Memorias PAco Rodriguez Ecija

MIS MEMORIAS Y RECUERDOS – X (Década de los 50)
PANADERIAS Y TIENDAS DE TEJIDOS, “EL FIAO”, “LA LIBRETA”…
Autor: Paco Rodríguez – 2020.

Paco Rodriguez Ecija

Fiándolo a la memoria, ya que de otra documentación o referencia no dispongo; pidiendo públicas disculpas por la omisión involuntaria de algún establecimiento del ramo, relaciono a continuación aquellas panaderías y tiendas de tejido que existieron en ÉCIJA, que tuvieron suma importancia, por su ayuda y prestancia a las familias desfavorecidas de los barrios de esta Ciudad, en las décadas de la posguerra.

1). “PANADERÍA GAMERO”.- Inicio el relato con ésta panadería, por ser la primera que conocí, debido a mi vecindad con ella: mi casa en calle Avendaño estaba justo frente al gran “postigón”, por donde entraba la leña para los hornos, algo que ocurría de forma periódica, y descargándola casi en nuestra misma puerta, dejando el aroma característico de las ramas de olivo y la jara. Además, en cuanto a aroma se refiere, el que desprendía el pan recién sacado del horno a los habitantes de las casas contiguas y colindantes de la calle Avendaño, a nuestra casa en particular nos producía el alimento nasal, preludio al de su degustación cuando lo comprábamos.

De esta panadería había que destacar la calidad de su pan blanco, de inmejorable calidad; las barras anchas, bollos y panecillos de viena, exquisito todo. Los roscos -que hoy llaman picos- crujientes y en su punto. Las tortas de manteca, bien pobladas de pipitas de anjonjolí. El dueño, DON MANUEL GAMERO, hombre afable y bonachón, con una destacada personalidad, junto a sus hijos e hijas, MANOLO, JUAN ANTONIO, CONCHITA O NARÍA, eran quienes atendían en el mostrador al público. ¡¡Cómo no recordar aquellas mañanas de invierno!!, con un frío que calaba los huesos, camino del Colegio Salesiano del Carmen, al pasar por la misma puerta de la panadería, compraba un panecillo redondo de viena, muy calentito, que me lo liquidaba durante el trayecto.

Años después, ya con más edad, salía del Colegio durante el recreo de las doce, me compraba un bollo más grande, al que le ponía cualquier embutido de los de entonces, (morcilla o chorizo) en la tienda del “Currindín”, que estaba al lado del mismo Colegio, y me sabía a gloria bendita, hasta la hora del almuerzo en mi casa.

MENCIÓN especial a la memoria de la FAMILIA GAMERO, por su desprendida labor humanitaria de “dar de comer al hambriento”, en tiempos de carencias y necesidades, apuntando en una libreta, cuando llegaban los clientes y le pedían el pan “fiao”. Aunque, como todos los demás tenderos y panaderos, en abundantes ocasiones, tenían que romper las libretas porque no veían ni una peseta.

Diplomas Colegio del CArmen Ecija

 

(La imagen representa un acto solemne de la entrega de diploma y banda de honor, a los niños destacados en cada clase, del curso de 1952-53, en el Colegio Salesiano del Carmen, en la fotografía, que me ha enviado mi amigo Juan José de Madrid, se puede distinguir, en el extremo izquierdo, el que suscribe autor de estos relatos, en el centro mi buen amigo ENRIQUE PAREJO ZAMORA. En el extremo derecho, mi vecino y amigo del barrio de Puerta Cerrada, JUAN JOSÉ BERSABÉ. Detrás, las autoridades civiles y eclesiásticas del acto, por destacar, el personaje de la anterior Panadería Gamero, DON MANUEL GAMERO, el primero por la derecha, que asistía como vecino importante del Colegio.)

2). PANADERIA DE VILLALÓN.- En la misma calle, justo en lo que se denomina las “Cuatro Esquinas del Carmen”, se asentaba una panadería regentada por la familia VILLALÓN. La calidad del pan era muy relevante y famoso en la Ciudad. Tenía una clientela muy numerosa, puesto que los alrededores y entorno del sitio era muy poblado. Se le llamaba “las cuatro esquinas del Carmen” a un sector en el que se encontraban las calles San Juan Bosco, Fuentes de Andalucía, la Fuente Nueva, El Matadero, El Arroyo, además de un importante número de familias, residentes entre las calles Carmen y Avenida de María Auxiliadora que acudían a la PANADERÍA DE VILLALÓN cada día. Gran parte de los convecinos tenían las mismas necesidades que en los demás lugares de la población, en consecuencia contaban con la generosidad y trato humano del dueño de la Panadería, quién cuando les concedía el pan fiao, porque “la cosa está fatal”, el importe lo apuntaba en una libreta hasta que cobrasen el jornal los clientes.

3). PANADERIA DEL FILIGRANA.- En la calle Gamera, atendida por la familia GUISADO, cuya clientela fiel provenía de las calles del Carmen y Carrera, hasta la Plaza de Colón; aunque me consta que también acudía gente de otras latitudes de la Ciudad. También con un buen pan. Su especialidad en unas ROSCAS muy demandadas en la Ciudad. Esta familia así mismo actuaba de la forma que ya he dejado consignada en este artículo.

4). PANADERÍA DE PEPE. A mediados de la calle Mayor, no me consta ningún dato más del negocio. Sólo sé que su dueño se llamaba Pepe y que fue muy amigo de un cuñado mío.

Carro Panaderia Lorenzo Pradas Ecija5). PANADERÍA DE LORENZO PRADAS.- Ubicada en la Plazuela de Giles y Rubio, lindando con el Puente, que regentó en un principio DON LORENZO PRADAS, luego sus hijos ANTONIO y LORENZO PRADAS LUCENA. De esta panadería puedo hablarles con más conocimiento. Aparte de que fabricaban un pan excelente que distribuían, por medio de un carro tirado por mulo, en los diferentes establecimientos de la Ciudad, en aquella época de “hambre” y necesidades, DON LORENZO se volcó con los vecinos del barrio del Puente, casi todos de clase trabajadora, y en consecuencia, la mitad del tiempo parados, por las inclemencias del tiempo, en el campo o en los albañiles. Al no tener las familias ingresos de ninguna clase, como era común en el Pueblo, podían llevarse a la boca un kilo de pan de DON LORENZO PRADAS, quien apuntaba en la clásica libreta cuanto hiciera falta a sus vecinos necesitados. Raro era el invierno que el Barrio del Puente no sufría importantes inundaciones, por la subida del Rio Genil, que a aquella zona azotaba con más inmediatez y fuerza que en otros lugares del Pueblo. En ese caso, DON LORENZO Y LA FAMILIA PRADAS salían al encuentro de los damnificados por las riadas, cubriéndoles la necesidad más perentoria, o sea facilitándoles el PAN necesario para su familia de su famosa PANADERÍA PRADAS.

*Mención de agradecimiento a LA FAMILIA PRADAS, en especial a su Patriarca DON LORENZO, por su comportamiento generoso y humano en tan lamentables sucesos. Desde luego el Barrio del Puente no lo olvidará jamás.

6). PANADERÍA “EL COCO”.- Situada en la calle Elvira. Regentada por otro gran hombre de Écija, DON FERNANDO OJEDA OSUNA. Era muy comentado en el Pueblo que elaboraban un pan exquisito. Su clientela muy numerosa, no en balde la panadería estaba situada en el mismo centro geográfico de la Ciudad. Así mismo hay que destacar el carácter humano y solidario de DON FERNANDO OJEDA, conocido y reconocido por todas las personas que lo trató.

MENCIÓN de agradecimiento y recuerdo, como ecijano que tuve la suerte de conocer al SEÑOR OJEDA personalmente, y supe de sus calidad humana, en los tiempos difíciles.*

7). PANADERÍA “LA MERCED”.– Regentada por la Familia FUENTES PLATA. Ubicada al principio de la calle de la Merced, frente al Convento del mismo nombre, cuyo establecimiento se nutria de una clientela vecina del Barrio de la Merced y su entorno. Recuerdo como persona física responsable de la Panadería a DON DOMINGO FUENTES PLATA, persona de una categoría humana muy relevante, seria y afable con todo el mundo.

Molletes de la Conchi Ecija8). PAN DE LA FAMILIA ARMESTO. Familia muy numerosa, en la que todos sus miembros se dedicaron a la elaboración del sustento más importante del ser humano, el PAN. Sus famosas tortas de manteca y los mundialmente conocidos MOLLETES, eran elaborados en el obrador instalado en la calle Morería, detrás de la Plaza de Abasto; en ésta tuvieron dos puestos de venta de sus productos.

De la familia ARMESTO tengo recuerdos gratos y cariñosos del padre de mi buen amigo MANOLO ARMESTO, EL MAESTRO ANTONIO ARMESTO, quién además de ser un panadero inmejorable, también fue un buen músico de la Banda Municipal de Écija, y una persona excelente. Por cierto, cuando el Juzgado se trasladó a la calle la Marquesa, por razón de vecindad, llegando las fechas previas navideñas, acudía a la casa del querido matrimonio ARMESTO, al olor de los pestiños que elaboraban, de los que me daban un platito para que lo degustásemos los compañeros del Juzgado. ¡¡Qué bonitos recuerdos!!, ¡¡Qué buena gente era el matrimonio ARMESTO!!, tanto él como su esposa, una gran señora, a la que le tenía un afecto muy especial. Descansen en paz en la Gloria del Señor.

9).- PANADERÍA “LA VICTORIA”.- Por último señalo a una de las panaderías más señera de cuantas he relacionado anteriormente, situada en el popular barrio de su mismo nombre, la PANADERÍA LA VICTORIA, en la calle Mendoza numero 19, era regentada por el matrimonio formado por ANTONIO GARCÍA GARCÍA y CARMEN MARIN VERA. Él, ANTONIO, era el encargado de cortar la masa, lo que hacía religiosa y escrupulosamente; un aire de formalidad y seriedad característico en él. Al que tuve el honor de conocer y tratarlo muy asiduamente, en una temporada que trabajé al servicio de él y su suegro, DON ANTONIO MARÍN. Y ella, su esposa, era muy conocida por CARMELA LA PANAERA, mujer muy campechana y siempre dispuesta al servicio de su clientela. En la Panadería se elaboraba todo tipo de pan, así como el de vienas; las tortas de manteca riquísimas, los molletes, roscos o picos, etc. Así mismo, durante los días de las ferias de mayo y septiembre de aquellos años, se elaboraba todo el pan que se consumía en las casetas.

Según me cuenta su hijo ALEJANDRO, conocido familiarmente por Andy, la clientela de la panadería era muy numerosa, pues aparte del populoso y extenso Barrio de La Victoria y el de Puerta Osuna, como quiera que la carretera N-IV, pasaba justo por la misma calle Victoria, paraban muchos vehículos a comprar el Pan; además, gran número de cortijos, tenían a la Panadería de sus padres como referencia para adquisición de gran cantidad de sacos.

Me cuenta una anécdota digna de reseñar. “Sucedió que un señor, que viajaba desde Madrid, asiduo cliente de la panadería, que a su paso para Sevilla, en una ocasión compró el pan de costumbre; y cuál fue su sorpresa, al llegar a su casa y partir el kilo de pan se topó con un anillo-sello, de gran valor, propiedad de su padre ANTONIO, quién al cortar la masa, como era su costumbre, se le caería la sortija en la masa que fue a parar al kilo de pan que adquirió dicho señor. Éste, al tenerlo en sus manos, lo devolvió inmediatamente a su legítimo dueño”.

Esta noticia fue muy destacada por la prensa de entonces, y el ABC de Sevilla se hizo eco de la curiosa anécdota….”

CARMELA, popular y muy famosa por su generosidad, daba el pan fiao a cuantos clientes necesitados pasaban por la panadería. Ella apuntaba el importe en una libreta hasta que podían pagarle. Llegó a completar un libro muy grueso de anotaciones, que con el tiempo tuvo que destruir, porque no cobraba casi nada de lo que apuntaba. En época invernal, cedía gratis a cuantas mujeres lo necesitaba, el picón para la cocina y el brasero*

TIENDAS DE TEJIDOS

Insisto que estas MEMORIAS tienen como finalidad recordar aquellas tiendas de tejidos que, actuando con mucha sensibilidad y solidaridad, atendieron las necesidades de las familias ecijanas, en lo referente al ajuar personal de sus miembros. Se valían de miles de estratagemas para promocionar sus productos, con unas “rimbombantes rebajas”, anunciando en sus escaparates los tejidos y prendas de confección que iban con la moda.

De tales negocios, salvo omisión involuntaria, relaciono las siguientes TIENDAS:

Tienda Tejidos Valpuesta Ecija1). “TEJIDOS CASA VALPUESTA”.- Situada en la calle del Conde. La regentaba por aquél entonces, CARLOS VALPUESTA CUETO, hombre afable, educado y de buen sentido para el negocio. Para la atención al público recuerdo a unas grandes personas y fenomenales dependientes, -espero no dejarme atrás a ninguno-: los nombres de ALEJANDRO, EMILIO o SALVADOR, fueron santo y seña de aquél negocio tradicional e histórico. Todos ellos, sin excepción, muy diligentes, amables, y dotados de unas facultades estimables para convencer al cliente y venderle lo que hiciera falta. La tienda fue desapareciendo poco a poco, por la jubilación de su dueño, y otras circunstancias normales en la evolución de los tiempos, pero aún es muy recordada, cuando promovían las campañas de REBAJAS. Así como en la decoración de sus escaparates en las fiestas de semana santa o ferias, con un sabor y un arte muy particular de los dependientes que hacían el trabajo decorativo.

2). CASA PLANELLES. Tienda enclavada en la misma calle del Conde, junto a la anterior de Valpuesta. Estuvo regentada por los hermanos Planelles, y como empleados en el mostrador cabe recordar a PASCUAL y a FERNANDO REINA “Agapito”. Ambos excelentes personas y buenos vendedores al público. Fernando, en especial, estaba dotado de un sentido de la simpatía, del ingenio y la gracia que captaba al momento la atención de la clientela. Un establecimiento muy amplio, con una capacidad y mostrador de gran tamaño. También desapareció por diversas circunstancias: jubilación o fallecimiento de sus dueños, etc.

3). TEJIDOS JUANITO MARTINEZ. Una tienda también situada en la misma calle del Conde, regentada por el titular JUANITO MARTINEZ, en la que como dependientes en el mostrador, recordamos a BENIGNO, ALEJANDRO y un jovencísimo FERNANDO CASTELLANO. Grandes dependientes y mejores personas. La simpatía y el agrado a la clientela hacía que el negocio tuviera un atractivo más para acudir. Hasta hace bien poco tiempo ha estado abierta al público, pero la jubilación de sus dueños, herederos de la firma “Juanito Martínez”, ha sido determinante para el cierre de tan especial establecimiento.

4). GALERÍAS MARCIANO. Un negocio que, como su propio nombre indica, tenía todo el aspecto y contenido de unos “grandes almacenes” o “galerías”. En cuya tienda se podía encontrar de todo: tejido de todas clases, prendas de vestir, calzado, enseres para el hogar..etc.- Al frente del mismo se encontraba el genial MARCIANO SORIANO, hombre de un fuerte personalidad y simpatía. Ingenioso y emprendedor, creó un negocio a la manera de los grandes almacenes, siendo un adelantado a su tiempo. En el negocio, aparte de MARCIANO, estaban sus hijos LUIS y un jovencísimo MARCIANO, además de estar empleados como dependientes a los hermanos MANUEL y PEPE GARCÍA, (más conocidos como hermanos de Antonio El Nene.- Buenas personas y unos vendedores excelentes.- El negocio se ha clausurado no hace mucho tiempo por la jubilación de su último descendiente de las “Galerías Marciano”.

5). TIENDA DE TEJIDOS SANJUAN.- Situada al final de la misma calle del Conde. Regentada por los hermanos ALEJANDRO Y PEPE SANJUAN. Un comercio en el que su especialidad era la de la venta de prendas de confección de grandes marcas de entonces, además de tejidos de todas las clases y colores. Tanto Alejandro como Pepe eran dos grandes vendedores, el agrado y la simpatía de ambos era patente. ALEJANDRO especialmente era todo un ARTISTA en cuantas facetas tocaba. Como decorador de escaparates y otras actuaciones artísticas que emprendía era relevante su fama. Años después los hijos de Pepe, DESIDERIO, PEPE y ALEJANDRO, continuaron el negocio, éstos dos se establecieron por su cuenta. Sólo DESIDERIO continuó con la tienda hasta que se jubiló en esta época reciente.

6).- “LORENZO GARCÍA DE LA MATA”.- Ubicada en la Plaza de Santa María, regentada por el propio titular de la firma, Don LORENZO GARCÍA DE LA MATA, acompañado de su hijo LORENZO GARCÍA VARGAS.- Recuerdo a sus empleados, que fueron unos DEPENDIENTES con matrícula de honor: PASCUAL FLORES, LUIS VALDERRAMA o RAFAEL CARDOSO, hacían amena la estancia en la tienda de su clientela, que en muchas ocasiones entraba para preguntar solamente, pero que acababa comprando cualquier corte de tejido o prenda, debido a la simpatía tanto de Pascual, Luis o Rafael, que enganchaban al visitante haciéndole cliente para siempre. Una cualidad que también tenía esta tienda, como la de otras del ramo, consistente en facilitar al cliente el pago aplazado del artículo que comprase.