Memorias PAco Rodriguez Ecija

MIS MEMORIAS Y RECUERDOS – III (Década de los 50)
TABERNAS, BARES, BODEGAS Y TASCAS DE ECIJA – 1ª PARTE
Autor: Paco Rodríguez – 2020.

Paco Rodriguez Ecija

Es mi intención hablarles de aquellos establecimientos de hostelería, repartidos por los diferentes lugares de Écija, que tuvieron un significado, un sabor especial y añejo, que marcaron la idiosincrasia del ecijano en la década de los años cincuenta del pasado siglo, que propiciaron unas costumbres, unos modos y una cultura de la convivencia entre los ecijanos, que estuvo vigente en generaciones posteriores, hasta hace bien poco tiempo, de finales del siglo pasado y principios del presente.

La Taberna, propiamente dicha, el bar, la cervecería, la bodega, el mesón o la tasca, simbolizaban un lugar para el encuentro entre ecijanos, donde se charlaba, se debatía o se discutían puntos de vistas encontrados; unos debates, o discusiones que en la gran mayoría de las ocasiones, se mantenían con absoluto respeto a las opiniones discrepantes. Todo ello se mantenía en torno a una “media” botella de vino –era costumbre entonces, luego se impuso el histórico “catavino”. Con aquéllas copas de vino se solucionaron muchos problemas; se arreglaron desencuentros, se solventaron tratos o negocios. Con un fuerte apretón de manos se finiquitaba la cuestión, no hacía falta más requilorio ni pleito o papeleo. La sola palabra, rubricada con el apretón de manos eran suficientes, y se convertían en ley inapelable y amistosa. El vino era la panacea de todas las incidencias. En consecuencia, relaciono aquellos negocios de hostelería de costumbres ecijanas.

En el Salón, o calles y barrios adyacentes, existieron los siguientes establecimientos:

Bar Cantarero EcijaEl Bar Cantarero, en calle Conde, ambiente taurino, especialmente para los “bartolistas”, partidarios de Bartolomé Jiménez Torres. Fue un lugar emblemático en Écija; Bartolo lo frecuentaba muy asiduamente. El café muy del agrado de la gente cafetera. Además de la especialidad en el café de la mañana y de la tarde, a medio día se degustaban por los parroquianos los vinos y la cerveza que servían el propio dueño Emilio El Cantarero, o los camareros Pepe El Zarra, Miguel Alcántara o El Chamaco, con las diversas tapas de cocina hechas por las manos maravillosas de la señora de la casa Soledad Guisado, con las que podías chuparte los dedos de lo exquisita que estaban. Un bar que a cualquier hora tenía clientes; era costumbre la partida de dominó. Por cierto que posteriormente, en la década de los años sesenta, El Cantarero, fue el primer bar en instalar un televisor. La Peña Ciclista fue agraciada en un sorteo con el aparato, pero al no llegar la señal aún a Écija, lo vendieron a Emilio, quien durante bastante tiempo tuvo problemas para verlo.

Bar la Pesquera EcijaBar La Pesquera, en la misma calle Conde, cuyo propietario, Pepe López, se esmeraba en la atención a la clientela o personas que le visitasen, con buenísimas tapas de cocina, acompañadas de cerveza bien tirada y buenos vinos en rama o embotellado; confieso que, ya de mayor, cuando algunos mediodía terminábamos en el Juzgado, íbamos a La Pesquera, y los Finos La Ina o el Carta Blanca, no los he vuelto a tomar mejor que entonces: fresquito y finísimo. También tenía fama para los cafeteros: un toque que lo hacía diferente. Honores a la memoria de tan grande persona y profesional, PEPE LOPEZ, a quien le tuve un cariño entrañable: era como hermano de mi tío y padrino, Pepe Martín Tirado. Descansen en paz ambos; así como su hermano Manolo López, que regentaba la droguería-perfumería en la calle Almenilla, en el entorno de la calle Conde, también Manolo fue un amigo entrañable, buena persona, honesto y servicial para lo que se le pidiese. Fue un presidente accidental del Casino Artesanos, por fallecimiento del titular, Antonio Hidalgo, dando la cara, en unos momentos muy críticos para la Sociedad.- Desde estas líneas un abrazo a sus descendientes, especialmente a mi amigo Salva López.

Taberna “Échate P’allá”, en el principio de calle Más y Prat, a la izquierda, junto a los Almacenes “Los Madrileños”; una tabernita muy coqueta, cuyo propietario era Don Antonio Martín, padre de mi tío y padrino, José Martín Tirado y de su hermano Alejandro. Recuerdo que mi tío me dijo que en un principio no se llamó así, cuando inauguraron la taberna, pero como el espacio era muy corto y la clientela se tenía que quedar en la puerta esperando tener un sitio en el mostrador, para degustar las ricas tapas y raciones, que cocinaba el Maestro Antonio, que tenía fama de ser uno de los mejores cocineros de Andalucía, estando el local el local lleno hasta la bandera, la frase recurrente era: “¡quillo échate pa’ llá!”. Así era conocida la Taberna.

Bar cuatro puertas EcijaBar 4 Puertas: muy reconocido por su café cremoso y el aguardiente mañanero. Servido por su propio dueño MANOLO, además de ser el negocio más tempranero que se abría en el Salón, motivado por el trasiego de la plaza de abastos cercana y los cambios de turno de los municipales, en el Ayuntamiento. Así mismo, a las restantes horas del día, de la tarde o de la noche, acudía la gente a la cerveza, al vinito, y a sus tapas exquisitas.

El Bar Chico, los Casimiro fueron sus propietarios, frente al Cine Cabrera, en la calle San Francisco. También reconocido por el consiguiente café y el tapeo de embutidos varios, además de la simpatía, amabilidad y diligencia de sus dueños, Paco, Pepe, Casimiro y más tarde Manolo y Vicente, siempre al pié del negocio. Tener el Cine-teatro enfrente les proporcionaba una clientela más numerosa, a pesar de ser si tan “chico” el Bar, todo el mundo cabía: nadie se quedaba fuera sin ser atendido por un Casimiro. Bonito recuerdo guardo de tan grandes amigos y trabajadores…

Bar casimiro_ecijaAsí mismo, en el año 1957 aproximadamente, el patriarca Casimiro Romero, inauguró lo que se llamó “Bar Casimiro”, en la Plaza de Santa María, junto al Ayuntamiento, abierto en la actualidad; en él formaban una piña todos sus hijos y su señora esposa. Había que ver y escuchar a los, Paco, Pepe, Casimiro, Manolo, y más tarde la incorporación del más pequeño, Vicente, como pregonaban la larga y prolija lista de tapas que cocinaban la señora, sus hijas y una ayudanta. Las especialidades más solicitadas eran: El huevo con mayonesa; la alcachofa con mayonesa; medallón de ternera; los calamares fritos; las gambas rebosadas; la paella o el huevo a la flamenca (pisto y medio huevo duro).
Al estar situado frente al Juzgado, raro era el mediodía que al terminar la mañana no aterrizábamos en el Bar la plantilla entera del Juzgado y nos poníamos a “tono”. Yo tendría unos dieciséis años cuando la inauguración y no me la perdí. Fue tremendo el derroche de tapeo y cervezas que pusieron, “a coste cero” .

Bar Gasolina. Regentado por Cristóbal Pérez Martín y su familia. Famoso por su servicio, tapas, café, lo bien atendido por sus hijos y sus hijas. Lugar indicado en invierno, para sentarse en su amplia terraza en el Salón, y las noches de verano. También par ver en primera línea el desfile de las procesiones de Semana Santa, o para la espera del autobús de Sevilla, por tener su parada a las puertas del Bar. Una amplísima colección de canarios, en las paredes de la fachada eran un reclamo mas para relajarte escuchando sus canticos. Ese Bar tristemente desapareció por diferentes circunstancias, igual que otros establecimientos similares.

Taberna La Raspa, en la barrera La Compañía, el mejor lugar para saborear pescado o mariscos. También madrugaba su apertura, porque justo en frente está la Plaza de Abasto.- Aparte de los consabidos mariscos y pescados, porque su dueño Alfonso, tenía un puesto en la Plaza Abasto, se podía degustar otras exquisiteces de una cocina muy variada. Estaba regentado por Alfonso Prieto y sus hijos. En un local anexo donde se servían raciones de pescaito frito y de mariscos. ¡Qué pena que el paso del tiempo haya acabado con un lugar de tanta solera y popularidad!. Descansen en paz mis amigos Alfonso y Manolo.

La Taberna Los Pelones, frente a la Plaza de Abasto, regentada por los hermanos Manuel y José Hurtado Gallego y el sobrino de ambos Eduardo. Lugar que fue muy famoso por su Manzanilla de Sanlúcar, que tenían en una bota o barril centenario; sus tapas variadas, especialmente la ensaladilla, los callos boquerones fritos, o en su temporada, los ricos caracoles. Tenía todas la pinta de un Mesón añejo, al que apetecía ir a cualquier hora, o día de la semana, y en ambiente de tertulia con los amigos, degustar aquellos condumios especiales; como especial también era su aguardiente seco destilado por ellos mismos y “que quitaban como to er sentío”, como diría mi amigo Mariano Garfia, cliente de El Pelón.
Posteriormente a la década de los años cincuenta, muy joven aún, solía acudir algunas noches, con mis amigos Poli, Eloy Gómez Morilla, José Manuel Moyano, Jesús Soria, Francisco El Quiqui Chapa, -genio del humor-; coincidíamos algunas veces con la tertulia que formaban de Eduardo, sobrino de los dueños con Nicolás de la Torre, Cipriano, Palacios y otros clientes asiduos, que conformaban aquellas reuniones en torno a la “manzanilla” de Sanlúcar. Buenos ratitos pasábamos allí, charlando de fútbol, de toros o de cante flamenco. Allí, en cualquier momento podíamos escuchar a Eloy cantando.

Bodega de la Verdad EcijaBodega La Verdad, en la calle Santa Cruz, lugar de reunión de los trabajadores, albañiles en su mayoría, después de la jornada intensa que tenían por aquellas fechas, pues empezaban a trabajar a la salida del sol y cuando era bien de noche paraban. Yo recuerdo muy pequeño, con unos seis años, haber estado allí con mi tío Manolo y mi abuelo Rafael.- Se bebían las medias de vino a granel, con algunas tapas de cocina o embutidos. No era un sitio en el que la cerveza estuviera presente inexcusablemente; los clientes no eran cerveceros, en su mayoría. Qué bonita era la Bodega, y lo espaciosa que era: un mostrador interminable y gran cantidad de mesas y sillas, que eran ocupadas por los trabajadores que acudían puntualmente a desahogarse de las fatigas del duro trabajo.

Bar Herrera.- Un prestigioso Bar-Cafetería, situado en los portales del Salón, en el que se podía consumir desde un café extraordinario a la clásica cerveza de barril, bien tirada; vinos (la manzanilla de Sanlúcar era su especialidad). Tapas la de ensaladilla era de la más consumida en Écija, en la parte de arriba había un restaurante, con gran fama de buen menú y precio. Recordar a sus camareros: Lorenzo Valderrama y Curro. Sobre todo hay que tener en la memoria la presencia de Eduardo Herrera, que tantos años regentó el establecimiento. Un personaje histórico de Écija. Fue concejal en un período previo a la democracia. Precisamente estuvo presente, cuando se abrió el grifo de la traída del agua, por parte del recordado Alcalde, Don Joaquín de Soto Ceballos, Eduardo Herrera fue testigo privilegiado del momento en el que el Alcalde de Soto y otros concejales, abrieron la llave general para que fluyera el agua que tanto necesitaba esta sedienta Ciudad. Uno de los momentos históricos más importante ocurrido en Écija. Descanse en paz Eduardo.

Bodega “El Bisturí”, debajo los portales. Conocido así por lindar con la consulta del Practicante Don Antonio Romero Gordillo. Tenía puertas a la calle Miguel de Cervantes. Muy concurrido el sitio por los trabajadores y cualquier persona, sin distinción de clase. Allí se servían los vinos y la cerveza, en buenas condiciones, y un tapeo atractivo al paladar. Era cliente muy asiduo el conocido “Chato La Campanera”, Francisco Vargas González. Personaje muy famoso en esta Ciudad, por sus gracias y sus hazañas en todas las diversiones o actividades culturales que se terciaran. Él fue el promotor de que se rotulase una calle al famoso “Bizco Pardal”, en la callejuela del Cojo. Desconozco quien regentara El Bisturí.

Taberna “Pelos Tiesos”.- Una tradicional é histórica taberna, creo que casi centenaria, pues aún pervive gracias a uno de sus descendientes. Situado en la calle Valderrama. Modernizada y muy concurrida diariamente, con un servicio de cerveza, vinos, tapeos y raciones excelentes; el café extraordinario. El personal tiene un concepto acertado del servicio a la clientela, que sale satisfecha de allí, para volver en otro momento.

Taberna “Marinaleda”, conocida por “El Talega”, regentada por José Alcázar Fernández, en la calle Cintería. Reconocido lugar para tapear, degustando un rico jamón, especialidad del negocio, que servía también como tienda de ultramarinos en el local anexo. En los años sesenta, setenta y ochenta, solía formarse una puntual tertulia, donde se hablaba de flamenco, de toros o de fútbol. Creo recordar que los componentes de la misma eran los hermanos Picaores, Antonio, Juan, Luis y Fernando; el médico Don Francisco Sánchez Ayllo, Ignacio Maza Rodríguez, Salvador Martin Losada y Francisco Aguilar El Poli. Su dueño, Pepe Alcázar, una excelente persona, buen profesional, solícito y servicial, siempre con agrado a la clientela. Muy formal y serio. Su presencia daba caché al establecimiento.

Bodega Páez-Chía, al final de la calle Cintería, a la izquierda, esquina con calle Caballero, un lugar donde solían frecuentar los trabajadores, al terminar la jornada, similar a la Bodega La Verdad, donde era costumbre la media botella de vino de la propia Bodega, creo que procedente de la cercana Ciudad de Herrera.

Taberna “La Culata”, del Casino Artesanos, con puertas al propio Casino, y a la calle Galindo, lugar muy acogedor, buenas tapas y extraordinario café, en aquella década de los cincuenta, atendía a los socios del Casino, y también al público, por la puerta indicada, abierta a calle Galindo.

Hotel Comercio EcijaEn este apartado de los negocios de hostelería, en el Salón, debo reseñar la existencia de dos hoteles: 1) el Hotel Comercio, que estaba situado en el lateral derecho de la Plaza, justo donde actualmente está ubicada la Caja Rural. Desapareció en los comienzos de los cincuenta. La información que tengo, que transmito aquí, es la que me daba mi tío Pepe Martín Tirado. Se trataba de un Hotel de reconocido prestigio y de mucha categoría para esa Ciudad, en el que su padre, el Maestro, Antonio Martín, fue el cocinero principal del Hotel. Como pinche se iniciaba en la profesión de camarero, José Silva Martín, el reconocido “Pepe Pirula”. Dato biográfico que el laureado Pepe, se jactaba de referir cuantas veces era entrevistado. No recuerdo si me dijo las causas del cierre del establecimiento, aunque es de suponer que el paso del tiempo o la economía se encargó de su desaparición.- Otra joya más que perdimos en esta bendita y no muy bien tratada Ciudad del Sol.

Hotel Central EcijaHotel Central. Regentado por Don Eduardo Martínez Isla, posteriormente su hijo Eduardo, el cual se mantuvo abierto hasta la década de los ochenta, por haber llegado a la edad de jubilación su dueño, tuvo que cerrarlo. De él puedo decir, por mi conocimiento personal, que fue un Hotel de mucha categoría para Écija, en él se hospedaba cuantos visitantes a esta Ciudad pernoctaban o, incluso, se afincaban en el mismo quienes por su trabajo o destino, necesitaban dónde hospedarse. El restaurante del Hotel, fue muy reclamado por el extenso menú del que disponía. No había dudas que era el elegido por cuantos tenían que celebrar algún acto familiar o protocolario, visitarlo, incluso cenas de Nochevieja entre familiares y amigos, salíamos muy contentos y satisfechos, tanto del servicio como de los distintos menús que nos servían, ni que decir tiene del aseo e higiene que fue modélico. Era el lugar donde las personalidades, ciudadanos del exterior o artistas y toreros que venían a Écija, se hospedaban. Muy recomendado por ello entre sus familiares o amigos. Por cierto que, siendo yo muy niño, con dieciséis años, casualmente, una mañana, que iba yo a hacer unos recados, al llegar a la puerta del hotel, vi salir al diestro ecijano Jaime Ostos, del brazo de una “supervedet”, guapísima, (…); por supuesto que estaba muy de moda, se llamaba Gracia Imperio. Con la cual se subió a un deportivo rojo que estaba aparcado en la puerta. Dijeron que había venido a Écija, desde Sevilla, para darle envidia a sus detractores. Por cierto que acertó: la comidilla del día y los sucesivos fue ésa. Aquello no me lo tuvo que contar nadie, yo lo vi. Mi compañero y amigo, el recordado Antonio Caro, “jaimista” de pro, se encargó de detallarme la noticia. Yo entonces, obviamente no sabía quién era la “mujer tan guapa que he visto con Jaime”…

(CONTINUARÁ )