ECIJA, SUS SANTOS Y ANTIGUEDAD (ECLESIASTICA Y SEGLAR)
POR EL PADRE MARTIN DE ROA – 1890
Copia de la que en 1629 publicó su autor

A LA CIUDAD DE ECIJA

Escudo de EcijaRepresento a V.S. la vida y hechos de sus mas esclarecidos hijos, lustre y honor de su patria, aquellos a quien amaneció en ella la primera luz de la vida, y al anochecer de ella en la muerte, dejándola enriquecida con sus sagrados despojos, victoriosos entraron, y triunfantes, en el cielo. Renuevo la antigüedad, lustre y calidades de su Ciudad, una de las que mas estimaron los señores del mundo entre las mejores de España. No son muchas las memorias, que de sus grandezas llegaron a nuestra memoria, las que restaron, testigos son abonados de las que sepultaron bárbaros, y el tiempo gastó. Lo que éste no pudo con su tesón, acabaron aquellos con su coraje, tantas y tan fieras naciones, como infestaron a España.

Diré de su nacimiento, que la ancianidad y nobleza de este, no solo en los hombres, si no también en las piedras, que les sirvieron de primeros albergues, estimados fueron como cosa sagrada, y celebrados de los que mas policía guardaron. El origen, y principio de los lugares y gentes, oscurecieron ya la lisonja, ya la malicia de algunos escritores, así naturales y extranjeros. Unos por granjear la gracia de los extraños, otros por lisonjear a los suyos, fingiendo la gloria de la antigüedad y calidad de su origen, a mano hacen lo que quisieran hallar hecho, lustrosos principios, soberanos fundadores y fundaciones, cortadas todas a medida de su reputación, y color de su antojo: hasta dar divinidad a sus primeros autores.

Padecen esta quiebra, si algunas otras, las cosas de España; porque sus naturales, atento mas a las armas que a las plumas, hicieron cosas de cuenta, descuidáronse de contarlas. Los extranjeros, a quien los preciosos metales de este suelo sacaron de sus tierras a las nuestras, si algunos los celebraron, todos hicieron de ellos armas para ganarlos. Pagaron honradas amistades, con feas traiciones y admitidos al comercia, violaron (impía cosa) el sagrado hospedaje: y hechos dueños de amigos, para introducir su nombre, borraron el nuestro. Tanto, que ríos, pueblos, montes, trocados los apellidos, persuadirnos quieren, ya que Griegos, ya que Fenices, ya que Romanos, poblaron a España. Cortesía es creer, lo que ni la razón persuade, ni fuerza la situación. Tendrá lugar esta gracia en otras materias: en esta solo cabe lo que mejor discurso fundan y autoridad. No será fácil alcanzarlo mayormente donde falta la luz de historias antiguas, segunda vida de los que ya la perdieron. Haré esfuerzo para no perderlo de vista.

Será de mérito la diligencia en buscarlo, no culpa el no haberlo alcanzado. Que mucho errar el camino, donde ni aun pisadas se encuentran para seguirlas. Querrán algunos, que haga aquí alarde de nobles nombres, hechos insignes y obras señaladas de ciudadanos ilustres, que tendrán unos por no ajeno de esta lugar, y sentiría otros que lo es de mi profesión. Y cuando ella lo sufriera, el campo que abre la historia, cierra la emulación. Confesar a V.S. que no habrá Proteo que no pueda tomar tantas figuras, ni camaleón que tantos colores, cuanto son los juicios, cuantos los gustos de los que aguardan estos escritos. Juzgaran los cuerdos, que como es imposible satisfacer a todos, así es inculpable no acertar a hacerlo; y donde fuerzas no alcanzan, será de estimar el deseo.

Cederemos pués a la envidia callando: y para hacer fé de lo que en general propusiere, trasladaré tal vez, cual o cual ejemplo, que andando tan en manos de todos en las historias generales y particulares de España, sería sacrilegio excusarlos y dejar a cortesía de bien, y mal intencionados ponerlos unos a cuenta de ignorancia, otros atribuirlo a malicia. O siglo! ó costumbres! así se vive, y así se obra: tarde llegamos para intentar el remedio. Detendrá la pluma esta dificultad: a las demás que arriba propuse, el amor al servicio de V.S. me aventura, y téngolo muy de hijo, sino en el nacimiento, en el afecto y ofrecimiento criado en el pecho al calor de los favores, con que en las ocasiones ha honrado V.S. la Compañía, y mi persona. Las V.S. guarde nuestro Señor muchos años, con el acrecentamiento que deseo, y suplico a su majestad. Córdoba 8 de Febrero de 1.628.

FRAY MARTÍN DE RÓA.

DEDICATORIA, APROBACION Y LINCENCIAS

AL EXCELENTÍSIMO AYUNTAMIENTO DE LA CIUDAD DE ÉCIJA.

Movido por el mucho cariño que profeso á este mi pueblo, y por si, con el conocimiento de su antigua grandeza, se anima su angustiado espíritu, se vivifica y adquiere nuevos bríos y llega á ocupar el lugar que sus merecimientos le conceden, emprendo la reimpresión de este libro, breve compendio de algunas de sus glorias, que escribió el P. Martín de Roa.

Al dar comienzo a mi empresa dedícola, ¿a quién mejor? a esa Ilustre Corporación, representación fiel y justa, así de las pasadas como de la actual generación astigitana.

Al obrar así, no busco la protección vergonzante del poderoso; espero la que concede al respetuoso hijo el amante padre, que es lo que entiendo deben ser los municipios con sus administrados.

También creo que al trazar estas líneas, cumple un deber.

JUAN DE LOS REYES SOTOMAYOR.

Écija 20 de Abril de 1890.


APROBACIÓN DEL DOCTOR BARTOLOMÉ DE CASTRO.
Canónigo de la Santa Iglesia de Córdoba, Calificador del S. Oficio.

La ciudad de Écija, conocida por su antigüedad, ilustre por su nobleza, y dichosa por sus grandes Santos, unos hijos, otros patronos suyos; por muy otra se debe reconocer en los nobles Comentarios que de su grandeza desea sacar a luz el P. Martín de Róa, Rector del Colegio de la Compañía de Jesús de esta ciudad, y maestro mío (merecido serlo de todos en Divinas y humanas letras), pues como a tan piadoso acreedor, no solo le debe Écija su nuevo lustre; pero nuestra España grandes honras, las divinas letras su inteligencia; las humanas su esplendor y restitución de su naturaleza y patria; nuestra lengua lo culto y erudito; los doctos grandes ayudas de costa en sus estudios, y lo que mas es, de los Santos y del mismo Dios tenemos en ello nueva noticia y demostraciones de sus glorias. Cuádrale muy bien lo que de nuestro andaluz Trajano dijo Plinio el mozo: ¿Quem honorem dicendi Magistris? ¿Quam difnationem sapientie Doctoribus habes? Ut sub te spirilum, et sunguinem, et patiram receperint studia. Tu artes in complexu, oxulis, auribus habes. Prestas enim quecumque precipiunt, tantumque eas diligis, quantum ab illis probaris. Y así siento, que para bien y luz de tantos puede el Señor Doctor Don Juan de Sosa, Previsor y Vicario general de este Arzobispado, dar licencia a su paternidad, para que saque a luz estos Comentarios. En Córdoba a quince de Enero de mil y seiscientos veintiocho años.

Doctor Bartholomé de Castro.


LICENCIA DEL ORDINARIO

Dio su licencia el Doctor Don Juan de Sosa, Maestre de Escuela y Canónigo de Plasencia, Previsor y Vicario General de Córdoba y su Obispado, por D. Cristóbal de Lobera, Obispo de ella, en 25 de Enero de 1628. Firmada de su mano y de Juan de Ulloa. Notario.


APROBACIÓN DEL MAESTRO GIL GONZALEZ DÁVILA.
Cronista de su Majestad.

Muy poderoso señor:

Por mandado de V. Alteza, he visto la Historia de la muy antigua y noble ciudad de Écija, escrita por el venerable Padre Martín de Róa, de la Compañía de Jesús, y tiene su autor tantos actos positivos con que prueba la que alcanza el brazo de su mucha diligencia, erudición y delicado estilo, que bastaba par quedar aprobada decir: que tan venerable religioso la había escrito.
Contiene cosas muy grandes, y de gran importancia para la Historia de España, que se va enriqueciendo con la industria de semejantes varones, primogénitos de la fatiga y el trabajo. Dele V.A. licencia para que se imprima. Madrid y Febrero 25 de 1628.

M. GIL GONZALEZ DÁVILA.


SUMA DEL PRIVILEGIO

Tiene el autor de este libro Privilegio, con las prohibiciones y penas acostumbradas: su original firmado por su Majestad, y refrendado por Juan Lasso de la Vega su Secretario, en 3 de Marzo de 1628.


LICENCIA DEL P. PROVINCIAL

Jorge Hemelmán Provincial de la Compañía de Jesús en Andalucía, dio su licencia firmada y sellada con el sello de su oficio.

Morón, 17 de Mayo de 1628.

HIMNO DE SAN CRISPIN (Obispo de Écija)

Puse en legua vulgar el himno de S. Crispín, mártir, por excusar el fastidio a los que no entienden la latina, y quisiera hacer lo mismo en todo lo semejante, si el crédito, y fuerza de lo que se pretende averiguar, no nos obligara a dar las mismas palabras de los autores que citamos en la probanza. Además el Himno es tan largo como poco culto, y pero copiado aun en el impreso del Breviario muzárabe, donde tal vez sobran, tal vez faltes dicciones en los versos, tal uno entero, y de dos se hace uno. He visto el que está en Toledo y otro de la librería de nuestro Colegio de la Compañía de Jesús, en Córdoba, y en ambos falta de la primera estancia un verso entero, el cual suple el libro antiguo de la iglesia de Santa Justa, en Toledo, llamado SANTORAL, y escrito por Fernando Alfonso, cura de la misma iglesia, en doce de Julio del año mil trescientos y noventa y tres, al folio ciento treinta y seis. La misma falta y otras muchas, he visto en diferentes copias, así impresas como escritas a mano.

HYMNUS

Insignem Crispinum laudemus Maryrem,
Qui suum lavit sacro corpus sanguine;
Et unum Deum sequens trino nomine,
Mundum reliquens, simul eius copias,
In regno Dei consors factus Angelis.
Non blandimenta huius aevi aspiciens,
Retorem mundi Dominum perspiciens,
Illum sequutus magna cum laetitia,
Paradisumque properans faeliciter,
Nefandum hostem repulit perniciter.
Frontique suae signum Christus posuit,
Qui ipsum pie* ex coelo vidil colore, (* Pietatem)
Quandoque serpens insultare voluit,
Non ei cessit, sed alacri animo,
*Contra insultavitr invido Diabolo. (*Renunciavit)
Omnipotentis Dei vera gratia
Tantam Crispino tribuit constantiam,
Ut carcer, paenae, flagra, vel incendia,
Nec sitis corpus famesve commaculent;
Eiusque fidem violare poterant.
Lastusque miles cum caelum aspiceret,
Parata cervix gladium suscipiens,
Suoque fuso dedicatum sanguine,
Corpus sepulcro humatum reconditur,
Astigitanea urbique reponitur.
Ad cuius corpus vexatique veniant,
Claudique, surdi, caeci, vel lunatici.
Christum conbfessi salutem ricipiunt,
Et vere Sancti Martyris oracula,
Sanctitatisque modelam percipiunt.
Tu intercessor alme Martyr previos,
Pro nostris malis intercede propius;
Ut abluantur cuncia nostra crimina,
Animas nostras, corpusque omne liberet
De persequentis inimici insidiis.
Indulge nobis Pater Clementissime,
Pro tui Sannti intercessu Marturis,
Dele secreta cuncta laxa crimina;
Ut annuis in utis semper laudibus
Istud canamus festum laeti cordibus.
Gloria Patri personemus famuli,
Gloriam Christo concinamus pariter,
Qui nos redemit pretioso sanguine:
Mittens in nobis Spiritum Paraclitum,
Haeredes fecit in caelesti gaudio. Amen

De este Himno hizo mención el Papa Clemente VIII, en un breve que expidió en el año de mil seiscientos dos y en el que se dio facultad para que se celebre oficio y misa del santo, a los veinte y nueve de noviembre, día en que se hace la iglesia memoria de él en su Martirologio.

LAUS. DEO, VIRGINIQUE MARIAE.