PRESENCIA ECIJANA EN EL FESTIVAL DE ARTE GITANO
REVISTA FERIA DE ECIJA – 1969
Autor: Astigitano

Presencia Ecijana en el Festival de Arte GitanoÉcija, crisol donde, desde siempre, se fundiera el mas depurado estilo de ser andaluz; donde el arte es natural y congénito; cuna de escritores, poetas, cantaores y guitarristas de fama; rincón andaluz, donde el mas puro folklore es mimado y conservado en sus mas antiguas esencias y en sus mas depurados estilo.

Aquí en Écija, donde el cante y el baile se hacen rito milenario, en la esencia pura de una raza calé. Aquí, donde el gitano nace cantando y la gitana bailando. De aquí, precisamente, no tuvo mas remedio que salir un grupo nutrido de estos gitanos de solera y de tronío, capitaneados por ese maestros de la flamencología que es don Francisco Torres de los Reyes, para hacerse presentes en ese magno “Primer Festival de Arte Gitano” celebrado recientemente en Alcalá la Real, ciudad jiennense de verde olivos, para hacer verdad el decir lorquiano “que la pena negra brota en las tierras de aceituna, bajo el rumor de las hojas”.

Hasta allí, el bien decir ecijano, por boca de nuestro paisano don Joaquín Noguera Rosado, orador, poeta y académico, que actuó como mantenedor y presentador, y que con dulzura nos habló magistralmente de esa Andalucía alegre y sonriente, de eterna primavera, novia del sol y pandereta de luz. Siguió con un bello canto a Alcalá la Real, cuna de Martínez Montañés, para terminar con acertado panegírico al gitano-andaluz.

Habla la intervención de cada uno de los “cantaores” y “bailaores”, entre entusiasmo popular. Y allí Écija también: “El Barbero de Sevilla” que con su voz rota hizo vibrar de emoción a los mas exigentes entendidos. Y “El Clavero”, todos los bronces fundidos de las campanas de las torres astigitanas, en su voz recia y viril. Y las niñas gitanas bailando por bulerías ecijanas, que no necesitan castañuelas, porque en sus oídos llevan los compases de todos los sones de las campanas mongiles de esta Écija eterna y señorial.

Una bella jornada para triunfo del arte ecijano, que dejó profunda huella en Alcalá la Real, a la sombra del castillo árabe de la Mota, muy cerquita de la morisca Alambra granadina.