Por las calles y plazas de Écija
Casas Señoriales y Palacios
PREÁMBULO ARTÍSTICO – (Cronista José M. Martín Jiménez 1934)

Écija, debiera de conservar como prueba irrefregable de su egregia historia, una serie de monumentos pertenecientes a las épocas romana, arábiga y en particular al amudejárica que debió de ser muy rica; mas apenas guarda algunos restos de estos periodos. No obstante, conserva un verdadero tesoro artístico de los siglos XV, XVI, XVII, que fue una de sus mejores épocas; cuando floreció en Écija la exaltante ornamentación del gótico, del renacimiento plateresco y del genial arte barroco.

Solo el estudio de las iglesias de Écija, algunas en su origen templos bizantinos, otros mezquitas transformadas en iglesias cuando la reconquista y un sin fin de edificios que alzó la piedad de los ecijanos, constituyen un número tan crecido de conventos de religiosos, de bellísimos templos abiertos al culto, que un día albergaron a casi todas las religiosas, desde la de San Agustín, a la de Santo Domingo, y de tan respetable numero de parroquias, que se hace punto menos que imposible el hacer ni aún someramente, una descripción detallada de tantas y valiosas edificaciones.

Écija en lo personal, fue una población de numerosa aristocracia, debido ello al haber sido fronteriza de Granada y al establecimiento del cuartel general de los Reyes Católicos, pudiéndose asegurar que fue albergue de casi toda la nobleza castellana, y a su vista se adivina que ha sido cuna de la Andalucía. Y si es cierto que fue un pueblo de aristocracia, también lo fue de escritores y poetas, de curiales, de clérigos, de hombres de ciencia, de artistas y menestrales, siendo por algún tiempo el mas importante centro del saber, de la riqueza y de la industria, en Andalucía.