Roa en su obra titulada Ecija, sus Santos y su antigüedad eclesiástica y seglar impresa en Sevilla el año 1629, después de haber copiado en uno de los capítulos anteriores el acta en que se acredita la aparición y milagro de San Pablo, como se relata en los documentos oficiales ya detallados; en el que trata de los Conventos de esta Ciudad, al hablar del de Santo Domingo, en que dicho milagro se verificó, en la persona de Antón de Arjona, escribe literalmente lo siguiente:

“Conserva este convento la campana que dicen se tocó cuando el Apostol de las gentes San Pablo se apareció al mancebo, en el milagro, que arriba referimos, y no se tañe por reverencia al Santo, sino en aprieto de tempestades ó semejantes necesidades; y aunque han pasado mas de trecientos años, después que la fundieron, jamás ha sufrido quiebra ni deterioro en cuerpo ni en armas; antes se conserva tan entera en todo como el dia que se puso.”
“Tambien guarda con justa veneracion este Convento (el de Santo Domingo) la cruz en que se obró el milagro que hizo el Apostol San Pablo, por cuya devocion obra el Señor muchas maravillas y se ha llevado á Madrid tres veces para los partos de la Reina nuestra señora.”

El mismo P. Martín de Roa y en el mismo capítulo, que es el séptimo del libro tercero de la obra citada, hablando del Convento de la Victoria dice literalmente:

“El de Ntra. Señora de la Victoria: Fué una ermita deSan Martin, que pasó á convento de Mínimos del glorioso Patriarca San Francisco de Paula por los años de 1505. Hallanse en él dos cosas particulares: una capilla pequeña debajo del altar mayor, y en ella otra con una imagen del glorioso Apostol Doctor de las gentes, San Pablo; y es el lugar donde se apareció el año 1436, como referimos en el milagro.”

El Licenciado Andrés Florindo, médico astigitano, en su obra Grandezas de Ecija que se imprimió en Sevilla el año 1632, en el capítulo primero, de su parte tercera, titulado Como es grande nuestra Ciudad por el gran Patrono que tiene, escribe lo siguiente:

“Es grande sin duda nuestra Ciudad á los ojos y presencia de Dios por el patrono que la defiende, y por este respeto, amoroso y tierno la mira y en ocaciones muy rigorosas ha sabido templar su enojo, remitiendo” la ejecución del castigo. Viose esto patentemente en aquel milagro tan célebre, en el que San Pablo nos ayudó; milagro grande y maravilloso, autentico y verdadero, como consta y todos lo saben. Y siendo tan grande como lo fué, quiso y dispuso nuestro Señor, que la ejecusion de este caso fuese á la vista de la Ciudad y del mundo. Y as¡ se hizo: que yendo el Cabildo con todo el clero al convento de Santo Domingo el dia y hora que señalaron, con fé viva y ojos de lince fueron todos testigos de lo que Dios obraba y hacia en la mano de aquel muchacho. El milagro no lo repito, ni las circunstancias que tuvo por ser muy notorias.”

El P. Antonio de Quintanadueñas, en su obra Santos de la Ciudad de Sevilla y su Arzobispado, impresa en Sevilla el año 1637, hablando de “San Hieroteo, Maestro de San Dionisio Areopagita, Obispo de Atenas y Segovia y natural de Ecija,” en la página 246 escribe lo siguiente:

“Acompañe la vida de San Hieroteo la memoria de las Santas Xantipe y Polygena, que en su siglo habitaron en Ecija, como patria propia, si á la fama y parecer de Autores se ha de dar crédito. Ilustrando, pues, segun dicen, el Apostol San Pablo á Ecija con su presencia y doctrina, Probo y su esposa Xantipe, gentiles, le hospedaron en su casa, y leyendo en su frente escrito con letras de oro: Pablo predicador de jesucristo, se convirtieron los dos y baptisolos el Santo. Escriven mas copiosamente esta relacion graves autores.”

Y cita al margen estos autores: “Sophron. in Dyon. Theodul. Eucho. in c. 15 ad Rom.=Metaphr. vita S. Paul. Clic. to. 3. Anna Febr. 1. 5. ad Rom. Dextr. ann. 100. Bibar ibi Martirol. 10: Novéb.=Equil. 1. 10. c. 45.

En la obra titulada Antorcha de la Antigüedad, en la que se trata de las señales y rastros para el conocimiento de ella. Y en particular de las antigüedades de Ezija y Estepa, escritas por el Lic. Franco. Ilustradas, añadidas y corregidas por Don Fernando joseph Lopez de Cárdenas, impresa en Córdoba en 1775, se lee en la nota XXIV, página 80, lo siguiente:

“Si Ecija ó Astigi fué grande en los tiempos que cultivó la ciega idolatría, fué más grande y más feliz por haber sido una de las Ciudades de nuestra Bética, en que rayó la primera Luz del Evangelio. Ella tuvo el honor de que predicase allí el Apostol de las gentes San Pablo, como lo asegura la tradición, su culto antiguo en ella y la protección poderosa del Santo, que venera como su Patrono. Ambrosio de Morales y el P. Martín de Roa escribieron en favor de esta predicación de el Apóstol en Ecija: y aunque el P. Flores no lo tiene por cosa explorada, con todo, confiesa, que estriba en buena congetura. Lo cierto es, que el milagro autenticado en el año 1436 publica el Patronato de San Pablo en aquella Ciudad, y que este Santo reveló allí antiguamente á muchos, que lo tuviesen por su Patrono y abogado ante Dios; porque mediante su Predicación recibíó aquella Ciudad la Fe. Así lo dice Don Lorenzo de Padilla en el Catálogo de los Santos, impreso en el año de 1538.-La antigüedad de la Fe, que consta por otra parte en esta Ciudad, cuando no prueba que S. Pablo predicó en ella, á lo menos no lo contradice, y prueba sólidamente que oyó la Predicación del Evangelio en los mismos exordios de la Iglesia: pues antes de concluirse las persecuciones gentílicas, la hallamos con Mártires y Silla Episcopal; suponiendo esto último mucho número de cristianos, y radicación de la Fe en los siglos antecedentes.”

Don Francisco de Asís Aguilar, en la segunda edición de su Compendio de Historia eclesiástica general, impreso en Madrid el año 1877, en las páginas 45 y 46, hablando de la venida de San Pablo á España, dice:

“La venida, de la cual hoy nadie se atreve á dudar, parece fué por mar, desembarcando en Tarragona, pasando por Tortosa, internándose en la Bética hasta Ecija… En Ecija hemos aprendido la tradición de que San Pablo predicando en la Plaza convirtió á Probo, presidente del Convento jurídico, Hieroteo, Jantipa, Polígena y otras personas principales, y nombró Obispo á San Crispín, martirizado en la primera persecución.”

Don José Alonso Morgado, en el Episcopologio de Sevilla, que escribió por disposición del Emmo. Sr. Cardenal Sanz y Forés, impreso en Sevilla el año 1906, en la página 188, tratando de la Iglesia astigitana, dice lo siguiente:

“Sin embargo, por muy insignes que sean las glorias de sus anales civiles con sus monumentos é hijos ilustres, no pueden compararse con las de su antigüedad eclesiástica en los primeros siglos del cristianismo. Existe la tradición no interrumpida, de que anunció allí la Buena-nueva el Apóstol San Pablo cuando vino á España; y Don Lorenzo de Padilla, Arcediano de Ronda, en el catálogo de Santos españoles, que imprimió el año 1538, escribe de Ecija, que algunos antiguos referían haber revelado á muchos el Apóstol de las gentes, que lo tuviesen por Patrono y Abogado en la presencia de Dios, porque mediante su predicación recibió la fe aquella Ciudad. El P. Flores, después de citar estas palabras, añade: “Nos alegraríamos de que existiesen más documentos sobre este hecho: pero como tampoco se convence lo contrario, dejaremos en su fuerza la piedad.” Lo cierto es, continúa, que la antigüedad de la Fe en Ecija puede reducirse al tiempo del nacimiento de la Iglesia, porque antes de acabarse la persecución de los gentiles, la hallamos con Silla Pontificia, lo cual permite decir, que así la cristiandad como el honor Episcopal, empezó por algunos de los discípulos de los Padres ó Varones Apostólicos.”

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